ESCATOLOGÍA, Milenio, Segunda Venida de Cristo, Teología

Teorías sobre la Segunda Venida

Por Fernando E. Alvarado

INTRODUCCIÓN

En la teología evangélica, se denomina “arrebatamiento de la iglesia” al evento en el cual Dios “quita” o “arrebata” a los creyentes de la tierra para dar paso a Su justo juicio que será derramado sobre la tierra durante el período de la tribulación. La doctrina del arrebatamiento (a veces llamado “rapto de la iglesia”) no fue enseñada en el Antiguo Testamento, por lo que Pablo la llama un “misterio” ahora revelado:

“He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados” (1 Corintios 15:51-52).

Pablo consideraba al arrebatamiento la “esperanza bienaventurada” del creyente (Tito 2:13), el glorioso evento que todos debemos anhelar. A través del arrebatamiento seremos totalmente libres de pecado, y estaremos para siempre en la presencia de Dios. En el arrebatamiento, Dios resucitará a todos los creyentes que han muerto, dándoles cuerpos glorificados, y después partiendo de la tierra con aquellos creyentes que estén aún vivos, a quienes también les serán dados cuerpos glorificados (1 Tesalonicenses 4:13-18 y 1 Corintios 15:50-54). El apóstol Pablo enseñó:

“Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor” (1 Tesalonicenses 4:16-17).

Así pues, el arrebatamiento implicará una transformación instantánea de nuestros cuerpos para adaptarnos para la eternidad:

“Sabemos que cuando él (Cristo) se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es” (1 Juan 3:2).

En algunos sistemas de interpretación, el arrebatamiento se suele distinguir de la segunda venida, considerándosele un evento diferente o, cuando menos, la primera fase de un evento dividido en dos fases: En el arrebatamiento, el Señor viene “en las nubes” para encontrarnos “en el aire” (1 Tesalonicenses 4:17), mientras que, en la segunda venida, el Señor desciende hasta la tierra para pararse en el Monte de los Olivos, resultando en un gran terremoto seguido de una derrota de los enemigos de Dios (Zacarías 14:3-4). En esta, como en muchas doctrinas relacionados con los eventos futuros, los cristianos manifiestan diversidad de opiniones.

4

EL ARREBATAMIENTO, UNA DOCTRINA QUE MUCHOS HAN DISTORSIONADO

Tal vez ningún evento en la historia del mundo ha sido más anticipado que la Segunda Venida. Cada generación de creyentes, incluyendo los creyentes en el Nuevo Testamento, ha creído firmemente que Jesús regresará durante sus vidas. Incluso Pablo creía que él estaría vivo a la Venida del Señor:

“Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.” (1 Tesalonicenses 4:17)

Esta expectativa llevó a algunos a cometer grandes errores como vender sus propiedades creyendo que el Señor vendría pronto y no necesitarían de sus bienes (Hechos 2:45; 4:32-36), otros se desconectaron del mundo real, desatendiendo sus obligaciones familiares e incluso negándose a trabajar (2 Tesalonicenses 3:6-15). La situación llegó a ser tan preocupante que Pablo tuvo que escribirles a los creyentes de Tesalónica para exhortarles a ser equilibrados y no entrar en pánico escatológico. En 2 Tesalonicenses 2:1-2 Pablo nos dice:

“Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con Él, os rogamos, hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca.”

10

Lamentablemente las cosas no han cambiado mucho entre los creyentes hoy en día. Muchos cristianos viven atemorizados ante la posibilidad de quedarse en un futuro “rapto secreto” de la iglesia, de modo que la “esperanza bienaventurada” (Tito 2:13) se ha convertido para ellos en motivo de turbación, miedo y angustia, temiendo no estar preparados para ese día (que podría ocurrir en cualquier momento) y sufrir el abandono del Señor. Tal expectativa los lleva a vivir no solo una vida de intranquilidad y desasosiego, sino a ignorar la gracia y sus implicaciones, así como a vivir un legalismo autoimpuesto a fin de ser hallados “santos y preparados” para ese día.

Otros erróneamente (al igual que los primeros cristianos) renuncian a sus metas personales y a proseguir con sus vidas ante la inminencia de la Venida de Cristo (¿Por qué casarme? ¿Por qué seguir estudiando? Si de todos modos el fin se acerca…). Muchos falsos maestros han sabido utilizar esta devoción enfermiza por lo escatológico en el pueblo evangélico. Algunos maestros de la Biblia han hecho predicciones acerca de cuándo ocurrirá “el Rapto” y la Segunda Venida. Todos se han equivocado. La Biblia declara:

“Pero el día y la hora nadie sabe, ni aún los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre.” (Mateo 24:36).

De manera que, debemos anticipar la Segunda Venida, pero tener una comprensión bíblica de ella. No debemos poner fechas y tiempos. Ese ha sido el error de grupos como los adventistas del séptimo día, los testigo de Jehová y otros grupos.

3

En sentido contrario al grupo de los “expectantes”, muchos otros dudan de que la Segunda Venida ocurrirá alguna vez y se dicen a sí mismos y a otros:

“¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen, así como desde el principio de la creación” (2 Pedro 3:4).

Así que debemos evitar los dos extremos: (1) Vivir aterrorizados ante la inminencia de la Segunda Venida (lo cual nos expone a los falsos profetas y a la manipulación), y (2) vivir confiados y en apatía espiritual, creyendo que la Segunda Venida nunca ocurrirá (lo cual nos expone a la apostasía, el materialismo y la frialdad espiritual).

6

TEORÍAS QUE DESCARTAN EL REGRESO DEL SEÑOR

El hecho de que Jesús regresa a la tierra es claro en las Escrituras. Los evangélicos en general aceptan Hechos 1:11 como certeza de su retorno personal y visible. Sin embargo, han surgido varias teorías que tratan de descartar esto. Entre ellas podemos mencionar:

  1. RETORNO EN PENTECOSTÉS: Algunos dicen que Cristo volvió en la persona del Espíritu Santo en el día de Pentecostés. Sin embargo, el Cristo exaltado estaba a la diestra de Dios Padre, y desde el cielo él derramó el Espíritu Santo en esa ocasión (Hechos 2:32-33).
  2. RETORNO EN LA CONVERSIÓN: Otros dicen que la Segunda Venida de Cristo ocurre cuando entra en el corazón del creyente en el momento de la conversión (con frecuencia citan Apocalipsis 3:20), pero las Escrituras enseñan que los que le reciben entonces esperan su venida (Filipenses 3:20; 1 Tesalonicenses 1:10).
  3. RETORNO A LA MUERTE: Otros dicen que su retorno se cumple cuando él viene por el creyente cuando este muere. Es más, esto llegó a ser casi la única expectación de la Iglesia Católica Romana. Sin embargo, tanto los muertos como los vivos serán «arrebatados» cuando él aparezca (1 Tesalonicenses 4:17).
  4. REGRESO EN EL AÑO 70 DESPUÉS DE CRISTO: En base a pasajes tales como Mateo 10:23; 16:28; 24:34; Marcos 9:1; 13:30 y 14:62, algunos conectan el retorno de Jesús con la destrucción de Jerusalén y su templo por parte de los romanos en el año 70 d.C., trayendo así a su fin el sistema sacrificial del Antiguo Testamento. Dicen que Cristo estaba invisiblemente presente trayendo ese juicio, tal vez como un paso en una serie de juicios en el que la presencia de Cristo (gr. parusía) trae victorias continuas. Los que sostienen esta opinión basan parte de su argumento en la presuposición de que el libro de Apocalipsis con su noción de un futuro regreso fue escrito antes del año 70 d.C. Sin embargo, la gran mayoría de eruditos bíblicos antiguos y modernos fechan Apocalipsis durante el reinado de Domiciano, alrededor del 95 d.C. (Es también obvio que las glorias del reino futuro y el reino personal de Cristo en la tierra no siguieron a los eventos del año 70 d.C.). Lucas 21:20-24 no se refiere específicamente a la caída de Jerusalén. Los siguientes versículos indican que después que se cumplan los tiempos de los gentiles, señales en el sol, la luna y las estrellas causarán angustia y perplejidad en las naciones de la tierra. «Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube con poder y gran gloria» (Lucas 21:27). Marcos 13:14-26 suplementa esto «desde el mismo punto de vista fundamental». George Beasley-Murray destaca que la destrucción de Jerusalén y el templo se relacionan al retorno de Cristo, no debido a que ambos eventos ocurren al mismo tiempo, sino debido a que los eventos del año 70 d.C. fueron parte de una larga serie de castigos de Dios que preparan el venidero fin de la edad. Jesús no reveló el lapso de tiempo entre la destrucción de la ciudad y su retorno, tal como los profetas del Antiguo Testamento no revelaron el lapso de tiempo entre la primera y Segunda Venida de Cristo. Jesús estaba más preocupado por declarar el poder y la gloria de su retorno.

7

Todos estas interpretaciones se toman grandes libertades para espiritualizar declaraciones bíblicas sencillas y se olvidan de que no tenemos nuestra esperanza todavía, sino que «con paciencia lo aguardamos» (Romanos 8:25, RVR). El retorno personal de Jesucristo a la tierra es la única manera en que recibiremos la plenitud de la esperanza que tanto anhelamos. Debemos estar esperando un retorno inesperado y visible de Cristo (Mateo 24:27, 30,44; Marcos 13:26; Lucas 21:27; Hechos 1:11; Filipenses 2:10-11) quien repentinamente nos transformará y nos hará partícipes de su gloria (Romanos 8:18-23; 1 Corintios 15:51-52), haciéndonos posible regresar con él en gloria (Colosenses 3:4).

8

TEORÍAS SOBRE EL ARREBATAMIENTO Y LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO

Jesús enseñó que Él regresaría a la tierra.  Él cuidadosamente advirtió a sus discípulos que necesitaban estar constantemente preparados para esto (Mateo 24:42-51; 25:1-13; Marcos 13:37; Lucas 12:37). Ellos entendieron que la era actual terminará con su venida (Mateo 24:3).  La garantía de su venida era una de las verdades con las que Él consoló a sus seguidores antes de su muerte (Juan 14:2,3). En el momento de la ascensión de Cristo, dos ángeles vinieron al grupo de los discípulos que estaban reunidos para repetir la promesa de que Él regresaría.  Ellos declararon que Él vendría de la misma manera que se había ido (Hechos 1:11).  Esto claramente significa que su segunda venida será literal, física, y visible.

Las epístolas del Nuevo Testamento se refieren frecuentemente a la segunda venida, y a través de los pasajes de las Escrituras que tratan de este tema recurre la idea de la inminencia.  Aunque habrá un período de tiempo entre la primera y la segunda venida (Lucas 19:11), todas las enseñanzas acerca del regreso del Señor enfatizan que acontecerá repentinamente y sin previo aviso; que los creyentes deben estar siempre en un estado de preparación continua (Filipenses 4:5; Hebreos 10:37; Santiago 5:8,9; Apocalipsis 22:10). Los creyentes en los primeros días de la Iglesia vivían en un estado de expectación (1 Corintios 1:7; 1 Tesalonicenses 1:9,10).  Cuando Pablo usa la forma “nosotros” en 1 Corintios 15:51 y 1 Tesalonicenses 4:17 muestra que él tenía la esperanza de que todavía estaría vivo cuando Jesús regresara.

9

Hoy en día, sin embargo, los creyentes están divididos en cuanto al tiempo y la forma en que dicho suceso tendrá lugar. Para algunos, el arrebatamiento de la iglesia y la segunda venida de Cristo son un único evento, ambas ocurren simultáneamente. Para otros, son dos eventos diferentes o, al menos, un mismo evento dividido en dos fases distintas pero complementarias. Para aquellos que aceptamos la realidad de una Segunda Venida literal de Cristo a la tierra, esto ha dado lugar a tres teorías principales:[1]

  1. PRETRIBULACIONISMO: Creen que el arrebatamiento ocurrirá tras la manifestación del Anticristo y antes de la Gran Tribulación (2 Tesalonicenses 2:1-4). Después de este periodo ocurriría la segunda venida de Cristo para reinar en la Tierra físicamente por mil años literales. Después del milenio acontecería el juicio final y tendrá lugar el «nuevo cielo» y la «nueva Tierra». De acuerdo con los eruditos, esta doctrina es relativamente reciente (de hace poco más de un siglo). Desde 1832 formó parte de las tesis dispensacionalistas de John Nelson Darby, quien se refería al arrebatamiento como «el misterio del rapto». Fue incorporada a la Biblia de Referencia Scofield en 1909. Tras la publicación del libro de Hal Lindsey La agonía del gran planeta Tierra en 1970 y la difusión de varias películas, hoy se ha convertido en una doctrina muy popular en el seno de muchas Iglesias evangélicas, entre ellas la Iglesia Metodista Pentecostal, la Iglesia Internacional del Evangelio Cuadrangular, las Asambleas de Dios y la mayoría de las Iglesias pentecostales.
  2. POSTRIBULACIONISMO: Creen, de acuerdo con 2 Tesalonicenses 2:1-4, que el arrebatamiento ocurrirá tras la manifestación del Anticristo y al término de la Gran Tribulación. Los postribulacionistas ven el arrebatamiento como un suceso que sucederá en un mismo evento con la Segunda Venida de Cristo. En opinión de muchos eruditos e historiadores eclesiásticos, esta fue la doctrina sostenida por los escritores paleocristianos y los reformadores protestantes de la Edad Media. Muchas Iglesias evangélicas y protestantes sostienen esta interpretación.
  3. SEMITRIBULACIONISMO O MEDTRIBULATIONISMO: Consideran que la Iglesia pasará los primeros 42 meses en la Tierra y que el arrebatamiento ocurrirá aproximadamente a la mitad de la semana 70 (semana de 7 años bíblicos de 360 días de duración, mencionada en la profecía de las Setenta Semanas escrita en Daniel 9:24-27). Los semitribulacionistas creen que el arrebatamiento ocurrirá a la mitad de los siete años, luego de los primeros tres años de paz ficticia bajo el anticristo, que es cuando verdaderamente tendrá lugar la Gran tribulación, que dura los últimos 42 meses finales de la semana 70 (Mateo 24:20-21 y Apocalipsis 13:5). A la mitad de la Tribulación, el Anticristo se convertiría en la «abominación de la desolación», por la profanación del Tercer templo de Jerusalén, que habrá de ser construido.

