Navidad

Navidad, cristología y sana doctrina

La Navidad es más que una fiesta y adornos coloridos. La Navidad nos invita a reflexionar en una de las grandes verdades teológicas de la fe cristiana. Junto con el gran teólogo y filósofo Anselmo de Canterbury nos hacemos la pregunta: ¿Cur deus homo? ¿Por qué el Dios-Hombre? Cuando miramos la respuesta bíblica a esa pregunta, vemos que el propósito detrás de la encarnación de Cristo fue cumplir su obra como el mediador establecido por Dios. Dice en 1 Timoteo 2:5-6, “Porque hay un solo Dios, y también un solo Mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús hombre, quien Se dio a sí mismo…”. Nuestro único Mediador, quien es el agente que reconcilia a Dios con el hombre, es aquel que participa tanto de la deidad como de la humanidad. En el Evangelio de Juan leemos que fue el eterno Logos, el Verbo, quien se hizo carne y habitó entre nosotros. Fue la segunda persona de la Trinidad quien tomó en sí mismo una naturaleza humana para obrar nuestra redención. Cristo posee dos naturalezas distintas: divina y humana. Él es “vere homo” (verdaderamente humano) y “vere Deus” (verdaderamente divino, o verdaderamente Dios). Estas dos naturalezas se unen en el misterio de la Encarnación. En Cristo, la naturaleza divina es completamente Dios, y la naturaleza humana es completamente humana.

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¿Qué la Navidad es pagana? ¿En serio?

Si vas a celebrar la Navidad, entendiendo que no es literalmente la fecha en que nació Jesús, pues efectivamente no lo es, y que es simplemente un símbolo para recordar la Encarnación de Dios y además una oportunidad para amar y evangelizar, y si vas a colocar un árbol navideño como adorno de temporada, hazlo en paz y limpia conciencia. No serás ni el primer ni último creyente piadoso que usa una fiesta de origen no judío para hablar y recordar a ese maravilloso carpintero que cambió la historia: nuestro Dios y Salvador Jesucristo. Al parecer, a Dios le importa menos que a algunos "cristianos" si usas o no ciertos símbolos. Él mismo tomó prestados en su Palabra algunos símbolos de pueblos extrabíblicos. Esto no debería extrañarnos, ya que muchas cosas que para nosotros son valiosas (como nuestras normas humanas, legalismos, reglas inventadas y normas antibíblicas) a los ojos de Dios son absurdas y sin valor alguno. Así qué ¡Feliz Navidad mi hermano en Cristo!

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Nimrod, Semíramis, Tamuz y la Navidad

Mientras que la iglesia tradicional ha elaborado una fantasiosa y sobre elaborada versión del relato navideño, muchos cristianos evangélicos, en su intento por ir en sentido contrario a la religión tradicional, han abrazado su propia mitología anti navideña. Poco les importa a muchos evangélicos si lo que dicen se basa en hechos reales o en puros inventos nacidos del fanatismo religioso. Lo único que parece importarles es atacar una festividad que les parece ofensiva: La Navidad. En esta complicada mitología evangélica 3 personajes resaltan como principales: Nimrod (el personaje bíblico), Semíramis (la casi mitológica reina asiria) y Tamuz (el mitológico dios pagano de la fertilidad).  

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El Árbol de Navidad, Asera y otros mitos

Quienes se oponen a las celebraciones navideñas y en particular al uso del árbol de navidad como emblema de esta, señalan a menudo que los árboles siempre tuvieron relación con la idolatría y el culto a dioses paganos. En defensa de su postura citan a menudo diversos textos, fuera de contexto.

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¿Eres un pagano si celebras la Navidad?

La polémica de si los cristianos deben celebrar la Navidad, o no, ha estado en discusión por siglos. Hay cristianos dedicados y sinceros en ambos lados del dilema, cada uno con múltiples razones del porque o por qué no se debe celebrar la Navidad en los hogares cristianos. Una razón contra la celebración de la Navidad es que las tradiciones que rodean esta festividad tienen su origen en el paganismo. ¿Es esto cierto? La búsqueda de la información sobre este tema es difícil porque los orígenes de muchas de nuestras tradiciones son tan oscuros que sus fuentes de información a menudo se contradicen entre ellas. Campanas, velas, muérdago y otras decoraciones se mencionan en la historia del culto pagano, pero el uso de estas en el hogar ciertamente no indica retornar al paganismo.

