Biblia en Hechos con escenas alrededor
Cesacionismo, Continuismo, Distintivos del Pentecostalismo, Hermenéutica Pentecostal, Historia del Pentecostalismo, Neopentecostalismo, Pentecostalismo, Pentecostalismo Clásico, Pentecostalismo Reformado, Pentecostalismo Unicitario, Teología Pentecostal, Teología Pentecostal de la Adoración

Lucas y Hechos como narrativa teológica normativa | ¿Por qué la hermenéutica pentecostal honra mejor la inspiración Escritural que el cesacionismo?

A menudo, el sector cesacionista del cristianismo trata de convencer a los pentecostales de que considerar normativos a Lucas y Hechos es una postura ridícula y errónea. Se argumenta que estos libros son meramente descriptivos, es decir, que solo narran lo que ocurrió en la Iglesia primitiva sin establecer principios permanentes para la vida cristiana posterior. Desde esa perspectiva, tomar los relatos de milagros, lenguas, profecías y manifestaciones del Espíritu Santo como modelo para la Iglesia actual sería un error hermenéutico, una confusión entre historia y doctrina, entre descripción y prescripción. Sin embargo, no tendríamos por qué sentirnos avergonzados de interpretar los escritos lucanos como lo hacemos. Al contrario, nuestra postura es más sólida y respetuosa de la inspiración e inerrancia de las Escrituras, porque reconoce que toda la Escritura, también en su forma narrativa, es útil para enseñar, redargüir, corregir e instruir en justicia, tal como declara el apóstol Pablo: «Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra» (2 Timoteo 3,16-17). Si los relatos de Lucas y Hechos son inspirados por Dios, no pueden ser considerados simples crónicas sin autoridad normativa, como si una parte de la Biblia tuviera menos valor para la fe y la práctica de la Iglesia.

Handsome patient on stretcher with medications and Bible
Biblia y Ciencia, Ciencia y Fe, Distintivos del Pentecostalismo, Hermenéutica Pentecostal, Historia del Pentecostalismo, Neopentecostalismo, Pentecostalismo, Pentecostalismo Clásico, Pentecostalismo Reformado, Teología Pentecostal

¿Fe o medicina? — El falso dilema que le ha costado la vida a demasiados

Si hemos de ser fieles al testimonio completo de la Biblia, hemos de decir con toda claridad que acudir al médico o tomar medicamentos no constituye pecado alguno. Las Escrituras jamás presentan el remedio natural como un rival de la intervención divina, sino como un medio que Dios mismo ha dispuesto en su creación para el cuidado de la vida. De modo que la cuestión no es si el creyente debe orar o acudir al médico, porque ese dilema es ajeno a la revelación bíblica. La oración y la medicina no compiten; cooperan bajo la soberanía de un mismo Dios. Él es quien concede sabiduría al profesional de la salud, quien diseñó un organismo capaz de responder a un fármaco y quien, en su misteriosa libertad, puede sanar con o sin medios visibles. Como hemos visto, su poder no se mide por nuestro rechazo a los hospitales, y nuestra fe no se autentifica por la cantidad de recetas que dejamos de surtir. La verdadera fe pentecostal —esa que se ancla en la cruz y no en fórmulas mágicas— confía en que Dios sana, agradece cuando lo hace de manera sobrenatural, agradece cuando lo hace mediante un tratamiento, y se aferra a su gracia suficiente cuando la sanidad no llega ni por una vía ni por la otra. Porque el mismo Cristo que resucitó a Lázaro es el que lloró junto a su tumba, y en ambas actitudes nos mostró el corazón del Padre. Ni el médico es enemigo de la fe, ni la fe es enemiga del médico. Ambos pueden ser, y a menudo son, instrumentos del mismo Sanador.

