Continuismo, Pentecostalismo Clásico

Pentecostalismo: ¿Fuego extraño o fuego santo?

Por: Fernando Ernesto Alvarado.

INTRODUCCIÓN.

El pentecostalismo, o movimiento pentecostal, es un movimiento evangélico que incluye un amplio número de denominaciones, iglesias independientes y organizaciones paraeclesiásticas que recalcan la doctrina del bautismo en el Espíritu Santo. Surgió primero en Norteamérica a principios del siglo XX, cuando miembros del movimiento de santidad wesleyano experimentaron el fenómeno espiritual denominado glosolalia (hablar en lenguas), hecho que identificaron como la evidencia bíblica de haber sido bautizados en el Espíritu Santo (Hechos 1:8, 2:1-4). En la creencia pentecostal, el bautismo en el Espíritu Santo suministra al creyente un poder sobrenatural que incluye los carismas de 1 Corintios 12:8-10.

El pentecostalismo carece de un dirigente mundial debido a las diferentes creencias y opiniones sobre doctrinas, prácticas y liturgia existentes entre sus distintas organizaciones. Una iglesia pentecostal puede trabajar de forma independiente o estar afiliada a una organización religiosa de mayor cobertura. Sus ritos, prácticas y costumbres dependen de la corriente con la cual se identifique. En este sentido, se pueden distinguir tres “olas” en el movimiento pentecostal de nuestro siglo.

La primera es el pentecostalismo clásico que se vincula a la experiencia de “hablar en lenguas” que tuvo Agnes Oxham durante un servicio de sanidad divina en Topeka, Kansas, Estados Unidos, en vísperas del año nuevo de 1900. Este movimiento se extendió rápidamente en sectores populares de los Estados Unidos y pronto fue llevado con celo misionero también a otras partes del mundo. Puede decirse que esta ola es una forma popular del protestantismo que conforman denominaciones como las Asambleas de Dios o la Iglesia Cuadrangular. Brotes espontáneos de este tipo se dieron en América Latina en casos como el de la Iglesia Metodista Pentecostal de Chile y el movimiento “Brasil para Cristo”.

Algo diferente sería la segunda ola conocida también como “Movimiento Carismático” que hacia la década de los sesenta se extiende en el seno de las denominaciones protestantes antiguas como luteranos, anglicanos, presbiterianos, metodistas, o aun de la Iglesia Católica Romana. La glosolalia o la sanidad divina son parte de este movimiento, pero su característica sociológica no tiene las marcas de lo popular como en el caso del pentecostalismo clásico. Como en general no forma denominaciones separadas, conserva las características sociológicas de las denominaciones dentro de las cuales se manifiesta.

La tercera ola se puede definir como neocarismática o neopentecostal. Estaría representada por las nuevas iglesias sin tradición de denominación clara, aparecidas en años más recientes alrededor de figuras carismáticas. Según la World Christian Database, el número de pentecostales clásicos asciende a 78 millones, los carismáticos suman 192 millones y los neopentecostales, 318 millones.

Aunque el pentecostalismo experimentó fuerte oposición en sus inicios, gradualmente fue ganando reconocimiento y aceptación dentro del mundo evangélico al punto que, hoy en día, constituye el sector de mayor crecimiento dentro del protestantismo. Sin embargo, no todos han extendido la mano de confraternidad hacia el pentecostalismo. En ciertos sectores del evangelicalismo tradicional, principalmente en el bloque calvinista o reformado, los oponentes al movimiento pentecostal no solo son muchos, sino también cada vez más agresivos. Por ejemplo, en su polémico libro “Fuego Extraño” el pastor John MacArthur califica al Movimiento Pentecostal y Carismático[1] como una herejía peligrosa que debe ser combatida por los demás cristianos:

