El descenso de Cristo a los "infiernos" (o Hades, el lugar de los muertos en la tradición judía) es un evento teológico central en la fe cristiana, afirmado en el Credo de los Apóstoles. Este acto, que ocurrió entre la crucifixión y la resurrección, no fue una derrota, sino una conquista gloriosa que combina la proclamación de salvación y juicio, la liberación de los justos antiguos, la derrota del diablo y la universalidad de la redención. Basado en pasajes bíblicos como 1 Pedro 3:18-20, 1 Pedro 4:6, Judas 6, Génesis 6:1-4, Efesios 4:8-10, Hebreos 2:14-15 y Apocalipsis 1:18, este evento demuestra la autoridad de Cristo sobre la muerte, el diablo y toda la creación. Estos pasajes se entrelazan para formar una narrativa coherente, que bien podemos denominar “el Saqueo del Infierno”.
Categoría: Teología
Kenosis, theosis y Pentecostés
La kenosis (del griego κένωσις, "vaciamiento") descrita en Filipenses 2:5-11 constituye no solo un misterio teológico, sino la máxima expresión del amor divino: un Dios que, lejos de permanecer en la inaccesible gloria de su trascendencia, desciende voluntariamente a la fragilidad de la condición humana. Este acto de autoanonadamiento no es un gesto de debilidad, sino de poder redentor, donde el Creador asume la forma de siervo (μορφὴ δούλου) para revelar que el verdadero señorío se ejerce mediante el servicio y el sacrificio.
La Impassibilitas Dei (la impasibilidad de Dios) y la revelación escritural de un Dios profundamente emocional, compasivo y apasionado
La teología clásica ha luchado, desde sus primeros siglos, con la aparente paradoja entre la impassibilitas Dei (la impasibilidad de Dios) y la revelación escritural de un Dios profundamente emocional, compasivo y apasionado. Por un lado, la tradición filosófica griega, filtrada en los primeros escritos patrísticos, insistía en que Dios, como Ser perfecto e inmutable (cf. Mal 3:6; Sant 1:17), no podía ser afectado por emociones humanas, pues estas suponen cambio y potencialidad. Por otro lado, las Escrituras presentan a un Yahvé que se duele (Gén 6:6), que ama con "amores eternos" (Jer 31:3), que se enoja (Sal 7:11) y que, en Cristo, llora ante la tumba de Lázaro (Jn 11:35). Esta tensión no es mera abstracción doctrinal, sino que tiene implicaciones vitales para la espiritualidad pentecostal, que celebra la experiencia íntima con un Dios cercano, sensible al clamor y movido por la intercesión.
Los nefilim en la teología patrística: ¿Qué creían los primeros cristianos y los Padres de la Iglesia?
El texto de Génesis 6:1-4 describe un evento peculiar en el que "los hijos de Dios" tomaron por esposas a "las hijas de los hombres", dando lugar a una descendencia conocida como nefilim, "los héroes de la antigüedad". La interpretación de la expresión "hijos de Dios" fue ampliamente discutida por los primeros cristianos, especialmente en relación con el concepto de ángeles caídos.
Los Nefilim: Desafiando la Teoría de los Linajes
Desde un punto de vista bíblico y filológico, Génesis 6:1-4 presenta desafíos interpretativos que han generado debates teológicos y académicos a lo largo de los siglos. La identificación de los "hijos de Dios" (בני האלהים) ha sido objeto de diversas propuestas exegéticas, siendo dos las principales: que representan a los descendientes de Set o que son seres celestiales, probablemente ángeles caídos. Una tercera opción se encuentra en quienes interpretan a los nefilim simplemente como una clase de hombres poderosos o tiranos, descritos en términos míticos como "hombres de renombre". Esta última postura es la menos popular.
Los «hijos de Dios» y los Nefilim de Génesis 6: ¿Quiénes y qué eran?
El texto de Génesis 6:1-4 menciona a los nefilim en un contexto intrigante, donde "los hijos de Dios" y "las hijas de los hombres" se unieron y engendraron a "hombres poderosos" o "gigantes". Este pasaje ha suscitado debates teológicos y académicos, pues combina elementos históricos, espirituales y, en opinión de algunos, mitológicos.
Pentecostés, o la democratización de los dones del Espíritu
En Números 11:29, Moisés nos comparte un deseo profundo: "¡Ojalá todo el pueblo del Señor fuera profeta, que el Señor pusiera su Espíritu sobre ellos!" En ese contexto, dos hombres, Eldad y Medad, habían recibido el Espíritu de Dios y profetizaban en el campamento, lo que preocupó a Josué. Sin embargo, Moisés, lejos de verlo como algo negativo, expresó su anhelo de que todos los israelitas pudieran experimentar la presencia y el poder del Espíritu de Dios. Para nosotros, ese ideal de Moisés refleja el anhelo de una comunidad carismática, donde todos podamos ser partícipes del Espíritu divino (Números 11:29). Este deseo de Moisés es la anticipación del sueño de Dios para su pueblo: una comunidad donde todos estén capacitados por el Espíritu, y no unos pocos privilegiados.
Escatología Propia | El premilenarismo Histórico-Clásico o Apostólico
El premilenarismo histórico, además de su énfasis en un milenio literal, afecta otras creencias escatológicas en varias formas significativas. Este sistema de pensamiento no solo influye en la visión del reinado futuro de Cristo, sino que también moldea las creencias sobre la resurrección, el juicio final, y la restauración de Israel.
Introducción al estudio de la Escatología | ¿Qué es la Escatología?
La escatología es una rama de la teología que estudia los eventos finales de la historia, así como el destino último de la humanidad según la doctrina cristiana. Este término proviene del griego "ἔσχατος" (éskatos), que significa "último" o "final", y "λόγος" (lógos), que significa "discurso" o "estudio". Al centrase en el estudio de los eventos finales de la historia y el destino último de la humanidad, la escatología abarca por necesidad una amplia gama de temas, desde la muerte y el estado intermedio hasta la segunda venida de Cristo, la resurrección de los muertos y el juicio final.
¿Es incorrecto orarle al Espíritu Santo?
A menudo escuchamos a predicadores afirmar que nuestras oraciones solo deben ser dirigidas a Dios el Padre en el nombre de Jesús. Afirman además que es incorrecto e inapropiado orarle a Jesús y, mucho menos, al Espíritu Santo. Aunque se oye inocente, y para algunos quizá suene hasta bíblico, lo cierto es que esconde una herejía peligrosa: la negación de la coigualdad de cada uno de los miembros de la Trinidad. Como si de 3 dioses de diferente rango se tratase. La pregunta importante aquí es: ¿Qué dice la Biblia al respecto?