Aquellos que poseemos el precioso don de hablar en lenguas hemos comprobado como Pablo que este don es de profunda ayuda en nuestra vida de oración. Hablar en lenguas nos ha servido para profundizar en nuestra intimidad con el Señor Jesucristo y para adorar con más entusiasmo y alegría. La burla de otros grupos religiosos no nos daña, por el contrario, nos motiva a presentar defensa de nuestra fe de una forma más profunda.
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Una respuesta al cesacionismo | ¿Por qué los dones parecen estar ausentes de la historia de la iglesia hasta el s. XX?
La ausencia, o disminución de la frecuencia con que los dones carismáticos se manifestaban en la iglesia, halla su razón de ser en el pecado, la incredulidad y la apostasía tan notoria de los siglos posteriores a la edad apostólica. La misma Reforma Protestante da fe del pecado, corrupción y decadencia doctrinal y moral del cristianismo. Tales faltas se constituyeron en pecados contra el Espíritu Santo, lo cual entristecería y apagaría el mover del mismo dentro de las congregaciones. No deberíamos sorprendemos, pues, ante la poca frecuencia de dones milagrosos en periodos de la historia de la Iglesia marcados por la ignorancia teológica e inmoralidad personal.
Una respuesta al cesacionismo | ¿Las señales milagrosas desvían la fe y menoscaban el Evangelio de salvación?
El mismo que efectúa señales, milagros y sanidades es el mismo que salva, una cosa acompaña a la otra. No existe incompatibilidad alguna. El apóstol Pablo es el mejor ejemplo de ello: los milagros no eran contradictorios con la teología crucis que Pablo proclamaba y practicaba; antes bien, constituían un testimonio adicional de dicha teología. Una vez más, si los cesacionistas quieren probar que las señales y el sufrimiento son incompatibles, para defender su posición tendrán que buscar evidencias fuera de la Biblia. Un evangelio completo exige no solo decir que Cristo salva y que regresa, sino también que él sana, obra milagros y bautiza con su Espíritu Santo.
Una respuesta al cesacionisno | ¿Es la búsqueda de señales una señal de inmadurez espiritual o una marca de incredulidad?
Para el Señor, buscar señales de Dios es 'perverso y adúltero' cuando, y solo cuando, la demanda de evidencias viene de un corazón rebelde que simplemente quiere ocultar que es reticente a creer. Para los judíos que cuestionaban a Jesús, pedir señales era tan solo un pretexto para criticar al Maestro o buscar falta en él. La motivación de la Iglesia primitiva era muy diferente a la de los escribas y fariseos. Para la iglesia primitiva, su oración por señales y prodigios no constituía un desafío a Dios o su necesidad de presenciar un espectáculo. Ellos clamaban por señales y prodigios por su deseo de glorificar a Dios en la demostración de su poder, así como para ministrar su misericordia, compasión y amor a los necesitados. Así pues, Dios condena la primera actitud (la de los escribas, fariseos y judíos incrédulos) y ordena la segunda (la actitud de la iglesia primitiva).
Una respuesta al cesacionisno | ¿Estuvieron los milagros limitados a ciertos períodos de la historia?
El argumento cesacionista que apela a que los fenómenos milagrosos se daban por grupos, en momentos concretos y aislados en la historia de la redención, no es ni bíblicamente defendible, ni lógicamente posible.
Una respuesta al cesacionisno | ¿Los dones carismáticos eran sólo para los apóstoles?
El Nuevo Testamento (y particularmente el libro de los Hechos, es claro: Otros además de los apóstoles, hicieron uso de los dones carismáticos. Más allá de los grupos ya mencionados, por lo menos 108 personas de entre las 120 que se reunieron en el aposento alto el día de Pentecostés no eran apóstoles, e igual ejercieron los dones carismáticos. Pero la lista continúa: Felipe (cap. 8); miembros de la iglesia de Antioquía (13.1); nuevos conversos de Éfeso (19:6); mujeres de Cesarea (21:8-9); los hermanos anónimos de Gálatas 3:5; creyentes de Roma (Romanos 12:6-8); creyentes de Corinto (1 Corintios 12-14); y cristianos de Tesalónica (1Tes. 5:19-20). ¡Todos ellos ejercitaron dones carismáticos sin ser apóstoles!
¿Expositores o mutiladores del Evangelio? — John MacArthur y su secta Pneumatomaki (los que combaten contra el Espíritu)
El sentido común nos dice que, los Expositores 2022 tienen muy poco sentido común pero, sobre todo, poco respeto por las Escrituras y mucho fanatismo hacia su postura preestablecida, al punto que la misma parece superar a la Biblia en autoridad a sus propios ojos.
Charles Fox Parham, pentecostalismo y Ku Klux Klan
La validez de hablar en lenguas, o de estas como evidencia inicial del bautismo en el Espíritu Santo, no está en duda por cualquier acción, creencia adicional o afiliación de Parham. Él no fue la primera persona en la historia que inició dicha práctica. Fue en el día de Pentecostés, hace casi 2000 años, cuando todo comenzó con la iglesia primitiva. Incluso muchos grupos antes que los pentecostales, incluidos los anabaptistas, pietistas y otros, practicaron la glosolalia y la reconocían como evidencia de la llenura del Espíritu.
Cinco retos para la iglesia pentecostal de hoy
Para el pentecostalismo los carismas representan parte esencial para la unidad de la iglesia. Los dones son el distintivo permanente de la unión de la iglesia. La revalorización de los carismas/dones es sin duda la contribución más importante del pentecostalismo y el movimiento carismático a la iglesia cristiana universal. Esta naturaleza y eclesiología particular del pentecostalismo ha sido clave en la expansión sin precedentes del movimiento. Movimiento que, pese a sus éxitos y avance global, enfrenta grandes retos y desafíos en el presente siglo.
La voz del Pentecostés se oye ¿Cómo la escuchas tú?
A muchos les parece risible el “balbuceo” de muchos pentecostales, pero el verdadero problema nos es la forma en que nosotros ejercemos el don de lenguas (o glosolalia). El problema es que ellos, al igual que los israelitas de antaño, se niegan (por temor o incredulidad), a escuchar la voz de Dios expresada a través de este fenómeno. Así pues, se cumple la palabra del Señor para aquel que rehúsa ser sensible a la voz del Espíritu: “al que tiene, se le dará; y al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará." (Marcos 4:25). Quien teme o viene prejuiciado ante las manifestaciones del Espíritu solo hallará cosas que no entenderá. El que acude dispuesto y sin prejuicios, sin duda oirá a Dios “en su propia lengua” y será edificado. Y usted ¿está dispuesto? ¿Oirá el mensaje de Dios, o sólo balbuceos que le harán pensar que los pentecostales estamos llenos de mosto?