“Es hora de que la iglesia evangélica se levante y recupere un enfoque adecuado de la persona y la obra del Espíritu Santo. La salud espiritual de la iglesia está en juego. En las últimas décadas, el movimiento carismático se ha infiltrado en el evangelicalismo tradicional irrumpido en el escenario mundial a un ritmo alarmante. Es el movimiento religioso de más rápido crecimiento en el mundo. Los carismáticos suman ya más de quinientos millones en todo el orbe. Sin embargo, el evangelio que está conduciendo a esos números no es el verdadero evangelio y el espíritu detrás de ellos no es el Espíritu Santo. Lo que estamos viendo es, en realidad, el crecimiento explosivo de una iglesia falsa, tan peligrosa como cualquier secta o herejía que haya atacado al cristianismo…. fue una farsa y un engaño desde el principio y no ha cambiado a algo bueno”[2]

MacArthur llega al extremo de afirmar:

“La teología carismática no ha hecho ninguna contribución a la verdadera teología o la interpretación bíblicas, sino que representa una mutación desviada de la verdad. Al igual que un virus mortal, obtiene su acceso a la iglesia manteniendo una relación superficial con ciertas características del cristianismo bíblico, pero al final siempre corrompe y distorsiona la sana doctrina. La degradación resultante, como una versión doctrinal del monstruo de Frankenstein, es un híbrido repugnante de la herejía, el éxtasis y la blasfemia torpemente vestido con los restos destrozados del lenguaje evangélico. Se llama a sí misma «cristiana», pero en realidad se trata de una farsa, un simulacro de una forma de espiritualidad que continuamente se transforma como en un espiral errático de un error a otro.”[3]

Para MacArthur, lo pentecostales ni siquiera deberíamos ser considerados evangélicos, por lo que deberíamos ser rechazados por la comunidad cristiana en general:

“A pesar de sus graves errores teológicos, los carismáticos exigen su aceptación dentro de la corriente tradicional evangélica. Y los evangélicos han sucumbido en gran parte a esas demandas, respondiendo con los brazos abiertos y una sonrisa de bienvenida. De este modo, el evangelicalismo tradicional ha invitado inadvertidamente a un enemigo a entrar. Las puertas se le han abierto de par en par a un caballo de Troya lleno de subjetivismo, experimentalismo, compromiso ecuménico y herejía. Los que se comprometen de esta manera están jugando con fuego extraño y poniéndose en grave peligro.”[4]

“En generaciones anteriores, el movimiento carismático pentecostal habría sido etiquetado como herejía. En cambio, ahora es la estirpe más dominante, agresiva y visible del llamado cristianismo en el mundo. Pretende representar la forma más pura y poderosa del evangelio. Sin embargo, proclama ante todo un evangelio de salud y riquezas, un mensaje totalmente incompatible con las buenas nuevas de las Escrituras. Todos los que se oponen a su doctrina son acusados de aflicción, apatía, resistencia e incluso de blasfemia contra el Espíritu Santo. No obstante, ningún movimiento arrastra su nombre por el fango con mayor frecuencia o audacia.”[5]

MacArthur concluye su libro afirmando:

“La teología carismática es el fuego extraño de nuestra generación y los cristianos evangélicos no deben coquetear con ella a ningún nivel.”[6]

MacArthur se proclama a sí mismo como cesacionista, lo cual explica en parte su férrea oposición al pentecostalismo. Sin embargo, él no es el único en despreciar al Movimiento Pentecostal. En diversos círculos religiosos, principalmente calvinistas, la opinión desfavorable hacia el pentecostalismo, o carismatismo, permanece:

“¿Es bíblico el movimiento carismático? Podemos responder mejor esta pregunta de esta manera: sabemos que, desde la creación de la humanidad, el insidioso plan maestro de Satanás ha sido sencillamente poner un velo entre los hijos de Dios y la infalible Palabra de Dios. Comenzó en el Jardín del Edén, cuando la serpiente le preguntó a Eva, “¿Con que Dios os ha dicho…” (Génesis 3:1), generando con ello dudas sobre la autoridad y autenticidad de lo que Dios ha dicho? Desde ese día, él continúa atacando la infalibilidad y autenticidad de la Biblia. Indudablemente, sabemos que Satanás ha acelerado el ritmo de esta estrategia. (1 Pedro 5:8).”[7]

Nos preguntamos ¿Cuál es el problema con MacArthur y otros cristianos no pentecostales? ¿Por qué etiquetan, generalizan y desprecian a todo el movimiento pentecostal y carismático de esa forma? El celo ministerial y el cada vez más persistente decaimiento en las iglesias reformadas, en contraposición a la vitalidad y crecimiento del Movimiento Pentecostal, podrían explicar en parte tal oposición.

