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La Teología Cautiva: Sionismo cristiano, dispensacionalismo y la subordinación del Evangelio a un proyecto geopolítico

Por Fernando E. Alvarado

Resumen

El presente artículo examina críticamente la penetración del sionismo político en el seno de la iglesia evangélica contemporánea, argumentando que constituye una desviación teológica de gran alcance. Se documenta el origen secular, ateo y nacionalista del sionismo político; su instrumentalización de la religión judía; su infiltración en el cristianismo a través del dispensacionalismo de John Nelson Darby; la promoción y financiación de esta doctrina por parte de intereses sionistas; la cristianización de un proyecto esencialmente secular; los conflictos con la teología cristiana histórica; las desviaciones doctrinales derivadas; los movimientos y organizaciones evangélicas que ejercen lobby proisraelí; y el papel del sionismo en la génesis de la evangélicofobia contemporánea. Se concluye con un llamado a la corrección de esta desviación mediante el retorno a la hermenéutica bíblica cristocéntrica y pactual, pues como advierte el apóstol Pablo, es necesario examinarlo todo y retener lo bueno (1 Tesalonicenses 5:21), velando porque el adversario, como león rugiente, busca a quien devorar (1 Pedro 5:8), y no conformándonos a este siglo, sino transformándonos por medio de la renovación del entendimiento (Romanos 12:2).

Palabras clave: sionismo, dispensacionalismo, evangélicos, desviación doctrinal, evangélicofobia, teología pactual.

Introducción

La iglesia evangélica contemporánea enfrenta una de las crisis teológicas más profundas de su historia. No se trata de una amenaza externa, sino de un cuerpo extraño que ha crecido dentro de sus propias estructuras, corrompiendo sus órganos vitales y contaminando su testimonio. Ese cuerpo extraño es el sionismo político.

No se trata aquí de negar el derecho a la existencia del pueblo judío ni de justificar el antisemitismo, pecado histórico que la iglesia debe confesar con vergüenza. Se trata de diagnosticar con precisión quirúrgica cómo una ideología esencialmente secular, atea y nacionalista del siglo XIX logró infiltrarse en el corazón de la teología evangélica, generando un sistema doctrinal que contradice los fundamentos mismos de la fe cristiana. Y es que la Escritura nos advierte con claridad: «Mirad que nadie os engañe por medio de filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres, conforme a los rudimentos del mundo, y no según Cristo» (Colosenses 2:8). Vivimos tiempos en que muchos no soportan la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonan maestros conforme a sus propias concupiscencias (2 Timoteo 4:3), y es precisamente en ese terreno donde ideologías ajenas al evangelio encuentran terreno fértil. Porque Cristo es el fin de la ley, para justicia a todo aquel que cree (Romanos 10:4), y toda doctrina que opaque esa verdad central debe ser examinada con rigor.

I. El origen ateo y secular del sionismo político

1.1. Los fundadores: ateos, agnósticos y deístas

La narrativa convencional presenta el sionismo como un movimiento de retorno religioso del pueblo judío a su tierra ancestral. La realidad histórica es radicalmente distinta. Los fundadores y primeros líderes del sionismo político fueron, en su abrumadora mayoría, ateos, agnósticos o deístas que no profesaban fe religiosa alguna. El profesor de historia de la Universidad de Estambul, Islam Ozkan, ha documentado exhaustivamente que «los primeros líderes y fundadores del sionismo eran mayoritariamente ateos, agnósticos o deístas, y no creían en ninguna religión» (1). En otras palabras, el sionismo es una ideología que explotó la religión judía como pretexto para un proyecto esencialmente nacionalista y colonial.

Theodor Herzl, el fundador del sionismo político moderno, no se prevalía de la religión para justificar su proyecto. En su obra fundacional Der Judenstaat (1896), Herzl planteó la creación de un Estado judío como solución al antisemitismo (2). Esta confianza en el poder humano y en soluciones políticas contrasta radicalmente con la enseñanza bíblica: «No confiéis en príncipes, ni en hijo de hombre, porque no hay en él salvación» (Salmo 146:3), y «Así dice Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová» (Jeremías 17:5). La fe cristiana no se apoya en ideologías humanas ni en proyectos nacionalistas, sino en Cristo, único fundamento puesto por Dios (1 Corintios 3:11).

1.2. Un nacionalismo europeo del siglo XIX

El sionismo no nació del judaísmo, sino del nacionalismo europeo del siglo XIX. Los historiadores coinciden en que el movimiento sionista fue «no religioso desde el principio, si no anti-religioso. Casi todos los Padres Fundadores eran ateos autodeclarados» (3). Se trató de una doctrina nacionalista que no nació del judaísmo, sino del nacionalismo europeo del siglo XIX, y que constituyó una doctrina colonial (4). Esta distinción es crucial: el sionismo político no es la continuación del judaísmo bíblico, sino su sustituto secular. Es una ideología que utiliza símbolos religiosos como decoración, pero cuya esencia es nacionalista, colonial y, en última instancia, incompatible con la fe de Abraham, Isaac y Jacob.

La Escritura es tajante al respecto: «No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él» (1 Juan 2:15). Y Jesús mismo declaró ante Pilato: «Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí» (Juan 18:36). Nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo (Filipenses 3:20). Cualquier ideología que pretenda sustituir el reino de Cristo por un proyecto terreno, por legítimo que parezca, desvía el corazón del creyente de su verdadera esperanza.

