Priscila y Aquila forman una de las parejas más citadas y de mayor relieve en el Nuevo Testamento. Su nombre aparece en Hechos, Romanos, 1 Corintios y 2 Timoteo, y en esas páginas se nos muestran como colaboradores de primer orden en la misión cristiana primitiva, con un papel que va mucho más allá del simple acompañamiento: abrieron su casa para que la iglesia se reuniera, fueron maestros de líderes emergentes y, en cuatro de las seis referencias neotestamentarias, el nombre de Priscila aparece antes que el de su esposo. Este artículo recorre con calma todas las menciones bíblicas de la pareja, su actividad ministerial, el testimonio de las fuentes extrabíblicas y las implicaciones de su liderazgo para comprender el lugar de la mujer en las comunidades cristianas primitivas. El análisis sugiere que Priscila ejerció una función docente reconocida dentro del movimiento cristiano naciente, lo que plantea serias dificultades a los modelos restrictivos del ministerio femenino.
Categoría: Pentecostalismo
Calixto, Nicea y el mito del “Occidente monarquiano”
El presente artículo examina tres afirmaciones recurrentes en la apologética unicista modalista: (1) que Calixto I y Praxeas fueron la misma persona; (2) que el Concilio de Nicea fue “monarquiano”; y (3) que gran parte del Occidente cristiano era monarquiano. Mediante un análisis histórico-patrístico, exegético, lógico y teológico, se muestra que tales afirmaciones carecen de fundamento documental sólido, confunden categorías históricas y no resisten el testimonio bíblico. Se muestra, además, que la fe en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo no es un añadido tardío: late en el bautismo, en la oración y en la confesión de los cristianos desde el siglo I, mucho antes de Nicea. Se concluye que el unicismo modalista no representa la fe normativa de la Iglesia primitiva, sino una corriente herética combatida por autores como Tertuliano, Hipólito y Novaciano, y que la doctrina trinitaria —culminada en la noción de perichōrēsis— ofrece una síntesis más coherente del testimonio bíblico sobre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
Sion contra la misión: el sionismo como piedra de tropiezo del pentecostalismo y la misiología
Este artículo examina, desde la teología y la misiología, el choque entre dos realidades que no caben en la misma casa: la universalidad de Pentecostés, entendido como reversión redentora de Babel, y el sionismo cristiano de matriz pentecostal-carismática, que levanta a una nación y a un proyecto estatal por encima de todos los demás pueblos. Sostengo que el sionismo cristiano, en sus versiones dispensacionalista y neopentecostal, introduce una lógica de elección territorial y étnica que contradice la gramática pneumatológica de Hechos 2, donde el Espíritu forma un pueblo de muchas lenguas y naciones sin conceder privilegio a ninguna geografía salvífica. El método combina exégesis bíblica, historia del cristianismo y misiología crítica, con atención especial a las voces teológicas palestinas y a los documentos kairológicos. La conclusión es que el sionismo cristiano funciona como piedra de tropiezo misiológica: desplaza el centro del Evangelio hacia una geopolítica profética, desacredita el testimonio de la Iglesia en Medio Oriente y estorba la misión entre las naciones. Frente a ello propongo recuperar una pneumatología misiológica de las naciones que, sin caer en el supersesionismo, afirme la suficiencia de Cristo y la vocación reconciliadora de la Iglesia en medio de la diversidad cultural.
Dividir no es reformar, es mutilar el cuerpo de Cristo
La moda del nuevo calvinismo, que durante poco más de una década sacudió a buena parte del protestantismo latinoamericano, va pasando: en la región ya cede, y solo en algunos países superarla está costando, allí donde las redes sociales, las sectas digitales y los influencers revoltosos siguen siendo escuchados y permiten que el problema sobreviva. Su expansión ha generado tensiones reales en iglesias arminianas y pentecostales: cambios pastorales inesperados, reorientaciones doctrinales no declaradas y divisiones congregacionales. Este artículo sostiene que, al margen de si existe o no una estrategia organizada de infiltración —algo que las fuentes consultadas no permiten afirmar de manera generalizada—, el problema de fondo es ético: cuando un movimiento se establece en comunidades ajenas para reordenarlas desde dentro y sin transparencia, daña el cuerpo de Cristo. Frente a ello, la ética cristiana ofrece dos criterios elementales: si no estoy de acuerdo con una iglesia y su confesión de fe, lo honesto es irme y no dividirla; y si fui recibido con amor, lo justo es corresponder con lealtad y no con daño.
