Avivamiento Espiritual, Pentecostalismo, Vida Cristiana, Vida Espiritual

¿De verdad estamos en avivamiento?

Por Fernando E. Alvarado

INTRODUCCIÓN

El 10 de noviembre de 1904, el Western Mail, un periódico del sur de Gales, reportó un inusual fenómeno religioso: “Una noche el entusiasmo… fue tan grande que después del sermón la vasta congregación permaneció por dos horas orando y cantando hasta las dos y media de la mañana siguiente. Los comerciantes cierran más temprano para alcanzar un lugar en la capilla, y los trabajadores de estaño y acero atestan el lugar con sus ropas de trabajo.” El último gran avivamiento religioso en Gales había comenzado, y no pararía hasta el verano de 1905. Su principal vocero, el joven predicador revivalista Evan Roberts[1], desencadenó una intensa reacción religiosa que sacudiría Gales: Cerca de 100.000 personas entregaron sus vidas a Cristo, las estadísticas de crimen en Gales cayeron de forma dramática, las iglesias estuvieron, por un tiempo, repletas. Pero también hubo consecuencias institucionales y organizacionales. El panorama religioso mundial estaba a punto de cambiar para siempre, la “Primavera del Espíritu” había llegado, y el avivamiento religioso que comenzó en Gales se extendería, contagiando al cristianismo estadounidense. Dicho avivamiento tendría su máxima expresión en la floreciente ciudad de Los Ángeles al año siguiente, con el Avivamiento de la Calle Azusa, el cual duró hasta cerca de 1912.

1

El avivamiento de la calle Azusa enfatizó la obra del Espíritu Santo, los milagros y visiones, la santidad como estilo de vida, la sanidad divina y el don de hablar en otras lenguas. Para 1914, nuevas iglesias y denominaciones llamadas “pentecostales”, habían sido establecidas. El avivamiento religioso fue rechazado con altivez, siendo calificado como mero emocionalismo. Nadie imaginaba que, de aquel humilde principio, surgiría un movimiento que se extendería alrededor de todo el mundo, contribuyendo a la renovación del cristianismo global y transformando, como una fuerza imparable, el paisaje religioso de la época.

3

 

¿CUÁNTO HA QUEDADO DE ESTE AVIVAMIENTO?

Las iglesias pentecostales nacieron producto de un avivamiento sin precedentes en la historia del cristianismo. De eso no hay duda. Pero, una cosa es haber nacido entre las llamas y otra muy diferente es mantenerse ardiendo. Por eso, cabe preguntarnos: ¿Cuánto de ese avivamiento original puede verse en nuestras iglesias pentecostales en el s. XXI? ¿Qué es en sí un avivamiento y cómo podemos medirlo?

A grandes rasgos, un avivamiento puede definirse como una visitación especial del favor de Dios donde Él derrama su gracia sobre creyentes e incrédulos. Esto trae como consecuencia la conversión de muchos que hasta ese momento no habían creído, un aumento de la santificación del pueblo de Dios, y cambios cuantificables en los estilos de vida de aquellos afectados por este mover. Los avivamientos han ocurrido de forma cíclica en la historia de la iglesia, generalmente en períodos en los cuales el pueblo de Dios ha caído en decadencia y frialdad espiritual, abandonando su primer amor. Fenómenos de este tipo pueden observarse en el libro de los Jueces, donde identificamos 7 ciclos en un período de aproximadamente 350 años en los cuales el pueblo de Israel se desviaba pecando contra Dios, era oprimido por otra nación, entonces clamaba a Dios y Él escuchaba, trayendo renovación y liberación a su pueblo, para luego volver a repetirse el ciclo.

4

Ya en el Nuevo Testamento, pudiéramos considerar el primer avivamiento de la iglesia a partir del día de Pentecostés, donde después de la prédica de un solo sermón, 3,000 personas se convirtieron a Cristo (Hechos 2:41). Este avivamiento sobresale por ir acompañado de señales, prodigios y una manifestación extraordinaria de los dones espirituales. Desde la perspectiva pentecostal, está es la clase de avivamiento que anhelamos: La misma que se dio en Pentecostés, en Gales y en la Misión de la Calle Azusa.

¿Puede verse esto hoy en día en nuestras iglesias? Si y no. Ciertamente, Dios sigue siendo el mismo y la experiencia pentecostal vino para quedarse. La promesa del Padre no ha sido, ni será nunca, retirada de la iglesia del Señor: “Esta promesa es para ustedes, para sus hijos y para los que están lejos, es decir, para todos los que han sido llamados por el Señor nuestro Dios” (Hechos 2:39, NTV). No obstante, debemos admitir con honestidad que el fenómeno pentecostal no ocurre en igual medida en todas nuestras congregaciones, ni en la misma magnitud que en el pasado. Según estudios internos de algunas de las principales denominaciones pentecostales, se estima que solo entre el veinte y el treinta por ciento de aquellos que asisten a iglesias pentecostales o carismáticas han experimentado el fenómeno conocido como bautismo o llenura del Espíritu Santo. En algunos países la cifra es aún menor. El diagnóstico es claro: Algo anda mal en nuestras iglesias. El avivamiento en las iglesias pentecostales va en caída libre.

5

¿CÓMO DETERMINAMOS SI HAY UN AVIVAMIENTO REAL EN NUESTRAS IGLESIAS?

Para muchos pentecostales, estar en avivamiento significa simplemente ruido: música con buen ritmo, aplausos, gritos de amén y aleluyas, danzas, coreografías bien elaboradas, horas y horas de canto frenético, predicadores gritones, estadios llenos, asistencia numerosa los domingos, etc. Pero, ¿Son estos los distintivos de una iglesia en avivamiento? Para algunos pentecostales modernos quizá sí, pero no de acuerdo con la Biblia. ¿Cuáles son entonces las características de una iglesia en avivamiento?

Al analizar la iglesia neotestamentaria, la cual sin duda era una iglesia en avivamiento, podemos notar ciertas características. Estas han acompañado cada avivamiento importante a lo largo de la historia de la iglesia:

(1.- LA CENTRALIDAD DE LA PALABRA: Si hay algo que podemos decir de todo avivamiento es que la Palabra ha tenido una centralidad poco vista en muchas de las iglesias de nuestros días. En su sermón del día de Pentecostés, Pedro no fundó su mensaje en ideas humanas, filosofías de hombres o corrientes de moda. La Palabra de Dios ocupó el lugar central en su predicación (Hechos 2:16-21; 2:25-28; 2:34-35). Lo mismo puede decirse no solo de los sermones de Pedro, sino también de las predicaciones de otros líderes de la iglesia primitiva (Hechos 3:22-25; 7:1-53; 8:32-33, etc.).

crowd at concert - summer music festival

(2.- MENSAJES CRISTOCÉNTRICOS Y CRUZCÉNTRICOS: Cuando revisamos el sermón que Pedro predicó el día de Pentecostés, nos percatamos que fue un mensaje cristocéntrico y cruzcéntrico. Cristo, y este crucificado, fue el hilo conductor de su mensaje (2:22-24; 2:29-33). ¿Se parece esto a los mensajes motivacionales, moralistas o incluso legalistas que resuenan hoy en día en nuestras iglesias? ¿Hablamos de Cristo, su vida perfecta y su muerte sustitutiva en todos nuestros sermones? El mensaje predicado por los primeros cristianos no consistía en palabras de ánimo, consejería, psicología, liderazgo o mentoreo. No. El mensaje de la Iglesia era simple: Jesús murió y resucitó por el hombre pecador para que éste pudiese ser reconciliado con Dios: “Y todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo” (Hechos 5:42)

7

(3.- CONFRONTACIÓN DEL PECADO: La predicación durante los momentos de avivamiento ha sido osada, atrevida, confrontadora de la pecaminosidad del hombre. El discurso de Pedro tampoco fue la excepción en esta área. Él confrontó a los judíos con su pecado de forma osada (Hechos 2:36-40). Lo mismo hizo Esteban (Hechos 7), Pablo (Hechos 24:24-25) y muchos otros.

Crowd at concert - retro style photograph

(4.- UN DESPERTAR HACIA LA SANTIDAD DE DIOS: La predicación contra el pecado ha ido acompañada de una exaltación de la santidad de Dios; pues nosotros no podemos ver toda nuestra pecaminosidad hasta no haber visto la santidad de Dios por lo que verdaderamente es (Hechos 5:1-11; 1 Pedro 1:16).

9

(5.- UN GRAN NÚMERO DE NUEVAS CONVERSIONES Este mensaje era sumamente efectivo produciendo conversiones masivas de 3.000 a 5.000 hombres (Hechos 2:41; 4:4). El crecimiento de la Iglesia era sostenido y exponencial. Era algo innegable. Todo el pueblo de Jerusalén lo reconocía. El libro de Hechos nos enseña que el Señor mismo “añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos” (Hechos 2:47). Y también nos dice: “Y los que creían en el Señor aumentaban más, gran número así de hombres como de mujeres” (Hechos 5:14).

10

(6.- CAMBIOS EN LOS ESTILOS DE VIDA DE PERSONAS, POBLADOS, E INCLUSO CIUDADES: La predicación de la Palabra en el poder del Espíritu Santo transforma vidas, induce al cambio y nos lleva al abandono del pecado y las viejas prácticas (Hechos 19:19)

destacada

(7.- PERSONAS PARTICULARES USADAS POR DIOS: Todo avivamiento ha requerido de personas dispuestas a dejarse usar por Dios, dispuestas a pagar el precio del discipulado aun cuando esto les cueste la vida o los lleve a experimentar persecución y rechazo (Hechos 13:1-3)

12

(8.- SEÑALES, MILAGROS Y EJERCICIO DE LOS DONES ESPIRITUALES: La mano de Dios estaba sobre la Iglesia y hechos sorprendentes y sobrenaturales acontecían con regularidad. El Fuego que habían recibido del Espíritu en el día de Pentecostés no se apartaba de ellos, al contrario, éste era su combustible espiritual para siempre avanzar. El testimonio de los apóstoles y los primeros creyentes era acompañado de “señales, prodigios y milagros”, hechos que confirmaban y testificaban la veracidad y poder del mensaje que predicaban (Hechos 5:15; 19:12)

13

La Biblia es clara al señalar las evidencias de un verdadero avivamiento. Desafortunadamente, hoy impera un concepto nada bíblico de lo que es un avivamiento real. Hoy en día se tiende a usar la palabra avivamiento simplemente cuando vemos a muchas personas acudir a una iglesia, pero donde muchas veces no encontramos ni la centralidad de la Palabra de que hablamos, ni el mensaje Cristo y Cruzcéntrico, ni la confrontación del pecado, ni el temor reverente hacia la santidad de Dios. Llamar avivamiento a algo que carece de las características anteriores no es consistente con las visitaciones especiales de Dios en los últimos 2,000 años. Tener una megaiglesia no es señal de avivamiento, tener una banda profesional tocando cada domingo tampoco. Luces, humo, zapateos y gritería, el volumen con el que gritas… ¡Nada de eso es avivamiento! Necesitamos reevaluar nuestra misma definición del término.

11

CONCLUSIÓN

Dios desea iglesias en avivamiento. Iglesias que ardan en el poder del Espíritu Santo. Pero para ello es necesario devolver la Palabra a su honroso lugar dentro de la iglesia. Es necesario renovar nuestra predicación y poner a Cristo y el mensaje de la cruz en el centro de nuestra predicación. Necesitamos predicaciones que confronten el pecado y exalten la santidad de Dios. Solo así las almas vendrán a los pies de Cristo y serán transformadas. Cuando esto se logre las señales y milagros nos seguirán sin necesidad de buscarlos, pues son nuestra herencia y nuestra promesa. Entonces, y solo entonces, el anhelado avivamiento será una realidad en nuestras iglesias.

14

REFERENCIAS:

[1] Evan John Roberts (1878–1951), minero y predicador metodista galés, nació en Island House, Bwlchymynydd, el 8 de junio de 1878 y murió en Hillside, Tŷ Gwyn Road, Cardiff, el 29 de enero de 1951. Figura destacada del Avivamiento galés ocurrido entre el otoño de 1904 y el verano de 1905.

Neopentecostalismo, Paganismo, Pentecostalismo, Sincretismo

Ritos sincréticos en iglesias evangélicas

Por Fernando E. Alvarado

INTRODUCCIÓN

Todos quizá hemos sido testigos, en más de alguna ocasión, de cómo hermanos sinceros han realizado la práctica del ungimiento con aceite siendo aplicada en cosas y en personas. Hemos visto, por ejemplo, como en ciertas iglesias se unge con aceite sobre la frente a algunos creyentes con el fin de consagrarlos al Señor para el servicio. En otras ocasiones, también quizá hayamos visto como hermanos sinceros rociaban aceite con un atomizador en sus manos para orar por cada petición de los creyentes en una iglesia, no siendo limitada al caso de enfermedades, sino también hasta peticiones de trabajo. Aun peor, el ungimiento con aceite, como si se tratase de un amuleto protector a prueba de todo colocado en automóviles, siendo aplicado en pinturas, en puertas, en patios y en ventanas; contra espíritus inmundos y sobre endemoniados, o como cerco de protección en una iglesia o casa. En situaciones más extremas se utilizan helicópteros y avionetas para rociar aceite sobre la ciudad, el estado o el país, esto con el propósito de declararlo como “Conquistado para Jesucristo”. Pero ¿Es necesaria la unción con aceite sobre los hermanos creyentes para consagrarlos a la obra? ¿O aún como medio de protección o dedicación para el Señor? ¿Tiene el uso del aceite poderes milagrosos? ¿O aumenta un nivel más la santidad del creyente?

EL USO DEL ACEITE EN TIEMPOS BÍBLICOS

En tiempos biblicos el aceite tenía diversos usos, principalmente relacionados con la higiene personal. Existen dos términos en hebreo para describir la acción de ungir. Uno de ellos es «suk», el cual implica la acción de ungir el cuerpo después del aseo. Es el equivalente al griego «aleiphõ» empleado en el Nuevo Testamento, y que comúnmente denota la práctica entre los orientales de ungir el cuerpo, o sus partes, para comodidad, presencia, amistad, medicación u honras funerarias. Así vemos, por ejemplo, que el aceite era usado para el aseo ordinario (Rut 3:3; 2 Samuel 12:20; 2 Crónicas 28:15; Mateo 6:17) y que su descuido era señal de duelo (2 Samuel 14:2; Daniel 10:3). Ungir con aceite era entendido también como acto de cortesía (Lucas 7:46; Juan 12:3). Se creía que el aceite poseía propiedades medicinales, de modo que se ungía a los enfermos (Marcos 6:13; Santiago 5:14) y se usaban aceites aromáticos para ungir los cadáveres (Marcos 14:8; 16:1). El aceite de oliva era considerado de tal importancia que se tenía por maldición divina que los olivos no dieran aceite para la unción (Deuteronomio 28:40; Miqueas 6:15).

El otro verbo hebreo empleado para describir el acto de ungir es «mashach», y su equivalente griego «chrinõ», de donde provienen los términos “Mesías” (hebreo) y “Cristo” (griego). Dichos verbo tienen un carácter más serio e implican el acto de ungir para un cargo. Así pues, se ungían los reyes: Saúl, David, Salomón, Joás, Jehú y Hazael son ejemplos de ello. También eran ungidos los profetas (Salmo 105:15; 1 Reyes 19:16). Ahora bien, para la unción de los sacerdotes se empleaba un aceite especial preparado según las instrucciones divinas (Éxodo 30:30; 40:13). Con este mismo aceite fueron ungidos también el tabernáculo y sus utensilios (Éxodo 40:9, 10). Algunas ofrendas también incluían aceite. La ofrenda de flor de harina, por ejemplo, era amasada con aceite (Levítico 2:1, 4) y los leprosos, en caso de ser sanados, también eran ungidos con aceite (Levítico 14:17, 18).