MACARTHUR, LOS CALVINISTAS Y EL CESACIONISMO.

John MacArthur es ampliamente conocido en el mundo evangélico. Además de ser pastor y autor es también popular gracias a su programa de radio Grace to You (Gracia a Vosotros). Es el pastor y maestro de la Grace Community Church en Sun Valley, California desde el 9 de febrero de 1969 y actualmente es también el presidente de The Master’s University en Newhall, California y de The Master’s Seminary en Los Ángeles, California.

Teológicamente, MacArthur es considerado un calvinista, y un fuerte defensor de la predicación expositiva. Ha sido reconocido por Christianity Today como uno de los predicadores más influyentes de su tiempo. Pero eso no es todo, MacArthur es cesacionista[8], y es una de las voces más prominentes en la iglesia en contra de las creencias continuistas del pentecostalismo y del movimiento carismático. En relación con el movimiento pentecostal, MacArthur ha llegado incluso a afirmar de forma tajante:

“Esto es el trabajo de Satanás, es el trabajo de la oscuridad, y no ha de ser atribuido al Espíritu Santo.”[9]

No nos extraña que MacArthur piense de esa manera. MacArthur, y muchos otros que se identifican como cesacionistas, niegan la continuidad de los dones espirituales. Ellos afirman que, al sostener dicha postura, buscan proteger las doctrinas de la suficiencia y la finalización de la Escritura. Sin embargo, esta es una excusa. Hay motivos siniestros detrás de esta doctrina, como su incredulidad y el temor de que esta incredulidad sea expuesta si se aventuran. Lejos de admitir su error teológico, los cesacionistas prefieren crucificar a Cristo con sus plumas, sólo para callarle, antes que admitir que luchan con la incredulidad. La incredulidad persistente de muchos calvinistas y otros sectores del protestantismo no les permite ver que la continuación de las manifestaciones sobrenaturales del Espíritu no compromete la suficiencia y la finalización de la Escritura. Pero en su intento por desprestigiar al pentecostalismo, los cesacionistas como MacArthur afrentan a Dios y niegan la veracidad de la Biblia, libro que pretenden defender. Si de verdad creyeran en la Biblia, lo cesacionistas tendrían que admitir la continuidad de los dones del Espíritu para nuestra época al igual que los pentecostales.

LA BIBLIA ENSEÑA EL CONTINUISMO.

Los pentecostales y carismáticos creemos firmemente en la continuidad y validez de los dones del Espíritu para nuestra época. Afirmamos que no hay evidencia bíblica, o cualquier otro tipo de evidencia, que siquiera se acerque a sugerir que los dones carismáticos han cesado. El estudioso honesto de la Biblia debe reconocer la presencia constante, de hecho, dominante, y en todo el Nuevo Testamento de los dones espirituales. A partir de Pentecostés, y continuando a lo largo del libro de los Hechos, siempre que el Espíritu se derrama sobre los nuevos creyentes, ellos experimentan su charismata. No hay nada que indique que estos fenómenos se limitan a ese grupo y a ese momento. Esto parece ser algo extendido y común en la iglesia del Nuevo Testamento. Cristianos de Roma (Romanos 12), Corinto (1 Corintios 12-14), Samaria (Hechos 8), Cesarea (Hechos 10), Antioquía (Hechos 13), Éfeso (Hechos 19), Tesalónica (1 Tesalonicenses 5), y Galacia (Gálatas 3) experimentaron los dones milagrosos y de revelación. Es difícil imaginar cómo los autores del Nuevo Testamento podrían haber hablado más claramente acerca de cómo debe lucir el cristianismo bíblico. En otras palabras, la evidencia apunta en contra del cesacionismo.

