Herejías, Neopentecostalismo, Pentecostalismo, Pentecostalismo Clásico, Sincretismo, Vida Espiritual

Kundalini y experiencia pentecostal (Parte I)

Por Fernando E. Alvarado

INTRODUCCIÓN

Por muy asombroso que pueda parecernos, los enemigos del movimiento pentecostal a menudo sugieren que la experiencia bíblica y pentecostal conocida como bautismo en el Espíritu Santo no es otra cosa que obra de Satanás. Esto resulta decepcionante si consideramos que nosotros, como movimiento pentecostal, hemos extendido nuestra mano de confraternidad hacia nuestros hermanos de otras denominaciones, crean o no en la experiencia pentecostal como nosotros. Muchas de nuestras librerías están llenas de libros no pentecostales, solemos admirar los logros y avances de nuestros hermanos de otras denominaciones, ¡Incluso muchos de nuestros miembros laicos, líderes y ministros se capacitan en instituciones religiosas, seminarios y universidades cristianas no pentecostales! Lamentablemente dicha deferencia por parte del movimiento pentecostal, hacia sus hermanos de otras denominaciones, no es necesariamente recíproca.

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EN EL ESPÍRITU DE CAÍN, LOS CESACIONISTAS SE LEVANTAN CONTRA SUS HERMANOS

Tal como Caín se levantó contra su hermano Abel buscando su muerte, pareciera que muchos de los denominados “cristianos” desearían erradicar todo vestigio del pentecostalismo en el mundo. Algunos opositores del movimiento pentecostal han llegado incluso a afirmar que el Movimiento Pentecostal y Carismático[1] debe ser considerado como una herejía peligrosa que debe ser combatida por los demás cristianos. En el peor espíritu sectario, algunos líderes religiosos han dicho:

“Es hora de que la iglesia evangélica se levante y recupere un enfoque adecuado de la persona y la obra del Espíritu Santo. La salud espiritual de la iglesia está en juego. En las últimas décadas, el movimiento carismático se ha infiltrado en el evangelicalismo tradicional irrumpido en el escenario mundial a un ritmo alarmante. Es el movimiento religioso de más rápido crecimiento en el mundo. Los carismáticos suman ya más de quinientos millones en todo el orbe. Sin embargo, el evangelio que está conduciendo a esos números no es el verdadero evangelio y el espíritu detrás de ellos no es el Espíritu Santo. Lo que estamos viendo es, en realidad, el crecimiento explosivo de una iglesia falsa, tan peligrosa como cualquier secta o herejía que haya atacado al cristianismo…. fue una farsa y un engaño desde el principio y no ha cambiado a algo bueno”[2]

“La teología carismática no ha hecho ninguna contribución a la verdadera teología o la interpretación bíblicas, sino que representa una mutación desviada de la verdad. Al igual que un virus mortal, obtiene su acceso a la iglesia manteniendo una relación superficial con ciertas características del cristianismo bíblico, pero al final siempre corrompe y distorsiona la sana doctrina. La degradación resultante, como una versión doctrinal del monstruo de Frankenstein, es un híbrido repugnante de la herejía, el éxtasis y la blasfemia torpemente vestido con los restos destrozados del lenguaje evangélico. Se llama a sí misma «cristiana», pero en realidad se trata de una farsa, un simulacro de una forma de espiritualidad que continuamente se transforma como en un espiral errático de un error a otro.”[3]

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Para algunos “cristianos” no pentecostales, nosotros ni siquiera deberíamos ser considerados evangélicos, sino rechazados por la comunidad cristiana en general:

“A pesar de sus graves errores teológicos, los carismáticos exigen su aceptación dentro de la corriente tradicional evangélica. Y los evangélicos han sucumbido en gran parte a esas demandas, respondiendo con los brazos abiertos y una sonrisa de bienvenida. De este modo, el evangelicalismo tradicional ha invitado inadvertidamente a un enemigo a entrar. Las puertas se le han abierto de par en par a un caballo de Troya lleno de subjetivismo, experimentalismo, compromiso ecuménico y herejía. Los que se comprometen de esta manera están jugando con fuego extraño y poniéndose en grave peligro.”[4]