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Biblia y Navidad ¿Se oponen?

Muchos cristianos argumentan que, puesto que la Biblia no nos ordena celebrar la Navidad, los cristianos no deberían hacerlo, ya que no es bíblico. Tal premisa es reduccionista y rudimentaria. Primero habría que dilucidar qué comprenden por bíblico. Porque si a su lógica nos atenemos tampoco Jesús mandó realizar actividades que estoy seguro los adversarios evangélicos de la Navidad sí realizan: viajar en avión, usar calcetines, comunicarse por teléfonos celulares, usar las redes sociales para difundir mensajes, acompañar los cantos con instrumentos que no se describen en el Nuevo Testamento y un largo etcétera. Considero un desatino afirmar que exclusivamente los seguidores y seguidoras de Jesús tenemos permitido hacer lo expresamente ordenado por Jesús. El Evangelio no es un manual en el que estén normadas todas y cada una de las acciones que debemos llevar a cabo. Lo que sí está claro es el espíritu de amor, servicio y compasión que debiera caracterizar nuestras conductas cotidianas, que ellas reflejen el Espíritu de Cristo en lugar de andar de fiscales de conductas de los demás.

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La Navidad en el protestantismo.

Dios no se centra en si celebras, sino por qué celebras. Algunos hermanos, por razones legítimas, deciden abstenerse de celebrar la Navidad. Esa es una libertad que la Biblia otorga. Hay buenos ejemplos de hermanos en Cristo que se han abstenido de la celebración navideña, como los Puritanos. Pero de igual manera, hay libertad para celebrar la Navidad, y la gran mayoría de la iglesia por 1800 años (aproximadamente) ha celebrado el nacimiento de Jesucristo. Así que si celebras, ¡Hazlo para la gloria de Dios! Que quien celebra no juzgue a quien no lo hace, y quien no celebra no desprecie a quien lo hace.

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¿Es la Navidad un invento de Roma?

La celebración misma de la Navidad es en sí un recordatorio tangible de que el cristianismo venció a las religiones paganas, no lo opuesto. Si la Navidad se hubiese originado del paganismo, este habría subsistido y fortalecido, pero como el fenómeno fue al revés, fue el culto cristiano el que se fortaleció y expandió.

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Navidad: ¿Importa la fecha exacta?

La Biblia nos proporciona evidencia segura de que Jesús no nació en diciembre, época de invierno en Palestina. En primer lugar, el censo decretado por el emperador romano César Augusto, quien mandó que se empadronara a todos. Todo el mundo tuvo que inscribirse en su propia ciudad, lo cual implicó para José y María hacer un viaje de una semana o más (Lucas 2:1-3). Independientemente de la época del año, a la gente no debió agradarle tener que cumplir con dicho decreto, que quizá tenía el objetivo de fijar impuestos y reclutar hombres para el servicio militar. Pero es poco probable que Augusto hubiera querido agravar la situación obligando a sus súbditos a hacer un largo y difícil viaje en pleno invierno.

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La Navidad, emblema de una sana Cristología

La navidad fue, y continúa siendo aún hoy, un recordatorio tangible de la ortodoxia cristiana en relación con la deidad de Cristo, la Trinidad y el plan de salvación. A finales del s. IV, probablemente a fines del año 379 o del año 380, un viejo cristiano llamado Gregorio Nacianceno o Gregorio de Nacianzo, predicó un famoso sermón sobre la natividad. Un sermón que aún continúa resonando fuertemente en nuestros oídos. El carácter de dicho sermón no fue casual, lógicamente porque se preparó para la festividad que le da nombre, pero sobre todo porque fue escrito en un contexto de particular tensión en la historia de la Iglesia, en el cual estaba en cuestión nada menos que la naturaleza misma de Cristo. De modo que, aunque su tiempo poco tiene que ver con el nuestro, no puede desconocerse su aporte imperecedero a la comprensión de aquello que celebra la fiesta llamada navidad: el nacimiento de Cristo, o natividad.