Devocional, Navidad

Del pesebre al Calvario

La encarnación de Jesús comenzó en el vientre de María, pero no terminó allí. Multitudes se preparan para celebrar la Navidad en diversas formas. Sí, la Navidad es rememorar el pesebre y que en él reposó el Verbo humanado, pero es más, mucho más, que la humilde cuna y el recién nacido puesto en ella. Si nada más nos quedamos con la escena del bebé descansando en brazos de María y no reflexionamos en la vida y ministerio de Jesús, estaremos mutilando la que Colosenses refiere como la plenitud de Dios humanada: “Porque a Dios le agradó habitar en él con toda su plenitud y, por medio de él, reconciliar consigo todas las cosas, tanto las que están en la tierra como las que están en el cielo, haciendo la paz mediante la sangre que derramó en la cruz” (1:19-20). Es decir, se hace imprescindible, si en verdad queremos comprender el significado integral de la Navidad, visualizar el pesebre a la luz de la cruz y viceversa.

Devocional, Navidad

Invitados a celebrar

La Biblia nos invita a celebrar el nacimiento de Cristo. ¡Los ángeles mismos lo celebraron con un canto! “Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz entre los hombres en quienes Él se complace” (Luc. 2:14). Cuando Jesucristo nació, el cielo festejó. Los ángeles lo hicieron con un canto, y siendo que los ángeles son mensajeros de Dios, y que solamente hacen lo que Dios les manda, podemos inferir que Dios también celebró el nacimiento de su Hijo.

Devocional, REFLEXIÓN BÍBLICA, Sin categoría

Just Thinking | Se busca un nuevo David

Esa misma fe y ese mismo Dios, por medio de quién los antiguos héroes de la fe "conquistaron reinos, hicieron justicia y alcanzaron lo prometido; cerraron bocas de leones, apagaron la furia de las llamas y escaparon del filo de la espada; sacaron fuerzas de flaqueza; se mostraron valientes en la guerra y pusieron en fuga a ejércitos extranjeros." (Hebreos 11:33-34, NVI) sigue aún vigente y presente en nuestra época. El Dios de Israel es el mismo. La pregunta es: ¿Con cuántos 'David' cuenta el pueblo de Dios en nuestra época? ¿Eres uno de ellos? ¡Pues levántate y vence el desprecio, la negación y la derrota en el nombre de Jesús!

Devocional, REFLEXIÓN BÍBLICA

Tibieza espiritual

La tibieza no llega a la frialdad de aquel que rechaza al Señor y el mensaje del evangelio. Está claro que el tibio no rechaza al Señor. Él está a mitad de camino. Tiene un poco de los dos. Un poco del frío y otro poco del calor. Tiene momentos de emoción, pero esta no llega a ser el calor suficiente para producir la energía para realizar el trabajo. Participa de una reunión donde escucha sobre la importancia de la oración. Sale decidido a apagar ese televisor y clamar con todo su corazón. Pero lo que pronto se apaga no es el televisor, sino su calor.

Devocional, REFLEXIÓN BÍBLICA

Just Thinking | Esperar en Dios

¿Esperar en Dios? ¿Aceptar su voluntad aunque no sea de mi agrado? ¿Qué hago cuando Dios me pone en un lugar y en una situación en la que no quiero estar? Debemos tener claro lo siguiente: La meta de Dios no es nuestra comodidad. Tampoco complacer cada uno de nuestros caprichos infantiles. Si te han dicho que lo único que Dios quiere es que estés sano todo el tiempo, que seas rico, feliz y próspero, y que si lo sigues a Él todos tus sueños de prosperidad se harán realidad, ¡Te han mentido! ¡Compraste una imitación barata del Evangelio! A Dios no le interesa tanto tu prosperidad material como sí le interesa conformarte a la imagen de Cristo.

Devocional, REFLEXIÓN BÍBLICA

La pandemia de fake news

Poder discernir la verdad en un mundo de “fake news” está ligado a la realidad de pertenecer a Cristo y de poder escuchar y discernir su voz. Es como el niño perdido en el mercado, que ante una multitud de voces reconoce inmediatamente el llamado de su mamá. Es una gran bendición saber que, ante la realidad de los conflictos que vivimos en este mundo caído, podemos experimentar un gozo sobrenatural que viene como resultado de escuchar la voz de Dios por encima de todas las demás voces a nuestro alrededor. Las voces de condenación, miedo, inseguridad, desconfianza, o incredulidad no vienen de Él, mientras que las voces de fe, arrepentimiento, obediencia, confianza, y gozo vienen de Su Espíritu, hablando a nuestro corazón.