“En generaciones anteriores, el movimiento carismático pentecostal habría sido etiquetado como herejía. En cambio, ahora es la estirpe más dominante, agresiva y visible del llamado cristianismo en el mundo. Pretende representar la forma más pura y poderosa del evangelio. Sin embargo, proclama ante todo un evangelio de salud y riquezas, un mensaje totalmente incompatible con las buenas nuevas de las Escrituras. Todos los que se oponen a su doctrina son acusados de aflicción, apatía, resistencia e incluso de blasfemia contra el Espíritu Santo. No obstante, ningún movimiento arrastra su nombre por el fango con mayor frecuencia o audacia.”[5]

“La teología carismática es el fuego extraño de nuestra generación y los cristianos evangélicos no deben coquetear con ella a ningún nivel.”[6]

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En diversos círculos religiosos, principalmente calvinistas de tendencia cesacionista, la opinión desfavorable hacia el pentecostalismo, o carismatismo, se encuentra arraigada firmemente:

“¿Es bíblico el movimiento carismático? Podemos responder mejor esta pregunta de esta manera: sabemos que, desde la creación de la humanidad, el insidioso plan maestro de Satanás ha sido sencillamente poner un velo entre los hijos de Dios y la infalible Palabra de Dios. Comenzó en el Jardín del Edén, cuando la serpiente le preguntó a Eva, “¿Con que Dios os ha dicho…” (Génesis 3:1), generando con ello dudas sobre la autoridad y autenticidad de lo que Dios ha dicho? Desde ese día, él continúa atacando la infalibilidad y autenticidad de la Biblia. Indudablemente, sabemos que Satanás ha acelerado el ritmo de esta estrategia. (1 Pedro 5:8)”[7]

¿Cuál es la causa de tal oposición a nuestra fe pentecostal? Más allá de una sincera preocupación por la sana doctrina y praxis cristiana, lo que muchos grupos religiosos y denominaciones dejan entrever con tal oposición es cierto grado de envidia, sectarismo y rivalidad hacia los pentecostales a causa de su éxito misionero, crecimiento numérico e influencia. ¿Por qué afirmamos tal cosa? Porque la verdad está a la vista y es incómoda para algunos: En tan solo 100 años de existencia, el pentecostalismo se ha transformado en el movimiento cristiano de mayor y más rápido crecimiento de toda la historia. Habiendo surgido en la primera década del siglo XX con unas pocas comunidades, ya en 1970 los pentecostales totalizábamos 73 millones, para llegar en 1989 a 352 millones en todo el mundo, y hoy se habla de más de 500 millones. En varios países del mundo el pentecostalismo tiene una tasa de crecimiento del 10% anual, mientras que las iglesias protestantes  (en su mayoría reformadas y cesacionistas) corren el riesgo de desaparecer o quedar reducidas a ínfimas minorías.

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UNA NUEVA ACUSACIÓN CONTRA EL MOVIMIENTO Y LA EXPERIENCIA PENTECOSTAL

En su intento por desacreditar al pentecostalismo y frenar su vertiginoso crecimiento en el mundo, muchos que se hacen llamar “cristianos” no escatiman esfuerzos ni argumentos por evitar que este avance. Hoy día, pareciera estar de moda equipara la experiencia pentecostal con el esoterismo hindú. Muchas líderes y teólogos cesacionistas[8] han llegado a equiparar el ser bautizado con el Espíritu Santo con la práctica y creencia hindú de la kundalini.

Pero ¿Qué es la Kundalini? En el marco del hinduismo, la kundalini (en sánscrito कुण्डलिनी) se describe como una energía intangible, representada simbólica y alegóricamente por una serpiente o un dragón, que duerme enroscada en el muladhara[9] (el primero de los siete chakras[10] o círculos energéticos, ubicado en la zona del perineo). Se dice que, al despertar esta serpiente, el yogui[11] controla la vida y la muerte.  Para los adeptos a este tipo de creencias, la kundalini es considerada como la energía primordial o shakti[12] que llega a desarrollarse en plenitud al reunirse en el atma (alma) con el Brahman. El concepto de la kundalini es popular en prácticas orientales y esotéricas como el yoga, el tantra, el budismo, el taoísmo, el sijismo y el gnosticismo.

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EL SÍNDROME DE LA KUNDALINI

Un fenómeno distintivo de este tipo de experiencias místicas es el denominado síndrome de la Kundalini, el cual es un proceso psico-espiritual y transformativo que ocurre en conexión con una experiencia cercana a la muerte, o con una práctica espiritual o contemplativa prolongada e intensiva, tal como se practica dentro de unas pocas subdisciplinas de meditación o yoga. El proceso no siempre es repentino y dramático, también puede comenzar lentamente y aumentar gradualmente en actividad a lo largo del tiempo. Si los síntomas acompañantes se desarrollan de una manera intensa que desestabiliza a la persona, el proceso generalmente se interpreta como una Emergencia espiritual (una posesión controlada, que se salió de control).