Contrario a la afirmación de muchos cesacionistas, los dones milagrosos no fueron señal exclusiva de los apóstoles, sino un privilegio común a todos los cristianos ungidos con el Espíritu Santo. En otras palabras, muchos hombres no apostólicos y mujeres, jóvenes y viejos, en toda la amplitud del Imperio Romano, ejercieron sistemáticamente estos dones del Espíritu. El libro de los Hechos nos relata que Esteban y Felipe ministraron en el poder de señales y prodigios. Otros, que ejercían los dones milagrosos, aparte de los apóstoles, incluyen: (1) los 70 que fueron enviados en Lucas 10:09, 19-20, (2) al menos 108 personas, entre los 120 que estaban reunidos en el aposento alto en el día de Pentecostés, (3) Esteban (Hechos 6-7), (4) Felipe (Hechos 8), (5) Ananías (Hechos 9), (6) miembros de la iglesia en Antioquía (Hechos 13), (7) conversos anónimos en Éfeso (Hechos 19:06), (8) la mujer en Cesarea (Hechos 21:8-9), (9) los hermanos sin nombre de Gálatas 3:5, (10) los creyentes en Roma (Romanos 12:6-8), (11) los creyentes en Corinto (1 Corintios 12-14); y (12) los cristianos de Tesalónica (1 Tesalonicenses 5:19-20).

También hay que dar espacio a la explícita y frecuentemente repetida intención de los dones del Espíritu: esto es, la edificación del cuerpo de Cristo (1 Corintios 12:07; 14:03, 26). Si bien es cierto los dones espirituales fueron esenciales para el nacimiento de la iglesia, ¿Por qué habrían de ser menos importantes o necesarios por causa de su continuo crecimiento y maduración?

También existe la continuidad fundamental o la relación espiritualmente orgánica entre la iglesia en Hechos y la iglesia en siglos posteriores. Nadie niega que fue una época o período de la iglesia primitiva que podríamos llamar “apostólica”. Debemos reconocer la importancia de la presencia física y personal de los apóstoles y su papel único en sentar las bases de la iglesia primitiva. Pero en ninguna parte del Nuevo Testamento se sugiere que ciertos dones espirituales estaban ligados única y exclusivamente a ellos, o que los dones cesaron cuando los apóstoles murieron. La iglesia universal o cuerpo de Cristo que fue establecido y dotado por el ministerio de los apóstoles es la misma iglesia universal y el cuerpo de Cristo hoy. Estamos juntos con Pablo y Pedro y Silas y Lidia y Priscila y Lucas, todos miembros del mismo cuerpo de Cristo. También hay que tomar nota de 1 Corintios 13:8-12. Aquí Pablo afirma que los dones espirituales no “pasarán” (vv. 8-10) hasta la llegada de lo “perfecto”. Si lo “perfecto” es de hecho la consumación de los propósitos redentores de Dios, como se expresa en el cielo nuevo y la tierra nueva después del regreso de Cristo, podemos confiadamente esperar que continúe la bendición y el empoderamiento de la iglesia con los dones hasta ese momento.

Un punto similar se hace en Efesios 4:11-13. Allí Pablo habla de los dones espirituales como la construcción de la iglesia “hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al hombre perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (v. 13; cursivas mías). Dado que esto último con toda seguridad aún no ha sido alcanzado por la iglesia, podemos anticipar con confianza la presencia y el poder de tales dones hasta que llegue ese día.

Aunque los cesacionistas argumenten que las señales y prodigios, así como ciertos dones espirituales, solo sirvieron para confirmar o autenticar a los apóstoles, y que cuando los apóstoles murieron estos dones terminaron, el hecho es que ningún texto bíblico dice que señales y milagros o dones espirituales de un tipo en particular autentican los apóstoles. Señales y prodigios autenticaron a Jesús y el mensaje apostólico acerca de Él. Si las señales y maravillas fueron diseñados exclusivamente para autenticar apóstoles, no tenemos ninguna explicación de por qué los creyentes no apostólicos (como Felipe y Esteban) estaban facultados para realizarlas (1 Corintios 12:8-10). Por lo tanto, esta es una buena razón para ser un cesacionista solo si se puede demostrar que la autenticación o certificación del mensaje apostólico fue la única y exclusiva finalidad de tales demostraciones de poder divino. Sin embargo, en ningún lugar en el Nuevo Testamento es reducido a certificación el propósito o función de lo milagroso.

