Cesacionismo, Continuismo, Pentecostalismo, Pentecostalismo Clásico, Pneumatología, Sin categoría

Cesacionisno y Deísmo Funcional — Un obstáculo para las manifestaciones del Espíritu en la iglesia de hoy

El conocido eslogan: “Yo soy cesacionista, pero Dios no” suena muy bonito, hasta romántico y lleno de fe (Es el último recurso del cesacionista que busca que lo dejes en paz y no lo acuses de incrédulo), pero en la práctica funciona algo así como: “Dios dice que puede hacer milagros, señales y prodigios, ¡Pero yo no le creo!” No deja de ser un simple pretexto. Pero incluso en aquellos que se dicen “continuistas” puede darse un error semejante. Muchos en la Iglesia de hoy decimos creer que Dios sigue sanando a los enfermos milagrosamente, o que el don de sanidad sigue vigente en nuestra época, pero vivimos como deístas funcionales: Tendemos a ver a Dios solo en ciertas áreas en las que nosotros creemos que él actúa. Esto a la vez nos lleva a no verle fuera de nuestros propios esquemas. En este sentido no somos muy diferentes de los fariseos y religiosos de la época de Jesús.

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Una respuesta al cesacionisno | ¿Es la búsqueda de señales una señal de inmadurez espiritual o una marca de incredulidad?

Para el Señor, buscar señales de Dios es 'perverso y adúltero' cuando, y solo cuando, la demanda de evidencias viene de un corazón rebelde que simplemente quiere ocultar que es reticente a creer. Para los judíos que cuestionaban a Jesús, pedir señales era tan solo un pretexto para criticar al Maestro o buscar falta en él. La motivación de la Iglesia primitiva era muy diferente a la de los escribas y fariseos. Para la iglesia primitiva, su oración por señales y prodigios no constituía un desafío a Dios o su necesidad de presenciar un espectáculo. Ellos clamaban por señales y prodigios por su deseo de glorificar a Dios en la demostración de su poder, así como para ministrar su misericordia, compasión y amor a los necesitados. Así pues, Dios condena la primera actitud (la de los escribas, fariseos y judíos incrédulos) y ordena la segunda (la actitud de la iglesia primitiva).

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La nueva moda de los «apologistas» cristianos

Para muchos debatir se ha vuelto el nuevo deporte evangélico. Autoproclamarse “apologista cristiano” está de moda, aunque no sepas ni jota de Biblia, historia eclesiástica, credos y confesiones históricas. Ese deseo insaciable de demostrar que se tiene la razón, de lucirse en redes, de parecer inteligente y así satisfacer un frágil ego no tiene fin. Como si Cristo hubiese dicho: “Id por todo el mundo y ganad debates, humillando a tu adversario y haciendo enemigos por todas las naciones. El que ganare el debate y derribare los argumentos de su adversario será salvo”.

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El milagro pentecostal

¡Sí, la Calle Azusa! Este evento —un derramamiento espiritual, no una guerra o un avance tecnológico o el nacimiento o muerte de un líder mundial— logró aparecer en la lista de los cien sucesos y personas principales de los últimos mil años. Esto es altamente significativo. ¡Quién habría podido creer que esas reuniones relativamente pequeñas en la Misión de la Calle Azusa, a las que normalmente asistían solo unas cien personas al mismo tiempo, habrían tenido un efecto tan global, que finalmente impactó a más de mil millones de personas![2] Quien se podría haber imaginado que estos servicios del evangelio del Espíritu Santo, realizados en lo que había sido un establo, descrito en ese tiempo como una «choza tambaleante»,[3] sería clasificada antes de cosas como el descubrimiento de la anatomía por medio de la disección (número sesenta y nueve) y el nacimiento del movimiento ambiental moderno (número setenta) en trascendencia mundial! ¡Quién habría concebido que este movimiento de avivamiento, dirigido por un predicador negro iletrado que estaba ciego de un ojo y que era hijo de esclavos liberados, literalmente sacudiría al mundo!

