ESCATOLOGÍA, Milenio, Teología

El Posmilenialismo y sus postulados

Por Fernando E, Alvarado

 INTRODUCCIÓN

A grandes rasgos, el posmilenialismo (o postmilenialismo) se define como una interpretación del capítulo 20 del libro de Apocalipsis, que ve la segunda venida de Cristo como si ocurriera después del “Milenio”, el cual es interpretado como una Edad Dorada o una era de prosperidad y dominio cristiano. Ahora bien, aunque el posmilenialismo afirma que Cristo volverá después del Milenio, este no debe ser entendido necesariamente como un período de 1,000 años literales. Los que sostienen esta posición, no interpretan la profecía no cumplida usando un método normal, es decir, literal. Ellos creen que los 1,000 años mencionados en Apocalipsis 20:4-6 significan simplemente “un largo período de tiempo”. Además, el prefijo “pos” en “posmilenialismo” denota la opinión que Cristo volverá después de que los cristianos (y no Cristo Mismo) hayan establecido el reino sobre esta tierra. A consecuencia de tal razonamiento, los posmilenialistas creen que este mundo va a ir mejorándose cada vez más y que el mundo entero será “cristianizado” finalmente. Después de esto, y solo hasta entonces, Cristo volverá.[1]

El posmilenialismo contrasta con el premilenialismo (el punto de vista que dice que la segunda venida de Cristo ocurrirá antes de Su Reino Milenario, y que el Reino Milenario es de 1,000 años literales) y, en menor grado, con el amilenialismo (un milenio no literal). Asimismo, el posmilenialismo ha servido de base a nuevas corrientes teológicas heterodoxas, tales como la Teología del Dominio (Dominionismo) y el “Reino Ahora”. El posmilenialismo se divide en dos corrientes: Posmilenialismo bíblico y posmilenialismo liberal.

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PRINCIPALES POSTULADOS DEL POSMILENIALISMO

El Postmilenialismo sostiene que el Señor Jesucristo establece su reino en la tierra a través de la predicación y la obra redentora en el primer siglo y que Él equipa a su Iglesia con el evangelio, le capacita por el Espíritu, y le encomienda la Gran Comisión de discipular a todas las naciones. El Postmilenialismo espera que eventualmente una vasta mayoría de los hombres con vida sean salvados. El éxito creciente del evangelio producirá gradualmente un tiempo en la historia, anterior a la venida de Cristo, en el cual la fe, justicia, paz y prosperidad prevalecerán en los asuntos de los hombres y de las naciones. Luego de una extensa era de tales condiciones el Señor regresará visible, corporal y gloriosamente, para ponerle fin a la historia con la resurrección general y el juicio final luego del cual sigue el orden eterno.[2]

De lo anterior se desprende que:

  • El posmilenialismo sostiene que el Señor Jesucristo funda su reino Mesiánico en la tierra durante su ministerio terrenal y por medio de sus labores redentoras. Su establecimiento del “reino de los cielos” cumple las expectativas proféticas del Antiguo Testamento con respecto al reino venidero. El reino que Cristo predica y presenta no es otro que aquel que fue esperado por los santos del Antiguo Testamento. En el Postmilenialismo la iglesia es el Israel cumplido/transformado e incluso es llamada “el Israel de Dios” (Gálatas 6:16).
  • La naturaleza fundamental del reino es esencialmente redentora y espiritual, antes que política y material. Aunque tiene implicaciones para la esfera política. Algunos posmilenialistas consideran la iglesia como un reino en competencia con las naciones geopolíticas para el dominio gubernamental. Para ellos Cristo gobierna su reino espiritualmente en y a través de su pueblo en el mundo, lo mismo que por su providencia universal.
  • Debido al poder intrínseco y al diseño de la redención de Cristo, su reino ejercerá una influencia transformacional sociocultural en la historia. Esto ocurrirá a medida que más y más gente se convierta a Cristo. La clave, en primer plano, es la regeneración, la propagación del evangelio y la conversión de los hombres y las naciones a la Palabra de Dios.
  • El posmilenialismo espera la expansión y el desarrollo gradual del reino de Cristo en el tiempo y en la tierra antes que el Señor regrese a ponerle fin a la historia. Esto procederá de un ministerio global de la Palabra, oración ferviente y llena de fe, y las labores consagradas del pueblo de Cristo lleno del Espíritu. El Cristo siempre presente está dirigiendo el crecimiento del reino desde Su trono en el cielo, donde está sentado a la diestra de Dios.
  • El posmilenialismo anticipa confiadamente un tiempo en la historia en la tierra (continua con el presente) en el cual el mismo evangelio que ya está operando ganará la victoria por toda la tierra, cumpliendo la Gran Comisión.[3] El posmilenialismo enseña el éxito de la gran comisión en esta era de la iglesia. Cree que una abrumadora mayoría de hombres y naciones será cristianizada, la justicia abundará, la guerras cesarán, y la prosperidad y la seguridad florecerán. Se distinguirá por la recepción universal de la verdadera religión, y la sujeción ilimitada al cetro de Cristo. Será un tiempo de paz universal y que, además, se caracterizará por una gran prosperidad temporal.[4]
  • De acuerdo con el posmilenialismo podemos ver hacia adelante, hacia una ‘era dorada’ de prosperidad espiritual continuando por siglos, o incluso por milenios, durante cuyo tiempo el cristianismo será triunfante sobre toda la tierra.[5] Luego de este período extendido de prosperidad en el evangelio, la historia de la tierra llegará a su conclusión por el regreso personal, visible y corporal de Jesucristo (acompañado por una resurrección literal y un juicio general) para introducir su pueblo comprado con sangre en la forma consumada y eterna del reino. Y así estaremos por siempre con el Señor.

POSTMILENIALISMO TRADICIONAL - GRÁFICA

¿CÓMO SURGIÓ EL POSMILENIALISMO?

Durante los tres primeros siglos la iglesia fue premilenarista en su enfoque sobre el milenio. Se esperaba que Jesús reinase literalmente durante 1,000 años sobre la tierra. Este punto de vista fue especialmente popular durante los períodos de cruenta persecución que tuvo que enfrentar la iglesia. Uno de los primeros en modificar este enfoque fue Ticonio, donatista africano, quien hacia fines del siglo IV introdujo una interpretación novedosa de Apocalipsis 20. Ticonio rechazó la estricta interpretación escatológica de Apocalipsis 20. Para Ticonio el milenio se refiere a la edad presente. La primera resurrección se refiere al pasar de muerte a vida en la conversión. Para Ticonio la palabra “milenio” no debía entenderse literalmente.

Posteriormente, Agustín de Hipona popularizó e hizo dogma el punto de vista de Ticonio. Agustín consideró el milenio como un sábado universal repleto de bendiciones espirituales, concibió los mil años como una época en que la iglesia gobernaría sobre la tierra, era el abandono de la interpretación futurista. La principal razón de Agustín para tal actitud eran las crudas exageraciones a que habían llegado las descripciones literalitas del milenio.

Aunque la forma agustiniana de interpretar el milenio fue a veces modificada (lo cual en ocasiones dificulta distinguirla de lo que se denomina amilenialismo) ella prevaleció por largo tiempo. Durante la Edad Media cualquier interpretación literal del milenio era vista como una herejía. Muchas de las grandes denominaciones protestantes incorporaron el postmilenialismo en sus credos. Las Confesiones de Augsburgo y Westminster son básicamente postmilenialistas. Luteranos, presbiterianos, y grupos reformados han tendido a seguir el postmilenialismo. La gran escuela de teología de Princeton del siglo XIX y comienzos del siglo XX, representada por Ch. Hodges y B. Warfield, representa firmemente el postmilenialismo.[6]

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Durante los Siglos XVI y XVII varios teólogos Reformados de los Países Bajos enseñaron una forma de quilianismo, que podría llamarse actualmente postmilenialismo, entre ellos hubo algunos bien conocidos personajes como Coccejus, Alting, los dos Vitringa, d’Outrein, Witsius, Hoombeek, Koelman y Brakel, de los cuales algunos consideraban al milenio como cosa del pasado, otros lo entendían como cosa del presente, y todavía otros lo miraban en el futuro. La mayoría lo esperaba hacia el fin del mundo, precisamente antes de la segunda venida de Cristo. Estos hombres rechazaron las dos principales ideas del premilenialismo, es decir, que Cristo volverá físicamente a reinar sobre la tierra durante mil años, y que los santos resucitarán en su venida, y luego reinarán con Él en el reino milenario.

En tanto que sus explicaciones diferían en algunos detalles, el concepto dominante era que el evangelio, que gradualmente se esparciría por todo el mundo, al final llegaría a ser inconmensurablemente más efectivo de lo que es al presente, dando lugar a un período de ricas bendiciones espirituales para la iglesia de Jesucristo, una Edad de Oro, en la cual los judíos participarán en las bendiciones del evangelio de una manera sin precedente.

Otro ejemplo de postmilenialismo fue el de los puritanos norteamericanos de los Siglos XVII y XVIII. Huyendo de Inglaterra tras el fracaso político allí, cruzaron el océano y fundaron (inspirados por sus ideas posmilenialistas) sus teocracias en aquellas tierras, extirpando por la fuerza e incluso con la pena capital todo pecado que pudiera mancillar su proyecto de perfección moral.

El siglo XVIII fue la gran época del postmilenialismo, que desempeñó un papel clave en el desarrollo del pensamiento misionero. Pero en el siglo XIX, la expectación postmilenaria se aproximaba cada vez más a la doctrina secular del progreso y fue absorbida por la identificación que la teología liberal hacía del reino de Dios con el mejoramiento moral y social. El postmilenialismo sufrió una fuerte declinación de su popularidad durante el período 1914-1970. Esta perdida se ha debido más a las situaciones históricas (las dos guerras mundiales y otros conflictos bélicos) que a consideraciones exegéticas.

