Crowd with American, Israeli, Soviet, and Pride flags surrounding robed figure
Biblia, Política y Economía, Israel, Judaísmo, LEGALISMO Y TENDENCIAS JUDAIZANTES, Política, REFLEXIÓN BÍBLICA, Reflexión Teológica, Religión y Política, Sionismo, Sionismo Cristiano

Ni de derecha ni de izquierda, ¡Dios no está en tu bando!

El Reino de Dios no tiene partido ¿Estás tú en el bando de Dios?

Por Fernando E. Alvarado

La Iglesia, cuerpo de Cristo en la tierra (1 Corintios 12:27; Efesios 1:22-23), existe para encarnar los valores del Evangelio y del Reino de Dios, no para servir de capellán a ningún poder político. No somos aliados de los imperios ni cómplices de nacionalismos o xenofobias (Juan 17:14-16). Jesús nació refugiado (Mateo 2:13-15), habló con samaritanos y extranjeros (Juan 4:7-42; Lucas 17:11-19), y dijo: «Mi reino no es de este mundo» (Juan 18:36). (1)

Crowd with American, Israeli, Soviet, and Pride flags surrounding robed figure

Y es necesario decirlo: El Evangelio no es de derecha. Contradicen a Jesús el nacionalismo que sacraliza una bandera, el desprecio al inmigrante (él mandó acoger al forastero, Mateo 25:35; ver también Levítico 19:33-34), la idolatría del dinero y el mercado (Mateo 6:24; Lucas 12:15), la indiferencia ante el pobre (Lucas 16:19-31; Santiago 5:1-6) y el culto a la fuerza militar (Mateo 26:52; Salmo 20:7). Tampoco es el promotor del liberalismo económico y político. Puede coincidir con la libertad de conciencia (Hechos 5:29), la dignidad de la persona (Génesis 1:27), el trabajo honesto (2 Tesalonicenses 3:10-12; Efesios 4:28), la familia (Génesis 2:24) y la propiedad entendida como mayordomía (Salmo 24:1; Lucas 19:12-26). No puede coincidir con la idea de que el éxito material prueba la bendición divina (Lucas 12:16-21; 1 Timoteo 6:9-10), ni con una competencia que descarta a los débiles (Proverbios 14:31; Ezequiel 34:2-4). El Evangelio habla de compartir (Hechos 2:44-45; 2 Corintios 8:13-15), no de acumular.

Tampoco es de izquierda. Algunos piensan que un verdadero cristiano no puede serlo, y hay razones para la cautela. El Evangelio no puede aceptar un Estado que se erige en absoluto (Apocalipsis 13:4-8; Daniel 3), el ateísmo oficial, la persecución de la fe (Hechos 4:18-20), la reducción del ser humano a su clase social (Gálatas 3:28) ni la idea de que el fin justifica la violencia (Romanos 3:8; 12:17-21). Pero sí coincide con la defensa del pobre, del oprimido y del migrante (Proverbios 31:8-9; Deuteronomio 10:18-19), con la justicia (Amós 5:24; Miqueas 6:8), con la denuncia de la explotación (Isaías 10:1-2; Santiago 5:4) y con el cuidado de la creación (Génesis 2:15), temas que atraviesan los profetas y las palabras de Jesús (Lucas 4:18-19).

Somos una masa heterogénea. Entre los evangélicos hay desde la derecha religiosa estadounidense, con sus alianzas electorales (2), hasta la Fraternidad Teológica Latinoamericana, de René Padilla y Samuel Escobar, que impulsó la «misión integral» (3). En Estados Unidos están los Red Letter Christians de Tony Campolo, que se centran en las palabras de Jesús (4). Ya entre los doce apóstoles convivían un publicano que cobraba impuestos para Roma y un zelote que combatía la ocupación romana (Mateo 10:3-4; Lucas 6:15), y Jesús los hizo un solo cuerpo (1 Corintios 12:12-13). Ninguna ideología nos representa. Ni los partidos de izquierda pueden presentarnos como su base natural, ni la ultraderecha estadounidense puede vendernos la idea de que solo el evangélico de derecha, conservador y proestadounidense (y últimamente hasta prosionista) es auténtico (5). Cuando Josué preguntó al Príncipe del ejército de Jehová si estaba de parte de Israel o de sus enemigos, la respuesta fue otra: «No; mas como Príncipe del ejército de Jehová, he venido» (Josué 5:13-15). Dios no se alinea con nuestros bandos, y somos nosotros quienes debemos alinearnos con él.

