ESCATOLOGÍA, Milenio, Pentecostalismo, Teología

El Milenio en la teología protestante

Por Fernando E. Alvarado

INTRODUCCIÓN

De acuerdo con la teología evangélica la historia se apresura hacia la segunda venida del Señor Jesucristo a la tierra y su futuro reino milenial. En ese momento los propósitos de Dios, para los cuales el Hijo de Dios vino al mundo, se realizarán. La Redención se habrá completado y la soberanía divina habrá sido manifestada sobre la tierra.

Una gran porción de la profecía se relaciona con esta venida y con los eventos asociados con ella, entre ellos el Milenio. Los intérpretes bíblicos, sin embargo, están divididos en diferentes escuelas sobre la cuestión de la segunda venida de Cristo y la doctrina del milenio. Aunque la Segunda Venida de Cristo siempre ha ocupado un lugar de importancia en la teología cristiana, la cuestión milenaria se había considerado en otros tiempos como algo de poca importancia en la esfera de interpretación y estudios bíblicos, pero esto ha cambiado. La doctrina del milenio ha llegado a ser una de las mayores doctrinas, debido a su efecto determinante en toda la esfera de la teología. Estos aspectos son abordados por una rama de la teología denominada Escatología.

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¿QUÉ ES LA ESCATOLOGÍA?

La escatología es una rama de la teología cristiana conformada por las creencias escatológicas o de las “últimas cosas” del cristianismo. La palabra Escatología proviene de dos palabras griegas que significan “último” (ἔσχατος) y “estudio” (-λογία), se trata del estudio de las ‘cosas finales’, bien el fin de la vida individual, o del fin de los tiempos, o del fin del mundo, así como la naturaleza del Reino de Dios. A grandes rasgos, se refiere al estudio del destino de la humanidad tal como se describe en la Biblia, la fuente primaria para cualquier estudio escatológico cristiano. Los asuntos y eventos más importantes de la escatología cristiana son la muerte y la vida después de la muerte, el Cielo y el Infierno, el segundo advenimiento de Jesús (o Parusía), la Resurrección de los Muertos, el Arrebatamiento, la Gran Tribulación, el Milenio, el fin del mundo, el Juicio Final, así como el Cielo Nuevo y la Tierra Nueva del mundo que vendrá. Los pasajes escatológicos se encuentran en muchos lugares de la Biblia, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. Hay también muchos ejemplos extrabíblicos de profecías escatológicas, así como tradiciones eclesiales.

La escatología es quizá una de las ramas de estudio más antiguas de la teología cristiana, ya considerada en textos bíblicos como la Parábola del juicio final, y otros discursos de Jesús sobre los tiempos finales, la doctrina de la Parusía discutida por Pablo (Romanos 2:5-16, Romanos 14:10, 1 Corintios 4.5, 2 Corintios 5:10, 2 Timoteo 4:1, 2 Tesalonicenses 1:5) e Ignacio de Antioquía (35–107 d.C.), y tratado con más consideración por el apologista cristiano, Justino Mártir (100–165). El estudio de la escatología continuó en occidente con Tertuliano (160–225) y tuvo reflexiones más completas por parte de Orígenes (185–254).[1] El término fue usado inicialmente por el teólogo luterano Abraham Calovius (1612–86), pero sólo se usó de manera más amplia durante el siglo XIX.[2]

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LA DOCTRINA DEL MILENARISMO

La doctrina acerca del Milenio se conoce como Milenarismo. En términos generales, el concepto cristiano del Milenio alude a un período de mil años y se refiere a la doctrina de la era del retorno o segunda venida que aún está por iniciarse. El milenarismo pues, sostiene la creencia de que Cristo regresara a reinar por mil años.[3] Hoy en día, la mayoría de los cristianos creen que el Señor regresará antes de los mil años y por lo tanto esos años se caracterizarán por su presencia personal y por el ejercicio de la autoridad que le corresponde, lo cual confirma y sostiene el cumplimiento de todas las bendiciones sobre la tierra que están predichas para ese período.

En la interpretación mayoritaria los mil años transcurrirán entre la primera y la segunda resurrección de la humanidad. En esos mil años todos los pactos terrenales con Israel se cumplirán, toda la expectativa del Antiguo Testamento se aplicará, se manifestará el reino y la gloria de Israel y el Mesías prometido se sentará sobre el trono de David en Jerusalén. Sin embargo, no todos los cristianos están de acuerdo. En esta, como en muchas otras doctrinas, la diversidad de opiniones e interpretaciones se hace presente en el cristianismo. A pesar de que la fuente de estudio es una sola, existen al menos cuatro corrientes escatológicas en relación con la doctrina del milenio: el alegorismo (punto de vista no literal espiritualizado), postmilenialismo, amilenialismo y premilenialismo.

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PUNTOS DE VISTA SOBRE EL MILENIO

Históricamente ha habido tres puntos de vista, o escuelas de pensamiento escatológico, con respecto al Milenio:

 