En años más recientes el postmilenialismo ha sido defendido por David Brown, J. Berg y J. H. Snowden, quienes enseñan que, en los últimos días, se levantará una iglesia militante bajo la influencia especial del Espíritu Santo; el espíritu de los mártires aparecerá de nuevo en la iglesia, la verdadera religión será avivada en gran manera y revivida, y los miembros de las iglesias cristianas se harán tan conscientes de su fuerza en Cristo como nunca antes. Esto provocará la Edad de Oro de la iglesia, la cual será seguida por una breve apostasía, un terrible conflicto entre las fuerzas del bien y del mal, y por la ocurrencia simultánea de la venida de Cristo, la resurrección general y el juicio final.

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PUNTOS DÉBILES DEL POSMILENIALISMO

El posmilenialismo, como corriente interpretativa sobre el milenio y los eventos futuros, es quizá la más débil de todas las posturas. Esto se debe a que:

  • Los posmilenialistas creen que este mundo va a ir mejorándose cada vez más (a pesar de que la historia les ha demostrado todo lo contrario) y que el mundo entero será “cristianizado” finalmente. Después de esto, Cristo volverá. Sin embargo, esta no es la perspectiva que presenta la Escritura del mundo de los últimos tiempos. Del libro de Apocalipsis, es fácil ver que el mundo será un lugar terrible en aquel tiempo futuro. También, en 2 Timoteo 3:1-7, Pablo describe los últimos tiempos como “tiempos peligrosos”.
  • Los que sostienen la posición posmilenialista, usan un método no literal para interpretar la profecía no cumplida, asignando sus propios significados a palabras. El problema con esto, es que cuando alguien empieza a asignar significados a palabras diferentes a su significado normal, una persona entonces puede decidir que una palabra, o frase, u oración, signifique lo que él mismo quisiera. Toda objetividad concerniente el significado de las palabras se pierde. Cuando las palabras pierden su significado, la comunicación se detiene. Sin embargo, Dios no ha querido que el lenguaje y la comunicación sean así. Dios se comunica con nosotros a través de Su Palabra escrita, con significados objetivos de palabras, para que las ideas y los pensamientos puedan ser comunicados.
  • Una interpretación normal y literal de la Escritura, rechaza el posmilenialismo y se aferra a una interpretación normal de toda la Escritura, incluyendo la profecía no cumplida. El método de interpretación bíblica usado en el posmilenialismo resulta ambiguo, tendencioso y contradictorio, ya que utiliza un método de interpretación para profecías no cumplidas y otro método muy diferente para las Escrituras no proféticas y para profecías cumplidas. Las Escrituras no proféticas y las profecías cumplidas son interpretadas literal o normalmente. Pero según el posmilenialista, la profecía no cumplida debe ser interpretada espiritualmente, o no literalmente. Esto simplemente no tiene sentido. Los que aceptan el posmilenialismo creen que una lectura “espiritual” de la profecía no cumplida es la lectura normal de estos textos. Esto se llama el uso de una hermenéutica doble. El posmilenialista supone que la mayor parte, o toda, la profecía no cumplida está escrita en lenguaje simbólico, figurativo, y espiritual. Por lo tanto, el posmilenialista asignará significados diferentes a aquellas partes de la Escritura en lugar de los significados normales y contextuales de esas palabras. Tal sistema de interpretación traiciona la intencionalidad del texto bíblico y de sus autores.
  • El método de interpretación posmilenialista (hermenéutica doble) genera más problemas de los que resuelve. El problema con una interpretación de este tipo es que da lugar a una amplia gama de significados. A menos que interpretemos la Escritura en el sentido normal, no habrá un solo significado. No obstante, Dios, el Autor final de toda la Escritura, tuvo un solo significado en mente cuando Él inspiró a los autores humanos a escribirla. Aunque puede haber muchas aplicaciones de vida en un pasaje de la Escritura, hay un solo significado, y ese significado es lo que Dios quiso que significara. Además, el hecho de que la profecía cumplida fue cumplida literalmente, es la mejor razón de todas para deducir que la profecía no cumplida también será cumplida literalmente. Todas las profecías concernientes a la primera venida de Cristo fueron cumplidas literalmente. Por lo tanto, las profecías concernientes a la segunda venida de Cristo también deben ser esperadas para ser cumplidas literalmente. Por estas razones, una interpretación alegórica de la profecía no cumplida debe ser rechazada y una interpretación literal o normal de la profecía no cumplida debe ser adoptada. El posmilenialismo fracasa en el sentido de que utiliza hermenéutica inconsistente, es decir, interpretar la profecía incumplida de manera diferente a la profecía cumplida.
  • El posmilenialismo yerra al interpretar subjetivamente la profecía bíblica y sostener que el reino milenario será establecido por la iglesia, no por Cristo mismo.

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ASPECTOS POSITIVOS DEL POSMILENIALISMO

A pesar de sus notorias deficiencias, el posmilenialismo mantiene varios aspectos positivos que merecen ser destacados (y de hecho, imitados) por otros cristianos:

  1. El postmilenialismo da una correcta atención al genuino tema bíblico “La dimensión presente del reino de Dios”.
  2. El postmilenialismo tiene un fuerte énfasis en el activismo de los creyentes. Si el reino está presente, luego necesita ser extendido por todo el mundo.
  3. El postmilenialismo es muy bíblico en promover un espíritu de optimismo y combatir una suerte de pesimismo del cual muchos cristianos son fáciles víctimas.
  4. El postmilenialismo reconoce que el reino de Dios se extiende más allá de la iglesia. El reino de Dios se extiende, o está trabajando, en el mundo secular no cristiano. Todo el mundo se halla bajo la esfera del poder del reino de Dios.

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POSMILENIALISMO BÍBLICO Y POSMILENIALISMO LIBERAL

Tal como se mencionó al inicio, el posmilenialismo se divide en dos ramas o vertientes: el posmilenialismo bíblico (del cual se ha venido hablando a lo largo de este artículo) y el posmilenialismo liberal (el cual describiremos a continuación).

El posmilenialismo liberal es más bien una filosofía humanista materialista que infectó el posmilenialismo bíblico desde la época de la Ilustración. Alaba el logro humano y busca armonizar con el humanismo secular y las ideas científicas de moda. Como toda filosofía humanista, cree que la humanidad gradualmente irá mejorando y avanzará hacia la unidad y la introducción de una sociedad ideal, o utópica, a través del avance de la ciencia, la educación y el intelecto humanos. Dudar de lo milagroso o sobrenatural es la norma; por consiguiente, rechaza cualquier idea de un gobierno literal de Dios sobre la tierra.

El posmilenialismo liberal enseña que no habrá un regreso literal, corporal, personal, de Cristo a la tierra. Una opinión común sobre el regreso del Señor dentro del posmilenialismo liberal es el Ilamado “punto de vista espiritual” que identifica la venida de Cristo con el avance perpetuo de Cristo en la Iglesia y que incluye muchos eventos notables. También se dice que las promesas de la segunda venida se cumplen mediante su presencia espiritual con su pueblo, que se introdujo con la venida del Espíritu Santo el día de Pentecostés y fue complementada con la caída de Jerusalén. Y realmente cumplida mediante el avance espiritual continuo de la Iglesia y la sociedad.[7]

En otras palabras, para el posmilenialista la Segunda Venida no es un solo evento, sino que incluye todos los eventos de la era Cristiana, que son obra de Cristo. Este punto de vista es sostenido por muchos modernistas de nuestros días. Esta corriente considera que la segunda venida del Señor se cumplió en la destrucción de Jerusalén o el día de Pentecostés, o en la muerte de los santos, o en la conversión del individuo o en cualquier crisis de la historia o de la experiencia del individuo. Su controversia es en cuanto a que si habrá una segunda venida literal o no al final de los tiempos. Por demás está decir que ese punto de vista se basa en la incredulidad a la Palabra de Dios o en el método de espiritualizar la interpretación. Para el posmilenialista liberal el reino de Dios es primariamente una realidad presente. Es un reinado en el corazón de los hombres. Consideran que el reino de Dios no puede ser introducido por la fuerza de manera cataclísmica en algún punto del futuro. El milenio, por lo tanto, no es literal sino alegórico.

El posmilenialismo liberal es del tipo evolutivo. La autoridad definitiva de este tipo de posmilenialismo no es la palabra de Dios, sino la razón humana y su confianza en el hombre para lograr el progreso por medios naturales. Como ya se mencionó, ese tipo de doctrina es más bien un producto de la Ilustración que fue alimentado por la revolución científica, así como, por supuesto, el pensamiento evolutivo, materialista y humanista. Se inclina más por una evangelio social y ecuménico. Todas las religiones deberían unirse para traer un simbólico milenio de hermandad, prosperidad y paz social sobre las naciones.

Como creyentes en la Palabra de Dios no podemos sino rechazar el posmilenialismo liberal, ya que entendemos que las opiniones humanistas y evolucionistas son contrarias a todo lo que la Biblia dice en cuanto al hombre y al pecado. Además, el postmilenialismo niega todo genuino sobrenaturalismo, lo cual atenta contra la inspiración y autoridad de la Biblia. En el posmilenialismo el reino de Dios ha llegado a ser muy difuso, demasiado secularizado. Es, literalmente, otro Evangelio diferente.

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CONCLUSIÓN

El postmilenialismo (particularmente el bíblico) espera una conversión de todas las naciones previa al retorno de Cristo. Esto motiva una predicación del evangelio efectiva (Mateo 24:14). Un principio del postmilenialismo es la esperanza de un largo período de paz que llenará la tierra en el cual, más y más personas, se convertirán a Cristo y comenzarán a practicar las enseñanzas del evangelio.