II. La infiltración en el cristianismo: el dispensacionalismo

2.1. John Nelson Darby y el origen del dispensacionalismo

El vehículo por el cual el sionismo político penetró en la iglesia evangélica fue el dispensacionalismo. Su arquitecto fue John Nelson Darby (1800-1882), un clérigo irlandés, antiguo miembro de la Iglesia de Irlanda, que desarrolló un sistema teológico radicalmente novedoso que dividía la historia de la redención en siete «dispensaciones» o economías distintas (5). Frente a esta fragmentación, la Escritura afirma con claridad: «Hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos» (Efesios 4:4-6). La historia de la redención es una unidad centrada en Cristo, no una sucesión de economías separadas que dividan al pueblo de Dios. «Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo» (Hebreos 1:1-2).

2.2. La invención de un sistema que reinterpretó la Biblia

Darby enseñó que todas las profecías del Antiguo Testamento concernientes a Israel se cumplirían literalmente al final de la era, pero que durante la «era de la iglesia» ninguna profecía sobre Israel se cumpliría. Después del rapto de la iglesia, el «reloj profético» se reiniciaría y Dios comenzaría a trabajar con Israel nuevamente.

La difusión de ideas sionistas entre protestantes ingleses se inició con anterioridad a la creación de la Organización Sionista Mundial y estuvo relacionada con el desarrollo del pensamiento dispensacionalista, que vinculaba la segunda venida de Jesucristo al regreso de los judíos a Palestina.

Darby llegó al extremo de declarar que la verdadera iglesia de Cristo ya no existía en la tierra. Declaró apóstata a su propio cuerpo eclesiástico y sostuvo que «la naturaleza y el propósito entero de la iglesia se han pervertido de tal manera que es diametralmente opuesta a la razón fundamental por la cual fue instituida» (6). Esta postura anticlerical y sectaria es el correlato eclesiológico de su bifurcación entre Israel y la iglesia.

Semejante enfoque contradice frontalmente la doctrina bíblica de la inspiración y suficiencia de la Escritura: «Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia» (2 Timoteo 3:16). La Palabra prohíbe añadir o quitar: «No añadas a sus palabras, para que no te reprenda, y seas hallado mentiroso» (Proverbios 30:6); «Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro» (Apocalipsis 22:18). Reinterpretar la Escritura para dividir la historia en compartimentos estancos es precisamente el tipo de innovación que la Biblia condena.

2.3. La desviación doctrinal de los dos pueblos de Dios

El núcleo del error dispensacionalista es la afirmación de que Dios tiene dos pueblos elegidos distintos y separados: Israel y la iglesia. Según esta doctrina, las promesas del Antiguo Testamento a Israel deben interpretarse literalmente y cumplirse en un futuro reinado terrenal de Cristo desde Jerusalén, mientras que la iglesia es un paréntesis en el plan de Dios.

Pero la Escritura declara sin ambigüedad: «Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación» (Efesios 2:14). «No hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús» (Gálatas 3:28). Y el apóstol Pablo, lejos de enseñar dos pueblos separados, afirma: «Digo, pues: ¿Ha desechado Dios a su pueblo? En ninguna manera. Porque también yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín. No ha desechado Dios a su pueblo, al cual desde antes conoció» (Romanos 11:1-2). La metáfora del olivo en Romanos 11:17-24 muestra un solo pueblo de Dios, compuesto por judíos y gentiles injertados en la misma raíz, no dos pueblos separados con destinos escatológicos distintos.

III. La instrumentalización económica de la fe evangélica

3.1. La instrumentalización económica de la fe evangélica

El dispensacionalismo no se propagó por su coherencia exegética —que es nula— sino por su financiación estratégica. El movimiento sionista comprendió tempranamente el potencial de movilizar a los evangélicos estadounidenses como base de apoyo político y financiero para el proyecto de colonización de Palestina (8). Desde los años 50, los gobiernos israelíes sostuvieron políticas diplomáticas para asegurar el apoyo de las iglesias protestantes estadounidenses. Esas políticas se robustecieron con viajes de líderes judíos a las comunidades evangélicas, viajes que también apuntaban a ejercer presión e influencia sobre la política exterior de Estados Unidos (9).

Este modus operandi contradice abiertamente la enseñanza de Jesús: «Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas» (Mateo 6:24). Y el apóstol Pedro advierte con severidad: «Por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme» (2 Pedro 2:3). Porque el amor al dinero es la raíz de todos los males; el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores (1 Timoteo 6:10). La iglesia no puede convertirse en instrumento de intereses financieros ajenos al evangelio.

3.2. La compra de influencia evangélica

La compra de influencia evangélica ha sido documentada en múltiples investigaciones. Organizaciones sionistas cristianas reciben financiación directa o indirecta para movilizar a líderes y congregaciones a favor de la agenda política de Israel. Frente a ello, resuenan las palabras del Señor: «No se puede servir a Dios y a las riquezas» (Mateo 6:24), y la advertencia de Jesús: «Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis» (Mateo 7:15-16). Porque los tales son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo; y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz (2 Corintios 11:13-14).

3.3. La maquinaria del lobby proisraelí

Christians United for Israel (CUFI), la organización sionista cristiana más grande de Estados Unidos, fundada por el pastor John Hagee en 2006, gasta millones de dólares anuales en cabildeo para fortalecer las sanciones contra Irán y asegurar miles de millones en financiación para Israel. Su brazo de lobby, CUFI Action Fund, reportó gastos de cabildeo de más de $670,000, y la organización afirma tener 10 millones de miembros (10). La International Christian Embassy Jerusalem (ICEJ) financia directamente proyectos en asentamientos israelíes y comunidades en la frontera de Gaza.

