La Iglesia, cuerpo de Cristo en la tierra (1 Corintios 12:27; Efesios 1:22-23), existe para encarnar los valores del Evangelio y del Reino de Dios, no para servir de capellán a ningún poder político. No somos aliados de los imperios ni cómplices de nacionalismos o xenofobias (Juan 17:14-16). Jesús nació refugiado (Mateo 2:13-15), habló con samaritanos y extranjeros (Juan 4:7-42; Lucas 17:11-19), y dijo: «Mi reino no es de este mundo» (Juan 18:36).
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La Teología Cautiva: Sionismo cristiano, dispensacionalismo y la subordinación del Evangelio a un proyecto geopolítico
El presente artículo examina críticamente la penetración del sionismo político en el seno de la iglesia evangélica contemporánea, argumentando que constituye una desviación teológica de gran alcance. Se documenta el origen secular, ateo y nacionalista del sionismo político; su instrumentalización de la religión judía; su infiltración en el cristianismo a través del dispensacionalismo de John Nelson Darby; la promoción y financiación de esta doctrina por parte de intereses sionistas; la cristianización de un proyecto esencialmente secular; los conflictos con la teología cristiana histórica; las desviaciones doctrinales derivadas; los movimientos y organizaciones evangélicas que ejercen lobby proisraelí; y el papel del sionismo en la génesis de la evangélicofobia contemporánea. Se concluye con un llamado a la corrección de esta desviación mediante el retorno a la hermenéutica bíblica cristocéntrica y pactual, pues como advierte el apóstol Pablo, es necesario examinarlo todo y retener lo bueno (1 Tesalonicenses 5:21), velando porque el adversario, como león rugiente, busca a quien devorar (1 Pedro 5:8), y no conformándonos a este siglo, sino transformándonos por medio de la renovación del entendimiento (Romanos 12:2).
¿Oro por la paz o respaldo una guerra? Lo que el Salmo 122 nunca dijo
Durante décadas, el Salmo 122:6-9 ha sido esgrimido en buena parte del evangelicalismo contemporáneo como un mandato divino: orar sin descanso por el Estado de Israel y respaldar, sin hacer preguntas, sus políticas. Este artículo sostiene que esa lectura es una extrapolación hermenéutica. Arranca el texto de su suelo, lo pone al servicio de un sistema teológico-político moderno —el sionismo cristiano de raíz dispensacionalista— y contradice la naturaleza misma del salmo: un cántico de peregrinación de la comunidad del antiguo pacto. Mediante un análisis exegético del hebreo, una contextualización histórica y canónica, y una evaluación teológica desde la gracia, se muestra que el Salmo 122:6-9 no es un mandato de oración perpetua por un Estado-nación moderno ni legitima el apoyo irrestricto a sus acciones. Bajo la gracia, la exhortación apostólica de 1 Timoteo 2:1-2 ensancha el horizonte de la intercesión hasta abrazar a «todos los hombres», israelíes y palestinos por igual. La conclusión es clara: ser fieles al texto exige rechazar toda instrumentalización del salmo al servicio de agendas geopolíticas y recuperar su sentido original, una oración por el shalom integral de una ciudad concreta, dentro de una comunidad pactual que reconocía la soberanía de Dios sobre toda nación.
«Bendeciré a los que te bendijeren»: El versículo que secuestraron para blindar un Estado moderno
Este artículo examina la interpretación de Génesis 12:1–3 a la luz de la tradición patrística y de la hermenéutica apostólica. Sostiene que la promesa abrahámica tiene un carácter esencialmente cristológico y eclesiológico, que trasciende toda lectura étnica o geopolítica. Se argumenta que la exégesis patrística —desde Justino Mártir e Ireneo de Lyon hasta Agustín de Hipona, Juan Crisóstomo y Beda el Venerable— desarrolló de manera consistente una interpretación tipológica en la que Cristo es la Simiente singular y la Iglesia, el pueblo del cumplimiento. El artículo propone que el uso contemporáneo de Génesis 12:3 como aval teológico de entidades políticas modernas constituye una regresión hermenéutica, pues desatiende tanto el testimonio profético del Antiguo Testamento como la exégesis de los Padres de la Iglesia. Se concluye que la verdadera bendición prometida a las familias de la tierra se recibe únicamente mediante la fe en Jesucristo, en quien todas las promesas divinas encuentran su «Sí» y su «Amén».
