Legalismo, Vida Cristiana, Vida Espiritual

¿Es pecado usar joyas y maquillaje?

El que una mujer cristiana deje de usar maquillaje, joyas y adornos puede parecer piadoso y hasta un acto de humildad, pero sigue siendo inútil para evidenciar un verdadero cambio de corazón y producir el nuevo nacimiento. En el asunto del maquillaje y las joyas, como en cualquier otro tema que genere polémica entre cristianos, la Biblia tiene la última palabra.

Navidad, Pentecostalismo, Vida Cristiana

¿Cómo surgió el árbol de navidad?

Los hay de todos los tamaños, tipos y colores. El árbol de Navidad es uno de los símbolos más emblemáticos de la Navidad y una constante en muchos hogares semanas antes de las fiestas. Pero ¿cuál es el origen de esta costumbre? Para muchos éste tiene un origen pagano. Muchos incluso creen encontrar en la Biblia una condenación explícita de dicha práctica.

Gracia, Legalismo, Vida Cristiana

El legalista que todos llevamos dentro

El legalismo es uno de los peores tipos de cáncer que enferman a la iglesia. Legalismo es buscar buenas obras sin fe, en un esfuerzo por ganarse el favor y la bendición de Dios. Es un moralismo sin amor que busca imponer los mandamientos éticos de la Biblia dejando de lado lo más importante del evangelio de Cristo Jesús.

Gracia, Legalismo, Vida Cristiana, Vida Espiritual

Just Thinking | Entre Escila y Caribdis

La frase «entre Escila y Caribdis» ha llegado a significar el estado donde uno está entre dos peligros y alejarse de uno te haría estar en peligro por el otro, y se cree que es la progenitora de la frase «entre la espada y la pared». Mientras que Escila vivía en los acantilados y devoraba a quien osara acercarse, Caribdis tragaba una gran cantidad de agua tres veces al día para devolverla otras tantas veces, formando un peligroso remolino que absorbía todo cuanto estaba a su alcance. Ninguno de los destinos era más atractivo ya que ambos eran difíciles de superar. Al parecer, el cristianismo de hoy enfrenta un dilema semejante al del mito homérico. Desde los días de la época apostólica, la Iglesia cristiana se ha visto obligada a pelear contra dos grandes tentaciones espirituales, a saber, el legalismo y el libertinaje.

Gracia, GRACIA DIVINA, LEGALISMO Y TENDENCIAS JUDAIZANTES

Just Thinking | Legalismo sin cambio

El legalismo con su catálogo de reglas, normas y mandamientos de hombres, no ha cambiado nunca, ni podrá cambiar jamás, un corazón. Esto se debe a que vivir el Evangelio a la perfección no sólo es difícil, sino imposible (Santiago 2:10). Ciertamente, es más fácil cruzar el Océano Pacífico en un barco de papel que llegar al cielo a través de buenas obras (Gálatas 2:16). Lamentablemente, muchas iglesias continúan teniendo una teología basada en buenas obras, legalismo y tradiciones denominacionales sin la debida reflexión y contextualización. Elaborar catálogos de pecados y listas interminables de "ponte esto", "no uses aquello", "no te maquilles" "no uses pantalones", "usa un velo" y muchas otras prohibiciones más, sigue siendo la forma como intentamos mantener a los creyentes dentro de ciertos límites y parámetros ¿Cúal es el resultado? Se producen cristianos presumidos y altaneros que basan su fe en creerse mejor que otros. En otras palabras, basan su salvación en lo bueno que ellos son (o piensan que son), haciendo de Cristo un mero "asesor" en el proceso de salvación. Pero buscar la justificación a través de las obras, el vestuario o la apariencia de piedad es igual a caer de la gracia (Gálatas 5:4).

Gracia, Legalismo, Vida Cristiana

Los peligros del legalismo

El legalismo es uno de los peores tipos de cáncer que enferman a la iglesia. Legalismo es buscar buenas obras sin fe, en un esfuerzo por ganarse el favor y la bendición de Dios. Es un moralismo sin amor que busca imponer los mandamientos éticos de la Biblia dejando de lado lo más importante del evangelio de Cristo Jesús.

Devocional, REFLEXIÓN BÍBLICA, Vida Cristiana, Vida Espiritual

¿Santos, o santurrones?

Una santidad falsa se ha vuelto popular en algunas iglesias. Muchos cristianos han asociado la santidad con una larga lista de cosas que no se deben hacer, y otra lista de cosas que son nuestro deber. Pero entender la santidad sólo en términos de obediencia a una serie de reglas produce problemas. Primero, limita lo que es la verdadera santidad bíblica. Segundo, es muy posible obedecer reglas en lugar de obedecer a Dios. Tercero, cuando ponemos nuestro énfasis en obedecer reglas nos engañamos, ya que pensamos haber logrado la santidad por tal esfuerzo. Jamás podremos lograr la santidad sin una obra interna y profunda del Espíritu Santo. Finalmente, está el peligro de que, por nuestro esfuerzo de obedecer reglas, lleguemos a volvernos orgullosos, a exhibir nuestra santidad como si estuviésemos en una competencia de belleza. Todo esto es contrario a la verdadera santidad.

Navidad, Sin categoría

¿Qué la Navidad es pagana? ¿En serio?