10

EL PRETRIBULACIONISMO

Según los defensores del pretribulacionismo, una comparación de los pasajes de las Escrituras relacionados con la segunda venida muestra que algunos hablan de un acontecimiento visible a toda la humanidad que implica el juicio de los pecadores.  Otros describen una venida conocida solo por los creyentes y que resulta en su redención de la tierra.

La segunda es conocida como “el rapto” (o arrebatamiento).  Esta palabra, sin embargo, no se encuentra en la Biblia, pero se emplea a menudo en círculos evangélicos para traducir la palabra “arrebatados” de 1 Tesalonicenses 4:17. Los pretribulacionistas consideran que las palabras de Jesús acerca de que su venida resultaría en situaciones donde un individuo sería llevado de un lugar, mientras el otro individuo sería dejado, indica un traslado repentino de los creyentes de la tierra, mientras los no creyentes quedan aquí para enfrentar la tribulación (Mateo 24:36-42).

Se señala además que Jesús describió su venida como algo que ocurriría en un tiempo en que las naciones de la tierra se lamentarían cuando lo vieran llegar (Mateo 24:30). Además, el apóstol Pablo describe el regreso del Señor como un tiempo de juicio e ira para los impíos (2 Tesalonicenses 1:7-10). Por otro lado, en 1 Tesalonicenses 4:13-18, el mismo Pablo considera un aspecto diferente de la segunda venida.  Para los pretribulacionistas este breve pasaje es la enseñanza más directa y clara sobre el rapto en el Nuevo Testamento.  Sólo habla de los creyentes, tantos vivos como muertos.  No dice que los injustos verán a Cristo en ese momento.  Pablo describe la venida de Jesús en el aire, pero no dice nada de que sus pies tocarán la tierra, como dice otro pasaje que acontecerá en su venida (Zacarías 14:4).  Según el pretribulacionismo ese es el momento cuando se cumplirá 1 Juan 3:2, y seremos como Él.

11

Frecuentemente, los pretribulacionistas citan ejemplos bíblicos en los cuales la palabra “arrebatar” es usada y que, además, parecen reforzar su postura de un “rapto” inesperado. Por ejemplo, la misma palabra griega usada en 1 Tesalonicenses 4:17 para decir “arrebatado” se usa en Hechos 8:39 para describir cuando Felipe fue “arrebatado” después de bautizar al etíope.  El segundo versículo dice que el Espíritu del Señor arrebató a Felipe – identificando el origen del poder que llevará a los creyentes de la tierra en el rapto.

Los pretribulacionistas a menudo señalan que el arrebatamiento sobrenatural de individuos piadosos de la tierra no es algo desconocido en las Escrituras. El suceso destacado en la vida de Enoc fue su desaparición milagrosa de la tierra después de caminar con Dios (Génesis 5:21-24). El autor de Hebreos llamó esa experiencia un traspaso, evitando la muerte (Hebreos 11:5). El caso de Elías es también citado a menudo como ejemplo. Aunque algunos aspectos del traspaso de Elías fueron distintos del de Enoc, también implicó un arrebatamiento repentino de un creyente del mundo sin experimentar la muerte (2 Reyes 2:1-13).

Los pretribulacionistas señalan además que algunos pasajes que corresponden al arrebatamiento describen la venida del Señor por su pueblo, mientras que otros pasajes que se refieren a la revelación de Cristo describen la venida del Señor con sus santos.  Colosenses 3:4 trata de los creyentes que aparecerán con Cristo en su venida. Judas 14 también prevé la venida del Señor con su pueblo para ejecutar el juicio que muchos otros pasajes mencionan en relación con su venida pública. Puesto que las Escrituras no se contradicen, los pretribulacionistas concluyen que los pasajes que describen la venida de Cristo por los santos y con los santos indican dos fases de su venida. Creen, asimismo, que es bíblico suponer que el intervalo entre los dos es el tiempo cuando el mundo experimentará la gran tribulación, implicando el reino del Anticristo y el derramamiento de la ira de Dios sobre los injustos (Daniel 12:1,2, 10-13; Mateo 24:15-31; 2 Tesalonicenses 2:1-12).[2]

 

15

A grandes rasgos, el pretribulacionismo sostiene los siguientes puntos:

(1.- El aumento de la apostasía en esta era (1 Timoteo 4:1-3.- 2 Timoteo 3:1-5).
(2.- La resurrección de los muertos en Cristo, acompañada por la traslación de estos, juntamente con los santos vivos, al cielo. Algunos denominan a este evento “el Rapto de la Iglesia” (1 Corintios 15:20-24.-35-50; 1 Tesalonicenses 4:13-18).
(3.- Durante los siete años de tribulación en la tierra (Apocalipsis 6:16), aquellos que resucitaron y los que fueron raptados estarán con el Señor en el cielo. El tribunal de Cristo (1 Corintios 3:12-15) y las Bodas del cordero (Apocalipsis 19:7) tomarán lugar en el cielo durante mientras los juicios de la tribulación son derramados sobre la tierra.
(4.- La batalla del Armagedón marcará el fin de la Gran Tribulación. Cristo vendrá con los suyos a la tierra (Apocalipsis 19:11-16). Cuando Cristo llegue, Israel será congregado y juzgado (Mateo 24:37 – 25:46). Las naciones gentiles también serán juzgadas (Mateo 25:31-46) por el trato brindado a los seguidores que Jesús y a Israel durante la Gran Tribulación.
(5.- El Reino de Dios es instaurado. La tierra entera se convierte en una teocracia Tendrá mil años de duración (Apocalipsis 20:1-6). Sin embargo, antes que comience, Satanás será atado y echado al abismo (Apocalipsis 20:1). Luego del reino de los mil años Satanás será desatado por un breve espacio de tiempo (Apocalipsis 20:7). Engañará a las naciones rebeldes y dirigirá una revuelta contra Dios. Este será derrotado por Cristo y echado en el lago de fuego en donde permanecerá para siempre (Apocalipsis 20:10).
(6.- Los perdidos de todas las edades aparecerán ante el gran trono blanco del Juicio Final (Apocalipsis 20:11-15) y los que no tengan sus nombres escrito en el libro de la vida, serán echados en el lago de fuego.
(7.- La creación de un nuevo cielo y una nueva tierra (Apocalipsis 21:1) tendrá lugar.
(8.- Una eternidad como seres glorificados será nuestro destino (Apocalipsis 22:1-6). El Reino de Dios abarcará todo el universo.

16

Bíblicamente, la postura pre-tribulacional tiene suficiente fundamento. Por ejemplo, la iglesia no está destinada para ira (1 Tesalonicenses 1:9-10, 5:9), y los creyentes no serán alcanzados por el Día del Señor (1 Tesalonicenses 5:1-9). Se le prometió a la iglesia de Filadelfia, que sería guardada de “la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero” (Apocalipsis 3:10). Nótese que la promesa no es preservación a través de la prueba, sino liberación de la hora, esto es, por el período de tiempo de la prueba.

El pretribulacionismo también encuentra apoyo en lo que no se encuentra en la Escritura. La palabra “iglesia” aparece diecinueve veces en los primeros tres capítulos de Apocalipsis, pero, significativamente, la palabra no vuelve a ser mencionada hasta el capítulo 22. En otras palabras, a lo largo de toda la descripción de la Tribulación en Apocalipsis, la palabra iglesia está notablemente ausente. De hecho, la Biblia nunca usa la palabra “iglesia” en un pasaje relativo a la Tribulación.

