Catolicismo, Cristianismo, Cristología, Mariología

Theotokos | ¿Es correcto decir que María es la Madre de Dios?

El Concilio de Éfeso (431) le dio a María el título en griego Theotokos, que literalmente quiere decir “la que dio a luz a Dios”. Al tomarla de manera menos literal quiere decir “madre de Dios”. Este título fue ratificado en el Concilio de Calcedonia (451)… ¿Pero qué quiere decir realmente este título? En los tiempos en que se llevó a cabo el Concilio de Éfeso, Theotokos se refería a que María era la madre de Dios, pero no en el sentido de que Jesús hubiera recibido Su naturaleza divina por parte de María. Simplemente significaba que María, siendo la madre de Jesús, era la madre de Dios en ese sentido—Jesús es Dios y María es Su madre, hablando de Su naturaleza humana. No había ninguna confusión en Éfeso o en Calcedonia en cuanto a sacar de esa frase alguna noción de deidad en María. Simplemente articulaba el hecho de que María era la madre terrenal de Aquel que es Dios encarnado. El historiador Jaroslav Pelikan nos ha dado una muy buena traducción de Theotokos, una que encapsula muy bien su significado histórico: “aquella que da a luz a Aquel que es Dios”. Con esta definición, históricamente nunca ha habido una objeción oficial de los protestantes ante el título “madre de Dios”. Obviamente, este título puede significar mucho más hoy en día de lo que significaba en Éfeso o en Calcedonia, pero las palabras en sí mismas, propiamente calificadas y definidas, no son causa de controversia.

Catolicismo, Mariología, Teología Dogmática

La Inmaculada Concepción de María | ¿Es enseñada en la Biblia?

De acuerdo con el dogma católico, debido a la forma de redención que se aplicó a María en el momento de su concepción, ella no solo fue protegida del pecado original, sino también del pecado personal. Esto implicaría que ella nunca pecó. El Catecismo de la Iglesia Católica explica en el número 493 que los padres de la tradición oriental llaman a la Madre de Dios "la Toda Santa" (Panaghia), la celebran "como inmune de toda mancha de pecado y como plasmada y hecha una nueva criatura por el Espíritu Santo".

Apostasía, Catolicismo, Evangelicalismo, LGBTI, Vida Cristiana

El día en que los católicos nos recordaron como ser cristianos

Cuando los protestantes norteamericanos acusan a los evangélicos en Latinoamérica de no enseñar un Evangelio Completo, o cuando afirman que Latinoamérica necesita ser re-evangelizada porque los latinos hemos hecho mal las cosas y necesitamos que los anglosajones nos enseñen como ser cristianos, no puedo evitar ver la hipocresía detrás de sus palabras. Pareciera que ni siquiera son conscientes que hay algo que se pudre, como una llaga maloliente y supurante, en el corazón del evangelicalismo norteamericano. Jamás pensé ver el día en que los católicos nos enseñaran a los evangélicos lo que significa ser fiel a los principios y defender la fe. ¡Ahora lo he visto!

Catolicismo, Iglesias Reformadas, ORDENANZAS DEL EVANGELIO, Pentecostalismo Clásico, Reforma Protestante, SACRAMENTOS

Sacramentos u ordenanzas pentecostales

Cristo instituyó dos ritos o ceremonias que debían observar sus seguidores: el bautismo, un rito único de iniciación (Mateo 28:19; Gálatas 3:27) y la Santa Cena, un rito memorial constante (1 Corintios 11:23–26). Algunas denominaciones cristianas los llaman “sacramentos” (católicos, luteranos, anglicanos, reformados, etc.), la iglesia ortodoxa oriental los llama “misterios” y los evangélicos y otros protestantes que consideran que estas dos palabras tienen connotaciones negativas los llaman “ordenanzas”. Las Escrituras, sin embargo, no tienen ninguna palabra para la categoría que forman estos dos ritos. En las Iglesias pentecostales estos dos ritos reciben el nombre de "ordenanzas", no sacramentos, pues no se cree (a diferencia de católicos y reformados) que se reciba alguna gracia especial a través de ellos. En la tradición pentecostal se practican dos ordenanzas: El Bautismo en agua (que se realiza siempre por inmersión) y la Santa Cena (o Cena del Señor). Sin embargo, algunas iglesias pentecostales y anabaptistas practican también el lavatorio de pies como parte de la Cena del Señor.