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Charles Fox Parham, pentecostalismo y Ku Klux Klan

Por Fernando E. Alvarado

Recientemente, en una publicación sobre el evidencialismo y su importancia en el desarrollo y crecimiento del pentecostalismo, compartimos una imagen en la cual puede verse una publicación de Charles F. Parham, uno de los fundadores del movimiento pentecostal. Al pie de dicha imagen pueden verse tres palabras escritas innecesariamente con “K” (K-onvincing, K-onvicting, K-onverting). La conexión con el KKK, el temible grupo supremacista blanco de origen estadounidense era más que obvia, por lo que inevitablemente surgió la pregunta: “¿Esas tres letras significan Ku Klux Klan? Y aunque originalmente pensamos en dar una respuesta simple y corta en los comentarios de dicha publicación, al final decidimos presentar esta respuesta un poco más larga ya que muchos desconocen ciertos aspectos biográficos de algunos de los fundadores del movimiento pentecostal.

Si, las tres “K” representan eso, el Ku Klux Klan. De hecho, es muy común que se le acuse a Parham de haber sido miembro del KKK. Algunas fuentes, sobre todo opuestas al pentecostalismo, afirman que Parham se unió al KKK en 1910 (Yo, personalmente, jamás he visto más que meras afirmaciones sin pruebas reales y convincentes, más que meras especulaciones en redes sociales por parte de cesacionistas y sus amigos no evidencialistas). Esto, sin embargo, es cuestionable y no se suele presentar ninguna prueba al respecto. A pesar de ello, es usado por los opositores al pentecostalismo como una falacia ad hominem, en la que, atacando la figura de Parham, pretenden dan por sentada la falsedad del pentecostalismo (y algunos pentecostales les siguen el juego).

Una cosa es cierta: La validez de hablar en lenguas, o de estas como evidencia inicial, no está en duda por cualquier acción o afiliación de Parham. Él no fue la primera persona en la historia que inició dicha práctica. Fue en el día de Pentecostés, hace casi 2000 años, cuando todo comenzó con la iglesia primitiva. Incluso muchos grupos antes que los pentecostales, incluidos los anabaptistas, pietistas y otros, practicaron la glosolalia y la reconocían como evidencia de la llenura del Espíritu.

HABLEMOS DEL KKK

Para contextualizar. El KKK, la organización supremacista que aterrorizó el sur estadounidense surgió como un inocuo club de amigos. De hecho, fue fundado en la Nochebuena de 1865, cuando seis veteranos de guerra (todos ellos “devotos cristianos” de orientación bautista, metodista, etc.) se reunieron en Pulaski, Tennessee. Todos ellos habían participado en la guerra civil del lado del sur esclavista; pero ahora, los estados sureños estaban bajo ocupación militar, y no habían pasado ni tres semanas desde que la esclavitud había quedado oficialmente prohibida en EE. UU.

Aquellos seis veteranos del sur confederado no tenían ni idea de lo que iba a ser el Klan. Cuando se juntaron y buscaron aquel nombre tan raro (venía del griego kyklos, círculo) querían formar una especie de fraternidad, un club “de entretenimiento, sin motivaciones políticas”. Pero las cosas cambiaron rápidamente, Primero llegaron las “bromas”, los “sustos” a los afroamericanos que habían ganado su libertad, y muy poco después la violencia pura y dura.

En la disputada elección presidencial de 1868, en la cual el KKK se dedicó a intimidar votantes, y provocó una oleada de violencia racista en Luisiana y en Arkansas, el propio general que había sido elegido líder y “Gran mago” del Ku Klux Klan trató de disolver la organización después de aquellas elecciones por su tremenda violencia.[1]

En 1871, horrorizado por las historias que llegaban del sur, el Congreso aprobó una “ley del Ku Klux Klan” que permitía al presidente suspender algunas garantías constitucionales y enviar tropas a combatirlos directamente. Ulysses S. Grant la usó para detener a cientos de sus miembros y declaró la ley marcial en nueve condados de Carolina del Sur. El KKK fue desapareciendo en los siguientes años hasta prácticamente extinguirse.

El Ku Klux Klan se consideraría extinto desde entonces, pero resurgiría de nuevo en 1915 (cinco años después de la supuesta inscripción de Parham como miembro de dicho grupo), con el estreno de la primera gran superproducción del cine estadounidense: “El nacimiento de una nación”, la cual era, básicamente, una película en la que el héroe era el Ku Klux Klan: tres horas de caballeros con túnicas salvando a jovencitas. Una reinterpretación de la guerra civil en la que los norteños son opresores y los negros son presentados no como las víctimas, sino como los malos de la historia.