El pretribulacionismo es la única teoría que mantiene una clara distinción entre Israel y la iglesia y los planes separados de Dios para cada uno. Los setenta “sietes” de Daniel 9:24, están decretados sobre el pueblo de Daniel (los judíos) y la ciudad santa de Daniel (Jerusalén). Esta profecía deja en claro que la semana setenta (la Tribulación) es un tiempo de purga y restauración de Israel y Jerusalén, no de la iglesia. Así mismo, el pretribulacionismo tiene fundamento histórico. Considerando Juan 21:22-23, parece que iglesia primitiva creía que el regreso de Cristo era algo tan inminente, que lo esperaban en cualquier momento. De otra forma, no hubiera persistido el rumor de que Jesús regresaría cuando Juan aún viviera. La inminencia, que es incompatible con las otras dos teorías del Arrebatamiento, es un principio clave del pretribulacionismo. Además, la creencia pretribulacional parece ser la que más se ajusta al carácter de Dios y Su deseo de librar a los justos del juicio sobre el mundo. Los ejemplos bíblicos de la salvación de Dios incluyen a Noé, quien fue librado del diluvio universal; Lot, quien fue librado de Sodoma; y Rahab, quien fue librada del ataque a Jericó (2 Pedro 2:6-9).

Una debilidad percibida en el pretribulacionismo, es su relativamente reciente desarrollo como doctrina eclesiástica, no habiendo sido formulada en detalle hasta principios del siglo XIX. Otra debilidad es que el pretribulacionismo divide el regreso de Jesucristo en dos “fases”, el Arrebatamiento y la Segunda Venida, considerando que la Biblia no delimita claramente ninguna de tales fases. Otra dificultad que enfrenta la creencia del pretribulacionismo, es el hecho de que obviamente habrá santos en la Tribulación (Apocalipsis 13:7, 20:9). Los pretribulacionistas responden a esto, distinguiendo a los santos del Antiguo Testamento y a los santos de la Tribulación, de la iglesia del Nuevo Testamento. Los creyentes que vivan para el Arrebatamiento, serán llevados antes de la Tribulación, pero habrá aquellos que vendrán a Cristo durante la Tribulación.

A

EL SEMITRIBULACIONISMO O MEDTRIBULACIONISMO

El medtribulacionismo enseña que el Arrebatamiento ocurre a la mitad de la Tribulación. En ese tiempo, se tocará la séptima trompeta (Apocalipsis 11:15). La iglesia se encontrará con Cristo en el aire, y luego las copas de la ira de Dios serán derramadas sobre la tierra (Apocalipsis, capítulos 15-16) en un tiempo conocido como la Gran Tribulación. En otras palabras, el Arrebatamiento y la Segunda Venida de Cristo (para establecer Su reino) están separados por un período de tres y medio años. De acuerdo con esta creencia, la iglesia pasará por la primera mitad de la Tribulación, pero es librada de lo peor de la Tribulación, lo cual ocurrirá en los últimos tres y medio años.

Apoyando su postura, los medtribulacionistas señalan la cronología dada en 2 Tesalonicenses 2:1-3. El orden de los eventos es como sigue: 1) la apostasía, 2) la revelación del Anticristo, y 3) el Día de Cristo. La creencia medtribulacional enseña que el Anticristo no será totalmente revelado hasta que se presente “la abominación desoladora” (Mateo 24:15), lo que ocurre a la mitad de la Tribulación (Daniel 9:27). También, los medtribulacionistas interpretan “el Día de Cristo” como el Arrebatamiento; por tanto, la iglesia no será llevada al cielo hasta después que el Anticristo sea revelado.

Otra enseñanza fundamental del medtribulacionismo es que la trompeta de 1 Corintios 15:52 es la misma trompeta que se menciona en Apocalipsis 11:15. La trompeta de Apocalipsis 11 es la final de una serie de trompetas; por tanto, tiene sentido que será “la final trompeta” de 1 Corintios 15. Sin embargo, esta lógica falla en vista de los objetivos de las trompetas. La trompeta que suena en el Arrebatamiento es “la trompeta del llamado de Dios” (1 Tesalonicenses 4:16), pero la de Apocalipsis 11 es un presagio de juicio. Una trompeta es un llamado de gracia a los elegidos de Dios; la otra es un pronunciamiento de condenación para los impíos. Además, la séptima trompeta en Apocalipsis no es la “última” trompeta cronológicamente, Mateo 24:31 habla de una trompeta posterior, que suena al inicio del reinado de Cristo.

B

1 Tesalonicenses 5:9 dice que la iglesia no ha sido puesta “para ira, sino para alcanzar salvación.” Esto parecería indicar que los creyentes no experimentarán la Tribulación. Sin embargo, los medtribulacionistas interpretan la “ira” como una referencia a la segunda mitad de la Tribulación, específicamente los juicios de las copas de la ira. Sin embargo, parece injustificable limitar la palabra de tal forma. Con seguridad los terribles juicios contenidos en los sellos y las trompetas – incluyendo hambrunas, ríos envenenados, el oscurecimiento de la luna, derramamiento de sangre, terremotos y tormentas – también pueden ser considerados como la ira de Dios.

El medtribulacionismo coloca el Arrebatamiento en Apocalipsis 11, anterior al inicio de la “Gran Tribulación.” Hay dos problemas con este lugar asignado en la cronología de Apocalipsis. Primero, la única mención del término “gran tribulación” en todo el libro de Apocalipsis, está en 7:14. Segundo, la única referencia al “gran día de la ira” está en Apocalipsis 6:17. Ambas referencias se encuentran demasiado tempranas para un Arrebatamiento medtribulacional.

C

EL POSTRIBULACIONISMO

El Post-tribulacionismo enseña que el Arrebatamiento ocurrirá al final, o cerca del final de la Tribulación. En ese momento, la iglesia se encontrará con Cristo en el aire y luego regresará a la tierra para el inicio del Reinado de Cristo en la tierra. En otras palabras, el Arrebatamiento y la Segunda Venida de Cristo (para establecer Su Reino) suceden casi simultáneamente. De acuerdo con esta creencia, la iglesia pasará a través de todos los siete años de la Tribulación. La iglesia Católica Romana, la Ortodoxa Griega y muchas denominaciones Protestantes, apoyan la creencia Post-tribulacional del Arrebatamiento.

Uno de los puntos fuertes del Post-tribulacionismo es que Jesús, en Su extendido discurso sobre el final de los tiempos, dice que Él regresará después de una “gran tribulación” (Mateo 24:21, 29). También, el libro de Apocalipsis, con todas sus variadas profecías, solo menciona una venida del Señor, y ésta ocurre después de la Tribulación (Apocalipsis, capítulos 19-20). Pasajes tales como Apocalipsis 13:7 y 20:9 también dan soporte al post-tribulacionalismo en que obviamente habrá santos en la Tribulación. También, la resurrección de los muertos en Apocalipsis 20:5 es llamada “la primera resurrección.” Los postribulacionistas afirman que, puesto que esta “primera” resurrección tiene lugar después de la Tribulación, la resurrección asociada con el Arrebatamiento en 1 de Tesalonicenses 4:1 no puede ocurrir hasta entonces.

