Herejías, Neopentecostalismo, Pentecostalismo, Pentecostalismo Clásico, Sincretismo, Vida Espiritual

Kundalini y experiencia pentecostal (Parte I)

En su intento por desacreditar al pentecostalismo y frenar su vertiginoso crecimiento en el mundo, muchos que se hacen llamar “cristianos” no escatiman esfuerzos ni argumentos por evitar que este avance. Hoy día, pareciera estar de moda equipara la experiencia pentecostal con el esoterismo hindú. Muchas líderes y teólogos cesacionistas han llegado a equiparar el ser bautizado con el Espíritu Santo con la práctica y creencia hindú de la kundalini.

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Sacramentos u ordenanzas pentecostales

Cristo instituyó dos ritos o ceremonias que debían observar sus seguidores: el bautismo, un rito único de iniciación (Mateo 28:19; Gálatas 3:27) y la Santa Cena, un rito memorial constante (1 Corintios 11:23–26). Algunas denominaciones cristianas los llaman “sacramentos” (católicos, luteranos, anglicanos, reformados, etc.), la iglesia ortodoxa oriental los llama “misterios” y los evangélicos y otros protestantes que consideran que estas dos palabras tienen connotaciones negativas los llaman “ordenanzas”. Las Escrituras, sin embargo, no tienen ninguna palabra para la categoría que forman estos dos ritos. En las Iglesias pentecostales estos dos ritos reciben el nombre de "ordenanzas", no sacramentos, pues no se cree (a diferencia de católicos y reformados) que se reciba alguna gracia especial a través de ellos. En la tradición pentecostal se practican dos ordenanzas: El Bautismo en agua (que se realiza siempre por inmersión) y la Santa Cena (o Cena del Señor). Sin embargo, algunas iglesias pentecostales y anabaptistas practican también el lavatorio de pies como parte de la Cena del Señor.

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Pentecostales, Reforma y reformados

Muchas veces se oye a gente diciendo “soy reformado” o “tal iglesia no es reformada” o “somos un grupo de amigos reformados”. En el mundo de habla española, esta etiqueta se usa en contextos muy diversos y muchas veces de forma equivocada. reformado y calvinista no es lo mismo (aunque algunas hayan robado para sí el título). Jamás debemos olvidar que la Reforma tuvo 4 ramas principales: los luteranos, los calvinistas, los anglicanos y los anabaptistas. Estos 4 movimientos pueden ser llamados en propiedad Iglesias Reformadas, no sólo los calvinistas. Por lo tanto, “reformado” no significa exclusivamente “calvinista” o seguidor de las ideas de Calvino. Fue hacia el año 1600 que los calvinistas comenzaron a apropiarse para sí mismos del nombre "reformados" y a llamar "luteranos" a los que diferían de ellos. Dicho de otra manera, los seguidores de Calvino se “robaron” para sí el nombre “reformados”, asumiendo erróneamente que eran los únicos y legítimos herederos de la Reforma, cuando la verdad es que solo son una rama de la misma (y ni siquiera la rama mayoritaria). En todo caso, serían los luteranos quienes más derecho tendrían a ser llamados “reformados”, pues fue Martín Lutero, su fundador, quien hizo estallar la Reforma Protestante (y esto es lo que con tanto celo celebran los mismos calvinistas cada 31 de octubre, Día de la Reforma).

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Solus Spiritus, la Sexta Sola olvidada

La expresión latina 'Solus Spiritus' significa 'Solo el Espíritu' y constituye la 'sola' olvidada de la Reforma Protestante. Los pentecostales, al igual que el resto de las iglesias nacidas de la Reforma o derivadas de ésta, reconocemos que las enseñanzas del protestantismo pueden resumirse en las famosas cinco solas: Sola scriptura, Sola fide, Sola gratia, Solus Christus y Soli Deo Gloria. Aunque los pentecostales estamos orgullosos de ser protestantes y nos gozamos en nuestro legado evangélico; no obstante, como herederos de un legado espiritual igualmente valioso, estamos cada vez más convencidos de que sería teológicamente correcto y necesario añadir una nueva sola a la lista: Solus Spiritus. ¿Por qué pensamos de esta manera? ¿Por qué añadir una más a la lista de las 5 Solas? Los pentecostales, en plena concordancia con la biblia, entendemos y proclamamos que el conocimiento de Dios por parte del creyente no puede nunca ser completo si no conoce a la tercera persona de la Deidad. En opinión de muchos teólogos, el ministerio activo del Espíritu Santo marca la edad de la Iglesia como la “Edad del Espíritu”, en contraste con la era de los Evangelios que es descripta como la “Era del Hijo”, y el Antiguo Testamento que es llamado “La era del Padre”. Todos aquellos que están genuinamente en la Iglesia del Señor Jesucristo, son producto de la obra creativa del Espíritu Santo por medio de Sus múltiples ministerios.