LA CONSAGRACIÓN DE PERSONAS MEDIANTE LA UNCIÓN CON ACEITE

En algunas congregaciones se acostumbra el uso del aceite para ungir a personas que serán consagradas al ministerio. Esta práctica, sin embargo, no puede hallar sustento en el Nuevo Testamento o en la costumbre aceptada de la iglesia primitiva. En la época del Antiguo Testamento, por otro lado, era una práctica común y aceptada. En Éxodo 30:22-31 se nos dice:

“Habló más Jehová a Moisés, diciendo: Tomarás especias finas: de mirra excelente quinientos siclos, y de canela aromática la mitad, esto es, doscientos cincuenta, de cálamo aromático doscientos cincuenta, de casia quinientos, según el siclo del santuario, y de aceite de olivas un hin. Y harás de ello el aceite de la santa unción; superior ungüento, según el arte del perfumador, será el aceite de la unción santa. Con él ungirás el tabernáculo de reunión, el arca del testimonio, la mesa con todos sus utensilios, el candelero con todos sus utensilios, el altar del incienso, el altar del holocausto con todos sus utensilios, y la fuente y su base. Así los consagrarás, y serán cosas santísimas; todo lo que tocare en ellos, será santificado. Ungirás también a Aarón y a sus hijos, y los consagrarás para que sean mis sacerdotes. Y hablarás a los hijos de Israel, diciendo: Este será mi aceite de la santa unción por vuestras generaciones”.


Con base en este pasaje, muchos maestros religiosos (sobretodo del movimiento apostólico, profético y de guerra espiritual), pretenden dar validez al ungimiento sobre personas como acto de consagración y protección espiritual. Muchos aducen no sólo la legitimidad del uso del aceite para ungir, sino también la calidad misma de aquel aceite. Algunas iglesias han creado elaborados ritos de consagración del aceite, requisitos sobre la composición del mismo (incluso han intentado imitar la composición del aceite santo de la unción cual se describe en Éxodo) o establecido normas sobre el origen del mismo (algunas iglesias solo aceptan aceite de oliva extravirgen procedente de Israel). Esto resulta problemático si se tiene en cuenta que la advertencia de Dios sobre quienes intentaran reproducir aquel aceite fue clara y contundente:

“Sobre carne de hombre no será derramado, ni haréis otro semejante, conforme a su composición; santo es, y por santo lo tendréis vosotros” (Éxodo 30:32).


Además, es un grave error calcar un viejo rito del pacto de la Ley porque, al no vivir nosotros bajo el Antiguo Pacto en nuestros días, sino bajo el Pacto del Nuevo Testamento, es claro que cuando dice: “y por santo lo tendréis vosotros” (Éxodo 30.32), se está haciendo clara referencia única y exclusivamente al pueblo de Israel, a los judíos que vivieron bajo el Antiguo Testamento, no a nosotros los cristianos. De manera que al intentar en nuestros días usar un aceite cuya composición revelada por Dios fue exclusiva para Su pueblo del Viejo Pacto, no siendo parte de los destinatarios legítimos de aquella ordenanza, caeríamos entonces en la categoría de “extraños,” cuya sentencia divina era ser cortados de entre su pueblo. El pasaje en cuestión nos dice:

“Cualquiera que compusiere ungüento semejante, y que pusiere de él sobre extraño, será cortado de entre su pueblo” (Éxodo 30:33).

Pretender ungir a otras personas (sobre todo gentiles, o incluso judíos que no pertenecen al linaje de Aarón) con el mismo aceite destinado a la consagración de los sacerdotes del Antiguo Pacto, es un acto de desobediencia a lo establecido por Dios, quien decretó: “sobre carne de hombre no será derramado” (Éxodo 30:32).

¿QUÉ NOS DICE AL RESPECTO EL NUEVO TESTAMENTO?

En el Nuevo Testamento la unción con aceite se usaba con fines medicinales de forma natural (Marcos 6.13; Santiago 5.14). No se usaba para consagrar u ordenar a ministros. La práctica válida para la consagración al ministerio en el periodo neotestamentario era la imposición de manos. Hechos 6:3-6 nos dice:

“Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo. Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra. Agradó la propuesta a toda la multitud; y eligieron a Esteban, varón lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, a Prócoro, a Nicanor, a Timón, a Parmenas, y a Nicolás prosélito de Antioquía; a los cuales presentaron ante los apóstoles, quienes, orando, les impusieron las manos”.

En 1 Timoteo 4:14 Pablo nos confirma este punto:

“No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante profecía con la imposición de las manos del presbiterio”.

Nótese que no hay en todo el texto mención alguna de ungir con aceite para la ordenación a los ministros de la Iglesia de Cristo. Esta práctica no estaba vigente ni era de uso regular entre los Apóstoles. La unción ritual sólo era administrada en el tiempo del Antiguo Testamento.

Actualmente los considerados “súper ungidos” de la Nueva Reforma Apostólica y la Confesión Positiva (que no son otra cosa que falsos profetas y falsos apóstoles), argumentan que la práctica del ungimiento con aceite también se aplica a los cristianos hoy en día. Como no pueden sustentar sus afirmaciones en la Palabra escrita de Dios (la Biblia), aluden a las supuestas revelaciones extras que el Señor les ha mostrado. Revelaciones que, por no apegarse a la Biblia, son completamente falsas e irrelevantes.

¿POR QUÉ LOS CRISTIANOS NO NECESITAMOS SER UNGIDOS CON ACEITE?

Para empezar, tanto si la unción es aplicada sobre personas o sobre cosas, y tanto si el aceite es especialmente preparado como si es común, lo que tipifica es invariablemente la santificación y el poder del Espíritu Santo. No se ordena la unción con aceite para la consagración a ningún cargo a los creyentes en la dispensación cristiana porque han sido ya ungidos con el Espíritu Santo y ya son sacerdotes para Dios. Juan le recordó esto incluso a los «hijitos» o recién conversos a la fe, los cuales ya poseían la unción del Santo. La unción (el mismo término, «chrisma») permanece en ellos (1 Juan 2:20, 27). Así, de la misma manera en que en el Antiguo Testamento los reyes, profetas y sacerdotes eran ungidos como consagrados para Dios, así el cristiano es santificado para Dios por el Espíritu Santo, tanto en cuanto a su posición como con respecto a su servicio. El aceite, o cualquier otro tipo de unción humana, es innecesaria.

¿QUÉ HAY CON EL USO QUÉ, APARENTEMENTE, SE LE DA EN LA BIBLIA AL ACEITE RESPECTO A LOS OBJETOS Y SU CONSAGRACIÓN O DEDICACIÓN?

Uno de los pasajes básicos usados para avalar la unción con aceite sobre objetos se encuentra en Éxodo 40:9-10 en donde se manda a Moisés: “Y tomarás el aceite de la unción y ungirás el tabernáculo, y todo lo que está en él; y lo santificarás con todos sus utensilios, y será santo. Ungirás también el altar del holocausto y todos sus utensilios; y santificarás el altar, y será un altar santísimo”.

Es importante destacar que el aceite de la unción para el tabernáculo es el mismo que se utilizó para ungir a Aarón y a sus hijos: “Con él ungirás el tabernáculo de reunión, el arca del testimonio, la mesa con todos sus utensilios, el candelero con todos sus utensilios, el altar del incienso, el altar del holocausto con todos sus utensilios, y la fuente y su base. Así los consagrarás, y serán cosas santísimas; todo lo que tocare en ellos, será santificado. Ungirás también a Aarón y a sus hijos, y los consagrarás para que sean mis sacerdotes” (Éxodo 30:26-30).

Tomando en cuenta la revisión del contexto del pasaje de Éxodo 30.22-31, este mandamiento de ungir con aceite a los objetos era sólo para el pueblo de Israel, no para los gentiles y dentro de los términos y ordenanzas del Antiguo Pacto. Además, el tabernáculo era un lugar santo en el que reposaría la presencia de Dios en medio de Su pueblo. Por medio de los preparativos para la construcción del tabernáculo y sus accesorios, se pretendía grabar en la mente de los israelitas que el tabernáculo no sería un lugar cualquiera, sino que en él habitaría la Gloria de Dios y que reflejaría el carácter de Su santidad. Por lo cual ninguna cosa inmunda entraría en él, a no ser para ofrecer legítimamente y de la forma prescrita los sacrificios necesarios para la purificación.

El aceite de la unción manejado por los sacerdotes era exclusivo para santificar el tabernáculo, emblema del viejo pacto; hoy en día su uso no está vigente para esos propósitos. El persistir en la enseñanza judía de que para todo hay que ungir los objetos, casas, edificios de culto, mobiliario, ropa, etc., sólo provoca en la mente de los creyentes la idea de que el aceite es una especie de amuleto o sustancia con algún tipo de poder mágico, convirtiéndolo en un objeto idolátrico indispensable, un medio milagroso o una reliquia. Estos versículos, Éxodo 40.9-10, en realidad, sólo le recuerdan al hombre su condición pecaminosa y su separación de un Dios tres veces santo.

¿EVANGELIO, RELIGIOSIDAD POPULAR, SUPERSTICIÓN O MAGIA BLANCA?

Ni Éxodo 40.9-10, ni ningún otro pasaje bíblico, habla de ungir objetos como un medio de protección contra peligros naturales (como accidentes) y sobrenaturales (como ataques demoníacos) como algunos falsos maestros afirman. La Biblia tampoco nos habla de dedicar objetos, casas y ciudades para santificar o para agilizar la conversión de los incrédulos. De todos es sabido que algunos creyentes usan incluso avionetas para rociar aceite desde los aires sobre ciudades enteras con el fin de tomar posesión de ellas, dedicarlas o “ablandarlas” ante la predicación del Evangelio. Muchos otros creen que ungiendo sus casas las liberarán de posesiones demoníacas o que ungiendo sus automóviles u otras posesiones estas serán benditas y tendrán la protección de Dios contra accidentes, desastres naturales, etc. Sin embargo, el uso de objetos ungidos no es mencionado en ninguna parte en el Nuevo Testamento. Si se quiere convertir a incrédulos el único medio es la predicación fiel de la Palabra y la obra interna del Espíritu Santo. Ningún rito mágico puede hacer la obra que sólo le corresponde a la Palabra de Dios y al Espíritu de Gracia.


En Marcos 16:15 Jesús no nos mandó a ungir ciudades ni a practicar ritos extraños. El dijo:

“Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura”.

Hemos de orar por respaldo divino y poder espiritual durante la predicación, pero nunca recurrir a ritos inútiles que sólo causan oprobio y ponen en vergüenza el verdadero Evangelio. Efesios 6:18-19 nos dice:

“Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos; y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio”.

NO HAY PROTECCIÓN ESPIRITUAL O FÍSICA ALGUNA EN EL USO DE FETICHES, AMULETOS Y RITOS VACÍOS

Jamás debemos caer en el error de convertir la fe cristiana en una mezcla sincrética de judaísmo y ritos supersticiosos de los pueblos donde el Evangelio sea predicado. Lastimosamente nuestra América Latina, tan acostumbrada al ritualismo de la religión tradicional, a las prácticas espiritistas, la brujería y el sincretismo religioso, es presa fácil del engaño. El analfabetismo bíblico lleva a muchos creyentes y ministros a decir “amén” e incorporar en su fe y liturgia todo tipo de prácticas ridículas, antibíblicas y hasta blasfemas. Esto no puede ni debe seguir así.

No existe ritual mágico o sustancia material que tenga poder sobre las huestes espirituales de maldad que gobiernan este mundo caído. Si así fuera, Dios lo hubiera mandado directamente en Su Palabra. Cabe notar que la “Armadura de Dios” descrita en Efesios 6:10-20 no hace ninguna mención de la unción con aceite como arma legítima en la lucha contra Satanás y sus huestes. La importancia, más bien, radica en el sometimiento al Señor: “Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo” (Efesios 6:10-11).

EL ACEITE COMO ELEMENTO USADO EN LAS SESIONES DE LIBERACIÓN ESPIRITUAL O POSESIÓN DEMONÍACA

En cuanto a la liberación de poseídos por espíritus impuros, sólo existe una instrucción de parte del Señor Jesucristo al respecto y que, por supuesto, no incluye el uso del aceite: “Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos se ha acercado. Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia” (Marcos 10:7-8). Marcos 16:17 añade: “Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas”. No se trata de aceite, se trata de autoridad. Lucas 9:1 nos dice: “Habiendo reunido a sus doce discípulos, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y para sanar enfermedades”. Fue eso, la autoridad del Nombre de Jesús, y no el aceite o el uso de otra sustancia, lo que echó fuera a los demonios. De ello dan fe las palabras de los setenta: “Volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre” (Lucas 10:17). ¿Qué más pretenden agregarle los falsos maestros a esto? ¿Hay algo superior al Nombre de Jesús? ¿Respetarán los demonios algo más que la sangre del Cordero?

¿ES BÍBLICO EL USO DE LA SAL EN RITUALES CRISTIANOS Y EXORCISMOS?

¿Qué hay con la sal? ¿Por qué algunos la usan al realizar exorcismos? ¿Posee algún poder milagrosa al emplearla en ritos cristianos? No, ¡Absolutamente no! El uso de la sal por parte de algunos grupos evangélicos es una burda imitación de viejas prácticas católicas. En el cuarto siglo de nuestra era la iglesia imperial adoptó la práctica de poner sal en la boca de los miembros recién bautizados como símbolo de purificación. El bautismo mismo era seguido en esa época por una unción con aceite.


En el libro “Sancta Missa: Rituale Romanum” de 1964, encontramos algunas instrucciones sobre cómo se usó y se usa la sal dentro del rito católico:

(1.- Primero, el sacerdote bendecía la sal con la siguiente oración: “Dios todopoderoso y eterno, Padre de nuestro Señor Jesucristo, mira con favor a tus siervos a quienes te ha complacido llamar a este primer paso en la fe. Libéralos de toda ceguera interior. Corta todas las trampas de Satanás que hasta ahora los ataron. Abre, Señor, a ellos la puerta de tu amor paternal. Que el sello de tu sabiduría los penetre, que deseche todas sus inclinaciones impuras y sucias, y dejen entrar la fragancia de Tus elevadas enseñanzas. Para que así sirvan con gusto en Tu Iglesia y sean cada día más perfectos. Y una vez que hayan probado la propiedad medicinal de la sal, que sean aptos para acercarse a la gracia de su bautismo; por Cristo nuestro Señor.”

(2.- Luego el sacerdote decía una oración de exorcismo sobre la sal: “Criatura de Dios, con sal, expulso el demonio de ti, en el nombre de Dios Padre Todopoderoso, en el amor de nuestro Señor Jesucristo y en la fuerza del Espíritu Santo. Te purifico por el Dios vivo, el Dios verdadero, el Dios santo, por Dios que te creó para ser un preservador de la humanidad, y te mandó que seas santificado por sus ministros para el beneficio de las personas que están a punto de aceptar la fe. En nombre de la Santísima Trinidad, conviértete en un signo salvador habilitado para ahuyentar al enemigo. Por tanto, te suplicamos, Señor, nuestro Dios, que santifiques y bendigas a esta criatura, con sal, proporcionando así un remedio perfecto para todos los que la reciban, uno que impregne su ser más íntimo. Te lo pedimos en nombre de nuestro Señor Jesucristo, que vendrá a juzgar tanto a los vivos como a los muertos y al mundo por fuego.”

(3.- El sacerdote luego ofrecía otra oración, y después, tomando una pizca de “sal bendita” la ponía en la boca de la persona, diciendo: “Toma esta sal en señal de sabiduría. Que sea para ti también una señal que presagie la vida eterna.”


Nos preguntamos: ¿De dónde tomó la iglesia tradicional este rito? ¿De la Biblia? Ciertamente no, sino de las costumbres paganas que inundaba el imperio romano. De hecho, la sal era tan importante para los pueblos antiguos que incluso llegó a ser la divisa con la que se pagaba a los trabajadores. En español, por ejemplo, nuestra palabra salario procede del latín ‘salarium’, que a su vez procede de ‘sal’. Pero más allá de su valor monetario, la sal era usado con fines mágico-espiritista. A los rituales con sal se les atribuía una gran efectividad en trabajos de limpieza de energía, expulsión de demonios, protección y purificación. En la antigüedad, los magos utilizaban la sal para deshacer maldiciones y en la realización de hechizos para atraer riqueza y prosperidad. La iglesia imperial adoptó tales supersticiones incorporando la sal a sus rituales bautismales y exorcismos. Antiguamente incluso las campanas de las iglesias eran limpiadas con sal y agua para bendecirlas. Justificaban el uso de la sal como elemento ritual y purificador en pasajes como Mateo 5:13. Sin embargo, Jesús nunca quiso enseñar tal cosa.