Pero la Escritura nos llama a no confiar en príncipes ni en hijo de hombre, porque no hay en él salvación (Salmo 146:3), y a buscar primeramente el reino de Dios y su justicia, con la promesa de que todas las demás cosas serán añadidas (Mateo 6:33). Nuestra ciudadanía está en los cielos (Filipenses 3:20). La iglesia no debe convertirse en instrumento de lobby político de ningún Estado, pues su misión es proclamar el evangelio, no gestionar agendas geopolíticas.

IV. El sionismo cristiano: una contradicción en términos

4.1. El sionismo cristiano: una contradicción en términos

El sionismo cristiano es una contradicción en sus propios términos. Pretende ser una síntesis entre la fe cristiana y una ideología política esencialmente secular. Pero como toda síntesis imposible, genera un monstruo teológico. Curiosamente, el sionismo cristiano es anterior al sionismo judío propiamente dicho. A finales del siglo XIX, el capellán anglicano de la embajada británica en Viena, el reverendo William Hechler, fue un acérrimo sionista cristiano y uno de los tres cristianos invitados al Primer Congreso Sionista Mundial en Basilea en 1897. Herzl, que lo conoció personalmente, lo consideraba «un visionario ingenuo» (13).

La Escritura prohíbe tal amalgama: «No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo?» (2 Corintios 6:14-15). Y llama a no conformarse a este siglo, sino a transformarse por medio de la renovación del entendimiento, para comprobar cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta (Romanos 12:2).

4.2. La desviación doctrinal de la «restauración de Israel»

El sionismo cristiano enseña que el establecimiento del Estado de Israel en 1948 es un requisito exigido previamente en la Biblia para la segunda venida de Cristo. Esta doctrina convierte a la iglesia en un mero instrumento al servicio de un proyecto geopolítico. La fe cristiana queda subordinada a la agenda política del Estado de Israel (14).

Esta inversión es radicalmente contraria al evangelio. La iglesia no existe para servir a Israel; Israel existió para preparar la venida de Cristo. Cristo es el fin de la ley (Romanos 10:4), y en Él todas las promesas de Dios son «Sí y Amén» (2 Corintios 1:20). La restauración de Israel no es un requisito para la segunda venida; la segunda venida es el cumplimiento de todas las promesas, y su objeto es la iglesia, el Israel de Dios (Gálatas 6:16). Porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios (2 Corintios 1:20), y Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo (Hebreos 1:1-2).

V. Los choques con la teología cristiana histórica

5.1. La desviación doctrinal de la «restauración de Israel»

El dispensacionalismo y el sionismo cristiano colisionan frontalmente con los credos históricos de la iglesia. El Credo de Nicea (325 d.C.) confiesa «una santa iglesia católica y apostólica». No menciona a Israel como un pueblo aparte con un destino escatológico distinto. El Credo de Constantinopla (381 d.C.) confiesa «un solo bautismo para el perdón de los pecados» y «la resurrección de los muertos», sin ninguna referencia a un reinado milenial dirigido por los judíos desde Jerusalén (15). Cristo, y su papel en la historia de la redención, es siempre el centro de dichos credos. La Confesión de Westminster (1647), documento fundamental de la teología reformada, afirma en su capítulo XXV que «la iglesia católica visible… es el reino del Señor Jesucristo» y que «no hay otra cabeza de la iglesia sino el Señor Jesucristo» (16). La bifurcación dispensacionalista entre Israel y la iglesia es, por tanto, una innovación teológica sin fundamento en la tradición cristiana histórica.

Y es que la Escritura es inequívoca: «Y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo» (Efesios 1:22-23). Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador (Efesios 5:23). Hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo (Efesios 4:5). La iglesia histórica ha confesado a Cristo como única cabeza y a la iglesia como su cuerpo, sin dividir al pueblo de Dios en dos entidades separadas.

5.2. La desviación doctrinal del literalismo profético

El sionismo cristiano prospera gracias al analfabetismo bíblico y a la apropiación selectiva de las Escrituras. Toma versículos como Génesis 12:3 —«bendeciré a los que te bendijeren»— y los trunca descaradamente para otorgar legitimidad divina al excepcionalismo sionista en la profecía del fin de los tiempos (17).

El problema hermenéutico es evidente: el sionismo cristiano lee el Antiguo Testamento sin Cristo. Ignora que Jesús mismo, después de su resurrección, interpretó «en todas las Escrituras lo que de él decían» (Lucas 24:27). Ignora que Pablo declara que Cristo es el «sí» de todas las promesas de Dios (2 Corintios 1:20). Ignora que el autor de Hebreos afirma que la ley «tenía la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas» (Hebreos 10:1). Y sobre todo, ignora que Jesús dijo: «Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí» (Juan 5:39). Toda interpretación bíblica que no conduzca a Cristo y se detenga en la letra sin discernir el espíritu es precisamente el error que el Señor reprendió a los fariseos.

VI. Las desviaciones doctrinales nacidas del sionismo

6.1. La teología del reemplazo invertida

El sionismo cristiano es, en realidad, una forma invertida de la teología del reemplazo. Mientras la teología del reemplazo tradicional sostenía que la iglesia reemplazó a Israel, el sionismo cristiano invierte la ecuación y convierte a la iglesia en un apéndice de Israel, subordinando el evangelio a la etnia y a la geopolítica.

Pero la Escritura declara: «No que la palabra de Dios haya fallado; porque no todos los que descienden de Israel son israelitas» (Romanos 9:6). «Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne; sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios» (Romanos 2:28-29). Y en Cristo, «no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos» (Colosenses 3:11).

