Distintivos del Pentecostalismo, Historia del Pentecostalismo, Neopentecostalismo, Pentecostalismo, Pentecostalismo Clásico

La expansión del neopentecostalismo en Latinoamérica, una amenaza para la ortodoxia pentecostal

En función de los elementos teológicos, se ha definido el neopentecostalismo como una tradición religiosa protestante o evangélica que fusiona doctrinas pentecostales y reformadas con la llamada “teología de la prosperidad”, con especial énfasis en la sanidad, la guerra espiritual y el exorcismo.[4] El neopentecostalismo incorpora además elementos de la Nueva Era como la confesión positiva, así como la presunción de haber restaurado en su plenitud el ministerio apostólico y profético, sobre enfatizar la sanidad divina, el proselitismo mediático, la incursión en la política, la implantación de mega iglesias, el uso de la magia popular en la ministración y el exorcismo, el culto emocional, la veneración desmedida al liderazgo carismático (culto a la personalidad) y un abandono tanto del complementarismo como del igualitarismo bíblico en favor de un tipo difuso de feminismo cristiano. Estos elementos han aparecido progresivamente, a partir de la década de los 80 y pueden observarse con facilidad en el seno del protestantismo latinoamericano.

Calvinismo, Historia de la Iglesia, Iglesias Reformadas

¿Qué tal si derribamos nuestros ídolos?

Se dice a menudo que los arminianos no solemos hablar mucho de Arminio ni mostramos tanto interés en su vida. Y eso es cierto en la mayoría de los casos. Se dice que defendemos la doctrina pero no hablamos del personaje, y eso está bien. ¡De hecho es excelente! Nunca debiéramos tener ídolos. Estos son inútiles y tarde o temprano se derrumban por su propio peso. Frecuentemente acusamos a los católicos de idólatras por sus imágenes (y ciertamente es idolatría), pero los protestantes también tienen sus ídolos propios (aunque se ofenderían si algo se los señalara). Aquellos que llamamos "grandes teólogos y reformadores" no necesariamente vivieron a la altura de la Palabra de Dios (nadie lo hace en realidad), ni merecen nuestra veneración ni mucho menos nuestra lealtad absoluta a sus ideas.

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Eusebio, Shem-Tov y la fórmula trinitaria de Mateo 28:19

En ausencia de mejores argumentos, algunos antitrinitarios (unitarios, Movimiento “Solo Jesús”, algunos judíos mesiánicos y otros grupos sectarios más) están recurriendo últimamente a la ridícula afirmación de que Mateo 28:19-20 no está en los textos bíblicos originales y que fue agregado por Constantino o alguien más en el siglo IV.” Estos grupos sectarios afirman erróneamente que los discípulos nunca bautizaron en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, sino únicamente “en el nombre de Jesús solo”. El texto en cuestión dice: “Vayan, pues, y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.” (Mateo 28:19, NBLA). Dicho pasaje, conocido por contener lo que llamamos la Gran Comisión, es uno de los pasajes más conocidos en la Biblia. Aquellos que creemos en la Trinidad vemos allí la igualdad de Dios, la presencia de las Tres Personas de la Trinidad actuando y confirmando la autoridad bajo la cual debemos ir a anunciar las buenas nuevas a todas las naciones. Para los antitrinitarios, dicho versículo es el enemigo a vencer, el texto a refutar y, por qué no, exiliar de la Biblia.

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¿Dos pueblos y dos planes de salvación?

Como buenos cristianos, sustentados en el principio de la sola Escritura, debemos aceptar, más allá de nuestros prejuicios o preferencias, que hay un solo pueblo de Dios (la iglesia) y no dos. Y que no hay dos caminos o planes de salvación, sino uno: Solo Cristo, solo por fe, solo por gracia. Y sobre todo, sin distinción étnica. Este único plan redentor, por medio de la fe en Cristo, es el único capaz de dar verdaderamente la gloria solo a Dios (Juan 14:6, 1 Timoteo 2:5)

Cristología, Herejías Cristológicas

El Cristo desfigurado: Un estudio de las principales herejías cristológicas

Nuestra definición de herejía va más allá de cualquier contradicción al dogma de una religión o de un concilio eclesiástico. Para los cristianos evangélicos, la autoridad y suficiencia de la Biblia es incuestionable. Creemos firmemente que las Escrituras, tanto el Antiguo Testamento como el Nuevo Testamento, son verbalmente inspiradas por Dios y son la revelación de Dios al hombre, la regla infalible e inapelable de fe y conducta (2 Timoteo 3:15-17; 1 Tesalonicenses 2:13; 2 Pedro 1:21). Por tal motivo, cualquier desviación de las enseñanzas de las Sagradas Escrituras y la sana doctrina en ellas contenida, es considerada una herejía.

