En función de los elementos teológicos, se ha definido el neopentecostalismo como una tradición religiosa protestante o evangélica que fusiona doctrinas pentecostales y reformadas con la llamada “teología de la prosperidad”, con especial énfasis en la sanidad, la guerra espiritual y el exorcismo.[4] El neopentecostalismo incorpora además elementos de la Nueva Era como la confesión positiva, así como la presunción de haber restaurado en su plenitud el ministerio apostólico y profético, sobre enfatizar la sanidad divina, el proselitismo mediático, la incursión en la política, la implantación de mega iglesias, el uso de la magia popular en la ministración y el exorcismo, el culto emocional, la veneración desmedida al liderazgo carismático (culto a la personalidad) y un abandono tanto del complementarismo como del igualitarismo bíblico en favor de un tipo difuso de feminismo cristiano. Estos elementos han aparecido progresivamente, a partir de la década de los 80 y pueden observarse con facilidad en el seno del protestantismo latinoamericano.
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El pietismo, ancestro espiritual del pentecostalismo
¿Alguna vez has oído de la conexión existente entre el pietismo del siglo XVII y el movimiento pentecostal? Generalmente, cuando pensamos en los orígenes del pentecostalismo solemos asociarlo de inmediato con Wesley, el metodismo y el Movimiento de Santidad. Esto es en parte cierto, ya que la conexión con Wesley (a través del Movimiento de Santidad) y el pentecostalismo es innegable. Sin embargo, reducir al movimiento pentecostal como conectado a una sola tradición religiosa (en este caso la wesleyana) sería insuficiente. Las raíces teológicas del pentecostalismo van más allá de Wesley. De hecho, mucho de lo que en común tienen estos movimientos se lo deben a un “ancestro espiritual común”, el pietismo. Como cualquier conocedor de la historia podrá constatar, el mismo Wesley fue influenciado en su vida y teología por la profunda fe y la espiritualidad pietista. Pero ¿Qué es el pietismo?
¡Bendita locura! | La belleza de la experiencia pentecostal
¿Qué es lo que hace que el pentecostalismo sea pentecostalismo? O más bien, ¿Qué es el pentecostalismo exactamente? ¿Qué es lo que hace que cierto grupo de creyentes pueda denominarse pentecostal y no metodista, presbiteriano, reformado, anglicano, bautista, etc.? En general, cada denominación tiene una cualidad que la hace distintiva. Por ejemplo, en términos generales, los presbiterianos podrían distinguirse por su confesionalidad, es decir, la adherencia a cierta confesión de fe; los bautistas, por su proclama del bautismo por inmersión; y podríamos seguir con otras iglesias. La cuestión es ¿Cuál es el distintivo específico del movimiento pentecostal?
¿Pentecostales? ¿Quiénes son estos que trastornan el mundo? (Hechos 16:7)
El movimiento pentecostal incluye a un amplio número de denominaciones, iglesias independientes y organizaciones paraeclesiásticas que enfatizan la labor del Espíritu Santo en la vida de los creyentes cristianos. Surgió primero en Norteamérica a principios del siglo XX, cuando miembros del movimiento de santidad wesleyano comenzaron a hablar en lenguas, hecho que identificaron como la evidencia bíblica de que habían sido bautizados en el Espíritu Santo (Hechos 1:8, 2:1-4). Se decía que este bautismo en el Espíritu suministraba poder para vivir una vida "apostólica" y participar en un ministerio "apostólico" que incluía los carismas de 1 Corintios 12:8-10.
Eusebio, Shem-Tov y la fórmula trinitaria de Mateo 28:19
En ausencia de mejores argumentos, algunos antitrinitarios (unitarios, Movimiento “Solo Jesús”, algunos judíos mesiánicos y otros grupos sectarios más) están recurriendo últimamente a la ridícula afirmación de que Mateo 28:19-20 no está en los textos bíblicos originales y que fue agregado por Constantino o alguien más en el siglo IV.” Estos grupos sectarios afirman erróneamente que los discípulos nunca bautizaron en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, sino únicamente “en el nombre de Jesús solo”. El texto en cuestión dice: “Vayan, pues, y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.” (Mateo 28:19, NBLA). Dicho pasaje, conocido por contener lo que llamamos la Gran Comisión, es uno de los pasajes más conocidos en la Biblia. Aquellos que creemos en la Trinidad vemos allí la igualdad de Dios, la presencia de las Tres Personas de la Trinidad actuando y confirmando la autoridad bajo la cual debemos ir a anunciar las buenas nuevas a todas las naciones. Para los antitrinitarios, dicho versículo es el enemigo a vencer, el texto a refutar y, por qué no, exiliar de la Biblia.