CONCLUSIÓN

Muchos creyentes le atribuyen al rito de la unción con aceite, al uso de la sal y a otras prácticas semi-espiritistas ciertos atributos del tipo milagroso. Esto no difiere mucho de la enseñanza de sectas heréticas como el grupo brasileño “Pare de Sufrir” (hoy conocida como Iglesia de Oración al Espíritu Santo), con sus ventas de objetos pseudo-milagrosos. Sin embargo, la Escritura no enseña que el aceite, la sal o cualquier otra sustancia u objeto tuviese tales propiedades para provocar sanidades instantáneas, proteger de males, echar fuera demonios, etc. Eso es más bien un vestigio de brujería y superstición. Una creencia espiritista introducida en el cristianismo evangélico, sobre todo pentecostal.

No podemos sacar de su contexto histórico la práctica de ungir con aceite y su significado. Desde la antigüedad es común en la cultura judía que las personas fuesen ungidas con aceite. Era una de sus costumbres. Una muy apreciada por ellos (Proverbios 27:9, Amós 6:6). Dentro del marco bíblico, y del contexto cultural judío el aceite era usado como un refrescante para el cuerpo (2 Crónicas 28:15), como un ungüento medicinal (Marcos 6:13; Santiago 5:14) y para sanar heridas (Isaías 1:6; Lucas 10:34). Es cierto que se le dio un valor ritual y simbólico en el Antiguo Testamento, sin embargo, todo eso tenía que ver con un pueblo terrenal que se movía en medio de las sombras (símbolos) de las cosas celestiales. Ahora que tenemos la plena realidad de esas cosas, no tenemos razón de regresar a lo que eran las sombras, las figuras (Hebreos 8:5), y aún más, en lo que concierne a la Iglesia, no vemos ninguna ordenanza de esta índole.


Como creyentes bíblicos, practicantes de la sana doctrina, abogamos por un pentecostalismo sano, libre de sincretismo, sin elementos de religiosidad popular, libre de superstición, prácticas heterodoxas y elementos espiritistas disfrazados de cristianismo. La Biblia y solo la Biblia debe definir nuestra fe y prácticas.

Liturgia, Ritos y Ceremonias, Sanidad Divina

¿Es bíblico ungir con aceite a los enfermos?

Por Fernando E. Alvarado

INTRODUCCIÓN

En las Escrituras con frecuencia se hace referencia a la unción, que a menudo se asocia con la oración de sanidad por los enfermos. Por ejemplo, en Marcos 6:13 leemos que los apóstoles “ungían con aceite a muchos enfermos, y los sanaban”; y en Santiago 5:14-15 leemos: “¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados”.

En el sentido ritual que se le da hoy día, “ungir” significa aplicar aceite o ungüento sobre la cabeza o el cuerpo de una persona con un propósito sagrado. En la antigüedad, este no siempre era el caso. Esto se hacía por varias razones: A veces era un gesto de hospitalidad o del aseo habitual. Los enfermos o heridos eran ungidos con aceite o ungüento como medicina; no obstante, también se llevaban a cabo unciones por razones sagradas. Por ejemplo, bajo la ley de Moisés se utilizaba el santo aceite de la unción (Éxodo 40:15). Los profetas ungían a sacerdotes y reyes y los enfermos eran ungidos con aceite como parte del proceso de sanar por fe y la imposición de manos. Actualmente, en algunas iglesias, se acostumbra a ungir con aceite de oliva a los enfermos. ¿Por qué se utiliza aceite de oliva más bien que otros tipos de aceite? En las Escrituras no existe ninguna explicación concreta al respecto, a pesar de que en las parábolas del Nuevo Testamento se utiliza el aceite como símbolo de la sanación y la luz (Mateo 25:1–13; Lucas 10:34).

LA UNCIÓN CON ACEITE EN EL CONTEXTO HEBREO Y SU INTRODUCCIÓN EN EL CRISTIANISMO

El término ungir aparece con frecuencia en las Escrituras con el sentido de derramar sobre algo o alguien aceite o alguna otra sustancia oleosa. Uno de los usos de la unción, desde el punto de vista terapéutico, consiste en aplicar directamente el aceite. El origen de esta práctica en el cristianismo primitivo parece hallar su origen en las tradiciones de los pueblos de la Palestina antigua, entre los cuales era común que se usara aceite de oliva como medicina (Lucas 10:34). El uso literal del aceite como medicina puede haber sido la base para su posterior y actual uso simbólico en el cristianismo. Hay ejemplo de esto en Marcos 6:13 y Santiago 5:14-15, en donde se menciona dicha práctica hebrea como asimilada por los primeros creyentes.

Ahora bien, es evidente que la iglesia primitiva no atribuía ninguna eficacia sacramental a la ceremonia del ungimiento, aunque posteriormente la iglesia empleó lo que se suponía era “óleo santo”, con el propósito de curar a los enfermos. Alrededor del siglo VIII ya se utilizaba el pasaje de Santiago 5:14 como fundamento para la práctica de lo que los católicos llaman Extremaunción, el último rito para los moribundos. El Concilio de Trento, en su Decimocuarta Sesión en 1551 d.C., declaró oficialmente que Santiago enseña aquí la eficacia sacramental del aceite.

Pero el rito de la unción de los enfermos no sólo es practicado por la iglesia católica, sino que es un acto litúrgico comunitario realizado también por otras Iglesias cristianas (Iglesia católica, Iglesia ortodoxa, Comunión anglicana). En dicho ritual, un presbítero signa con ‘óleo sagrado’ a un fiel por estar enfermo, en peligro de muerte o simplemente por su edad avanzada. Con esta acción se significa que le es concedida al enfermo o al anciano una gracia especial y eficaz para fortalecerlo y reconfortarlo en su enfermedad, y prepararlo para el encuentro con Dios.

El óleo utilizado en este rito es conocido como óleo de los enfermos, y es bendecido cada año por el obispo en la misa crismal celebrada el Jueves Santo por la mañana. En el rito central del sacramento de la unción de los enfermos, el presbítero traza con el aceite bendecido la señal de la cruz en la frente y en cada una de las manos del enfermo, al tiempo que pronuncia las siguientes palabras:

“Por esta santa unción y por su bondadosa misericordia, te ayude el Señor con la gracia del Espíritu Santo. Para que, libre de tus pecados, te conceda la salvación y te conforte en tu enfermedad. Amén.” (Codex Iuris Canonici, can. 847, 1).

En el catolicismo:

“El sujeto de la ‘Unción de los Enfermos’ es cualquier fiel que, habiendo llegado al uso de razón, comienza a estar en peligro por enfermedad o vejez” (Catecismo de Juan Pablo II, número 1514).

Dicho individuo –como en todos los sacramentos- debe estar bautizado, tener uso de razón, pues hasta entonces no es capaz de cometer pecados personales, razón por la cual los católicos y otras confesiones no se le administran a niños menores de siete años. Además, el sujeto debe tener la intención de recibirlo y manifestarla.

LO QUE ES (Y LO QUE NO ES) LA UNCIÓN CON ACEITE PARA LOS EVANGÉLICOS

Los evangélicos no consideramos la unción de los enfermos como un sacramento impuesto a la iglesia. Tampoco lo prohibidos. Sin embargo, creemos que aquellas iglesias que han optado por incorporar dicha práctica en su liturgia deben tomar en cuenta algunas consideraciones sobre el ungimiento con aceite. Para empezar, debemos tener en mente que el ungimiento es sólo un rito, algo simbólico. El poder sanador no estaba en el aceite, sino que éste simbolizaba al Espíritu Santo en su ministerio de sanidad (1 Corintios 12:9), es una imagen del poder suavizador y sanador del Espíritu de Dios. El ungimiento no es el que sana al enfermo, Jesús es el que sana. Ningún poder humano puede salvar al enfermo, pero por medio de la oración de fe, el Poderoso Salvador ha cumplido su promesa en favor de aquellos que han invocado su nombre. Ningún poder humano puede salvar o perdonar al pecador. Nadie puede hacerlo fuera de Cristo, el misericordioso médico del cuerpo y del alma.

INSTRUCCIONES BÍBLICAS PARA EL UNGIMIENTO DE LOS ENFERMOS

La única instrucción bíblica específica con respecto al ungimiento de los enfermos se encuentra en Santiago 5:14-15. El apóstol enumera una serie de pasos para el ungimiento del enfermo:

(1.- Primero, una persona enferma invita a los ancianos, los líderes de la iglesia, a que vengan a orar por ella. Esta es, claramente, una ocasión privada, y sucede en el hogar de una persona.
(2.- Segundo, los ancianos oran sobre la persona enferma. Si bien la práctica de imposición de manos sobre la persona no es mencionada, la imposición de manos se encuentra implícita en el hecho. De todas maneras, el ungimiento requiere algún contacto físico con la persona.
(3.- Tercero, el acto de ungir está combinado con la oración. El aceite de oliva es utilizado durante la ceremonia. Tal como se mencionó anteriormente, el significado del aceite no está claro, pero el hecho de que el aceite era utilizado con propósitos médicos (Isaías 1:6) puede sugerir que era usado para indicar que esta es una oración por sanidad. También podría ser que el aceite sea un símbolo de la presencia del Espíritu Santo, el agente divino dador de la vida (Isaías 61:1-3).
(4.- Cuarto, durante la oración, el nombre del Señor es invocado. Esta es otra manera de decir que los que oran no están confiando en su propio poder sino en el poder del Señor resucitado. Su solicitud reconoce que se es incapaz de satisfacer las necesidades de la persona enferma. Esto excluye la autoglorificación y todo sentido de orgullo o superioridad religiosa.

¿Y ENTONCES QUÉ? ¿DEBEMOS O NO DEBEMOS UNGIR A LOS ENFERMOS?

Sí y no. Personalmente no me molesta que algunos cristianos lo hagan. No es pecado hacerlo. Sin embargo, no es un mandato bíblico ungir con aceite a los enfermos. Pero, ¿Acaso Santiago no nos manda ungir a los enfermos con aceite? No, no lo hace. Para empezar, si leemos bien Santiago 5:14-15 notaremos que Santiago hace un énfasis en la fe para sanar a los creyentes, no en el objeto en sí. En caso contrario, Santiago hubiese escrito algún procedimiento en la elaboración, el tipo de aceite, y modo de aplicación, lo cual nunca ocurre. En cuanto a su propiedad simbólica, debido a las cualidades sanadora que se creía posee el aceite, nosotros podemos verlo como un símbolo de lo que Dios puede hacer por nuestro cuerpo y alma. Pero nada más.

CADA COSA EN SU CONTEXTO

La unción de los enfermos con aceite de oliva debe entenderse en su contexto. La naciente iglesia (conformada en gran parte por judíos) se movía en medio de las sombras o símbolos de las cosas celestiales (la ley de Moisés). Era natural que, en sus inicios, incorporase algunas prácticas culturales judías y que estas fuesen vistas inicialmente como parte de las enseñanzas del Evangelio. Este argumento cobra fuerza si se considera que la epístola de Santiago se dirige a creyentes judíos que padecían persecución probablemente bajo Herodes Agripa I (Hechos 7.31-34; ca. 44 d.C.), lo que alude a que posiblemente que hayan padecido heridas por causa del evangelio. La prueba interna está en el primer capítulo de esta epístola. Además, en ese tiempo era común las amenazas de muerte, los asaltos, los ataques de fieras salvajes, los apedreamientos, azotes, prisiones, etcétera (Lucas 10.30; Hechos 7.58-60, 12.1-5, 14.19; 2 Corintios 11.22-33; Filipenses 2.25-27). Esto nos lleva a concluir que el aceite citado en Santiago 5:14-15 (como en Marcos 6.13) simplemente alude a la costumbre judía de emplearlo como un remedio con fines medicinales para el cuerpo sin carácter ritual o sobrenatural.

Además, de ser cierto que el aceite posee propiedades milagrosas, fuera de sus funciones naturales, el Señor Jesucristo hubiera indicado instrucciones al respecto. Pero la Biblia refiere otras enseñanzas. Lucas 9:1-2 nos dice:

“Habiendo reunido a sus doce discípulos, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y para sanar enfermedades. Y los envió a predicar el reino de Dios, y a sanar a los enfermos”.

Estos versículos especifican que son la autoridad y el poder de Dios concedidos por Jesús a sus discípulos los que sanaban a los enfermos; no el aceite. Además, Pedro, Pablo y los demás apóstoles también creían por fe en el nombre y en la autoridad concedida por el Señor para sanar enfermos. En Hechos 3:6-8 leemos:

“Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos; y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios”.

También en Hechos 5:14-16 se nos relata:

“Y los que creían en el Señor aumentaban más, gran número así de hombres como de mujeres; tanto que sacaban los enfermos a las calles, y los ponían en camas y lechos, para que, al pasar Pedro, a lo menos su sombra cayese sobre alguno de ellos. Y aun de las ciudades vecinas muchos venían a Jerusalén, trayendo enfermos y atormentados de espíritus inmundos; y todos eran sanados”.

Y más adelante se añade en Hechos 8:5-7 que:

“Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo. Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía. Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían éstos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados”.

Pero eso no termina ahí. En Hechos 9:33-34 leemos:

“Y halló allí a uno que se llamaba Eneas, que hacía ocho años que estaba en cama, pues era paralítico. Y le dijo Pedro: Eneas, Jesucristo te sana; levántate, y haz tu cama. Y en seguida se levantó”.

Y luego, en Hechos 14:8-10 se nos relata que:

“Cierto hombre de Listra estaba sentado, imposibilitado de los pies, cojo de nacimiento, que jamás había andado. Este oyó hablar a Pablo, el cual, fijando en él sus ojos, y viendo que tenía fe para ser sanado, dijo a gran voz: Levántate derecho sobre tus pies. Y él saltó, y anduvo”.

En todos estos versículos es evidente que el aceite en sí no contiene poderes sobrenaturales para sanar y que el rito de ungir con aceite no era un sacramento ni una norma para la iglesia. Santiago mismo, mientras habla de esa costumbre judía de ungir con aceite a los enfermos, no pierde de vista que lo que vale no es el rito en sí, sino la autoridad de Jesucristo: Su nombre, Su autoridad y Su poder para la sanidad por medio de la fe.

EL VERDADERO PROPÓSITO DE LA UNCIÓN DE LOS ENFERMOS MENCIONADA POR SANTIAGO

Entonces, si Santiago no pretendía instaurar un sacramento, ¿Cuál es el propósito específico del aceite mencionado en Santiago 5:14? Un análisis exegético de este versículo puede darnos la respuesta:

(1.- “¿ESTÁ ALGUNO ENFERMO ENTRE VOSOTROS?”

La palabra griega para enfermo en el vs. 14 es “asteneo”. Y su significado es “débil, deficiente en fuerza, delicado, sin energía”; lo cual nos hace concluir que Santiago estaba hablando acerca del que está enfermo en el sentido “físico”. En el vs. 15 la palabra griega para enfermo es “kamno” palabra que lleva la connotación de “cansado, débil, agotado”. Lógicamente el resultado de estar físicamente enfermo. Santiago, en su única enseñanza acerca de los ancianos (pastores) de la Iglesia, exhorta a los enfermos, quienes están en necesidad de sanidad física, de llamar a los ancianos.

(2.- “Y OREN POR ÉL, UNGIÉNDOLE CON ACEITE EN EL NOMBRE DEL SEÑOR”

Santiago pide que los ancianos hagan dos cosas y es claro en cuanto al orden en que se deben realizar. La palabra “ungiéndole”, de acuerdo a la gramática griega, es un participio aoristo que le precede al verbo principal, en este caso, “oren”, verbo que se encuentra en el imperativo aoristo. El aoristo es indicación de una simple acción (una vez), contrario a un participio presente (acción continua). El imperativo aoristo, al igual que el participio, es una orden de una acción futura que se debe realizar una sola vez, contrario a una acción continua. Por lo tanto, la orden de Santiago, es que, primeramente, haya unción, luego oración en el nombre del Señor. De manera que el texto debe leer, “ungiéndole con aceite, oren por él, en el nombre del Señor”.