(1) POSTMILENARISMO: Este punto de vista es popular entre los teólogos del pacto del período posterior de la Reforma (calvinistas). Sostiene que mediante la predicación del Evangelio el mundo entero será cristianizado y sometido al Evangelio, antes del regreso de Cristo. El nombre de esta corriente se deriva del hecho de que, según esta teoría, Cristo regresa después, del milenio (por tanto, post-milenio). Debiera añadirse que los principios posmilenaristas enseñan que la Segunda Venida será seguida inmediatamente por la resurrección y el juicio general, así como la iniciación plena del cielo y el infierno. En realidad, el posmilenarismo evangélico se diferencia principalmente del amilenarismo, en su creencia sobre el triunfo final del bien sobre el mal antes del retorno de Cristo. Algunos posmilenaristas creen que toda la era de la Iglesia es el Milenio. Otros piensan que la cristianización de la sociedad llegará gradualmente y que será plenamente realizada en un futuro remoto, pero antes del regreso de Cristo. Para los posmilenaristas la venida de Cristo cierra esta era y es seguida por el estado eterno. Como ya vimos anteriormente los amilenaristas también creen esto.
Hubo algunas variaciones a mediados del siglo XVII como resultado de una reacción en contra del humanismo y la teología liberal pero no fue hasta después de las dos guerras mundiales que el posmilenarismo comenzó a perder su importancia e influencia. Este movimiento prácticamente sucumbió con el colapso de los sueños utópicos después de las guerras mundiales. Hoy en día, esta posición es minoritaria entre los evangélicos. Otro factor en su deterioro fue el hecho de que al posmilenarismo se le hizo casi imposible resistir el asalto de la teología liberal. No obstante, los cristianos que aún sostienen este punto de vista se adhieren a la doctrina de la segunda venida literal y creen en un milenio literal, pues siguen generalmente la enseñanza del Antiguo Testamento sobre la naturaleza de ese reino. Su controversia es sobre cuestiones como quién instituye el milenio, la relación de Cristo con el milenio, y el tiempo de la venida de Cristo en relación con ese milenio.
Hay un grupo de variantes modernas del postmilenarismo, que reciben nombres como “el reino ahora” y “teología del dominio”. Enseñan que esta era presente es el reino de Dios, y que los cristianos deben usar el poder de Dios para llevarlo hasta su realización plena a base de convertirse en una Iglesia madura, algo que “habría podido suceder hace miles de años, si la Iglesia de aquellos días hubiese alcanzado la madurez necesaria”. Creen que Cristo regresará a un mundo donde la Iglesia se ha hecho con el dominio “sobre todo aspecto dentro del marco social”. La Iglesia debe recuperar su control sobre todos los reinos de este mundo. Algunos dicen que la Iglesia debe derrocar todo dominio que se oponga a Dios. Aun la muerte deberá estar “totalmente vencida antes del regreso de Jesús.” Olvidan que el trigo y la cizaña existirán juntos a lo largo de toda esta era, hasta que Dios envíe a sus ángeles para que recojan la cosecha (Mateo 13:36–43). Muchos no creen en la doctrina del Arrebatamiento y, en lugar de esto, buscan la victoria y el dominio mientras establecen el reino de Dios en la tierra. La mayor parte son preteristas y creen que la gran tribulación tuvo lugar en el primer siglo. También creen que “el Israel étnico fue excomulgado por su apostasía” y “Cristo transfirió las bendiciones del reino de Israel a un nuevo pueblo: la Iglesia”. Ignoran los numerosos pasajes de las Escrituras que indican que Dios tiene aún un propósito que cumplir con la nación de Israel en su plan.[4]
El posmilenialismo se divide en dos corrientes principales: Posmilenialismo bíblico (tradicional) y posmilenialismo liberal.
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(2) AMILENARISMO: El prefijo “a” significa “no” o “sin”. El amilenarismo es el punto de vista que no cree en un futuro reino literal de Cristo en la tierra por mil años, en cumplimiento de las promesas de Dios contenidas en el Antiguo Testamento. Para los defensores de este punto de vista escatológico, todas las profecías con respecto al reino están cumpliéndose espiritualmente ahora en la Iglesia, en el período intermedio entre los dos advenimientos. Su carácter más general es el de negar el reino literal de Cristo sobre la tierra. Es similar al post-milenarismo, que enseña que Cristo viene después de lo que ellos consideran el milenio.
Algunos toman un punto de vista idealista y dicen que no habrá un milenio literal en absoluto. Otros consideran que los mil años transcurren en el cielo durante la Era de la Iglesia.[5] La mayoría toman el número mil como un número ideal que representa un período indefinido. Esperan que la Era de la Iglesia termine con una resurrección y un juicio generales, tanto para los justos como para los malvados al mismo tiempo, seguido de inmediato por el reino eterno de los nuevos cielos y la nueva tierra. Con respecto al Apocalipsis en su totalidad, muchos son preteristas. Puesto que en su sistema no tienen lugar para una restauración literal de Israel, o para el reinado de Cristo en la tierra, toman las profecías del Antiguo Testamento que se refieren a Israel, las espiritualizan y se las aplican a la Iglesia. No obstante, es muy claro, por ejemplo, en Ezequiel 36, que Dios restaurará a Israel por causa de su santo nombre, a pesar de lo que ellos hayan hecho.[6]
El Amilenarismo no sólo es una designación inaplicable debido a su implicación negativa, sino que la distinción que hace es falsa. Ningún amilenarista niega que la Biblia enseña un Milenio. Pero la palabra amilenarismo significa que no hay Milenio. El problema no es si se enseña el Milenio en Apocalipsis 20. Todos los amilenaristas lo creen.

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(3) PREMILENARISMO: Es el que sostiene que Cristo volverá a la tierra, literal y corporalmente: El prefijo “pre” antes de la palabra milenarismo significa “antes”. Por lo tanto, el Premilenarismo sostiene la creencia de que Cristo retornará antes de que se establezca el milenio y de hecho lo implantará cuando regrese a la tierra. Generalmente el sistema puede caracterizarse de la siguiente forma: los premilenaristas creen que poseen la fe histórica de la Iglesia al sostener una interpretación literal de las Escrituras, piensan que las promesas hechas a David y Abraham son incondicionales, que tuvieron o tendrán un cumplimiento literal. Las promesas hechas a Israel no han sido cumplidas o abrogadas de forma alguna por la iglesia, la cual es un cuerpo particular en esta era que tiene un destino y una promesa diferentes a la de Israel. Los premilenaristas dicen que Cristo, al final de esta era, Cristo retornará para establecer su reino en la tierra por mil años, durante los cuales se cumplirán las promesas hechas al pueblo de Israel. Los estudiantes de la historia de la iglesia primitiva generalmente concuerdan en que el premilenarismo era el punto de vista sostenido por muchos en la era post-apostólica. Que esta es la más antigua de las tres posiciones milenaristas es algo prácticamente indudable. El premilenialismo se divide en dos corrientes: Histórico y dispensacional.
Los premilenaristas toman las profecías del Antiguo Testamento, así como las de Jesús y del Nuevo Testamento, tan literalmente como lo permite su contexto. Reconocen que la forma más sencilla de interpretar estas profecías es situar el regreso de Cristo, la resurrección de los creyentes y el trono del juicio de Cristo, antes del milenio, después del cual Satanás será puesto en libertad temporalmente, para seguir a continuación con su derrota definitiva. Entonces vendrá el juicio del gran trono blanco para el resto de los muertos y, por último, el reino eterno de los nuevos cielos y la nueva tierra. Con respecto al Apocalipsis en su conjunto, los premilenaristas son futuristas. No ven que el mundo vaya a mejorar durante esta era, y sienten lo importante que es exhortar al mundo para que huya de la ira que será derramada, al aceptar a Cristo como Salvador y Señor. Con todo, no son pesimistas. Buscan con gozosa expectación la bienaventurada esperanza; el regreso de nuestro Señor.[7]