6.2. La desviación doctrinal del excepcionalismo étnico

El sionismo cristiano genera una creencia en la supremacía judía que racionaliza la matanza, el asesinato y el robo de tierras. Al afirmar que los judíos tienen un derecho divino incondicional a la tierra de Palestina, independientemente de su fe en Cristo, el sionismo cristiano establece un sistema de salvación paralelo basado en la etnia, no en la fe (19). Esto contradice el corazón mismo del evangelio. Juan el Bautista advirtió a los fariseos: «No penséis decir dentro de vosotros: A Abraham tenemos por padre; porque yo os digo que Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras» (Mateo 3:9). Pablo declara que «no todos los que descienden de Israel son israelitas» (Romanos 9:6), y que «la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra» (Romanos 2:29).

Y es que Dios no hace acepción de personas: «Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas, sino que en toda nación se agrada del que le teme y hace justicia» (Hechos 10:34-35). «Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan» (Romanos 10:12). De modo que ya no somos esclavos, sino hijos; y si hijos, también herederos de Dios por medio de Cristo (Gálatas 4:7). La salvación es por gracia mediante la fe, no por etnia ni por descendencia física.

6.3. La desviación doctrinal del milenio judío

Si bien el quiliasmo (milenarismo) fue sostenido por la iglesia de los primeros siglos, el dispensacionalismo reformuló dicha doctrina y lo convirtió en un tributo a Israel. El dispensacionalismo enseña que Cristo establecerá un reino terrenal en Jerusalén durante mil años, con un templo reconstruido y sacrificios restaurados. Esta doctrina es una negación de la suficiencia del sacrificio de Cristo. Si el sacrificio de Cristo fue perfecto y completo, ¿por qué habrían de restaurarse los sacrificios de animales? El autor de Hebreos declara que «con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados» (Hebreos 10:14) (20).

El reino de Cristo está destinado a sustituir a los reinos de este mundo (Juan 18:36). No corresponde a ningún reino geopolítico actual con fronteras, ejércitos y un templo de piedra. El Reino Milenial tampoco existirá en función de Israel, sino de Cristo y este como centro de todo. Es el reino de la gracia, que se manifiesta en la iglesia y se consumará en la gloria. Porque es preciso que él reine hasta que haya puesto a todos sus enemigos debajo de sus pies (1 Corintios 15:25), y los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos (Apocalipsis 11:15).

VII. Movimientos y organizaciones evangélicas que ejercen lobby proisraelí

7.1. Christians United for Israel (CUFI)

CUFI, fundada por John Hagee en 2006, es la organización sionista cristiana más grande y poderosa del mundo. Hagee es uno de los proponentes más prominentes del sionismo cristiano en Estados Unidos y sostiene que «la solidaridad de Estados Unidos con Israel nunca ha sido más importante» y que «los enemigos de Israel son nuestros enemigos» (21). CUFI ha establecido una presencia permanente en las ramas legislativa y ejecutiva de Estados Unidos para promover legislación y políticas que impactan a Israel. Su influencia ha sido decisiva en la aprobación de miles de millones de dólares en ayuda militar a Israel y en la imposición de sanciones contra Irán (22).

Sin embargo, la Escritura nos llama a no confiar en príncipes ni en hijo de hombre, porque no hay en él salvación (Salmo 146:3), y a buscar primeramente el reino de Dios y su justicia (Mateo 6:33). Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes (Efesios 6:12). La misión de la iglesia no es hacer lobby político, sino proclamar el evangelio.

7.2. International Christian Embassy Jerusalem (ICEJ)

Su función principal es «enlistar el apoyo cristiano internacional para Israel». La ICEJ ha invertido más de $5 millones en la reconstrucción de comunidades en la frontera de Gaza, y ha financiado 726 vuelos de alíá (inmigración judía a Israel) y 16 nuevos refugios antiaéreos (23). Estas inversiones no son meramente humanitarias: son parte de una estrategia de apoyo al proyecto sionista de colonización.

Pero la Escritura advierte: «Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas» (Mateo 6:24). «No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo» (1 Juan 2:15). Haced todo para la gloria de Dios (1 Corintios 10:31). La ayuda humanitaria debe ser expresión de amor al prójimo, no instrumento de una agenda política.

7.3. Friends of Zion

Friends of Zion, fundada por el Dr. Mike Evans, afirma tener más de 51 millones de miembros, lo que la convierte en uno de los sitios proisraelíes más grandes del mundo. Pero la Escritura nos llama a guardarnos de los falsos profetas, que vienen a nosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces; por sus frutos los conoceremos (Mateo 7:15-16). No debemos juzgar según las apariencias, sino juzgar con justo juicio (Juan 7:24), y la verdad nos hará libres (Juan 8:32). La iglesia debe discernir los movimientos que buscan capturar su testimonio para fines ajenos al evangelio.