(3.- “UNGIÉNDOLE CON ACEITE”

En el idioma griego existen dos verbos que se traducen ‘unción’. Lamentablemente, como en muchos casos, las traducciones no siempre hacen justicia a las palabras originales, como lo es en este caso. Está el verbo “aleifo” el cual es la base de “aleifantes”, verbo usado por Santiago en el vs.14 y el otro verbo es crio o “ekrio”. “Crio” es el verbo que envuelve todo acto ritual de consagración, de índole religioso. Es el verbo de donde se deriva Cristo, el Ungido. Algunos textos donde se hace uso de este verbo son, Lucas 4:8; Hechos 4:27; 10:38; Hebreos 1:9. En cambio “aleifo” es un verbo con significado Secular. La diferencia es material, y se pierde cuando ambos verbos son traducidos como “unción”. Sólo el segundo verbo (“crio”) debe ser traducido de esta manera, pues se usa con referencia al acto sagrado mientras que el primero (“aleifo”) se refiere al uso común del aceite. ¡La diferencia en el Griego no se puede ignorar! Usar la palabra “ungir” en nuestra versión española deja una mala impresión.[1]

“Aleifo” es un término general usado para un ungimiento cualquiera, “Crio” está más limitado en su uso y está confinado a ungimientos sagrados y simbólicos.[2] “Aleifos” usualmente, se usa cuando se frota o aplica aceite o ungüento sobre el cuerpo. Era muy común en los tiempos bíblicos el frotar sobre el cuerpo aceite o bálsamo (especies mezclada con aceite) como una forma de fragancia después de un baño (Rut 3:3; 2 Crónicas 28:15; Daniel 10:3; Lucas 7:38), y como medicina. (Isaías 1:6; Ezequiel 16:9; Jeremías 8:22; 46:11; Marcos 6:13; Lucas 10:34). Es un hecho muy bien documentado que el aceite era una de las medicinas más comunes en tiempos bíblicos. Es evidente que Santiago está prescribiendo ambas, oración y medicina.[3]

Lo que aquí se recomienda, debía de hacerse como un medio natural para restaurar la salud, algo que, mientras hacían oración y súplicas a Dios, no debían de descuidar.[4] Significa que el cuerpo enfermo de una persona debe ser frotado con aceite tal y como una enfermera hoy frota el cuerpo de su paciente con alcohol. Cuando Santiago ordena a los ancianos a hacerlo, en su visita a un paciente, significa que la iglesia, por quien actúan los ancianos, se interesa tanto en el cuerpo, así como en el alma.[5]

CONCLUSIÓN

El ungimiento con aceite no es un requisito imperativo para la sanidad de los enfermos. Tampoco debe ser una imposición como doctrina de parte de maestros, falsos o sinceros; pues dentro de la dispensación de la Gracia, el creyente ya está ungido por el Espíritu Santo y la fe en Jesucristo hace posible la sanidad física si está dentro de los términos de Su soberanía y Su voluntad. Ha quedado claro que el uso del aceite se limitaba dentro de las utilidades del marco cultural judío en el cual se movía Santiago. Quienes afirman que la unción con aceite es el único método bíblico para procurar la sanidad de los enfermos cometen un gran error ¿O acaso la oración exclusiva del justo no es suficiente para que el poder de Dios se manifieste, sin importar la circunstancia? Santiago mismo lo declara: “La oración eficaz del justo puede mucho” (Santiago 5:16). Entonces, ¿para qué el aceite?

REFERENCIAS:

[1] R.C.H. Lenski, The Interpretation of the Epistle of James, págs 660-661.

[2] W.E. Vine’s Expository Dictionary of NT Words

[3] Expositor’s Bible Commentary, vol. 12, p. 204.

[4] Adam Clarke’s Commentary, vol. 6, p. 827.

[5] R.C.H. Lenski, The Interpretation of the Epistle of James, p. 661-662.

Cesasionismo, Continuismo, Distintivos del Pentecostalismo, Dones Espirituales, Espiritismo y Ocultismo, Guerra Espiritual, Herejías, Neopentecostalismo, Pentecostalismo, Pentecostalismo Clásico, Pluralismo Religioso, Postmodernidad, Sincretismo, Teología, Vida Cristiana, Vida Espiritual

Kundalini y experiencia pentecostal (Parte III)

Por Fernando E. Alvarado

INTRODUCCIÓN

En artículos anteriores hemos probado que la kundalini y la experiencia conocida como bautismo o llenura del Espíritu Santo no son lo mismo. Sin embargo, aún queda algo pendiente de aclarar: Los pentecostales y carismáticos creemos firmemente en la continuidad y validez de los dones del Espíritu para nuestra época. Afirmamos que no hay evidencia bíblica, o cualquier otro tipo de evidencia, que siquiera se acerque a sugerir que los dones carismáticos han cesado. El estudioso honesto de la Biblia debe reconocer la presencia constante, de hecho, dominante, y en todo el Nuevo Testamento de los dones espirituales. A partir de Pentecostés, y continuando a lo largo del libro de los Hechos, siempre que el Espíritu se derrama sobre los nuevos creyentes, ellos experimentan su charismata. No hay nada que indique que estos fenómenos se limitan a ese grupo y a ese momento. Esto parece ser algo extendido y común en la iglesia del Nuevo Testamento. Cristianos de Roma (Romanos 12), Corinto (1 Corintios 12-14), Samaria (Hechos 8), Cesarea (Hechos 10), Antioquía (Hechos 13), Éfeso (Hechos 19), Tesalónica (1 Tesalonicenses 5), y Galacia (Gálatas 3) experimentaron los dones milagrosos y de revelación. Es difícil imaginar cómo los autores del Nuevo Testamento podrían haber hablado más claramente acerca de cómo debe lucir el cristianismo bíblico. En otras palabras, la evidencia apunta en contra del cesacionismo.

2

LOS DONES ESPIRITUALES Y LAS MANIFESTACIONES DEL ESPÍRITU SANTO NO HAN CESADO

Contrario a la afirmación de muchos cesacionistas, los dones milagrosos no fueron señal exclusiva de los apóstoles, sino un privilegio común a todos los cristianos ungidos con el Espíritu Santo. En otras palabras, muchos hombres no apostólicos y mujeres, jóvenes y viejos, en toda la amplitud del Imperio Romano, ejercieron sistemáticamente estos dones del Espíritu. El libro de los Hechos nos relata que Esteban y Felipe ministraron en el poder de señales y prodigios. Otros, que ejercían los dones milagrosos, aparte de los apóstoles, incluyen: (1) los 70 que fueron enviados en Lucas 10:09, 19-20, (2) al menos 108 personas, entre los 120 que estaban reunidos en el aposento alto en el día de Pentecostés, (3) Esteban (Hechos 6-7), (4) Felipe (Hechos 8), (5) Ananías (Hechos 9), (6) miembros de la iglesia en Antioquía (Hechos 13), (7) conversos anónimos en Éfeso (Hechos 19:06), (8) la mujer en Cesarea (Hechos 21:8-9), (9) los hermanos sin nombre de Gálatas 3:5, (10) los creyentes en Roma (Romanos 12:6-8), (11) los creyentes en Corinto (1 Corintios 12-14); y (12) los cristianos de Tesalónica (1 Tesalonicenses 5:19-20).

También hay que dar espacio a la explícita y frecuentemente repetida intención de los dones del Espíritu: esto es, la edificación del cuerpo de Cristo (1 Corintios 12:07; 14:03, 26). Si bien es cierto los dones espirituales fueron esenciales para el nacimiento de la iglesia, ¿Por qué habrían de ser menos importantes o necesarios por causa de su continuo crecimiento y maduración? También existe la continuidad fundamental o la relación espiritualmente orgánica entre la iglesia en Hechos y la iglesia en siglos posteriores. Nadie niega que fue una época o período de la iglesia primitiva que podríamos llamar “apostólica”. Debemos reconocer la importancia de la presencia física y personal de los apóstoles y su papel único en sentar las bases de la iglesia primitiva. Pero en ninguna parte del Nuevo Testamento se sugiere que ciertos dones espirituales estaban ligados única y exclusivamente a ellos, o que los dones cesaron cuando los apóstoles murieron. La iglesia universal o cuerpo de Cristo que fue establecido y dotado por el ministerio de los apóstoles es la misma iglesia universal y el cuerpo de Cristo hoy. Estamos juntos con Pablo y Pedro y Silas y Lidia y Priscila y Lucas, todos miembros del mismo cuerpo de Cristo. También hay que tomar nota de 1 Corintios 13:8-12. Aquí Pablo afirma que los dones espirituales no “pasarán” (vv. 8-10) hasta la llegada de lo “perfecto”. Si lo “perfecto” es de hecho la consumación de los propósitos redentores de Dios, como se expresa en el cielo nuevo y la tierra nueva después del regreso de Cristo, podemos confiadamente esperar que continúe la bendición y el empoderamiento de la iglesia con los dones hasta ese momento. Un punto similar se hace en Efesios 4:11-13. Allí Pablo habla de los dones espirituales como la construcción de la iglesia “hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al hombre perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (v. 13; cursivas mías). Dado que esto último con toda seguridad aún no ha sido alcanzado por la iglesia, podemos anticipar con confianza la presencia y el poder de tales dones hasta que llegue ese día.

3

NO, LOS DONES ESPIRITUALES NO FUERON SOLO PARA LA ÉPOCA APOSTÓLICA

Aunque los cesacionistas argumenten que las señales y prodigios, así como ciertos dones espirituales, solo sirvieron para confirmar o autenticar a los apóstoles, y que cuando los apóstoles murieron estos dones terminaron, el hecho es que ningún texto bíblico dice que señales y milagros o dones espirituales de un tipo en particular autentican los apóstoles. Señales y prodigios autenticaron a Jesús y el mensaje apostólico acerca de Él. Si las señales y maravillas fueron diseñados exclusivamente para autenticar apóstoles, no tenemos ninguna explicación de por qué los creyentes no apostólicos (como Felipe y Esteban) estaban facultados para realizarlas (1 Corintios 12:8-10). Por lo tanto, esta es una buena razón para ser un cesacionista solo si se puede demostrar que la autenticación o certificación del mensaje apostólico fue la única y exclusiva finalidad de tales demostraciones de poder divino. Sin embargo, en ningún lugar en el Nuevo Testamento es reducido a certificación el propósito o función de lo milagroso.

Los milagros, en cualquier forma, sirvieron para otros varios propósitos distintos: doxológicos (para glorificar a Dios: Juan 2:11; 9:03; 11:04; 11:40, y Mateo 15:29-31.); evangelístico (para preparar el camino para que el evangelio sea dado a conocer: Hechos 9:32-43); pastoral (como expresión de la compasión y el amor y el cuidado de las ovejas: Mateo. 14:14, Marcos 1:40-41), y edificación (para edificar y fortalecer a los creyentes: 1 Corintios 12:07 y el “bien común”, 1 Corintios 14:3-5, 26). Todos los dones del Espíritu ya sean lenguas o enseñanza, de profecía o de misericordia, curación o ayuda, se les dio (entre otras razones) para edificación, construcción, aliento, instrucción, consolación, y santificación del cuerpo de Cristo.

4

NO, LOS DONES ESPIRITUALES TAMPOCO SE OPONEN A LA PALABRA ESCRITA

Tal vez la objeción más frecuentemente escuchada de parte de los cesacionistas es que el reconocimiento de la validez de los dones de revelación, como la profecía y la palabra de sabiduría, terminarían socavando la firmeza y la suficiencia de las Sagradas Escrituras. Pero este argumento se basa en la falsa suposición de que estos dones nos proporcionan verdades infalibles iguales en autoridad al texto bíblico en sí. También se escucha la apelación cesacionista a Efesios 2:20, como si en este texto se describen todos los posibles ministerios proféticos. El argumento es que los dones de revelación, como la profecía, estaban vinculados únicamente a los apóstoles y, por tanto, diseñados para funcionar solo durante el llamado período fundacional de la iglesia primitiva.

Un examen detallado de la evidencia bíblica concerniente tanto a la naturaleza de los dones del Espíritu, así como su amplia distribución entre los cristianos indica que hubo mucho más de este don que simplemente los apóstoles imponiendo la fundación de la iglesia. Por lo tanto, ni la muerte de los apóstoles, ni el movimiento de la iglesia más allá de sus años fundacionales, tiene influencia alguna sobre la validez y continuidad de los charismata hoy. Por último, aunque no es técnicamente una razón o argumento para ser un continuista, no puedo pasar por alto la experiencia. El hecho es que he visto todos los dones espirituales en funcionamiento, probados, confirmados, y experimentados de primera mano en innumerables ocasiones. La experiencia, al margen del texto bíblico, prueba poco. Pero la experiencia ha de tenerse en cuenta, sobre todo si muestra o encarna lo que vemos en la Palabra de Dios.

5

UNA PREGUNTA FINAL A LOS CESACIONISTAS

Quiero concluir haciendo una pregunta final a mis hermanos cesacionistas: Jesús dijo que íbamos a recibir poder cuando el Espíritu Santo viniese sobre nosotros. Entonces, ¿dónde está el poder? Ustedes, que no creen en la continuidad de los dones sobrenaturales: Ustedes dicen que tienen el Espíritu, que todos los creyentes lo tienen, así que ¿Dónde está el poder? Como yo lo veo, ustedes pretenden que lo tienen redefiniéndolo. Lo cierto es que cuando los discípulos fueron llenos del Espíritu en el libro de los Hechos, hubo tales manifestaciones de poder que provocó que los no creyentes temblaran. ¿Dónde está el poder? Es cierto que una demostración del poder divino no siempre implica milagros, pero ¿Hay alguna manifestación del poder entre ustedes? ¿Ninguna en absoluto? ¿Dónde está la autoridad divina en su discurso? ¿Dónde está la sabiduría divina en su consejo? ¿Dónde está la audacia divina en sus acciones? Ustedes tienen sus métodos expositivos, sus grados de seminario, sus documentos de ordenación, y los libros de este o aquel teólogo en sus estantes. Pero ustedes no tienen el poder.

6

CONCLUSIÓN

La continuidad de los dones y su necesidad y presencia en nuestra época es incuestionable. Esta es la herencia de todos los cristianos, y el equipo necesario de todo ministro del evangelio. Dios no nos ha dado un espíritu de debilidad, sino un espíritu de poder; el poder de creer y el poder para derrotar el cinismo y la incredulidad. Acusándonos de herejes y blasfemando contra Dios, al atribuirle al diablo toda manifestación del Espíritu Santo, no lograrán destruirnos ni impedir que avancemos. Sólo se dañan a sí mismos y presumen su mala interpretación de las Escrituras, por no decir una carencia total de fruto del Espíritu. La kundalini y la experiencia pentecostal no son lo mismo. Ustedes lo saben. Vengan y vean. Reciban y lo entenderán. Pero por favor, ya no sigan blasfemando ni enseñando mentiras sobre nosotros para detenernos. Eso jamás pasará.

8

 

Cesasionismo, Continuismo, Pentecostalismo, Pentecostalismo Clásico, Pluralismo Religioso, Postmodernidad, Satanismo, Sincretismo, Vida Cristiana, Vida Espiritual

Kundalini y experiencia pentecostal (Parte II)

Por Fernando E. Alvarado

INTRODUCCIÓN

Tal como lo enfaticé en mi artículo anterior, los pentecostales clásicos, defensores de la sana doctrina y praxis cristiana, rechazamos las acusaciones de los cesacionistas. Los pentecostales creemos en la continuidad de los dones espirituales. Atribuir a Satanás toda manifestación moderna de los dones espirituales es absurdo, sería igual a firmar que el diablo actúa libremente en el mundo mientras Dios tiene las manos atadas. Asimismo, rechazamos la absurda idea que afirma que la experiencia conocida como bautismo en el Espíritu Santo y la kundalini son iguales, semejantes, o la misma experiencia.

Afirmamos categóricamente que la kundalini y el bautismo o llenura del Espíritu Santo no son, ni remotamente, la misma cosa. Esto lo sabe muy bien cualquier creyente pentecostal que ha experimentado personalmente dicha bendición espiritual. Sin embargo, debemos admitir que no todo lo que ocurre en algunas iglesias que se identifican como pentecostales o carismáticas puede ser atribuido a la obra divina del Espíritu Santo. Hemos sido testigos de aberraciones aisladas de comportamiento y de doctrina entre los que se autoidentifican como pentecostales o carismáticos, principalmente en movimientos pseudocristianos como la Nueva Reforma Apostólica, la Confesión Positiva, el Evangelio de la Prosperidad, el dominionismo y muchas otras herejías.

A

MANIFESTACIONES EXTRAÑAS Y FENÓMENOS CONFUSOS QUE HAN INVADIDO EL CRISTIANISMO PENTECOSTAL Y CARISMÁTICO

En dichos grupos heterodoxos nacidos de un cristianismo postmoderno, es común escuchar a muchos líderes eclesiásticos que dicen que tenemos que reinventar el cristianismo. La Palabra de Fe (con su moda de declarar y decretar), la Nueva Reforma Apostólica y diversos grupos neopentecostales heréticos están creando alternativas al cristianismo bíblico. Es su punto de vista que es necesario recrear el cristianismo para llegar a la generación posmoderna. En estos movimientos, la verdad es subjetiva, por lo tanto, es relativa. El subjetivismo es la negación de la verdad absoluta, por lo tanto, todos poseen su propia verdad y todos podemos unirnos en uno solo. Han intercambiado un cristianismo racional por un cristianismo irracional basado en experiencias subjetivas humanas y experiencias emocionales.

