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PPA Biblia & Teología responde | ¿Robots programados o seres libres? El dilema detrás de la doctrina de la elección incondicional

Por Fernando E. Alvarado

Al discutir el tema de la elección condicional, cierto hermano calvinista, en tono muy respetuoso, nos dijo:

La elección incondicional no se origina en el calvinismo, sino en la Escritura misma. La Biblia enseña que Dios elige libremente, no según obras, méritos o decisiones humanas, sino “según el puro afecto de su voluntad” (Efesios 1:4-5). Deuteronomio 7:6-8 nos dice que Dios escogió a Israel no por ser mejor ni más numeroso, sino “porque Jehová os amó”. La elección no fue condicionada a su obediencia, sino a Su amor soberano. En Romanos 9:10-13 Pablo utiliza a Jacob y Esaú como ejemplo de una elección que “no depende del que quiere ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia” (v. 16) y añade que “Aún no habían nacido, ni habían hecho ni bien ni mal… para que el propósito de Dios conforme a la elección permaneciese, no por las obras, sino por el que llama”. En Juan 6:37, 44 (“Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí… nadie puede venir a mí si el Padre que me envió no lo trae”) Jesús enseña que la fe del creyente es resultado de la elección divina, no su causa. Asimismo, Hechos 13:48 (“Y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna”) apoya la elección incondicional, ya que no afirma que fueron ordenados porque creyeron, sino que creyeron porque fueron ordenados. Efesios 1:4-5, 11 es aún más contundente, pues afirma que Dios “Nos escogió en Él antes de la fundación del mundo… habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad”. Estos pasajes demuestran que la elección es anterior a la fe y no depende de condición humana alguna, sino del propósito eterno y misericordioso de Dios. La fe, el arrepentimiento y la obediencia son frutos de esa elección, no su causa (Filipenses 1:29; 2 Tesalonicenses 2:13). En resumen, la elección es soberana, gratuita e inmerecida, para que “nadie se gloríe” (1 Corintios 1:26-31). Negar esta verdad no la elimina, sino que deja sin explicación por qué, ante el mismo evangelio, algunos creen y otros no. Sin embargo, estos debates no deberían dividirnos, sino impulsarnos a escudriñar las Escrituras con humildad. No discutimos para ganar una argumento, sino para honrar al Dios que salva por pura gracia. Podemos diferir en ciertos puntos doctrinales, pero seguimos unidos en Cristo, proclamando al mismo Señor, la misma cruz y la misma esperanza eterna. Dios les bendiga.”

Nuestra respuesta:

En primer lugar, gracias por compartir esta reflexión tan detallada y apasionada sobre la doctrina de la elección incondicional. Al igual que tú, mi intención no es dividir, sino dialogar con respeto y claridad, buscando la verdad en las Escrituras. Ahora bien…

La doctrina de la elección incondicional, tal como la presentas, subraya que Dios elige a ciertos individuos para salvación antes de la fundación del mundo, sin que esto dependa de sus obras, méritos o decisiones. Aunque los textos citados son poderosos y claramente hablan de la soberanía de Dios, hay otra perspectiva bíblica que interpreta estos pasajes en un contexto más amplio, considerando la posibilidad de que la elección divina no excluya la responsabilidad humana ni el libre albedrío. Analicemos uno a uno los textos mencionado por nuestro hermano.

Deuteronomio 7:6-8 y la a elección de Israel

El pasaje dice que Dios escogió a Israel “porque Jehová os amó” y no por su grandeza o méritos. Esto es innegable y refleja la gracia soberana de Dios. Sin embargo, este texto se refiere a la elección de Israel como pueblo para un propósito redentor colectivo (ser un “reino de sacerdotes” y “nación santa”, Éxodo 19:6), no necesariamente a la salvación individual de cada israelita. La elección de Israel era para un propósito misional: llevar la luz de Dios a las naciones (Isaías 42:6). Además, la Escritura muestra que los israelitas podían resistir esta elección mediante la desobediencia (por ejemplo, Deuteronomio 31:16-18; Isaías 1:2-4), lo que sugiere que la elección divina no anulaba su responsabilidad de responder.

En el Nuevo Testamento, esta idea de elección colectiva se traslada a la iglesia como el “nuevo Israel” (1 Pedro 2:9-10). Dios elige a un pueblo para Su gloria, pero esto no implica que cada individuo esté predestinado a salvación sin su respuesta de fe. La elección corporativa no excluye la responsabilidad personal.

Romanos 9:10-13 y el “destino” de Jacob y Esaú

Romanos 9 es uno de los textos más citados para respaldar la elección incondicional, especialmente por la frase “no por las obras, sino por el que llama” y la elección de Jacob sobre Esaú antes de que nacieran. Sin embargo, el contexto de Romanos 9 no trata principalmente de la salvación individual, sino del propósito redentor de Dios a través de la historia. Pablo está explicando por qué no todos los descendientes físicos de Abraham son parte del pueblo de Dios (Romanos 9:6-8). La elección de Jacob sobre Esaú se refiere a la línea a través de la cual vendría el Mesías (Génesis 25:23; Malaquías 1:2-3), no necesariamente a su destino eterno.