Los estudiosos de este tipo de fenómenos señalan algunos elementos comunes que describen esta condición, de los cuales la característica más destacada es una sensación de energía o calor que sube por la columna vertebral. Otros síntomas la sensación de presiones craneales; la percepción de los sonidos internos o zumbidos; experiencias de ver luces; sensaciones de vibración o cosquilleo en alguna parte del cuerpo; taquicardia (frecuencia cardíaca rápida); cambios en la respiración; movimientos corporales espontáneos; sensaciones de calor o frío moviéndose a través del cuerpo; dolor corporal localizado que comienza y se detiene abruptamente; vibraciones y picazón debajo de la piel; sensaciones sexuales inusuales o intensas; orgasmos espontáneos en situaciones en las cuales no hubo ninguna estimulación sexual; síntomas mentales y afectivos como miedo, ansiedad, despersonalización; emociones positivas o negativas intensas; disminución o aceleración espontánea de los pensamientos; estados de trance espontáneo; experimentarse a sí mismo como más grande que el cuerpo físico; experiencias de conciencia paranormal; etc. Curiosamente, todos estos son los mismos síntomas que los maestros de la Nueva Era detallan como “del despertar de la consciencia”.

woman mountain peak cliff practice yoga

Muchas personas cuya Kundalini se desencadenó inesperadamente no saben lo que está sucediendo. Además, la Kundalini activada abre puertas a todo tipo de visiones místicas, paranormales y mágicas que ejercen un impacto dramático en el cuerpo. Se han reportado largos episodios de enfermedades extrañas, así como cambios radicales en lo mental, emocional, interpersonal, psíquico, espiritual y de estilo de vida. Las manifestaciones comunes de una Kundalini activada son a menudo contracciones musculares, calambres o espasmos; la sensación de energía o inmensa electricidad que circula por el cuerpo; sensaciones de picazón, vibración, picazón, escozor y hormigueo; calor o frío intenso; movimientos corporales involuntarios (ocurren más a menudo durante la meditación, el descanso o el sueño) tales como sacudidas, temblores o la sensación de una fuerza interna que empuja al iniciado hacia una postura o mueve su cuerpo de maneras inusuales (muchas médicos que han tratado este tipo de síndrome a menudo lo diagnostican erróneamente como epilepsia o síndrome de piernas inquietas). Dicho síndrome produce también alteraciones en los patrones de alimentación y sueño; episodios de hiperactividad extrema o, por el contrario, fatiga abrumadora. También deseos sexuales intensificados o, en caso contrario, disminuidos, así como dolores de cabeza y presiones dentro del cráneo, dolores en el pecho, problemas del sistema digestivo, adormecimiento o dolor en las extremidades (especialmente en el pie y la pierna izquierdos), dolores y bloqueos en cualquier lugar; a menudo en la espalda y el cuello; arrebatos emocionales; cambios de humor rápidos; episodios aparentemente no provocados o excesivos de pena, miedo, rabia o depresión. Las vocalizaciones espontáneas (que incluyen la risa y el llanto) son comunes y se dan de forma tan involuntarias e incontrolables como el hipo.

Experiencias psíquicas como la percepción extrasensorial; experiencias extracorporales; recuerdos de supuestas vidas pasadas; viajes astrales; conocimiento directo de auras y chakras; contacto con guías espirituales a través de voces internas, sueños o visiones o incluso poderes curativos son también comunes. Para los creyentes en estas prácticas, la Kundalini activada es la apertura a la divinidad o el despertar de su divinidad propia. Todo esto suena realmente similar a las promesas de la serpiente en el Edén. Curiosamente, y no creemos que sea casualidad, la Kundalini es representada como una serpiente; una serpiente que les promete a sus adeptos que serán como dioses. Lo que realmente sucede con la activación de la Kundalini es que Satanás activa en la persona una energía demoníaca que le dará ciertos poderes y habilidades que el enemigo necesita para poseer, manipular y usar a sus conductos con mayor facilidad. El huésped piensa que se está “empoderando” o ganando poder, sin saber que se está entregando como herramienta de Satán.

