ESCATOLOGÍA, Milenio, Segunda Venida de Cristo, Teología

Teorías sobre la Segunda Venida

Por Fernando E. Alvarado

INTRODUCCIÓN

En la teología evangélica, se denomina “arrebatamiento de la iglesia” al evento en el cual Dios “quita” o “arrebata” a los creyentes de la tierra para dar paso a Su justo juicio que será derramado sobre la tierra durante el período de la tribulación. La doctrina del arrebatamiento (a veces llamado “rapto de la iglesia”) no fue enseñada en el Antiguo Testamento, por lo que Pablo la llama un “misterio” ahora revelado:

“He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados” (1 Corintios 15:51-52).

Pablo consideraba al arrebatamiento la “esperanza bienaventurada” del creyente (Tito 2:13), el glorioso evento que todos debemos anhelar. A través del arrebatamiento seremos totalmente libres de pecado, y estaremos para siempre en la presencia de Dios. En el arrebatamiento, Dios resucitará a todos los creyentes que han muerto, dándoles cuerpos glorificados, y después partiendo de la tierra con aquellos creyentes que estén aún vivos, a quienes también les serán dados cuerpos glorificados (1 Tesalonicenses 4:13-18 y 1 Corintios 15:50-54). El apóstol Pablo enseñó:

“Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor” (1 Tesalonicenses 4:16-17).

Así pues, el arrebatamiento implicará una transformación instantánea de nuestros cuerpos para adaptarnos para la eternidad:

“Sabemos que cuando él (Cristo) se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es” (1 Juan 3:2).

En algunos sistemas de interpretación, el arrebatamiento se suele distinguir de la segunda venida, considerándosele un evento diferente o, cuando menos, la primera fase de un evento dividido en dos fases: En el arrebatamiento, el Señor viene “en las nubes” para encontrarnos “en el aire” (1 Tesalonicenses 4:17), mientras que, en la segunda venida, el Señor desciende hasta la tierra para pararse en el Monte de los Olivos, resultando en un gran terremoto seguido de una derrota de los enemigos de Dios (Zacarías 14:3-4). En esta, como en muchas doctrinas relacionados con los eventos futuros, los cristianos manifiestan diversidad de opiniones.

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EL ARREBATAMIENTO, UNA DOCTRINA QUE MUCHOS HAN DISTORSIONADO

Tal vez ningún evento en la historia del mundo ha sido más anticipado que la Segunda Venida. Cada generación de creyentes, incluyendo los creyentes en el Nuevo Testamento, ha creído firmemente que Jesús regresará durante sus vidas. Incluso Pablo creía que él estaría vivo a la Venida del Señor:

“Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.” (1 Tesalonicenses 4:17)

Esta expectativa llevó a algunos a cometer grandes errores como vender sus propiedades creyendo que el Señor vendría pronto y no necesitarían de sus bienes (Hechos 2:45; 4:32-36), otros se desconectaron del mundo real, desatendiendo sus obligaciones familiares e incluso negándose a trabajar (2 Tesalonicenses 3:6-15). La situación llegó a ser tan preocupante que Pablo tuvo que escribirles a los creyentes de Tesalónica para exhortarles a ser equilibrados y no entrar en pánico escatológico. En 2 Tesalonicenses 2:1-2 Pablo nos dice:

“Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con Él, os rogamos, hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca.”

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Lamentablemente las cosas no han cambiado mucho entre los creyentes hoy en día. Muchos cristianos viven atemorizados ante la posibilidad de quedarse en un futuro “rapto secreto” de la iglesia, de modo que la “esperanza bienaventurada” (Tito 2:13) se ha convertido para ellos en motivo de turbación, miedo y angustia, temiendo no estar preparados para ese día (que podría ocurrir en cualquier momento) y sufrir el abandono del Señor. Tal expectativa los lleva a vivir no solo una vida de intranquilidad y desasosiego, sino a ignorar la gracia y sus implicaciones, así como a vivir un legalismo autoimpuesto a fin de ser hallados “santos y preparados” para ese día.

Otros erróneamente (al igual que los primeros cristianos) renuncian a sus metas personales y a proseguir con sus vidas ante la inminencia de la Venida de Cristo (¿Por qué casarme? ¿Por qué seguir estudiando? Si de todos modos el fin se acerca…). Muchos falsos maestros han sabido utilizar esta devoción enfermiza por lo escatológico en el pueblo evangélico. Algunos maestros de la Biblia han hecho predicciones acerca de cuándo ocurrirá “el Rapto” y la Segunda Venida. Todos se han equivocado. La Biblia declara:

“Pero el día y la hora nadie sabe, ni aún los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre.” (Mateo 24:36).

De manera que, debemos anticipar la Segunda Venida, pero tener una comprensión bíblica de ella. No debemos poner fechas y tiempos. Ese ha sido el error de grupos como los adventistas del séptimo día, los testigo de Jehová y otros grupos.

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En sentido contrario al grupo de los “expectantes”, muchos otros dudan de que la Segunda Venida ocurrirá alguna vez y se dicen a sí mismos y a otros:

“¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen, así como desde el principio de la creación” (2 Pedro 3:4).

Así que debemos evitar los dos extremos: (1) Vivir aterrorizados ante la inminencia de la Segunda Venida (lo cual nos expone a los falsos profetas y a la manipulación), y (2) vivir confiados y en apatía espiritual, creyendo que la Segunda Venida nunca ocurrirá (lo cual nos expone a la apostasía, el materialismo y la frialdad espiritual).

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TEORÍAS QUE DESCARTAN EL REGRESO DEL SEÑOR

El hecho de que Jesús regresa a la tierra es claro en las Escrituras. Los evangélicos en general aceptan Hechos 1:11 como certeza de su retorno personal y visible. Sin embargo, han surgido varias teorías que tratan de descartar esto. Entre ellas podemos mencionar:

  1. RETORNO EN PENTECOSTÉS: Algunos dicen que Cristo volvió en la persona del Espíritu Santo en el día de Pentecostés. Sin embargo, el Cristo exaltado estaba a la diestra de Dios Padre, y desde el cielo él derramó el Espíritu Santo en esa ocasión (Hechos 2:32-33).
  2. RETORNO EN LA CONVERSIÓN: Otros dicen que la Segunda Venida de Cristo ocurre cuando entra en el corazón del creyente en el momento de la conversión (con frecuencia citan Apocalipsis 3:20), pero las Escrituras enseñan que los que le reciben entonces esperan su venida (Filipenses 3:20; 1 Tesalonicenses 1:10).
  3. RETORNO A LA MUERTE: Otros dicen que su retorno se cumple cuando él viene por el creyente cuando este muere. Es más, esto llegó a ser casi la única expectación de la Iglesia Católica Romana. Sin embargo, tanto los muertos como los vivos serán «arrebatados» cuando él aparezca (1 Tesalonicenses 4:17).
  4. REGRESO EN EL AÑO 70 DESPUÉS DE CRISTO: En base a pasajes tales como Mateo 10:23; 16:28; 24:34; Marcos 9:1; 13:30 y 14:62, algunos conectan el retorno de Jesús con la destrucción de Jerusalén y su templo por parte de los romanos en el año 70 d.C., trayendo así a su fin el sistema sacrificial del Antiguo Testamento. Dicen que Cristo estaba invisiblemente presente trayendo ese juicio, tal vez como un paso en una serie de juicios en el que la presencia de Cristo (gr. parusía) trae victorias continuas. Los que sostienen esta opinión basan parte de su argumento en la presuposición de que el libro de Apocalipsis con su noción de un futuro regreso fue escrito antes del año 70 d.C. Sin embargo, la gran mayoría de eruditos bíblicos antiguos y modernos fechan Apocalipsis durante el reinado de Domiciano, alrededor del 95 d.C. (Es también obvio que las glorias del reino futuro y el reino personal de Cristo en la tierra no siguieron a los eventos del año 70 d.C.). Lucas 21:20-24 no se refiere específicamente a la caída de Jerusalén. Los siguientes versículos indican que después que se cumplan los tiempos de los gentiles, señales en el sol, la luna y las estrellas causarán angustia y perplejidad en las naciones de la tierra. «Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube con poder y gran gloria» (Lucas 21:27). Marcos 13:14-26 suplementa esto «desde el mismo punto de vista fundamental». George Beasley-Murray destaca que la destrucción de Jerusalén y el templo se relacionan al retorno de Cristo, no debido a que ambos eventos ocurren al mismo tiempo, sino debido a que los eventos del año 70 d.C. fueron parte de una larga serie de castigos de Dios que preparan el venidero fin de la edad. Jesús no reveló el lapso de tiempo entre la destrucción de la ciudad y su retorno, tal como los profetas del Antiguo Testamento no revelaron el lapso de tiempo entre la primera y Segunda Venida de Cristo. Jesús estaba más preocupado por declarar el poder y la gloria de su retorno.

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Todos estas interpretaciones se toman grandes libertades para espiritualizar declaraciones bíblicas sencillas y se olvidan de que no tenemos nuestra esperanza todavía, sino que «con paciencia lo aguardamos» (Romanos 8:25, RVR). El retorno personal de Jesucristo a la tierra es la única manera en que recibiremos la plenitud de la esperanza que tanto anhelamos. Debemos estar esperando un retorno inesperado y visible de Cristo (Mateo 24:27, 30,44; Marcos 13:26; Lucas 21:27; Hechos 1:11; Filipenses 2:10-11) quien repentinamente nos transformará y nos hará partícipes de su gloria (Romanos 8:18-23; 1 Corintios 15:51-52), haciéndonos posible regresar con él en gloria (Colosenses 3:4).

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TEORÍAS SOBRE EL ARREBATAMIENTO Y LA SEGUNDA VENIDA DE CRISTO

Jesús enseñó que Él regresaría a la tierra.  Él cuidadosamente advirtió a sus discípulos que necesitaban estar constantemente preparados para esto (Mateo 24:42-51; 25:1-13; Marcos 13:37; Lucas 12:37). Ellos entendieron que la era actual terminará con su venida (Mateo 24:3).  La garantía de su venida era una de las verdades con las que Él consoló a sus seguidores antes de su muerte (Juan 14:2,3). En el momento de la ascensión de Cristo, dos ángeles vinieron al grupo de los discípulos que estaban reunidos para repetir la promesa de que Él regresaría.  Ellos declararon que Él vendría de la misma manera que se había ido (Hechos 1:11).  Esto claramente significa que su segunda venida será literal, física, y visible.

Las epístolas del Nuevo Testamento se refieren frecuentemente a la segunda venida, y a través de los pasajes de las Escrituras que tratan de este tema recurre la idea de la inminencia.  Aunque habrá un período de tiempo entre la primera y la segunda venida (Lucas 19:11), todas las enseñanzas acerca del regreso del Señor enfatizan que acontecerá repentinamente y sin previo aviso; que los creyentes deben estar siempre en un estado de preparación continua (Filipenses 4:5; Hebreos 10:37; Santiago 5:8,9; Apocalipsis 22:10). Los creyentes en los primeros días de la Iglesia vivían en un estado de expectación (1 Corintios 1:7; 1 Tesalonicenses 1:9,10).  Cuando Pablo usa la forma “nosotros” en 1 Corintios 15:51 y 1 Tesalonicenses 4:17 muestra que él tenía la esperanza de que todavía estaría vivo cuando Jesús regresara.

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Hoy en día, sin embargo, los creyentes están divididos en cuanto al tiempo y la forma en que dicho suceso tendrá lugar. Para algunos, el arrebatamiento de la iglesia y la segunda venida de Cristo son un único evento, ambas ocurren simultáneamente. Para otros, son dos eventos diferentes o, al menos, un mismo evento dividido en dos fases distintas pero complementarias. Para aquellos que aceptamos la realidad de una Segunda Venida literal de Cristo a la tierra, esto ha dado lugar a tres teorías principales:[1]

  1. PRETRIBULACIONISMO: Creen que el arrebatamiento ocurrirá tras la manifestación del Anticristo y antes de la Gran Tribulación (2 Tesalonicenses 2:1-4). Después de este periodo ocurriría la segunda venida de Cristo para reinar en la Tierra físicamente por mil años literales. Después del milenio acontecería el juicio final y tendrá lugar el «nuevo cielo» y la «nueva Tierra». De acuerdo con los eruditos, esta doctrina es relativamente reciente (de hace poco más de un siglo). Desde 1832 formó parte de las tesis dispensacionalistas de John Nelson Darby, quien se refería al arrebatamiento como «el misterio del rapto». Fue incorporada a la Biblia de Referencia Scofield en 1909. Tras la publicación del libro de Hal Lindsey La agonía del gran planeta Tierra en 1970 y la difusión de varias películas, hoy se ha convertido en una doctrina muy popular en el seno de muchas Iglesias evangélicas, entre ellas la Iglesia Metodista Pentecostal, la Iglesia Internacional del Evangelio Cuadrangular, las Asambleas de Dios y la mayoría de las Iglesias pentecostales.
  2. POSTRIBULACIONISMO: Creen, de acuerdo con 2 Tesalonicenses 2:1-4, que el arrebatamiento ocurrirá tras la manifestación del Anticristo y al término de la Gran Tribulación. Los postribulacionistas ven el arrebatamiento como un suceso que sucederá en un mismo evento con la Segunda Venida de Cristo. En opinión de muchos eruditos e historiadores eclesiásticos, esta fue la doctrina sostenida por los escritores paleocristianos y los reformadores protestantes de la Edad Media. Muchas Iglesias evangélicas y protestantes sostienen esta interpretación.
  3. SEMITRIBULACIONISMO O MEDTRIBULATIONISMO: Consideran que la Iglesia pasará los primeros 42 meses en la Tierra y que el arrebatamiento ocurrirá aproximadamente a la mitad de la semana 70 (semana de 7 años bíblicos de 360 días de duración, mencionada en la profecía de las Setenta Semanas escrita en Daniel 9:24-27). Los semitribulacionistas creen que el arrebatamiento ocurrirá a la mitad de los siete años, luego de los primeros tres años de paz ficticia bajo el anticristo, que es cuando verdaderamente tendrá lugar la Gran tribulación, que dura los últimos 42 meses finales de la semana 70 (Mateo 24:20-21 y Apocalipsis 13:5). A la mitad de la Tribulación, el Anticristo se convertiría en la «abominación de la desolación», por la profanación del Tercer templo de Jerusalén, que habrá de ser construido.