Si vas a celebrar la Navidad, entendiendo que no es literalmente la fecha en que nació Jesús, pues efectivamente no lo es, y que es simplemente un símbolo para recordar la Encarnación de Dios y además una oportunidad para amar y evangelizar, y si vas a colocar un árbol navideño como adorno de temporada, hazlo en paz y limpia conciencia. No serás ni el primer ni último creyente piadoso que usa una fiesta de origen no judío para hablar y recordar a ese maravilloso carpintero que cambió la historia: nuestro Dios y Salvador Jesucristo. Al parecer, a Dios le importa menos que a algunos "cristianos" si usas o no ciertos símbolos. Él mismo tomó prestados en su Palabra algunos símbolos de pueblos extrabíblicos. Esto no debería extrañarnos, ya que muchas cosas que para nosotros son valiosas (como nuestras normas humanas, legalismos, reglas inventadas y normas antibíblicas) a los ojos de Dios son absurdas y sin valor alguno. Así qué ¡Feliz Navidad mi hermano en Cristo!

Devocional, REFLEXIÓN BÍBLICA, Vida Espiritual

Y tú, ¿Por qué le eres fiel a Dios?

Imagínate por un momento que estás casado. Tu cónyuge te pregunta: “¿Por qué me eres tan fiel?” Y tú respondes, “Bueno, cariño, no es que te ame tanto... te soy fiel porque no quiero contraer enfermedades sexuales, no quiero tener un bebé no deseado fuera del matrimonio y tampoco quiero que te enfades. La verdad es que valoro mi tranquilidad.” ¿Qué crees que pensaría tu pareja? ¿No le caerían esas palabras como un balde de agua fría? ¿Acaso no le harías sentir desvalorizada? ¿Acaso no debería ser el amor el motivo real para la fidelidad hacia tu cónyuge? ¿No le deberías, más bien, haber respondido, “Te soy fiel, mi vida, porque te amo con toda la fuerza de mi corazón”? Cuando amas a alguien, no le engañarás. Tal idea ni siquiera pasa por tu imaginación. Incluso los no creyentes saben esto. La misma regla es aplicable a Dios.

Filosemitismo, LEGALISMO Y TENDENCIAS JUDAIZANTES, Sionismo, Sionismo Cristiano

El filosemitismo evangélico y sus peligros

El filosemitismo es un fenómeno cultural caracterizado por el interés y respeto hacia la cultura y el pueblo judío, por su significado histórico, el impacto que el judaísmo ha tenido sobre el mundo occidental a través del cristianismo y durante la diáspora, su estatus de pueblo elegido por Dios que aparece en la Biblia (Éxodo 6:6-7) ​ o las cualidades atribuidas colectivamente a los judíos. Así pues, el filosemitismo implica un sentimiento o acción que apoya o protege al pueblo judío, bajo el fundamento de que los judíos, en virtud de su judaísmo, poseen cualidades deseables. El término filosemitismo proviene del prefijo griego philos (amor) y de semita (relativo a los «hijos de Sem», esto es, a los judíos). En el ámbito evangélico el filosemitismo ha cobrado niveles de popularidad sumamente altos, convirtiéndose en la norma para ser medido como un buen cristiano y considerándose, a veces de forma supersticiosa, como un requisito indispensable para contar con el favor de Dios. El filosemitismo halla su razón de ser en pasajes bíblicos como Génesis 12:3-5; Isaías 62:1 y Salmo 122:6-9. ¿Es incorrecto amar a Israel?¡En ninguna manera! Nosotros los gentiles estamos en deuda con la nación judía. Pablo nos aclara este punto: “En primer lugar, a los judíos se les confiaron las palabras mismas de Dios.”  (Romanos 3:2, NVI). Los escritores del Antiguo y del Nuevo Testamento (exceptuando a Lucas) fueron judíos. En otras palabras, los judíos son nuestros hermanos mayores en la fe, pues de ellos, del “pueblo de Israel… son la adopción como hijos, la gloria divina, los pactos, la ley, el privilegio de adorar a Dios y el de contar con sus promesas. De ellos son los patriarcas, y de ellos, según la naturaleza humana, nació Cristo, quien es Dios sobre todas las cosas. ¡Alabado sea por siempre! Amén.” (Romanos 9:4-5). No sólo la fe cristiana se fundamenta en la revelación original dada por Dios a Israel, sino que nuestro Señor Jesucristo, el Dios hecho hombre, el Salvador del mundo, ¡Era judío! ¿Puedes imaginar una razón mayor para amar a Israel? Un verdadero cristiano amará a Israel, deseará el bienestar del pueblo judío, pedirá en oración por la paz de Jerusalén. Un verdadero creyente en Cristo jamás procurará el mal para la nación judía ni apoyará forma alguna de antisemitismo. Sin embargo, eso no es todo: un verdadero creyente anhelará y trabajará por la conversión del pueblo judío a Cristo, pues sabe que, ni siquiera los judíos, podrán salvarse si no reconocen a Jesús como Salvador (Hechos 2:14-42; 4:12; 7:1-60; Juan 3:35; 1 Juan 5:12). Los cristianos evangélicos debemos ser muy cuidadosos en esta área. Jamás debemos permitir que nuestro amor por el pueblo hebreo nos lleve a una veneración enfermiza por Israel y todo lo relacionado con la cultura judía ¡Dicho extremo no es bíblico! Entonces ¿Por qué vemos en muchas iglesias evangélicas una obsesión fanática por la cultura judía? ¿Por qué algunos cristianos anhelan convertir sus iglesias en sinagogas adoptando emblemas, rituales, vestimenta, instrumentos y cualquier otro elemento judío? ¿Por qué muchos cristianos se obsesionan con las genealogías judías, los apellidos judíos y hasta buscan anhelosamente un supuesto linaje judío? Simplemente porque muchos cristianos no comprenden el actual estatus de Israel ante Dios ni su posición como creyentes en Cristo. El cristianismo moderno sufre de la misma enfermedad que la iglesia en los tiempos de Pablo: las tendencias judaizantes.