Los milagros, en cualquier forma, sirvieron para otros varios propósitos distintos: doxológicos (para glorificar a Dios: Juan 2:11; 9:03; 11:04; 11:40, y Mateo 15:29-31.); evangelístico (para preparar el camino para que el evangelio sea dado a conocer: Hechos 9:32-43); pastoral (como expresión de la compasión y el amor y el cuidado de las ovejas: Mateo. 14:14, Marcos 1:40-41), y edificación (para edificar y fortalecer a los creyentes: 1 Corintios 12:07 y el “bien común”, 1 Corintios 14:3-5, 26). Todos los dones del Espíritu ya sean lenguas o enseñanza, de profecía o de misericordia, curación o ayuda, se les dio (entre otras razones) para edificación, construcción, aliento, instrucción, consolación, y santificación del cuerpo de Cristo.

Tal vez la objeción más frecuentemente escuchada de parte de los cesacionistas es que el reconocimiento de la validez de los dones de revelación, como la profecía y la palabra de sabiduría, terminarían socavando la firmeza y la suficiencia de las Sagradas Escrituras. Pero este argumento se basa en la falsa suposición de que estos dones nos proporcionan verdades infalibles iguales en autoridad al texto bíblico en sí. También se escucha la apelación cesacionista a Efesios 2:20, como si en este texto se describen todos los posibles ministerios proféticos. El argumento es que los dones de revelación, como la profecía, estaban vinculados únicamente a los apóstoles y, por tanto, diseñados para funcionar solo durante el llamado período fundacional de la iglesia primitiva.

Un examen detallado de la evidencia bíblica concerniente tanto a la naturaleza de los dones del Espíritu, así como su amplia distribución entre los cristianos indica que hubo mucho más de este don que simplemente los apóstoles imponiendo la fundación de la iglesia. Por lo tanto, ni la muerte de los apóstoles, ni el movimiento de la iglesia más allá de sus años fundacionales, tiene influencia alguna sobre la validez y continuidad de los charismata hoy. Por último, aunque no es técnicamente una razón o argumento para ser un continuista, no puedo pasar por alto la experiencia. El hecho es que he visto todos los dones espirituales en funcionamiento, probados, confirmados, y experimentados de primera mano en innumerables ocasiones. La experiencia, al margen del texto bíblico, prueba poco. Pero la experiencia ha de tenerse en cuenta, sobre todo si muestra o encarna lo que vemos en la Palabra de Dios.

DESHONESTIDAD INTELECTUAL Y TEOLÓGICA DE JOHN MACARTHUR.

En uno de sus sermones sobre el enfoque bíblico de crecimiento de la iglesia, John MacArthur insistió en que los métodos de crecimiento de la iglesia que se basan en las teorías de negocios y trucos de marketing son infieles y destructivos. Estoy totalmente de acuerdo con él en eso. MacArthur propuso que los cristianos deben regresar a los Hechos de los Apóstoles,[10] ya que allí el método divino modelado por los primeros discípulos se establece. Él no se refería a un modelo neotestamentario en un sentido general, pero insistió en que hay que seguir el libro de los Hechos.