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EL PRETRIBULACIONISMO

Según los defensores del pretribulacionismo, una comparación de los pasajes de las Escrituras relacionados con la segunda venida muestra que algunos hablan de un acontecimiento visible a toda la humanidad que implica el juicio de los pecadores.  Otros describen una venida conocida solo por los creyentes y que resulta en su redención de la tierra.

La segunda es conocida como “el rapto” (o arrebatamiento).  Esta palabra, sin embargo, no se encuentra en la Biblia, pero se emplea a menudo en círculos evangélicos para traducir la palabra “arrebatados” de 1 Tesalonicenses 4:17. Los pretribulacionistas consideran que las palabras de Jesús acerca de que su venida resultaría en situaciones donde un individuo sería llevado de un lugar, mientras el otro individuo sería dejado, indica un traslado repentino de los creyentes de la tierra, mientras los no creyentes quedan aquí para enfrentar la tribulación (Mateo 24:36-42).

Se señala además que Jesús describió su venida como algo que ocurriría en un tiempo en que las naciones de la tierra se lamentarían cuando lo vieran llegar (Mateo 24:30). Además, el apóstol Pablo describe el regreso del Señor como un tiempo de juicio e ira para los impíos (2 Tesalonicenses 1:7-10). Por otro lado, en 1 Tesalonicenses 4:13-18, el mismo Pablo considera un aspecto diferente de la segunda venida.  Para los pretribulacionistas este breve pasaje es la enseñanza más directa y clara sobre el rapto en el Nuevo Testamento.  Sólo habla de los creyentes, tantos vivos como muertos.  No dice que los injustos verán a Cristo en ese momento.  Pablo describe la venida de Jesús en el aire, pero no dice nada de que sus pies tocarán la tierra, como dice otro pasaje que acontecerá en su venida (Zacarías 14:4).  Según el pretribulacionismo ese es el momento cuando se cumplirá 1 Juan 3:2, y seremos como Él.

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Frecuentemente, los pretribulacionistas citan ejemplos bíblicos en los cuales la palabra “arrebatar” es usada y que, además, parecen reforzar su postura de un “rapto” inesperado. Por ejemplo, la misma palabra griega usada en 1 Tesalonicenses 4:17 para decir “arrebatado” se usa en Hechos 8:39 para describir cuando Felipe fue “arrebatado” después de bautizar al etíope.  El segundo versículo dice que el Espíritu del Señor arrebató a Felipe – identificando el origen del poder que llevará a los creyentes de la tierra en el rapto.

Los pretribulacionistas a menudo señalan que el arrebatamiento sobrenatural de individuos piadosos de la tierra no es algo desconocido en las Escrituras. El suceso destacado en la vida de Enoc fue su desaparición milagrosa de la tierra después de caminar con Dios (Génesis 5:21-24). El autor de Hebreos llamó esa experiencia un traspaso, evitando la muerte (Hebreos 11:5). El caso de Elías es también citado a menudo como ejemplo. Aunque algunos aspectos del traspaso de Elías fueron distintos del de Enoc, también implicó un arrebatamiento repentino de un creyente del mundo sin experimentar la muerte (2 Reyes 2:1-13).

Los pretribulacionistas señalan además que algunos pasajes que corresponden al arrebatamiento describen la venida del Señor por su pueblo, mientras que otros pasajes que se refieren a la revelación de Cristo describen la venida del Señor con sus santos.  Colosenses 3:4 trata de los creyentes que aparecerán con Cristo en su venida. Judas 14 también prevé la venida del Señor con su pueblo para ejecutar el juicio que muchos otros pasajes mencionan en relación con su venida pública. Puesto que las Escrituras no se contradicen, los pretribulacionistas concluyen que los pasajes que describen la venida de Cristo por los santos y con los santos indican dos fases de su venida. Creen, asimismo, que es bíblico suponer que el intervalo entre los dos es el tiempo cuando el mundo experimentará la gran tribulación, implicando el reino del Anticristo y el derramamiento de la ira de Dios sobre los injustos (Daniel 12:1,2, 10-13; Mateo 24:15-31; 2 Tesalonicenses 2:1-12).[2]

 

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A grandes rasgos, el pretribulacionismo sostiene los siguientes puntos:

(1.- El aumento de la apostasía en esta era (1 Timoteo 4:1-3.- 2 Timoteo 3:1-5).
(2.- La resurrección de los muertos en Cristo, acompañada por la traslación de estos, juntamente con los santos vivos, al cielo. Algunos denominan a este evento “el Rapto de la Iglesia” (1 Corintios 15:20-24.-35-50; 1 Tesalonicenses 4:13-18).
(3.- Durante los siete años de tribulación en la tierra (Apocalipsis 6:16), aquellos que resucitaron y los que fueron raptados estarán con el Señor en el cielo. El tribunal de Cristo (1 Corintios 3:12-15) y las Bodas del cordero (Apocalipsis 19:7) tomarán lugar en el cielo durante mientras los juicios de la tribulación son derramados sobre la tierra.
(4.- La batalla del Armagedón marcará el fin de la Gran Tribulación. Cristo vendrá con los suyos a la tierra (Apocalipsis 19:11-16). Cuando Cristo llegue, Israel será congregado y juzgado (Mateo 24:37 – 25:46). Las naciones gentiles también serán juzgadas (Mateo 25:31-46) por el trato brindado a los seguidores que Jesús y a Israel durante la Gran Tribulación.
(5.- El Reino de Dios es instaurado. La tierra entera se convierte en una teocracia Tendrá mil años de duración (Apocalipsis 20:1-6). Sin embargo, antes que comience, Satanás será atado y echado al abismo (Apocalipsis 20:1). Luego del reino de los mil años Satanás será desatado por un breve espacio de tiempo (Apocalipsis 20:7). Engañará a las naciones rebeldes y dirigirá una revuelta contra Dios. Este será derrotado por Cristo y echado en el lago de fuego en donde permanecerá para siempre (Apocalipsis 20:10).
(6.- Los perdidos de todas las edades aparecerán ante el gran trono blanco del Juicio Final (Apocalipsis 20:11-15) y los que no tengan sus nombres escrito en el libro de la vida, serán echados en el lago de fuego.
(7.- La creación de un nuevo cielo y una nueva tierra (Apocalipsis 21:1) tendrá lugar.
(8.- Una eternidad como seres glorificados será nuestro destino (Apocalipsis 22:1-6). El Reino de Dios abarcará todo el universo.

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Bíblicamente, la postura pre-tribulacional tiene suficiente fundamento. Por ejemplo, la iglesia no está destinada para ira (1 Tesalonicenses 1:9-10, 5:9), y los creyentes no serán alcanzados por el Día del Señor (1 Tesalonicenses 5:1-9). Se le prometió a la iglesia de Filadelfia, que sería guardada de “la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero” (Apocalipsis 3:10). Nótese que la promesa no es preservación a través de la prueba, sino liberación de la hora, esto es, por el período de tiempo de la prueba.

El pretribulacionismo también encuentra apoyo en lo que no se encuentra en la Escritura. La palabra “iglesia” aparece diecinueve veces en los primeros tres capítulos de Apocalipsis, pero, significativamente, la palabra no vuelve a ser mencionada hasta el capítulo 22. En otras palabras, a lo largo de toda la descripción de la Tribulación en Apocalipsis, la palabra iglesia está notablemente ausente. De hecho, la Biblia nunca usa la palabra “iglesia” en un pasaje relativo a la Tribulación.

