La danza ha desempeñado un papel significativo en la religión y cultura judía desde tiempos antiguos, reflejando la alegría, el agradecimiento y la comunión con Dios. A diferencia de muchos grupos cristianos actuales que rechazan la danza como expresión válida de adoración en el culto público, para los hebreos (antiguos y modernos) la danza es una parte inseparable de numerosas celebraciones religiosas y culturales. Por ejemplo, festividades judías tradicionales, como Sucot y Simjat Torá, a menudo incluyen la danza como parte integral de sus celebraciones. Durante Simjat Torá, que celebra la conclusión y el reinicio del ciclo anual de lecturas de la Torá, es común que los participantes bailen con los rollos de la Torá, expresando su alegría y amor por la palabra de Dios
Categoría: Pentecostalismo Clásico
Elementos judaizantes en la adoración cristiana: El uso del shofar
El shofar es un instrumento de viento hecho a partir del cuerno de un carnero, utilizado tradicionalmente en el judaísmo durante determinadas ceremonias religiosas (Sarna, 1989). Su uso se menciona en varios pasajes del Antiguo Testamento, donde se asocia con convocaciones solemnes y momentos de juicio divino (Éxodo 19:16, Josué 6:4-5). El shofar simboliza, entre otras cosas, el despertar espiritual y el llamado al arrepentimiento (Levy, 2003).
¿Santidad o legalismo? ¿Cuál es la diferencia?
“Por consiguiente, ya no nos juzguemos los unos a los otros, sino más bien decidid esto: no poner obstáculo o piedra de tropiezo al hermano.” (Romanos 14:13).»
Guardianes del fuego, sacerdotes del Nuevo Pacto
El fuego en el altar era un símbolo de la presencia constante de Dios entre su pueblo. Mantener el fuego encendido continuamente representaba la perpetuidad de la relación y comunión entre Dios y los israelitas. La llama perpetua era un recordatorio visible de que Dios estaba siempre presente y disponible para su pueblo, tal como lo hizo en el desierto a través de la columna de fuego.
Pentecostalismo Reformado: ¿Caballo de Troya o pentecostalismo «trans»?
Pero más allá de las etiquetas, estas diferencias teológicas no solo tienen ramificaciones en el ámbito doctrinal, sino también en la vida diaria de los creyentes. Para los seguidores de la teología reformada, la confianza en la predestinación puede llevar a una profunda seguridad en la salvación (confianza desmedida que afecta la ortopraxis), pero también puede plantear interrogantes sobre la justicia de Dios (no nos extraña que muchos excalvinistas sean hoy ateos, agnósticos o simplemente resentidos con Dios) y, eventualmente, quienes eligen quedarse y meditan bien el asunto, pueden incluso caer en la desesperación al no saber con plena seguridad que son parte de los escogidos (he visto numerosos casos de calvinistas con crisis depresivas, ansiedad, temor a la muerte y hasta tendencia al suicidio por las contradicciones que su doctrina de la predestinación les crea mentalmente). Mientras tanto, para los pentecostales, el énfasis en la libertad de elección puede (y a menudo lo hace) fomentar un compromiso activo con la evangelización y un sentido de responsabilidad personal en la fe. Esto explica en parte por qué el pentecostalismo ha crecido tanto por su énfasis en el evangelismo y las misiones, mientras que el calvinismo crece a base de proselitismo intra-protestante (robando miembros de otras iglesias)
La Guerra Espiritual en el Nuevo Testamento: Los Evangelios
Las narrativas que describen a Jesús expulsando demonios de individuos destacan su plena autoridad sobre el mundo espiritual en rebelión contra Dios. Es necesario distinguir entre las acciones de Jesús al expulsar demonios y lo que se practicaba comúnmente en esa época (y en algunos círculos hasta el presente) bajo el término "exorcismo". El verbo griego ἐξορκίζω (exorkizo) tiene el significado de "hacer jurar" o "obligar a prestar juramento" (se encuentra únicamente en la Septuaginta en Gn 24:3 y Jueces 17:2, y en el Nuevo Testamento en Mt 26:63). El sustantivo griego ἐξορκιστής (exorkistés), que denota a un "exorcista", solo aparece en Hechos 19:13, en donde algunos judíos que recorrían haciendo exorcismos intentaron invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que estaban poseídos por espíritus malignos, diciendo: 'Os conjuro por Jesús, a quien predica Pablo'.
La Guerra Espiritual en el Antiguo Testamento
Dios, como el Creador supremo, ejerce control sobre su creación, incluyendo a los seres espirituales y a los humanos que se rebelaron contra Él. La presencia de maldad en la creación se debe a las acciones de estos seres rebeldes, tanto espirituales como humanos. Sin embargo, Dios supervisa y guía esta maldad de acuerdo con sus propósitos y dentro de los límites de los tiempos que ha establecido. En el Antiguo Testamento, no hay indicios de que Dios haya empleado guerreros humanos en batallas espirituales; en cambio, parece que un ángel mensajero, posiblemente Gabriel, y el arcángel Miguel fueron los únicos seres que enfrentaron las fuerzas espirituales de maldad
Perspectivas cristianas sobre la guerra espiritual
La guerra espiritual es un tema que ha generado mucho debate durante los últimos años. Algunos sectores del evangelicalismo la consideran una herejía peligrosa, mientras que para otros (principalmente en círculos carismáticos, pentecostales y neopentecostales) la guerra espiritual es considerada la mejor estrategia para evangelizar al mundo. Numerosos libros y artículos han sido escritos tanto para defender como para oponerse a la práctica de la guerra espiritual. El desacuerdo es amplio, pero también los puntos en común: Todos los cristianos estamos de acuerdo en que todo seguidor del Señor Jesucristo está involucrado en una guerra espiritual y que tiene la responsabilidad de participar en ella bajo la autoridad de Cristo.
El Rapto de la Iglesia: Una perspectiva postribulacional
El postribulacionismo, a menudo sostenido por aquellos que defienden una visión premilenialista histórica, mantiene que la iglesia pasará por una tribulación futura antes de ser quitada de la tierra por Cristo. La iglesia será protegida por Dios mientras experimente una tribulación continua, pero la iglesia no experimentará la ira de Dios. Los postribulacionistas no creen que la iglesia vaya a ser arrebatada antes de la segunda venida de Cristo, sino que se encontrarán con él en el aire cuando venga a juzgar a la tierra.
Cesacionismo, el movimiento que combate contra el Espíritu
El error de los macedonianos (o al menos el más grave de todos) fue negar la divinidad del Espíritu Santo. Tal herejía les merecía ser llamados “enemigos del Espíritu”. Hoy en día, sus herederos modernos se hayan dentro de la supuesta ortodoxia cristiana. Y es que ciertos grupos que se dicen ortodoxos en cuanto a la doctrina trinitaria se levantan como los nuevos “enemigos del Espíritu” en un área diferente: No niegan su divinidad, pero sí la vigencia de los dones que Él otorga a los hombres, negando, no teóricamente sino en la práctica, el poder divino de Aquél a quien dicen honrar.