Dispensacionalismo, ESCATOLOGÍA, Postribulacionismo, Premilenarismo Histórico

La construcción del Tercer Templo y la apostasía futura de la Iglesia según el premilenarismo histórico

La construcción del 'Tercer Templo' está en el corazón mismo del dispensacionalismo. Los dispensacionalistas creen que la construcción de un tercer templo judío en Jerusalén es una señal profética de la Biblia, que anuncia el fin del mundo. El Tercer Templo también está asociado con la Segunda Venida de Jesucristo y se cree que la Bestia lo profanará antes de la venida de Cristo y el Milenio. Esta importancia desmedida que el dispensacionalismo le otorga a la construcción de un nuevo templo judío es, sin embargo, rechazada por otros sistemas de interpretación escatológica, entre ellos el amilenarismo, el posmilenialismo y el premilenarismo histórico, clásico o apostólico.

Herejías, Herejías Cristológicas, Pentecostalismo Clásico, Pentecostalismo Unicitario

La fórmula bautismal | ¿Trinitaria o en el nombre de Jesús solo?

Hay un mundo que se pierde en el pecado y los cristianos somos llamados a alcanzarlo. Sin embargo, algunos grupos de la línea 'Sólo Jesús' (pentecostales unicitarios), prefieren trabajar y hacer proselitismo entre los miembros de otras iglesias cristianas, difundiendo así su herejía destructiva y causando división en las iglesias. Tal actitud no sólo es sectaria, sino también digna de reprensión. Ellos afirman ser poseedores exclusivos de la verdad y consideran que los demás cristianos estamos en error. El bautismo en el Nombre de Jesús suele ser la punta de lanza en sus argumentos sectarios. Pero bautizar en el nombre de Jesús es sólo uno de los muchos errores de los pentecostales unicitarios. Ellos tampoco creen en la Trinidad y, como es de esperarse, no bautizan en el triple nombre ordenado por Jesús en Mateo 28:19 sino “en el nombre de Jesús solo”, extrayendo algunos textos fuera de su contexto.

Pentecostalismo, Pentecostalismo Unicitario, Trinidad, Unicidad

Eusebio, Shem-Tov y la fórmula trinitaria de Mateo 28:19

En ausencia de mejores argumentos, algunos antitrinitarios (unitarios, Movimiento “Solo Jesús”, algunos judíos mesiánicos y otros grupos sectarios más) están recurriendo últimamente a la ridícula afirmación de que Mateo 28:19-20 no está en los textos bíblicos originales y que fue agregado por Constantino o alguien más en el siglo IV.” Estos grupos sectarios afirman erróneamente que los discípulos nunca bautizaron en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, sino únicamente “en el nombre de Jesús solo”. El texto en cuestión dice: “Vayan, pues, y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.” (Mateo 28:19, NBLA). Dicho pasaje, conocido por contener lo que llamamos la Gran Comisión, es uno de los pasajes más conocidos en la Biblia. Aquellos que creemos en la Trinidad vemos allí la igualdad de Dios, la presencia de las Tres Personas de la Trinidad actuando y confirmando la autoridad bajo la cual debemos ir a anunciar las buenas nuevas a todas las naciones. Para los antitrinitarios, dicho versículo es el enemigo a vencer, el texto a refutar y, por qué no, exiliar de la Biblia.

Cesasionismo, Continuismo, Dones Espirituales, Pentecostalismo, Pentecostalismo Clásico

El don de discernimiento de espíritus

Las Escrituras hablan del “discernimiento de espíritus” como un don del Espíritu (1 Corintios 12:10). La palabra discernir significa mirar más allá de lo exterior hacia lo interno, ver a través de; es emitir un juicio por cuyo medio percibimos y declaramos la diferencia que existe entre varias cosas. Este precioso don espiritual implica la facultad de comprender o saber algo por el poder del Espíritu y comprende la habilidad de percibir el verdadero carácter de las personas y el origen y significado de las manifestaciones espirituales (sea que provengan del espíritu del hombre, del Espíritu de Dios, o los espíritus malignos), lo cual lo convierte en uno de los dones más necesarios para la iglesia de hoy, plagada de falsos profetas, falsos maestros y señales y prodigios mentirosos (Judas 1:3-16; 2 Pedro 2; 1 Juan 4:1-6; etc.)

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El don de interpretación de lenguas

La Biblia nos manda no ignorar la naturaleza y funcionamiento de los dones espirituales: "No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales" (1 Corintios 12:1). Uno de esos dones es el de interpretación de lenguas: “y a otro, interpretación de lenguas” (1 Corintios 12:10).La frase “interpretación de lenguas” viene del griego “hermeneía glusson” y se refiere al don que capacita a una persona para interpretar cualquier mensaje divino que Dios quiera comunicar a través del don de lenguas. La habilidad para dar el significado de las lenguas proviene sólo del Espíritu Santo, de manera que es un don de revelación sobrenatural. No obstante, debe señalarse que con el don de interpretación de lenguas ocurre algo más que una mera traducción. Interpretación significa “explicación.” Y explicación significa “dar el significado”. Traducción, por otro lado, significa “decir lo mismo, pero en otro idioma.” Por tanto, el don de interpretación de lenguas consiste en “dar el significado” de lo que se ha dicho haciendo uso del don de lenguas. Esto es muy similar a lo ocurrido en Daniel 5:25-28, donde Daniel otorga no solo una simple traducción, sino una interpretación amplia y plena de las 3 palabras.