En lugar de aferrarse a la Palabra de Dios, la generación posmoderna desea un encuentro más emocional, místico y esotérico con Dios. Como resultado, se cristianizan el yoga, la oración contemplativa, la oración profunda y muchas prácticas místicas ocultistas. Muchos buscan incorporar experiencias espirituales provenientes de otras religiones en el cristianismo y no están interesados ​​en la Palabra de Dios, sino que buscan probar, sentir y tocar a Dios. Ven a Jesús como alguien que vino a mostrarnos nuestra divinidad, pero el dios que predican no es el Dios de la Biblia, sino una deidad en el sentido ocultista. No es el Dios judeocristiano, sino un dios que resuena con los conceptos hindúes y budistas de dios, un dios con el que podrías tener experiencias místicas, un dios que puedes abrazar a través de prácticas de meditación y espiritualidad de la nueva era. Obviamente, el dios que puedes acceder con estas prácticas no es otro más que el dios de este mundo, Satanás, el ser caído que se convirtió en enemigo de Dios y de nuestras almas.

B

Tristemente, debemos admitir que muchos de los fenómenos que ocurren en algunas iglesias no tienen su origen en Dios. Son más bien expresiones espiritistas y de la Nueva Era infiltradas en el cristianismo. El dios que muchos “cristianos” postmodernistas adoran tienen más parecido con Buda, Brahma o cualquiera de los dioses hindúes, que con el Dios de la Biblia. Las experiencias espirituales derivadas de tales enseñanzas son también cuestionables, pareciéndose más a mera hipnosis, histeria colectiva, esoterismo, espiritismo, parapsicología, ocultismo descarado y magia blanca, entre otras cosas. Poco o nada ha quedado de las verdaderas manifestaciones de Dios en algunas iglesias denominadas pentecostales, neopentecostales, apostólicas o proféticas.

Las sospechosas expresiones del Espíritu que se producen en algunas reuniones carismáticas (estados de embriaguez, saltos paroxísticos, rigidez corporal, derrumbes, risa santa, sudoraciones, temblores, pérdida de la conciencia, y demás síntomas misteriosos), comparadas con la verdadera acción del Espíritu, reflejada a través del fruto: «amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza» (Gálatas 5:22), descubren, a todas luces, que la diferencia entre unas manifestaciones y otras, son verdaderamente contrapuestas. Y este marcado contraste logra descubrir, como parece evidente, la falta de coherencia bíblica que existe en algunas prácticas modernas. Pero ¿Significa esto que debemos descartar todo tipo de manifestación espiritual en nuestras iglesias? ¿Acaso el Espíritu Santo ya no se manifiesta de forma auténtica en las congregaciones? ¿Debemos rechazar como del diablo toda manifestación de dones y milagros en nuestras congregaciones? No. Absolutamente no. La misma existencia de tales falsificaciones espirituales es un fuerte argumento a favor de la continuidad de los dones espirituales auténticos. O ¿Quién se molesta en falsificar algo que no existe? Solo se falsifica o se imita lo que es real y de valor.

C

SATANÁS, EL PADRE DE LAS MENTIRAS Y MAESTRO DE LAS IMITACIONES

¿Cómo explicamos entonces toda la amplia gama de prácticas y manifestaciones cuasi-espiritistas que podemos observar hoy día en algunas iglesias? La respuesta es simple: Vivimos en tiempos de apostasía. De esto profetizaron las Escrituras:

Que nadie os engañe en ninguna manera, porque no vendrá sin que primero venga la apostasía y sea revelado el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se exalta sobre todo lo que se llama dios o es objeto de culto, de manera que se sienta en el templo de Dios, presentándose como si fuera Dios. ¿No os acordáis de que cuando yo estaba todavía con vosotros os decía esto? Y vosotros sabéis lo que lo detiene por ahora, para ser revelado a su debido tiempo. Porque el misterio de la iniquidad ya está en acción, solo que aquel que por ahora lo detiene, lo hará hasta que él mismo sea quitado de en medio. Y entonces será revelado ese inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; inicuo cuya venida es conforme a la actividad de Satanás, con todo poder y señales y prodigios mentirosos, y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, porque no recibieron el amor de la verdad para ser salvos.” (2 Tesalonicenses 2:3-10, LBLA).

Lo que ocurre en muchas iglesias que han abandonado la sana doctrina quizá no pueda ser llamado completamente kundalini, pero tiene el mismo origen y por eso se le parece: Poderes engañosos de las tinieblas que buscan engañar a las personas y llevarlas a la adoración de falsos dioses.

Y vi otra bestia que subía de la tierra; tenía dos cuernos semejantes a los de un cordero y hablaba como un dragón. Ejerce toda la autoridad de la primera bestia en su presencia, y hace que la tierra y los que moran en ella adoren a la primera bestia, cuya herida mortal fue sanada. También hace grandes señales, de tal manera que aun hace descender fuego del cielo a la tierra en presencia de los hombres. Además engaña a los que moran en la tierra a causa de las señales que se le concedió hacer en presencia de la bestia, diciendo a los moradores de la tierra que hagan una imagen de la bestia que tenía la herida de la espada y que ha vuelto a vivir.” (Apocalipsis 12:11-14, LBLA).

Esto no debería extrañarnos, Cristo mismo lo profetizó:

Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos. Ya os lo he dicho antes.” (Mateo 24:24-25).

E

En los últimos días el poder de Satanás se haría presente aún dentro de las mismas iglesias, pues el espíritu satánico, tal como fue profetizado “se opone y se exalta sobre todo lo que se llama dios o es objeto de culto, de manera que se sienta en el templo de Dios, presentándose como si fuera Dios” (2 Tesalonicenses 2:4). ¿Acaso no es esto lo que está pasando en muchas congregaciones en donde un falso Espíritu Santo, que hace pasar su obra como si fuese de Dios, respalda la obra de falsos profetas y falsos maestros?

Como verdaderos pentecostales, no debería darnos miedo denunciar estas falsificaciones diabólicas ni a los falsos ministros del Espíritu, “porque los tales son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es de extrañar, pues aun Satanás se disfraza como ángel de luz. Por tanto, no es de sorprender que sus servidores también se disfracen como servidores de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras.” (2 Corintios 11:13-15, LBLA). Kundalini o no, la fuente de tales manifestaciones no es Dios.

F

¿CÓMO SABEMOS QUE LA EXPERIENCIA PENTECOSTAL Y LA KUNDALINI NO SON LO MISMO?

Volvamos ahora a la acusación de que el bautismo en el Espíritu santo y las experiencias místicas de la kundalini son la misma cosa. En el artículo anterior describí los frutos amargos y manifestaciones destructivas del síndrome kundalini. Eso me lleva a preguntarle a quienes nos difaman: ¿En verdad creen que todo eso se parece a lo que hace el Espíritu Santo al bautizar a los creyentes pentecostales hoy día? Si quieren ser honestos, y si de veras han conocido a un creyente pentecostal lleno del Espíritu, tendrán que admitir que ambas cosas son tan diferentes como el día de la noche.

Si observamos con detenimiento la acción del Espíritu a lo largo de la Escritura, comprobaremos que es todo lo opuesto a las extrañas manifestaciones de la kundalini.

  1. En primer lugar, el Espíritu Santo siempre actúa bajo el marco de la Palabra, y nunca sobre presupuestos extrabíblicos. Aquel que viene a la luz, deberá ceñirse al contenido certero de la Palabra de Dios; pues siendo que el Espíritu Santo la inspiró, parece dudoso que esté de acuerdo con doctrinas o prácticas que Él mismo no ha revelado en su Palabra. Quienes conocen la verdadera doctrina pentecostal saben que es cristocéntrica y plenamente bíblica. Honra a Dios y Dios es glorificado a través de ella porque el Espíritu Santo nos guía a toda verdad. Esto no puede decirse de las sectas practicantes del kundalini, las cuales no siquiera son cristianas ni aceptan la infalibilidad de la Biblia. Tampoco puede decirse de movimientos heréticos como la Palabra de Fe, la Nueva Reforma Apostólica, el Evangelio de la Prosperidad y otros más cuya doctrina es contraria a la Biblia. Pero es incorrecto y deshonesto identificar a tales grupos con el pentecostalismo clásico, ya que su heterodoxia delata el origen no santo de sus manifestaciones espirituales. No hay cabida alguna para las manifestaciones, del carácter que fueren, que se muevan entre la sombra y la oscuridad doctrinal.
  2. El kundalini apela a prácticas profanas, ocultistas y antibíblicas, no se basa en la autoridad de la Palabra ni la respeta, sino que escucha a espíritus engañadores y experiencias extracorpóreas. El Espíritu Santo manifestado en la experiencia pentecostal, en contraste, edifica al creyente a través de la meditación y el estudio serio de la Escritura, que es viva y eficaz; sirviéndose, además, para tal propósito, de la comunión práctica del pueblo de Dios. El pentecostalismo biblico no encuentra su edificación espiritual en el emocionalismo extremo, el ritualismo místico, el jolgorio, los espectáculos, las manifestaciones extáticas, o la excitación artificial de sus emociones (danzas extáticas, música estridente y manipuladora, sermones motivacionales, etc.). Si hay grupos que están recurriendo a dichas prácticas es su problema particular, no del pentecostalismo como tal.
  3. La kundalini esclaviza y oprime, e incluso enferma, enloquece y mata. El Espíritu Santo, por el contrario, proporciona una liberación completa. Por tanto, el cristiano que es controlado por Él, camina en este mundo con verdadera libertad y autonomía; solo condicionado por la Palabra. No se dejará manipular, ni esclavizar, por ningún líder, movimiento religioso o atadura de tipo espiritual, tal como ocurre con aquellos que practican la kundalini y otros ritos, los cuales se ven influenciados, oprimidos y poseídos por espíritus impuros que los atan a su voluntad y capricho. El Espíritu Santo trae verdadera libertad. Así es como el Espíritu de Dios, respetando la decisión del ser humano, ofrece la auténtica libertad: «donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad» (2 Corintios 3:17). Por el contrario, donde opera otro «espíritu», que no es el de Cristo, se procura una manipulación de la conciencia que, lo único que consigue, es anular por completo el sentido práctico de la libertad cristiana.
  4. El Espíritu Santo genera gozo y paz en el corazón de los verdaderos creyentes. En cambio, la intranquilidad, el tumulto, la exaltación, los desórdenes mentales, enfermedades físicas y opresión espiritual que se experimentan a través del ocultismo, la kundalini y otras prácticas místicas no concuerdan con el sosiego y la tranquilidad interior que proviene del Espíritu.
  5. El Espíritu Santo utiliza a sus siervos cuando éstos asumen una actitud de humildad y dependencia total de Dios, la cual se acompaña de paciencia y benignidad. La Nueva Era y la kundalini, por el contrario, alimentan el ego del hombre y le repiten la vieja mentira satánica: “Seréis como los dioses” (Génesis 3:5, RV1909). cuando existe jactancia o engreimiento, podemos decir que un «espíritu» oscuro planea sobre el escenario. Tal espíritu oscuro opera en los gurúes de la Nueva Era, falsos apóstoles, profetas y maestros de nuestros días, cuyo engreimiento los lleva a considerarse dioses, o casi dioses. Curiosamente, esto se asemeja mucho a la prepotencia y soberbia característica de los “ungidos” de la Nueva Reforma Apostólica, los promotores de la Palabra de Fe y otros grupos sincréticos e insanos doctrinalmente, los cuales enseñan que los creyentes son pequeños dioses con el poder de declarar, decretar y dar órdenes al mismísimo Dios (Judas 1:8-12).
  6. El Espíritu Santo engendra la virtud de la templanza –dominio propio–, y ésta encuentra su forma de expresión a través del decoro personal, el orden y la reverencia. La santidad y la pureza sexual es un fruto natural de una vida dominada por el Espíritu Santo. La kundalini, por el contrario, implica prácticas impuras y mágicas de tipo sexual. 
  7. El Espíritu Santo restaura automáticamente la salud espiritual del convertido y, según lo promete en Romanos 8:28, todo lo que acontezca –si ama a Dios– le ayudará para bien. Esto no puede decirse de la kundalini y sus efectos nocivos sobre las personas. Conocidas son ya las denominadas “emergencias espirituales” en la kundalini, las cuales le pueden costar la vida o la sanidad mental a sus practicantes. Esto no ocurre en las manifestaciones genuinas del Espíritu Santo.

G

Kundalini y experiencia pentecostal no son lo mismo. Eso es evidente. Es deshonesto de parte de nuestros detractores equiparar ambas experiencias. Claro, se ven obligados a hacerlo por necesidad, ya que los cesacionistas, principales críticos del pentecostalismo, niegan la vigencia actual de los dones y manifestaciones espirituales. Para justificar su postura se ven forzados a atribuir a Satanás cualquier señal o poder milagroso. En nuestra próxima entrega analizaremos la vigencia o no de los dones espirituales.

H

Herejías, Neopentecostalismo, Pentecostalismo, Pentecostalismo Clásico, Sincretismo, Vida Espiritual

Kundalini y experiencia pentecostal (Parte I)

Por Fernando E. Alvarado

INTRODUCCIÓN

Por muy asombroso que pueda parecernos, los enemigos del movimiento pentecostal a menudo sugieren que la experiencia bíblica y pentecostal conocida como bautismo en el Espíritu Santo no es otra cosa que obra de Satanás. Esto resulta decepcionante si consideramos que nosotros, como movimiento pentecostal, hemos extendido nuestra mano de confraternidad hacia nuestros hermanos de otras denominaciones, crean o no en la experiencia pentecostal como nosotros. Muchas de nuestras librerías están llenas de libros no pentecostales, solemos admirar los logros y avances de nuestros hermanos de otras denominaciones, ¡Incluso muchos de nuestros miembros laicos, líderes y ministros se capacitan en instituciones religiosas, seminarios y universidades cristianas no pentecostales! Lamentablemente dicha deferencia por parte del movimiento pentecostal, hacia sus hermanos de otras denominaciones, no es necesariamente recíproca.

