Durante siglos, la teología occidental ha tendido a interpretar la fe (pistis) predominantemente como un asentimiento intelectual a un conjunto de proposiciones doctrinales. Este artículo propone un reexamen de la salvación por fe, argumentando que tal interpretación es una reducción anacrónica del concepto bíblico. Al remontarnos a la raíz hebrea 'aman y su sustantivo derivado emunah, y al situar el uso neotestamentario de pistis dentro de su contexto sociopolítico grecorromano, emerge una comprensión más rica y robusta: la fe bíblica es, en esencia, una lealtad activa, operativa y obediente a un soberano. Lejos de ser un mero acto cognitivo, la fe salvadora es una respuesta integral del ser humano al señorío de Cristo, una dinámica relacional de pacto que transforma la totalidad de la existencia.
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¿Es nuevo calvinismo es el Evangelio?
El nuevo calvinismo, con su sectarismo recalcitrante, ha generado divisiones innecesarias dentro del cuerpo de Cristo, afectando negativamente la relación entre los creyentes reformados y aquellos que no comparten esta interpretación teológica. En lugar de promover el amor y la unidad que Jesús nos enseñó, este movimiento ha contribuido a la fragmentación de la iglesia. Al insistir en un enfoque dogmático y exclusivo, más que en la cooperación y el entendimiento mutuo, el nuevo calvinismo ha causado más daño que bien a la causa de Cristo. En lugar de ser un vehículo para la edificación de la fe y el avance del Evangelio, ha creado barreras que obstaculizan la unidad cristiana que tanto necesitamos en este tiempo. Para ellos no hay más verdad que “su verdad”, todo lo demás es error o falso evangelio. ¿Su lema? Al parecer: ¡Todos son herejes menos yo! ¡Los demás deben ser re-evangelizados!
La falsa santidad personal vs. La auténtica santidad bíblica – Por Alfredo J. Velásquez
La supuesta santidad personal no te acerca más a Dios, mas bien, te puede alejar de su justicia perfecta; la santidad bíblica te permite gozar de la justicia de Cristo; es una santidad que se perfecciona y nos prepara para ese gran día del arrebatamiento de la iglesia (véase 1 Tesalonicenses 5:23).