El pretribulacionismo es la única teoría que mantiene una clara distinción entre Israel y la iglesia y los planes separados de Dios para cada uno. Los setenta “sietes” de Daniel 9:24, están decretados sobre el pueblo de Daniel (los judíos) y la ciudad santa de Daniel (Jerusalén). Esta profecía deja en claro que la semana setenta (la Tribulación) es un tiempo de purga y restauración de Israel y Jerusalén, no de la iglesia. Así mismo, el pretribulacionismo tiene fundamento histórico. Considerando Juan 21:22-23, parece que iglesia primitiva creía que el regreso de Cristo era algo tan inminente, que lo esperaban en cualquier momento. De otra forma, no hubiera persistido el rumor de que Jesús regresaría cuando Juan aún viviera. La inminencia, que es incompatible con las otras dos teorías del Arrebatamiento, es un principio clave del pretribulacionismo. Además, la creencia pretribulacional parece ser la que más se ajusta al carácter de Dios y Su deseo de librar a los justos del juicio sobre el mundo. Los ejemplos bíblicos de la salvación de Dios incluyen a Noé, quien fue librado del diluvio universal; Lot, quien fue librado de Sodoma; y Rahab, quien fue librada del ataque a Jericó (2 Pedro 2:6-9).

Una debilidad percibida en el pretribulacionismo, es su relativamente reciente desarrollo como doctrina eclesiástica, no habiendo sido formulada en detalle hasta principios del siglo XIX. Otra debilidad es que el pretribulacionismo divide el regreso de Jesucristo en dos “fases”, el Arrebatamiento y la Segunda Venida, considerando que la Biblia no delimita claramente ninguna de tales fases. Otra dificultad que enfrenta la creencia del pretribulacionismo, es el hecho de que obviamente habrá santos en la Tribulación (Apocalipsis 13:7, 20:9). Los pretribulacionistas responden a esto, distinguiendo a los santos del Antiguo Testamento y a los santos de la Tribulación, de la iglesia del Nuevo Testamento. Los creyentes que vivan para el Arrebatamiento, serán llevados antes de la Tribulación, pero habrá aquellos que vendrán a Cristo durante la Tribulación.

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EL SEMITRIBULACIONISMO O MEDTRIBULACIONISMO

El medtribulacionismo enseña que el Arrebatamiento ocurre a la mitad de la Tribulación. En ese tiempo, se tocará la séptima trompeta (Apocalipsis 11:15). La iglesia se encontrará con Cristo en el aire, y luego las copas de la ira de Dios serán derramadas sobre la tierra (Apocalipsis, capítulos 15-16) en un tiempo conocido como la Gran Tribulación. En otras palabras, el Arrebatamiento y la Segunda Venida de Cristo (para establecer Su reino) están separados por un período de tres y medio años. De acuerdo con esta creencia, la iglesia pasará por la primera mitad de la Tribulación, pero es librada de lo peor de la Tribulación, lo cual ocurrirá en los últimos tres y medio años.

Apoyando su postura, los medtribulacionistas señalan la cronología dada en 2 Tesalonicenses 2:1-3. El orden de los eventos es como sigue: 1) la apostasía, 2) la revelación del Anticristo, y 3) el Día de Cristo. La creencia medtribulacional enseña que el Anticristo no será totalmente revelado hasta que se presente “la abominación desoladora” (Mateo 24:15), lo que ocurre a la mitad de la Tribulación (Daniel 9:27). También, los medtribulacionistas interpretan “el Día de Cristo” como el Arrebatamiento; por tanto, la iglesia no será llevada al cielo hasta después que el Anticristo sea revelado.

Otra enseñanza fundamental del medtribulacionismo es que la trompeta de 1 Corintios 15:52 es la misma trompeta que se menciona en Apocalipsis 11:15. La trompeta de Apocalipsis 11 es la final de una serie de trompetas; por tanto, tiene sentido que será “la final trompeta” de 1 Corintios 15. Sin embargo, esta lógica falla en vista de los objetivos de las trompetas. La trompeta que suena en el Arrebatamiento es “la trompeta del llamado de Dios” (1 Tesalonicenses 4:16), pero la de Apocalipsis 11 es un presagio de juicio. Una trompeta es un llamado de gracia a los elegidos de Dios; la otra es un pronunciamiento de condenación para los impíos. Además, la séptima trompeta en Apocalipsis no es la “última” trompeta cronológicamente, Mateo 24:31 habla de una trompeta posterior, que suena al inicio del reinado de Cristo.

B

1 Tesalonicenses 5:9 dice que la iglesia no ha sido puesta “para ira, sino para alcanzar salvación.” Esto parecería indicar que los creyentes no experimentarán la Tribulación. Sin embargo, los medtribulacionistas interpretan la “ira” como una referencia a la segunda mitad de la Tribulación, específicamente los juicios de las copas de la ira. Sin embargo, parece injustificable limitar la palabra de tal forma. Con seguridad los terribles juicios contenidos en los sellos y las trompetas – incluyendo hambrunas, ríos envenenados, el oscurecimiento de la luna, derramamiento de sangre, terremotos y tormentas – también pueden ser considerados como la ira de Dios.

El medtribulacionismo coloca el Arrebatamiento en Apocalipsis 11, anterior al inicio de la “Gran Tribulación.” Hay dos problemas con este lugar asignado en la cronología de Apocalipsis. Primero, la única mención del término “gran tribulación” en todo el libro de Apocalipsis, está en 7:14. Segundo, la única referencia al “gran día de la ira” está en Apocalipsis 6:17. Ambas referencias se encuentran demasiado tempranas para un Arrebatamiento medtribulacional.

C

EL POSTRIBULACIONISMO

El Post-tribulacionismo enseña que el Arrebatamiento ocurrirá al final, o cerca del final de la Tribulación. En ese momento, la iglesia se encontrará con Cristo en el aire y luego regresará a la tierra para el inicio del Reinado de Cristo en la tierra. En otras palabras, el Arrebatamiento y la Segunda Venida de Cristo (para establecer Su Reino) suceden casi simultáneamente. De acuerdo con esta creencia, la iglesia pasará a través de todos los siete años de la Tribulación. La iglesia Católica Romana, la Ortodoxa Griega y muchas denominaciones Protestantes, apoyan la creencia Post-tribulacional del Arrebatamiento.

Uno de los puntos fuertes del Post-tribulacionismo es que Jesús, en Su extendido discurso sobre el final de los tiempos, dice que Él regresará después de una “gran tribulación” (Mateo 24:21, 29). También, el libro de Apocalipsis, con todas sus variadas profecías, solo menciona una venida del Señor, y ésta ocurre después de la Tribulación (Apocalipsis, capítulos 19-20). Pasajes tales como Apocalipsis 13:7 y 20:9 también dan soporte al post-tribulacionalismo en que obviamente habrá santos en la Tribulación. También, la resurrección de los muertos en Apocalipsis 20:5 es llamada “la primera resurrección.” Los postribulacionistas afirman que, puesto que esta “primera” resurrección tiene lugar después de la Tribulación, la resurrección asociada con el Arrebatamiento en 1 de Tesalonicenses 4:1 no puede ocurrir hasta entonces.