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Sola Fide, una perspectiva pentecostal

La doctrina más distintiva de la fe evangélica es la justificación por la fe sola. No hay ninguna otra religión en el mundo que tenga semejante enseñanza. No solo es una doctrina distintiva, sino que viene a ser la única solución al problema más importante de la humanidad: su propia injusticia y la ruptura de su relación con el Creador. La justificación por la fe sola es el camino que Dios ha puesto para establecer de nuevo la paz entre Él y sus criaturas. Es el corazón del evangelio, la buena noticia de la Biblia.

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Las 5 Solas y el Pentecostalismo

Hoy día prácticamente todos los evangélicos se adhieren y confiesan las 5 “Solas” de la Reforma. Las ideas que dieron vida a las 5 “Solas” estuvieron presentes desde la etapa más temprana de la Reforma, pero las frases actuales se desarrollaron en el tiempo. Las frases más tempranas fueron tres: sola scriptura, sola fide y sola gratia. Éstas se encuentran fácilmente en los textos protestantes de inicios del siglo XVI.

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El Pentecostalismo y la Reforma de 1517

Cada 31 de octubre se conmemora un año más de la Reforma Protestante y los pentecostales somos parte de dicha celebración. Aunque tradicionalmente la figura de Lutero ha sido vinculada a las iglesias evangélicas llamadas históricas, las iglesias pentecostales también arraigan su historia en el evento que recordamos cada 31 de octubre. El mismo día que, hace un poco más de 500 años, Lutero clavó sus 95 tesis en las puertas de la iglesia de Wittenberg. Pero ¿Qué tienen que ver las iglesias pentecostales con la Reforma Protestante? ¿Somos los pentecostales verdaderamente protestantes? ¡Absolutamente sí! El pentecostalismo surgió como un movimiento de renovación dentro del cristianismo protestante. Sin embargo, no todos los protestantes estarían de acuerdo en concedernos dicho título, particularmente en el sector “reformado” o “calvinista” del protestantismo, el cual prefiere vernos como sectas heterodoxas sin conexión formal con la Reforma Protestante. Y es que el movimiento pentecostal, nacido en Estados Unidos en los primeros años del siglo XX, a pesar de su vigorosa expansión a nivel global, es a menudo rechazado por algunos protestantes históricos que rechazan su fuerte componente emotivo, la insistencia pentecostal en la comunicación directa, personal y permanente con la Divinidad y la creencia (muy propia del pentecostalismo) en la intervención milagrosa de Dios en los asuntos cotidianos.

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¿Decadencia pentecostal o avivamiento calvinista?

¿Por qué es atractivo el calvinismo para las personas que hasta ahora han estado en iglesias no reformadas? ¿Qué ve la gente, especialmente aquellos que ya son cristianos, en el calvinismo? En particular, ¿Por qué es atractivo para las personas en Iglesias arminianas?

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Danza profética, misticismo y herejía oculta

La mal llamada “danza profética” suele definirse en el neopentecostalismo como un tipo de “danza de carácter espiritual e inspiración divina”. Sin embargo, este tipo de manifestaciones no es exclusiva del cristianismo, sino que ha estado presente en diversas culturas, religiones y etnias con el fin de entrar en comunicación con una entidad superior (ya sea algún dios o espíritu) con el fin de recibir respuesta favorable (lluvia y buena cosecha, por ejemplo), pidiendo intervención de lo sobrenatural en la vida humana. A pesar de sus orígenes fuera de la tradición judeocristiana, la Danza Profética es considerada por sus practicantes como un don especial de inspiración divina, la cual sólo es posible con verdadera adoración e intimidad con Dios, el Ser Supremo. Se considera que no muchos poseen este “don” y que, para poder ejercerla, el alma del danzante debe ser regenerada a fin de que su danza pueda traer profecía, curación, liberación y restauración sobre la congregación. Así pues, la Danza Profética sólo podrá ser ministrada por profetas verdaderos (personas que anuncian los designios divinos) que tengan esta conciencia y don. En el complejo y herético mundo del neopentecostalismo, la danza profética es considerada parte de las llamadas “danzas ministeriales”, por lo que se considera que el autor es el Espíritu Santo.

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Crisis en la adoración y liturgia pentecostal

Adorar a Dios implica hacer las cosas a su manera, no a la nuestra, pues de lo contrario quizá estemos introduciendo fuego extraño en la adoración a nuestro Dios (Levítico 10:1-11). Nuestra liturgia debe amoldarse a la palabra de Dios, no a las modas del mundo: “Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos.” (Jeremías 15:19). Haríamos bien en seguir el consejo de Pablo: “No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.” (Romanos 12:2, NVI).