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LOS PENTECOSTALES Y EL MILENIO

La teología pentecostal en relación con los eventos futuros y el milenio se enmarca dentro del Premilenialismo (en su mayoría, aunque no exclusivamente, dispensacional). Los pentecostales creemos en un Reinado literal de mil años de Cristo sobre la Tierra.[8] Los pentecostales creemos que:

(1) AL INICIO DEL MILENIO, SATANÁS SERÁ ATADO: En Apocalipsis 20:1–3 y los versículos 7–10 se habla del juicio de Satanás. Este estará prisionero en el abismo durante mil años. El abismo será cerrado y sellado sobre él, de manera que no tendrá posibilidad de realizar actividad alguna en la tierra durante ese período.
(2) LA IGLESIA REINARÁ CON CRISTO DURANTE EL MILENIO: En Apocalipsis 20:4–6 la Biblia habla de los que son sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con Él por mil años. Este reino traerá consigo el cumplimiento de muchas profecías. En el milenio, Israel y la Iglesia son en realidad un único pueblo de Dios. Uno por la fe en Cristo y la participación común en el Espíritu y, sin embargo, distintos, en cuanto a que Dios restaurará a Israel como nación a su tierra bajo un nuevo pacto.[9] Apocalipsis 20:4 se refiere a dos grupos de personas. El primero se sienta en el trono a juzgar (es decir, a “gobernar”). El mensaje a todas las iglesias (Apocalipsis 3:21–22) indica que éstos son todos los creyentes de la Era de la Iglesia que han permanecido fieles, convirtiéndose en vencedores; esto es, ganadores, triunfadores (Apocalipsis 2:26–27; 3:21; 1 Juan 5:4). Entre ellos, tal como lo prometió Jesús, están los doce apóstoles para juzgar (regir) a las doce tribus de Israel (Lucas 22:30), puesto que Israel, restaurado, purificado, lleno del Espíritu Santo de Dios, sin duda alguna ocupará toda la tierra prometida a Abraham (Génesis 15:18). Además de los vencedores procedentes de la Era de la Iglesia, Juan vio “almas”; esto es, personas vivas que habrán pasado por el martirio durante la tribulación (Apocalipsis 6:9–11; 12:15). Estos dos grupos son reunidos para reinar con Cristo durante los mil años.
(3) EL MILENIO SERÁ UN TIEMPO DE PAZ: Este período será un tiempo de paz y bendición, en el que prevalecerá la justicia (Isaías 2:2–4; Miqueas 4:3–5; Zacarías 9:10). El Espíritu Santo realizará una obra de restauración. Hasta el mundo natural reflejará el orden, la perfección y la belleza que Dios quería que tuviese su creación.[10] El mundo animal será transformado (Isaías 11:6–8; 35:25; Ezequiel 34:25). Sin embargo, aún habrá causa para el castigo y la muerte (Isaías 65:17–25). Esto significa que aún les será necesario tomar la decisión de seguir a Cristo en fe y obediencia a aquellos hijos que les nazcan durante el reinado milenial de Cristo en la tierra a los no creyentes que sobrevivieron a la tribulación.
(4) LA SEGUNDA RESURRECCIÓN TENDRÁ LUGAR DESPUÉS DEL MILENIO: En Apocalipsis 20:5 se hace una simple afirmación acerca de “los otros muertos”. Entre éstos se incluyen todos los que no estén en los dos grupos mencionados en el versículo 4. Es decir, este grupo incluye a todos los que han muerto en sus pecados, alejados de la gracia salvadora de Dios. Ellos no resucitarán hasta después del reinado milenial de Cristo.
(5) SATANÁS SERÁ SUELTO AL FINAL DEL MILENIO: Después de los mil años, se soltará a Satanás, probablemente para causar una reivindicación final a la justicia de Dios. Es decir, aunque la gente habrá disfrutado del maravilloso dominio de Cristo, es evidente que seguirá a Satanás en cuanto tenga oportunidad. Los que no son salvos se rebelan. En justicia, Dios no puede hacer otra cosa más que separarlos para siempre de sus bendiciones. Satanás, el gran engañador, también se engaña a sí mismo y cree que aún puede derrotar a Dios, pero su intento final fracasará. Nunca más habrá una rebelión contra Dios y contra su amor. El juicio final tendrá lugar después del Milenio.

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CONCLUSIÓN

El Reino Milenial es el título dado a los 1000 años del reinado de Jesucristo en la tierra. Algunos buscan interpretar los 1000 años de manera alegórica. Otros entienden que los 1000 años son solo una manera figurativa de decir “un largo período de tiempo”. El resultado es que algunos no esperan que sea literalmente un reinado físico de Jesucristo sobre la tierra. Sin embargo, en Apocalipsis 20:2-7, seis veces se menciona específicamente que el Reino Milenial tendrá una duración de 1000 años. Si Dios hubiera querido decirnos “un largo período de tiempo”, Él lo hubiera hecho fácilmente, sin mencionar explícita y repetidamente un marco exacto del tiempo.

La Biblia nos dice que cuando Cristo regrese a la tierra, Él mismo se establecerá como Rey en Jerusalén, sentándose en el trono de David (Lucas 1:32-33). Los pactos incondicionales demandan un retorno físico y literal de Cristo para establecer Su reino. El pacto Abrahámico prometió una tierra para Israel, una posteridad, un gobernante, y una bendición espiritual (Génesis 12:1-3) El pacto Palestino prometió a Israel una restauración de la tierra y su ocupación (Deuteronomio 30:1-10). El pacto Davídico prometió a Israel el medio por el cual perdonaría a la nación y podría ser bendecida (Jeremías 31:31-34).

En la Segunda Venida, estos pactos serán cumplidos mientras se reúne a Israel de entre las naciones (Mateo 24:31), se convierte (Zacarías 12:10-14), y se restaura a su tierra bajo el gobierno del Mesías, Jesucristo. La Biblia habla sobre las condiciones durante el Milenio, como un ambiente perfecto tanto físico como espiritual. Será un tiempo de paz (Miqueas 5:2-4; Isaías 32:17-18); gozo (Isaías 61:7,10); confort (Isaías 40:1-2); sin pobreza (Amos 9:13-15), ni enfermedad (Joel 2:28-29). La Biblia también nos dice que solo los creyentes entrarán en el Reino Milenial. Por esto, habrá un tiempo de completa justicia (Mateo 25:37; Salmo 24:3-4); obediencia (Jeremías 31:33); santidad (Isaías 35:8); verdad (Isaías 65:16); y llenura del Espíritu Santo (Joel 2:28-29). Cristo regirá como Rey (Isaías 9:3-7; 11:1-10), con David como gobernante (Jeremías 33:15,17,21; Amos 9:11). Nobles príncipes también gobernarán (Isaías 32:1; Mateo 19:28). Jerusalén será el centro “político” del mundo (Zacarías 8:3).