Luego, en el curso del sermón, ofreció cinco principios que había derivado: La iglesia primitiva tuvo 1) Un mensaje trascendente, 2) Una congregación regenerada, 3) Una valiente perseverancia, 4) Una pureza evidente, y 5) Un liderazgo cualificado. Sin embargo, cualquier expositor honesto debería haber añadido, 6) Un hablar en lenguas, sanidad de paralíticos, resurrección de muertos, expulsión de demonios, visiones, profecías y ministerios milagrosos. Todas estas cosas se registran en el libro de los Hechos, ¿No es así? ¿Por qué entonces MacArthur lo omite? ¿Qué libro de los Hechos estuvo leyendo MacArthur? ¿Es este el campeón de la predicación expositiva que tantos cristianos adoran? La predicación expositiva obliga al predicador a abordar temas con los que no se siente cómodo, y exponer lo que él podría encontrar difícil de aceptar ¿Qué pasó con eso? Pareciera que MacArthur olvidó que, como teólogo honesto que dice ser, no debe permitir que el prejuicio y la mentira oscurezcan las claras enseñanzas de la palabra de Dios. Es muy difícil, si no imposible, excusar a alguien de su calibre por no mencionar los milagros cuando él mismo, con tanto celo e indignación, reprende a las iglesias por no seguir el patrón en el libro de los Hechos.

Señores cesacionistas: Jesús dijo que íbamos a recibir poder cuando el Espíritu Santo, viniese sobre nosotros. Entonces, ¿dónde está el poder? Ustedes, que no creen en la continuidad de los dones sobrenaturales: Ustedes dicen que tienen el Espíritu, que todos los creyentes lo tienen, así que ¿Dónde está el poder? ¡Hipócritas! Pretenden que lo tienen redefiniéndolo. Lo cierto es que cuando los discípulos fueron llenos del Espíritu en el libro de los Hechos, hubo tales manifestaciones de poder que provocó que los no creyentes temblaran. ¿Dónde está el poder? Es cierto que una demostración del poder divino no siempre implica milagros, pero ¿Hay alguna manifestación del poder entre ustedes? ¿Ninguna en absoluto? ¿Dónde está la autoridad divina en su discurso? ¿Dónde está la sabiduría divina en su consejo? ¿Dónde está la audacia divina en sus acciones? Ustedes tienen sus métodos expositivos, sus grados de seminario, sus documentos de ordenación, y los libros de este o aquel teólogo en sus estantes. Pero ustedes no tienen el poder.

La continuidad de los dones y su necesidad y presencia en nuestra época es incuestionable. Esta es la herencia de todos los cristianos, y el equipo necesario de todo ministro del evangelio. Dios no nos ha dado un espíritu de debilidad, sino un espíritu de poder; el poder de creer y el poder para derrotar el cinismo y la incredulidad.

¿Y QUÉ HAY CON LAS ACUSACIONES MORALES QUE MACARTHUR Y MUCHOS OTROS ARROJAN SOBRE EL PENTECOSTALISMO?

En su polémico libro “Fuego Extraño”, MacArthur arroja lodo sobre la reputación del Movimiento Pentecostal al afirmar:

“La trágica ironía es que el movimiento que se cataloga a sí mismo como «lleno del Espíritu» resulta notorio por la inmoralidad sexual, las irregularidades financieras y la mundanalidad ostentosa en la vida de sus líderes más visibles… el movimiento carismático se ve manchado con regularidad por el escándalo.”[11]

Muchos líderes pentecostales han caído en graves errores morales. Eso es cierto. El pecado es común a la naturaleza humana. Seguramente un calvinista como MacArthur que sostiene la depravación total del hombre concordaría con nosotros al respecto. Lo verdaderamente malicioso de sus acusaciones reside en el hecho de que, según MacArthur, sólo los pentecostales y carismáticos somos culpables de tales faltas. Pero ¿Posee MacArthur la autoridad moral para decir eso? Personalmente, lo dudo.