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La glosolalia, un don de lo alto

Todos los creyentes tienen el derecho de recibir y deben buscar fervientemente la promesa del Padre, el bautismo en el Espíritu Santo y fuego, según el mandato del Señor Jesucristo. Esta era la experiencia normal y común de toda la primera iglesia cristiana. Con el bautismo viene una investidura de poder para la vida y el servicio y la concesión de los dones espirituales y su uso en el ministerio (Lucas 24:49; Hechos 1:4, 8; 1 Corintios 12:1–31). Esta experiencia es distinta a la del nuevo nacimiento y subsecuente a ella (Hechos 8:12–17; 10:44–46; 11:14–16; 15:7–9). Con el bautismo en el Espíritu Santo el creyente recibe experiencias como la de ser lleno del Espíritu (Juan 7:37–39; Hechos 4:8), una reverencia más profunda para Dios (Hechos 2:43; Hebreos 12:28), una consagración más intensa a Dios y dedicación a su obra (Hechos 2:42) y un amor más activo para Cristo, para su Palabra y para los perdidos (Marcos 16:20). El bautismo de los creyentes en el Espíritu Santo se evidencia con la señal física inicial de hablar en otras lenguas como el Espíritu los dirija (Hechos 2:4). El hablar en lenguas en este caso es esencialmente lo mismo que el don de lenguas (1 Corintios 12:4–10, 28), pero es diferente en propósito y uso.

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Idolatría política en la iglesia cristiana

Como cristianos reconocemos que ningún partido o figura política merece nuestra total lealtad, pues la Palabra de Dios nos manda: “No confiéis en príncipes, ni en hijo de hombre en quien no hay salvación.” (Salmo 146:3, LBLA), y “es mejor refugiarse en el Señor que confiar en príncipes.” (Salmo 118:9, LBLA). Confiar en partidos políticos y figuras políticas no solo es ingenuo, sino torpe. Pues escrito está: “No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. Sepulcro abierto es su garganta; con su lengua engañan. Veneno de áspides hay debajo de sus labios; su boca está llena de maldición y de amargura. Sus pies se apresuran para derramar sangre; quebranto y desventura hay en sus caminos; y no conocieron camino de paz. No hay temor de Dios delante de sus ojos.” (Romanos 3:10-18). Ni siquiera los políticos que se dicen cristianos merecen nuestra total obediencia o ciega confianza, pues “Ciertamente no hay hombre justo en la tierra que haga el bien y nunca peque.” (Eclesiastés 7:20, LBLA).

Credobautismo, Paidobautismo

Por qué los pentecostales rechazamos el bautismo de infantes | Parte I — El Testimonio de la Historia

Durante muchos años el bautismo ha sido un tema de debate dentro de los círculos cristianos. Por inmensa mayoría, los pentecostales practicamos el bautismo sólo de creyentes, a la vez que rechazamos el bautismo de párvulos. El bautismo del creyente también se llama "credobautismo", un término que proviene de la palabra latina traducida "credo", indicando que el bautismo es un símbolo de una persona que ha adoptado cierta doctrina o credo. Así pues, podemos decir con propiedad que los pentecostales, salvo raras excepciones, somos credobautistas.

Teología, Teología del Pacto

El Pacto Evangélico de Misericordia (el pacto de redención y el pacto de gracia)

En el principio. Dios estableció un pacto con el hombre. Las partes de este pacto fueron Dios y Adán. La promesa del pacto era la vida. La condición era la obediencia perfecta de Adán, y la penalidad ante el fracaso era la muerte. Adán fracasó en el cumplimiento del pacto de obras, por lo que Él, en su calidad de cabeza federal de la humanidad, trajo para sí y para su descendencia, la condena de exclusión y muerte eterna. Para salvar al hombre del castigo debido a su desobediencia, un segundo pacto hecho desde la eternidad entró en efecto, llamado el pacto de gracia.

Gobiernos Humanos, Religión y Política

La alianza con el Estado, el mayor peligro para la Iglesia

Contrario a lo que muchos piensan, la mayor amenaza para la vitalidad del cristianismo no es la persecución, con su constante amenaza de muerte y sufrimiento. En el siglo II, Tertuliano, uno de los padres de la iglesia, llegó a la sorprendente conclusión de que “la sangre de los mártires es la semilla de la iglesia”. Y Tertuliano estaba en lo correcto. Sorprendentemente, los contextos de discriminación contra los cristianos no suelen tener el efecto de debilitar el cristianismo; en algunos casos, la persecución incluso fortalece a la iglesia. Esto se debe a que la persecución religiosa no permite que los cristianos se vuelvan complacientes. Por supuesto, en algunos casos la persecución de los cristianos ha hecho mucho daño al cristianismo, como ocurrió en el siglo VII en el Norte de África, en el siglo XVII en Japón, en el siglo XX en Albania y actualmente en Irak. No obstante, en muchos otros contextos de discriminación y persecución (salvo por la violencia genocida) la iglesia ha desafiado las probabilidades, no solo sobreviviendo, sino en algunos casos incluso prosperando. En estos entornos los creyentes vuelven a la fe como fuente de fortaleza, y esta devoción atrae a los de fuera.