Apocalipsis nos lleva a través de un fascinante viaje en el cual nos describe la gloriosa segunda venida de Cristo al final de los tiempos, nos testifica de la soberanía de Dios y el triunfo final de los que siguen a Jesús. Apocalipsis declara que, a pesar de las apariencias contrarias, Dios está en absoluto control de la historia; aunque el pueblo de Dios está destinado a sufrir en el presente, la salvación segura de Dios les pertenece; el juicio de Dios vendrá sobre los responsables del sufrimiento de la iglesia; al final (Apocalipsis 21-22) Dios restaurará lo que fue perdido o deformado al principio (Génesis 1-3).
Autor: pensamientopentecostalarminiano
Pastores que aman las misiones
Una de las tareas del pastor es llevar a la iglesia a experimentar la voluntad de Dios; por lo tanto los creyentes maduros, conscientes de su responsabilidad de ser útiles en la obra, deben estar viviendo en el centro de la voluntad de Dios. La pregunta es: ¿Cuantos creyentes están interesados en saber la voluntad de Dios para servirlo mejor? Al detectar a esta clase de creyentes el pastor debe ayudarlos a entregar todo, para que puedan experimentar la buena, agradable y perfecta voluntad de Dios.
¿Qué significa el 666?
Apocalipsis, el último libro de la Biblia, habla de una bestia de siete cabezas y diez cuernos que sale del mar y que lleva un nombre en forma de número: 666 (Apocalipsis 13:1, 17, 18). Mucho se ha especulado sobre la identidad de la bestia y el significado de su marca; sin embargo, lo que muchos ignoran es que Juan de Patmos, quien lo escribió en el siglo I, no estaba solamente tratando de explicar acontecimientos futuros. Aunque es cierto que la bestia representa al sistema político y económico mundial de los últimos días y a aquel que lo dirige (el hombre de pecado, el hijo de perdición, el anticristo), también es cierto que dicha bestia representó a un personaje histórico real. Juan utilizó códigos y símbolos para advertirles a los cristianos del siglo I sobre el culto al emperador de Roma y para lanzar un ataque cáustico contra este poderoso gobierno.
No es el fin, es apenas el principio
En tiempos de crisis, la gente necesita esperanza. ¡Y la mayor fuente de esperanza debe provenir de los creyentes y de una iglesia valiente, decidida, sabia y firme! Las epidemias son oportunidades clave para que la iglesia crezca. ¡El mayor testimonio es seguir el ejemplo de Cristo como hizo con los leprosos! Es hora de difundir amor, generosidad, esperanza y paz sin tenerle miedo a la “lepra” (o al COVID-19). La iglesia primitiva duplicó sus números ante este tipo de epidemias, incluso peores y ¿porque nosotros no?
La práctica del diezmo en el cristianismo
Diezmar es un asunto con el que muchos cristianos luchan y que muchos inconversos critican. Esto se debe a que en muchas iglesias se pone demasiado énfasis en diezmar. Al mismo tiempo, otras iglesias insisten en que el diezmo no está vigente en nuestra época; esto ha llevado a que muchos cristianos (incluso dentro de iglesias en las cuales se enseña el diezmo) rehúsen someterse a las exhortaciones de sus líderes acerca de hacer ofrendas al Señor o diezmar. Así, aunque ofrendar y dar de nuestros bienes para la obra de Dios está destinado a ser un gozo y una bendición, a veces no es el caso en la iglesia de hoy. Pero ¿qué enseña la Biblia al respecto? ¿en qué consistía el diezmo en la antigüedad? ¿estamos los cristianos obligados a pagar el diezmo? Dejemos que la Biblia hable por sí misma sobre este tema.
Los peligros del legalismo
El legalismo es uno de los peores tipos de cáncer que enferman a la iglesia. Legalismo es buscar buenas obras sin fe, en un esfuerzo por ganarse el favor y la bendición de Dios. Es un moralismo sin amor que busca imponer los mandamientos éticos de la Biblia dejando de lado lo más importante del evangelio de Cristo Jesús.
Naturaleza condicional de la salvación
El arminianismo abarca una visión condicional de la salvación. Los arminianos creemos que la salvación es por la gracia de Dios a través de la fe en Jesucristo, pero creemos que las Escrituras también enseñan que debemos continuar en nuestra fe y perseverar en ella hasta el final si queremos alcanzar la promesa. Creemos que Dios le ha dado al hombre el libre albedrío para elegir seguir a Jesús o rebelarse contra él. Esto se debe a que Dios desea ser amado por criaturas libres, no por títeres movidos a su antojo. Por tal motivo, el arminianismo concibe la elección como algo condicional. La elección bíblica no es una elección arbitraria ni se fundamenta en el caprichoso decreto de un Dios fatalista, sino que la elección es por fe en la sangre de Jesús. Los elegidos son aquellos que se arrepienten de sus pecados y se convierten en discípulos de Jesús. Nos convertimos en los elegidos si estamos en Cristo (Gálatas 3: 26-27; Efesios 1: 3-14). La elección pues, se confirma a través de la perseverancia.
Una iglesia en cuarentena
La iglesia, otrora encerrada en las cuatro paredes del templo, ahora se encuentra diseminada en los hogares, barrios y colonias. Las redes sociales, en otro tiempo condenadas por los predicadores por considerarlas instrumentos de Satanás, son hoy el nuevo vehículo para llevar el mensaje de salvación a las naciones.
Postribulacionismo | Refutando argumentos
En su intento por defender su postura sobre la inminencia de un supuesto rapto pretribulacional, muchos creyentes modernos hacen uso incorrecto de las reglas de interpretación bíblica o simplemente las pasan por alto. Pero que un argumento suene bíblico no significa que en realidad lo sea. De hecho, un análisis más cuidadoso de los argumentos pretribulacionistas pone en evidencia el error de su razonamiento. A continuación, abordaremos algunos de esos argumentos.
Postribulacionismo | Fundamento Bíblico
El postribulacionismo afirma que la Iglesia pasará a través de la gran tribulación. Esta ha sido la fe histórica de la Iglesia cristiana. El mismo hecho de que a la Iglesia le fue prometida tribulación a lo largo de su historia sostiene esta postura (2 Tesalonicenses 1:3-10). El postribulacionismo ubica la resurrección de los justos al final de la Gran Tribulación, coincidiendo con la de los santos muertos durante ella (Daniel 12:1-3; Apocalipsis 20:4) y con el arrebatamiento de la Iglesia (1 Tesalonicenses 4:13-18). Esta postura fue sostenida por la iglesia primitiva, y los registros extrabíblicos como la Didajé, el texto cristiano no canónico más antiguo que se conoce (50-70 d.C.) y los escritos de grandes hombres de Dios como Papías (discípulo del apóstol Juan), Clemente de Roma, Cipriano y otros, dan fe de ello.