Con respecto a MacArthur y la institución educativa y teológica que preside, las autoridades estadounidenses reportaron:

“Después de que un equipo de acreditación visitó The Master´s College para revisar sus prácticas en marzo de este año, el equipo compiló un informe en el que se afirmaba que la universidad estaba nuevamente en violación de las responsabilidades de informe requeridas en virtud de la Ley Clery y la Ley de Violencia contra la Mujer (VAWA). La Ley Clery exige que todas las escuelas que reciben asistencia financiera federal bajo el Título IV de la Ley de educación superior informen los delitos, incluidas las agresiones sexuales, que ocurren dentro y fuera del campus. Según el informe del equipo de la Asociación Occidental de Escuelas y Colegios (WASC, por sus siglas en inglés) no es la primera vez que la universidad se encuentra bajo escrutinio por cuestiones relacionadas con las leyes federales relacionadas con la agresión sexual… Un estudio realizado en 2013 por un investigador de la Universidad de Cornell analizó los datos de la Ley Clery del Departamento de Educación para clasificar y evaluar las instituciones según los informes de agresión sexual. The Master´s College y The Master´s Seminary se clasificaron dentro del último tramo de los puntos de referencia del estudio. Según las medidas estándar de salud pública, el estudio estimó la ocurrencia de aproximadamente 34.96 asaltos en el campus de The Master´s College y The Master´s Seminary en 2013. La escuela informó cero violaciones, según el Departamento de Educación de los Estados Unidos. El estudio se repitió nuevamente utilizando los datos de 2014. Se esperaba The Master´s College y The Master´s Seminary reportaran 40.03 agresiones sexuales. La universidad de nuevo no informó al Departamento de Educación de los Estados Unidos. Entre 2014 y 2016, el año más reciente en que están disponibles los datos de la Ley Clery, no se presentaron informes de violación o agresión sexual ante el Departamento de Educación de los Estados Unidos. El año siguiente, el Departamento de Educación de EE. UU. Emitió una Determinación de Revisión Final del Programa (FPRD) el 6 de julio de 2015, que confirmó varios casos de incumplimiento de las disposiciones de la Ley Clery durante 2014. La escuela tuvo una declaración de política incompleta con respecto a programas de asalto sexual en el campus, una descripción incompleta de los procedimientos a seguir cuando ocurre un delito sexual y no desarrolló los procedimientos para la acción disciplinaria del campus en casos de un presunto delito sexual, según el Departamento de Educación de los Estados Unidos.”[12]

Entonces, ¿Es el pecado sexual y los escándalos morales un distintivo único de nosotros los pentecostales? Sin lugar a duda, MacArthur está lanzando piedras a la casa del vecino, pero olvida que él mismo tiene un techo de cristal. La inmoralidad y el escándalo lo han salpicado a él también, por lo que sus acusaciones en contra del pentecostalismo son simplemente hipócritas. La diferencia entre MacArthur y los líderes carismáticos que él acusa reside en que MacArthur, hipócritamente, intentó ocultar todo aquello que dañara su reputación y la de su seminario teológico.[13]

¿Y ENTONCES?

No todo en el pentecostalismo funciona bien. MacArthur acierta en muchas de sus críticas. Su pecado es la generalización. Incluso el Dr. George O. Wood, superintendente general de las Asambleas de Dios de Estados Unidos, reconoció en una carta dirigida al Pastor John MacArthur acerca de su conferencia “Fuego Extraño”, que “ha habido aberraciones aisladas de comportamiento y de doctrina durante el siglo pasado, entre los que se autoidentifican como pentecostales o carismáticos”. Sin embargo, que “el movimiento en su conjunto ha demostrado ser una fuerza vital en la evangelización del mundo.”

El Dr. Wood, en un espíritu mucho más cristiano que el demostrado por MacArthur, también dijo:

“Confiamos en que llegará el momento en que el Dr. John MacArthur y aquellos que comparten su punto de vista reconozcan la gran contribución que los pentecostales y carismáticos están haciendo en la evangelización de las personas sin Cristo. Pedimos las bendiciones de Dios sobre sus esfuerzos para compartir el evangelio en un mundo que se pierde. Pentecostales y carismáticos son sus colaboradores en este esfuerzo por lo que pedimos que ellos igualmente oren por la bendición de Dios en nosotros a medida que tratamos de cumplir con la gran comisión que Dios nos ha dado. “[14]

El continuismo del movimiento pentecostal es bíblico y no pretendemos disculparnos por ello. Concordamos con MacArthur y otros cesacionistas acerca de los abusos cometidos por algunos grupos carismáticos. Al igual que MacArthur, los pentecostales de sana doctrina nos oponemos a los errores teológicos de movimientos pseudocristianos, autodenominados pentecostales, como la Nueva Reforma Apostólica, la Confesión Positiva, el Evangelio de la Prosperidad, el dominionismo y muchas otras herejías. Precisamente por ello, nos negamos a permitir que se nos etiquete a todos por igual como herejes o que se generalice sobre nosotros.