Los postribulacionistas, también señalan, que históricamente el pueblo de Dios ha experimentado épocas de intensa persecución y aflicción. Por tanto, dicen, no debería sorprendernos que la iglesia también experimente la Gran Tribulación de los tiempos del fin. En relación con esto, la creencia post-tribulacional distingue “la ira de Satanás” (o “la ira del hombre”) de “la ira de Dios” en el libro del Apocalipsis. La ira de Satanás está dirigida contra los santos, y Dios la permite como un medio de purificación para Sus fieles. Por otra parte, la ira de Dios es vertida sobre el Anticristo y su reino del mal, y Dios protegerá a Su pueblo de ese castigo.

D

Una falla del post-tribulacionalismo es la clara enseñanza de la Escritura de que aquellos que están en Cristo no están bajo condenación y nunca experimentarán la ira de Dios (Romanos 8:1). Mientras que algunos juicios durante la Tribulación son dirigidos específicamente a los no salvos, muchos otros, tales como los terremotos, la caída de las estrellas, y hambrunas, afectarán a salvos y no salvos por igual. Por lo que, si los creyentes pasan por la Tribulación, ellos experimentarían la ira de Dios, en contradicción a Romanos 8:1.

Otra debilidad de la creencia postribulacionista es que debe, hasta cierto punto, alegorizar la Tribulación. Muchos post-tribulacionistas enseñan que estamos viviendo en la Tribulación ahora mismo; de hecho, algunos dicen que la Tribulación comenzó inmediatamente después de Pentecostés en Hechos 2. Tal enseñanza ignora la singular naturaleza de la Tribulación como se presenta en la Escritura (Mateo 24:21), de que habrá un tiempo de angustia sin paralelo en la historia del mundo. También los post-tribulacionistas enfrentan una dificultad para explicar la ausencia de la “iglesia” en el mundo en todos los pasajes bíblicos relativos a la Tribulación. Aún en Apocalipsis, capítulos 4-21, la descripción más extensa de la Tribulación en toda la Escritura, la palabra “iglesia” nunca aparece. Los post-tribulacionistas deben asumir que la palabra “santos” en Apocalipsis, capítulos 4-21 significa la iglesia, aunque es usada una palabra griega diferente.

Y una falla final de la opinión postribulacionista, es compartida por las otras dos teorías; como el que la Biblia no proporciona una línea de tiempo explícita concerniente a los eventos futuros. La Escritura no enseña expresamente una creencia sobre otra, y es por lo que tenemos diversidad de opiniones respecto al final de los tiempos y cierta divergencia sobre cómo deben ser armonizadas las profecías relacionadas con ello.

E

OTRAS TEORÍAS MENORES SOBRE EL RAPTO

Además de las tres posturas principales, algunos grupos han aceptado posturas intermedias o adaptaciones de estas. Cabe destacar dos de ellas:

  1. TEORÍA DEL RAPTO PREÍRA: Esta postura considera que el rapto ocurrirá en la segunda mitad de la Tribulación, antes de la segunda venida. Se trata de una doctrina postribulacionista que adelanta el arrebatamiento un poco antes de finalizada la Tribulación. Divide la semana 70 en 3 períodos: del primer al tercer sello, conocido como «principio de los dolores del parto»; del cuarto al sexto sello, denominado la «Gran Tribulación del Anticristo»; y del sexto sello en adelante, llamado el «día de la ira del Señor». Los creyentes en esta doctrina consideran que el rapto ocurrirá cuando se abra el sexto sello. Para entonces, muchos cristianos habrían sido asesinados como mártires por el Anticristo.
  2. TEORÍA DEL RAPTO PARCIAL: Esta teoría sostiene que los verdaderos cristianos serán arrebatados antes, en medio de o después de la Tribulación, dependiendo de la verdadera conversión a la fe. Por lo tanto, el rapto de un creyente se determina por el tiempo de su conversión durante la Tribulación. Los defensores de esta teoría sostienen que solo los que son fieles a la Iglesia serán raptados al inicio de la Tribulación y que el resto de los creyentes lo serán en algún momento durante esta o al final.

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CONCLUSIÓN

Cuando se considera cualquier pregunta que involucra la escatología (el estudio del final de los tiempos), es importante recordar que casi todos los cristianos concuerdan en estas tres cosas:

  • Vendrá un tiempo de gran tribulación, como el mundo jamás ha visto,
  • Después de la Tribulación, Cristo regresará para establecer Su reino en la tierra,
  • Habrá un Arrebatamiento – una “transición” de lo mortal a la inmortalidad para los creyentes, como se describe en Juan 14:1-3; 1 Corintios 15:51-52; y 1 Tesalonicenses 4:16-17. La pregunta en cuanto al momento del Arrebatamiento es: ¿cuándo ocurrirá éste, en relación a la Tribulación y la Segunda Venida de Cristo?

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Las tres teorías principales acerca del tiempo en que ocurrirá el Arrebatamiento de la iglesia son:

  1. La creencia de que el Arrebatamiento ocurrirá antes de que se inicie la Tribulación (pretribulacionismo),
  2. La creencia de que el Arrebatamiento ocurrirá a la mitad de la Tribulación (midtribulacionismo).
  3. La creencia de que el Arrebatamiento ocurrirá al final de la Tribulación (postribulacionismo).

Cada una de estas teorías, y sus variantes, poseen puntos fuertes y debilidades; sin embargo, todas ellas comparten una falla en común, y es el que la Biblia no proporciona una línea explícita de tiempo en cuanto a los eventos futuros. La Escritura no enseña expresamente una u otra opinión, y es por lo que tenemos diversidad de opiniones concerniente al final de los tiempos y cierta divergencia sobre cómo deben ser armonizadas las profecías relacionadas con este tema. Por tal razón, no podemos ser dogmáticos ni sectarios, acusando de herejía a nuestros hermanos que piensan diferente a nosotros en relación con este tema.

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REFERENCIAS:

[1] Elwell, Walter A., ed. (1 de mayo de 2001) [1984]. Evangelical Dictionary of Theology (2nd edición). Baker Academic. p. 910.

[2] El Arrebatamiento de la Iglesia, Declaración Oficial sobre el Rapto de la Iglesia. Adoptada el 14 de agosto de 1979 por el Presbiterio General del Concilio General de las Asambleas De Dios. Disponible en https://ag.org/es-ES/Beliefs/Position-Papers/The-Rapture-of-the-Church.

 

ESCATOLOGÍA, Estudio Teológico, Teología

Una mirada bíblica al Premilenialismo

Por Fernando E. Alvarado

 INTRODUCCIÓN

El Premilenialismo (o Premilenarismo, conocido históricamente como Quiliasmo y más propiamente como Milenarismo), es una enseñanza escatológica que dice que la Segunda Venida de Cristo ocurrirá antes de Su Reinado Milenial, y que el Reino Milenial es literalmente de un período de 1,000 años donde Cristo va a reinar sobre la tierra.[1]

Este modelo de interpretación se puede dividir en dos corrientes principales: el Premilenialismo Histórico y el Premilenialismo Dispensacional. Esta postura teológica se desprende primordialmente de Apocalipsis 20, pero está vinculada concomitantemente a las promesas de reino futuro tanto en el Antiguo Testamento como en las palabras de Jesús (Hechos 1:6-7).