7.4. Eagles’ Wings

Eagles’ Wings es una organización cristiana sionista con sede en Nueva York. Durante tres décadas, ha traído a decenas de miles de cristianos evangélicos a Israel con el objetivo declarado de «explorar las raíces de su fe» y «levantarse en solidaridad con Israel». Su influencia se extiende a nivel internacional, movilizando a líderes religiosos y congregaciones de todo el mundo (25). En octubre de 2026, Eagles’ Wings organizó una de sus delegaciones más ambiciosas hasta la fecha, en el marco del festival «Awake Jerusalem», celebrado en la Torre de David de Jerusalén. La delegación, de diez días de duración, reunió a más de 550 líderes cristianos de 51 naciones y se coordinó en partnership con el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel (26). Un componente central de esta actividad fue la invitación a un gran contingente de líderes evangélicos de América Latina. Según los reportes, se sumó una delegación de 175 líderes cristianos latinoamericanos de diversas denominaciones y redes eclesiásticas, que en su conjunto representan a decenas de millones de fieles en la región (27). Durante su estadía, los líderes fueron llevados a reuniones con altos funcionarios del gobierno israelí, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) y el Ministerio de Asuntos Exteriores, así como con familias de rehenes y víctimas de los ataques del 7 de octubre. El propósito declarado era «añadir acciones tangibles a nuestras oraciones por Israel» y enviar un mensaje a sus esferas de influencia sobre la «importancia urgente» de apoyar a Israel (28). La actividad busca, en la práctica, alinear a las iglesias latinoamericanas con la agenda geopolítica del Estado de Israel, utilizando el lenguaje de la fe para legitimar un proyecto nacionalista. El aspecto más preocupante de la actividad de Eagles’ Wings es su financiación directa por parte del gobierno israelí, un hecho que la organización ha mantenido oculto. Según una investigación periodística de Drop Site News, Eagles’ Wings recibió secretamente un total de $700,000 del Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel, de los cuales $245,000 fueron asignados específicamente para sus esfuerzos de cabildeo en Washington D.C. (29).

Esta financiación se produce en el contexto de la campaña «Israel Advocacy Day», una iniciativa de cabildeo de alto perfil liderada por Eagles’ Wings en el Capitolio de Estados Unidos. El problema radica en que, a pesar de recibir fondos de un gobierno extranjero para influir en la política de otro país, Eagles’ Wings no está registrada como agente extranjero bajo la ley FARA (Foreign Agents Registration Act), lo que constituye una posible violación grave de la legislación estadounidense (30).

La organización, por tanto, no solo actúa como un grupo de presión proisraelí, sino que lo hace con dinero del propio Estado de Israel, operando en la opacidad y eludiendo los mecanismos de transparencia que la ley exige para cualquier entidad que trabaje por cuenta de un poder extranjero. Esto confirma la tesis central de este artículo: el sionismo cristiano no es un movimiento espontáneo de fe, sino una infraestructura de influencia financiada estratégicamente para capturar la teología evangélica y ponerla al servicio de un proyecto político.

La incorporación de Eagles’ Wings a la lista de organizaciones que hacen lobby por Israel revela una dimensión adicional del problema: la instrumentalización de los líderes latinoamericanos. Al invitar a pastores y superintendentes de denominaciones con millones de fieles, Eagles’ Wings no solo busca su apoyo simbólico, sino que los convierte en multiplicadores de una narrativa geopolítica que, a su regreso, será transmitida a sus congregaciones como si fuera doctrina bíblica. La financiación israelí de estas operaciones convierte a dichos líderes, consciente o inconscientemente, en correas de transmisión de propaganda extranjera.

Este es el modus operandi del lobby sionista: no se presenta como una ideología política, sino como un «ministerio de bendición a Israel». Pero detrás del lenguaje piadoso se esconde una maquinaria de cabildeo financiada por un Estado que, como documenta este artículo, persigue a los cristianos palestinos y subordina el evangelio a sus intereses. La iglesia evangélica latinoamericana, por tanto, no es un agente pasivo: está siendo cortejada y comprada por intereses sionistas que buscan expandir su base de apoyo global.

Frente a esto, la Escritura es clara: «No os unáis en yugo desigual con los incrédulos» (2 Corintios 6:14); «Nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo» (Filipenses 3:20); «Porque el amor al dinero es la raíz de todos los males» (1 Timoteo 6:10); «Guardaos de los falsos profetas» (Mateo 7:15); «No participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas» (Efesios 5:11). La iglesia debe mantener su lealtad a Cristo por encima de cualquier Estado o proyecto geopolítico.

Cisjordania con soldados israelíes

VIII. El sionismo como fuente de evangélicofobia

8.1. La asociación de los evangélicos con crímenes de guerra

Uno de los efectos más perversos del sionismo cristiano es que ha contaminado el nombre de los evangélicos en todo el mundo. El Dr. Jack Sara, presidente del Bethlehem Bible College, ha señalado que «el término evangélico ha sido mancillado debido a la asociación de los evangélicos con criminales de guerra israelíes» (31).

La evangélicofobia —la antipatía, el desprecio, el prejuicio y la aversión irracional que muchas personas sienten hacia los evangélicos— es en gran medida una consecuencia del alineamiento incondicional de sectores evangélicos con el proyecto sionista. Cuando los evangélicos son percibidos como cómplices del apartheid, la ocupación y el genocidio, el testimonio cristiano queda destruido (32).

Y es que Jesús mismo advirtió: «Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra» (Juan 15:20). «Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos» (Mateo 5:10). Pero también nos llamó a estar siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que nos demande razón de la esperanza que hay en nosotros (1 Pedro 3:15). La iglesia debe examinar si su testimonio está siendo confundido con ideologías políticas.

8.2. La narrativa de la cristofobia como cortina de humo

Paradójicamente, los mismos sectores que promueven el sionismo cristiano utilizan la narrativa de la «cristofobia» para presentarse como víctimas de persecución. Esta narrativa emerge como elemento estructurante del discurso sionista cristiano, a pesar de que muchos de estos países son mayoritariamente cristianos (33). Conviene precisar, entonces, qué se entiende por cristofobia: la aversión, hostilidad o discriminación dirigida contra la figura de Cristo, la religión cristiana o quienes la practican, así como la narrativa de persecución que afirma que los cristianos son vilipendiados por su fe, su moralidad y sus creencias. En sí misma, la denuncia de la cristofobia podría responder a situaciones reales de discriminación en determinados contextos. El problema surge cuando esa denuncia es instrumentalizada políticamente, y es precisamente lo que ha ocurrido con el sionismo.