Apocalipsis 20:2-7 simplemente da el período de tiempo preciso del Reino Milenial. Aún sin estas Escrituras, hay muchísimas otras que apuntan hacia un reinado literal del Mesías en la tierra. El cumplimiento de muchas de las promesas y pactos de Dios descansan sobre un reino futuro literal y físico. No existen bases sólidas para negar una interpretación literal del Reino Milenial y sus 1000 años de duración.

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REFERENCIAS:

[1] Alexander Roberts & James Donaldson, eds. Ante-Nicene Fathers. (16 vol.) Peabody, Massachusetts: Hendrickson, 1994. Los escritos de Ignacio y Justino Mártir pueden verse en el Vol. 1; Tertuliano, en Volumes 3–4; y Orígenes en Volume 4.

[2] Erwin Fahlbusch, Dietrich, “Eschatology,” The Encyclopedia of Christianity (Grand Rapids, MI; Leiden, Netherlands: Wm. B. Eerdmans; Brill, 1999–2003), 122.

[3] Enciclopedia Británica. Décimo cuarta edición. Vol. II.

[4] Pauline G. MacPherson, Can the Elect Be Deceived? Denver: (Bold Truth Press, 1986), p. 46. Véase también David Chilton, Paradise Restored: A Biblical Theology of Dominion (Fort Worth: Dominion Press, 1985), p. 53; Earl Paulk, The Great Escape Theory (Decatur, Ga.: Chapel Hill Harvester Church, s. f). David Chilton, Paradise Restored: A Biblical Theology of Dominion (Tyler, Tex.; Reconstruction Press, 1985), p. 224. Gary DeMar y Peter Leithart, The Reduction of Christianity (Fort Worth: Dominion Press, 1988), p. 213. En cuanto a los propósitos de Dios con Israel, véanse Deuteronomio 4:27–31; Isaías 2:2–3; 14:1–3; Jeremías 23:5–6, 32:37–42; Ezequiel 36:22–32; 39:25–29; Amós 9:11–15; Sofonías 3:14–15; Zacarías 8:7–8, 13–15; Romanos 11:15, 25–27.

[5] Anthony A. Hoekema, The Bible and the Future (Grand Rapids: Wm. B. Eerdmans, 1979), p. 235.

[6] Williams, Systematic Theology, vol. 3, pp. 224, 233.

[7] Wayne House y Thomas Ice, Dominion Theology: Blessing or Curse? (Portland, Oreg.: Multnomah Press, 1988), p. 390.

[8] La repetición de los mil años en seis ocasiones les da importancia y sugiere que esto es algo a tomar literalmente. Salmos 2:8; 24:7–8; Isaías 9:7; 11:6–10; 35:1–2; 61:3; Jeremías 23:5–6; Ezequiel 40–48; Daniel 2:44; Oseas 1:10; 3:5; Amós 9:11–15; Miqueas 4:1–8; Zacarías 8:1–9; Mateo 19:28; Hechos 15:16–18; Apocalipsis 2:25–28; 11:15.

[9] Bruce Ware, The New Covenant and the People(s) of God”, pp. 68–97.

[10] Salmos 96:11–13; 98:7–9; Isaías 14:7–8; 35:1–2, 6–7; 51:3; 55:12–13; Romanos 8:18–23.

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Distintivos del Pentecostalismo

Dispensacionalismo en el movimiento pentecostal.

Por: Pastor Fernando Ernesto Alvarado.

INTRODUCCIÓN.

Los pentecostales creemos que las Escrituras, tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento, son verbalmente inspiradas por Dios y son la revelación de Dios para el hombre, la regla infalible y autoritaria de fe y conducta (2 Timoteo 3:15-17; 1 Tesalonicenses 2:13; 2 Pedro 1:21). Interpretarla correctamente debería ser la meta de todo pentecostal que ame la sana doctrina. La complejidad de la Biblia, sin embargo, hace de esta una tarea no tan simple.

La Biblia no es sólo un libro extenso, es más bien una biblioteca: Una compilación de 66 libros escritos por 40 autores diferentes a lo largo de 1.500 años. Para estudiarla y comprenderla correctamente es esencial determinar un marco para la interpretación. El último libro de la Biblia fue escrito hace casi 2.000 años. Ambos Testamentos fueron escritos en una cultura e idioma drásticamente diferentes. Está claro que gran parte de la Biblia fue pensada como historia, pero también hay algo de alegoría y simbolismo, algo de poesía y gran parte de profecía. Determinar cómo consolidar varias formas literarias diferentes y determinar la historia general de Dios casi requiere una metodología tan flexible como el método científico: hacer una predicción, ver cómo la evidencia respalda esa predicción, refinar la predicción hasta que no ocurran más anomalías, luego usar el marco establecido para interpretar los textos más ambiguos. Es ahí donde el dispensacionalismo cobra importancia dentro del Movimiento Pentecostal, ya que le proporciona ese marco de referencia para interpretar correctamente la Biblia.

¿QUÉ ES EL DISPENSACIONALISMO?

El dispensacionalismo es un acercamiento a la interpretación bíblica el cual declara que Dios usa medios diferentes de trabajar con las personas durante diferentes períodos de la historia. El marco establecido al que se adhieren los dispensacionalistas es que el texto de la Biblia debe tomarse literalmente siempre que sea posible. Dentro de la interpretación literal del dispensacionalismo hay margen para la metáfora, las figuras literarias y la alegoría. Pero el significado detrás de la metáfora se toma literalmente. Dios lo hace evidente a través del uso del lenguaje, respecto a cuáles pasajes son literales y cuales son metafóricos.

