Arminianismo Clásico, Arminianismo Reformado, Calvinismo, Soberanía Divina

Violenta soberanía, un desacierto más del calvinismo

En su intento por defender la soberanía de Dios a niveles antibíblicos, los calvinistas han creado un “dios” muy diferente del Dios de la Biblia. De hecho, la versión calvinista de Dios es, en muchos sentidos, el verdadero villano de la historia humana, no el diablo mismo. ¿Por qué? Porque en la versión de Dios que nos presenta el calvinismo es Éste, y no el diablo, el verdadero autor del mal. El diablo es apenas un pobre peón en este juego macabro y cruel, donde la libertad y el albedrío de los seres creados es pura ilusión.

Arminianismo Clásico, Arminianismo Reformado, Calvinismo

La gracia irresistible, una gracia antibíblica

El calvinismo afirma que la gracia salvadora no admite condiciones por parte del hombre redimido, y no es opcional recibirla. ¿Por qué? Porque creen que cuando Dios obra en el creyente este es sellado con el Espíritu Santo y convertido en nueva criatura aún antes de creer (2 Corintios 5:17). Por lo tanto, lo único que podrá hacer es amar a Dios porque este le amó primero (1 Juan 4:19) y lo predestinó para ser salvo y amarle. En este sentido, la gracia irresistible implica la imposición de la salvación sobre el pecador sin tomar en cuanta su deseo o decisión personal. 

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La gracia irresistible, una doctrina contraria a las Escrituras

La doctrina de la Gracia Irresistible es una enseñanza calvinista que declara que cuando Dios llama a Sus elegidos para salvación, ellos no pueden resistir ese llamado. La teología calvinista diferencia dos tipos de llamado: Dios ofrece el mensaje del Evangelio a todas las personas. Esto se conoce como el Llamado Externo. Para los elegidos Dios extiende un Llamado Interno el cual no puede ser resistido. El llamamiento externo es el que hacemos cada vez que predicamos el evangelio a alguien (en este sentido todos son llamados) pero los únicos que pueden escuchar este llamado externo son aquellos que han sido llamados internamente por el Espíritu Santo.

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Expiación Limitada, la gran mentira (IV) | Lo que nos revela el Antiguo Testamento

La narrativa bíblica es abrumadora al mostrar que Dios ofrece la salvación a todos (Tito 2:11) y llama a todos al arrepentimiento (Hechos 17:30), en virtud de su amor por el mundo (Juan 3, 16). La buena noticia de Cristo es para todas las personas (Lucas 2, 10), ya que él vino a iluminar a todos los hombres para que puedan creer (Juan 1:7,9). Dios es el Padre de misericordias (2 Corintios 1: 3) y el Señor que es bueno para con todos y cuyas misericordias están sobre todas sus obras (Salmos 145:9). El calvinismo es simplemente incapaz de dar sentido al Dios de amor (1 Juan 4:8, 16) que desea que todos sean salvos y vengan al arrepentimiento para no perecer (1 Timoteo 2:4; 2 Pedro 3:9). Dios no se deleita en la muerte de los impíos (Ezequiel 18:23, 33:11). El propósito de Dios al enviar a su Hijo a morir era para que el mundo pudiera ser salvo a través de él (Juan 3:17; 12:47; 17:21); condicionado solo a recibir y creer en Cristo (Juan 1:12; 3:16; 3:36; 5:24; 6:35; 6:40; 20:31). Pero esta doctrina no es exclusiva del Nuevo Testamento. La Expiación Ilimitada, general o universal, es enseñada también en el Antiguo Testamento.

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Expiación Limitada, la gran mentira | ¿Qué dicen los escritos de Juan?