 

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ORÍGENES DEL PREMILENIALISMO

El término Premilenialismo o Premilenarismo no era manejado sino hasta mediados del siglo XIX. Hasta ese momento solo se lo conocía como milenarismo, que fue el término acuñado por los primeros padres de la Iglesia. De hecho, el punto más impactante en la escatología de la edad pre-nicena es el prominente quiliasmo, que es la creencia en un reino visible del Cristo glorificado sobre la tierra con los santos resucitados por un período de mil años y antes de la resurrección general y juicio final.[2]

Aunque la doctrina del Quiliasmo o milenarismo no fue plasmada en algún credo o forma de devoción, distinguidos eruditos de los primeros siglos del cristianismo como Bernabé, Papías, Justino Mártir, Ireneo, Tertuliano, Metodio y Lactancio confirman, a través de sus escritos, que el quiliasmo era la doctrina aceptada por la iglesia primitiva.[3] Fue en siglos posteriores que autores y teólogos como Cayo, Orígenes, Dionisio Magno, Eusebio (y más adelante Jerónimo y Agustín) se opusieron al milenarismo, abandonando la fe de la iglesia antigua.[4]

El quiliasmo puede trazar sus orígenes incluso con anterioridad al período neotestamentario. Existe literatura judía temprana que alude a un reino mesiánico temporal previo al estado eterno, como IV Esdras 12:34, II Baruc 24:1-4; 30:1-5; 39:3-8; 40:1-4; Jubileos 1:4-29 y 23:14-31. La creencia judía en una era mesiánica terrenal transitoria continuó expandiéndose durante y más allá del tiempo de la redacción del libro del Apocalipsis.[5]

Entre los denominados Padres de la Iglesia Primitiva, Justino Mártir, en el siglo II, fue uno de los primeros escritores cristianos que declaró concordar con la creencia judía de un reino mesiánico temporal previo al estado eterno. En sus ideas escatológicas, Justino comparte los puntos de vista de los quiliastas respecto al milenio. Justino afirmó que habrá dos resurrecciones, una de los creyentes antes del reino de Cristo y luego una resurrección general más adelante. Justino escribió en el capítulo LXXX de su obra Diálogo con Trifo:

“Yo y otros cristianos en nuestros justos juicios estamos convencidos de que habrá una resurrección de muertos, y un bloque de mil años en Jerusalén que luego será erigido… porque Isaías habló en esos términos respecto a este período de mil años”.[6]

Ireneo (130-202), el otrora Obispo de Lyon en el siglo II, fue un premilenialista declarado. Es mejor conocido por sus tomos voluminosos escritos contra la amenaza gnóstica del segundo siglo, comúnmente conocido como Contra Las Herejías. En el quinto libro Contra Las Herejías, Ireneo se concentra primordialmente en escatología. En un pasaje él defiende el Premilenialismo al argüir que un futuro reino terrenal era necesario por causa de la promesa de Dios a Abraham. En otra porción Ireneo también explica que la bendición a Jacob “pertenece incuestionablemente a los tiempos del reino cuando los justos llevarán espada luego de levantarse de entre los muertos”.[7]

Muchos de estos teólogos y otros de la iglesia primitiva expresaron su creencia en el Premilenialismo por medio a su aceptación de la tradición sexta-septimilenial. Esta postura aduce que la historia humana continuará por 6,000 años y luego disfrutará de un sabático de 1000 años (el reino milenial), de ese modo toda la historia humana consistirá de un total de 7.000 años previo a la nueva creación.

Por todo lo anterior, aunque hay otras posturas en relación con el Milenio, es evidente que la historia de la iglesia tiene un marcado énfasis premilenial. Hoy en día, el premilenialismo se divide en dos escuelas de pensamiento principales: El premilenialismo histórico y el dispensacional. Analicemos brevemente cada una de estas posturas premilenialistas.

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POSTULADOS DEL PREMILENIALISMO HISTÓRICO[8]

El Premilenialismo Histórico o Clásico es distintivamente no Dispensacional. Esto significa, entre otras cosas, que no ve distinción teológica radical entre Israel y la Iglesia. A menudo se perfila como post-tribulacional, lo cual significa que el arrebatamiento de la iglesia ocurrirá luego de un período de tribulación. El Premilenarismo Histórico se adhiere al Quiliasmo por causa de su enfoque de que la Iglesia será arrebatada para recibir a Jesús en el aire y de inmediato escoltarlo a la tierra, a fin de establecer su gobierno de mil años literales. Entre los proponentes de esta postura se encuentran Charles H. Spurgeon, George Eldon Ladd, Francis Schaeffer y Albert Mohler. A grandes rasgos, el Premilenialismo Histórico, o clásico, enseña que:

(1. La Iglesia de la era del Nuevo Testamento es la fase inicial del reino de Cristo como fuese profetizado por los profetas del Antiguo Testamento.
(2. La Iglesia al final no tendrá éxito en su misión de discipular a todas las naciones a medida que la maldad crezca mundialmente hacia el final de la era eclesiástica.
(3. La Iglesia atravesará la Gran Tribulación, un tiempo de prueba mundial sin precedentes que marcará el cierre de la historia contemporánea.
(4. Cristo retornará al final de la Tribulación a arrebatar a la Iglesia, a resucitar a los santos fallecidos y al juicio de los justos en “un abrir y cerrar de ojos”.
(5. Cristo luego descenderá a la tierra con Sus santos glorificados, peleará la batalla del Armagedón, atará a Satanás y establecerá un reino político mundial que será personalmente administrado por Él por 1,000 años desde Jerusalén.
(6. Al final del milenio (Ap. 20:3-8), Satanás será suelto y se materializará una rebelión masiva contra Cristo, contra Su reino y contra Sus santos.
(7. Dios interviene con álgido juicio para librar a Cristo y a Sus santos. La resurrección y juicio de los malvados se lleva a cabo e inicia el estado eterno.

PREMILENIALISMO TRADICIONAL -GRÁFICA

POSTULADOS DEL PREMILENIALISMO DISPENSACIONAL[9]

El Premilenialismo Dispensacional inició alrededor del 1830, como fuese planteada por John Nelson Darby. Simplificando un poco esta postura, podríamos decir que el Premilenialismo Dispensacional entiende que la nación de Israel será salvada y restaurada a un lugar de preeminencia durante el Milenio. Además, y de manera general, los que se suscriben a esta enseñanza creen en un rapto pre-tribulacional. Es decir, que los escogidos no han de pasar por toda o la mayor parte de la Gran Tribulación. Esta postura es sostenida por eruditos modernos como Donald Barnhouse, Norman Geisler y Evis L. Carballosa. Entre los principales postulados del Premilenialismo Dispensacional podemos mencionar:

(1. La era eclesiástica es una era totalmente distinta y no anticipada en el plan de Dios. En toda su amplitud, era desconocida e inesperada por los profetas del AT. Es entendida como un “paréntesis”.
(2. Dios tiene un programa separado y un plan distinto para el Israel étnico que se distingue del de la Iglesia.
(3. Cristo volverá secretamente desde los cielos para arrebatar a los santos que aún viven (1.ª fase de su Segunda Venida) y resucitar los cuerpos de los santos ya fallecidos (1.ª Resurrección). Estos serán sacados del mundo antes de la Gran Tribulación. El juicio de los santos se efectuará en los cielos durante el período de los 7 años de Tribulación antes del retorno corporal de Cristo a la tierra.
(4. Al cierre de los 7 años de la Gran Tribulación, Cristo descenderá visiblemente con Sus santos a la tierra (2.ª fase de su Segunda Venida), a fin de establecer y administrar personalmente un reino político judío con sede en Jerusalén por 1,000 años. Durante este tiempo, Satanás será atado y el templo y sistema de sacrificios será restablecido en Jerusalén como memorial. Es en este tiempo cuando Dios cumple las promesas que hizo a los judíos.
(5. Hacia el final del Reino Milenial, Satanás será desatado para nuevamente salir a engañar a las naciones.
(6. Cristo hará descender fuego del cielo para destruir a Sus enemigos. Ocurre entonces la resurrección (Muerte Segunda) dando paso al juicio del Gran Trono Blanco para los impíos, iniciando el estado eterno.
(7. Los dispensacionalistas entienden que los judíos y la iglesia pertenecen a dos distintos pueblos de Dios.