1

EN EL ESPÍRITU DE CAÍN, LOS CESACIONISTAS SE LEVANTAN CONTRA SUS HERMANOS

Tal como Caín se levantó contra su hermano Abel buscando su muerte, pareciera que muchos de los denominados “cristianos” desearían erradicar todo vestigio del pentecostalismo en el mundo. Algunos opositores del movimiento pentecostal han llegado incluso a afirmar que el Movimiento Pentecostal y Carismático[1] debe ser considerado como una herejía peligrosa que debe ser combatida por los demás cristianos. En el peor espíritu sectario, algunos líderes religiosos han dicho:

“Es hora de que la iglesia evangélica se levante y recupere un enfoque adecuado de la persona y la obra del Espíritu Santo. La salud espiritual de la iglesia está en juego. En las últimas décadas, el movimiento carismático se ha infiltrado en el evangelicalismo tradicional irrumpido en el escenario mundial a un ritmo alarmante. Es el movimiento religioso de más rápido crecimiento en el mundo. Los carismáticos suman ya más de quinientos millones en todo el orbe. Sin embargo, el evangelio que está conduciendo a esos números no es el verdadero evangelio y el espíritu detrás de ellos no es el Espíritu Santo. Lo que estamos viendo es, en realidad, el crecimiento explosivo de una iglesia falsa, tan peligrosa como cualquier secta o herejía que haya atacado al cristianismo…. fue una farsa y un engaño desde el principio y no ha cambiado a algo bueno”[2]

“La teología carismática no ha hecho ninguna contribución a la verdadera teología o la interpretación bíblicas, sino que representa una mutación desviada de la verdad. Al igual que un virus mortal, obtiene su acceso a la iglesia manteniendo una relación superficial con ciertas características del cristianismo bíblico, pero al final siempre corrompe y distorsiona la sana doctrina. La degradación resultante, como una versión doctrinal del monstruo de Frankenstein, es un híbrido repugnante de la herejía, el éxtasis y la blasfemia torpemente vestido con los restos destrozados del lenguaje evangélico. Se llama a sí misma «cristiana», pero en realidad se trata de una farsa, un simulacro de una forma de espiritualidad que continuamente se transforma como en un espiral errático de un error a otro.”[3]

2

Para algunos “cristianos” no pentecostales, nosotros ni siquiera deberíamos ser considerados evangélicos, sino rechazados por la comunidad cristiana en general:

“A pesar de sus graves errores teológicos, los carismáticos exigen su aceptación dentro de la corriente tradicional evangélica. Y los evangélicos han sucumbido en gran parte a esas demandas, respondiendo con los brazos abiertos y una sonrisa de bienvenida. De este modo, el evangelicalismo tradicional ha invitado inadvertidamente a un enemigo a entrar. Las puertas se le han abierto de par en par a un caballo de Troya lleno de subjetivismo, experimentalismo, compromiso ecuménico y herejía. Los que se comprometen de esta manera están jugando con fuego extraño y poniéndose en grave peligro.”[4]

“En generaciones anteriores, el movimiento carismático pentecostal habría sido etiquetado como herejía. En cambio, ahora es la estirpe más dominante, agresiva y visible del llamado cristianismo en el mundo. Pretende representar la forma más pura y poderosa del evangelio. Sin embargo, proclama ante todo un evangelio de salud y riquezas, un mensaje totalmente incompatible con las buenas nuevas de las Escrituras. Todos los que se oponen a su doctrina son acusados de aflicción, apatía, resistencia e incluso de blasfemia contra el Espíritu Santo. No obstante, ningún movimiento arrastra su nombre por el fango con mayor frecuencia o audacia.”[5]

“La teología carismática es el fuego extraño de nuestra generación y los cristianos evangélicos no deben coquetear con ella a ningún nivel.”[6]

3

En diversos círculos religiosos, principalmente calvinistas de tendencia cesacionista, la opinión desfavorable hacia el pentecostalismo, o carismatismo, se encuentra arraigada firmemente:

“¿Es bíblico el movimiento carismático? Podemos responder mejor esta pregunta de esta manera: sabemos que, desde la creación de la humanidad, el insidioso plan maestro de Satanás ha sido sencillamente poner un velo entre los hijos de Dios y la infalible Palabra de Dios. Comenzó en el Jardín del Edén, cuando la serpiente le preguntó a Eva, “¿Con que Dios os ha dicho…” (Génesis 3:1), generando con ello dudas sobre la autoridad y autenticidad de lo que Dios ha dicho? Desde ese día, él continúa atacando la infalibilidad y autenticidad de la Biblia. Indudablemente, sabemos que Satanás ha acelerado el ritmo de esta estrategia. (1 Pedro 5:8)”[7]

¿Cuál es la causa de tal oposición a nuestra fe pentecostal? Más allá de una sincera preocupación por la sana doctrina y praxis cristiana, lo que muchos grupos religiosos y denominaciones dejan entrever con tal oposición es cierto grado de envidia, sectarismo y rivalidad hacia los pentecostales a causa de su éxito misionero, crecimiento numérico e influencia. ¿Por qué afirmamos tal cosa? Porque la verdad está a la vista y es incómoda para algunos: En tan solo 100 años de existencia, el pentecostalismo se ha transformado en el movimiento cristiano de mayor y más rápido crecimiento de toda la historia. Habiendo surgido en la primera década del siglo XX con unas pocas comunidades, ya en 1970 los pentecostales totalizábamos 73 millones, para llegar en 1989 a 352 millones en todo el mundo, y hoy se habla de más de 500 millones. En varios países del mundo el pentecostalismo tiene una tasa de crecimiento del 10% anual, mientras que las iglesias protestantes  (en su mayoría reformadas y cesacionistas) corren el riesgo de desaparecer o quedar reducidas a ínfimas minorías.

4

UNA NUEVA ACUSACIÓN CONTRA EL MOVIMIENTO Y LA EXPERIENCIA PENTECOSTAL

En su intento por desacreditar al pentecostalismo y frenar su vertiginoso crecimiento en el mundo, muchos que se hacen llamar “cristianos” no escatiman esfuerzos ni argumentos por evitar que este avance. Hoy día, pareciera estar de moda equipara la experiencia pentecostal con el esoterismo hindú. Muchas líderes y teólogos cesacionistas[8] han llegado a equiparar el ser bautizado con el Espíritu Santo con la práctica y creencia hindú de la kundalini.

Pero ¿Qué es la Kundalini? En el marco del hinduismo, la kundalini (en sánscrito कुण्डलिनी) se describe como una energía intangible, representada simbólica y alegóricamente por una serpiente o un dragón, que duerme enroscada en el muladhara[9] (el primero de los siete chakras[10] o círculos energéticos, ubicado en la zona del perineo). Se dice que, al despertar esta serpiente, el yogui[11] controla la vida y la muerte.  Para los adeptos a este tipo de creencias, la kundalini es considerada como la energía primordial o shakti[12] que llega a desarrollarse en plenitud al reunirse en el atma (alma) con el Brahman. El concepto de la kundalini es popular en prácticas orientales y esotéricas como el yoga, el tantra, el budismo, el taoísmo, el sijismo y el gnosticismo.

6

EL SÍNDROME DE LA KUNDALINI

Un fenómeno distintivo de este tipo de experiencias místicas es el denominado síndrome de la Kundalini, el cual es un proceso psico-espiritual y transformativo que ocurre en conexión con una experiencia cercana a la muerte, o con una práctica espiritual o contemplativa prolongada e intensiva, tal como se practica dentro de unas pocas subdisciplinas de meditación o yoga. El proceso no siempre es repentino y dramático, también puede comenzar lentamente y aumentar gradualmente en actividad a lo largo del tiempo. Si los síntomas acompañantes se desarrollan de una manera intensa que desestabiliza a la persona, el proceso generalmente se interpreta como una Emergencia espiritual (una posesión controlada, que se salió de control).

Los estudiosos de este tipo de fenómenos señalan algunos elementos comunes que describen esta condición, de los cuales la característica más destacada es una sensación de energía o calor que sube por la columna vertebral. Otros síntomas la sensación de presiones craneales; la percepción de los sonidos internos o zumbidos; experiencias de ver luces; sensaciones de vibración o cosquilleo en alguna parte del cuerpo; taquicardia (frecuencia cardíaca rápida); cambios en la respiración; movimientos corporales espontáneos; sensaciones de calor o frío moviéndose a través del cuerpo; dolor corporal localizado que comienza y se detiene abruptamente; vibraciones y picazón debajo de la piel; sensaciones sexuales inusuales o intensas; orgasmos espontáneos en situaciones en las cuales no hubo ninguna estimulación sexual; síntomas mentales y afectivos como miedo, ansiedad, despersonalización; emociones positivas o negativas intensas; disminución o aceleración espontánea de los pensamientos; estados de trance espontáneo; experimentarse a sí mismo como más grande que el cuerpo físico; experiencias de conciencia paranormal; etc. Curiosamente, todos estos son los mismos síntomas que los maestros de la Nueva Era detallan como “del despertar de la consciencia”.

woman mountain peak cliff practice yoga

Muchas personas cuya Kundalini se desencadenó inesperadamente no saben lo que está sucediendo. Además, la Kundalini activada abre puertas a todo tipo de visiones místicas, paranormales y mágicas que ejercen un impacto dramático en el cuerpo. Se han reportado largos episodios de enfermedades extrañas, así como cambios radicales en lo mental, emocional, interpersonal, psíquico, espiritual y de estilo de vida. Las manifestaciones comunes de una Kundalini activada son a menudo contracciones musculares, calambres o espasmos; la sensación de energía o inmensa electricidad que circula por el cuerpo; sensaciones de picazón, vibración, picazón, escozor y hormigueo; calor o frío intenso; movimientos corporales involuntarios (ocurren más a menudo durante la meditación, el descanso o el sueño) tales como sacudidas, temblores o la sensación de una fuerza interna que empuja al iniciado hacia una postura o mueve su cuerpo de maneras inusuales (muchas médicos que han tratado este tipo de síndrome a menudo lo diagnostican erróneamente como epilepsia o síndrome de piernas inquietas). Dicho síndrome produce también alteraciones en los patrones de alimentación y sueño; episodios de hiperactividad extrema o, por el contrario, fatiga abrumadora. También deseos sexuales intensificados o, en caso contrario, disminuidos, así como dolores de cabeza y presiones dentro del cráneo, dolores en el pecho, problemas del sistema digestivo, adormecimiento o dolor en las extremidades (especialmente en el pie y la pierna izquierdos), dolores y bloqueos en cualquier lugar; a menudo en la espalda y el cuello; arrebatos emocionales; cambios de humor rápidos; episodios aparentemente no provocados o excesivos de pena, miedo, rabia o depresión. Las vocalizaciones espontáneas (que incluyen la risa y el llanto) son comunes y se dan de forma tan involuntarias e incontrolables como el hipo.

Experiencias psíquicas como la percepción extrasensorial; experiencias extracorporales; recuerdos de supuestas vidas pasadas; viajes astrales; conocimiento directo de auras y chakras; contacto con guías espirituales a través de voces internas, sueños o visiones o incluso poderes curativos son también comunes. Para los creyentes en estas prácticas, la Kundalini activada es la apertura a la divinidad o el despertar de su divinidad propia. Todo esto suena realmente similar a las promesas de la serpiente en el Edén. Curiosamente, y no creemos que sea casualidad, la Kundalini es representada como una serpiente; una serpiente que les promete a sus adeptos que serán como dioses. Lo que realmente sucede con la activación de la Kundalini es que Satanás activa en la persona una energía demoníaca que le dará ciertos poderes y habilidades que el enemigo necesita para poseer, manipular y usar a sus conductos con mayor facilidad. El huésped piensa que se está “empoderando” o ganando poder, sin saber que se está entregando como herramienta de Satán.

PORTADA

¡ALTO! NO SON LA MISMA COSA…

Los pentecostales clásicos, defensores de la sana doctrina y praxis cristiana, rechazamos las acusaciones de nuestros hermanos cesacionistas. La kundalini y el bautismo o llenura del Espíritu Santo no son, ni remotamente, la misma cosa. Esto lo sabe muy bien cualquier creyente pentecostal que ha experimentado personalmente dicha bendición espiritual. Sin embargo, debemos admitir que no todo lo que ocurre en algunas iglesias que se identifican como pentecostales o carismáticas puede ser atribuido a la obra divina del Espíritu Santo. Hemos sido testigos de aberraciones aisladas de comportamiento y de doctrina entre los que se autoidentifican como pentecostales o carismáticos, principalmente en movimientos pseudocristianos como la Nueva Reforma Apostólica, la Confesión Positiva, el Evangelio de la Prosperidad, el dominionismo y muchas otras herejías.

En nuestra próxima entrega analizaremos algunas de las prácticas dudosas (incluso espiritistas y de la Nueva Era) introducidas en algunas de las iglesias que, falsamente, suelen identificarse como pentecostales o carismáticas.

8

REFERENCIAS:

[1] Aunque en algunos países latinoamericanos el término “carismático” suele asociarse con el catolicismo romano, en el presente artículo dicho término alude a un movimiento de renovación cristiana interdenominacional y no a la Renovación Carismática Católica. El movimiento carismático, o pentecostal, tuvo su origen en 1906 en la misión de la Calle Azusa en Los Ángeles, California.

[2] MacArthur, John. Fuego Extraño: el peligro de ofender al Espíritu Santo con adoración falsa, Thomas Nelson Publishers, Nashville, Tennessee, pp. 17.

[3] MacArthur, John. Fuego Extraño: el peligro de ofender al Espíritu Santo con adoración falsa, Thomas Nelson Publishers, Nashville, Tennessee, pp. 16.

[4] MacArthur, John. Fuego Extraño: el peligro de ofender al Espíritu Santo con adoración falsa, Thomas Nelson Publishers, Nashville, Tennessee, pp. 15.

[5] MacArthur, John. Fuego Extraño: el peligro de ofender al Espíritu Santo con adoración falsa, Thomas Nelson Publishers, Nashville, Tennessee, pp. 16.

[6] MacArthur, John. Fuego Extraño: el peligro de ofender al Espíritu Santo con adoración falsa, Thomas Nelson Publishers, Nashville, Tennessee, pp. 233.

[7] Véase el artículo: “¿Qué es el movimiento Carismático?” publicado en: https://www.gotquestions.org/Espanol/movimiento-carismatico.html, consultado el 04/03/2019.

[8] El cesacionismo es la creencia de que los “dones milagrosos” de las lenguas y la sanidad ya han cesado – que el fin de la era apostólica marcó el fin de los milagros asociados con esa era. La mayoría de los cesacionistas creen que, mientras que Dios puede y aún realiza milagros hoy en día, el Espíritu Santo ya no utiliza a individuos para llevar a cabo señales milagrosas.

[9] El chakra muladhara o chakra raíz, de acuerdo a las tradiciones del tantrismo, es el primero de los seis chakras primarios, ​ y se ubica en la base de la columna vertebral.3​ Está simbolizado por una flor de loto con cuatro pétalos y el color rojo.

[10] En el hinduismo, los chakras son centros de energía inmensurables (no medibles) situados en el cuerpo humano. Según las doctrinas hinduistas, son seis, pero según la teosofía (de fines del siglo XIX), el gnosticismo (de mediados del siglo XX) y la nueva era (de fines del siglo XX) son siete: Muladhara (relaciona con todos los aspectos de nuestra existencia física), Svadishthana (el chakra sacral y rige nuestras emociones, creatividad y placer), Manipura (es el chakra del plexo solar y acoge nuestro poder personal), Anahata (es el centro del corazón y está asociado al amor incondicional), Vishuddha (es el chakra de la garganta y es el responsable de la comunicación), Ajna (es el tercer ojo y es el centro de la intuición) y Sahasrara (es el chakra corona y es el centro de conexión espiritual). Actualmente, sin embargo, los adeptos a estas ideas orientales creen que en realidad el número de chakras es mucho mayor ya que (según ellos) existe un chakra en cada punto donde se cruzan dos o más canales energéticos, y éstos son innumerables.

[11] Un yogui es un practicante, generalmente avanzado, del yoga.

[12] En el marco del hinduismo, shakti o más correctamente, Śakti, designa a la «energía» de un deva (dios masculino hinduista), personificada como su esposa.

5

ESCATOLOGÍA, Milenio, Segunda Venida de Cristo, Teología

Teorías sobre la Segunda Venida

Por Fernando E. Alvarado

INTRODUCCIÓN

En la teología evangélica, se denomina “arrebatamiento de la iglesia” al evento en el cual Dios “quita” o “arrebata” a los creyentes de la tierra para dar paso a Su justo juicio que será derramado sobre la tierra durante el período de la tribulación. La doctrina del arrebatamiento (a veces llamado “rapto de la iglesia”) no fue enseñada en el Antiguo Testamento, por lo que Pablo la llama un “misterio” ahora revelado:

“He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados” (1 Corintios 15:51-52).

Pablo consideraba al arrebatamiento la “esperanza bienaventurada” del creyente (Tito 2:13), el glorioso evento que todos debemos anhelar. A través del arrebatamiento seremos totalmente libres de pecado, y estaremos para siempre en la presencia de Dios. En el arrebatamiento, Dios resucitará a todos los creyentes que han muerto, dándoles cuerpos glorificados, y después partiendo de la tierra con aquellos creyentes que estén aún vivos, a quienes también les serán dados cuerpos glorificados (1 Tesalonicenses 4:13-18 y 1 Corintios 15:50-54). El apóstol Pablo enseñó:

“Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor” (1 Tesalonicenses 4:16-17).

Así pues, el arrebatamiento implicará una transformación instantánea de nuestros cuerpos para adaptarnos para la eternidad:

“Sabemos que cuando él (Cristo) se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es” (1 Juan 3:2).

En algunos sistemas de interpretación, el arrebatamiento se suele distinguir de la segunda venida, considerándosele un evento diferente o, cuando menos, la primera fase de un evento dividido en dos fases: En el arrebatamiento, el Señor viene “en las nubes” para encontrarnos “en el aire” (1 Tesalonicenses 4:17), mientras que, en la segunda venida, el Señor desciende hasta la tierra para pararse en el Monte de los Olivos, resultando en un gran terremoto seguido de una derrota de los enemigos de Dios (Zacarías 14:3-4). En esta, como en muchas doctrinas relacionados con los eventos futuros, los cristianos manifiestan diversidad de opiniones.