Una interpretación literal de la Biblia puede tener su mayor y más divisivo efecto en la interpretación de lo que sucederá en el fin de los tiempos. El dispensacionalismo sostiene que la iglesia e Israel son dos entidades diferentes, con quienes Dios interactúa de dos maneras específicas. A diferencia de la teología del Pacto, el dispensacionalismo enseña que la iglesia no heredó las promesas que Dios le hizo a Israel. Aunque tanto la iglesia como Israel reciben la salvación a través del sacrificio de Jesús, la iglesia no es una entidad política nacional y no está llamada a imponer los estándares de Dios a escala nacional o mundial. Con esta distinción en mente, el plan de Dios para Israel todavía no se ha cumplido; Israel todavía tiene una parte esencial en el fin de los tiempos, que finalmente sucederá en el Reino del Milenio (Apocalipsis 20). La atención de Dios está temporalmente en la iglesia, pero regresará a Israel cuando la iglesia sea arrebatada antes de la Tribulación.

El “dispensacionalismo” recibe su nombre de las “dispensaciones” inferidas en la Biblia. Una dispensación se define como:

  1. Un período de tiempo durante el cual se prueba al hombre con respecto a la obediencia a una revelación específica de la voluntad de Dios.
  2. Un sistema establecido por Dios para regular la obediencia de los seres humanos para con él en cuestiones de fe y moralidad.
  3. Un período particular a lo largo de la historia de la salvación.

Este vocablo de uso teológico es aplicado a la «economía divina» (del gr. Oikonomía), y aparece cuatro veces en el Nuevo Testamento, pero sólo una vez con connotaciones temporales: Comisión en (1 Corintios 9:17); Dispensación (Efesios 1:10); Administración (Efesios 3:2) y con un sentido doble en Colosenses 1:15 (En referencia a una persona en autoridad significa un arreglo o plan y en referencia a una persona bajo autoridad se refiere a una mayordomía o administración). La historia de la redención generalmente se divide en siete períodos sucesivamente cronológicos. Sin embargo, la división dispensacionalista de la historia varía entre sus adherentes, que van desde tres períodos a cuatro, a siete y a ocho dispensaciones.  Siete es el más común y son:

  • Inocencia (Génesis 1 – 3). Adán y Eva antes de que pecaran.
  • Consciencia (Génesis 3 – 8). Del primer pecado hasta el diluvio.
  • Gobierno humano (Génesis 9 – 11). Después del diluvio, el gobierno solo humano.
  • La promesa (Génesis 12 – Éxodo 19). De Abraham a Moisés: La Ley es dada.
  • La Ley (Éxodo 20 – Hechos 2:4). De Moisés a la muerte del Señor Jesús en la cruz.
  • La gracia (Hechos 2:4 – Apocalipsis 20:3). De la cruz al reino milenial.
  • El reino milenial (Apocalipsis 20:4-6). El gobierno de Cristo sobre la tierra en el reino milenial.

Quizás irónicamente, estos siete marcos de tiempo no se mencionan literalmente en el texto, pero sí describen con precisión las diferentes formas en que Dios ha interactuado con Su creación. Una interpretación literal de la Biblia muestra que Dios se ha relacionado con la humanidad de diferentes maneras a lo largo de la historia, y que Israel y la iglesia son dos entidades separadas. Esa es la esencia del dispensacionalismo. Sin embargo, estas dispensaciones no son medios para la salvación, sino maneras en las que Dios se relaciona con el hombre. El dispensacionalismo como un sistema, resulta en una interpretación premilenial de la Segunda Venida de Cristo, y usualmente una interpretación pretribulacional del Arrebatamiento.

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LAS SIETE DISPENSACIONES.

  1. DISPENSACIÓN DE LA INOCENCIA: La primera dispensación es llamada la ‘Dispensación de la Inocencia (Génesis 1:28-30 y 2:15-17). Esta dispensación cubre el período de Adán y Eva en el Jardín del Edén. En esta dispensación los mandatos de Dios eran (1) poblar la tierra con hijos, (2) sojuzgar la tierra, (3) tener dominio sobre los animales, (4) cuidar del jardín, y (5) abstenerse de comer el fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal. Dios les advirtió del castigo de muerte física y espiritual si desobedecían. Esta dispensación tuvo una vida corta, y llegó a su fin por la desobediencia de Adán y Eva al comer el fruto prohibido y su consecuente expulsión del Jardín del Edén.

 

  1. DISPENSACIÓN DE LA CONCIENCIA: La segunda dispensación es llamada la ‘Dispensación de la Conciencia,’ y duró como 1,656 años desde el tiempo de la expulsión de Adán y Eva del Jardín del Edén, hasta el Diluvio (Génesis 3:8-8:22). Esta dispensación demuestra lo que la humanidad hará si se le deja a su voluntad y conciencia, la cual ha sido contaminada por su heredada naturaleza pecaminosa. Los cinco aspectos más importantes de esta dispensación son 1) una maldición sobre la serpiente, 2) un cambio en la femineidad y la maternidad, 3) una maldición sobre la naturaleza, 4) una imposición de trabajo sobre la humanidad para producir comida, y 5) la promesa de Cristo como la simiente que heriría a la serpiente en la cabeza (Satanás).

 

  1. DISPENSACIÓN DEL GOBIERNO HUMANO: La tercera dispensación es la ‘Dispensación del Gobierno Humano,’ la cual se inició en Génesis 8. Dios había destruido la vida sobre la tierra con el Diluvio universal, salvando solo una familia para reiniciar la raza humana. Dios les dio las siguientes promesas y mandatos a Noé y su familia: Dios ya no maldeciría la tierra nuevamente; Noé y su familia deberían repoblar la tierra con gente; ellos tendrían dominio sobre el reino animal; se les permitía comer carne; es establecida la ley de la pena capital; nunca habría otro diluvio universal; la señal de la promesa de Dios sería el arco-iris. Los descendientes de Noé no se dispersaron y repoblaron la tierra como Dios les ordenó, por tanto, fracasaron en su responsabilidad en esta dispensación. Cerca del 325 años después del diluvio, los habitantes de la tierra comenzaron a construir una torre, un gran monumento a su solidaridad y orgullo (Génesis 11:7-9). Dios puso fin a la construcción, creando diferentes lenguajes y forzando Su mandato de repoblar la tierra. El resultado fue el nacimiento de las diferentes naciones y culturas. A partir de ese momento, los gobiernos humanos han sido una realidad.