Además, Romanos 9 debe leerse junto con Romanos 10 y 11, donde Pablo enfatiza la responsabilidad humana: “Todo aquel que invocare el nombre del Señor será salvo” (Romanos 10:13). La fe es el medio por el cual las personas se apropian de la salvación, y Pablo lamenta que Israel no creyó (Romanos 10:16-21). Si la elección incondicional implicara que Dios decide arbitrariamente quién cree y quién no, la exhortación de Pablo a Israel para que crea y su lamento por su incredulidad serían incoherentes.

Juan 6:37, 44 y la iniciativa de Dios en la salvación

Jesús dice: “Nadie puede venir a mí si el Padre que me envió no lo atrae” (Juan 6:44). Este texto subraya la iniciativa divina en la salvación, algo que todos los cristianos afirmamos: nadie puede salvarse por sus propios méritos; Dios debe actuar primero. Sin embargo, la Biblia también enseña que Dios atrae a todos de alguna manera. En Juan 12:32, Jesús dice: “Y yo, cuando sea levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo”. La cruz es un acto universal de atracción divina.

Además, otros pasajes sugieren que las personas pueden resistir esta atracción. Por ejemplo, en Hechos 7:51, Esteban acusa a los líderes judíos de “resistir siempre al Espíritu Santo”. Esto implica que la atracción divina no es irresistible, sino que requiere una respuesta humana. La fe no es la causa de la salvación, pero sí el medio por el cual la recibimos (Efesios 2:8-9).

Hechos 13:48 y la “ordenación” para vida eterna

El texto dice: “Y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna”. La palabra griega tetagmenoi (“ordenados”) puede interpretarse de varias maneras. En el contexto, podría significar aquellos que estaban “dispuestos” o “preparados” para recibir el evangelio, no necesariamente predestinados incondicionalmente. Por ejemplo, en Hechos 13:46, Pablo y Bernabé dicen a los judíos que rechazaron el evangelio: “Era necesario que se os hablara primero a vosotros la palabra de Dios; pero puesto que la desecháis… nos volvemos a los gentiles”. Esto sugiere que la respuesta humana juega un papel en quién recibe la vida eterna.

Efesios 1:4-5, 11 y su afirmación de que fuimos “Escogidos antes de la fundación del mundo”

Efesios 1 es un pasaje hermoso sobre la elección divina, pero nuevamente, el contexto apunta a una elección corporativa. Pablo dice que Dios “nos escogió en Él” (en Cristo) para ser santos y sin mancha. Esto se refiere a los creyentes como un grupo, aquellos que están “en Cristo” por fe. La predestinación aquí está vinculada al propósito de Dios para aquellos que responden al evangelio, no a una selección arbitraria de individuos. Efesios 2:8-10 refuerza que la salvación es por gracia mediante la fe, y las buenas obras son el resultado, no la causa.

He aquí algo más a considerar…

La Biblia consistentemente presenta un equilibrio entre la soberanía de Dios y la responsabilidad humana. Por ejemplo:

  • Juan 3:16 – “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna”. La salvación está disponible para todos los que creen, lo que implica una respuesta humana.
  • 2 Pedro 3:9 – “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento”. Esto sugiere que Dios desea la salvación de todos, no solo de un grupo predeterminado.
  • 1 Timoteo 2:4 – Dios “quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad”. Esto plantea una tensión con la idea de una elección incondicional que excluye a algunos.

Tú planteas que negar la elección incondicional deja sin explicación por qué algunos creen y otros no, aunque escuchen el mismo evangelio. Desde la perspectiva que presento, la respuesta está en la libertad humana para aceptar o rechazar la gracia de Dios. La Biblia muestra que las personas pueden endurecer sus corazones (Hebreos 3:12-15) o resistir la verdad (Romanos 1:18-20). La gracia de Dios es suficiente para todos, pero no todos responden a ella, no porque Dios lo haya decretado, sino porque la fe implica una decisión personal.

Coincido plenamente contigo en que estas conversaciones no deben dividirnos. La doctrina de la elección, aunque importante, no es el centro del evangelio; el centro es Cristo crucificado y resucitado (1 Corintios 15:3-4). Tanto los que sostienen la elección incondicional como los que enfatizan la responsabilidad humana pueden estar unidos en la verdad de que la salvación es por gracia, mediante la fe, y para la gloria de Dios.

Los textos que citas son claros en cuanto a la soberanía y la gracia de Dios, sin embargo, el testimonio más amplio de las Escrituras sugiere que la elección divina opera en conjunto con la responsabilidad humana. Dios atrae, capacita y ofrece salvación a todos, pero la fe es la respuesta humana que apropia esa gracia. Pasajes como Juan 3:16, 2 Pedro 3:9 y 1 Timoteo 2:4 muestran el corazón universal de Dios para la salvación, mientras que textos como Hechos 7:51 y Romanos 10:13 subrayan la responsabilidad humana de responder.

Agradezco tu llamado a la humildad y a escudriñar las Escrituras. Sigamos buscando la verdad con amor, proclamando a Cristo como nuestro Salvador común. ¡Dios te bendiga también!

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