El principio de Soli Deo Gloria es ampliamente enseñado en la Biblia. En el Salmo 115:1 el salmista declara: “No a nosotros, Jehová, no a nosotros, sino a tu nombre da gloria”. Por eso, en opinión de muchos, “Soli Deo gloria” es la más importante de las Solas, porque de ella dependen las demás Solas, sin la Gloria de Dios no habría nada (Salmo 115:1). Dios mostró su Gloria desde el comienzo de la creación, con su sola voz creó todo lo que hoy podemos ver y para coronar la creación hizo al hombre (1 Corintios 11:7). El salmista proclama y dice los cielos cuentan la Gloria de Dios (Salmo 19:1).
Categoría: Pentecostalismo
Sola Gratia, esencia de la fe pentecostal
La frase “Sola Gratia” es del latín y se podría traducir al español como “Solo por Gracia”. Bíblicamente, la gracia es el favor inmerecido de Dios. La gracia es la riqueza de Dios a expensas de Cristo. La gracia no implica solo una actitud benevolente sino una obra que transforma a un pecador en un santo. La gracia excluye todos los méritos humanos (Romanos 11:6) y es el único medio de nuestra salvación (Efesios 2:8-9). La Sola Gratia hace referencia a la realidad de que la salvación es solo por la Gracia de Dios.
La Sola Scriptura en el pentecostalismo
La expresión “Sola Scriptura” significa que solamente la Escritura tiene autoridad para la fe y la práctica del cristiano. Al igual que los primeros reformadores, los pentecostales creemos que la Biblia es la Palabra de Dios, ya que Dios mismo reveló su voluntad y propósito a los escritores que escogió (Amós 3:8), quienes documentaron con fidelidad y precisión lo que les fue revelado para la inclusión final y providencial en nuestro canon de sesenta y seis libros.
Las 5 Solas y el Pentecostalismo
Hoy día prácticamente todos los evangélicos se adhieren y confiesan las 5 “Solas” de la Reforma. Las ideas que dieron vida a las 5 “Solas” estuvieron presentes desde la etapa más temprana de la Reforma, pero las frases actuales se desarrollaron en el tiempo. Las frases más tempranas fueron tres: sola scriptura, sola fide y sola gratia. Éstas se encuentran fácilmente en los textos protestantes de inicios del siglo XVI.
El Pentecostalismo y la Reforma de 1517
Cada 31 de octubre se conmemora un año más de la Reforma Protestante y los pentecostales somos parte de dicha celebración. Aunque tradicionalmente la figura de Lutero ha sido vinculada a las iglesias evangélicas llamadas históricas, las iglesias pentecostales también arraigan su historia en el evento que recordamos cada 31 de octubre. El mismo día que, hace un poco más de 500 años, Lutero clavó sus 95 tesis en las puertas de la iglesia de Wittenberg. Pero ¿Qué tienen que ver las iglesias pentecostales con la Reforma Protestante? ¿Somos los pentecostales verdaderamente protestantes? ¡Absolutamente sí! El pentecostalismo surgió como un movimiento de renovación dentro del cristianismo protestante. Sin embargo, no todos los protestantes estarían de acuerdo en concedernos dicho título, particularmente en el sector “reformado” o “calvinista” del protestantismo, el cual prefiere vernos como sectas heterodoxas sin conexión formal con la Reforma Protestante. Y es que el movimiento pentecostal, nacido en Estados Unidos en los primeros años del siglo XX, a pesar de su vigorosa expansión a nivel global, es a menudo rechazado por algunos protestantes históricos que rechazan su fuerte componente emotivo, la insistencia pentecostal en la comunicación directa, personal y permanente con la Divinidad y la creencia (muy propia del pentecostalismo) en la intervención milagrosa de Dios en los asuntos cotidianos.
Pentecostalismo, misiones y no alcanzados.
La iglesia pentecostal latinoamericana necesita urgentemente abrazar la Gran Comisión, hacer suya la pasión que en su momento tuvo Pablo y el mismo Señor Jesucristo de extender su precioso evangelio en todo lugar. Quizá tú pienses, “Yo no tengo el llamado de ir a un lugar no alcanzado”, pero no olvides que puedes apoyar financieramente o tomar el compromiso de orar seriamente por las misiones y los misioneros. Todos podemos, y debemos, hacer misiones junto a ellos: orando, yendo, movilizando y enviando, y quizá igual de importante que lo anterior, no estorbando a los que sí lo hacen.
Una vida llena del Espíritu
La cultura occidental tiene una cosmovisión limitada, y percibe la realidad en dos ámbitos: (1) el mundo natural que opera conforme a leyes científicas comprobables, y (2) Dios que se limita a lo sobrenatural; es decir, lo interior y espiritual. Esta perspectiva es el fundamento de las filosofías humanísticas seculares. Este doble concepto no representa la manera en que gran parte del mundo ve la realidad, y por cierto no es el punto de vista bíblico del mundo de Dios. Dios nos ha dado su Espíritu Santo con el propósito de derribar las falsas barreras entre lo natural y lo sobrenatural.
La glosolalia en la teología paulina
¿Qué creía Pablo acerca del hablar en lenguas? El tratamiento principal de Pablo respecto del hablar en lenguas se halla en 1 Corintios 12-14. Esto incluye 12:10, 12:28, 12:30; 13:1, 13:8 y muchas referencias en 14:1-40. Varios pasajes relacionados pudieran referirse al hablar en lenguas o cantar en lenguas, aun cuando no se emplee siempre el término. Estos pasajes incluyen Romanos 8:26,27; Colosenses 3:16; y Efesios 5:19; 6:18. Cuando Pablo escribe, considera tanto el uso privado como público de las lenguas.
Glosolalia | Hablar en lenguas
Entre los propósitos y los usos de las lenguas en el libro de los Hechos se incluyen la comunicación con Dios; el testimonio ante las personas presentes; la facilitación de una señal para que los discípulos supieran que habían recibido al Espíritu Santo; el testimonio a favor del ministerio de los discípulos, y la seguridad de la presencia y el poder de Dios. En lo que se insiste es en el Espíritu Santo como el don, y no en los dones espirituales que distribuye el Espíritu.
Charismata | Dones de Servicio
Debemos discernir los diferentes dones que hay en el Cuerpo de Cristo y trabajar juntos, dependiendo los unos de los otros. En este contexto podemos ver la importancia de utilizar nuestros dones de servicio para la gloria de Dios. Estos dones, cuya existencia hemos ignorado en gran parte, tienen mucho que ofrecer al Cuerpo de Cristo y pueden ser de gran bendición para la sociedad y el mundo en general.