Incluso el presidente Woodrow Wilson proyectó la película en la Casa Blanca y se dice que afirmó: “Es como escribir historia con luz. Mi único reproche es que es todo terriblemente cierto”. William Joseph Simmons aprovechó la situación para resucitar el Ku Klux Klan y unos días antes de su estreno en Atlanta, una de las grandes ciudades del sur, se juntó con algunos amigos y prendió fuego a una cruz en la cima de un monte para declarar que el Klan había vuelto.

Pero Simmons añadiría nuevos elementos a su refundado KKK que no fueron parte del grupo original. Además de su desprecio por los afroamericanos, el nuevo Ku Klux Klan atacaba a los judíos, a los católicos y en general a los inmigrantes que habían llegado por millones en los años anteriores, consolidándose como un movimiento blanco, protestante, anticomunista y de clase media acomodada.[2]

Muy pronto el KKK sumó más de 4 millones de miembros en sus filas, entre ellos miembros respetados de la comunidad, ministros religiosos (principalmente bautistas, metodistas y de iglesias reformadas) combinando la celebración reuniones religiosas, picnics y fiestas con sus tradicionales actividades de intimidación: ataques racistas, agresiones a médicos que practicaban abortos o a mujeres solteras que quedaban a solas con hombres. El KKK se presentaba a sí mismo no sólo como un grupo supremacista blanco, sino como un grupo conservador, devotamente protestante y guardián de la moral y el orden público. Esto lo convertía en algo verdaderamente atrayente para muchos en el ala evangélica estadounidense.

Cuando uno de sus líderes fue condenado a cadena perpetua por violar y matar a una chica de veinte años, muchos miembros abandonaron la organización horrorizados, y la Gran Depresión de los años treinta acabó por debilitar al Klan, más no hacerlo desaparecer por completo. En la década de 1950, cuando los veteranos afroamericanos de la Segunda Guerra Mundial empezaron a exigir el fin de las leyes de segregación, el Ku Klux Klan renació casi de inmediato como un movimiento extremadamente violento de blancos de clase obrera.[3] Sus acciones a partir de entonces son de todos conocidas. Pero ¿Qué tiene que ver Charles F. Parham con todo esto?

VOLVAMOS CON PARHAM…

Sin duda algunas de las opiniones de Charles Parham resultaron ser muy controvertidas, en particular su visión de la raza. Esto ha provocado que muchos lo vinculen con el KKK. Parham, por ejemplo, creía en el angloisraelismo, o israelismo británico, una ideología que sostenía que los pueblos anglosajones eran descendientes o se hallaban emparentados con las Diez Tribus Perdidas de Israel.[4] Además, Parham se suscribió a puntos de vista poco ortodoxos sobre la creación. Creía que Dios tardó dos días en crear a los humanos: los humanos no blancos, según Parham, fueron creados en el sexto día, mientras que los pueblos de raza blanca en el octavo.[5]

En cierta medida, comprendo que se le vincule al KKK. En uno de los sermones de Parham, publicado bajo el título «Leaves by the Wayside», los editoriales incluyen un llamamiento al Ku Klux Klan (KKK) para que gaste sus energías en «la restauración de la religión de antaño». Además, consta que Parham celebró una reunión religiosa en Saginaw Michigan por invitación del KKK.[6] Esto, sin embargo, era algo muy común en esa época, puesto que el KKK se presentaba como defensor de los valores protestantes y muchos ministros de diferentes denominaciones lo hacían de igual manera (esto no es muy diferente a lo que sucede en Estados Unidos hoy, con la asociación de la derecha evangélica y ciertos sectores acusados de xenofobia, racismo, conservadurismo moral y oposición al aborto, la eutanasia o el movimiento LGBTI+). Parham, como muchos otros ministros de la época, veían puntos de coincidencia entre los intereses del movimiento evangélico y el KKK, que en ese tiempo aún no revelaba su verdadero rostro).

Hay, sin embargo, fuertes motivos para rechazar la idea de Parham como miembro activo o en comunión con las ideas que más tarde promulgaría el KKK. Por ejemplo:

  • Parham fue el primero en acercarse a los afroamericanos y latinos (particularmente mexicanos mestizos) y los incluyó en el joven movimiento pentecostal. Esto contradice frontalmente las ideas del KKK sobre segregación racial.
  • Parham predicó en iglesias negras e invitó a Lucy Farrow, la mujer negra que había enviado a Los Ángeles, a predicar en Houston, durante una reunión del «Movimiento de Fe Apostólica», del cual él y W. Fay Carrothers eran responsables. Howard A. Goss, como testigo ocular, relató lo siguiente: “Recién llegada del despertar de Los Ángeles, la hermana Lucy Farrow regresó para asistir a esta reunión. Aunque era afroamericana, fue recibida como mensajera del Señor, incluso en el extremo sur de Texas.»[7] Esto, sin duda, no encaja con el comportamiento de un miembro del KKK.
  • En el contexto histórico y cultural de principios del siglo XX, las opiniones de Parham en las relaciones étnicas reflejan los puntos de vista propios de su época. La segregación era socialmente aceptada aún por los mismos cristianos y podía verse en iglesias de todo tipo, así fuesen bautistas, metodistas, presbiterianas, congregacionalistas, etc. Sin embargo, cabe destacar que Parham, a pesar de los errores de que se le acusa, estaba listo para desafiar las costumbres sociales, aun cuando hacer tal cosa no era algo popular en su época.
  • Parham también apoyó a Theodor Herzl, un intelectual judío del Imperio Austro-Húngaro, padre del sionismo político y la lucha por una patria judía, incluso dando conferencias sobre el tema a menudo y promoviendo la creación de un Estado judío y el retorno de estos a Palestina. Nuevamente, si Parham hubiese sido parte del KKK, tales ideas le hubiesen costado caro.

Por estas, y otras razones, considero poco probable que Parham haya pertenecido realmente al KKK o haya comulgado con sus ideas como dicen algunos de sus opositores. En la época en que se le acusa de unirse al KKK (1910), este estaba extinto, y cuando posteriormente surge (1915), no era aún la organización que llegó a ser más adelante y que nosotros hoy conocemos y condenamos. ¿Por qué Parham predicó en algunas reuniones del KKK? Muy probablemente por la mismo razón que Pablo deseaba predicar el evangelio ante el mismo emperador romano que odiaba el cristianismo: El Evangelio debe predicarse a todos.

Si Parham fue o no parte del KKK (algo que su misma esposa y otros familiares negaron) al final de cuentas le afecta a él, no al movimiento pentecostal en sí (a menos que quieras hacer un ad hominem y probar con ello tus prejuicios hacia el pentecostalismo). Dios usa a quien quiere y como quiere, muy a pesar de sus errores personales y hasta creencias erróneas.

UN HOMBRE IMPERFECTO USADO POR UN DIOS PERFECTO

Quienes intentan desprestigiar al movimiento pentecostal citando los errores de Parham (y particularmente a las Asambleas de Dios, citando a Parham como uno de sus fundadores), deben recordar que el Movimiento de Fe Apostólico fundado por Parham no fue la única expresión del pentecostalismo naciente. Cuando el Movimiento de Fe Apostólico se fusionó con otros grupos pentecostales en 1914 para formar el Concilio General de las Asambleas de Dios en los Estados Unidos de América (decisión que fue criticada por Parham), los errores doctrinales de Parham fueron purgados del movimiento.

Sin duda Parham se equivocó en algunas de sus ideas. Parham creía en el aniquilacionismo: que los malvados no son eternamente atormentados en el infierno, sino que son destruidos. Según Parham, la inmortalidad es condicional, y solo aquellos que reciben a Cristo como Señor y Salvador vivirán eternamente. Parham afirmó en 1902:

«La ortodoxia arrojaría a toda esta compañía a un infierno ardiente eterno; pero nuestro Dios es un Dios de amor y justicia, y las llamas alcanzarán solo a aquellos que son completamente reprobados».[8]

Además, Parham afirmó también que los cristianos bautizados por el Espíritu (con la evidencia de hablar en otras lenguas) serían los únicos en ser llevados en el rapto.[9] Quienes deseen hallar errores en Parham, o en cualquier otro destacado líder religioso de la denominación que sea, seguramente los hallarán a montones, ya que la popularidad de un hombre no es suficiente para dar por verdaderas todas sus enseñanzas ni vuelve incuestionable su vida privada, y esto aplica a Parham, Seymour, o cualquier otro padre fundador del pentecostalismo, ya que los pentecostales no veneramos figuras ni tenemos becerros de oro. Su labor puede haber sido destacada, pero eran simples humanos como nosotros, expuestos al pecado, el error y la imperfección. Esperar lo contrario sería tener una visión romántica y poco realista de la naturaleza humana (Calvino, Lutero, Zwinglio, Knox o cualquier otro reformador o líder religioso es prueba de ello).

Muchos opositores al pentecostalismo han intentado manchar la imagen del movimiento lanzando lodo sobre la reputación de Parham. Y el racismo no es la única acusación lanzada contra él. En el otoño de 1906 Parham fue acusado de conducta sexual inapropiada. A esto le siguió su arresto en 1907 en San Antonio, Texas, acusado de «la comisión de un delito antinatural» (homosexualidad), con el joven J. J. Jourdan, de 22 años.