4

EL ARREBATAMIENTO, UNA DOCTRINA QUE MUCHOS HAN DISTORSIONADO

Tal vez ningún evento en la historia del mundo ha sido más anticipado que la Segunda Venida. Cada generación de creyentes, incluyendo los creyentes en el Nuevo Testamento, ha creído firmemente que Jesús regresará durante sus vidas. Incluso Pablo creía que él estaría vivo a la Venida del Señor:

“Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.” (1 Tesalonicenses 4:17)

Esta expectativa llevó a algunos a cometer grandes errores como vender sus propiedades creyendo que el Señor vendría pronto y no necesitarían de sus bienes (Hechos 2:45; 4:32-36), otros se desconectaron del mundo real, desatendiendo sus obligaciones familiares e incluso negándose a trabajar (2 Tesalonicenses 3:6-15). La situación llegó a ser tan preocupante que Pablo tuvo que escribirles a los creyentes de Tesalónica para exhortarles a ser equilibrados y no entrar en pánico escatológico. En 2 Tesalonicenses 2:1-2 Pablo nos dice:

“Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con Él, os rogamos, hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca.”

10

Lamentablemente las cosas no han cambiado mucho entre los creyentes hoy en día. Muchos cristianos viven atemorizados ante la posibilidad de quedarse en un futuro “rapto secreto” de la iglesia, de modo que la “esperanza bienaventurada” (Tito 2:13) se ha convertido para ellos en motivo de turbación, miedo y angustia, temiendo no estar preparados para ese día (que podría ocurrir en cualquier momento) y sufrir el abandono del Señor. Tal expectativa los lleva a vivir no solo una vida de intranquilidad y desasosiego, sino a ignorar la gracia y sus implicaciones, así como a vivir un legalismo autoimpuesto a fin de ser hallados “santos y preparados” para ese día.

Otros erróneamente (al igual que los primeros cristianos) renuncian a sus metas personales y a proseguir con sus vidas ante la inminencia de la Venida de Cristo (¿Por qué casarme? ¿Por qué seguir estudiando? Si de todos modos el fin se acerca…). Muchos falsos maestros han sabido utilizar esta devoción enfermiza por lo escatológico en el pueblo evangélico. Algunos maestros de la Biblia han hecho predicciones acerca de cuándo ocurrirá “el Rapto” y la Segunda Venida. Todos se han equivocado. La Biblia declara:

“Pero el día y la hora nadie sabe, ni aún los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre.” (Mateo 24:36).

De manera que, debemos anticipar la Segunda Venida, pero tener una comprensión bíblica de ella. No debemos poner fechas y tiempos. Ese ha sido el error de grupos como los adventistas del séptimo día, los testigo de Jehová y otros grupos.

3

En sentido contrario al grupo de los “expectantes”, muchos otros dudan de que la Segunda Venida ocurrirá alguna vez y se dicen a sí mismos y a otros:

“¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen, así como desde el principio de la creación” (2 Pedro 3:4).

Así que debemos evitar los dos extremos: (1) Vivir aterrorizados ante la inminencia de la Segunda Venida (lo cual nos expone a los falsos profetas y a la manipulación), y (2) vivir confiados y en apatía espiritual, creyendo que la Segunda Venida nunca ocurrirá (lo cual nos expone a la apostasía, el materialismo y la frialdad espiritual).

6

TEORÍAS QUE DESCARTAN EL REGRESO DEL SEÑOR

El hecho de que Jesús regresa a la tierra es claro en las Escrituras. Los evangélicos en general aceptan Hechos 1:11 como certeza de su retorno personal y visible. Sin embargo, han surgido varias teorías que tratan de descartar esto. Entre ellas podemos mencionar:

  1. RETORNO EN PENTECOSTÉS: Algunos dicen que Cristo volvió en la persona del Espíritu Santo en el día de Pentecostés. Sin embargo, el Cristo exaltado estaba a la diestra de Dios Padre, y desde el cielo él derramó el Espíritu Santo en esa ocasión (Hechos 2:32-33).
  2. RETORNO EN LA CONVERSIÓN: Otros dicen que la Segunda Venida de Cristo ocurre cuando entra en el corazón del creyente en el momento de la conversión (con frecuencia citan Apocalipsis 3:20), pero las Escrituras enseñan que los que le reciben entonces esperan su venida (Filipenses 3:20; 1 Tesalonicenses 1:10).
  3. RETORNO A LA MUERTE: Otros dicen que su retorno se cumple cuando él viene por el creyente cuando este muere. Es más, esto llegó a ser casi la única expectación de la Iglesia Católica Romana. Sin embargo, tanto los muertos como los vivos serán «arrebatados» cuando él aparezca (1 Tesalonicenses 4:17).
  4. REGRESO EN EL AÑO 70 DESPUÉS DE CRISTO: En base a pasajes tales como Mateo 10:23; 16:28; 24:34; Marcos 9:1; 13:30 y 14:62, algunos conectan el retorno de Jesús con la destrucción de Jerusalén y su templo por parte de los romanos en el año 70 d.C., trayendo así a su fin el sistema sacrificial del Antiguo Testamento. Dicen que Cristo estaba invisiblemente presente trayendo ese juicio, tal vez como un paso en una serie de juicios en el que la presencia de Cristo (gr. parusía) trae victorias continuas. Los que sostienen esta opinión basan parte de su argumento en la presuposición de que el libro de Apocalipsis con su noción de un futuro regreso fue escrito antes del año 70 d.C. Sin embargo, la gran mayoría de eruditos bíblicos antiguos y modernos fechan Apocalipsis durante el reinado de Domiciano, alrededor del 95 d.C. (Es también obvio que las glorias del reino futuro y el reino personal de Cristo en la tierra no siguieron a los eventos del año 70 d.C.). Lucas 21:20-24 no se refiere específicamente a la caída de Jerusalén. Los siguientes versículos indican que después que se cumplan los tiempos de los gentiles, señales en el sol, la luna y las estrellas causarán angustia y perplejidad en las naciones de la tierra. «Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube con poder y gran gloria» (Lucas 21:27). Marcos 13:14-26 suplementa esto «desde el mismo punto de vista fundamental». George Beasley-Murray destaca que la destrucción de Jerusalén y el templo se relacionan al retorno de Cristo, no debido a que ambos eventos ocurren al mismo tiempo, sino debido a que los eventos del año 70 d.C. fueron parte de una larga serie de castigos de Dios que preparan el venidero fin de la edad. Jesús no reveló el lapso de tiempo entre la destrucción de la ciudad y su retorno, tal como los profetas del Antiguo Testamento no revelaron el lapso de tiempo entre la primera y Segunda Venida de Cristo. Jesús estaba más preocupado por declarar el poder y la gloria de su retorno.

7

Todos estas interpretaciones se toman grandes libertades para espiritualizar declaraciones bíblicas sencillas y se olvidan de que no tenemos nuestra esperanza todavía, sino que «con paciencia lo aguardamos» (Romanos 8:25, RVR). El retorno personal de Jesucristo a la tierra es la única manera en que recibiremos la plenitud de la esperanza que tanto anhelamos. Debemos estar esperando un retorno inesperado y visible de Cristo (Mateo 24:27, 30,44; Marcos 13:26; Lucas 21:27; Hechos 1:11; Filipenses 2:10-11) quien repentinamente nos transformará y nos hará partícipes de su gloria (Romanos 8:18-23; 1 Corintios 15:51-52), haciéndonos posible regresar con él en gloria (Colosenses 3:4).

8

TEORÍAS SOBRE EL ARREBATAMIENTO Y LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO

Jesús enseñó que Él regresaría a la tierra.  Él cuidadosamente advirtió a sus discípulos que necesitaban estar constantemente preparados para esto (Mateo 24:42-51; 25:1-13; Marcos 13:37; Lucas 12:37). Ellos entendieron que la era actual terminará con su venida (Mateo 24:3).  La garantía de su venida era una de las verdades con las que Él consoló a sus seguidores antes de su muerte (Juan 14:2,3). En el momento de la ascensión de Cristo, dos ángeles vinieron al grupo de los discípulos que estaban reunidos para repetir la promesa de que Él regresaría.  Ellos declararon que Él vendría de la misma manera que se había ido (Hechos 1:11).  Esto claramente significa que su segunda venida será literal, física, y visible.

Las epístolas del Nuevo Testamento se refieren frecuentemente a la segunda venida, y a través de los pasajes de las Escrituras que tratan de este tema recurre la idea de la inminencia.  Aunque habrá un período de tiempo entre la primera y la segunda venida (Lucas 19:11), todas las enseñanzas acerca del regreso del Señor enfatizan que acontecerá repentinamente y sin previo aviso; que los creyentes deben estar siempre en un estado de preparación continua (Filipenses 4:5; Hebreos 10:37; Santiago 5:8,9; Apocalipsis 22:10). Los creyentes en los primeros días de la Iglesia vivían en un estado de expectación (1 Corintios 1:7; 1 Tesalonicenses 1:9,10).  Cuando Pablo usa la forma “nosotros” en 1 Corintios 15:51 y 1 Tesalonicenses 4:17 muestra que él tenía la esperanza de que todavía estaría vivo cuando Jesús regresara.

9

Hoy en día, sin embargo, los creyentes están divididos en cuanto al tiempo y la forma en que dicho suceso tendrá lugar. Para algunos, el arrebatamiento de la iglesia y la segunda venida de Cristo son un único evento, ambas ocurren simultáneamente. Para otros, son dos eventos diferentes o, al menos, un mismo evento dividido en dos fases distintas pero complementarias. Para aquellos que aceptamos la realidad de una Segunda Venida literal de Cristo a la tierra, esto ha dado lugar a tres teorías principales:[1]

  1. PRETRIBULACIONISMO: Creen que el arrebatamiento ocurrirá tras la manifestación del Anticristo y antes de la Gran Tribulación (2 Tesalonicenses 2:1-4). Después de este periodo ocurriría la segunda venida de Cristo para reinar en la Tierra físicamente por mil años literales. Después del milenio acontecería el juicio final y tendrá lugar el «nuevo cielo» y la «nueva Tierra». De acuerdo con los eruditos, esta doctrina es relativamente reciente (de hace poco más de un siglo). Desde 1832 formó parte de las tesis dispensacionalistas de John Nelson Darby, quien se refería al arrebatamiento como «el misterio del rapto». Fue incorporada a la Biblia de Referencia Scofield en 1909. Tras la publicación del libro de Hal Lindsey La agonía del gran planeta Tierra en 1970 y la difusión de varias películas, hoy se ha convertido en una doctrina muy popular en el seno de muchas Iglesias evangélicas, entre ellas la Iglesia Metodista Pentecostal, la Iglesia Internacional del Evangelio Cuadrangular, las Asambleas de Dios y la mayoría de las Iglesias pentecostales.
  2. POSTRIBULACIONISMO: Creen, de acuerdo con 2 Tesalonicenses 2:1-4, que el arrebatamiento ocurrirá tras la manifestación del Anticristo y al término de la Gran Tribulación. Los postribulacionistas ven el arrebatamiento como un suceso que sucederá en un mismo evento con la Segunda Venida de Cristo. En opinión de muchos eruditos e historiadores eclesiásticos, esta fue la doctrina sostenida por los escritores paleocristianos y los reformadores protestantes de la Edad Media. Muchas Iglesias evangélicas y protestantes sostienen esta interpretación.
  3. SEMITRIBULACIONISMO O MEDTRIBULATIONISMO: Consideran que la Iglesia pasará los primeros 42 meses en la Tierra y que el arrebatamiento ocurrirá aproximadamente a la mitad de la semana 70 (semana de 7 años bíblicos de 360 días de duración, mencionada en la profecía de las Setenta Semanas escrita en Daniel 9:24-27). Los semitribulacionistas creen que el arrebatamiento ocurrirá a la mitad de los siete años, luego de los primeros tres años de paz ficticia bajo el anticristo, que es cuando verdaderamente tendrá lugar la Gran tribulación, que dura los últimos 42 meses finales de la semana 70 (Mateo 24:20-21 y Apocalipsis 13:5). A la mitad de la Tribulación, el Anticristo se convertiría en la «abominación de la desolación», por la profanación del Tercer templo de Jerusalén, que habrá de ser construido.

10

EL PRETRIBULACIONISMO

Según los defensores del pretribulacionismo, una comparación de los pasajes de las Escrituras relacionados con la segunda venida muestra que algunos hablan de un acontecimiento visible a toda la humanidad que implica el juicio de los pecadores.  Otros describen una venida conocida solo por los creyentes y que resulta en su redención de la tierra.

La segunda es conocida como “el rapto” (o arrebatamiento).  Esta palabra, sin embargo, no se encuentra en la Biblia, pero se emplea a menudo en círculos evangélicos para traducir la palabra “arrebatados” de 1 Tesalonicenses 4:17. Los pretribulacionistas consideran que las palabras de Jesús acerca de que su venida resultaría en situaciones donde un individuo sería llevado de un lugar, mientras el otro individuo sería dejado, indica un traslado repentino de los creyentes de la tierra, mientras los no creyentes quedan aquí para enfrentar la tribulación (Mateo 24:36-42).

Se señala además que Jesús describió su venida como algo que ocurriría en un tiempo en que las naciones de la tierra se lamentarían cuando lo vieran llegar (Mateo 24:30). Además, el apóstol Pablo describe el regreso del Señor como un tiempo de juicio e ira para los impíos (2 Tesalonicenses 1:7-10). Por otro lado, en 1 Tesalonicenses 4:13-18, el mismo Pablo considera un aspecto diferente de la segunda venida.  Para los pretribulacionistas este breve pasaje es la enseñanza más directa y clara sobre el rapto en el Nuevo Testamento.  Sólo habla de los creyentes, tantos vivos como muertos.  No dice que los injustos verán a Cristo en ese momento.  Pablo describe la venida de Jesús en el aire, pero no dice nada de que sus pies tocarán la tierra, como dice otro pasaje que acontecerá en su venida (Zacarías 14:4).  Según el pretribulacionismo ese es el momento cuando se cumplirá 1 Juan 3:2, y seremos como Él.

11

Frecuentemente, los pretribulacionistas citan ejemplos bíblicos en los cuales la palabra “arrebatar” es usada y que, además, parecen reforzar su postura de un “rapto” inesperado. Por ejemplo, la misma palabra griega usada en 1 Tesalonicenses 4:17 para decir “arrebatado” se usa en Hechos 8:39 para describir cuando Felipe fue “arrebatado” después de bautizar al etíope.  El segundo versículo dice que el Espíritu del Señor arrebató a Felipe – identificando el origen del poder que llevará a los creyentes de la tierra en el rapto.

Los pretribulacionistas a menudo señalan que el arrebatamiento sobrenatural de individuos piadosos de la tierra no es algo desconocido en las Escrituras. El suceso destacado en la vida de Enoc fue su desaparición milagrosa de la tierra después de caminar con Dios (Génesis 5:21-24). El autor de Hebreos llamó esa experiencia un traspaso, evitando la muerte (Hebreos 11:5). El caso de Elías es también citado a menudo como ejemplo. Aunque algunos aspectos del traspaso de Elías fueron distintos del de Enoc, también implicó un arrebatamiento repentino de un creyente del mundo sin experimentar la muerte (2 Reyes 2:1-13).