El papel de Jonathan Edwards en la defensa teológica de las manifestaciones del Espíritu durante el Primer Gran Despertar
El Primer Gran Despertar (c. 1734-1743) produjo en las congregaciones de Nueva Inglaterra llantos, temblores, desmayos, gritos y éxtasis que dividieron a las iglesias y exigieron una respuesta teológica. Jonathan Edwards (1703-1758) fue el principal defensor del avivamiento y, a la vez, uno de sus críticos más lúcidos. Este artículo examina su defensa a partir de tres obras centrales: The Distinguishing Marks of a Work of the Spirit of God (1741), Some Thoughts Concerning the Present Revival of Religion in New-England (1742) y A Treatise Concerning Religious Affections (1746). Se sostiene que Edwards trazó una vía media entre el entusiasmo acrítico y el racionalismo escéptico, y que lo hizo con argumentos bíblicos antes que con argumentos de experiencia: el criterio de 1 Juan 4:1-6, la tesis de que los efectos corporales no prueban ni refutan la obra del Espíritu, y una teología de las afecciones que mide la autenticidad por el fruto de santidad y amor. Desde una perspectiva pentecostal, el artículo propone apropiarse críticamente de este marco sin adoptar el cesacionismo de Edwards, y lo contrasta con las directrices de discernimiento de 1 Corintios 12-14 y 1 Tesalonicenses 5:19-22. La conclusión es que la tradición pentecostal puede afirmar la continuidad de los dones y, con la misma firmeza, exigirse un discernimiento teológicamente riguroso.
La Teología Cautiva: Sionismo cristiano, dispensacionalismo y la subordinación del Evangelio a un proyecto geopolítico
El presente artículo examina críticamente la penetración del sionismo político en el seno de la iglesia evangélica contemporánea, argumentando que constituye una desviación teológica de gran alcance. Se documenta el origen secular, ateo y nacionalista del sionismo político; su instrumentalización de la religión judía; su infiltración en el cristianismo a través del dispensacionalismo de John Nelson Darby; la promoción y financiación de esta doctrina por parte de intereses sionistas; la cristianización de un proyecto esencialmente secular; los conflictos con la teología cristiana histórica; las desviaciones doctrinales derivadas; los movimientos y organizaciones evangélicas que ejercen lobby proisraelí; y el papel del sionismo en la génesis de la evangélicofobia contemporánea. Se concluye con un llamado a la corrección de esta desviación mediante el retorno a la hermenéutica bíblica cristocéntrica y pactual, pues como advierte el apóstol Pablo, es necesario examinarlo todo y retener lo bueno (1 Tesalonicenses 5:21), velando porque el adversario, como león rugiente, busca a quien devorar (1 Pedro 5:8), y no conformándonos a este siglo, sino transformándonos por medio de la renovación del entendimiento (Romanos 12:2).