Y aunque Parham negó repetidamente ser homosexual, la prensa recogió la cobertura y sus adversarios sacaron provecho de ello.[10] Finalmente, el Fiscal de Distrito decidió desistir del caso debido a la falta de pruebas. Al parecer, tales acusaciones provenían de sus adversarios y fueron un intento de Wilbur Glenn Voliva (un evangelista estadounidense, discípulos de John Alexander Dowie, anciano de la Iglesia Católica Cristiana y teórico de la Tierra plana que lideró la ciudad de Zion, Illinois, a principios del siglo XX) por destruir el ministerio de Parham con una acusación tan escandalosa.[11]

Parham había dejado de predicar previamente en la iglesia de la ciudad de Zion de Voliva para establecer su Movimiento de Fe Apostólica, lo cual no cayó en gracia a Voliva. Así, por diferencias personales y celos ministeriales, surgió la enemistad de Voliva hacia Parham. Se distribuyeron carteles con una supuesta confesión de sodomía de Parham a las ciudades donde predicaba, años después de que se retirara el caso en su contra. Parham nunca pudo recuperarse del estigma que se había adherido a su ministerio, y su influencia disminuyó.[12]

Sí, la vida de Parham parece ser muy polémica. Pero los pentecostales no somos discípulos de Parham. Somos el pueblo del Espíritu. Y todo obra para el bien de aquellos que han sido llamados conforme al propósito de Dios. La caída de Parham y su pérdida de influencia marcaron el siguiente paso ascendente en el movimiento pentecostal, pues la obra era de Dios, no de Parham o Seymour, o cualquier otro hombre. Su pérdida de influencia dentro del Movimiento de Fe Apostólica permitió que dicha agrupación (en contra de la voluntad de Parham), se fusionara con otros grupos pentecostales en 1914 para formar el Concilio General de las Asambleas de Dios la mayor y más grande de las denominaciones nacidas del pentecostalismo clásico, probando que, aún de nuestros errores y fallas, Dios puede producir algo maravilloso para su gloria.

¡A Dios, el verdadero Padre del Pentecostalismo, sea toda la gloria!

BIBLIOGRAFÍA Y REFERENCIAS:


[1] McVeigh, Rory. «Structural Incentives for Conservative Mobilization: Power Devaluation and the Rise of the Ku Klux Klan, 1915–1925». Social Forces, Vol. 77, No. 4 (June 1999), p. 1463

[2] Foner, Eric. Reconstruction: America’s Unfinished Revolution, 1863–1877. Perennial (HarperCollins), marzo de 1989, p. 435.

[3] Quarles, Chester L. The Ku Klux Klan and Related American Racialist and Antisemitic Organizations: A History and Analysis, p. 219.

[4] Blumhofer, Edith L. (1993). Restaurando la fe: las Asambleas de Dios, el pentecostalismo y la cultura estadounidense. Urbana y Chicago: University of Illinois Press, pp. 47

[5] Sermones seleccionados del difunto Charles F. Parham , ed. Sarah E. Parham (Baxter Springs, KS: Apostolic Faith Bible College, 1941), pp. 48.

[6] Holy Spirit Research Center, Oral Roberts University, «The Apostolic Faith 3 no. 3 (March 1927)» (1926). Apostolic Faith – Baxter Springs, KS. 2. https://digitalshowcase.oru.edu/apostolic_faith/2

[7] The Winds of God, Ethel Goss, 1958 Word Aflame Press, pages 72-73.

[8] Blumhofer, Edith L. (1993). Restaurando la fe: las Asambleas de Dios, el pentecostalismo y la cultura estadounidense . Urbana y Chicago: University of Illinois Press. pag. 45.

[9] Gary B. McGee, «Lenguas, la evidencia bíblica: el legado del avivamiento de Charles F. Parham» Archivado el 19 de septiembre de 2017 en la Wayback Machine , Enrichment Journal .

[10] Vinson Synan. La Santidad-Tradición Pentecostal: Movimientos Carismáticos en el Siglo XX . Grand Rapids, Michigan: William B. Eerdmans Publishing Company, 1997, pág. 106 n.

[11] Tony Cauchi, Charles Fox Parham , Revival-library.org, Reino Unido, 2004

[12] Vinson Synan. The Holiness–Pentecostal Tradition: Charismatic Movements in the Twentieth Century. Grand Rapids, Michigan: William B. Eerdmans Publishing Company, 1997, p. 106 n.

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