El cesacionismo es, y siempre será, una teología huérfana. Una teología sin fundamento bíblico que se disfraza de piedad para ocultar el verdadero motivo de su existencia: La incredulidad, la duda, el materialismo de una mente que rechaza lo que escapa de su limitado entendimiento y el escepticismo de muchos que se dicen “creyentes”. Ni la Biblia ni los textos patrísticos pueden usarse para defender el cesacionismo.
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¿Expositores o mutiladores del Evangelio? — John MacArthur y su secta Pneumatomaki (los que combaten contra el Espíritu)
El sentido común nos dice que, los Expositores 2022 tienen muy poco sentido común pero, sobre todo, poco respeto por las Escrituras y mucho fanatismo hacia su postura preestablecida, al punto que la misma parece superar a la Biblia en autoridad a sus propios ojos.
Calvinismo, esclavitud humana y otros males
Sí, el Evangelio es un hogar espiritual y un refugio de igualdad y respeto para todos los seres humanos: esclavos y libres, varones y mujeres, judíos y gentiles, todos sin distinción. O por lo menos debería serlo… Tristemente, la historia evidencia una serie de abusos y violaciones cometidas contra las minorías por parte de aquellos que se hacen llamar cristianos. Sin embargo, es claro que el problema no reside en el Evangelio, sino en la forma en que algunos tuercen las Escrituras o interpretan las mismas a su conveniencia y para perdición de ellos mismos y el mal de sus semejantes. Nuestra doctrina define la forma en que vemos al mundo, la forma en que interpretamos la realidad y hasta cómo tratamos a nuestro prójimo. Más allá de la soteriología, el calvinismo y el arminianismo se diferencian incluso en estas áreas.
Arminianismo e inerrancia bíblica: ¿Son incompatibles?
Los arminianos (y particularmente los pentecostales) creemos que la Biblia no es invención humana. Creemos que el Dios personal de la creación, la redención y la consumación, quería de tal manera comunicarse con su pueblo que eligió darse a conocer a través de la Biblia. Él supervisó la trasmisión escrita de esa actividad reveladora de una manera tan poderosa que podemos confiar en ella plenamente. Esto, sin embargo, en ninguna manera si hizo anulando el albedrío, la voluntad o la personalidad de los escribas humanos.
El cambiante mundo de la escatología dispensacionalista
¿Se están acercando los pentecostales al amilenialismo? ¿Está el pentecostalismo listo para abrazar nuevos sistemas escatológicos ajenos o totalmente opuestos al dispensacionalismo? Esto podría ser cierto para aquellos que hoy están abrazando el dispensacionalismo progresivo. O eso es lo que nos sugiere el teólogo y escritor John Alifano, autor del libro “The Pretribulation Rapture Doctrine and the Progressive Dispensational System”
Charles Fox Parham, pentecostalismo y Ku Klux Klan
La validez de hablar en lenguas, o de estas como evidencia inicial del bautismo en el Espíritu Santo, no está en duda por cualquier acción, creencia adicional o afiliación de Parham. Él no fue la primera persona en la historia que inició dicha práctica. Fue en el día de Pentecostés, hace casi 2000 años, cuando todo comenzó con la iglesia primitiva. Incluso muchos grupos antes que los pentecostales, incluidos los anabaptistas, pietistas y otros, practicaron la glosolalia y la reconocían como evidencia de la llenura del Espíritu.
Max Weber, calvinismo, capitalismo y evangelio de la prosperidad
Del lado calvinista los esfuerzos por desvincular su teología y culpar a otros (particularmente arminianos y pentecostales) por el surgimiento de este falso Evangelio de la Prosperidad ha llegado a niveles desesperantes. Incluso al uso de falacias, medias verdades y distorsión de la historia.
La llenura del Espíritu Santo | ¿Cuestión de fruto o dones espirituales?
La falsa dicotomía que nos lleva a elegir entre dones y fruto del Espíritu es antibíblica. Dios nunca mandó elegir lo uno o lo otro. Deberíamos tenerlos ambos. Tan incompleto es el pentecostal que presume de dones y carece de frutos, como el reformado cesacionista que se jacta de su fruto y carácter pero carece de poder para obrar milagros, sanidades, echar fuera demonios o ejercer cualquier otro don espiritual. ¡Ambos están incompletos!
La llenura del Espíritu, el todo de la vida cristiana
Muchos cristianos creen erróneamente que el Espíritu Santo mejora la vida cristiana. Tal razonamiento, aunque no es del todo erróneo, falla en considerar una verdad aún mayor: El Espíritu Santo no solo “mejora” la vida cristiana ¡El Espíritu Santo hace posible la vida cristiana! Sin el Espíritu, ni siquiera podemos acercarnos a vivir la vida a la que Dios nos ha llamado.
Prestigio humano, grados académicos y verdadera autoridad espiritual
Muchos hoy fundamentan su autoridad en sus títulos y grados académicos: licenciaturas en teología, maestrías y doctorados. Estudiar está bien ¡Ojalá todo cristiano fuese un erudito! ¡Pero los demonios no salen cuando les recitas tu tesis de grado, ni te obedecen por tener 2 licenciaturas, 3 maestrías o 4 doctorados! ¡Les importa poco si citas a Juan Calvino, Jonathan Edwards, Spurgeon, a Wesley, Arminio, a Molina o a los puritanos! ¡Para ellos eso es irrelevante! Sólo hay algo que ellos respetan, y es la autoridad de Dios, impartida por el Espíritu Santo en el creyente.