Man in medical coat and prayer shawl reading religious text in synagogue
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La Epístola a los Hebreos: ¿un escrito de Lucas?

Pocos debates dentro del estudio del Nuevo Testamento resultan tan cautivadores y, a la vez, tan escurridizos como la cuestión de quién escribió la Epístola a los Hebreos. Durante siglos, especialistas de todas las confesiones han propuesto candidatos: Pablo, Bernabé, Apolos, Clemente de Roma, incluso Priscila. Ninguno, sin embargo, ha logrado imponerse con claridad. Ya en el siglo III, el gran erudito alejandrino Orígenes expresó su famosa perplejidad al afirmar que, en cuanto a la autoría de Hebreos, «solo Dios sabe la verdad» (Eusebio de Cesarea, Historia Eclesiástica VI, 25, citado en Louth & Williamson, 1989, p. 202). Esa honesta confesión de ignorancia ha acompañado a la investigación hasta nuestros días.

Monk in hooded robe writing on ancient parchment scroll at wooden table
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Principales hipótesis sobre la autoría de la Epístola a los Hebreos

Pocos enigmas del Nuevo Testamento resultan tan fascinantes como la autoría de la Epístola a los Hebreos. Cualquiera que se acerque a este texto con cierta atención suele quedar atrapado por dos cosas: la belleza de su griego y la profundidad de su argumentación. Pero también topa rápido con una incomodidad: nadie lo firmó. A diferencia de casi todas las cartas paulinas, que se presentan con un saludo inicial inequívoco, Hebreos comienza como un discurso sin remitente claro. Y desde ahí arranca un debate que lleva abierto más de diecinueve siglos.

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Más que letras: el legado del Pueblo del Libro

Hagamos honor a nuestro título de "Pueblo del Libro". Que este Día del Libro sea un recordatorio para retomar el hábito de la lectura, entendiendo que un cristiano que lee es un cristiano que profundiza en la verdad y se capacita para servir mejor. Ocupémonos en la lectura; leamos más.

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No había mujeres sacerdotisas en el Tabernáculo ni el Templo ¿Por qué deberíamos permitir mujeres en el ministerio hoy?

El argumento del Tabernáculo y la ausencia de mujeres sirviendo en él (y más adelante en el templo) parte de una premisa histórica correcta, pero salta a una conclusión teológica ridícula. Confunde la sombra con la sustancia, lo provisional con lo eterno. El Nuevo Pacto no conserva el viejo modelo sacerdotal: lo supera gloriosamente. Y en esa superación, el Espíritu Santo reparte dones de enseñanza, gobierno, pastoreo y liderazgo sin pedirle a nadie su carnet de identidad tribal ni su género.

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La mujer aprenda en silencio: El problema hermenéutico de 1 Timoteo 2:11-15

1 Timoteo 2:11-15 no es un decreto para silenciar a las mujeres de todas las épocas. Es una instrucción pastoral, temporal y contextual dirigida a una crisis específica en la iglesia de Éfeso. Pablo ordena que las mujeres (que estaban siendo explotadas por falsos maestros) se formen (v.11), prohíbe un tipo específico de enseñanza usurpadora y dañina ligada al error (v.12), ilustra el peligro usando un paralelo tipológico de la Escritura (vv.13-14), y las dirige a un camino de discipulado integral y virtuoso (v.15). El objetivo último no es la sumisión, sino la restauración y el orden saludable (1 Timoteo 3:15) para que toda la comunidad, hombres y mujeres, pueda vivir y proclamar el evangelio con fidelidad.

Biblia, Israel, REFLEXIÓN BÍBLICA, Reflexión Teológica, Salvación, Soteriología

PPA Biblia & Teología responde | ¿Mantiene Dios un trato salvífico preferencial hacia Israel en la era de la gracia?

La recurrente fórmula paulina "al judío primeramente, y también al griego" (πρῶτον Ἰουδαίῳ εἶτε καὶ Ἕλληνι), atestiguada en pasajes clave como Romanos 1:16 y 2:9-10, plantea una cuestión teológica fundamental: Si la era de la gracia, proclamada por Pablo, establece una radical igualdad sotereológica ante Dios —donde "no hay distinción" (Romanos 3:22, 10:12) entre judíos y gentiles en cuanto al acceso a la justificación por la fe—, ¿cómo se ha de interpretar esta persistente prioridad otorgada al pueblo judío? ¿por qué el apóstol Pablo insiste en que es "para el judío primeramente, y también para el griego"? ¿No da esto la impresión de que Dios, incluso en esta nueva era, mantiene un trato preferencial hacia Israel, lo cual parece contradecir la naturaleza universal e imparcial de la gracia?

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El principio de la Prima Scriptura en la tradición wesleyana y su influencia en el pentecostalismo

El principio de Prima Scriptura es un pilar fundamental en la tradición wesleyana, que enfatiza la primacía de las Escrituras como la principal fuente de autoridad teológica, complementada por la tradición, la razón y la experiencia.  Este principio teológico sostiene que las Escrituras son la fuente primaria y normativa de la fe y la práctica cristiana, pero no la única. A diferencia de Sola Scriptura, que enfatiza la exclusividad de la Biblia, Prima Scriptura reconoce el valor de otras fuentes como la tradición, la razón y la experiencia, siempre subordinadas a la autoridad bíblica. En la tradición wesleyana, este principio refleja la convicción de John Wesley de que la Biblia es la regla suficiente para la fe, pero debe ser interpretada en diálogo con otros recursos teológicos.

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Elementos no bíblicos en el concepto agustiniano del pecado original

La doctrina del pecado original, formulada por Agustín de Hipona, se centra en la idea de que toda la humanidad, a partir de la desobediencia de Adán y Eva, hereda una naturaleza corrupta que la inclina al pecado y la aleja de Dios. San Agustín sostiene que el pecado original tiene su raíz en el libre albedrío de Adán, quien, al desobedecer a Dios, introdujo el pecado en el mundo. Este acto no solo afectó a Adán, sino que se transmitió a toda su descendencia, corrompiendo la naturaleza humana.