¿En verdad vivimos de tal manera? ¿Somos los evangélicos un pueblo dividido y enemistado? En muchas ocasiones lo somos. Y para muestra, un botón.
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Fuga de cerebros pentecostales jóvenes | ¿Quién tiene la culpa?
Mi amado hermano pastor o líder de jóvenes: Por favor, escucha el corazón de los adolescentes. No tengas miedo de abordar los temas que ellos necesitan escuchar, incluso si son difíciles o no populares, incluso si van en contra de la cultura, e incluso si parece que ellos mismos no quieren escucharlos. No temas “rebajarte” a escucharlos y enseñarles. Déjate cuestionar, resuelve sus dudas. Mantén tu autoridad pero no la impongas. Deja que Dios te respalde. Prepárate, instrúyete, no te quedes en la ignorancia. Un pastor debería ser un erudito. Es mi oración que Dios te guíe, ilumine y empodere con Su Espíritu mientras conduces a estos preciosos jóvenes hasta Su presencia. Mientras no logremos ese equilibrio, mientras no nos reformemos a nosotros mismos, seguiremos siendo la guardería de las sectas, la sala cuna de donde las iglesias neocalvinistas que hoy se dicen “reformadas” extraerán a sus nuevos miembros, futuros líderes y pastores. No, los pentecostales no nacimos para eso. No somos la pecera de donde otros extraerán sus peces. Nacimos para ser la cuna de grandes hombres y mujeres de Dios que impactarán las naciones.
¿Qué creen los pentecostales? | Las Asambleas de Dios (V) – La Salvación del Hombre
La única esperanza de redención para el hombre es a través de la sangre derramada de Jesucristo, el Hijo de Dios. La salvación se recibe a través del arrepentimiento para con Dios y la fe en el Señor Jesucristo. El hombre se convierte en hijo y heredero de Dios según la esperanza de vida eterna por el lavamiento de la regeneración, la renovación del Espíritu Santo y la justificación por la gracia a través de la fe (Lucas 24:47; Juan 3:3; Romanos 10:13-15; Efesios 2:8; Tito 2:11; Tito 3:5-7).
¿Qué creen los pentecostales? | Las Asambleas de Dios (III) – La plena Deidad y humanidad de Cristo
El Señor Jesucristo es el eterno Hijo de Dios. La Biblia declara: Su nacimiento virginal (Mateo 1:23; Lucas 1:31; Lucas 1:35); Su vida sin pecado (Hebreos 7:26; 1 Pedro 2:22); Sus Milagros (Hechos 2:22; Hechos 10:38); Su obra vicaria en la cruz (1 Corintios 15:3; 2 Corintios 5:21); Su resurrección corporal de entre los muertos (Mateo 28:6; Lucas 24:39; 1 Corintios 15:4); Su exaltación a la diestra de Dios (Hechos 1:9; Hechos 1:11; Hechos 2:33; Filipenses 2:9-11; Hebreos 1:3).
¿Qué creen los pentecostales? | Las Asambleas de Dios, la Trinidad y la Unidad de la Deidad (II)
El único Dios verdadero se ha revelado como el eterno existente en sí mismo "YO SOY", el Creador del cielo y de la tierra y Redentor de la humanidad. Se ha revelado también encarnando los principios de relación y asociación como el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo (Deuteronomio 6:4; Isaías 43:10-11; Mateo 28:19; Lucas 3:22)
¿Qué creen los pentecostales? | Las Asambleas de Dios (I)
Muy a menudo se critica a los pentecostales por no ser claros en cuanto a definir las doctrinas que profesan. Aunque esto podría ser cierto para algunas iglesias independientes o no afiliadas a una denominación específica, tal generalización es inexacta con respecto a las principales denominaciones pentecostales. Por ejemplo, ¿Sabías que, de la misma forma en que las denominaciones protestantes históricas tienen sus credos o confesiones de fe, las Asambleas de Dios (así como la mayoría de las denominaciones pentecostales) tienen sus propias declaraciones de fe?
Emociones, desmayos, éxtasis y temblores ¿De Dios o del diablo?
Muy a menudo, se nos critica a los pentecostales por nuestro “emocionalismo” y “falta de control”. Y aunque es a nosotros a quienes a menudo se nos acusa de “ignorantes emocionalistas”, afirmar que el “emocionalismo” es inherentemente malo es también una muestra de ignorancia. En el ser humano la experiencia de una emoción generalmente involucra un conjunto de cogniciones, actitudes y creencias sobre el mundo, que utilizamos para valorar una situación concreta y, por tanto, influyen en el modo en el que se percibe dicha situación. Así pues, una emoción no tiene nada de malo, es más bien una respuesta natural creada por Dios en el hombre, es un estado afectivo que experimentamos, una reacción subjetiva al ambiente que viene acompañada de cambios orgánicos (fisiológicos y endocrinos) de origen innato, influidos por la experiencia. Si Dios puso las emociones en cada uno de nosotros ¿Por qué ha de ser malo expresarlas? ¡Y más aún cuando es Dios y su presencia el objeto de nuestras más preciosas emociones!
El Cesacionismo, la teología huérfana y de los mil pretextos
El cesacionismo es, y siempre será, una teología huérfana. Una teología sin fundamento bíblico. Una simple herejía que se disfraza de piedad para ocultar el verdadero motivo de su existencia: La incredulidad, la duda, el materialismo de una mente que rechaza lo que escapa de su limitado entendimiento y el escepticismo de muchos que se dicen “creyentes”.
El Evangelio de la Prosperidad y sus raíces calvinistas
A lo largo de las últimas dos décadas, casi todos los pensadores y predicadores cristianos han tenido algo importante que decir sobre la Teología de la prosperidad. En el ideario de muchos protestantes, católicos y hasta personas sin religión, el mal llamado Evangelio de la prosperidad tiende a equipararse con el pentecostalismo, como si este hubiera dado vida al primero. Nada, sin embargo, está más lejos de la realidad que esto. De hecho, el Evangelio de la Prosperidad no solo puede verse en ciertos grupos pentecostales, sino que ha permeado casi cada denominación evangélica hasta la fecha. Pero, si no fueron los pentecostales los que inventaron esta herejía, entonces ¿De dónde surgió? ¿Cómo se originaron las ideas que dieron vida al Evangelio de la Prosperidad? La verdadera respuesta a esta pregunta quizá sorprenderá a muchos.
La Huella Global del Pentecostalismo – Desde Azusa y Topeka hasta Roma, Wittemberg, Ginebra y Canterbury
El movimiento pentecostal es una fuerza poderosa en las iglesias cristianas de hoy. Se le conoce como Pentecostalismo porque afirma ser un "segundo Pentecostés" al final de la historia. Otros le llaman Movimiento Carismático, porque pretende recuperar y practicar los dones extraordinarios del Espíritu que se mencionan en Hechos y en 1 Corintios 12-14. En 100 años, el Movimiento Pentecostal se ha extendido de un puñado de personas en Topeka, Kansas y en Los Ángeles, California a cientos de millones en todo el mundo. Investigaciones recienten afirman que más 500 millones de personas se adhieren al movimiento pentecostal y sus enseñanzas características. Su crecimiento abrumador ha hecho posible que el movimiento pentecostal sea considerado hoy en día, por muchos estudiosos de la religión cristiana, no como una rama más del protestantismo, sino como una "cuarta rama" en la cristiandad, juntamente con la iglesia ortodoxa, el catolicismo romano y el protestantismo histórico.