Señores cesacionistas ¡Ya basta de tanta hipocresía y espíritu fariseo y anticristiano hacia sus hermanos en la fe! ¡A paz nos ha llamado el Señor!

REFERENCIAS:

[1] Aunque en algunos países latinoamericanos el término “carismático” suele asociarse con el catolicismo romano, en el presente artículo dicho término alude a un movimiento de renovación cristiana interdenominacional y no a la Renovación Carismática Católica. El movimiento carismático, o pentecostal, tuvo su origen en 1906 en la misión de la Calle Azusa en Los Ángeles, California

[2] MacArthur, John. Fuego Extraño: el peligro de ofender al Espíritu Santo con adoración falsa, Thomas Nelson Publishers, Nashville, Tennessee, pp. 17.

[3] MacArthur, John. Fuego Extraño: el peligro de ofender al Espíritu Santo con adoración falsa, Thomas Nelson Publishers, Nashville, Tennessee, pp. 16.

[4] MacArthur, John. Fuego Extraño: el peligro de ofender al Espíritu Santo con adoración falsa, Thomas Nelson Publishers, Nashville, Tennessee, pp. 15.

[5] MacArthur, John. Fuego Extraño: el peligro de ofender al Espíritu Santo con adoración falsa, Thomas Nelson Publishers, Nashville, Tennessee, pp. 16.

[6] MacArthur, John. Fuego Extraño: el peligro de ofender al Espíritu Santo con adoración falsa, Thomas Nelson Publishers, Nashville, Tennessee, pp. 233.

[7] Véase el artículo: “¿Qué es el movimiento Carismático?” publicado en: https://www.gotquestions.org/Espanol/movimiento-carismatico.html, consultado el 04/03/2019.

[8] El cesacionismo es la creencia de que los “dones milagrosos” de las lenguas y la sanidad ya han cesado – que el fin de la era apostólica marcó el fin de los milagros asociados con esa era. La mayoría de los cesacionistas creen que, mientras que Dios puede y aún realiza milagros hoy en día, el Espíritu Santo ya no utiliza a individuos para llevar a cabo señales milagrosas.

[9] La conferencia Fuego Extraño puede escucharse en su totalidad en: https://www.gracia.org/library/topical-series-library/GAV-325/conferencia-fuego-extra%C3%B1o

[10] https://www.gracia.org/library/sermons-library/GAV-44-13/la-iglesia-ordinaria

[11] MacArthur, John. Fuego Extraño: el peligro de ofender al Espíritu Santo con adoración falsa, Thomas Nelson Publishers, Nashville, Tennessee, pp. 195.

[12] Véase : https://proclaimerscv.com/2018/09/19/masters-demonstrates-failure-to-report-sexual-assault-under-clery-act/, consultado el 05-03-2019.

[13] Para mayor información sobre los escándalos por abuso sexual en The Master´s College (ahora The Master´s University) y The Master´s Seminary pueden consultarse diversos enlaces, entre ellos: https://spiritualsoundingboard.com/2017/09/22/janes-account-of-rape-response-of-masters-university-to-her-claims-and-a-breaking-development-confirming-details-doyouseeus/, https://www.patheos.com/blogs/jesuscreed/2017/09/25/janes-story-leaders-failed/, http://thewartburgwatch.com/2017/09/23/janes-traumatic-rape-and-subsequent-mistreatment-by-officials-at-the-masters-college-now-university/

[14] Véase: https://www.crossmap.com/article/assemblies-of-god-george-woods-statement-regarding-strange-fire-conference.html, consultado el 05-03-2019.