El posmilenialismo no es literalista en su concepción de la extensión del milenio; el milenio como tal es un largo período de tiempo, no necesariamente mil años de calendario. Un fundamento distintivo del postmilenialismo bíblico es el gradual crecimiento del reino (Mateo 13:31-33). En el posmilenialismo liberal la sociedad utópica solo será posible gracias al avance de la humanidad por cuenta propia.

De acuerdo con el posmilenialismo bíblico al final del milenio habrá un período de apostasía, el cual está conectado con la aparición del anticristo. El milenio será seguido por el retorno personal, visible y corporal del Señor Jesucristo. El posmilenialismo liberal niega una segunda venida literal del Señor o le atribuye un significado alegórico. En el posmilenialismo bíblico el retorno del Señor será seguido inmediatamente por la resurrección de justos e injustos, y por el juicio final.

Para cualquier crítico externo al posmilenialismo, dicha corriente interpretativa yerra en las siguientes áreas:

  • El optimismo acerca de la conversión del mundo parece ser irreal a la luz del desarrollo de la historia.
  • A la luz de la Escritura parece no haber base para la esperanza de una prosperidad espiritual sin par justo antes de la parusía.
  • La idea de un paso casi imperceptible desde la era presente a una gloriosa en el futuro la contradice la representación catastrófica que la Escritura presenta.
  • Las opiniones humanistas y evolucionistas son contrarias a todo lo que la Biblia dice en cuanto al hombre y al pecado.
  • El postmilenialismo ha tenido algunas dificultades en mantener un genuino El reino de Dios ha llegado a ser muy difuso, demasiado secularizado.
  • El trabajo exegético del postmilenialismo sobre Apocalipsis 20 es visto (principalmente por los premilenialistas) como muy artificial.

Muchas de las grandes denominaciones protestantes incorporaron el postmilenialismo en sus credos. Las Confesiones de Augsburgo y Westminster son básicamente postmilenialistas. Algunos grupos luteranos, presbiterianos, y reformados han tendido a seguir el postmilenialismo. La gran escuela de teología de Princeton del siglo XIX y comienzos del siglo XX, representada por Ch. Hodges y B. Warfield, representa firmemente el postmilenialismo. Sectas modernas como los adventistas del séptimo día también incorporan elementos del posmilenialismo en su teología.

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REFERENCIAS:

[1] Seraiah, C. Jonathan. The End of All Things: A Defense of the Future. Moscow, ID: Canon Press, 1999.

[2] Gentry, Kenneth L., Jr. He Shall Have Dominion: A Postmillennial Eschatology, Second Edition. Tyler, TX: Institute for Christian Economics, 1997.

[3] Greg L. Bahnsen, Victoria en Jesús, 74.

[4] David Brown, La Segunda Venida de Cristo, 399, 401.

[5] Lorraine Boettner, El Milenio, 29.

[6] Mathison, Keith A., Postmillennialism: An Eschatology of Hope. Phillipsburg, NJ: Presbyterian and Reformed, 1999.

[7] Ice, Thomas, and Tim LaHaye, eds. The End Times Controversy: The Second Coming Under Attack. Eugene, OR: Harvest House Publishers, 2003.

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ESCATOLOGÍA, Milenio, Pentecostalismo, Teología

El Milenio en la teología protestante

Por Fernando E. Alvarado

INTRODUCCIÓN

De acuerdo con la teología evangélica la historia se apresura hacia la segunda venida del Señor Jesucristo a la tierra y su futuro reino milenial. En ese momento los propósitos de Dios, para los cuales el Hijo de Dios vino al mundo, se realizarán. La Redención se habrá completado y la soberanía divina habrá sido manifestada sobre la tierra.

Una gran porción de la profecía se relaciona con esta venida y con los eventos asociados con ella, entre ellos el Milenio. Los intérpretes bíblicos, sin embargo, están divididos en diferentes escuelas sobre la cuestión de la segunda venida de Cristo y la doctrina del milenio. Aunque la Segunda Venida de Cristo siempre ha ocupado un lugar de importancia en la teología cristiana, la cuestión milenaria se había considerado en otros tiempos como algo de poca importancia en la esfera de interpretación y estudios bíblicos, pero esto ha cambiado. La doctrina del milenio ha llegado a ser una de las mayores doctrinas, debido a su efecto determinante en toda la esfera de la teología. Estos aspectos son abordados por una rama de la teología denominada Escatología.

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¿QUÉ ES LA ESCATOLOGÍA?

La escatología es una rama de la teología cristiana conformada por las creencias escatológicas o de las “últimas cosas” del cristianismo. La palabra Escatología proviene de dos palabras griegas que significan “último” (ἔσχατος) y “estudio” (-λογία), se trata del estudio de las ‘cosas finales’, bien el fin de la vida individual, o del fin de los tiempos, o del fin del mundo, así como la naturaleza del Reino de Dios. A grandes rasgos, se refiere al estudio del destino de la humanidad tal como se describe en la Biblia, la fuente primaria para cualquier estudio escatológico cristiano. Los asuntos y eventos más importantes de la escatología cristiana son la muerte y la vida después de la muerte, el Cielo y el Infierno, el segundo advenimiento de Jesús (o Parusía), la Resurrección de los Muertos, el Arrebatamiento, la Gran Tribulación, el Milenio, el fin del mundo, el Juicio Final, así como el Cielo Nuevo y la Tierra Nueva del mundo que vendrá. Los pasajes escatológicos se encuentran en muchos lugares de la Biblia, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. Hay también muchos ejemplos extrabíblicos de profecías escatológicas, así como tradiciones eclesiales.

La escatología es quizá una de las ramas de estudio más antiguas de la teología cristiana, ya considerada en textos bíblicos como la Parábola del juicio final, y otros discursos de Jesús sobre los tiempos finales, la doctrina de la Parusía discutida por Pablo (Romanos 2:5-16, Romanos 14:10, 1 Corintios 4.5, 2 Corintios 5:10, 2 Timoteo 4:1, 2 Tesalonicenses 1:5) e Ignacio de Antioquía (35–107 d.C.), y tratado con más consideración por el apologista cristiano, Justino Mártir (100–165). El estudio de la escatología continuó en occidente con Tertuliano (160–225) y tuvo reflexiones más completas por parte de Orígenes (185–254).[1] El término fue usado inicialmente por el teólogo luterano Abraham Calovius (1612–86), pero sólo se usó de manera más amplia durante el siglo XIX.[2]

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LA DOCTRINA DEL MILENARISMO

La doctrina acerca del Milenio se conoce como Milenarismo. En términos generales, el concepto cristiano del Milenio alude a un período de mil años y se refiere a la doctrina de la era del retorno o segunda venida que aún está por iniciarse. El milenarismo pues, sostiene la creencia de que Cristo regresara a reinar por mil años.[3] Hoy en día, la mayoría de los cristianos creen que el Señor regresará antes de los mil años y por lo tanto esos años se caracterizarán por su presencia personal y por el ejercicio de la autoridad que le corresponde, lo cual confirma y sostiene el cumplimiento de todas las bendiciones sobre la tierra que están predichas para ese período.

En la interpretación mayoritaria los mil años transcurrirán entre la primera y la segunda resurrección de la humanidad. En esos mil años todos los pactos terrenales con Israel se cumplirán, toda la expectativa del Antiguo Testamento se aplicará, se manifestará el reino y la gloria de Israel y el Mesías prometido se sentará sobre el trono de David en Jerusalén. Sin embargo, no todos los cristianos están de acuerdo. En esta, como en muchas otras doctrinas, la diversidad de opiniones e interpretaciones se hace presente en el cristianismo. A pesar de que la fuente de estudio es una sola, existen al menos cuatro corrientes escatológicas en relación con la doctrina del milenio: el alegorismo (punto de vista no literal espiritualizado), postmilenialismo, amilenialismo y premilenialismo.

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PUNTOS DE VISTA SOBRE EL MILENIO

Históricamente ha habido tres puntos de vista, o escuelas de pensamiento escatológico, con respecto al Milenio:

 