Los postribulacionistas, también señalan, que históricamente el pueblo de Dios ha experimentado épocas de intensa persecución y aflicción. Por tanto, dicen, no debería sorprendernos que la iglesia también experimente la Gran Tribulación de los tiempos del fin. En relación con esto, la creencia post-tribulacional distingue “la ira de Satanás” (o “la ira del hombre”) de “la ira de Dios” en el libro del Apocalipsis. La ira de Satanás está dirigida contra los santos, y Dios la permite como un medio de purificación para Sus fieles. Por otra parte, la ira de Dios es vertida sobre el Anticristo y su reino del mal, y Dios protegerá a Su pueblo de ese castigo.

D

Una falla del post-tribulacionalismo es la clara enseñanza de la Escritura de que aquellos que están en Cristo no están bajo condenación y nunca experimentarán la ira de Dios (Romanos 8:1). Mientras que algunos juicios durante la Tribulación son dirigidos específicamente a los no salvos, muchos otros, tales como los terremotos, la caída de las estrellas, y hambrunas, afectarán a salvos y no salvos por igual. Por lo que, si los creyentes pasan por la Tribulación, ellos experimentarían la ira de Dios, en contradicción a Romanos 8:1.

Otra debilidad de la creencia postribulacionista es que debe, hasta cierto punto, alegorizar la Tribulación. Muchos post-tribulacionistas enseñan que estamos viviendo en la Tribulación ahora mismo; de hecho, algunos dicen que la Tribulación comenzó inmediatamente después de Pentecostés en Hechos 2. Tal enseñanza ignora la singular naturaleza de la Tribulación como se presenta en la Escritura (Mateo 24:21), de que habrá un tiempo de angustia sin paralelo en la historia del mundo. También los post-tribulacionistas enfrentan una dificultad para explicar la ausencia de la “iglesia” en el mundo en todos los pasajes bíblicos relativos a la Tribulación. Aún en Apocalipsis, capítulos 4-21, la descripción más extensa de la Tribulación en toda la Escritura, la palabra “iglesia” nunca aparece. Los post-tribulacionistas deben asumir que la palabra “santos” en Apocalipsis, capítulos 4-21 significa la iglesia, aunque es usada una palabra griega diferente.

Y una falla final de la opinión postribulacionista, es compartida por las otras dos teorías; como el que la Biblia no proporciona una línea de tiempo explícita concerniente a los eventos futuros. La Escritura no enseña expresamente una creencia sobre otra, y es por lo que tenemos diversidad de opiniones respecto al final de los tiempos y cierta divergencia sobre cómo deben ser armonizadas las profecías relacionadas con ello.

E

OTRAS TEORÍAS MENORES SOBRE EL RAPTO

Además de las tres posturas principales, algunos grupos han aceptado posturas intermedias o adaptaciones de estas. Cabe destacar dos de ellas:

  1. TEORÍA DEL RAPTO PREÍRA: Esta postura considera que el rapto ocurrirá en la segunda mitad de la Tribulación, antes de la segunda venida. Se trata de una doctrina postribulacionista que adelanta el arrebatamiento un poco antes de finalizada la Tribulación. Divide la semana 70 en 3 períodos: del primer al tercer sello, conocido como «principio de los dolores del parto»; del cuarto al sexto sello, denominado la «Gran Tribulación del Anticristo»; y del sexto sello en adelante, llamado el «día de la ira del Señor». Los creyentes en esta doctrina consideran que el rapto ocurrirá cuando se abra el sexto sello. Para entonces, muchos cristianos habrían sido asesinados como mártires por el Anticristo.
  2. TEORÍA DEL RAPTO PARCIAL: Esta teoría sostiene que los verdaderos cristianos serán arrebatados antes, en medio de o después de la Tribulación, dependiendo de la verdadera conversión a la fe. Por lo tanto, el rapto de un creyente se determina por el tiempo de su conversión durante la Tribulación. Los defensores de esta teoría sostienen que solo los que son fieles a la Iglesia serán raptados al inicio de la Tribulación y que el resto de los creyentes lo serán en algún momento durante esta o al final.

A1

CONCLUSIÓN

Cuando se considera cualquier pregunta que involucra la escatología (el estudio del final de los tiempos), es importante recordar que casi todos los cristianos concuerdan en estas tres cosas:

  • Vendrá un tiempo de gran tribulación, como el mundo jamás ha visto,
  • Después de la Tribulación, Cristo regresará para establecer Su reino en la tierra,
  • Habrá un Arrebatamiento – una “transición” de lo mortal a la inmortalidad para los creyentes, como se describe en Juan 14:1-3; 1 Corintios 15:51-52; y 1 Tesalonicenses 4:16-17. La pregunta en cuanto al momento del Arrebatamiento es: ¿cuándo ocurrirá éste, en relación a la Tribulación y la Segunda Venida de Cristo?

A3

Las tres teorías principales acerca del tiempo en que ocurrirá el Arrebatamiento de la iglesia son:

  1. La creencia de que el Arrebatamiento ocurrirá antes de que se inicie la Tribulación (pretribulacionismo),
  2. La creencia de que el Arrebatamiento ocurrirá a la mitad de la Tribulación (midtribulacionismo).
  3. La creencia de que el Arrebatamiento ocurrirá al final de la Tribulación (postribulacionismo).

Cada una de estas teorías, y sus variantes, poseen puntos fuertes y debilidades; sin embargo, todas ellas comparten una falla en común, y es el que la Biblia no proporciona una línea explícita de tiempo en cuanto a los eventos futuros. La Escritura no enseña expresamente una u otra opinión, y es por lo que tenemos diversidad de opiniones concerniente al final de los tiempos y cierta divergencia sobre cómo deben ser armonizadas las profecías relacionadas con este tema. Por tal razón, no podemos ser dogmáticos ni sectarios, acusando de herejía a nuestros hermanos que piensan diferente a nosotros en relación con este tema.

A2

REFERENCIAS:

[1] Elwell, Walter A., ed. (1 de mayo de 2001) [1984]. Evangelical Dictionary of Theology (2nd edición). Baker Academic. p. 910.

[2] El Arrebatamiento de la Iglesia, Declaración Oficial sobre el Rapto de la Iglesia. Adoptada el 14 de agosto de 1979 por el Presbiterio General del Concilio General de las Asambleas De Dios. Disponible en https://ag.org/es-ES/Beliefs/Position-Papers/The-Rapture-of-the-Church.