 

  1. DISPENSACIÓN DE LA PROMESA: La cuarta dispensación, llamada la ‘Dispensación de la Promesa,’ comenzó con el llamado de Abraham, continuando a través de las vidas de los patriarcas, y terminando con el éxodo del pueblo judío de Egipto, un período de aproximadamente 430 años. Durante esta dispensación, Dios desarrolló a una gran nación que Él había elegido como Su pueblo (Génesis 12:1 – Éxodo 19:25). La promesa básica durante la ‘Dispensación de la Promesa,’ fue el Pacto Abrahámico. Estos son los puntos clave de ese pacto incondicional: De Abraham, saldría una gran nación que Dios bendeciría con prosperidad física y espiritual; Dios haría grande el nombre de Abraham; Dios bendeciría a aquellos que bendijeran a los descendientes de Abraham, y maldeciría a aquellos que los maldijeran. En Abraham, todas las familias de la tierra serían bendecidas. Esto fue cumplido en Jesucristo y Su obra de salvación. La señal del pacto es la circuncisión. Este pacto, que fue repetido a Isaac y Jacob, está reservado para el pueblo hebreo y las 12 tribus de Israel.

 

  1. DISPENSACIÓN DE LA LEY: La quinta dispensación es la llamada ‘Dispensación de la Ley.’ Duró casi 1,500 años, desde el Éxodo, hasta que fue suspendido después de la muerte de Jesucristo. Esta dispensación continuará durante el Milenio, con algunas modificaciones. Durante la Dispensación de la Ley, Dios trató específicamente con la nación judía, a través del Pacto Mosaico, o la Ley, que se encuentra en Éxodo 19-23. La dispensación incluyó la adoración en el templo dirigida por sacerdotes, con la dirección adicional dicha a través de los voceros de Dios, los profetas. Eventualmente, debido a la desobediencia del pueblo al pacto, las tribus de Israel perdieron la Tierra Prometida y fueron sujetos a servidumbre.

 

  1. DISPENSACIÓN DE LA GRACIA: La sexta dispensación, la que estamos viviendo ahora, es la ‘Dispensación de la Gracia.’ Comenzó con el Nuevo Pacto en la sangre de Cristo (Lucas 22:20). Esta “Era de la Gracia” o “Era de la Iglesia” ocurre entre la 69 y 70ª semana de Daniel 9:24. Comienza con la muerte de Cristo y termina con el Arrebatamiento de la iglesia (1 Tesalonicenses 4). Esta dispensación es mundial e incluye tanto a judíos como a gentiles. La responsabilidad del hombre durante la Dispensación de la Gracia es creer en Jesucristo, el Hijo de Dios (Juan 3:18). En esta dispensación, el Espíritu Santo mora en los creyentes como el Consolador (Juan 14:16-26). Esta dispensación ha durado ya más de 2,000 años, y nadie sabe cuándo terminará. Lo que sí sabemos es que terminará con el Arrebatamiento, y todos los creyentes del mundo nacidos de nuevo, irán al cielo con Cristo. Después del Arrebatamiento, tendrán lugar los juicios de Dios que durarán siete años.

 

  1. EL REINO MILENIAL DE CRISTO: La séptima dispensación es llamada ‘El Reino Milenial de Cristo’ y durará por 1,000 años mientras Cristo Mismo gobernará sobre la tierra. Este Reino cumplirá la profecía para la nación judía, de que Cristo regresará y será su Rey. Los únicos a quienes se le permitirá la entrada al Reino, son los creyentes nacidos de nuevo de la Era de la Gracia y los justos que sobrevivieron los siete años de la tribulación. A ninguna persona no salva se le permitirá el acceso a este reino. Satanás es atado durante los 1,000 años. Este período termina con el juicio final (Apocalipsis 20:11-14). El viejo mundo es destruido por fuego, y dará comienzo el Nuevo Cielo y la Nueva Tierra de Apocalipsis 21 y 22

 

CARACTERÍSTICAS Y COHERENCIA BÍBLICA DEL DISPENSACIONALISMO.

El dispensacionalismo como sistema de teología tiene dos características principales:

(1) Una consistente interpretación literal de la Escritura, especialmente de la profecía bíblica:

El dispensacionalismo sostiene que su principio de hermenéutica es el de la interpretación literal. “Interpretación Literal” significa dar a cada palabra el significado que comúnmente tendría en el uso cotidiano. Los símbolos, figuras del lenguaje y tipos son todos interpretados sencillamente bajo este método, y no son en manera algunos contrarios a la interpretación literal. Aún los simbolismos y figuras del lenguaje tienen interpretaciones literales contenidas en ellas. Hay por lo menos tres razones por las que esta es la mejor manera de ver la Escritura:

  1. Primero, filosóficamente, el propósito del lenguaje en sí parece requerir que lo interpretemos literalmente. El lenguaje fue dado por Dios con el propósito de poder comunicarse con el hombre.
  2. La segunda razón es bíblica. Cada profecía acerca de Jesucristo en el Antiguo Testamento fue cumplida literalmente. El nacimiento de Jesús, Su ministerio, Su muerte y Su resurrección, todas ocurrieron exacta y literalmente como fueron predichas en el Antiguo Testamento. No hay ningún cumplimiento no literal de estas profecías en el Nuevo Testamento. Este es un fuerte argumento a favor del método literal.
  3. Si no se utiliza la interpretación literal en el estudio de las Escrituras, entonces no hay un denominador común por el cual se pueda entender la Biblia. Cada y toda persona podría interpretar la Biblia como le acomodara. La interpretación bíblica denigraría en “lo que este pasaje me dice a mí” en vez de “la Biblia dice”.

Con base en una convicción firme en la autoridad e infalibilidad del texto y el mensaje de las Escrituras, los sistemas dispensacionales buscan aplicar consistentemente una exégesis gramática-histórica-literal a la interpretación de toda la Biblia. Este “literalismo” afirma el carácter progresivo de la revelación divina. El Nuevo Testamento encuentra significado solo cuando se interpreta en correcta relación con el mensaje del Antiguo Testamento. Además, el literalismo dispensacional enfatiza también que el Nuevo Testamento no cancela el mensaje del Antiguo Testamento, ni reemplaza necesariamente el cumplimiento histórico, cultural, y político de promesas dadas al pueblo de Dios en el antiguo pacto. Es decir, el dispensacionalismo no espiritualiza el mensaje del Antiguo Testamento. Más bien, el Nuevo Testamento esclarece, enriquece, y consuma el mensaje del Antiguo Testamento, revelando todo su valor histórico y teológico. Finalmente, podemos afirmar que el énfasis literal del dispensacionalismo otorga un valor y respeto únicos al pueblo de Dios a lo largo de los siglos, en su contexto histórico.