Los pretribulacionistas señalan además que algunos pasajes que corresponden al arrebatamiento describen la venida del Señor por su pueblo, mientras que otros pasajes que se refieren a la revelación de Cristo describen la venida del Señor con sus santos.  Colosenses 3:4 trata de los creyentes que aparecerán con Cristo en su venida. Judas 14 también prevé la venida del Señor con su pueblo para ejecutar el juicio que muchos otros pasajes mencionan en relación con su venida pública. Puesto que las Escrituras no se contradicen, los pretribulacionistas concluyen que los pasajes que describen la venida de Cristo por los santos y con los santos indican dos fases de su venida. Creen, asimismo, que es bíblico suponer que el intervalo entre los dos es el tiempo cuando el mundo experimentará la gran tribulación, implicando el reino del Anticristo y el derramamiento de la ira de Dios sobre los injustos (Daniel 12:1,2, 10-13; Mateo 24:15-31; 2 Tesalonicenses 2:1-12).[2]

 

15

A grandes rasgos, el pretribulacionismo sostiene los siguientes puntos:

(1.- El aumento de la apostasía en esta era (1 Timoteo 4:1-3.- 2 Timoteo 3:1-5).
(2.- La resurrección de los muertos en Cristo, acompañada por la traslación de estos, juntamente con los santos vivos, al cielo. Algunos denominan a este evento “el Rapto de la Iglesia” (1 Corintios 15:20-24.-35-50; 1 Tesalonicenses 4:13-18).
(3.- Durante los siete años de tribulación en la tierra (Apocalipsis 6:16), aquellos que resucitaron y los que fueron raptados estarán con el Señor en el cielo. El tribunal de Cristo (1 Corintios 3:12-15) y las Bodas del cordero (Apocalipsis 19:7) tomarán lugar en el cielo durante mientras los juicios de la tribulación son derramados sobre la tierra.
(4.- La batalla del Armagedón marcará el fin de la Gran Tribulación. Cristo vendrá con los suyos a la tierra (Apocalipsis 19:11-16). Cuando Cristo llegue, Israel será congregado y juzgado (Mateo 24:37 – 25:46). Las naciones gentiles también serán juzgadas (Mateo 25:31-46) por el trato brindado a los seguidores que Jesús y a Israel durante la Gran Tribulación.
(5.- El Reino de Dios es instaurado. La tierra entera se convierte en una teocracia Tendrá mil años de duración (Apocalipsis 20:1-6). Sin embargo, antes que comience, Satanás será atado y echado al abismo (Apocalipsis 20:1). Luego del reino de los mil años Satanás será desatado por un breve espacio de tiempo (Apocalipsis 20:7). Engañará a las naciones rebeldes y dirigirá una revuelta contra Dios. Este será derrotado por Cristo y echado en el lago de fuego en donde permanecerá para siempre (Apocalipsis 20:10).
(6.- Los perdidos de todas las edades aparecerán ante el gran trono blanco del Juicio Final (Apocalipsis 20:11-15) y los que no tengan sus nombres escrito en el libro de la vida, serán echados en el lago de fuego.
(7.- La creación de un nuevo cielo y una nueva tierra (Apocalipsis 21:1) tendrá lugar.
(8.- Una eternidad como seres glorificados será nuestro destino (Apocalipsis 22:1-6). El Reino de Dios abarcará todo el universo.

16

Bíblicamente, la postura pre-tribulacional tiene suficiente fundamento. Por ejemplo, la iglesia no está destinada para ira (1 Tesalonicenses 1:9-10, 5:9), y los creyentes no serán alcanzados por el Día del Señor (1 Tesalonicenses 5:1-9). Se le prometió a la iglesia de Filadelfia, que sería guardada de “la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero” (Apocalipsis 3:10). Nótese que la promesa no es preservación a través de la prueba, sino liberación de la hora, esto es, por el período de tiempo de la prueba.

El pretribulacionismo también encuentra apoyo en lo que no se encuentra en la Escritura. La palabra “iglesia” aparece diecinueve veces en los primeros tres capítulos de Apocalipsis, pero, significativamente, la palabra no vuelve a ser mencionada hasta el capítulo 22. En otras palabras, a lo largo de toda la descripción de la Tribulación en Apocalipsis, la palabra iglesia está notablemente ausente. De hecho, la Biblia nunca usa la palabra “iglesia” en un pasaje relativo a la Tribulación.

El pretribulacionismo es la única teoría que mantiene una clara distinción entre Israel y la iglesia y los planes separados de Dios para cada uno. Los setenta “sietes” de Daniel 9:24, están decretados sobre el pueblo de Daniel (los judíos) y la ciudad santa de Daniel (Jerusalén). Esta profecía deja en claro que la semana setenta (la Tribulación) es un tiempo de purga y restauración de Israel y Jerusalén, no de la iglesia. Así mismo, el pretribulacionismo tiene fundamento histórico. Considerando Juan 21:22-23, parece que iglesia primitiva creía que el regreso de Cristo era algo tan inminente, que lo esperaban en cualquier momento. De otra forma, no hubiera persistido el rumor de que Jesús regresaría cuando Juan aún viviera. La inminencia, que es incompatible con las otras dos teorías del Arrebatamiento, es un principio clave del pretribulacionismo. Además, la creencia pretribulacional parece ser la que más se ajusta al carácter de Dios y Su deseo de librar a los justos del juicio sobre el mundo. Los ejemplos bíblicos de la salvación de Dios incluyen a Noé, quien fue librado del diluvio universal; Lot, quien fue librado de Sodoma; y Rahab, quien fue librada del ataque a Jericó (2 Pedro 2:6-9).

Una debilidad percibida en el pretribulacionismo, es su relativamente reciente desarrollo como doctrina eclesiástica, no habiendo sido formulada en detalle hasta principios del siglo XIX. Otra debilidad es que el pretribulacionismo divide el regreso de Jesucristo en dos “fases”, el Arrebatamiento y la Segunda Venida, considerando que la Biblia no delimita claramente ninguna de tales fases. Otra dificultad que enfrenta la creencia del pretribulacionismo, es el hecho de que obviamente habrá santos en la Tribulación (Apocalipsis 13:7, 20:9). Los pretribulacionistas responden a esto, distinguiendo a los santos del Antiguo Testamento y a los santos de la Tribulación, de la iglesia del Nuevo Testamento. Los creyentes que vivan para el Arrebatamiento, serán llevados antes de la Tribulación, pero habrá aquellos que vendrán a Cristo durante la Tribulación.

A

EL SEMITRIBULACIONISMO O MEDTRIBULACIONISMO

El medtribulacionismo enseña que el Arrebatamiento ocurre a la mitad de la Tribulación. En ese tiempo, se tocará la séptima trompeta (Apocalipsis 11:15). La iglesia se encontrará con Cristo en el aire, y luego las copas de la ira de Dios serán derramadas sobre la tierra (Apocalipsis, capítulos 15-16) en un tiempo conocido como la Gran Tribulación. En otras palabras, el Arrebatamiento y la Segunda Venida de Cristo (para establecer Su reino) están separados por un período de tres y medio años. De acuerdo con esta creencia, la iglesia pasará por la primera mitad de la Tribulación, pero es librada de lo peor de la Tribulación, lo cual ocurrirá en los últimos tres y medio años.

Apoyando su postura, los medtribulacionistas señalan la cronología dada en 2 Tesalonicenses 2:1-3. El orden de los eventos es como sigue: 1) la apostasía, 2) la revelación del Anticristo, y 3) el Día de Cristo. La creencia medtribulacional enseña que el Anticristo no será totalmente revelado hasta que se presente “la abominación desoladora” (Mateo 24:15), lo que ocurre a la mitad de la Tribulación (Daniel 9:27). También, los medtribulacionistas interpretan “el Día de Cristo” como el Arrebatamiento; por tanto, la iglesia no será llevada al cielo hasta después que el Anticristo sea revelado.

Otra enseñanza fundamental del medtribulacionismo es que la trompeta de 1 Corintios 15:52 es la misma trompeta que se menciona en Apocalipsis 11:15. La trompeta de Apocalipsis 11 es la final de una serie de trompetas; por tanto, tiene sentido que será “la final trompeta” de 1 Corintios 15. Sin embargo, esta lógica falla en vista de los objetivos de las trompetas. La trompeta que suena en el Arrebatamiento es “la trompeta del llamado de Dios” (1 Tesalonicenses 4:16), pero la de Apocalipsis 11 es un presagio de juicio. Una trompeta es un llamado de gracia a los elegidos de Dios; la otra es un pronunciamiento de condenación para los impíos. Además, la séptima trompeta en Apocalipsis no es la “última” trompeta cronológicamente, Mateo 24:31 habla de una trompeta posterior, que suena al inicio del reinado de Cristo.

B

1 Tesalonicenses 5:9 dice que la iglesia no ha sido puesta “para ira, sino para alcanzar salvación.” Esto parecería indicar que los creyentes no experimentarán la Tribulación. Sin embargo, los medtribulacionistas interpretan la “ira” como una referencia a la segunda mitad de la Tribulación, específicamente los juicios de las copas de la ira. Sin embargo, parece injustificable limitar la palabra de tal forma. Con seguridad los terribles juicios contenidos en los sellos y las trompetas – incluyendo hambrunas, ríos envenenados, el oscurecimiento de la luna, derramamiento de sangre, terremotos y tormentas – también pueden ser considerados como la ira de Dios.

El medtribulacionismo coloca el Arrebatamiento en Apocalipsis 11, anterior al inicio de la “Gran Tribulación.” Hay dos problemas con este lugar asignado en la cronología de Apocalipsis. Primero, la única mención del término “gran tribulación” en todo el libro de Apocalipsis, está en 7:14. Segundo, la única referencia al “gran día de la ira” está en Apocalipsis 6:17. Ambas referencias se encuentran demasiado tempranas para un Arrebatamiento medtribulacional.

C

EL POSTRIBULACIONISMO

El Post-tribulacionismo enseña que el Arrebatamiento ocurrirá al final, o cerca del final de la Tribulación. En ese momento, la iglesia se encontrará con Cristo en el aire y luego regresará a la tierra para el inicio del Reinado de Cristo en la tierra. En otras palabras, el Arrebatamiento y la Segunda Venida de Cristo (para establecer Su Reino) suceden casi simultáneamente. De acuerdo con esta creencia, la iglesia pasará a través de todos los siete años de la Tribulación. La iglesia Católica Romana, la Ortodoxa Griega y muchas denominaciones Protestantes, apoyan la creencia Post-tribulacional del Arrebatamiento.

Uno de los puntos fuertes del Post-tribulacionismo es que Jesús, en Su extendido discurso sobre el final de los tiempos, dice que Él regresará después de una “gran tribulación” (Mateo 24:21, 29). También, el libro de Apocalipsis, con todas sus variadas profecías, solo menciona una venida del Señor, y ésta ocurre después de la Tribulación (Apocalipsis, capítulos 19-20). Pasajes tales como Apocalipsis 13:7 y 20:9 también dan soporte al post-tribulacionalismo en que obviamente habrá santos en la Tribulación. También, la resurrección de los muertos en Apocalipsis 20:5 es llamada “la primera resurrección.” Los postribulacionistas afirman que, puesto que esta “primera” resurrección tiene lugar después de la Tribulación, la resurrección asociada con el Arrebatamiento en 1 de Tesalonicenses 4:1 no puede ocurrir hasta entonces.

Los postribulacionistas, también señalan, que históricamente el pueblo de Dios ha experimentado épocas de intensa persecución y aflicción. Por tanto, dicen, no debería sorprendernos que la iglesia también experimente la Gran Tribulación de los tiempos del fin. En relación con esto, la creencia post-tribulacional distingue “la ira de Satanás” (o “la ira del hombre”) de “la ira de Dios” en el libro del Apocalipsis. La ira de Satanás está dirigida contra los santos, y Dios la permite como un medio de purificación para Sus fieles. Por otra parte, la ira de Dios es vertida sobre el Anticristo y su reino del mal, y Dios protegerá a Su pueblo de ese castigo.

D

Una falla del post-tribulacionalismo es la clara enseñanza de la Escritura de que aquellos que están en Cristo no están bajo condenación y nunca experimentarán la ira de Dios (Romanos 8:1). Mientras que algunos juicios durante la Tribulación son dirigidos específicamente a los no salvos, muchos otros, tales como los terremotos, la caída de las estrellas, y hambrunas, afectarán a salvos y no salvos por igual. Por lo que, si los creyentes pasan por la Tribulación, ellos experimentarían la ira de Dios, en contradicción a Romanos 8:1.

Otra debilidad de la creencia postribulacionista es que debe, hasta cierto punto, alegorizar la Tribulación. Muchos post-tribulacionistas enseñan que estamos viviendo en la Tribulación ahora mismo; de hecho, algunos dicen que la Tribulación comenzó inmediatamente después de Pentecostés en Hechos 2. Tal enseñanza ignora la singular naturaleza de la Tribulación como se presenta en la Escritura (Mateo 24:21), de que habrá un tiempo de angustia sin paralelo en la historia del mundo. También los post-tribulacionistas enfrentan una dificultad para explicar la ausencia de la “iglesia” en el mundo en todos los pasajes bíblicos relativos a la Tribulación. Aún en Apocalipsis, capítulos 4-21, la descripción más extensa de la Tribulación en toda la Escritura, la palabra “iglesia” nunca aparece. Los post-tribulacionistas deben asumir que la palabra “santos” en Apocalipsis, capítulos 4-21 significa la iglesia, aunque es usada una palabra griega diferente.

Y una falla final de la opinión postribulacionista, es compartida por las otras dos teorías; como el que la Biblia no proporciona una línea de tiempo explícita concerniente a los eventos futuros. La Escritura no enseña expresamente una creencia sobre otra, y es por lo que tenemos diversidad de opiniones respecto al final de los tiempos y cierta divergencia sobre cómo deben ser armonizadas las profecías relacionadas con ello.

E

OTRAS TEORÍAS MENORES SOBRE EL RAPTO

Además de las tres posturas principales, algunos grupos han aceptado posturas intermedias o adaptaciones de estas. Cabe destacar dos de ellas:

  1. TEORÍA DEL RAPTO PREÍRA: Esta postura considera que el rapto ocurrirá en la segunda mitad de la Tribulación, antes de la segunda venida. Se trata de una doctrina postribulacionista que adelanta el arrebatamiento un poco antes de finalizada la Tribulación. Divide la semana 70 en 3 períodos: del primer al tercer sello, conocido como «principio de los dolores del parto»; del cuarto al sexto sello, denominado la «Gran Tribulación del Anticristo»; y del sexto sello en adelante, llamado el «día de la ira del Señor». Los creyentes en esta doctrina consideran que el rapto ocurrirá cuando se abra el sexto sello. Para entonces, muchos cristianos habrían sido asesinados como mártires por el Anticristo.
  2. TEORÍA DEL RAPTO PARCIAL: Esta teoría sostiene que los verdaderos cristianos serán arrebatados antes, en medio de o después de la Tribulación, dependiendo de la verdadera conversión a la fe. Por lo tanto, el rapto de un creyente se determina por el tiempo de su conversión durante la Tribulación. Los defensores de esta teoría sostienen que solo los que son fieles a la Iglesia serán raptados al inicio de la Tribulación y que el resto de los creyentes lo serán en algún momento durante esta o al final.

A1

CONCLUSIÓN

Cuando se considera cualquier pregunta que involucra la escatología (el estudio del final de los tiempos), es importante recordar que casi todos los cristianos concuerdan en estas tres cosas:

  • Vendrá un tiempo de gran tribulación, como el mundo jamás ha visto,
  • Después de la Tribulación, Cristo regresará para establecer Su reino en la tierra,
  • Habrá un Arrebatamiento – una “transición” de lo mortal a la inmortalidad para los creyentes, como se describe en Juan 14:1-3; 1 Corintios 15:51-52; y 1 Tesalonicenses 4:16-17. La pregunta en cuanto al momento del Arrebatamiento es: ¿cuándo ocurrirá éste, en relación a la Tribulación y la Segunda Venida de Cristo?

A3

Las tres teorías principales acerca del tiempo en que ocurrirá el Arrebatamiento de la iglesia son:

  1. La creencia de que el Arrebatamiento ocurrirá antes de que se inicie la Tribulación (pretribulacionismo),
  2. La creencia de que el Arrebatamiento ocurrirá a la mitad de la Tribulación (midtribulacionismo).
  3. La creencia de que el Arrebatamiento ocurrirá al final de la Tribulación (postribulacionismo).

Cada una de estas teorías, y sus variantes, poseen puntos fuertes y debilidades; sin embargo, todas ellas comparten una falla en común, y es el que la Biblia no proporciona una línea explícita de tiempo en cuanto a los eventos futuros. La Escritura no enseña expresamente una u otra opinión, y es por lo que tenemos diversidad de opiniones concerniente al final de los tiempos y cierta divergencia sobre cómo deben ser armonizadas las profecías relacionadas con este tema. Por tal razón, no podemos ser dogmáticos ni sectarios, acusando de herejía a nuestros hermanos que piensan diferente a nosotros en relación con este tema.

A2

REFERENCIAS:

[1] Elwell, Walter A., ed. (1 de mayo de 2001) [1984]. Evangelical Dictionary of Theology (2nd edición). Baker Academic. p. 910.

[2] El Arrebatamiento de la Iglesia, Declaración Oficial sobre el Rapto de la Iglesia. Adoptada el 14 de agosto de 1979 por el Presbiterio General del Concilio General de las Asambleas De Dios. Disponible en https://ag.org/es-ES/Beliefs/Position-Papers/The-Rapture-of-the-Church.