La mayoría de los dispensacionalistas creen en un arrebatamiento secreto antes de la Gran Tribulación. A esto se lo conoce como pretribulacionismo. Otros creen que el arrebatamiento sucederá 3 años y medio luego del inicio de la Gran Tribulación, a lo que se le llama midtribulacionismo. Aun otros creen en el postribulacionismo presentado en el Premilenialismo histórico.

Hay premilenialistas que creen que Dios solo tiene un pueblo (el olivo silvestre en Romanos 11).

PREMILENIALISMO DISPENSACIONAL - GRÁFICA

PUNTOS DÉBILES DEL PREMILENIALISMO

Como todo modelo interpretativo, el premilenialismo no está libre de cuestionamientos. A menudo se citan los siguientes:

(1. Hay ciertos pasajes difíciles de interpretar desde la perspectiva premilenialista, como Isaías 11:6 “Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará” (compárese con Isaías 65:25). Ahora bien, analizando el contexto y poniendo atención a los detalles de la narración, parece ser que el autor intercambia aspectos de un reino terrenal con un estado eterno, y obviamente no es congruente entender que estos detalles serán distintivos en ambos períodos.

(2. La restauración del templo y el sistema de sacrificios. El Dispensacionalismo Clásico enseña (basado en una interpretación literal del templo que describe Ezequiel 40–46, en Daniel 9:27; 12:11; 2 Tesalonicenses 2:4 y Apocalipsis 11:1-2) que en el reino milenial futuro se reinstaurarán los sacrificios al modo del Antiguo Testamento. Una poderosa refutación y crítica a este punto de vista es el señalamiento de que Cristo es el Cordero inmolado que ya dio Su vida y derramó Su sangre en sacrificio por Su Iglesia, y en Su calidad de mediador y agente catalizador del Nuevo Pacto, ya no es necesario ofrecer oblaciones ni sacrificios de animales que solo constituían una sombra del sacrificio perfecto que habría de venir: habiéndolo consumado todo, hace obsoleto el Viejo.

Sunset In Orbit

FORTALEZAS DEL PREMILENIALISMO[10]

Ante esos dos cuestionamientos, las fortalezas del premilenialismo superan con creces cualquier aparente debilidad en dicho sistema. Por ejemplo:

(1. La frase “esta es la primera resurrección” en Apocalipsis 20:5 implica que habrá otra resurrección, separando así una resurrección de creyentes con una resurrección general para condenación (cp. Ap. 20:11-15).
(2. La pregunta hecha a Jesús: “Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?” (Hechos 1:6-7). Él pudo haberles desmentido, o al menos aclararle que no habrá tal cosa como un reino en particular destinado a un Israel étnico. Sin embargo, solo se limitó a comunicarles que no era asunto de su incumbencia.
(3. La contundente y explícita declaración de Jesús en Mateo 19:28: “vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel”.
(4. Apocalipsis 5:10 declara: “y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra” (Apocalipsis 1:6; 19:15; 12:5; 2:27).
(5. En cuanto a la literalidad de la frase “mil años”, repetida 6 veces en Apocalipsis 20:2-6, es importante entender que dentro del libro tenemos elementos concretos; el libro no es simbólico sino simbiótico. Muy pocos cuestionan el número 7 en Apocalipsis como no literal. Muy pocos ponen en tela de juicio que los 144 mil sellados no sea un número literal (Apocalipsis 7:14). Pocos argumentan que las 12 puertas de 12 perlas en la Nueva Jerusalén no sean literales (Ap. 21:21). Nadie reclama que los 4 seres vivientes o los 4 ángeles no sean 4 criaturas en específico (Apocalipsis 7:2, 11; 9:14; 14:3). Si este es el caso, ¿por qué pensar en estos “mil años” como algo no literal?

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(6. Quizá la mayor fortaleza del premilenialismo es su apropiado método para la interpretación de la Escritura. El método de interpretación bíblica empleada por los premilenialistas requiere que la Escritura sea interpretada de manera que sea consistente con su contexto. Esto es, que un pasaje debe ser interpretado de manera que sea coherente con la audiencia para quién fue escrita, aquellos de quiénes se escribe, por quiénes fue escrito, etc. Es crucial conocer al autor, la audiencia a quién se proyecta, y los antecedentes históricos de cada pasaje que se interpreta. Al establecer el aspecto histórico y cultural, con frecuencia revelará el significado correcto que tiene un pasaje.
También es importante recordar que, en el modelo premilenialista, la Escritura interpreta la Escritura. Esto es, muchas veces un pasaje cubrirá un tópico o tema que también se trata en alguna otra parte de la Biblia. Es importante interpretar todos estos pasajes consistentemente el uno con el otro. Pero lo más importante: Los pasajes deben siempre ser tomados en su significado normal, regular, sencillo, y literal, a menos que el contexto del pasaje indique que es de naturaleza figurativa. Una interpretación literal no elimina la posibilidad de que se usen figuras literarias. Más bien, anima al intérprete a no leer el lenguaje figurativo en el significado de un pasaje, a menos que sea apropiado para ese contexto. Es crucial nunca buscar un significado “más profundo, más espiritual” que el que es presentado. Espiritualizar un pasaje es peligroso, porque cuando se hace, las bases para la verdadera interpretación se colocan en la mente del lector, en lugar de las que vienen de las Escrituras. En este caso, no puede haber parámetros objetivos de interpretación, sino que la Escritura se convierte en objeto de la impresión y significado propio de todas y cada una de las personas que la leen. Esta ha sido la falta grave cometida por modelos escatológicos como el amilenialismo y el postmilenialismo. En cambio, 2 Pedro 1:20-21 nos recuerda:
“Entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo”.