Esto no implica ser neutrales ni silenciosos. No estar casados con ningún poder no significa callar. La Iglesia tiene una palabra que decir sobre la vida, desde el vientre hasta la vejez (Salmo 139:13-16; Levítico 19:32), sobre la familia, la fidelidad y la justicia (Mateo 19:4-6; Malaquías 2:14-16), y sobre el pobre, el migrante y el oprimido (Mateo 23:23). Esa palabra nace del Evangelio y no de una plataforma partidista. Por eso a veces incomodará a la derecha y otras a la izquierda, como la voz profética de siempre (Isaías 5:20; Jeremías 1:10). Es verdad que los cristianos pueden discernir de buena fe qué políticas se acercan más a los valores bíblicos y votar en consecuencia (Romanos 14:5; Filipenses 1:9-10). Lo que no pueden es confundir su preferencia con el Reino ni exigirla como prueba de fe.

Nuestra ciudadanía está en otra parte. Todos los sistemas políticos de este mundo caben en el molde de Babilonia la grande, que seduce, comercia y se corrompe con los poderes de la tierra (Apocalipsis 17:1-5; 18:2-3, 9-13). Nosotros representamos a la Nueva Jerusalén, la de arriba (Gálatas 4:26; Filipenses 3:20; Hebreos 12:22; Apocalipsis 21:2): una teocracia perfecta con Cristo como Señor, Rey y Dios (Apocalipsis 11:15; 19:16; Juan 20:28), cuyas políticas no son las pobres concepciones humanas sino la perfecta voluntad divina (Isaías 55:8-9; Romanos 12:2). Mientras llega, la Iglesia sirve, denuncia y anuncia, sin casarse con nadie, porque ya está casada con Cristo (2 Corintios 11:2; Efesios 5:25-27; Apocalipsis 19:7-8). Unirse a los poderes, ideologías y sistemas de este mundo sería adulterio espiritual (Santiago 4:4; Oseas 2:2-5; Ezequiel 16:15-17).

Notas

(1) Todas las citas bíblicas siguen La Santa Biblia: Antiguo y Nuevo Testamento, versión Reina-Valera 1960 (Miami: Sociedades Bíblicas Unidas, 1960).

(2) Daniel K. Williams, God’s Own Party: The Making of the Christian Right (Oxford: Oxford University Press, 2010).

(3) C. René Padilla, Misión integral: Ensayos sobre el Reino y la iglesia (Grand Rapids, MI: Nueva Creación; Eerdmans, 1986); Samuel Escobar, Tiempo de misión: América Latina y la misión cristiana hoy (Bogotá: Clara-Semilla, 1999).

(4) Tony Campolo, Red Letter Christians: A Citizen’s Guide to Faith and Politics (Ventura, CA: Regal Books, 2008).

(5) Timothy P. Weber, On the Road to Armageddon: How Evangelicals Became Israel’s Best Friend (Grand Rapids, MI: Baker Academic, 2004).

Bibliografía

Campolo, Tony. Red Letter Christians: A Citizen’s Guide to Faith and Politics. Ventura, CA: Regal Books, 2008.

Escobar, Samuel. Tiempo de misión: América Latina y la misión cristiana hoy. Bogotá: Clara-Semilla, 1999.

La Santa Biblia: Antiguo y Nuevo Testamento. Versión Reina-Valera 1960. Miami: Sociedades Bíblicas Unidas, 1960.

Padilla, C. René. Misión integral: Ensayos sobre el Reino y la iglesia. Grand Rapids, MI: Nueva Creación; Eerdmans, 1986.

Weber, Timothy P. On the Road to Armageddon: How Evangelicals Became Israel’s Best Friend. Grand Rapids, MI: Baker Academic, 2004.

Williams, Daniel K. God’s Own Party: The Making of the Christian Right. Oxford: Oxford University Press, 2010.

Deja una respuesta