El don de discernimiento de espíritus
Las Escrituras hablan del “discernimiento de espíritus” como un don del Espíritu (1 Corintios 12:10). La palabra discernir significa mirar más allá de lo exterior hacia lo interno, ver a través de; es emitir un juicio por cuyo medio percibimos y declaramos la diferencia que existe entre varias cosas. Este precioso don espiritual implica la facultad de comprender o saber algo por el poder del Espíritu y comprende la habilidad de percibir el verdadero carácter de las personas y el origen y significado de las manifestaciones espirituales (sea que provengan del espíritu del hombre, del Espíritu de Dios, o los espíritus malignos), lo cual lo convierte en uno de los dones más necesarios para la iglesia de hoy, plagada de falsos profetas, falsos maestros y señales y prodigios mentirosos (Judas 1:3-16; 2 Pedro 2; 1 Juan 4:1-6; etc.)
El don de interpretación de lenguas
La Biblia nos manda no ignorar la naturaleza y funcionamiento de los dones espirituales: "No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales" (1 Corintios 12:1). Uno de esos dones es el de interpretación de lenguas: “y a otro, interpretación de lenguas” (1 Corintios 12:10).La frase “interpretación de lenguas” viene del griego “hermeneía glusson” y se refiere al don que capacita a una persona para interpretar cualquier mensaje divino que Dios quiera comunicar a través del don de lenguas. La habilidad para dar el significado de las lenguas proviene sólo del Espíritu Santo, de manera que es un don de revelación sobrenatural. No obstante, debe señalarse que con el don de interpretación de lenguas ocurre algo más que una mera traducción. Interpretación significa “explicación.” Y explicación significa “dar el significado”. Traducción, por otro lado, significa “decir lo mismo, pero en otro idioma.” Por tanto, el don de interpretación de lenguas consiste en “dar el significado” de lo que se ha dicho haciendo uso del don de lenguas. Esto es muy similar a lo ocurrido en Daniel 5:25-28, donde Daniel otorga no solo una simple traducción, sino una interpretación amplia y plena de las 3 palabras.
La glosolalia, un don de lo alto
Todos los creyentes tienen el derecho de recibir y deben buscar fervientemente la promesa del Padre, el bautismo en el Espíritu Santo y fuego, según el mandato del Señor Jesucristo. Esta era la experiencia normal y común de toda la primera iglesia cristiana. Con el bautismo viene una investidura de poder para la vida y el servicio y la concesión de los dones espirituales y su uso en el ministerio (Lucas 24:49; Hechos 1:4, 8; 1 Corintios 12:1–31). Esta experiencia es distinta a la del nuevo nacimiento y subsecuente a ella (Hechos 8:12–17; 10:44–46; 11:14–16; 15:7–9). Con el bautismo en el Espíritu Santo el creyente recibe experiencias como la de ser lleno del Espíritu (Juan 7:37–39; Hechos 4:8), una reverencia más profunda para Dios (Hechos 2:43; Hebreos 12:28), una consagración más intensa a Dios y dedicación a su obra (Hechos 2:42) y un amor más activo para Cristo, para su Palabra y para los perdidos (Marcos 16:20). El bautismo de los creyentes en el Espíritu Santo se evidencia con la señal física inicial de hablar en otras lenguas como el Espíritu los dirija (Hechos 2:4). El hablar en lenguas en este caso es esencialmente lo mismo que el don de lenguas (1 Corintios 12:4–10, 28), pero es diferente en propósito y uso.
Pentecostés, la Reforma del Espíritu, ha llegado
Los pentecostales, ese grupo heterogéneo de creyentes emotivos, ruidosos y con celo evangelístico, comparten muchas creencias con otros protestantes evangélicos, pero ponen más énfasis en los "dones del Espíritu Santo", tales como hablar en lenguas, sanidades y profecía. Dones que, al parecer, han sido olvidados por otros protestantes. Y Dios ha respaldado el pentecostalismo. De hecho, se estima que el pentecostalismo tiene casi 300 millones de seguidores en todo el mundo. En Brasil, por ejemplo, las Asambleas de Dios tienen entre 10 millones y 12 millones de miembros; mientras que a nivel mundial suman ya más de 69 millones de creyentes, siendo hasta la fecha la mayor denominación pentecostal a escala global. y es que, más allá de las críticas infructuosas de sus adversarios, si el pentecostalismo nunca hubiera llegado a América Latina, el paisaje religioso no sería tan vibrante como lo es hoy en día. El catolicismo seguiría reinando.
Calvinismo: Deformando el cristianismo histórico
¿Es el calvinismo la restauración moderna de la doctrina y prácticas de la Iglesia Primitiva? ¡Absolutamente no! Ya sea que sus defensores lo admitan o no, afirmar que el calvinismo es la misma fe enseñada por Jesús y sus apóstoles no solo es arrogante, sino una deshonestidad total. Una deshonestidad que, por cierto, muchos “cristianos reformados” están dispuestos a cometer.