(1) POSTMILENARISMO: Este punto de vista es popular entre los teólogos del pacto del período posterior de la Reforma (calvinistas). Sostiene que mediante la predicación del Evangelio el mundo entero será cristianizado y sometido al Evangelio, antes del regreso de Cristo. El nombre de esta corriente se deriva del hecho de que, según esta teoría, Cristo regresa después, del milenio (por tanto, post-milenio). Debiera añadirse que los principios posmilenaristas enseñan que la Segunda Venida será seguida inmediatamente por la resurrección y el juicio general, así como la iniciación plena del cielo y el infierno. En realidad, el posmilenarismo evangélico se diferencia principalmente del amilenarismo, en su creencia sobre el triunfo final del bien sobre el mal antes del retorno de Cristo. Algunos posmilenaristas creen que toda la era de la Iglesia es el Milenio. Otros piensan que la cristianización de la sociedad llegará gradualmente y que será plenamente realizada en un futuro remoto, pero antes del regreso de Cristo. Para los posmilenaristas la venida de Cristo cierra esta era y es seguida por el estado eterno. Como ya vimos anteriormente los amilenaristas también creen esto.
Hubo algunas variaciones a mediados del siglo XVII como resultado de una reacción en contra del humanismo y la teología liberal pero no fue hasta después de las dos guerras mundiales que el posmilenarismo comenzó a perder su importancia e influencia. Este movimiento prácticamente sucumbió con el colapso de los sueños utópicos después de las guerras mundiales. Hoy en día, esta posición es minoritaria entre los evangélicos. Otro factor en su deterioro fue el hecho de que al posmilenarismo se le hizo casi imposible resistir el asalto de la teología liberal. No obstante, los cristianos que aún sostienen este punto de vista se adhieren a la doctrina de la segunda venida literal y creen en un milenio literal, pues siguen generalmente la enseñanza del Antiguo Testamento sobre la naturaleza de ese reino. Su controversia es sobre cuestiones como quién instituye el milenio, la relación de Cristo con el milenio, y el tiempo de la venida de Cristo en relación con ese milenio.
Hay un grupo de variantes modernas del postmilenarismo, que reciben nombres como “el reino ahora” y “teología del dominio”. Enseñan que esta era presente es el reino de Dios, y que los cristianos deben usar el poder de Dios para llevarlo hasta su realización plena a base de convertirse en una Iglesia madura, algo que “habría podido suceder hace miles de años, si la Iglesia de aquellos días hubiese alcanzado la madurez necesaria”. Creen que Cristo regresará a un mundo donde la Iglesia se ha hecho con el dominio “sobre todo aspecto dentro del marco social”. La Iglesia debe recuperar su control sobre todos los reinos de este mundo. Algunos dicen que la Iglesia debe derrocar todo dominio que se oponga a Dios. Aun la muerte deberá estar “totalmente vencida antes del regreso de Jesús.” Olvidan que el trigo y la cizaña existirán juntos a lo largo de toda esta era, hasta que Dios envíe a sus ángeles para que recojan la cosecha (Mateo 13:36–43). Muchos no creen en la doctrina del Arrebatamiento y, en lugar de esto, buscan la victoria y el dominio mientras establecen el reino de Dios en la tierra. La mayor parte son preteristas y creen que la gran tribulación tuvo lugar en el primer siglo. También creen que “el Israel étnico fue excomulgado por su apostasía” y “Cristo transfirió las bendiciones del reino de Israel a un nuevo pueblo: la Iglesia”. Ignoran los numerosos pasajes de las Escrituras que indican que Dios tiene aún un propósito que cumplir con la nación de Israel en su plan.[4]
El posmilenialismo se divide en dos corrientes principales: Posmilenialismo bíblico (tradicional) y posmilenialismo liberal.
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(2) AMILENARISMO: El prefijo “a” significa “no” o “sin”. El amilenarismo es el punto de vista que no cree en un futuro reino literal de Cristo en la tierra por mil años, en cumplimiento de las promesas de Dios contenidas en el Antiguo Testamento. Para los defensores de este punto de vista escatológico, todas las profecías con respecto al reino están cumpliéndose espiritualmente ahora en la Iglesia, en el período intermedio entre los dos advenimientos. Su carácter más general es el de negar el reino literal de Cristo sobre la tierra. Es similar al post-milenarismo, que enseña que Cristo viene después de lo que ellos consideran el milenio.
Algunos toman un punto de vista idealista y dicen que no habrá un milenio literal en absoluto. Otros consideran que los mil años transcurren en el cielo durante la Era de la Iglesia.[5] La mayoría toman el número mil como un número ideal que representa un período indefinido. Esperan que la Era de la Iglesia termine con una resurrección y un juicio generales, tanto para los justos como para los malvados al mismo tiempo, seguido de inmediato por el reino eterno de los nuevos cielos y la nueva tierra. Con respecto al Apocalipsis en su totalidad, muchos son preteristas. Puesto que en su sistema no tienen lugar para una restauración literal de Israel, o para el reinado de Cristo en la tierra, toman las profecías del Antiguo Testamento que se refieren a Israel, las espiritualizan y se las aplican a la Iglesia. No obstante, es muy claro, por ejemplo, en Ezequiel 36, que Dios restaurará a Israel por causa de su santo nombre, a pesar de lo que ellos hayan hecho.[6]
El Amilenarismo no sólo es una designación inaplicable debido a su implicación negativa, sino que la distinción que hace es falsa. Ningún amilenarista niega que la Biblia enseña un Milenio. Pero la palabra amilenarismo significa que no hay Milenio. El problema no es si se enseña el Milenio en Apocalipsis 20. Todos los amilenaristas lo creen.

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(3) PREMILENARISMO: Es el que sostiene que Cristo volverá a la tierra, literal y corporalmente: El prefijo “pre” antes de la palabra milenarismo significa “antes”. Por lo tanto, el Premilenarismo sostiene la creencia de que Cristo retornará antes de que se establezca el milenio y de hecho lo implantará cuando regrese a la tierra. Generalmente el sistema puede caracterizarse de la siguiente forma: los premilenaristas creen que poseen la fe histórica de la Iglesia al sostener una interpretación literal de las Escrituras, piensan que las promesas hechas a David y Abraham son incondicionales, que tuvieron o tendrán un cumplimiento literal. Las promesas hechas a Israel no han sido cumplidas o abrogadas de forma alguna por la iglesia, la cual es un cuerpo particular en esta era que tiene un destino y una promesa diferentes a la de Israel. Los premilenaristas dicen que Cristo, al final de esta era, Cristo retornará para establecer su reino en la tierra por mil años, durante los cuales se cumplirán las promesas hechas al pueblo de Israel. Los estudiantes de la historia de la iglesia primitiva generalmente concuerdan en que el premilenarismo era el punto de vista sostenido por muchos en la era post-apostólica. Que esta es la más antigua de las tres posiciones milenaristas es algo prácticamente indudable. El premilenialismo se divide en dos corrientes: Histórico y dispensacional.
Los premilenaristas toman las profecías del Antiguo Testamento, así como las de Jesús y del Nuevo Testamento, tan literalmente como lo permite su contexto. Reconocen que la forma más sencilla de interpretar estas profecías es situar el regreso de Cristo, la resurrección de los creyentes y el trono del juicio de Cristo, antes del milenio, después del cual Satanás será puesto en libertad temporalmente, para seguir a continuación con su derrota definitiva. Entonces vendrá el juicio del gran trono blanco para el resto de los muertos y, por último, el reino eterno de los nuevos cielos y la nueva tierra. Con respecto al Apocalipsis en su conjunto, los premilenaristas son futuristas. No ven que el mundo vaya a mejorar durante esta era, y sienten lo importante que es exhortar al mundo para que huya de la ira que será derramada, al aceptar a Cristo como Salvador y Señor. Con todo, no son pesimistas. Buscan con gozosa expectación la bienaventurada esperanza; el regreso de nuestro Señor.[7]

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LOS PENTECOSTALES Y EL MILENIO

La teología pentecostal en relación con los eventos futuros y el milenio se enmarca dentro del Premilenialismo (en su mayoría, aunque no exclusivamente, dispensacional). Los pentecostales creemos en un Reinado literal de mil años de Cristo sobre la Tierra.[8] Los pentecostales creemos que:

(1) AL INICIO DEL MILENIO, SATANÁS SERÁ ATADO: En Apocalipsis 20:1–3 y los versículos 7–10 se habla del juicio de Satanás. Este estará prisionero en el abismo durante mil años. El abismo será cerrado y sellado sobre él, de manera que no tendrá posibilidad de realizar actividad alguna en la tierra durante ese período.
(2) LA IGLESIA REINARÁ CON CRISTO DURANTE EL MILENIO: En Apocalipsis 20:4–6 la Biblia habla de los que son sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con Él por mil años. Este reino traerá consigo el cumplimiento de muchas profecías. En el milenio, Israel y la Iglesia son en realidad un único pueblo de Dios. Uno por la fe en Cristo y la participación común en el Espíritu y, sin embargo, distintos, en cuanto a que Dios restaurará a Israel como nación a su tierra bajo un nuevo pacto.[9] Apocalipsis 20:4 se refiere a dos grupos de personas. El primero se sienta en el trono a juzgar (es decir, a “gobernar”). El mensaje a todas las iglesias (Apocalipsis 3:21–22) indica que éstos son todos los creyentes de la Era de la Iglesia que han permanecido fieles, convirtiéndose en vencedores; esto es, ganadores, triunfadores (Apocalipsis 2:26–27; 3:21; 1 Juan 5:4). Entre ellos, tal como lo prometió Jesús, están los doce apóstoles para juzgar (regir) a las doce tribus de Israel (Lucas 22:30), puesto que Israel, restaurado, purificado, lleno del Espíritu Santo de Dios, sin duda alguna ocupará toda la tierra prometida a Abraham (Génesis 15:18). Además de los vencedores procedentes de la Era de la Iglesia, Juan vio “almas”; esto es, personas vivas que habrán pasado por el martirio durante la tribulación (Apocalipsis 6:9–11; 12:15). Estos dos grupos son reunidos para reinar con Cristo durante los mil años.
(3) EL MILENIO SERÁ UN TIEMPO DE PAZ: Este período será un tiempo de paz y bendición, en el que prevalecerá la justicia (Isaías 2:2–4; Miqueas 4:3–5; Zacarías 9:10). El Espíritu Santo realizará una obra de restauración. Hasta el mundo natural reflejará el orden, la perfección y la belleza que Dios quería que tuviese su creación.[10] El mundo animal será transformado (Isaías 11:6–8; 35:25; Ezequiel 34:25). Sin embargo, aún habrá causa para el castigo y la muerte (Isaías 65:17–25). Esto significa que aún les será necesario tomar la decisión de seguir a Cristo en fe y obediencia a aquellos hijos que les nazcan durante el reinado milenial de Cristo en la tierra a los no creyentes que sobrevivieron a la tribulación.
(4) LA SEGUNDA RESURRECCIÓN TENDRÁ LUGAR DESPUÉS DEL MILENIO: En Apocalipsis 20:5 se hace una simple afirmación acerca de “los otros muertos”. Entre éstos se incluyen todos los que no estén en los dos grupos mencionados en el versículo 4. Es decir, este grupo incluye a todos los que han muerto en sus pecados, alejados de la gracia salvadora de Dios. Ellos no resucitarán hasta después del reinado milenial de Cristo.
(5) SATANÁS SERÁ SUELTO AL FINAL DEL MILENIO: Después de los mil años, se soltará a Satanás, probablemente para causar una reivindicación final a la justicia de Dios. Es decir, aunque la gente habrá disfrutado del maravilloso dominio de Cristo, es evidente que seguirá a Satanás en cuanto tenga oportunidad. Los que no son salvos se rebelan. En justicia, Dios no puede hacer otra cosa más que separarlos para siempre de sus bendiciones. Satanás, el gran engañador, también se engaña a sí mismo y cree que aún puede derrotar a Dios, pero su intento final fracasará. Nunca más habrá una rebelión contra Dios y contra su amor. El juicio final tendrá lugar después del Milenio.