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(7. El premilenialismo distingue entre Israel (los descendientes físicos de Abraham) y la Iglesia (todos los creyentes del Nuevo Testamento), considerándolos dos grupos diferentes. Entender que Israel y la Iglesia son distintos es de vital importancia porque, si esto no es comprendido, la Escritura será malinterpretada. Específicamente, los pasajes que tratan con las promesas hechas a Israel (tanto cumplidas como por cumplir) son propensos a malentenderse y malinterpretarse si uno trata de aplicarlos a la iglesia, y viceversa. Por ejemplo, en Génesis 12:1-3, leemos:
“Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra”.
Aquí Dios promete a Abraham tres cosas: que Abraham tendría muchos descendientes, que esta nación ocuparía y poseería una tierra, y que del linaje de Abraham (los judíos) vendría una bendición universal que llegaría a toda la humanidad. En Génesis 15:9-17, Dios ratifica Su pacto con Abraham. En la manera en que esto es hecho, Dios coloca toda la responsabilidad del pacto sobre Él mismo. Esto es, no había nada que pudiera hacer Abraham que ocasionara el fracaso del pacto que Dios hizo. También en este pasaje, se establecen las fronteras para la tierra que los judíos eventualmente ocuparían. Para una lista detallada de los límites, basta con leer Deuteronomio 34. Otros pasajes que tratan con la promesa de la tierra son Deuteronomio 30:3-5 y Ezequiel 20:42-44.
También, en 2 Samuel 7:10-17 vemos la promesa hecha por Dios al rey David. Aquí Dios le promete a David que tendrá descendientes y que de esos descendientes Dios establecerá Su reino eterno. Esto se refiere al gobierno de Cristo durante el Milenio, y para siempre. Es importante tener en mente que esta promesa debe ser cumplida literalmente, y que aún no ha tenido lugar. Algunos creerían que el gobierno de Salomón fue el cumplimiento literal de esta profecía, pero hay un problema con eso. El territorio sobre el cual Salomón reinó, no es propiedad de Israel en la actualidad, y Salomón tampoco reina sobre el Israel actual. Puesto que Dios prometió a Abraham y a sus descendientes que poseerían la tierra para siempre, y que en 2 Samuel 7 se nos dice que Dios establecería un Rey que reinaría eternamente, resulta obvio que Salomón no pudo ser el cumplimiento de la promesa hecha a David. Por consiguiente, esta es una promesa que aún tiene que ser cumplida. Con esto en mente, podemos examinar lo registrado en Apocalipsis 20:1-7 y concluir que los mil años que son mencionados repetidamente en Apocalipsis 20:1-7 corresponden literalmente al reinado de 1,000 años de Cristo sobre la tierra. ¿Por qué? Porque la promesa hecha a David respecto al reinado, tiene que ser cumplida literalmente, y aún no ha tenido lugar. El Premilenialismo ve que este pasaje describe el futuro cumplimiento de la promesa con Cristo en el trono. Dios hizo pactos incondicionales con ambos, Abraham y David. Ninguno de estos pactos ha sido cumplido total o permanentemente. La única manera de que estos pactos puedan ser cumplidos como Dios prometió que serían, es el literal y físico reinado de Cristo en la tierra.
La aplicación del método de interpretación literal de la Escritura empleado por el premilenialismo, da como resultado que las piezas del rompecabezas se unan. Todas las profecías del Antiguo Testamento sobre la Primera Venida de Jesucristo fueron cumplidas literalmente. Por lo tanto, debemos esperar que las profecías respecto a Su Segunda Venida, también sean cumplidas literalmente. El Premilenialismo es el único sistema que concuerda con una interpretación literal de los pactos de Dios y la profecía del fin de los tiempos.

Al analizar todos estos aspectos, no nos resulta extraño qué la iglesia primitiva adoptara el modelo premilenialista como su sistema de interpretación escatológica.

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 CONCLUSIÓN

Como se mencionó al inicio de este artículo, el premilenialismo es el punto de vista de que la Segunda Venida de Cristo ocurrirá antes de Su Reinado Milenial, y que el Reino Milenial es literalmente de un período de 1,000 años donde Cristo va a reinar sobre la tierra. El premilenialismo fue el sistema escatológico creído y aceptado por la iglesia primitiva. A grandes rasgos, el premilenialismo enseña que en los últimos tiempos habrá un Período de Tribulación en el cual un anticristo emergerá y Dios derramará Su ira sobre el mundo. Al final de este Tribulación, Jesús regresará visible y físicamente a la tierra para derrotar a Satanás y al anticristo, y luego él establecerá un reino milenario en la tierra. A esta hora, aquellos que murieron tiempo atrás como creyentes recibirán cuerpos humanos glorificados y reinarán con Cristo. Aquellos creyentes que sobrevivan la Tribulación también reinarán con Cristo. Durante este período, Satanás estará atado y echado al abismo. Al final de los 1,000 años Satanás será puesto en libertad y orquestará una rebelión final en contra de Dios. Él será derrotado y enviado permanentemente al lago de fuego.[11]

Todos los premilenialistas (históricos y dispensacionales) afirman que el milenio es un reino intermedio que dará paso al Reino Eterno (o el Estado Eterno) que será el destino final y condición para todos los creyentes. El Premilenialismo, pues, ve el milenio de Apocalipsis 20:1–6 como siendo cumplido en el futuro.

La principal diferencia entre el premilenialismo histórico y el dispensacional se encuentra en el hecho que, en el premilenialismo dispensacional, se incorpora la teoría de un Rapto Secreto al inicio o en medio de la Gran Tribulación. La Segunda Venida de Cristo es considerada un evento en dos fases: Cristo volverá secretamente desde los cielos para arrebatar a los santos que aún viven (1.ª fase de su Segunda Venida) y resucitar los cuerpos de los santos ya fallecidos (1.ª Resurrección). Estos serán sacados del mundo antes de la Gran Tribulación. El juicio de los santos se efectuará en los cielos durante el período de los 7 años de Tribulación antes del retorno corporal de Cristo a la tierra. Al cierre de los 7 años de la Gran Tribulación, Cristo descenderá visiblemente con Sus santos a la tierra (2.ª fase de su Segunda Venida), a fin de establecer y administrar personalmente un reino político judío con sede en Jerusalén por 1,000 años.

En su mayoría, las iglesias pentecostales se adhieren al premilenialismo dispensacional. Sin embargo, y tras un proceso de revisionismo doctrinal, algunas iglesias pentecostales y otros grupos evangélicos, están abandonando gradualmente la idea de un futuro rapto secreto de la Iglesia.

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REFERENCIAS

[1] Ladd, George Eldon. Las últimas cosas . Grand Rapids: Eerdmans, 1988.

[2] Ernst Lee Tuveson (1949). Millennium and Utopia. Berkeley: University of California Press.

[3] Alcañiz S.J., Florentino; Castellani, Leonardo (1962). La Iglesia patrística y la parusía. Buenos Aires: Ediciones Paulinas.

[4] Phillip Schaff, Historia de la Iglesia Cristiana. Tomo I, Hendrickson Publishers, Inc. (2006)

[5] Duby, Georges (1988). El año mil: Una nueva y diferente visión de un momento crucial de la historia. Editorial Gedisa.

[6] Jústino Mártir, Diálogo con Trifo, Cap. LXXX.

[7] Ireneo de Lyon, Contra las Herejías, Libro V.

[8] Peters, FNB El Reino Teocrático . 3 Vols. Grand Rapids: Kregel, 1952.

[9] Osbourne, Grant R., Apocalipsis. Comentario Exegético Baker del Nuevo Testamento (Baker: Grand Rapids: 2002).

[10] Ryrie, Charles C. La base de la fe Premilenial . Neptuno, NJ: Loizeaux Hermanos, 1953.

[11] Walvoord, John . El Reino del Milenio . Grand Rapids: Zondervan , 1959.

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