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La Derecha, la Izquierda y el Evangelio

La Iglesia ha caído en el engaño de la política. A veces creyendo en las utopías y el populismo de izquierdas, y otras en el falso conservadurismo de la derecha. Hemos pasado de creer en un Cristo guerrillero, defensor del socialismo, a creer que nuestro Señor es un capitalista voraz que defiende el clasismo, la explotación, el consumismo y el elitismo de derecha. ¡Cuan equivocados hemos estado

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El don de interpretación de lenguas

La Biblia nos manda no ignorar la naturaleza y funcionamiento de los dones espirituales: "No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales" (1 Corintios 12:1). Uno de esos dones es el de interpretación de lenguas: “y a otro, interpretación de lenguas” (1 Corintios 12:10).La frase “interpretación de lenguas” viene del griego “hermeneía glusson” y se refiere al don que capacita a una persona para interpretar cualquier mensaje divino que Dios quiera comunicar a través del don de lenguas. La habilidad para dar el significado de las lenguas proviene sólo del Espíritu Santo, de manera que es un don de revelación sobrenatural. No obstante, debe señalarse que con el don de interpretación de lenguas ocurre algo más que una mera traducción. Interpretación significa “explicación.” Y explicación significa “dar el significado”. Traducción, por otro lado, significa “decir lo mismo, pero en otro idioma.” Por tanto, el don de interpretación de lenguas consiste en “dar el significado” de lo que se ha dicho haciendo uso del don de lenguas. Esto es muy similar a lo ocurrido en Daniel 5:25-28, donde Daniel otorga no solo una simple traducción, sino una interpretación amplia y plena de las 3 palabras.

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Sustitución penal, el corazón de la expiación

La sustitución penal es el ancla o el centro de otras verdades sobre la expiación, ya sea que estemos hablando de Christus Victor, de Cristo como ejemplo, o de la curación que viene en la expiación (Christus Medicus). La sustitución penal significa que Cristo murió en lugar de los pecadores, asumiendo la pena y el castigo que ellos merecían.

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La doctrina de la santificación en el arminianismo clásico

La teología arminiana reformada se aparta de los modelos wesleyanos y del movimiento de santidad derivado de este al abrazar las categorías más reformadas de Arminio. Asimismo, marca una clara distancia con otros sistemas falsamente identificados como arminianos, pero que rayan en el semipelagianismo. El arminianismo reformado se adhiere además a importantes declaraciones de fe reformadas como la Confesión de Fe Belga y el Catecismo de Heidelberg.

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Reflexión pastoral sobre la disciplina eclesiástica

Hoy día, muchos cuestionan el derecho de la iglesia a “intervenir” en la vida de sus miembros. Algunos alegan que la disciplina resulta en una intromisión a la privacidad que es contraria a la libertad cristiana. Otros conciben la aplicación de la disciplina como un acto legalista porque al final, dicen, “quién esté libre de pecado que tire la primera piedra”. Y otro grupo entiende que la disciplina contradice la gracia y que por tanto no debería ser practicada por la iglesia. La idea de que la iglesia local ejerza cualquier tipo de autoridad sobre nuestras vidas hace que muchos de nosotros nos volvamos aprensivos. Nos incomoda la idea de un pastorado opresivo o la de un control de comportamiento sectario.

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Jesucristo en el Catecismo de Heidelberg y la teología arminiana (IV)

La mayoría de religiones principales enseñan que Jesús fue un profeta, o un buen maestro, o un hombre devoto. La Biblia, sin embargo, nos dice que Jesús fue infinitamente más que un profeta, un buen maestro, o un hombre devoto. La Biblia nos presenta a Jesucristo como Dios en la carne, nuestro Maestro y Ejemplo Perfecto, nuestro Intercesor, Mediador ante el Padre, Sumo Sacerdote, Rey venidero y futuro Juez Universal. La cristología arminiana considera a Jesucristo como la segunda persona de la Santísima Trinidad, el Hijo, la Palabra o Verbo del Padre, quien se encarnó por obra del Espíritu Santo y se hizo hombre. Esta es también la doctrina formulada en el Catecismo de Heidelberg.