En el ámbito de la teología reformada, la doctrina de la gracia irresistible ocupa un lugar central dentro del esquema soteriológico del calvinismo. Esta doctrina postula que la gracia salvadora de Dios, otorgada a los elegidos, es irresistible, lo que significa que aquellos a quienes Dios ha elegido para la salvación no pueden resistir su gracia, sino que responderán de manera inevitable y efectiva al llamado divino. Sin embargo, a lo largo de la historia del pensamiento cristiano, ha habido voces que han cuestionado la validez bíblica y lógica de esta enseñanza.
Categoría: Herejías
La expiación limitada, una herejía destructora
Hay doctrinas que nadie se atreve a llamar herejía pero que, ciertamente, lo son. La expiación limitada es una de esas doctrinas. Dicha enseñanza sostiene que Cristo murió solo por los elegidos, es decir, por aquellos que Dios predestinó para ser salvos, y no por toda la humanidad. Pero ¿Por qué deberíamos considerar dicha enseñanza como una herejía? Hay por lo menos 3 razones principales: (1) es antibíblica; (2) es cruel e injusta y (3) es diabólica en sus consecuencias.
Los 5 puntos del arminianismo: Una teología de la gracia y la libertad humana
Cuando nos acercamos al arminianismo, descubrimos un enfoque teológico profundamente centrado en el amor de Dios por toda la humanidad y en la dignidad del ser humano como partícipe en la salvación. En respuesta al calvinismo y su doctrina de la predestinación absoluta, Jacobo Arminio y sus seguidores desarrollaron lo que hoy conocemos como los "Cinco Puntos del Arminianismo". Estos puntos, también llamados los "Cinco Artículos de la Remonstrancia", ofrecen una visión bíblica y equilibrada de cómo opera la gracia de Dios y cómo el ser humano responde a esa gracia. Hoy te invito a conocer cada uno de los 5 puntos del arminianismo: ¡Las verdaderas doctrinas de la gracia!
¿Es nuevo calvinismo es el Evangelio?
El nuevo calvinismo, con su sectarismo recalcitrante, ha generado divisiones innecesarias dentro del cuerpo de Cristo, afectando negativamente la relación entre los creyentes reformados y aquellos que no comparten esta interpretación teológica. En lugar de promover el amor y la unidad que Jesús nos enseñó, este movimiento ha contribuido a la fragmentación de la iglesia. Al insistir en un enfoque dogmático y exclusivo, más que en la cooperación y el entendimiento mutuo, el nuevo calvinismo ha causado más daño que bien a la causa de Cristo. En lugar de ser un vehículo para la edificación de la fe y el avance del Evangelio, ha creado barreras que obstaculizan la unidad cristiana que tanto necesitamos en este tiempo. Para ellos no hay más verdad que “su verdad”, todo lo demás es error o falso evangelio. ¿Su lema? Al parecer: ¡Todos son herejes menos yo! ¡Los demás deben ser re-evangelizados!
Perspectivas cristianas sobre la guerra espiritual
La guerra espiritual es un tema que ha generado mucho debate durante los últimos años. Algunos sectores del evangelicalismo la consideran una herejía peligrosa, mientras que para otros (principalmente en círculos carismáticos, pentecostales y neopentecostales) la guerra espiritual es considerada la mejor estrategia para evangelizar al mundo. Numerosos libros y artículos han sido escritos tanto para defender como para oponerse a la práctica de la guerra espiritual. El desacuerdo es amplio, pero también los puntos en común: Todos los cristianos estamos de acuerdo en que todo seguidor del Señor Jesucristo está involucrado en una guerra espiritual y que tiene la responsabilidad de participar en ella bajo la autoridad de Cristo.
Pon la mira en las verdades del cielo
"Ya que han sido resucitados a una vida nueva con Cristo, pongan la mira en las verdades del cielo, donde Cristo está sentado en el lugar de honor, a la derecha de Dios. Piensen en las cosas del cielo, no en las de la tierra. Pues ustedes han muerto a esta vida, y su verdadera vida está escondida con Cristo en Dios." (Colosenses 3:1-3, NTV)
Ni calvinista, ni arminiano ¿Por qué no un poco de ambos? | ¿𝐸𝑠 𝑝𝑜𝑠𝑖𝑏𝑙𝑒 𝑐𝑜𝑚𝑝𝑎𝑡𝑖𝑏𝑖𝑙𝑖𝑧𝑎𝑟 𝑎𝑚𝑏𝑜𝑠 𝑠𝑖𝑠𝑡𝑒𝑚𝑎𝑠?
Hoy en día se nos habla de tres formas básicas (sin duda hay más) de calvinismo. hipercalvinismo, calvinismo ortodoxo y neocalvinismo. Todas estas formas son incompatibles con la teología arminiana, así como con la teología patrística pre-agustiniana y con las claras afirmaciones de las Escrituras.
La subordinación funcional eterna del Hijo y las relaciones de género
Algunos cristianos sostienen que el Hijo se somete al Padre en la historia es la misma manera en que Dios el Padre se relaciona al Dios Hijo en la eternidad. Esta posición es conocida como la doctrina de la sumisión funcional eterna (SFE), de la subordinación de relación eterna (SRE), o autoridad-sumisión de relación eterna (ASRE). Según dicha postura, el Hijo difiere del Padre mediante la sumisión, mientras que el Padre al Hijo, al ejercer la autoridad.
El misterio trinitario
Ninguna mente finita puede comprender plenamente la naturaleza, el carácter o las obras del Ser infinito. No podemos descubrir a Dios por medio de la investigación. Para las mentes más fuertes y mejor cultivadas, lo mismo que para las más débiles e ignorantes, el Ser santo debe permanecer rodeado de misterio. Como la mente finita no puede explorar a Dios, llega a una conclusión: Dios no existe. Otros, que elegimos creer aunque no comprendamos plenamente a Dios, corremos un riesgo similar: Creer algo erróneo acerca de Dios, reduciendo al Dios infinito e incomprensible, a la imagen y semejanza de nuestras propias limitaciones y capacidad de comprensión. Es ahí donde nacen las herejías.
La subordinación eterna del Hijo, una herejía popular en el mundo evangélico
La Escritura, si la interpretamos de forma correcta, enseña que Dios el Hijo tiene eternamente igual autoridad con Dios el Padre, pero que por un período de tiempo durante Su ministerio en la tierra se volvió subordinado en autoridad para con Él. El cristianismo bíblico y ortodoxo siempre ha enseñado que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son iguales en autoridad por toda la eternidad. Muchos cristianos de hoy, sin embargo, se inclinan hacia una especie de semiarrianismo, enseñando la subordinación eterna del Hijo y cuestionando la fe histórica de la iglesia.