Uno de los ataques más recurrentes y, paradójicamente, menos fundamentados que enfrentamos hoy quienes nos identificamos como pentecostales no dispensacionalistas —un colectivo vasto, diverso y en constante crecimiento— es la negación de nuestra propia autenticidad pentecostal por el simple hecho de no adherir al sistema teológico de la Biblia de Referencia Scofield. Este argumento, repetido a menudo por sectores del evangelicalismo clásico o por hermanos influidos por el dispensacionalismo popular, sostiene que la identidad pentecostal estaría intrínsecamente ligada a un esquema dispensacional rígido y a una lectura fragmentada de la historia de la salvación en dispensaciones herméticamente selladas. Sin embargo, basta con asomarse a la historia fundacional del movimiento para descubrir que semejante afirmación carece de todo fundamento histórico.
Categoría: Amileniarismo
El dispensacionalismo y el pentecostalismo: Anatomía de una unión forzada y de su necesario divorcio
Como pentecostal que ha caminado por distintas congregaciones y ha conversado con hermanos de muy diversos trasfondos, percibo un malestar que ya no puede ignorarse: somos muchos los pastores, maestros y creyentes laicos que estamos francamente cansados del dispensacionalismo. Debo aclarar desde el principio que mi propia postura teológica se ha ido inclinando hacia una teología del pacto con un escenario premilenialista histórico, y sé que esto condiciona mi lectura, pero precisamente por eso puedo dar fe de lo que ocurre cuando un pentecostal abre los ojos a otras corrientes. La exposición —a veces tímida, a veces forzada— a la teología protestante más amplia, a la exégesis de los pactos y a la historia de la iglesia nos ha revelado un mundo mucho más amplio, diverso y, sobre todo, más coherente que las propuestas que heredamos de Darby, Scofield y demás arquitectos del sistema. Y sin embargo, pese al desagrado creciente de una buena parte de la membresía, el dispensacionalismo se ha vuelto una auténtica vaca sagrada en varios círculos e instituciones pentecostales. Se le defiende con uñas y dientes, aun cuando su versión clásica arrastra errores notorios y las correcciones de la versión revisada resultaron notoriamente deficientes. La encarnación más reciente, el dispensacionalismo progresivo, no es otra cosa que una mea culpa teológica disfrazada de actualización: una fe de erratas que intenta salvar el edificio a costa de desnaturalizarlo por completo.
Introducción al Premilenarismo Histórico
Cada vez que oraban “Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.” (Mateo 6:10) los primeros cristianos lo hacían pensando en el reinado de mil años de paz, amor y gozo que comenzarán sobre la tierra a la segunda venida de Jesucristo. A ese período de mil años le llamamos el Milenio. Durante el Milenio, Jesús reinará personalmente sobre la tierra y sus santos reinarán con Él, la tierra será renovada y recibirá de nuevo su gloria paradisíaca.
Robert P. Menzies, vientos de cambio en la escatología pentecostal
¿Habrá por fin apertura escatológica en el pentecostalismo? Quizá no tan pronto como quisiéramos, pero este sin duda es un paso significativo. El pasado 31 de enero (hace apenas 3 días) fue publicado el libro "𝑇ℎ𝑒 𝐸𝑛𝑑 𝑜𝑓 𝐻𝑖𝑠𝑡𝑜𝑟𝑦: 𝑃𝑒𝑛𝑡𝑒𝑐𝑜𝑠𝑡𝑎𝑙𝑠 𝑎𝑛𝑑 𝑎 𝐹𝑟𝑒𝑠ℎ 𝐴𝑝𝑝𝑟𝑜𝑎𝑐ℎ 𝑡𝑜 𝑡ℎ𝑒 𝐴𝑝𝑜𝑐𝑎𝑙𝑦𝑝𝑠𝑒", escrito por el teólogo pentecostal Robert P. Menzies de las Asambleas de Dios. ¿Qué tiene esto de sobresaliente? Menzies, a pesar de ser pentecostal y asambleano, no es dispensacionalista. Menzies es amilenialista. Y esto no es algo muy común en el ámbito pentecostal, generalmente casado con el dispensacionalismo y sus postulados.