El avivamiento de Cane Ridge (1801): manifestaciones físicas e interpretación teológica
El avivamiento de Cane Ridge, celebrado del 6 al 12 de agosto de 1801 en el condado de Bourbon, Kentucky, constituye uno de los fenómenos más significativos del Segundo Gran Despertar en los Estados Unidos. Este artículo examina las manifestaciones físicas que lo caracterizaron —conocidas como «ejercicios corporales» (bodily exercises)— y analiza las interpretaciones teológicas que suscitaron entre partidarios y críticos. Se argumenta que dichas manifestaciones, lejos de ser meros fenómenos emocionales o patológicos, representaron una reconfiguración teológica de la relación entre el Espíritu Santo, el cuerpo humano y la comunidad de fe en la frontera norteamericana. Desde un marco bíblico que atiende a Lucas-Hechos, a la literatura profética y al corpus paulino, y desde una perspectiva pentecostal crítica, el estudio sostiene que Cane Ridge ofrece a la vez un precedente y una advertencia: un precedente, porque afirmó la corporalidad de la experiencia del Espíritu; una advertencia, porque la ausencia de criterios de discernimiento comunitario y de orientación misional dejó abierta la ambigüedad sobre el sentido de los ejercicios. El artículo concluye que la interpretación de estas manifestaciones osciló entre la afirmación de una acción pneumatológica directa y la sospecha de un desorden emocional o incluso de una influencia demoníaca, reflejando tensiones teológicas más profundas en torno a la soteriología calvinista, la eclesiología y la autoridad religiosa en la naciente república.
¿Oro por la paz o respaldo una guerra? Lo que el Salmo 122 nunca dijo
Durante décadas, el Salmo 122:6-9 ha sido esgrimido en buena parte del evangelicalismo contemporáneo como un mandato divino: orar sin descanso por el Estado de Israel y respaldar, sin hacer preguntas, sus políticas. Este artículo sostiene que esa lectura es una extrapolación hermenéutica. Arranca el texto de su suelo, lo pone al servicio de un sistema teológico-político moderno —el sionismo cristiano de raíz dispensacionalista— y contradice la naturaleza misma del salmo: un cántico de peregrinación de la comunidad del antiguo pacto. Mediante un análisis exegético del hebreo, una contextualización histórica y canónica, y una evaluación teológica desde la gracia, se muestra que el Salmo 122:6-9 no es un mandato de oración perpetua por un Estado-nación moderno ni legitima el apoyo irrestricto a sus acciones. Bajo la gracia, la exhortación apostólica de 1 Timoteo 2:1-2 ensancha el horizonte de la intercesión hasta abrazar a «todos los hombres», israelíes y palestinos por igual. La conclusión es clara: ser fieles al texto exige rechazar toda instrumentalización del salmo al servicio de agendas geopolíticas y recuperar su sentido original, una oración por el shalom integral de una ciudad concreta, dentro de una comunidad pactual que reconocía la soberanía de Dios sobre toda nación.
¿Soy yo guarda de mi hermano? — Palestina y el Evangelio de Caín
Este artículo examina la situación de la comunidad cristiana palestina desde una perspectiva teológica y sociopolítica, argumentando que el cristianismo evangélico occidental, particularmente el alineado con el sionismo cristiano, ha reproducido el "espíritu de Caín" al desentenderse del sufrimiento de sus hermanos palestinos. Se documenta el declive demográfico de los cristianos palestinos, las causas estructurales de su éxodo —ocupación militar, restricciones de movimiento, violencia de colonos y asfixia económica— y se analiza la paradoja de la víctima convertida en victimario, señalando paralelismos entre la experiencia del Holocausto y las prácticas de dominación ejercidas por el Estado de Israel sobre el pueblo palestino. Se sostiene que la indiferencia evangélica ante esta realidad constituye una complicidad teológica que socava la credibilidad profética de la iglesia global. El artículo concluye con un llamado urgente a reconocer en el rostro del cristiano palestino el rostro mismo de Cristo sufriente.
La crisis de la lectura utilitarista de la Biblia en el púlpito y en la banca
Una de las paradojas más notables y urgentes del pentecostalismo contemporáneo radica en su profunda devoción afectiva por la Biblia combinada, paradójicamente, con un alto grado de superficialidad metodológica en su interpretación sistemática. En la praxis cotidiana de innumerables congregaciones a lo largo del continente, la Escritura es reverenciada con pasión desbordante en los altares, pero empobrecida analíticamente en las bancas y en las aulas de discipulado. Con frecuencia, el acercamiento al texto sagrado se sostiene sobre un andamiaje puramente utilitario: se busca en la Biblia alivio emocional frente a la angustia existencial, directrices económicas ante la precarización de la vida o una palabra de triunfo triunfalista frente a la prueba inmediata.