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Heterodoxia Reformada | ¿Es Jesucristo el arcángel Miguel?

No nos extraña cuando las sectas enseñan doctrinas extrañas como esta, las cuales se apartan de la ortodoxia cristiana. La herejía está en su naturaleza. Pero ¿Qué pensarías si Calvino, Spurgeon o cualquier otro famoso teólogo protestante (y particularmente reformado) enseñara algo así? Muchos quizá negarían que ellos enseñaron tal cosa y otros quizá argumentarían que sus comentarios han sido sacados de contexto y que sólo deseamos calumniarlos, pero eso no cierto ¡Ellos sí enseñaron tal cosa! Los primeros eruditos protestantes, incluido Lutero, Calvino y otros, identificaron a Miguel con el Cristo pre-encarnado. Incluso el pintoresco Charles Haddon Spurgeon afirmó que Jesús es Miguel "el único arcángel", el "ángel líder” y "Príncipe o líder de la hueste" celestial. Otros teólogos protestantes fueron aún más lejos.

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El día en que los católicos nos recordaron como ser cristianos

Cuando los protestantes norteamericanos acusan a los evangélicos en Latinoamérica de no enseñar un Evangelio Completo, o cuando afirman que Latinoamérica necesita ser re-evangelizada porque los latinos hemos hecho mal las cosas y necesitamos que los anglosajones nos enseñen como ser cristianos, no puedo evitar ver la hipocresía detrás de sus palabras. Pareciera que ni siquiera son conscientes que hay algo que se pudre, como una llaga maloliente y supurante, en el corazón del evangelicalismo norteamericano. Jamás pensé ver el día en que los católicos nos enseñaran a los evangélicos lo que significa ser fiel a los principios y defender la fe. ¡Ahora lo he visto!

Herejías, Neopentecostalismo

Decretos y declaraciones proféticas de año nuevo

La fe cristiana legítima cree que viene algo grande; pero ese algo grande no es ambiguo ni enigmático sino cien por ciento concreto y determinado, esto es, la venida del Señor Jesucristo. ¡Cristo viene! ¿Qué cosa más grandiosa podrías pedir? Él es la esperanza del alma creyente. Por eso, cuando alguien sube al púlpito prometiendo otra cosa que no sea la venida de Cristo (por ejemplo, un nuevo automóvil, que te ganes la lotería, un ascenso en el trabajo, una novia hermosa y sexy, felicidad, dinero, éxito ministerial, autoridad apostólica, influencia socio-política o cualquier otra cosa vaga e incierta) siempre termina santificando la avaricia, el materialismo y la codicia en nombre de la fe. En otras palabras, es teología de la prosperidad. Un evangelio barato y perverso, ajeno totalmente a la Palabra de Dios.

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Profetismo moderno y ‘Sola Scriptura’

Algunos conceden validez suprema a las palabras de sus "videntes" y "profetas", dándoles el mismo y a veces mayor valor, que a la misma Biblia. Esto es una herejía destructora que expone a sus víctimas al engaño. La manera principal en la que Dios nos habla es por medio de su Palabra.

Arminianismo Clásico, Calvinismo

Apostasía de un creyente | Cortados de la Vid

Reformados y bautistas se unen para afirmar que, aunque algunos verdaderos creyentes pueden alejarse temporalmente de la fe, aquellos que han sido verdaderamente regenerados nunca se alejarán de forma total de la fe ni de la salvación. Dirían que la apostasía sólo prueba que la profesión de fe del tal no era genuina y que el “apóstata” nunca había sido verdaderamente regenerado en primer lugar. Ciertos grupos bautistas llegan incluso a descartar la necesidad de perseverancia de cualquier tipo con respecto a la salvación final. Afirman que una vez que una persona pone la fe salvadora en Jesucristo, nada puede cambiar el destino eterno de esa persona (Salvo Siempre Salvo). Esto los lleva a afirmar que un verdadero creyente puede volver a una vida de maldad, morir en un estado de no arrepentimiento, y aun así ser salvado al final. Este punto de vista incluso sostiene que un verdadero creyente puede más tarde repudiar la fe, morir en la incredulidad, y todavía tener garantizada la entrada en el Reino eterno de Dios. Su único castigo sería, en el peor de los casos, sufrir las consecuencias terrenales de sus pecados y, en la eternidad, ser privados de su corona o cualquier otra recompensa en el Tribunal de Cristo. Sin coronas, sin gloria ni rangos celestiales, pero salvos por gracia. Sin embargo, un examen cuidadoso de Juan 15 nos permite llegar a una conclusión muy diferente a la interpretación bautista o reformada. Dicho pasaje afirma sin tapujos que los verdaderos creyentes pueden cometer apostasía.