Arminianismo Clásico, Arminianismo Reformado, Calvinismo, Vida Cristiana

Arminianismo: Bíblico, equilibrado y ortodoxo

Muchos cristianos temen identificarse como calvinistas o arminianos. Dicen estar hartos de las etiquetas y de los conflictos teológicos entre ambos sistemas. Muchos incluso reclaman estar posicionados teológicamente en un término medio entre el calvinismo y el arminianismo. Otros intentan justificar su indecisión con slogans piadosos: “¡Yo solo predico la Biblia!” Te dirán. “¡No sigo a hombres!” Argumentan otros. “Yo soy simplemente cristiano, no soy ni calvinista ni arminiano” Dice la mayoría. No culpo a estas personas por rendirse en su intento por comprender un poco (cuando menos) la inmensidad de quién es Dios, muy en el fondo quizá los inspire un deseo de ser pacificador, o cualquier otra razón. Los más honestos quizá admitan: "No sé, estoy indeciso, ambos sistemas teológicos tienen fuerte sustento en la Palabra de Dios. Eso me confunde.” ¿Es ese tu caso?

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La Biblia niega la doctrina de la gracia irresistible

El calvinismo afirma que la gracia salvadora no admite condiciones por parte del hombre redimido, y no es opcional recibirla. ¿Por qué? Porque creen que cuando Dios obra en el creyente este es sellado con el Espíritu Santo y convertido en nueva criatura aún antes de creer (2 Corintios 5:17). Por lo tanto, lo único que podrá hacer es amar a Dios porque este le amó primero (1 Juan 4:19) y lo predestinó para ser salvo y amarle. En este sentido, la gracia irresistible implica la imposición de la salvación sobre el pecador sin tomar en cuanta su deseo o decisión personal. 

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Razones para rechazar la doctrina de la gracia irresistible o llamamiento eficaz

El calvinismo insiste en que Dios decidió salvar a los elegidos imponiendo su gracia irresistiblemente sobre ellos, mientras que predestinó al resto de la humanidad al tormento eterno. ¿Es esto justicia? ¿Es esto amor? Y si así lo fuera, ¡Qué clase más absurda de amor! ¿No es esto más bien un acto de crueldad, parcialidad e injusticia abominable a nuestra conciencia? Ciertamente que sí; pues la doctrina calvinista convierte al Dios de la Biblia en un ser maligno y cruel, no muy diferente de los dioses paganos. Sin embargo, la Biblia dice que el Dios verdadero extiende "sus misericordias sobre todas sus obras" (Salmo 145:9) y que desea que "todos los hombres sean salvos" (1 Timoteo 2:4). Si tal arbitrariedad choca con nuestro sentido de justicia, amor y misericordia, ¿Cómo podríamos pensar que Dios es menos misericordioso, amoroso y justo que nosotros? Jesús dijo: “¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿o si pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?” (Lucas 11:11-13).

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La gracia común o universal

La gracia común es una enseñanza bíblica bastante ignorada y que nos puede salvar de mucha confusión y de muchos errores, y que puede restaurar a la Iglesia una parte de su rica base teológica para el beneficio de todos. En un sentido, no hay nada más común que “la gracia común”, porque no hay ningún ser humano que no se beneficie de ella. Pero, en otro sentido, ¡no hay nada menos común que “la gracia común”, porque sigue siendo gracia, el favor inmerecido de Dios, nuestro Creador!

