El presente artículo aborda el fenómeno del neo-judaísmo contemporáneo y las denominadas “raíces hebreas”, examinando su trasfondo normativo e histórico: el Talmud de Babilonia y la literatura rabínica. Se analiza el contexto geopolítico y religioso de su surgimiento tras la destrucción del segundo templo en el año 70 d.C., su estructura interna dividida entre la halajá (norma práctica) y la agadá (narrativa homilética), así como las referencias textuales explícitas y polémicas sobre Jesús de Nazaret (Yeshú). Se argumenta desde la teología sistemática el peligro de la judaización de la fe cristiana, concluyendo con una defensa apologética de la suficiencia de la gracia neotestamentaria y la validez de las advertencias escatológicas del Nuevo Testamento frente a la hostilidad histórica de la sinagoga rabínica. El estudio emplea un método histórico-crítico y exegético, dialogando con fuentes primarias del corpus talmúdico y con la erudición contemporánea más autorizada. No se trata, sin embargo, de un mero ejercicio académico: quien esto escribe lo hace desde la convicción de que la persona de Cristo —su vida, su muerte y su resurrección— es el centro irreemplazable de la revelación divina, y que ninguna tradición humana, por venerable que se presente, puede arrogarse el derecho de oscurecer su gloria.
Etiqueta: Blasfemia
Excesos en el Movimiento Pentecostal y Carismático: ¿Una razón para rechazar la vigencia de los dones?
La forma en que el Espíritu de Dios actúa en medio de su pueblo no siempre encaja con nuestros prejuicios o ideas al respecto. Esto, sin embargo, no significa que Dios no sea el autor de tales expresiones espirituales.
Los Textos Patrísticos, una enorme nube de testigos a favor del continuismo
El cesacionismo es, y siempre será, una teología huérfana. Una teología sin fundamento bíblico que se disfraza de piedad para ocultar el verdadero motivo de su existencia: La incredulidad, la duda, el materialismo de una mente que rechaza lo que escapa de su limitado entendimiento y el escepticismo de muchos que se dicen “creyentes”. Ni la Biblia ni los textos patrísticos pueden usarse para defender el cesacionismo.
¿Risa Santa? ¿Borrachera espiritual?
El pueblo cristiano suele ser esporádicamente invadido por corrientes extrañas que de repente aparecen en el panorama y producen mucha confusión y caos. Esto cada vez es más común porque hoy, como nunca, la iglesia cristiana se halla en su nivel más bajo de discernimiento espiritual. Como parte de una tendencia generalizada de nuestra cultura postmoderna, muchas iglesias hoy en día manifiestan también un interés por el espiritualismo místico. No el espiritualismo como la búsqueda de una calidad de vida espiritual piadosa, un mayor compromiso con el evangelio o una mayor profundidad en el conocimiento de Dios, sino una sed por toda clase de experiencias sobrenaturales, aunque las mismas carezcan de un fundamento bíblico sano. El fenómeno de la risa santa y la borrachera espiritual caen dentro de esta categoría.
La blasfemia contra el Espíritu Santo
El término blasfemia puede definirse generalmente como "irreverencia desafiante", “palabra o expresión injuriosas contra alguien o algo sagrado”.[1] El término se puede aplicar a pecados tales como maldecir a Dios o a decir cosas intencionalmente degradantes relacionadas con Dios. La blasfemia es también atribuir algún mal a Dios, o negarle algún bien que deberíamos atribuirle a Él. Un caso particular de blasfemia, sin embargo, es la llamada "blasfemia contra el Espíritu Santo. El concepto de “blasfemia contra el Espíritu Santo”, se menciona en Mateo 12:22-32 y en Marcos 3:22-30.