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CONCLUSIÓN

El Reino Milenial es el título dado a los 1000 años del reinado de Jesucristo en la tierra. Algunos buscan interpretar los 1000 años de manera alegórica. Otros entienden que los 1000 años son solo una manera figurativa de decir “un largo período de tiempo”. El resultado es que algunos no esperan que sea literalmente un reinado físico de Jesucristo sobre la tierra. Sin embargo, en Apocalipsis 20:2-7, seis veces se menciona específicamente que el Reino Milenial tendrá una duración de 1000 años. Si Dios hubiera querido decirnos “un largo período de tiempo”, Él lo hubiera hecho fácilmente, sin mencionar explícita y repetidamente un marco exacto del tiempo.

La Biblia nos dice que cuando Cristo regrese a la tierra, Él mismo se establecerá como Rey en Jerusalén, sentándose en el trono de David (Lucas 1:32-33). Los pactos incondicionales demandan un retorno físico y literal de Cristo para establecer Su reino. El pacto Abrahámico prometió una tierra para Israel, una posteridad, un gobernante, y una bendición espiritual (Génesis 12:1-3) El pacto Palestino prometió a Israel una restauración de la tierra y su ocupación (Deuteronomio 30:1-10). El pacto Davídico prometió a Israel el medio por el cual perdonaría a la nación y podría ser bendecida (Jeremías 31:31-34).

En la Segunda Venida, estos pactos serán cumplidos mientras se reúne a Israel de entre las naciones (Mateo 24:31), se convierte (Zacarías 12:10-14), y se restaura a su tierra bajo el gobierno del Mesías, Jesucristo. La Biblia habla sobre las condiciones durante el Milenio, como un ambiente perfecto tanto físico como espiritual. Será un tiempo de paz (Miqueas 5:2-4; Isaías 32:17-18); gozo (Isaías 61:7,10); confort (Isaías 40:1-2); sin pobreza (Amos 9:13-15), ni enfermedad (Joel 2:28-29). La Biblia también nos dice que solo los creyentes entrarán en el Reino Milenial. Por esto, habrá un tiempo de completa justicia (Mateo 25:37; Salmo 24:3-4); obediencia (Jeremías 31:33); santidad (Isaías 35:8); verdad (Isaías 65:16); y llenura del Espíritu Santo (Joel 2:28-29). Cristo regirá como Rey (Isaías 9:3-7; 11:1-10), con David como gobernante (Jeremías 33:15,17,21; Amos 9:11). Nobles príncipes también gobernarán (Isaías 32:1; Mateo 19:28). Jerusalén será el centro “político” del mundo (Zacarías 8:3).

Apocalipsis 20:2-7 simplemente da el período de tiempo preciso del Reino Milenial. Aún sin estas Escrituras, hay muchísimas otras que apuntan hacia un reinado literal del Mesías en la tierra. El cumplimiento de muchas de las promesas y pactos de Dios descansan sobre un reino futuro literal y físico. No existen bases sólidas para negar una interpretación literal del Reino Milenial y sus 1000 años de duración.

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REFERENCIAS:

[1] Alexander Roberts & James Donaldson, eds. Ante-Nicene Fathers. (16 vol.) Peabody, Massachusetts: Hendrickson, 1994. Los escritos de Ignacio y Justino Mártir pueden verse en el Vol. 1; Tertuliano, en Volumes 3–4; y Orígenes en Volume 4.

[2] Erwin Fahlbusch, Dietrich, “Eschatology,” The Encyclopedia of Christianity (Grand Rapids, MI; Leiden, Netherlands: Wm. B. Eerdmans; Brill, 1999–2003), 122.

[3] Enciclopedia Británica. Décimo cuarta edición. Vol. II.

[4] Pauline G. MacPherson, Can the Elect Be Deceived? Denver: (Bold Truth Press, 1986), p. 46. Véase también David Chilton, Paradise Restored: A Biblical Theology of Dominion (Fort Worth: Dominion Press, 1985), p. 53; Earl Paulk, The Great Escape Theory (Decatur, Ga.: Chapel Hill Harvester Church, s. f). David Chilton, Paradise Restored: A Biblical Theology of Dominion (Tyler, Tex.; Reconstruction Press, 1985), p. 224. Gary DeMar y Peter Leithart, The Reduction of Christianity (Fort Worth: Dominion Press, 1988), p. 213. En cuanto a los propósitos de Dios con Israel, véanse Deuteronomio 4:27–31; Isaías 2:2–3; 14:1–3; Jeremías 23:5–6, 32:37–42; Ezequiel 36:22–32; 39:25–29; Amós 9:11–15; Sofonías 3:14–15; Zacarías 8:7–8, 13–15; Romanos 11:15, 25–27.

[5] Anthony A. Hoekema, The Bible and the Future (Grand Rapids: Wm. B. Eerdmans, 1979), p. 235.

[6] Williams, Systematic Theology, vol. 3, pp. 224, 233.

[7] Wayne House y Thomas Ice, Dominion Theology: Blessing or Curse? (Portland, Oreg.: Multnomah Press, 1988), p. 390.

[8] La repetición de los mil años en seis ocasiones les da importancia y sugiere que esto es algo a tomar literalmente. Salmos 2:8; 24:7–8; Isaías 9:7; 11:6–10; 35:1–2; 61:3; Jeremías 23:5–6; Ezequiel 40–48; Daniel 2:44; Oseas 1:10; 3:5; Amós 9:11–15; Miqueas 4:1–8; Zacarías 8:1–9; Mateo 19:28; Hechos 15:16–18; Apocalipsis 2:25–28; 11:15.

[9] Bruce Ware, The New Covenant and the People(s) of God”, pp. 68–97.

[10] Salmos 96:11–13; 98:7–9; Isaías 14:7–8; 35:1–2, 6–7; 51:3; 55:12–13; Romanos 8:18–23.

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Evangelio de la Prosperidad, Sin categoría

Herejías Destructoras: La Teología del Dominio o del Reino Ahora.

Por: Pastor Fernando Ernesto Alvarado.

INTRODUCCIÓN.

¡Conquista! ¡Gobierno! ¡Autoridad! ¡Dominio! ¡Manifestación! ¡Visión de Reino! ¡El reino es aquí y ahora! ¿Suena conocido? Estas son palabras y frases que se oyen habitualmente dentro de las iglesias pertenecientes o asociadas con el movimiento “apostólico y profético.” Estas promueven la “Teología del dominio” al mando de los apóstoles y profetas modernos. ¿Es realmente bíblica? ¿Qué hay detrás de esta corriente doctrinal la cual muchas iglesias han adoptado?

La Teología del Dominio, conocida también como Reconstruccionismo, “Teología del Reino Ahora”, “El Reino Presente”, “Dominionismo” y “Teología de la Restauración” es un término usado para describir la filosofía de cristianos conservadores políticamente activos (principalmente de la denominada Derecha Cristiana) que, según se cree, buscan ejercer influencia o control sobre el gobierno civil secular a través de la acción política, especialmente en los Estados Unidos y América Latina, y cuyo objetivo es el establecimiento de una nación gobernada por cristianos, o de una nación gobernada por una comprensión cristiana conservadora de la ley bíblica. Argumentan que sólo los cristianos deben controlar el gobierno civil, llevándolo a cabo de acuerdo con la ley bíblica. Fundamentar sus alegatos en una interpretación política de Génesis 1:28 y combinan en su teología elementos teocráticos, así como su calvinismo y postmilenialismo.

Los dominionistas afirman como un deber cristiano el tomar el control de una sociedad secular pecadora (Chip Berlet, “Following the Threads,” in Ansell, Amy E. Unraveling the Right: The New Conservatism in American Thought and Politics, pp 24, Westview Press, 1998). Aunque existe diversidad de pensamiento entre las iglesias que sustentan dichas ideas, existen ciertas características compartidas por todas las formas de dominionismo:

  1. Los dominionistas celebran el Nacionalismo Cristiano. En el caso particular de los Estados Unidos creen que dicha nación volverá a ser, tal como lo fue una vez, una nación cristiana. De este modo, niegan las raíces de la democracia estadounidense en la Ilustración. En los demás países (principalmente en los latinoamericanos) se aspira a cristianizar la cultura y la sociedad por medio del poder político, el control de los medios y el poder económico de los cristianos (siendo este el punto de encuentro donde la teología de la prosperidad se une con la teología del dominio).
  2. Los dominionistas promueven la supremacía religiosa, en la medida en que no suelen respetar la igualdad de otras religiones, o incluso otras versiones del cristianismo.
  3. Los dominionistas apoyan visiones teocráticas, en la medida en que estas crean que los Diez Mandamientos, o “la ley bíblica” debe ser el fundamento de la ley, y que la Constitución de los países debe ser vista como un mero vehículo para la aplicación de los principios bíblicos (Clarkson, de Frederick. (2005). ” The Rise of Dominionism: Remaking America as a Christian Nation “. Revista Public Eye, vol. 19, No. 3).

Dicho de otra manera, la Teología de Dominio enseña que la Iglesia debe establecer el Reino de Dios como un reino literal y físico en esta tierra. Sólo cuando este objetivo sea logrado, Jesús podrá retornar a la tierra. El Dominionismo también enseña que los creyentes podemos “encarnar” literalmente a Cristo como su cuerpo para establecer su imperio, tomándose atribuciones que la Escritura describe como pertinentes a Cristo solamente. También creen que el hombre puede ser coaccionado a someterse a los dictados de un nuevo orden mundial antes que Cristo venga, y la Iglesia será ese instrumento de coacción.