 

ESCATOLOGÍA, Milenio, Teología

El Posmilenialismo y sus postulados

Por Fernando E, Alvarado

 INTRODUCCIÓN

A grandes rasgos, el posmilenialismo (o postmilenialismo) se define como una interpretación del capítulo 20 del libro de Apocalipsis, que ve la segunda venida de Cristo como si ocurriera después del “Milenio”, el cual es interpretado como una Edad Dorada o una era de prosperidad y dominio cristiano. Ahora bien, aunque el posmilenialismo afirma que Cristo volverá después del Milenio, este no debe ser entendido necesariamente como un período de 1,000 años literales. Los que sostienen esta posición, no interpretan la profecía no cumplida usando un método normal, es decir, literal. Ellos creen que los 1,000 años mencionados en Apocalipsis 20:4-6 significan simplemente “un largo período de tiempo”. Además, el prefijo “pos” en “posmilenialismo” denota la opinión que Cristo volverá después de que los cristianos (y no Cristo Mismo) hayan establecido el reino sobre esta tierra. A consecuencia de tal razonamiento, los posmilenialistas creen que este mundo va a ir mejorándose cada vez más y que el mundo entero será “cristianizado” finalmente. Después de esto, y solo hasta entonces, Cristo volverá.[1]

El posmilenialismo contrasta con el premilenialismo (el punto de vista que dice que la segunda venida de Cristo ocurrirá antes de Su Reino Milenario, y que el Reino Milenario es de 1,000 años literales) y, en menor grado, con el amilenialismo (un milenio no literal). Asimismo, el posmilenialismo ha servido de base a nuevas corrientes teológicas heterodoxas, tales como la Teología del Dominio (Dominionismo) y el “Reino Ahora”. El posmilenialismo se divide en dos corrientes: Posmilenialismo bíblico y posmilenialismo liberal.

4

PRINCIPALES POSTULADOS DEL POSMILENIALISMO

El Postmilenialismo sostiene que el Señor Jesucristo establece su reino en la tierra a través de la predicación y la obra redentora en el primer siglo y que Él equipa a su Iglesia con el evangelio, le capacita por el Espíritu, y le encomienda la Gran Comisión de discipular a todas las naciones. El Postmilenialismo espera que eventualmente una vasta mayoría de los hombres con vida sean salvados. El éxito creciente del evangelio producirá gradualmente un tiempo en la historia, anterior a la venida de Cristo, en el cual la fe, justicia, paz y prosperidad prevalecerán en los asuntos de los hombres y de las naciones. Luego de una extensa era de tales condiciones el Señor regresará visible, corporal y gloriosamente, para ponerle fin a la historia con la resurrección general y el juicio final luego del cual sigue el orden eterno.[2]

De lo anterior se desprende que:

  • El posmilenialismo sostiene que el Señor Jesucristo funda su reino Mesiánico en la tierra durante su ministerio terrenal y por medio de sus labores redentoras. Su establecimiento del “reino de los cielos” cumple las expectativas proféticas del Antiguo Testamento con respecto al reino venidero. El reino que Cristo predica y presenta no es otro que aquel que fue esperado por los santos del Antiguo Testamento. En el Postmilenialismo la iglesia es el Israel cumplido/transformado e incluso es llamada “el Israel de Dios” (Gálatas 6:16).
  • La naturaleza fundamental del reino es esencialmente redentora y espiritual, antes que política y material. Aunque tiene implicaciones para la esfera política. Algunos posmilenialistas consideran la iglesia como un reino en competencia con las naciones geopolíticas para el dominio gubernamental. Para ellos Cristo gobierna su reino espiritualmente en y a través de su pueblo en el mundo, lo mismo que por su providencia universal.
  • Debido al poder intrínseco y al diseño de la redención de Cristo, su reino ejercerá una influencia transformacional sociocultural en la historia. Esto ocurrirá a medida que más y más gente se convierta a Cristo. La clave, en primer plano, es la regeneración, la propagación del evangelio y la conversión de los hombres y las naciones a la Palabra de Dios.
  • El posmilenialismo espera la expansión y el desarrollo gradual del reino de Cristo en el tiempo y en la tierra antes que el Señor regrese a ponerle fin a la historia. Esto procederá de un ministerio global de la Palabra, oración ferviente y llena de fe, y las labores consagradas del pueblo de Cristo lleno del Espíritu. El Cristo siempre presente está dirigiendo el crecimiento del reino desde Su trono en el cielo, donde está sentado a la diestra de Dios.
  • El posmilenialismo anticipa confiadamente un tiempo en la historia en la tierra (continua con el presente) en el cual el mismo evangelio que ya está operando ganará la victoria por toda la tierra, cumpliendo la Gran Comisión.[3] El posmilenialismo enseña el éxito de la gran comisión en esta era de la iglesia. Cree que una abrumadora mayoría de hombres y naciones será cristianizada, la justicia abundará, la guerras cesarán, y la prosperidad y la seguridad florecerán. Se distinguirá por la recepción universal de la verdadera religión, y la sujeción ilimitada al cetro de Cristo. Será un tiempo de paz universal y que, además, se caracterizará por una gran prosperidad temporal.[4]
  • De acuerdo con el posmilenialismo podemos ver hacia adelante, hacia una ‘era dorada’ de prosperidad espiritual continuando por siglos, o incluso por milenios, durante cuyo tiempo el cristianismo será triunfante sobre toda la tierra.[5] Luego de este período extendido de prosperidad en el evangelio, la historia de la tierra llegará a su conclusión por el regreso personal, visible y corporal de Jesucristo (acompañado por una resurrección literal y un juicio general) para introducir su pueblo comprado con sangre en la forma consumada y eterna del reino. Y así estaremos por siempre con el Señor.

POSTMILENIALISMO TRADICIONAL - GRÁFICA

¿CÓMO SURGIÓ EL POSMILENIALISMO?

Durante los tres primeros siglos la iglesia fue premilenarista en su enfoque sobre el milenio. Se esperaba que Jesús reinase literalmente durante 1,000 años sobre la tierra. Este punto de vista fue especialmente popular durante los períodos de cruenta persecución que tuvo que enfrentar la iglesia. Uno de los primeros en modificar este enfoque fue Ticonio, donatista africano, quien hacia fines del siglo IV introdujo una interpretación novedosa de Apocalipsis 20. Ticonio rechazó la estricta interpretación escatológica de Apocalipsis 20. Para Ticonio el milenio se refiere a la edad presente. La primera resurrección se refiere al pasar de muerte a vida en la conversión. Para Ticonio la palabra “milenio” no debía entenderse literalmente.

Posteriormente, Agustín de Hipona popularizó e hizo dogma el punto de vista de Ticonio. Agustín consideró el milenio como un sábado universal repleto de bendiciones espirituales, concibió los mil años como una época en que la iglesia gobernaría sobre la tierra, era el abandono de la interpretación futurista. La principal razón de Agustín para tal actitud eran las crudas exageraciones a que habían llegado las descripciones literalitas del milenio.

Aunque la forma agustiniana de interpretar el milenio fue a veces modificada (lo cual en ocasiones dificulta distinguirla de lo que se denomina amilenialismo) ella prevaleció por largo tiempo. Durante la Edad Media cualquier interpretación literal del milenio era vista como una herejía. Muchas de las grandes denominaciones protestantes incorporaron el postmilenialismo en sus credos. Las Confesiones de Augsburgo y Westminster son básicamente postmilenialistas. Luteranos, presbiterianos, y grupos reformados han tendido a seguir el postmilenialismo. La gran escuela de teología de Princeton del siglo XIX y comienzos del siglo XX, representada por Ch. Hodges y B. Warfield, representa firmemente el postmilenialismo.[6]

5

Durante los Siglos XVI y XVII varios teólogos Reformados de los Países Bajos enseñaron una forma de quilianismo, que podría llamarse actualmente postmilenialismo, entre ellos hubo algunos bien conocidos personajes como Coccejus, Alting, los dos Vitringa, d’Outrein, Witsius, Hoombeek, Koelman y Brakel, de los cuales algunos consideraban al milenio como cosa del pasado, otros lo entendían como cosa del presente, y todavía otros lo miraban en el futuro. La mayoría lo esperaba hacia el fin del mundo, precisamente antes de la segunda venida de Cristo. Estos hombres rechazaron las dos principales ideas del premilenialismo, es decir, que Cristo volverá físicamente a reinar sobre la tierra durante mil años, y que los santos resucitarán en su venida, y luego reinarán con Él en el reino milenario.

