Reflexión Teológica, Teología, Vida Cristiana, Vida Espiritual

Prestigio humano, grados académicos y verdadera autoridad espiritual

Muchos hoy fundamentan su autoridad en sus títulos y grados académicos: licenciaturas en teología, maestrías y doctorados. Estudiar está bien ¡Ojalá todo cristiano fuese un erudito! ¡Pero los demonios no salen cuando les recitas tu tesis de grado, ni te obedecen por tener 2 licenciaturas, 3 maestrías o 4 doctorados! ¡Les importa poco si citas a Juan Calvino, Jonathan Edwards, Spurgeon, a Wesley, Arminio, a Molina o a los puritanos! ¡Para ellos eso es irrelevante! Sólo hay algo que ellos respetan, y es la autoridad de Dios, impartida por el Espíritu Santo en el creyente.

Teología, Vida Cristiana, Vida Espiritual

¿Teóricos de la Palabra? ¡Dios busca hacedores!

El estudio de la Palabra de Dios debería ser nuestra meta de vida; sin embargo, estudiar la Palabra de Dios por el mero hecho de obtener conocimiento no tiene mucho mérito. Muchos jóvenes teólogos estudian la Biblia por el simple hecho de sentirse eruditos, ser reconocidos, parecer cristianos intelectuales, o por el placer de ganar debates; pero jamás los verás haciendo nada en su iglesia o en su vida más allá de la pantalla de un ordenador, tablet o smartphone. Muchos incluso llenan seminarios y universidades, ostentan títulos, presumen de maestrías y hasta doctorados, pero tampoco hacen nada por el avance del Reino. Adquirieron conocimiento y lo volvieron infructuoso. Jamás usaron su conocimiento para algo que sirviera en el mundo real.