Los grupos que adhieren a esta teología son muchos y a pesar de que algunos de ellos dicen no tener nada en común con otros, y de presentar ligeras variantes en sus proposiciones, es posible aproximarse al movimiento general como una unidad ya que los puntos en común son numerosos. Entre los grupos más prominentes tenemos a Latter Rain (Lluvia Tardía), Kansas City Prophets, Restauración, Nueva Reforma Apostólica, el  Movimiento de Renovación Carismático y la Confesión Positiva. Algunos exponentes del Dominionismo son: Bill Hamon, Peter Wagner, Ana Méndez, Kenneth Copeland, Benny Hinn, Earl Paulk, Pat Robertson, Larrea Lea, etc. Por supuesto que la sarta de falsos apóstoles y profetas (y hasta salmistas) que sobreabundan en el mundo hispano también se adhieren a la teología: Cash Luna, Rony Chávez, Guillermo Maldonado, etc.

La Teología Del Dominio se basa en 4 columnas doctrinales:

1) Cuando Adán y Eva sucumbieron a la tentación, perdieron dominio sobre la tierra y Satanás tomó control.

2) Dios también perdió el control y desde entonces está buscando “un pueblo del pacto” que sea Su “extensión” o “expresión” en la tierra.

3) La Iglesia (o según algunos, un pequeño grupo llamados “los vencedores”) es el instrumento de Dios para recuperar ese dominio y arrebatarlo de manos de Satanás.

4) Jesús no puede volver hasta que la Iglesia recupere dominio de las estructuras gubernamentales, sociales y económicas de la tierra.

Fundamental en este esperpento teológico es la sumisión a los modernos apóstoles y profetas, quienes con sus milagros y portentos guiarán a la Iglesia hacia la nueva era. Esos milagros y poderes sobrenaturales se harán por medio del Espíritu Santo, quien les otorga todos los dones que los apóstoles tuvieron en el primer siglo. Como toda autoridad en el cielo y en la tierra ha sido dada a Jesucristo y los creyentes somos hoy habitados por el mismo Espíritu que habitó en Jesús, también los creyentes tenemos toda autoridad en el cielo y la tierra, y hasta podemos hablar y, por el poder de nuestras palabras, traer cosas a la existencia y crear el Reino en la tierra antes que Jesús retorne.

Por supuesto que parte del establecimiento del reino por parte de la Iglesia comprende la concentración de los poderes policiales y militares en manos de los que estarán en control durante la era del Reino. Según los creyentes en el Dominionismo este será el cumplimiento de Apocalipsis 12:1-5:  “Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida del sol, con la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas ….. Y ella dio a luz un hijo varón que regirá con vara de hierro a todas las naciones”. Esencial y necesaria en esta grotesca teología es “La Restauración del Tabernáculo de David”. Esta frase rebuscada es sinónimo de la culminación de la perfección de la Esposa de Cristo, una iglesia sin arruga ni mancha. Esta Iglesia es la que pondrá a Satanás y todos los enemigos de Dios sometidos bajo sus pies. Esto será el cumplimiento de 1 Corintios 15:25-26: “Porque preciso es que él [Cristo] reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies. Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte”.

Puesto que la cabeza es Cristo, los pies son parte de un cuerpo, y ese cuerpo es la Iglesia. Por consiguiente, donde el pasaje dice Cristo, en realidad se refiere a la Iglesia. Es por todo esto que los Dominionistas tienen que martillar en la mente del cristiano que, como el cuerpo de Cristo, somos Cristo y tenemos su naturaleza divina. De la Teología del Dominio se desprende que no habrá rapto ni tribulación, ni futuro para la nación de Israel, y Jesús no vendrá hasta que el milenio comience o se haya terminado, o nunca, según las diferentes corrientes.

El Dominionismo ha estado con nosotros desde el Tercer Siglo en diferentes formas y bajo diferentes nombres. Juan Calvino instauró en Ginebra, Suiza, su propia versión del mismo.  La teología ha sido rescatada en estos últimos tiempos por una serie de hombres y mujeres que se proclaman profetas y apóstoles, los cuales manipulan a sus seguidores con el fin de extraer dinero de ellos (ya que no podrían tomar control del mundo sin dinero). Su accionar es tan descarado que más bien pareciera que usan la Teología del Dominio con el fin de enriquecerse. Y lejos de ser considerados cristianos y parte integral de la Esposa del Cordero, son más bien tumores dentro del cuerpo de Cristo.

I.- ORÍGENES MODERNOS DE LA TEOLOGÍA DEL DOMINIO.

La formulación moderna más importante de la Teología del Dominio es el Reconstruccionismo cristiano, fundado por R. J. Rushdoony en la década de 1970. El precedente de esta teología, también conocida como “Teología del reino ahora”, puede encontrarse además en los restauracionistas y reconstruccionistas de dicho período, entre los que destacó Pat Robertson, fundador de TBN (Trinity Broadcasting Network) y socio de Enlace TBN para América Latina. El año de 1986 marcó el inicio de esta corriente con la Coalición por el Avivamiento y a Dennis Peacock como el principal protagonista de este amilenialismo, juntando a diversos sectores de la derecha evangélica norteamericana para preparar el camino para la segunda venida de Cristo. Se eliminó el “escapismo del arrebatamiento” (descartó de su teología la doctrina del rapto pretribulacional de la iglesia), y se propuso instaurar el reino de Dios por medio de la evangelización mundial e influenciar, o dominar, las naciones. Posteriormente Peter Wagner (teólogo, misionólogo, misionero, escritor, docente y fundador de varias organizaciones, conocido como un líder clave del Movimiento de Crecimiento de la Iglesia y más tarde por sus escritos sobre la guerra espiritual) a quien muchos consideran uno de los principales ideólogos de este movimiento, desarrolló la teoría que llegó a conocerse como “las siete montañas” o áreas en las cuales la iglesia debería tomar el control de la sociedad: religión, familia, negocios, arte y entretenimiento, gobierno, educación y medios masivos.

Diversos grupos carismáticos y neopentecostales adoptaron las ideas de Wagner y, desde entonces, han sido los principales promotores, aunque no los únicos, de esta teología de conquista. No sólo quieren ganar almas, sino, así como el islam y el comunismo tomaron naciones enteras, ellos consideran un deber moral del cristianismo, en todas sus facetas, implantarlo en todo el orbe. Para ello deben hacer uso de las “ganancias injustas” de este mundo, con propósitos santos, como lo es el cristianizar el mundo a través de infiltrar los negocios y la política, logrando acuerdos con gobiernos y el apoyo de agencias como la USAID. Ellos creen que los cristianos deben tomar el control de todas las áreas de la vida social sobre los no creyentes o cristianos infieles.

Para los defensores de la teología del dominio, la iglesia evangélica ha vivido dormida en una teología de la derrota, en una espera pasiva de la segunda venida de Cristo, pero necesita pasar a una vida gloriosa, de poder. Para ello, la iglesia evangélica necesita una nueva reforma. Los líderes de este movimiento aseguran que esta Nueva Reforma Apostólica y Profética (como les gusta llamarle) es mayor a la de Lutero, pues esa quedó inconclusa y esta pretende restaurar todas las cosas, comenzando con los oficios olvidados (el apostolado y la profecía) y regresando la sociedad al propósito original de Dios en el segundo capítulo del Génesis. Esto significa preparar a la Iglesia para establecer el reino de Dios ahora, adelantando la segunda venida de Cristo.

II.- PELIGROS DE LA TEOLOGÍA DEL DOMINIO.

La Teología del Dominio o del Reino Ahora, muy presente en grupos neopentecostales como la Nueva Reforma Apostólica y otros grupos similares, representa graves peligros para los creyentes de sana doctrina y el evangelismo latinoamericano en particular. Entre ellos podemos mencionar:

  1. La creencia de que el propósito principal de la Iglesia es recuperar de Satanás el dominio de la tierra y establecer y edificar un Reino de Dios físico sobre la tierra.
  2. Negación del reinado milenial de Cristo sobre la tierra y del arrebatamiento de la iglesia.
  3. La promoción de un evangelio social y de la justicia social en vez de evangelizar bíblicamente a los perdidos.
  4. La promoción del ecumenismo, a través del cual todas las religiones del mundo pueden trabajar unidas para resolver los problemas mundiales sin tomar en cuenta la doctrina ni la fidelidad a la Palabra.
  5. El compromiso radical de elegir a cristianos para los puestos públicos en una escala global con el fin de establecer un gobierno cristiano o una teocracia para el Reino de Dios en la tierra.
  6. El compromiso con una filosofía comunitaria que busca unir a la Iglesia, al gobierno y a las corporaciones en una asociación de igualdad con el fin de solucionar los problemas del mundo y lograr la paz y la estabilidad mundiales.
  7. La creencia de que la Gran Comisión no es principalmente acerca del evangelismo y discipulado bíblicos, sino acerca del despertar de los cristianos a su necesidad de recuperar el dominio sobre la tierra y establecer el Reino de Dios.
  8. La promoción agresiva de política y legislación públicas con poco o ningún interés en el evangelismo bíblico.
  9. La creencia de que Dios está dando nuevas revelaciones al hombre y que estas revelaciones son iguales a la Palabra de Dios.
  10. La promoción de prácticas espirituales paganas que les permiten a los individuos tener acceso a estas “nuevas” revelaciones de Dios.
  11. La falta de compromiso para estudiar la Biblia en su contexto por medio de la exégesis, sino más bien un compromiso a interpretar la Biblia por medio de opiniones personales, sentimientos, deseos y experiencias; también conocido como eiségesis.
  12. La creencia y aceptación de falsos apóstoles y profetas de la prosperidad.
  13. La descarada hostilidad contra los cristianos que se rehúsan a aceptar sus revelaciones esotéricas, su autoridad autoproclamada y su agenda global.
  14. La descarada y engañosa estrategia de usar términos tradicionales que tienen nuevos significados definidos por los líderes de la teología del dominio.