PORTADA

¡ALTO! NO SON LA MISMA COSA…

Los pentecostales clásicos, defensores de la sana doctrina y praxis cristiana, rechazamos las acusaciones de nuestros hermanos cesacionistas. La kundalini y el bautismo o llenura del Espíritu Santo no son, ni remotamente, la misma cosa. Esto lo sabe muy bien cualquier creyente pentecostal que ha experimentado personalmente dicha bendición espiritual. Sin embargo, debemos admitir que no todo lo que ocurre en algunas iglesias que se identifican como pentecostales o carismáticas puede ser atribuido a la obra divina del Espíritu Santo. Hemos sido testigos de aberraciones aisladas de comportamiento y de doctrina entre los que se autoidentifican como pentecostales o carismáticos, principalmente en movimientos pseudocristianos como la Nueva Reforma Apostólica, la Confesión Positiva, el Evangelio de la Prosperidad, el dominionismo y muchas otras herejías.

En nuestra próxima entrega analizaremos algunas de las prácticas dudosas (incluso espiritistas y de la Nueva Era) introducidas en algunas de las iglesias que, falsamente, suelen identificarse como pentecostales o carismáticas.

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REFERENCIAS:

[1] Aunque en algunos países latinoamericanos el término “carismático” suele asociarse con el catolicismo romano, en el presente artículo dicho término alude a un movimiento de renovación cristiana interdenominacional y no a la Renovación Carismática Católica. El movimiento carismático, o pentecostal, tuvo su origen en 1906 en la misión de la Calle Azusa en Los Ángeles, California.

[2] MacArthur, John. Fuego Extraño: el peligro de ofender al Espíritu Santo con adoración falsa, Thomas Nelson Publishers, Nashville, Tennessee, pp. 17.

[3] MacArthur, John. Fuego Extraño: el peligro de ofender al Espíritu Santo con adoración falsa, Thomas Nelson Publishers, Nashville, Tennessee, pp. 16.

[4] MacArthur, John. Fuego Extraño: el peligro de ofender al Espíritu Santo con adoración falsa, Thomas Nelson Publishers, Nashville, Tennessee, pp. 15.

[5] MacArthur, John. Fuego Extraño: el peligro de ofender al Espíritu Santo con adoración falsa, Thomas Nelson Publishers, Nashville, Tennessee, pp. 16.

[6] MacArthur, John. Fuego Extraño: el peligro de ofender al Espíritu Santo con adoración falsa, Thomas Nelson Publishers, Nashville, Tennessee, pp. 233.

[7] Véase el artículo: “¿Qué es el movimiento Carismático?” publicado en: https://www.gotquestions.org/Espanol/movimiento-carismatico.html, consultado el 04/03/2019.

[8] El cesacionismo es la creencia de que los “dones milagrosos” de las lenguas y la sanidad ya han cesado – que el fin de la era apostólica marcó el fin de los milagros asociados con esa era. La mayoría de los cesacionistas creen que, mientras que Dios puede y aún realiza milagros hoy en día, el Espíritu Santo ya no utiliza a individuos para llevar a cabo señales milagrosas.

[9] El chakra muladhara o chakra raíz, de acuerdo a las tradiciones del tantrismo, es el primero de los seis chakras primarios, ​ y se ubica en la base de la columna vertebral.3​ Está simbolizado por una flor de loto con cuatro pétalos y el color rojo.

[10] En el hinduismo, los chakras son centros de energía inmensurables (no medibles) situados en el cuerpo humano. Según las doctrinas hinduistas, son seis, pero según la teosofía (de fines del siglo XIX), el gnosticismo (de mediados del siglo XX) y la nueva era (de fines del siglo XX) son siete: Muladhara (relaciona con todos los aspectos de nuestra existencia física), Svadishthana (el chakra sacral y rige nuestras emociones, creatividad y placer), Manipura (es el chakra del plexo solar y acoge nuestro poder personal), Anahata (es el centro del corazón y está asociado al amor incondicional), Vishuddha (es el chakra de la garganta y es el responsable de la comunicación), Ajna (es el tercer ojo y es el centro de la intuición) y Sahasrara (es el chakra corona y es el centro de conexión espiritual). Actualmente, sin embargo, los adeptos a estas ideas orientales creen que en realidad el número de chakras es mucho mayor ya que (según ellos) existe un chakra en cada punto donde se cruzan dos o más canales energéticos, y éstos son innumerables.

[11] Un yogui es un practicante, generalmente avanzado, del yoga.

[12] En el marco del hinduismo, shakti o más correctamente, Śakti, designa a la «energía» de un deva (dios masculino hinduista), personificada como su esposa.

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