En tanto que sus explicaciones diferían en algunos detalles, el concepto dominante era que el evangelio, que gradualmente se esparciría por todo el mundo, al final llegaría a ser inconmensurablemente más efectivo de lo que es al presente, dando lugar a un período de ricas bendiciones espirituales para la iglesia de Jesucristo, una Edad de Oro, en la cual los judíos participarán en las bendiciones del evangelio de una manera sin precedente.

Otro ejemplo de postmilenialismo fue el de los puritanos norteamericanos de los Siglos XVII y XVIII. Huyendo de Inglaterra tras el fracaso político allí, cruzaron el océano y fundaron (inspirados por sus ideas posmilenialistas) sus teocracias en aquellas tierras, extirpando por la fuerza e incluso con la pena capital todo pecado que pudiera mancillar su proyecto de perfección moral.

El siglo XVIII fue la gran época del postmilenialismo, que desempeñó un papel clave en el desarrollo del pensamiento misionero. Pero en el siglo XIX, la expectación postmilenaria se aproximaba cada vez más a la doctrina secular del progreso y fue absorbida por la identificación que la teología liberal hacía del reino de Dios con el mejoramiento moral y social. El postmilenialismo sufrió una fuerte declinación de su popularidad durante el período 1914-1970. Esta perdida se ha debido más a las situaciones históricas (las dos guerras mundiales y otros conflictos bélicos) que a consideraciones exegéticas.

En años más recientes el postmilenialismo ha sido defendido por David Brown, J. Berg y J. H. Snowden, quienes enseñan que, en los últimos días, se levantará una iglesia militante bajo la influencia especial del Espíritu Santo; el espíritu de los mártires aparecerá de nuevo en la iglesia, la verdadera religión será avivada en gran manera y revivida, y los miembros de las iglesias cristianas se harán tan conscientes de su fuerza en Cristo como nunca antes. Esto provocará la Edad de Oro de la iglesia, la cual será seguida por una breve apostasía, un terrible conflicto entre las fuerzas del bien y del mal, y por la ocurrencia simultánea de la venida de Cristo, la resurrección general y el juicio final.

2

PUNTOS DÉBILES DEL POSMILENIALISMO

El posmilenialismo, como corriente interpretativa sobre el milenio y los eventos futuros, es quizá la más débil de todas las posturas. Esto se debe a que:

  • Los posmilenialistas creen que este mundo va a ir mejorándose cada vez más (a pesar de que la historia les ha demostrado todo lo contrario) y que el mundo entero será “cristianizado” finalmente. Después de esto, Cristo volverá. Sin embargo, esta no es la perspectiva que presenta la Escritura del mundo de los últimos tiempos. Del libro de Apocalipsis, es fácil ver que el mundo será un lugar terrible en aquel tiempo futuro. También, en 2 Timoteo 3:1-7, Pablo describe los últimos tiempos como “tiempos peligrosos”.
  • Los que sostienen la posición posmilenialista, usan un método no literal para interpretar la profecía no cumplida, asignando sus propios significados a palabras. El problema con esto, es que cuando alguien empieza a asignar significados a palabras diferentes a su significado normal, una persona entonces puede decidir que una palabra, o frase, u oración, signifique lo que él mismo quisiera. Toda objetividad concerniente el significado de las palabras se pierde. Cuando las palabras pierden su significado, la comunicación se detiene. Sin embargo, Dios no ha querido que el lenguaje y la comunicación sean así. Dios se comunica con nosotros a través de Su Palabra escrita, con significados objetivos de palabras, para que las ideas y los pensamientos puedan ser comunicados.
  • Una interpretación normal y literal de la Escritura, rechaza el posmilenialismo y se aferra a una interpretación normal de toda la Escritura, incluyendo la profecía no cumplida. El método de interpretación bíblica usado en el posmilenialismo resulta ambiguo, tendencioso y contradictorio, ya que utiliza un método de interpretación para profecías no cumplidas y otro método muy diferente para las Escrituras no proféticas y para profecías cumplidas. Las Escrituras no proféticas y las profecías cumplidas son interpretadas literal o normalmente. Pero según el posmilenialista, la profecía no cumplida debe ser interpretada espiritualmente, o no literalmente. Esto simplemente no tiene sentido. Los que aceptan el posmilenialismo creen que una lectura “espiritual” de la profecía no cumplida es la lectura normal de estos textos. Esto se llama el uso de una hermenéutica doble. El posmilenialista supone que la mayor parte, o toda, la profecía no cumplida está escrita en lenguaje simbólico, figurativo, y espiritual. Por lo tanto, el posmilenialista asignará significados diferentes a aquellas partes de la Escritura en lugar de los significados normales y contextuales de esas palabras. Tal sistema de interpretación traiciona la intencionalidad del texto bíblico y de sus autores.
  • El método de interpretación posmilenialista (hermenéutica doble) genera más problemas de los que resuelve. El problema con una interpretación de este tipo es que da lugar a una amplia gama de significados. A menos que interpretemos la Escritura en el sentido normal, no habrá un solo significado. No obstante, Dios, el Autor final de toda la Escritura, tuvo un solo significado en mente cuando Él inspiró a los autores humanos a escribirla. Aunque puede haber muchas aplicaciones de vida en un pasaje de la Escritura, hay un solo significado, y ese significado es lo que Dios quiso que significara. Además, el hecho de que la profecía cumplida fue cumplida literalmente, es la mejor razón de todas para deducir que la profecía no cumplida también será cumplida literalmente. Todas las profecías concernientes a la primera venida de Cristo fueron cumplidas literalmente. Por lo tanto, las profecías concernientes a la segunda venida de Cristo también deben ser esperadas para ser cumplidas literalmente. Por estas razones, una interpretación alegórica de la profecía no cumplida debe ser rechazada y una interpretación literal o normal de la profecía no cumplida debe ser adoptada. El posmilenialismo fracasa en el sentido de que utiliza hermenéutica inconsistente, es decir, interpretar la profecía incumplida de manera diferente a la profecía cumplida.
  • El posmilenialismo yerra al interpretar subjetivamente la profecía bíblica y sostener que el reino milenario será establecido por la iglesia, no por Cristo mismo.

1

ASPECTOS POSITIVOS DEL POSMILENIALISMO

A pesar de sus notorias deficiencias, el posmilenialismo mantiene varios aspectos positivos que merecen ser destacados (y de hecho, imitados) por otros cristianos:

  1. El postmilenialismo da una correcta atención al genuino tema bíblico “La dimensión presente del reino de Dios”.
  2. El postmilenialismo tiene un fuerte énfasis en el activismo de los creyentes. Si el reino está presente, luego necesita ser extendido por todo el mundo.
  3. El postmilenialismo es muy bíblico en promover un espíritu de optimismo y combatir una suerte de pesimismo del cual muchos cristianos son fáciles víctimas.
  4. El postmilenialismo reconoce que el reino de Dios se extiende más allá de la iglesia. El reino de Dios se extiende, o está trabajando, en el mundo secular no cristiano. Todo el mundo se halla bajo la esfera del poder del reino de Dios.