La doctrina cristiana de la expiación de Jesucristo es sin duda una cuestión primordial en el plan de salvación. La doctrina cristiana de la expiación afirma que Cristo es la satisfacción y reparación del pecado de la humanidad ante Dios. Cristo hace posible la reconciliación entre el hombre y Dios gracias a su muerte sustitutiva, a través de la cual cargó con nuestros pecados y el castigo debido por los mismos (1 Pedro 2:24; Hebreos 9:28). Algunos cristianos sugieren erróneamente que Cristo simplemente llevó el castigo del hombre y no sus pecados reales. Sin embargo, tal afirmación resulta bíblicamente insostenible. La Biblia afirma claramente que Cristo cargó con los pecados de las personas (Isaías 53: 6, 11, 12), y él cargó con su sufrimiento y castigo; lo cual es visto poderosamente en Isaías 53, donde él experimenta sufrimiento por las transgresiones de su pueblo y Dios carga en él el pecado de todos nosotros. Jesús llevó tanto el castigo como los pecados de todos cuando se convirtió en pecado por causa nuestra (2 Corintios 5:21).

Arminianismo Clásico, Calvinismo, Historia de la Iglesia

Influencia gnóstica en la teología calvinista

Como cualquier historiador serio del cristianismo podrá constatar, Agustín de Hipona, el verdadero padre de calvinismo, fue él mismo un gnóstico maniqueo durante casi una década antes de convertirse al catolicismo. En general, se piensa que Agustín desarrolló su teología sobre la predestinación después de debatir con Pelagio (354-420/440), Sin embargo, estudios recientes sugieren que la doctrina de la Predestinación de Agustín fue desarrollada a partir de los debates de Agustín con los maniqueos, en términos de la inevitabilidad de ordenamiento cósmico divino y del mal personal (soberanía divina, si se quiere).

Arminianismo Clásico, Arminianismo Reformado, Libre Albedrío

C. S. Lewis, arminianismo y libre albedrío (II)

Históricamente los calvinistas han caricaturizado la teología arminiana presentándola como un sistema doctrinal que rechaza la soberanía divina en preferencia del albedrío o libertad humana. Esta falsa descripción del arminianismo se encuentra con frecuencia en la literatura calvinista, la cual, prejuiciosa y deshonestamente, suele clasificarnos como un sistema herético, antropocéntrico y semipelagiano. La verdad en todo esto es que los arminianos no negamos la soberanía de Dios. El arminianismo clásico afirma tanto la soberanía de Dios como el libre albedrío humano libertario.

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La Confesión Arminiana de 1621

En 1621, dos años después de que sus esperanzas de un debate libre y abierto se desvanecieran en el Sínodo de Dort, los colegas y estudiantes de Jacobo Arminio, dirigidos por Episcopius, publicaron la “Confesión o Declaración de los Pastores, que en la Federación Belga son llamados Remonstrantes, sobre los principales artículos de la religión cristiana”. Esta, la primera y quizás la más importante de las confesiones arminianas, escrita por Simon Episcopius (sucesor de Arminius en la Universidad de Leiden y líder del partido Remonstrante en Dort) y luego aprobada en una reunión de pastores Remonstrantes, proporcionó no solo una defensa de la "cinco puntos del arminianismo" condenados en Dort, sino también una declaración sucinta de toda su teología. Esta Confesión de Fe nos permite conocer de primera mano la teología de los líderes arminianos originales sin las interpretaciones intervinientes, y generalmente parciales, de sus oponentes o admiradores posteriores.

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Dort, el Sínodo de la vergüenza

El Sínodo de Dort fue un sínodo nacional que tuvo lugar en Dordrecht, en Holanda entre 1618-1619, por la Iglesia Reformada Holandesa, con el objetivo de regular una seria controversia en las Iglesias Holandesas iniciada por el ascenso del Arminianismo. Los cánones surgidos de este sínodo son, junto con la Confesión Belga y el Catecismo de Heidelberg, la base teológica de las iglesias reformadas en gran parte del mundo, y aunque este sínodo es visto por los calvinistas como emblemático y representativo de su fe, es también un testimonio claro de la otra cara del calvinismo: Su intolerancia hacia otras confesiones, su arrogancia religiosa y su omnipresente desprecio hacia aquellos que piensan diferente; características todas ellas, que los llevaron incluso a cometer el supremo pecado contra otro ser humano: El asesinato.