III.- ¿QUÉ DICE LA BIBLIA ACERCA DE LA TEOLOGÍA DEL DOMINIO?

No nos extraña el surgimiento de la Teología del Dominio en el movimiento evangélico. La palabra del Señor nos la había advertido siglos antes de que ocurriera: “Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que, teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.” (2 Timoteo 4:3-4).

El cristianismo moderno parece haber olvidado las palabras dichas por su fundador, el Señor Jesucristo: “Mi reino no es de este mundo.” (Juan 18:36). Un análisis de sus principales enseñanzas nos permite detectar fácilmente sus errores teológicos:

EL REINO DE DIOS:

Los autores de la teología de dominio creen que Dios perdió el control del mundo a manos de Satanás cuando Adán y Eva pecaron. Ellos creen que, desde entonces, Dios ha estado tratando de restablecer el control sobre el mundo mediante la búsqueda de un grupo especial de creyentes, conocido también como “pueblo de pacto”. Que gracias a la sepultura y resurrección de Cristo se ha devuelto la tierra lo que era antes de la caída de Adán y Eva en el pecado. Y que a través de este “pueblo de pacto”, siguiendo a los “apóstoles y profetas de los últimos días” por medio de la “guerra espiritual” y la superación personal de cada cristiano en su campo individual, todos los ámbitos sociales y de la vida, incluyendo las enfermedades y los problemas financieros serán superados. También cosas tales como educación, ciencia, gobierno, leyes, etc., estarán bajo la autoridad de Dios. La creencia es que, dado que los creyentes son habitados por el mismo Espíritu Santo que mora en Jesús, tenemos toda autoridad en el cielo y en la tierra, tenemos el poder para creer y hablar a las cosas que no son como si fueran, y por lo tanto podemos traer la Era del Reino, o “los cielos a la tierra”, antes de la Segunda venida de Cristo. Ellos creen que los apóstoles y profetas de los últimos días que están vivos en el día de hoy tomarán la iglesia a través de la transición de la dispensación de la gracia a la dispensación del reino, de la dispensación de la iglesia mortal a la iglesia inmortal.

Tomando el concepto bíblico del Reino de Dios los líderes de la “teología del dominio” se han ido a extremos no bíblicos. Esta enseñanza errónea ha generado todo un movimiento de enseñanzas no bíblicas y heréticas. La premisa básica del movimiento de la teología del dominio es que el Reino de Dios está en vigor ahora. Entendamos el término Reino de Dios:

  • Primeramente, el Reino fue profetizado en el Antiguo Testamento. Daniel predijo que Dios establecería un reino que nunca sería destruido y que nunca cedería Su soberanía a ningún otro pueblo (Daniel 2:44). También previó la venida de Cristo y Su reino universal y eterno (Daniel 7:13,14; Jeremías 23:5-6).
  • En segundo lugar, el Reino es descrito como estando cerca y presente en la Persona del Rey. Primero, Juan el Bautista, después, Jesús, y luego los discípulos anunciaron que el reino estaba cerca (Mateo 3:2; 4:17; 10:7). El Rey había venido a presentarse a sí mismo ante la nación de Israel. Jesús dijo: “En cambio, si expulso a los demonios por medio del Espíritu de Dios, eso significa que el reino de Dios ha llegado a ustedes.” (Mateo 12:28, NVI). En otra ocasión dijo: “No van a decir: “¡Mírenlo acá! ¡Mírenlo allá!” Dense cuenta de que el reino de Dios está entre ustedes.” (Lucas 17:21, NVI). Estaba presente porque el Rey había llegado a la escena. Reino de Dios y Reino de los cielos son sinónimos. Estos se utilizan de forma intercambiable en el Nuevo Testamento.
  • En tercer lugar, el Reino es descrito como estando en una forma provisional. Después de ser rechazado por la nación de Israel, el Rey volvió al cielo. El Reino existe hoy en los corazones de aquellos que reconocen Su condición de rey mientras que Él está ausente. Esta fase provisional del reino queda descrita en las parábolas de Mateo 13.
  • La cuarta fase del reino es su manifestación. Esta es el reino literal, milenial, de Cristo sobre la tierra. Tuvo su prefiguración en el Monte de la Transfiguración, cuando el Señor fue visto en la gloria de Su reino venidero (Mateo 16:28). Jesús se refirió a este reino cuando dijo: «Os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos» (Mateo 8:11). Este es mencionado en Apocalipsis 20. La quinta y final forma será el reino eterno. Este es descrito en 2 Pedro 1: 11 como «el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo».

APROPIACIÓN INDEBIDA Y FUERA DE CONTEXTO DE LAS PROMESAS DEL ANTIGUO TESTAMENTO:

Donde los defensores del movimiento yerran llevando a extremos el concepto de Reino de Dios es que ellos creen y enseñan que todas las promesas del Antiguo Testamento, Nuevo Testamento y las descripciones de los versículos referidos a la manifestación del Reino terrenal de Dios (Reino Milenial de Cristo), se aplican directamente a los cristianos de hoy. Es allí donde caen en la herejía al tratar de apropiarse y aplicar todas las promesas y los versos que pertenecen a aquel tiempo distante y aplicarlo a esta época actual dominada por el pecado. Ellos, sin embargo, se creen llamados a expandir el reino de Dios y ejercer dominio y señorío sobre cada territorio y, finalmente, sobre toda la Tierra.

Los “maestros dominionistas” tratan de aplicar los versículos del Antiguo Testamento y Nuevo Testamento para los cristianos hoy en día de una manera que no se puede hacer a través de sana exégesis de los pasajes. Al igual que la mayoría de los maestros falsos, selectivamente citan de las Escrituras y toman versículos fuera de su contexto para hacer la aplicación que no es compatible en el texto. Por lo tanto, en esa visión del mundo que ellos enseñan, se trastorna el concepto de lo que es la salvación y el evangelio. Ya que estos traerían consigo la curación total y completa de todas las enfermedades y problemas. Y asimismo el “derecho” de “reclamar” y vivir en abundancia y prosperidad material. Uno de los mayores exponentes del movimiento y de esta doctrina es Myles Munroe este es a la vez el mentor de Guillermo Maldonado, Ana Méndez, Cash Luna y otros falsos apóstoles y profetas de la prosperidad.

Las creencias de la “Teología del dominio” se basan en Génesis 1:28, que dice: “Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.” Este versículo es tomado por los “dominionistas” como un mandato divino para reclamar el dominio sobre la tierra, física, política y espiritualmente. Sin embargo, esta interpretación está totalmente fuera de contexto. El texto sólo dice que la humanidad en general debe multiplicarse y expandirse sobre la faz de la tierra en lugar de permanecer en un lugar y mantener y cuidar de todos los demás seres vivos. No hubo entidades políticas en Génesis 1.

LA NO SEPARACIÓN ENTRE IGLESIA Y ESTADO:

Entre los principios más controvertidos de la teología del dominio se encuentra la oposición a la separación de la iglesia y el estado. Otras creencias incluyen la idea de que, como somos el Cuerpo de Cristo, somos Cristo. En otras palabras, él está encarnado en la iglesia y nosotros tenemos Su naturaleza divina. Esto es una herejía del peor tipo. Muy similar a la doctrina mormona de la “exaltación” o divinización del ser humano. Lejos de fundamentarse en la Palabra de Dios, se fundamenta en la mentira satánica: “seréis como Dios.” (Génesis 3:5).

ARREBATAMIENTO DE LA IGLESIA, LA GRAN TRIBULACIÓN Y LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO:

Los defensores de las enseñanzas de la teología del dominio tampoco creen en el rapto de la Iglesia ni en los juicios que abarcan “La gran tribulación”. Ellos explican al rapto como una sensación de éxtasis o emoción cuando el Señor regrese para recibir el reino de sus manos. En otras palabras, todo el mundo será “arrebatado” emocionalmente cuando regrese. Y que los juicios de Dios han sido durante toda la historia y no nos espera nada adelante como “juicios venideros”. También, entre sus creencias no bíblicas, está la idea de que todas las profecías sobre el futuro de Israel, tanto en el Antiguo y el Nuevo Testamento en realidad se aplican a la Iglesia.

La Teología del dominio ve la segunda venida de Jesús en dos etapas: primero a través de la carne de los creyentes (y en particular la carne de los apóstoles y los profetas de hoy), y luego en persona para hacerse cargo del reino entregado a Él por su “pueblo de pacto”. Antes de la segunda venida, se debe purgar la tierra de todas las malas influencias. La Teología del Reino Ahora afirma que Jesús no puede volver hasta que todos sus enemigos hayan sido puestos bajo los pies de la Iglesia.

IV.- DEL ERROR A LA BLASFEMIA.

Aunque hay gente que cree en algunas, pero no todas, las enseñanzas del Reino Ahora. Las creencias señaladas anteriormente tienen un factor común. Todas están fuera de la corriente principal del cristianismo y todas estas niegan la Escritura. Sus ramificaciones no son bíblicas. Este concepto suena muy bonito y muy brillante. Pero lamentablemente es algo que las Escrituras no enseñan. La teología del dominio tiene muchos problemas. Esta toma la base que el mundo irá paulatinamente mejorando con el mundo entero llegando a ser “cristianizado” finalmente; sin embargo, toda la evidencia apunta a lo contrario. Después de esto, Cristo volverá. Esto genera una confusión doctrinal severa, ya que va más allá de un simple punto de vista escatológico para convertirse en una malinterpretación total de lo que las Escrituras enseñan. En el libro de Apocalipsis, es fácil ver que el mundo será un lugar terrible en aquel tiempo futuro. También, en 2 Timoteo 3:1-7, Pablo describe los últimos tiempos como “tiempos peligrosos”.

