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.Expiación de Cristo, Cristianismo, Cristología, Deidad de Cristo, Expiación de Cristo, Navidad

Verus Deus, Verus Homo: El Misterio de la Encarnación

La fe en la verdadera encarnación del Hijo de Dios es el signo distintivo de la fe cristiana genuina y ortodoxa: "En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios." (1 Juan 4:2). Esa ha sido la alegre convicción de la Iglesia desde sus comienzos, incluso a través de su himnología, cuando cantaba, ya en el primer siglo, acerca del gran “Misterio de la piedad”, es decir, de la Encarnación del Dios-Hijo.

REFLEXIÓN BÍBLICA, Reflexión Teológica, Reforma Protestante, Vida Cristiana, Vida Espiritual

Fieles al Señor y a la verdad bíblica en un mundo de verdades relativas

¡Ojalá nuestra generación actual tuviera la misma enteresa que tuvo Lutero para defender sus convicciones hasta las últimas consecuencias! Lamentablemente, vivimos en la época del relativismo, donde no hay valores absolutos, verdades absolutas, ni nada por lo que valga la pena dar la vida: tu verdad, mi verdad, por absurda que esta sea, es tan válida como cualquier otra y, por lo tanto, nada merece nuestro compromiso absoluto. ¿Por qué no claudicar’ ¿Por qué no llegar a acuerdos y transigir un poco? Todo es negociable, ¿o no? todo tiene un precio. ¡Hasta nuestra conciencia, parece tenerlo! Los principios, los valores, la fe, todo parece ser negociable. ¿Qué hubiera ocurrido si Lutero hubiese sacrificado sus principios y sometido su conciencia a cambio de aceptación y favores mundanos? ¿Dónde estaríamos hoy?

REFLEXIÓN BÍBLICA, Reflexión Teológica, Vida Cristiana

El privilegio de llamarlo Padre (Hebreos 2:11)

¿Qué significa para ti llamar a Dios: “Padre”? ¿Es meramente un formalismo o costumbre religiosa llamarlo de tal manera? ¿O puedes decir que gozas con Él una relación padre-hijo real y auténtica? Si te fijas bien, la oración del Padre Nuestro registrada en Mateo 6:9-13 y Lucas 11.2-4 empieza con una invocación que es todo un tesoro: “Padre nuestro.” No estamos ante una casualidad, sino ante la original expresión de una actitud buscada, querida y sentida por el mismo Jesucristo, y que palpita en lo íntimo de su experiencia con Dios. No se trata de un vocativo sin más –una simple llamada a alguien no identificado–, sino de una auténtica apelación cariñosa a una persona concreta, con quien Jesús se mantiene entrañablemente unido y quiere establecer un diálogo de amor y gozo, irrumpiendo en él, con gran intensidad, el sentimiento de intimidad filial.

ESCATOLOGÍA, Pentecostalismo

El Rapto de la Iglesia: La teoría del rapto parcial

La teoría del rapto parcial es una posición intermedia que sostiene que habrá una serie de arrebatamientos. Cada vez que un conjunto de creyentes esté preparado, será llevado de la tierra.

Dispensacionalismo, ESCATOLOGÍA, Pentecostalismo

El Rapto de la Iglesia: Una perspectiva mesotribulacional y del rapto Pre-Ira

El punto de vista mesotribulacional del Rapto mantiene que el rapto de la iglesia ocurrirá a la mitad de los siete años de la Tribulación; es decir, después que hayan pasado tres años y medio. En este punto de vista, solamente la última parte de las semana septuagésima de Daniel es la Tribulación. A menudo es considerado como una forma de pretribulacionismo, puesto que enseña que el Rapto ocurre antes de las tribulaciones de la última mitad de los siete años.

ESCATOLOGÍA, Hermenéutica Pentecostal, Pentecostalismo, Pentecostalismo Clásico, Postribulacionismo, Premilenarismo Histórico

El Rapto de la Iglesia: Una perspectiva postribulacional

El postribulacionismo, a menudo sostenido por aquellos que defienden una visión premilenialista histórica, mantiene que la iglesia pasará por una tribulación futura antes de ser quitada de la tierra por Cristo. La iglesia será protegida por Dios mientras experimente una tribulación continua, pero la iglesia no experimentará la ira de Dios. Los postribulacionistas no creen que la iglesia vaya a ser arrebatada antes de la segunda venida de Cristo, sino que se encontrarán con él en el aire cuando venga a juzgar a la tierra.

Dispensacionalismo, ESCATOLOGÍA

El Rapto de la Iglesia: Una perspectiva pretribulacionista

Los pretribulacionistas creen en un rapto pretribulacional y un regreso de Cristo a la tierra premilenial. Enseñan que, en la secuencia de eventos que conducen al estado eterno, habrá un período de tribulación que durará un total de siete años.

Amilenialismo, Amileniarismo, Dispensacionalismo, ESCATOLOGÍA, Milenio, Postribulacionismo, Premilenarismo Histórico

Introducción al Premilenarismo Histórico

Cada vez que oraban “Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.” (Mateo 6:10) los primeros cristianos lo hacían pensando en el reinado de mil años de paz, amor y gozo que comenzarán sobre la tierra a la segunda venida de Jesucristo. A ese período de mil años le llamamos el Milenio. Durante el Milenio, Jesús reinará personalmente sobre la tierra y sus santos reinarán con Él, la tierra será renovada y recibirá de nuevo su gloria paradisíaca.

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Cesacionismo, el movimiento que combate contra el Espíritu

El error de los macedonianos (o al menos el más grave de todos) fue negar la divinidad del Espíritu Santo. Tal herejía les merecía ser llamados “enemigos del Espíritu”. Hoy en día, sus herederos modernos se hayan dentro de la supuesta ortodoxia cristiana. Y es que ciertos grupos que se dicen ortodoxos en cuanto a la doctrina trinitaria se levantan como los nuevos “enemigos del Espíritu” en un área diferente: No niegan su divinidad, pero sí la vigencia de los dones que Él otorga a los hombres, negando, no teóricamente sino en la práctica, el poder divino de Aquél a quien dicen honrar.

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El don de Dios en Efesios 2:8-9 | ¿La fe, o la salvación por gracia a través de la fe?

Se dice que la fe es un don de Dios y, en cierta forma, eso es cierto. Pero ¿qué queremos decir con eso? ¿significa, acaso, que el hombre no participa en el proceso de ejercer la fe y arrepentirse para ser salvo? En los Evangelios encontramos repetidas veces el mandato de pedirle al Señor que nos ayude en nuestra falta de fe (Mc. 9:24), que nos aumente la fe (Luc. 17:5), porque Jesús, que es el inicio de nuestra fe, es también el que la lleva a cumplimiento, según la Carta a los Hebreos (12:2). Quien pide la fe la obtiene, porque el deseo de fe es ya un acto de fe. La fe es un don de Dios por cuanto su otorgamiento, su crecimiento, su principio y su fin radican en el Señor, no en el hombre. El hombre cree, pero Dios es la causa y motor de su fe.