(2) Una distinción entre Israel y la iglesia dentro del programa de Dios:

El Dispensacionalismo sostiene que hay dos clases del pueblo de Dios: Israel y la Iglesia. Los dispensacionalistas creen que la salvación siempre ha sido por fe (En Dios en el Antiguo Testamento, y específicamente en Dios Hijo en el Nuevo Testamento). El dispensacionalismo afirma que las promesas espirituales y eternas ofrecidas sobre la base del nuevo pacto (una nueva dispensación) no revocan el compromiso de Dios de cumplir las promesas hechas a su pueblo en el antiguo pacto (la antigua dispensación). En este sentido, las nuevas promesas no sustituyen, ni reinterpretan, ni espiritualizan indistintamente el cumplimiento de las promesas hechas incondicionalmente a Israel en los pactos abrahámico y davídico.

En el Antiguo Testamento, la obra redentora de Dios está directamente relacionada con Israel; con los descendientes fieles de Abraham y de David. Pero luego de la venida de Jesús como el Mesías prometido, Dios enfoca ahora su obra redentora en y a través de la Iglesia, la simiente espiritual de Abraham. Así pues, los dispensacionalistas sostienen que la Iglesia no ha reemplazado a Israel en el programa de Dios y las promesas a Israel en el Antiguo Testamento no han sido transferidas a la Iglesia. Ellos creen que las promesas que Dios hizo a Israel (de la tierra, muchos descendientes y bendiciones) en el Antiguo Testamento serán finalmente cumplidas en el período del milenio del que se habla en Apocalipsis 20. Creen que, así como Dios en la época actual enfoca Su atención en la Iglesia, Él nuevamente en el futuro, enfocará Su atención en Israel (Romanos 9:11).

Finalmente, podemos afirmar que el dispensacionalismo representa un énfasis más comprensivo en la forma de ver la obra de Dios en la historia. La obra de salvación de Dios es más que una redención espiritual. En contraste con otros sistemas cuyo énfasis es mayormente espiritual, el dispensacionalismo busca tener un acercamiento más balanceado a su percepción de la historia. Dios ha obrado a lo largo de los siglos para el bienestar social, político, y económico de las naciones, y en especial de su pueblo escogido. Todos los sistemas reconocen esta realidad, pero el dispensacionalismo desea interpretar el texto de manera que no enfatice lo espiritual a expensas de lo histórico-social.

Debemos afirmar también que esta historiografía integral es la base de la comprensión futurista de la profecía que caracteriza al dispensacionalismo. Y al mismo tiempo, es también el fundamento de su postura premilenialista que enfatiza la segunda venida del Mesías para establecer un reino literal, milenial, e histórico en la tierra.

CORRIENTES DENTRO DEL DISPENSACIONALISMO.

Aunque el dispensacionalismo comparte opiniones comunes acerca de la interpretación de la Escritura, existen diferentes tipos de posiciones dispensacionalistas:

  •  DISPENSACIONALISMO CLÁSICO: A finales del siglo XIX, el irlandés John Nelson Darby (1880-1882), abandonó la Iglesia de Inglaterra y adoptó una eclesiología que enfatizaba la comunión de los creyentes y el estudio bíblico devocional, personal, y comunitario. Con el tiempo, Darby sistematizó el dispensacionalismo que posteriormente llegó a los Estados Unidos y fue adoptado por personajes de la talla de C. I. Scofield y Dwight L. Moody. Este dispensacionalismo “clásico” afirmaba que cada dispensación o economía se caracterizaba por una instrucción divina, una prueba de obediencia, y eventualmente el fracaso del hombre, dando lugar al juicio divino y el comienzo de una nueva dispensación. Adicionalmente, se caracterizaba por una discontinuidad extrema; un dualismo que hacía una diferencia radical y eterna entre Israel y la Iglesia. Israel era el pueblo terrenal de Dios, mientras que la Iglesia era su pueblo celestial. De aquí surgía un propósito redentor distinto para ambos. El propósito y el futuro de Israel serían terrenales, mientras que los de la Iglesia serían celestiales. Este dispensacionalismo reconocía solo el pacto con Abraham como aplicable espiritualmente a la Iglesia, mientras que el mosaico y davídico eran puramente temporales. Además, hacía distinción entre el “reino de Dios” y el “reino de los cielos”. En su forma más común fue popularizado por la primera edición de La Biblia de Estudio de Scofield y enseñaba siete dispensaciones: La inocencia (desde la creación hasta la caída de Adán y Eva en Edén); la conciencia (desde la caída hasta el diluvio); el gobierno humano (desde Noé hasta Abraham); la promesa (desde Abraham hasta Moisés); la Ley (desde Moisés hasta Juan el Bautista); la gracia (desde la primera venida del Mesías y su pasión, hasta su segunda venida) y el milenio (desde la segunda venida hasta el juicio del gran trono blanco).

 

  • DISPENSACIONALISMO REVISADO: Hacia mediados del siglo XX y culminando con la edición revisada de La Biblia de Estudio de Scofield en 1967, se desarrolló en los Estados Unidos la revisión más significativa en la historia del dispensacionalismo. Este “dispensacionalismo revisado” tuvo como resultado principal la eliminación del dualismo extremo del dispensacionalismo clásico. Eliminó la distinción escatológica entre el pueblo “terrenal” de Dios y su pueblo “celestial”. Pero conservó al mismo tiempo una clara distinción histórica entre Israel y la Iglesia. Este dispensacionalismo es el que inundó el mundo evangélico hacia finales del siglo XX, y es sin duda, la postura más popular en gran número de las denominaciones cristianas en Latinoamérica. El número de las dispensaciones permaneció estable, siguiendo el modelo de Scofield. Sus proponentes más importantes surgieron primero en el Seminario Teológico de Dallas con figuras como John F. Walwoord, Dwight Pentecost, y Charles Ryrie. En cuanto al significado del “reino de Dios”, no hubo una postura homogénea.