Orando por enfermos en iglesia pentecostal
Cesacionismo, Continuismo, Distintivos del Pentecostalismo, Dones Espirituales, Hermenéutica Pentecostal, Historia del Pentecostalismo, Neopentecostalismo, Pentecostalismo, Pentecostalismo Clásico, Pentecostalismo Reformado, Pentecostalismo Unicitario, Sanidad Divina, Teología Pentecostal, Teología Pentecostal de la Adoración, Vida Espiritual

La sanidad divina a la luz de la soberanía de Dios y la Theología Crucis

La verdadera fe pentecostal, enraizada en la Biblia y nutrida por la theologia crucis, no se caracteriza por exigir que Dios altere las circunstancias conforme al deseo humano, sino por mantener la adoración y la fidelidad intactas cuando el cielo guarda silencio. Es la fe de María al pie de la cruz, que no negocia la muerte de su Hijo sino que permanece. Es la fe de Pablo, que dejó de pedir la remoción del aguijón para gloriarse en sus debilidades. Es la fe de tantos santos anónimos que, aferrados al Espíritu, han convertido camas de hospital en altares de ofrenda.

Cesacionismo, Continuismo, Escritos Lucanos, Pneumatología, Teología, Teología Lucana, Teología Pentecostal, Teología Pentecostal de la Adoración

El don incomprendido: Las lenguas como señal teofánica y juicio profético

El fenómeno de la glosolalia ocupa hoy un lugar central en un diálogo tan fecundo como complejo, donde confluyen —y a menudo colisionan— la efervescencia de la experiencia emocional y la exigencia de una fe que aspire a ser intelectualmente coherente. Quienes observan el pentecostalismo desde fuera, o desde una firme postura cesacionista, no suelen hacerlo por un simple afán de confrontación. Sería injusto reducir su postura a una mera reacción visceral. Al contrario, su crítica (en la mayoría de los casos) suele nacer de una preocupación genuina y legítima: el anhelo de que lo sagrado no se diluya en la confusión ni quede atrapado en la subjetividad, sino que se manifieste como una fuerza capaz de transformar la realidad de manera tangible, comprensible y verificable.

Cesacionismo, Continuismo, Distintivos del Pentecostalismo, Hermenéutica Pentecostal, Pentecostalismo, Pentecostalismo Clásico, Pneumatología, Teología Pentecostal de la Adoración

El poder olvidado: Por qué los dones del Espíritu importan más que nunca

Vivimos en una era marcada por el escepticismo y el racionalismo. Con el avance de la ciencia y la tecnología, la fe ha sido desplazada en muchas sociedades, creando una mentalidad donde solo lo que puede probarse mediante métodos empíricos es aceptado como verdad. Sin embargo, la iglesia primitiva enfrentó un desafío similar. Cuando los apóstoles predicaban el evangelio, lo hacían acompañados de señales y prodigios que confirmaban el mensaje (Hechos 2:43; 4:30). Estos actos sobrenaturales no eran meramente demostraciones de poder, sino una validación divina de la verdad de su proclamación, mostrando que Dios estaba obrando en medio de su pueblo.

Cesacionismo, Continuismo, Distintivos del Pentecostalismo, Hermenéutica Pentecostal, Historia del Pentecostalismo, Neopentecostalismo, Pentecostalismo, Pentecostalismo Clásico, Pentecostalismo Reformado, Pneumatología, Teología Pentecostal de la Adoración

Pneumatología Pentecostal: Una pneumatología completa en un mundo de evangelios incompletos

La fortaleza del pentecostalismo radica, sin lugar a dudas, en su pneumatología vibrante y poderosa, una pneumatología que no se esconde, que no pide disculpas, y que hoy, en un mundo ávido de lo divino, sigue siendo un faro de esperanza y renovación. Es la pneumatología que muchos en otras tradiciones cristianas observan con escepticismo o incluso con vergüenza, pero que nosotros abrazamos con orgullo, porque sabemos que es la misma que movió a los primeros apóstoles y a la iglesia primitiva a transformar el mundo. Es la pneumatología que recuerda las palabras de Joel 2:28: “Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne”, y que Pedro proclamó en Pentecostés, asegurando que no era un evento único, sino el inicio de un mover que abarcaría toda la era de la iglesia (Hechos 2:17-21).