El sionismo político ha utilizado la narrativa de la cristofobia de manera estratégica y multifacética. En primer lugar, ha fabricado o amplificado selectivamente casos de persecución cristiana en regiones geopolíticamente útiles para Israel, como ocurrió con la supuesta «masacre de cristianos» en Nigeria a finales de 2025, desmentida por agencias internacionales, cuyo propósito era redirigir la indignación moral que se dirigía contra Israel por su campaña en Gaza hacia un enemigo musulmán abstracto. En segundo lugar, ha construido una lógica de amistad-enemistad en la que Israel es presentado como el aliado natural de los cristianos frente a un enemigo común —el islam radical y, por extensión, el mundo árabe-palestino—, como lo evidencia el lobby de Christians United for Israel (CUFI), cuyo fundador John Hagee sostiene que «los enemigos de Israel son nuestros enemigos». En tercer lugar, ha intervenido directamente en la vida interna de las iglesias, particularmente en América Latina, mediante campañas financiadas por el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel que buscaban sembrar confusión presentando a los cristianos palestinos como impostores que no merecen la solidaridad de sus hermanos en la fe. Y en cuarto lugar, ha financiado encubiertamente organizaciones cristianas —como Eagles’ Wings, que recibió $700,000 del gobierno israelí, de los cuales $245,000 se destinaron a cabildeo en Washington D.C. sin registrarse bajo la ley FARA— para que actúen como grupos de presión proisraelíes mientras se presentan como ministerios de bendición. El resultado es una perversión del discurso sobre la persecución cristiana: mientras se denuncia una supuesta cristofobia en Occidente, se guarda silencio sobre la persecución real que sufren los cristianos palestinos bajo la ocupación israelí, y los propios Patriarcas de Tierra Santa han denunciado que el sionismo cristiano «corre el riesgo de restar presencia a los propios cristianos» en Israel y Palestina.

La estrategia es clara: desviar la atención de la complicidad con la opresión hacia una supuesta persecución religiosa. Es una manipulación perversa que instrumentaliza el sufrimiento real de los cristianos perseguidos en el mundo para proteger a los perpetradores de la opresión en Palestina. Pero la Escritura nos llama a no juzgar según las apariencias, sino a juzgar con justo juicio (Juan 7:24), sabiendo que la verdad nos hará libres (Juan 8:32), y que nada hay encubierto que no haya de descubrirse, ni oculto que no haya de saberse (Lucas 12:2). No debemos participar en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprenderlas (Efesios 5:11).

8.3. El daño al testimonio cristiano

El sionismo cristiano ha causado un daño incalculable al testimonio de la iglesia en el mundo. Los cristianos de Tierra Santa, descendientes de las primeras comunidades cristianas, han visto cómo su tierra es usurpada, sus iglesias amenazadas y su presencia diezmada, todo en nombre de un Dios que, según los sionistas cristianos, habría prometido esa tierra a un pueblo que rechazó a su Mesías.

El patriarca Theophilos III de Jerusalén ha enfatizado que el respaldo del sionismo cristiano a la ocupación y la violencia contradice el verdadero cristianismo, señalando que Jesús nunca predicó la violencia. Las iglesias de Jerusalén han declarado categóricamente: «Rechazamos las doctrinas del sionismo cristiano» (34).

Jesús dijo: «Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder» (Mateo 5:14). «Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos» (Mateo 5:16). No debemos dar motivo de tropiezo ni a judíos, ni a gentiles, ni a la iglesia de Dios (1 Corintios 10:32). Si es posible, en cuanto dependa de nosotros, debemos estar en paz con todos los hombres (Romanos 12:18). La iglesia debe velar por la pureza de su testimonio y por la paz, no por alinearse con proyectos de poder.

La necesidad de corregir esta desviación

El sionismo es una desviación doctrinal en el cuerpo de la iglesia evangélica. No un asunto secundario que pueda coexistir pacíficamente con la fe cristiana, sino un error de gran alcance que ha invadido los órganos vitales de la teología, la eclesiología y la misión.

El diagnóstico es claro:

  • Primero, el sionismo político es una ideología esencialmente atea, secular y nacionalista que explotó la religión judía como pretexto para un proyecto colonial. Pero la Escritura dice: «No confiéis en príncipes» (Salmo 146:3); «No os unáis en yugo desigual» (2 Corintios 6:14).
  • Segundo, su vehículo de infiltración fue el dispensacionalismo de John Nelson Darby, un sistema teológico que contradice la enseñanza bíblica sobre la unidad del pueblo de Dios en Cristo. Porque «hay un solo cuerpo y un solo Espíritu» (Efesios 4:4); «No hay judío ni griego» (Gálatas 3:28).
  • Tercero, su propagación ha sido financiada estratégicamente por intereses sionistas que han comprado la influencia de líderes evangélicos y organizaciones eclesiásticas. Pero «no podéis servir a Dios y a las riquezas» (Mateo 6:24); «Por avaricia harán mercadería de vosotros» (2 Pedro 2:3).
  • Cuarto, ha generado una serie de desviaciones doctrinales graves —el rapto pretribulacional, los dos pueblos de Dios, el excepcionalismo étnico, el milenialismo terrenal— que niegan la suficiencia de Cristo y la unidad de su iglesia. Pero «con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados» (Hebreos 10:14); «Él es nuestra paz, que de ambos hizo uno» (Efesios 2:14).
  • Quinto, ha creado una maquinaria de lobby que ha subordinado la política exterior de naciones enteras a los intereses de un Estado que persigue a los cristianos palestinos. Pero «nuestra ciudadanía está en los cielos» (Filipenses 3:20); «No confiéis en príncipes» (Salmo 146:3).
  • Sexto, ha contaminado el nombre de los evangélicos, generando una ola de evangélicofobia que dificulta la proclamación del evangelio en todo el mundo. Pero «vosotros sois la luz del mundo» (Mateo 5:14); «No deis motivo de tropiezo» (1 Corintios 10:32).