Arminianismo Clásico, Calvinismo

Liberados por Gracia para creer

Debido a que los seres humanos somos seres caídos y pecaminosos, no podemos pensar, ni haremos nada bueno (en lo que a Dios se refiere) por nosotros mismos, esta inhabilitad causada por el pecado hace imposible que el hombre, por sí mismo, pueda siquiera creer en el evangelio de Cristo y venir a Él. Por lo tanto, al deseando la salvación de todos y habiendo provisto la expiación para todas las personas, Dios tomó, de forma unilateral, la iniciativa en el propósito de llevar a todas las personas a la salvación al llamar a todas las personas, de todo el mundo, a arrepentirse y creer en el Evangelio (Hechos 17:30; Mateo 28:18-20), y al permitir que aquellos que escuchen el evangelio respondan positivamente en fe. El hombre no posee mérito alguno al venir a Cristo, pues no fue su sola voluntad la que lo trajo. Sin la ayuda de la gracia, el hombre ni siquiera puede optar por agradar a Dios o creer en la promesa de salvación del evangelio. Como dijo Jesús en Juan 6:44, "Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me envió" (NVI). Jesús también prometió: "Pero yo, cuando sea levantado de la tierra, atraeré a todos a mí mismo.” (Juan 12:32, NVI). Por lo tanto, es la obra de un Dios trino en el hombre la que atrae a todas las personas a Jesús, lo que les permite venir a Jesús con fe.

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Por su Gracia, para su Gloria…

La gracia se define como “el favor mostrado por Dios a los pecadores. Es la buena voluntad divina ofrecida a aquellos que ni merecen ni pueden esperar ganarla. Es la disposición divina para trabajar en nuestros corazones, voluntades y acciones, a fin de comunicar activamente el amor de Dios por la humanidad ". La gracia no es una entidad u objeto. Es una característica definitoria de la relación de Dios con nosotros. Es solo por la gracia de Dios, su disposición favorable hacia nosotros, que podemos someternos a Dios y vivir para él. Es a través de su gracia, o favor especial, que Dios impacta nuestras vidas de diferentes maneras. La gracia de Dios nos capacita para creer. Nos permite ser salvos. Nos permite vivir vidas santas y piadosas. Nos permite servir dentro de su iglesia. La gracia de Dios nos permite ser lo que nunca podríamos ser por nuestra cuenta.

Arminianismo Clásico

Gracia Preveniente, gracia habilitadora.

La teología cristiana, y particularmente el arminianismo, enseña la doctrina de la gracia preveniente, la cual sostiene que antes de que un hombre pueda buscar a Dios, Dios primero debe haber buscado al hombre. Antes de que un hombre pecador pueda pensar correctamente en Dios, debe haber una obra de iluminación realizada dentro de él. La Biblia nos enseña claramente que buscamos a Dios porque, y solo porque, Él primero ha puesto un impulso dentro de nosotros que nos incita a la búsqueda. "Nadie puede venir a mí", dijo nuestro Señor, " si no lo atrae el Padre que me envió" (Juan 6:44, NVI), y es por esta atracción sobrenatural que Dios nos quita todo vestigio de crédito por el hecho de venir. El impulso de buscar a Dios se origina en Dios, pero el resultado de ese impulso depende de nuestra respuesta a dicho estímulo o atracción divina. A esto le denominamos Sinergismo Evangélico.

Neumatología

¿En qué consiste la blasfemia contra el Espíritu Santo?

El término blasfemia puede definirse generalmente como "irreverencia desafiante", “palabra o expresión injuriosas contra alguien o algo sagrado”.[1] El término se puede aplicar a pecados tales como maldecir a Dios o a decir cosas intencionalmente degradantes relacionadas con Dios. La blasfemia es también atribuir algún mal a Dios, o negarle algún bien que deberíamos atribuirle a Él. Un caso particular de blasfemia, sin embargo, es la llamada "blasfemia contra el Espíritu Santo. El concepto de “blasfemia contra el Espíritu Santo”, se menciona en Mateo 12:22-32 y en Marcos 3:22-30.

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FACTS | Gracia: ¿Resistible o irresistible?

La doctrina de la Gracia Irresistible es una enseñanza calvinista que declara que cuando Dios llama a Sus elegidos para salvación, ellos no pueden resistir ese llamado. La teología calvinista diferencia dos tipos de llamado: Dios ofrece el mensaje del Evangelio a todas las personas. Esto se conoce como el Llamado Externo. Para los elegidos Dios extiende un Llamado Interno el cual no puede ser resistido. El llamamiento externo es el que hacemos cada vez que predicamos el evangelio a alguien (en este sentido todos son llamados) pero los únicos que pueden escuchar este llamado externo son aquellos que han sido llamados internamente por el Espíritu Santo.