Carismatismo, Cesacionismo, Continuismo, Distintivos del Pentecostalismo, Dones Espirituales, Hermenéutica Pentecostal, Historia del Pentecostalismo, Neopentecostalismo, Pentecostalismo, Pentecostalismo Clásico, Pentecostalismo Reformado, Pentecostalismo Unicitario, Pneumatología, Teología Pentecostal de la Adoración

Los dones de sanidades: Un vistazo al poder restaurador que precede la eternidad

El pentecostalismo predica lo que llamamos el "evangelio completo", que no solo proclama la salvación del alma, sino también la sanidad del cuerpo y el bienestar integral del ser humano. Este mensaje es uno de los pilares fundamentales de nuestra fe, arraigado en la creencia de que Jesús no solo vino a redimirnos espiritualmente, sino que también trajo sanidad física como parte de su obra redentora. La sanidad divina no es un aspecto secundario, sino que está en el corazón del evangelio que predicamos, siendo una de las cuatro verdades cardinales de nuestra fe.

Carismatismo, Cesacionismo, Continuismo, Distintivos del Pentecostalismo, Dones Espirituales, Hermenéutica Pentecostal, Historia del Pentecostalismo, Neopentecostalismo, Pentecostalismo, Pentecostalismo Clásico, Pentecostalismo Reformado, Pentecostalismo Unicitario, Pneumatología, Teología Pentecostal de la Adoración

El don de hacer milagros: Poder sobrenatural en acción

El don de milagros es uno de los nueve dones espirituales que el apóstol Pablo menciona en 1 Corintios 12, un capítulo dedicado a la diversidad de los dones otorgados por el Espíritu Santo para la edificación de la iglesia. Pablo señala que  a algunos les es dado "el hacer milagros" (1 Corintios 12:10), haciendo una clara distinción entre este don y otros como el de sanidades o la profecía. El término griego utilizado aquí es "dýnamis", que connota poder o habilidad sobrenatural, es decir, actos que trascienden las leyes naturales. En este sentido, entendemos que el don de milagros implica una intervención divina directa en el orden natural, donde Dios se revela a través de eventos extraordinarios para glorificar su nombre y fortalecer la fe de su pueblo.

Carismatismo, Distintivos del Pentecostalismo, Dones Espirituales, Hermenéutica Pentecostal, Historia del Pentecostalismo, Neopentecostalismo, Pentecostalismo, Pentecostalismo Clásico, Pentecostalismo Reformado, Pentecostalismo Unicitario, Pneumatología, Teología Pentecostal de la Adoración

Don de fe: Confiar en lo invisible, alcanzar lo inimaginable

El don de fe, según la teología cristiana, es una capacidad sobrenatural otorgada por el Espíritu Santo que permite a los creyentes confiar en Dios de manera extraordinaria y en circunstancias imposibles, más allá de la fe salvadora común a todos los cristianos. Este don capacita a los creyentes para actuar con una confianza inquebrantable en la voluntad y el poder de Dios, en situaciones donde la razón o la lógica humana no pueden brindar una solución. No se trata simplemente de la fe que lleva a la salvación, sino de una fe especial que se manifiesta en momentos en los que Dios desea intervenir de manera poderosa en la vida del creyente o en la comunidad.

Carismatismo, Cesacionismo, Continuismo, Distintivos del Pentecostalismo, Dones Espirituales, Hermenéutica Pentecostal, Historia del Pentecostalismo, Neopentecostalismo, Pentecostalismo, Pentecostalismo Clásico, Pentecostalismo Reformado, Pentecostalismo Unicitario, Pneumatología, Teología Pentecostal de la Adoración

Desenmascarando lo invisible: El don de discernimiento de espíritus y su importancia en la iglesia de hoy

Cuando hablamos del don de discernimiento de espíritus, nos encontramos con una de las manifestaciones más esenciales para la vida espiritual y la práctica cristiana. Este don, según lo mencionado en 1 Corintios 12:10, es parte de los dones espirituales que el apóstol Pablo describe como otorgados por el Espíritu Santo para la edificación de la Iglesia. Es indispensable para mantener la pureza doctrinal, identificar la obra del Espíritu Santo y proteger a la iglesia de influencias espirituales que no provienen de Dios. En nuestro contexto pentecostal, donde damos gran importancia a la obra dinámica del Espíritu, el discernimiento se vuelve aún más relevante.