 

  • DISPENSACIONALISMO PROGRESIVO: Hacia finales del siglo XX se desarrolló una nueva corriente dispensacional conocida como “dispensacionalismo progresivo”. Entre sus proponentes más importantes se encuentran Darrell Bock y Craig Blaising. La característica esencial de este modelo es su intención de enfatizar la continuidad o “progresión” de las dispensaciones. En este sentido, el propósito redentor es más integral. Aunque todos los modelos dispensacionales enfatizan primariamente la “discontinuidad” en el trato de Dios con el hombre a través de la historia, el dispensacionalismo progresivo establece un mejor balance entre continuidad y discontinuidad. Aun cuando mantiene la distinción entre la Iglesia e Israel, también reconoce que la Iglesia es ahora el lugar único de toda bendición espiritual para todos los redimidos, sin importar su etnia o nacionalidad. También esclarece la primacía de la gracia a lo largo de la historia de la redención, y presenta las dispensaciones como una expresión progresiva, cada vez más clara y completa de la obra de la gracia de Dios para la salvación de la humanidad en todas las dispensaciones. Este dispensacionalismo es también más inclusivo en su interpretación de los pactos. En lugar de enfatizar la primacía y continuidad solo del pacto abrahámico, reconoce a los pactos posteriores como una continuidad y expansión de la promesa de bendición hecha a Abraham. Al mismo tiempo evita “espiritualizar” los pactos del Antiguo Testamento como lo hace la teología de pacto. Más bien, reconoce que las bendiciones espirituales son un nuevo desarrollo inaugurado en el nuevo pacto. Por último, el dispensacionalismo progresivo enfatiza el carácter eterno del reino de Dios y su consumación futura, pero afirmando al mismo tiempo que dicho reino fue inaugurado (no consumado) en la primera venida del Mesías. En este sentido, el reino de Dios ya está entre nosotros, pero todavía no se ha revelado ni consumado en toda su gloria.

Como un todo, los dispensacionalistas (cualquiera sea su corriente) buscan interpretar las Escrituras de la forma más literal como sea posible. Las posiciones sostienen que la salvación siempre ha sido por fe, pero es manifestada de forma diferente entre el Antiguo y Nuevo Testamentos (Génesis 15:6; Habacuc 2:4; Romanos 4:1-5; Juan 3:16). Aceptan los pactos de Dios como partes importantes de la actividad dispensacional, pero la unidad principal de división es la dispensación; es decir, período de tiempo. Existen promesas para Israel que todavía no han sido cumplidas. Israel será totalmente restaurado y será importante en el mundo en la medida en que lleve a cabo las promesas de Dios. La Iglesia puede reemplazar a Israel hasta cierto punto, pero no totalmente. La Iglesia no existía en el Antiguo Testamento. El premilenialismo es sostenido por todos los dispensacionalistas. La mayoría de los dispensacionalistas sostienen el rapto pretribulacional.

CONCLUSIÓN.

En plano de igualdad con el continuismo y la teología arminiana, el dispensacionalismo es por mucho el sistema teológico más popular dentro del Movimiento Pentecostal. Ser pentecostal implica, en la mayoría de los casos, ser dispensacionalista. Tal devoción por este sistema de interpretación no es gratuita:

  • La forma de exégesis literal del dispensacionalismo busca respetar el carácter histórico de las promesas de Dios a su pueblo tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento. El cumplimiento de las promesas es tanto histórico como espiritual y eterno. Al enfatizar el carácter progresivo de la revelación, el dispensacionalismo reconoce el valor especial que el Nuevo Testamento tiene para la Iglesia en el presente. Pero al mismo tiempo, honra la obra y las promesas de Dios hechas a Israel en el pasado.
  • Además, también afirma que la obra pasada de Dios es la base de la revelación más completa de su gracia en el presente. De esta manera, el carácter progresivo de la revelación establece tanto la discontinuidad como la continuidad de la obra de redención de Dios en la historia.
  • El dispensacionalismo busca reconocer que la obra de salvación de Dios incluye aspectos temporales y eternos, espirituales y sociales. De esta manera, la obra de Dios en relación al pueblo de Israel tiene propósitos históricos, culturales, políticos, y eternos que no son cancelados ni reemplazados por la obra de Dios por medio de la iglesia.

Quizá la crítica más importante en contra del dispensacionalismo es que divide innecesaria o erróneamente las Escrituras. Es evidente que el desarrollo histórico mismo del dispensacionalismo demuestra cómo, inicialmente, la distinción entre Israel y la Iglesia era extrema, y que a lo largo del siglo se ha buscado regresar a un mejor balance entre discontinuidad y continuidad. Pero el riesgo persiste, especialmente en Latinoamérica donde el dispensacionalismo progresivo no ha sido significativamente estudiado ni adoptado.

Al igual que otros sistemas teológicos, el dispensacionalismo ha mostrado propensión a abusos hermenéuticos específicos. En ocasiones, su literalismo exegético se ha llevado a excesos como los mostrados por el dualismo extremo del dispensacionalismo clásico. Por otra parte, algunos exegetas han malinterpretado las distinciones dispensacionales, afirmando que la gracia es característica solo de la dispensación presente, la “dispensación de la gracia”. Este argumento prosigue a proclamar distintos modos de salvación a lo largo de la historia. Cosas tales como: “las personas se salvaban por obras bajo la ley, pero ahora son salvas por gracia.” En la mayoría de los casos, estos errores han sido resultado de un estudio superficial y descuidado del modelo dispensacional por parte de pastores y líderes sin entrenamiento teológico formal.

Otro punto de crítica ha sido el abuso de algunos en relación con los aspectos proféticos y escatológicos asociados al dispensacionalismo. Se ha dicho que los creyentes tienden a dos extremos en relación con las doctrinas del futuro: la escatofobia y la escatomanía. Sin duda esto es especialmente cierto entre las iglesias que enseñan una escatología dispensacional. Por un lado, hay algunos que han abusado de los modelos dispensacionales, usándolos para causar un temor extremo al futuro, y para promover modelos evangelísticos carnales basados en el temor al rapto o la tribulación. Por otra parte, otros han deformado el dispensacionalismo, usándolo como excusa para “descubrir” y proclamar cumplimientos proféticos específicos en las noticias cotidianas, afirmando fechas precisas para la venida de Cristo, juicios divinos sobre Israel y otras naciones, etc.

 

BIBLIOGRAFÍA.

  • Cyrus Ingerson Scofield, Biblia de Referencia Scofield.
  • Cyrus Ingerson Scofield, Rightly Dividing the Word of Truth.
  • Charles Ryrie, Dispensacionalismo Hoy.
  • Ernest R. Sandeen, The Roots of Fundamentalism, British and American Millenarianism, 1800-1930.
  • John Feingberg, editor. Continuity and Discontinuity: Perspectives on the Relationship Between the Old and New Testaments.
  • Darrell L Bock and Craig A. Blaising, Progressive Dispensationalism.
  • Jeffrey Bingham (Editor), Glenn R. Kreider (Editor), Dispensationalism and the History of Redemption: A Developing and Diverse Tradition.
  • Dwight Pentecost, Venga tu Reino: Promesas del pacto de Dios a lo largo de la historia.