En primer lugar, la idea de que Dios ha “perdido el control” de todo es absurdo, sobre todo, junto con la idea de que Él tiene a los seres humanos para ayudar a recuperar ese control. Él es el Señor soberano del universo, completa y santo, perfecto en todos sus atributos. Él tiene el control total sobre todas las cosas, pasado, presente y futuro y no pasa nada fuera de su mandato. Todo se desarrolla de acuerdo con Su plan y propósito divino: “Si lo ha determinado el Señor Todopoderoso, ¿quién podrá impedirlo? Si él ha extendido su mano, ¿quién podrá detenerla?” (Isaías 14:27).

En cuanto a los hombres que tienen el poder de creer y hablar a las cosas que no lo son, como si fueran, este poder pertenece sólo a Dios (Génesis 1:3; Romanos 4:17). Y Dios no ve con buenos ojos a los que intentan usurparse de él: “Acordaos de esto, y tened vergüenza; volved en vosotros, prevaricadores. Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí, que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero; que llamo desde el oriente al ave, y de tierra lejana al varón de mi consejo. Yo hablé, y lo haré venir; lo he pensado, y también lo haré.” (Isaías 46:8-11).

Decir que Cristo esta “encarnado”, o sea, hecho carne, en el cuerpo de Cristo, no es sino una falsa creencia. Decir que Él está “encarnado” o “corporizado” en la Iglesia, especialmente a través de los “ungidos” es igual a la doctrina católica romana quién bajo esta pretensión, a través del papa de turno, usurpó el poder político enseñando que ella debía controlar algún día los gobiernos (y lo hizo por más de 17 siglos). En cuanto a nuestro ser con Cristo y la naturaleza divina, no somos Cristo. Es cierto que participamos de su naturaleza divina al ser transformados por la continua presencia del Espíritu Santo en nosotros (2 Pedro 1:4), nuestra meta es parecernos más a Él, pero nunca seremos dioses. Cristo, en cambio, es la segunda Persona de la Deidad, y nadie jamás podrá llegar a ser Dios fuera de la Trinidad. Esto es una mentira del padre de la mentira, Satanás, quien fue el primero que dijo en el Jardín del Edén cuando tentó a Eva con “seréis como Dios” (Génesis 3:5).

La negación del rapto de la Iglesia también es antibíblica. La explicación de que el rapto no es más que el pueblo de Dios siendo atrapado en sentimientos entusiastas pasa por alto la aplicación de la palabra en 1 Tesalonicenses 4:17. El vocablo griego “harpazo”, traducido como “arrebatar” significa arrebatar, alcanzar, quitar, capturar, tomar  por  la fuerza. Este verbo expresa una  idea de fuerza  ejercida  repentinamente  sobre  alguien. Esto quiere  decir que   vendrá   un   día   cuando   se   ejercerá repentinamente   una   fuerza sobrenatural   sobre   todos   aquellos   que   estemos   preparados   para   ser arrebatados;    seremos    levantados,    capturados,    tomados,    alcanzados, quitados de esta tierra para así estar por siempre con el Señor. Este mismo vocablo es empleado para describir lo que ocurrió con Felipe en Hechos 8:39 y Pablo en 2 Corintios 12: 2-4. También se emplea en Apocalipsis 12:5 y Mateo 11:12. En ninguno de los casos se refiere a ser atrapado en sentimientos entusiastas. 1 Tesalonicenses 4:17 junto con Juan 14:1-3 y 1 Corintios 15:51-52 constituyen la base bíblica para el arrebatamiento de la Iglesia.  Claramente esto aún no ha ocurrido, estos hechos se caracterizan por la resurrección de los muertos en Cristo (1 Tesalonicenses 4:16) y la transformación completa del cuerpo. (Filipenses 3:20-21)

Si bien el reino literal, milenial de Cristo en su manifestación personal sobre la tierra es considerado como un tiempo de bendición (Isaías 2.1-3; 11.1-9; 30.23-26; Zacarías 14:1, 7-11, 20, 21; Mateo 19:28; Hechos 3:19-21), ninguna de ellas es totalmente para hoy. Como los profetas falsos que en el mundo antiguo hicieron pronósticos fraudulentos sobre un futuro radiante a pesar de la inminencia del juicio de Dios sobre el pecado (Jeremías 6:14; 8:11; 14:13-14; Lamentaciones 2:14; Ezequiel 13:10, 16; Miqueas 3:5), los falsos profetas de hoy hacen lo mismo. De ellos, la Biblia dice: “Cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán.” (1 Tesalonicenses 5:3).

Por otro lado, la idea de que la iglesia ha reemplazado a Israel y que el cumplimiento de las profecías de Israel pertenece a la iglesia es conocida como “Teología del reemplazo”, y es antibíblica. Las promesas hechas a Israel se cumplen en Israel, no en la iglesia. Las bendiciones de Dios para Israel son eternas e irrevocables.

Por último, la segunda venida de Cristo será cuando Él, no a los hombres, derrote a sus enemigos y ponga todas las cosas bajo sus pies. La descripción de la segunda venida en Apocalipsis 19 es la descripción de un poderoso guerrero que viene a poner todas las cosas en orden, no de aquel que va a una tierra que ya está limpia y preparada para Él, para gobernar. El versículo 15 es claro: “De su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira del Dios Todopoderoso.” Pero si la tierra ya hubiese sido “purgada de todas las malas influencias” por la iglesia, como la teología del dominio cree, ¿Por qué Cristo necesita una espada aguda contra las naciones, y ¿Por qué el enojo y la ira de Dios todavía existen en su contra? Los que defienden esta doctrina, siempre querrán solapar su deseo de poder y dominio con frases muy espirituales; sin embargo, la teología del dominio es solo una más en la larga lista de falsas doctrinas filosóficas, no bíblicas, y engañosas de hombres que tratan de humanizar a Dios y deificar al hombre. Esta debe evitarse.

CONCLUSIÓN:

La teología del dominio es una herejía destructiva y peligrosa. Cuando Pablo le escribe a la iglesia de Corintio, donde los falsos apóstoles habían ingresado durante su ministerio (2 Corintios 11:13-15) él los exhorta por su egoísmo, autosuficiencia, carnalidad e ingenuidad diciendo: “Ya estáis saciados, ya estáis ricos, sin nosotros reináis. ¡Y ojalá reinaseis, para que nosotros reinásemos también juntamente con vosotros!” (1 Corintios 4:8).

Los corintios creían y actuaban como si ya estuvieran reinando. Esto produjo en los corintios una flaqueza y ceguera espiritual severa por poner su mirada en lo terrenal. ¡Ellos pensaban que debían reinar en el presente y vivir como reyes! Pero Pablo sabía que nosotros debemos enfrentar diversas pruebas ahora para reinar cuando Cristo vuelva (Hechos 14:22). El apóstol se molesta más bien porque ellos habían elegido otro camino que el que él les había enseñado, preocupándose por sus deseos personales mientras él sufría el vituperio de Cristo (1 Corintios 4:9-13). Si ellos hubieran reinado realmente, sería porque Cristo ya habría venido, el milenio ya habría comenzado, por eso Pablo agrega: “Nosotros estaríamos reinando con ustedes”. Pero ello no había ocurrido, como tampoco está ocurriendo hoy y ni ocurrirá por medio de los apóstoles y profetas modernos. Cuando venga el Rey personalmente habrá reino.

Similar a los corintios se muestra la Iglesia de Laodicea, la cual (según algunos intérpretes) es una figura que representa la última etapa de la iglesia en la tierra. El Señor les reprende: “Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.” Las siguientes palabras de Jesús son contundentes a su estado: “sé pues celoso y arrepiéntete” (Apocalipsis 3:14-22). La teología del dominio, o del Reino Ahora, tiene todas las características de un falso evangelio. Pablo nos advierte: “Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros. Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo; el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal. Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo.” (Filipenses 3:17-20).

Durante el ministerio de nuestro Señor ocurrió algo similar. Juan 6:14 dice: “Aquellos hombres entonces, viendo la señal que Jesús había hecho, dijeron: Este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo.” Ellos entendieron que Jesús era el Mesías profetizado y prometido en Deuteronomio 18:15, de modo que quisieron hacerlo rey. Sin embargo, según nos dice el versículo: “Pero entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de él y hacerle rey, volvió a retirarse al monte él solo.” Ellos tenían en mente un reino terrenal tal como lo tienen hoy los falsos apóstoles, los falsos profetas de la prosperidad y sus seguidores. Nunca pensaron en Jesús más que como el rey terrenal que les daría libertad terrenal y la venganza que querían. No tenían interés en “Venga tu reino, hágase tu voluntad”. Más bien estaban diciendo “Venga nuestro reino, hágase nuestra voluntad.” Pero el Señor Jesús tenía otros planes, el no usaría poder político y militar contra los romanos. Él quería que aquellos lo reconocieran como el salvador del pecado y del juicio. Pero ellos querían obligarlo a que siguiera la agenda terrenal que ellos tenían.

Como aquellos que buscaban a Jesús para hacerlo rey literalmente, cuando aún no era él momento. Hoy en día lo apóstoles y profetas del siglo XXI tienen y presentan “Otro Jesús”. Un Jesús que atrae a las personas egoístas, las cuales quieren satisfacer sus antojos personales, que los haga ricos y renombrados para así “conquistar las naciones.” Esto es una traición al ideal de Cristo y a su Reino. Eso es en donde han caído los propulsores de la doctrina del reino ahora. Ellos no se preocupan realmente por extender el Reino de Dios ni la gloria de su Nombre, sino que simplemente buscan el engrandecimiento de su propio imperio y el cumplimiento de sus propios deseos egoístas. No temamos denunciar tal enseñanza como lo que es: ¡Una herejía!