Antinomianismo, Ética Cristiana, Ley de Dios

El cristiano y la ley de Dios

Como hijos de Dios la importancia de la Ley de Dios es grande para nosotros ya que, sin ella, ni la gracia ni la misericordia de Dios nos salvarán el día del Juicio. La salvación y la Ley de Dios se relacionan íntimamente porque, aunque la Ley no salva, sí actúa como un espejo que nos permite ver la suciedad del pecado que hay en nosotros. Esa es la importancia de la Ley de Dios, que nos permite ver nuestras debilidades y nuestra condición de pecado ante un Dios Santo y Justo que no lo tolera. aunque no tiene poder para salvarnos, la Ley es una herramienta importante para conocer el pecado, un pecado que sin ella no tendría ningún sentido. Pablo lo dijo: “Yo no conocí el pecado sino a través de la ley” (Romanos 7:7).

Ética Cristiana, Vida Cristiana

Just Thinking | Enemigos de la cruz

Creo que es justo decir, que los falsos maestros son los primeros enemigos de la cruz y los mayores peligros contra el mensaje del evangelio y la iglesia. Lamentablemente no son los únicos. Nos engañaríamos si pensamos que la única forma de atentar contra el mensaje del evangelio es por medio de falsas enseñanzas. Hay otra manera en la que los verdaderos creyentes también podemos ser hallados culpables de poner tropiezo, generar ataques y causar daños contra la obra de Cristo. Es una forma muy sutil, pero muy común a la vez y tiene que ver con la falta de santidad.

Ética Cristiana, Eutanasia

¿Qué dice la Biblia sobre la eutanasia?

Los cristianos nunca debemos tratar de terminar prematuramente una vida, pero tampoco debemos recurrir a medios extraordinarios para preservarla. Acelerar activamente la muerte está mal; negar pasivamente el tratamiento también puede estar mal; pero permitir que la muerte ocurra naturalmente en una persona con una enfermedad terminal no es necesariamente malo. Cualquiera que se enfrente a este asunto debe orar a Dios pidiendo sabiduría (Santiago 1:5), teniendo en cuenta que “está establecido que los hombres mueran una vez y después de esto viene el juicio" (Hebreos 9:27). La Biblia nos dice que es Dios quien designa a las personas para que mueran. Dejemos esa decisión en sus manos y no pretendamos negarle a Dios su derecho soberano a decidir quién muere y cómo y cuándo sucederá. Debemos tener cuidado de no tomar en nuestras manos el derecho que le pertenece a Dios.