6

POSMILENIALISMO BÍBLICO Y POSMILENIALISMO LIBERAL

Tal como se mencionó al inicio, el posmilenialismo se divide en dos ramas o vertientes: el posmilenialismo bíblico (del cual se ha venido hablando a lo largo de este artículo) y el posmilenialismo liberal (el cual describiremos a continuación).

El posmilenialismo liberal es más bien una filosofía humanista materialista que infectó el posmilenialismo bíblico desde la época de la Ilustración. Alaba el logro humano y busca armonizar con el humanismo secular y las ideas científicas de moda. Como toda filosofía humanista, cree que la humanidad gradualmente irá mejorando y avanzará hacia la unidad y la introducción de una sociedad ideal, o utópica, a través del avance de la ciencia, la educación y el intelecto humanos. Dudar de lo milagroso o sobrenatural es la norma; por consiguiente, rechaza cualquier idea de un gobierno literal de Dios sobre la tierra.

El posmilenialismo liberal enseña que no habrá un regreso literal, corporal, personal, de Cristo a la tierra. Una opinión común sobre el regreso del Señor dentro del posmilenialismo liberal es el Ilamado “punto de vista espiritual” que identifica la venida de Cristo con el avance perpetuo de Cristo en la Iglesia y que incluye muchos eventos notables. También se dice que las promesas de la segunda venida se cumplen mediante su presencia espiritual con su pueblo, que se introdujo con la venida del Espíritu Santo el día de Pentecostés y fue complementada con la caída de Jerusalén. Y realmente cumplida mediante el avance espiritual continuo de la Iglesia y la sociedad.[7]

En otras palabras, para el posmilenialista la Segunda Venida no es un solo evento, sino que incluye todos los eventos de la era Cristiana, que son obra de Cristo. Este punto de vista es sostenido por muchos modernistas de nuestros días. Esta corriente considera que la segunda venida del Señor se cumplió en la destrucción de Jerusalén o el día de Pentecostés, o en la muerte de los santos, o en la conversión del individuo o en cualquier crisis de la historia o de la experiencia del individuo. Su controversia es en cuanto a que si habrá una segunda venida literal o no al final de los tiempos. Por demás está decir que ese punto de vista se basa en la incredulidad a la Palabra de Dios o en el método de espiritualizar la interpretación. Para el posmilenialista liberal el reino de Dios es primariamente una realidad presente. Es un reinado en el corazón de los hombres. Consideran que el reino de Dios no puede ser introducido por la fuerza de manera cataclísmica en algún punto del futuro. El milenio, por lo tanto, no es literal sino alegórico.

El posmilenialismo liberal es del tipo evolutivo. La autoridad definitiva de este tipo de posmilenialismo no es la palabra de Dios, sino la razón humana y su confianza en el hombre para lograr el progreso por medios naturales. Como ya se mencionó, ese tipo de doctrina es más bien un producto de la Ilustración que fue alimentado por la revolución científica, así como, por supuesto, el pensamiento evolutivo, materialista y humanista. Se inclina más por una evangelio social y ecuménico. Todas las religiones deberían unirse para traer un simbólico milenio de hermandad, prosperidad y paz social sobre las naciones.

Como creyentes en la Palabra de Dios no podemos sino rechazar el posmilenialismo liberal, ya que entendemos que las opiniones humanistas y evolucionistas son contrarias a todo lo que la Biblia dice en cuanto al hombre y al pecado. Además, el postmilenialismo niega todo genuino sobrenaturalismo, lo cual atenta contra la inspiración y autoridad de la Biblia. En el posmilenialismo el reino de Dios ha llegado a ser muy difuso, demasiado secularizado. Es, literalmente, otro Evangelio diferente.

9

CONCLUSIÓN

El postmilenialismo (particularmente el bíblico) espera una conversión de todas las naciones previa al retorno de Cristo. Esto motiva una predicación del evangelio efectiva (Mateo 24:14). Un principio del postmilenialismo es la esperanza de un largo período de paz que llenará la tierra en el cual, más y más personas, se convertirán a Cristo y comenzarán a practicar las enseñanzas del evangelio.

El posmilenialismo no es literalista en su concepción de la extensión del milenio; el milenio como tal es un largo período de tiempo, no necesariamente mil años de calendario. Un fundamento distintivo del postmilenialismo bíblico es el gradual crecimiento del reino (Mateo 13:31-33). En el posmilenialismo liberal la sociedad utópica solo será posible gracias al avance de la humanidad por cuenta propia.

De acuerdo con el posmilenialismo bíblico al final del milenio habrá un período de apostasía, el cual está conectado con la aparición del anticristo. El milenio será seguido por el retorno personal, visible y corporal del Señor Jesucristo. El posmilenialismo liberal niega una segunda venida literal del Señor o le atribuye un significado alegórico. En el posmilenialismo bíblico el retorno del Señor será seguido inmediatamente por la resurrección de justos e injustos, y por el juicio final.

Para cualquier crítico externo al posmilenialismo, dicha corriente interpretativa yerra en las siguientes áreas:

  • El optimismo acerca de la conversión del mundo parece ser irreal a la luz del desarrollo de la historia.
  • A la luz de la Escritura parece no haber base para la esperanza de una prosperidad espiritual sin par justo antes de la parusía.
  • La idea de un paso casi imperceptible desde la era presente a una gloriosa en el futuro la contradice la representación catastrófica que la Escritura presenta.
  • Las opiniones humanistas y evolucionistas son contrarias a todo lo que la Biblia dice en cuanto al hombre y al pecado.
  • El postmilenialismo ha tenido algunas dificultades en mantener un genuino El reino de Dios ha llegado a ser muy difuso, demasiado secularizado.
  • El trabajo exegético del postmilenialismo sobre Apocalipsis 20 es visto (principalmente por los premilenialistas) como muy artificial.

Muchas de las grandes denominaciones protestantes incorporaron el postmilenialismo en sus credos. Las Confesiones de Augsburgo y Westminster son básicamente postmilenialistas. Algunos grupos luteranos, presbiterianos, y reformados han tendido a seguir el postmilenialismo. La gran escuela de teología de Princeton del siglo XIX y comienzos del siglo XX, representada por Ch. Hodges y B. Warfield, representa firmemente el postmilenialismo. Sectas modernas como los adventistas del séptimo día también incorporan elementos del posmilenialismo en su teología.

7

REFERENCIAS:

[1] Seraiah, C. Jonathan. The End of All Things: A Defense of the Future. Moscow, ID: Canon Press, 1999.

[2] Gentry, Kenneth L., Jr. He Shall Have Dominion: A Postmillennial Eschatology, Second Edition. Tyler, TX: Institute for Christian Economics, 1997.

[3] Greg L. Bahnsen, Victoria en Jesús, 74.

[4] David Brown, La Segunda Venida de Cristo, 399, 401.

[5] Lorraine Boettner, El Milenio, 29.

[6] Mathison, Keith A., Postmillennialism: An Eschatology of Hope. Phillipsburg, NJ: Presbyterian and Reformed, 1999.

[7] Ice, Thomas, and Tim LaHaye, eds. The End Times Controversy: The Second Coming Under Attack. Eugene, OR: Harvest House Publishers, 2003.

8