La corrección de esta desviación requiere varios pasos:

  1. Confesión: La iglesia debe confesar el pecado de haber permitido que una ideología política secular capturara su teología y subordinara su misión. «Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad» (1 Juan 1:9).
  2. Arrepentimiento: Debe arrepentirse de haber financiado, legitimado y promovido un sistema que oprime a los pobres, despoja a los débiles y persigue a los cristianos. «Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio» (Hechos 3:19).
  3. Repudio: Debe repudiar públicamente el dispensacionalismo y el sionismo cristiano como desviaciones doctrinales graves que contradicen el evangelio de Jesucristo. «Al hombre que cause divisiones, después de una y otra amonestación deséchalo» (Tito 3:10). «Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡Bienvenido!» (2 Juan 1:10).
  4. Retorno: Debe retornar a la hermenéutica bíblica cristocéntrica, que interpreta todas las Escrituras a la luz de Cristo, en quien todas las promesas de Dios son «Sí y Amén» (2 Corintios 1:20). «Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían» (Lucas 24:27).
  5. Solidaridad: Debe solidarizarse con los cristianos palestinos, sus hermanos en la fe, que sufren bajo la ocupación y el despojo. «Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe» (Gálatas 6:10). «Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran» (Romanos 12:15).
  6. Misión: Debe recuperar su misión esencial: hacer discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo (Mateo 28:19). «Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo» (Mateo 28:19).

El error no se corrige con paliativos. Se corrige con reforma doctrinal radical. Es tiempo de corregir la desviación sionista del cuerpo de Cristo. Es tiempo de que la iglesia evangélica recupere su identidad como el Israel de Dios, el pueblo de la promesa, la novia de Cristo, y deje de ser una herramienta útil a los intereses de un proyecto político que no es de este mundo.

Porque el reino de Cristo no es de este mundo. Y la iglesia, su esposa, no debe arrodillarse ante ningún Estado, ninguna bandera, ninguna ideología. Solo ante el Cordero que fue inmolado y que es digno de recibir la gloria, la honra y el poder por los siglos de los siglos. «Mi reino no es de este mundo» (Juan 18:36). «Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén» (Apocalipsis 1:5-6).

People praying beneath an Israeli flag beside Palestinian flag amid destroyed buildings

NOTAS

  1. Islam Ozkan, profesor de historia de la Universidad de Estambul, citado en “Istanbul university history professor: Zionism has exploited Judaism”, Pars Today, 27 de mayo de 2024.
  2. Theodor Herzl, Der Judenstaat (1896).
  3. Alejandro Klein, “El conflicto de los (erróneamente) llamados ortodoxos”, Enlace Judío, 23 de junio de 2026.
  4. “A War Of Religions? God Forbid!”, Gush Shalom, 19 de febrero de 2006.
  5. Wilkinson, P. (2007). For Zion’s sake: Christian Zionism and the role of John Nelson Darby. Paternoster. [Corrección: se sustituye la referencia genérica “Full text of E-Books, Archive.org” por la obra académica de referencia sobre Darby y el dispensacionalismo.]
  6. Wisconsin Lutheran Seminary, American Heresy.
  7. María das Dores Campos Machado y Brenda Carranza, “¿Qué es el sionismo cristiano?”, Nueva Sociedad, mayo-junio 2025.
  8. The Gospel Coalition, “Darby, Dispensationalism, and the Rise of Evangelical Antisemitism”, 30 de julio de 2024.
  9. WorldCat, “Understanding Christian Zionism”. [Obra: Wilkinson, P. (2013). Understanding Christian Zionism. Paternoster.]
  10. OpenSecrets, “Christians United for Israel Profile: Summary”.
  11. ICEJ, “ICEJ rebuilding youth activity center in Kibbutz Be’eri”, 29 de abril de 2025.
  12. Weber, T. P. (2004). On the road to Armageddon: How evangelicals became Israel’s best friend. Baker Academic. [Corrección: se sustituye la referencia incompleta a “Digital Commons, Luther Seminary” por una obra académica verificable que documenta la labor de la ICEJ.]
  13. Religión Digital, “Los equívocos del llamado sionismo cristiano”, 17 de febrero de 2025.
  14. EDOW, “Resolución n.° 4: sobre el enfrentamiento al sionismo cristiano”.
  15. ACN México, “El sionismo cristiano distorsiona las Escrituras”, 30 de junio de 2025.
  16. Confesión de Westminster, capítulo XXV.
  17. ACN México, “La herejía milenarista del sionismo-cristiano”, 5 de abril de 2026. [Título original del artículo citado.]
  18. Word&Way, “Jordan Hosts Landmark Conference on Christian Zionism’s Impact on Middle Eastern Christians”, 30 de enero de 2025.
  19. HCEF, “POST-CONFERENCE HIGHLIGHT: Christian Zionism: Theological and Political Views”, 31 de octubre de 2008.
  20. Wisconsin Lutheran Seminary, American Heresy. [Título original.]
  21. OpenSecrets, “Christians United for Israel Profile: Summary”.
  22. Responsible Statecraft, “Inside the growing religious revolt against Christian Zionism”, 8 de julio de 2026.
  23. ICEJ, “ICEJ rebuilding youth activity center in Kibbutz Be’eri”, 29 de abril de 2025.
  24. The Jerusalem Post, “Friends of Zion”, 13 de marzo de 2026.
  25. Drop Site News, investigación sobre Eagles’ Wings, 2025.
  26. The Jerusalem Post, “Dr. Mike Evans leads October 7 solidarity gathering in Jerusalem”, 9 de octubre de 2026.
  27. Drop Site News, investigación sobre Eagles’ Wings, 2025.
  28. Ibid.
  29. Drop Site News, investigación sobre Eagles’ Wings, 2025.
  30. Ibid.
  31. Editora Ultimato, “Evangelicofobia”.
  32. TEDE2 UNICAP, “O uso simbólico de Israel por grupos evangélicos”.
  33. Middle East Forum, “Theologians Refute Jerusalem Patriarchs’ Statement Criticizing Christian Zionism”, 20 de enero de 2026.
  34. Rádio Vaticano, “IGREJAS DE JERUSALÉM REJEITAM SIONISMO CRISTÃO”, 4 de septiembre de 2006.