El «Ya, pero todavía no» del Reino de Dios
Las doctrinas respecto al reino de Dios tienden a errar hacia uno de dos extremos. Un extremo asume que el Reino logra muy poco durante la era de la iglesia. El otro mantiene que el Reino logra demasiado. Algunos enfatizan en la naturaleza celestial del Reino, y esperan poca expresión sobrenatural en la tierra. Debido a que el cumplimiento del Reino es todavía futuro la Iglesia podría retractarse de responsabilidades sociales y cívicas. Otros ubican al Reino primariamente en la tierra. Ellos claman que la mayor parte del poder sobrenatural de Dios está disponible actualmente a una iglesia militante y que el cumplimiento del Reino ocurrirá durante la era de la iglesia. Ambos extremos deben ser evitados.
¿Qué es el Reino de Dios?
Supongamos que alguien te hace la pregunta: “¿Qué es el reino de Dios?” ¿Cómo responderías? La respuesta más fácil sería notar que un reino es un territorio donde gobierna un rey. Y como entendemos que Dios es el Creador de todas las cosas, su reino se extiende por todo el mundo. Esto manifiesta que el reino de Dios está dondequiera que Dios reina, y dado que Él reina en todas partes, el reino de Dios está en todas partes. Sin embargo, eso no es todo. En el corazón de este tema está la idea del reino mesiánico de Dios. Un reino que será gobernado por el Mesías escogido de Dios, quien no será solo el Redentor de su pueblo, sino también su Rey.
Respondiendo al Amilenialismo: El orden de los Eventos Futuros (Parte Final)
En defensa de sus posturas, los amilenialistas argumentan también que la Escritura parece indicar que todos los grandes eventos aún por venir antes del estado de eternidad ocurrirán de una vez. Cristo regresará, habrá una resurrección de creyentes e incrédulos, el juicio final tendrá lugar, y se establecerá un nuevo cielo y una nueva tierra, todo simultáneamente.
Respondiendo al Amilenialismo: Credos de la Iglesia, Patrística y Amilenialismo
En defensa de sus posturas, los amilenialistas argumentan también que, más allá de la Escritura, el amilenialismo halla respaldo en los grandes credos ecuménicos de la iglesia. Esto, sin embargo, no es del todo cierto.
Respondiendo al Amilenialismo: ¿Es el Milenio una demora innecesaria del estado eterno? (V)
A menudo los amilenialistas argumentan que no parece existir un propósito convincente para un milenio literal como es sostenido por el premilenialismo. Ellos argumentan que, una vez que la era de la iglesia haya terminado y Cristo haya regresado, ya no existe razón para demorar el comienzo del estado de eternidad. Así pues, los amilenaristas rechazan la idea de un milenio literal por considerarlo una demora innecesaria del estado eterno.
Respondiendo al Amilenialismo: Seres glorificados y pecadores viviendo juntos durante el Milenio (IV)
La idea de creyentes glorificados y pecadores viviendo juntos sobre la tierra durante el milenio nos puede sonar extraña ahora, pero ciertamente no es imposible para Dios llevar esto a cabo. Debemos comprender que Jesús vivió sobre la tierra con un cuerpo glorificado cuarenta días después de su resurrección, y aparentemente hubo muchos otros santos del Antiguo Testamento que también vivieron con cuerpos glorificados sobre la tierra durante ese tiempo (Mt 27: 53). Esto prueba que la convivencia entre seres mortales e inmortales es posible aún en un mundo como caído como caído y dominado por el pecado como el nuestro ¿Cuánto más durante la era milenial, en la cual la Tierra será restaurada y recuperará su gloria paradisíaca?