Tres ranas, un frente: reflexión sobre antisemitismo, antisionismo y discernimiento cristiano
Tras recorrer la tradición exegética —desde Victorino de Petovio y Agustín hasta Barnes, Gill, Jamieson-Fausset-Brown y Keener—, la conclusión es inevitable: las tres ranas de Apocalipsis 16:13 simbolizan espíritus demoníacos de engaño que impulsan a las naciones a la batalla contra Dios. No hay rastro de antisemitismo, antisionismo o antijudaísmo. Y si los hubiera, el propio Apocalipsis sería culpable de ellos, algo que Lancaster, por coherencia, debería denunciar también. Pero no lo hace, porque su lectura no es exégesis, sino eiségesis al servicio de una agenda teológico-política. Prefiero quedarme con lo que el texto realmente enseña: espíritus inmundos que engañan al mundo. No tres ranas ideológicas que saltan por Twitter o por los discursos de la ONU. Respeto a Lancaster como estudioso, pero aquí, francamente, no puedo acompañarlo. No porque esté en contra de Israel (no lo estoy), sino porque la Palabra de Dios merece más respeto que convertirla en un tablero de ajedrez geopolítico. Como bien dije al inicio: nuestros enemigos no son las personas, sino las falsas doctrinas. Y una mala interpretación de Apocalipsis, por muy bien intencionada que esté, no deja de ser una mala interpretación.
Dispensacionalismo, Sionismo Cristiano y Pentecostalidad: Un triángulo amoroso profano
El dispensacionalismo contemporáneo, sobre todo en su versión evangélica popular, se ha convertido en un apoyo prácticamente incondicional al Estado de Israel. Ojo: no hablo de solidaridad con el pueblo judío, sino de una adhesión política y teológica que roza la idolatría (Priego Moreno, 2025, pp. 215-218). Este sistema interpreta la historia como una serie de etapas divinas, sostiene que los judíos siguen siendo el pueblo elegido y que las promesas territoriales del Antiguo Testamento deben cumplirse al pie de la letra en la tierra de Israel actual (Sandeen, 1970, p. 58). El resultado es que muchos dispensacionalistas no solo respaldan al Estado judío moderno, sino que ven cualquier crítica o presión diplomática como un ataque directo a Dios. ¿Asentamientos en territorios ocupados? Apoyo sin matices. ¿Desalojos de familias palestinas? Profecía en marcha. Y eso, como pastor, me da asco.
Cristo, no Israel: La clave hermenéutica
Cuando se recorre la Escritura con atención, se advierte que ninguno de los pactos divinos queda inconcluso ni flotando en el aire. Cada uno de ellos, desde el que Dios estableció con Abraham hasta el que selló con David, y también aquel antiguo pacto mediado por Moisés, encuentra su destino final en una sola persona: Jesucristo. No se trata de una mera correspondencia simbólica o de un cumplimiento parcial que deje aún expectativas pendientes. Es más bien la convicción que atraviesa todo el Nuevo Testamento: Cristo es la clave hermenéutica que abre el sentido último de las promesas veterotestamentarias. El apóstol Pablo lo expresa con claridad en 2 Corintios 1:20 (NBLA): «Porque todas las promesas de Dios son en Él ‘sí’; por eso también por medio de Él, nuestro ‘Amén’ es para gloria de Dios por medio de nosotros». No hay promesa huérfana ni pacto que quede sin su plenitud.
Danza Hebrea en la Iglesia: Sincretismo, falsa guerra espiritual, herejía oculta y veneración enfermiza hacia la cultura judía.
La danza ha desempeñado un papel significativo en la religión y cultura judía desde tiempos antiguos, reflejando la alegría, el agradecimiento y la comunión con Dios. A diferencia de muchos grupos cristianos actuales que rechazan la danza como expresión válida de adoración en el culto público, para los hebreos (antiguos y modernos) la danza es una parte inseparable de numerosas celebraciones religiosas y culturales. Por ejemplo, festividades judías tradicionales, como Sucot y Simjat Torá, a menudo incluyen la danza como parte integral de sus celebraciones. Durante Simjat Torá, que celebra la conclusión y el reinicio del ciclo anual de lecturas de la Torá, es común que los participantes bailen con los rollos de la Torá, expresando su alegría y amor por la palabra de Dios
Elementos judaizantes en la adoración cristiana: El uso del shofar
El shofar es un instrumento de viento hecho a partir del cuerno de un carnero, utilizado tradicionalmente en el judaísmo durante determinadas ceremonias religiosas (Sarna, 1989). Su uso se menciona en varios pasajes del Antiguo Testamento, donde se asocia con convocaciones solemnes y momentos de juicio divino (Éxodo 19:16, Josué 6:4-5). El shofar simboliza, entre otras cosas, el despertar espiritual y el llamado al arrepentimiento (Levy, 2003).
Uso de símobolos judíos en iglesias cristianas: La Kipá o Yarmulke
Aunque Pablo a menudo se opuso a la circuncisión, sus palabras pueden aplicar a cualquier práctica judía que intente infiltrarse en la iglesia. Y si Pablo se opuso a la circuncisión, que era expresamente mencionada en la Biblia, ¡Cuánto más se opondría a otras prácticas posteriores sin origen bíblico! Insistir en prácticas culturales específicas puede alejar a personas de otras culturas y crear barreras innecesarias para aceptar el Evangelio. El mensaje de Cristo debe ser accesible a todas las personas, independientemente de su trasfondo cultural. Además, el Nuevo Testamento insta a los creyentes a evitar la judaización y a abrazar la diversidad cultural en la iglesia. Insistir en prácticas específicas de una cultura puede crear barreras a la predicación del Evangelio y contradecir el mandato pluricultural de la iglesia.