REFERENCIAS

Al-Rahab, M. (2025, 30 de enero). Jordan hosts landmark conference on Christian Zionism’s impact on Middle Eastern Christians. Word&Way. https://wordandway.org/2025/01/30/jordan-hosts-landmark-conference-on-christian-zionisms-impact-on-middle-eastern-christians/

Bumgardner, D. (2025, 6 de noviembre). Christian Zionism strikes back. Baptist News Global. https://baptistnews.com/article/christian-zionism-strikes-back/

Campos Machado, M. D., & Carranza, B. (2025). ¿Qué es el sionismo cristiano? Los evangélicos e Israel en Brasil y Guatemala. Nueva Sociedad, (317), 81-96. https://www.proquest.com/docview/3248727950

Drop Site News. (2025). Investigación sobre la financiación israelí de Eagles’ Wings. Drop Site News.

Editora Ultimato. (s.f.). Evangelicofobia. Ultimato. https://ultimato.com.br/comunidade-conteudo/evangelicofobia

Friends of Zion. (s.f.). FAQ. https://foz.org/faq/

IQNA. (2024, 30 de abril). Zionism using Judaism as excuse to occupy Palestine: Scholar. https://iqna.ir/en/news/3488147/zionism-using-judaism-as-excuse-to-occupy-palestine-scholar- [Corrección: se elimina la atribución errónea al Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI); la fuente real es IQNA.]

The Jerusalem Post. (2026, 9 de octubre). Dr. Mike Evans leads October 7 solidarity gathering in Jerusalem. https://members.jpost.com/conferences/article-911149

Klein, A. (2026, 23 de junio). El conflicto de los (erróneamente) llamados ortodoxos no es ante el servicio militar. Enlace Judío. https://www.enlacejudio.com/2026/06/23/alejandro-klein-el-conflicto-de-los-erroneamente-llamados-ortodoxos-no-es-ante-el-servicio-militar-no-nos-confundamos-hay-otro-judaismo-posible/

OpenSecrets. (2025). Christians United for Israel lobbying profile. https://www.opensecrets.org/federal-lobbying/clients/summary?cycle=2025&id=D000073926

Pars Today. (2024, 27 de mayo). Istanbul university history professor: Zionism has exploited Judaism. https://parstoday.ir/en/news/world_zionism-229232.istanbul_university_history_professor_zionism_has_exploited_judaism

Parsons, D. (2025, 30 de abril). ICEJ rebuilding youth activity center in Kibbutz Be’eri. International Christian Embassy Jerusalem. https://icej.ca/icej-rebuilding-youth-activity-center-in-kibbutz-beeri/

Real Casa Hachemita. (2025, 17 de diciembre). King receives Christian, Muslim religious leaders from Jerusalem, Jordan ahead of Christmas. https://rhc.jo/en/news/king-receives-christian-muslim-religious-leaders-from-jerusalem-jordan-ahead-of-christmas

Decision Magazine. (2026, 1 de marzo). The errors of replacement theology. https://billygraham.org/decision-magazine/articles/the-errors-of-replacement-theology [Corrección: se elimina la atribución errónea a J. C. Rosenberg; el artículo es una publicación de Decision Magazine.]

Sweet, J. (2025, 22 de noviembre). Israel pays evangelicals with Trump ties to create pro-Israel content. The American Conservative. [Reproducido en Tipp Insights]. https://tippinsights.com/israel-pays-evangelicals-with-trump-ties-to-create-pro-israel-content/ [Corrección: se aclara que la fuente primaria es The American Conservative, y Tipp Insights es una reproducción.]

The Gospel Coalition. (2024, 30 de julio). Darby, dispensationalism, and the rise of evangelical antisemitism. https://www.thegospelcoalition.org/article/darby-dispensationalism/

Weber, T. P. (2004). On the road to Armageddon: How evangelicals became Israel’s best friend. Baker Academic. [Fuente añadida para sustituir la referencia incompleta de la nota 12.]

Wilkinson, P. (2007). For Zion’s sake: Christian Zionism and the role of John Nelson Darby. Paternoster.

Wisconsin Lutheran Seminary. (s.f.). American heresy: Darby, dispensationalism, and the rise of evangelical antisemitism. https://essays.wisluthem.org

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