Igualitarismo, Ministerio Femenino, Ministerio Pastoral

Junia, la mujer apóstol

En el debate concerniente al rol de las mujeres en la iglesia, pocos textos se han vuelto tan prominentes últimamente como Romanos 16:7. Los igualitarios reivindicamos este versículo como ejemplo de una mujer que era apóstol, quien enseñó y tenía autoridad en la Iglesia. Dicho versículo provee una justificación para que otras mujeres enseñen y ejerzan autoridad en la iglesia hoy en día.

Ministerio Femenino

¿Es bíblico el pastorado femenino?

¿Es correcto que las mujeres sean pastoras, maestras, evangelistas o misioneras? ¿Deberían las iglesias evangélicas romper toda barrera ministerial con base en el género? Definitivamente sí. Nuestra sociedad enfrenta muchos problemas, muchos de ellos están relacionados con roles sexuales y distinciones. Estos problemas también son problemas en la iglesia. Los extremos en nuestra sociedad crean temor sobre la deterioración de las estructuras familiares u otros cambios que puedan ocurrir. El estímulo de las mujeres en el ministerio no viene de estos extremos y no debería contribuir a estos temores. Tener a mujeres en el ministerio no solamente liberará las energías de la Iglesia para la proclamación del evangelio, sino también tener a mujeres en papeles del ministerio ayudará a la iglesia tratar de una manera más honesta y completa que antes el significado de ser un hombre y el significado ser una mujer. El ministerio de la iglesia es una tarea enorme y muchas veces difícil. Los dones y las habilidades de las mujeres se necesitan tanto como las de los hombres. Las mujeres se toparán con los mismos problemas que los hombres, pero la Iglesia no puede darse el lujo de levantar obstáculos adicionales que inhibirían su ministerio. Es tiempo de dejar que el Espíritu de Dios trabaje por medio de todo el pueblo de Dios, incluyendo a las mujeres. Disfrutar la libertad del Espíritu no solamente significará que las mujeres pueden ministrar, pero que el pueblo de Dios también permitirá que se les ministre por parte de todos aquellos que son llamados por Dios y son dotados por Dios.

Ministerio Femenino

El deber de un esposo cristiano

Si eres hombre y cristiano como yo y estás leyendo esto, déjame decirte algo: Como hombres que somos, tú y yo hemos sido llamados por Dios a ser la "cabeza" de un hogar y de la mujer que Dios nos dé; por ello me propuse buscar todas las obligaciones que la Biblia nos da a los maridos, y algunas de ellas probablemente te sorprendan. Estas son todas las que encontré: Someterse a su esposa en el Señor (Efesios 5:21); sostener materialmente a su familia (1 Timoteo 5:8), tener una sola esposa y serle fiel (1 Corintios 7:2), amarla como a sí mismo (Efesios 5:28), hacer feliz a su esposa (1 Corintios 7:33), cuidarla como Cristo cuida a su Iglesia (Efesios 5:29), honrar a su esposa en todo (1 Pedro 3:7), entregarse por su esposa (Efesios 5:25), cumplir con el “deber conyugal” (1 Corintios 7:3), no abandonarla, excepto por infidelidad (1 Corintios 7:11; Mateo 19:9), amarlas y no ser duros con ellas (Colosenses 3:19). Estas son todas las obligaciones que tiene la cabeza de la familia. Esto es lo que significa ser cabeza de la esposa. Quien no cumple con estas obligaciones no puede ser llamado cabeza de su esposa. Curiosamente no he podido encontrar nada acerca de “dar órdenes”, “imponer su voluntad”, “tener bajo su autoridad”, ni nada parecido.

Ministerio Femenino

Pablo y el ministerio femenino

A pesar de las duras contingencias culturales, el papel de dirección o enseñanza le ha sido otorgado por Dios a diferentes mujeres que aparecen en la Biblia. Entre ellas está Débora, gran líder de Israel durante más de 40 años (Jueces 4 y 5). La Escritura recoge ejemplos como mujeres que profetizan en lugares sagrados (Éxodo 15:20-21; 2 Reyes 22:14; Isaías 8:3; Lucas 2:36-38; Hechos 21:8-9). Tenemos a Priscila, quien con su marido Aquila son mencionados juntos las veces que aparecen en la Escritura. También destacan Evodia, Síntique y Priscila como colaboradoras de Pablo o María, Pérsida, Trifena y Trifosa, fieles trabajadoras de la obra de Dios al igual que Junia o Junias (Romanos 16:7), quien ostentaba el cargo de mujer apóstol. De hecho, los manuscritos más fiables recogen el nombre femenino Junia y no Junias. Los primeros Padres de la Iglesia no dudaban de que la compañera de Andrónico en el apostolado fuera una mujer, probablemente su esposa. Juan Crisóstomo, a pesar de haber dejado escritos muy misóginos, dice sobre la bíblica Junia: “...Cuán grande es la devoción de esta mujer que debería ser contada como digna de ser denominada apóstol..." (Crisóstomo, Homilía sobre Romanos 16, Padres de la Iglesia Cristiana, Vol. II, p. 555). Ni siquiera Pablo incurre habitualmente en distinción entre colaboradores masculinos y femeninos, tal y como vemos en el caso de Febe, quien es encomendada a la iglesia de Roma pidiéndoles a éstos que la reciban con una actitud propia de autoridad de la Iglesia.

Ministerio Femenino

¿Excluye la Biblia a las mujeres del ministerio?

Lo pentecostales entendemos, a la luz de la Biblia, que la intención de Dios no sólo es la salvación eterna del individuo, sino también llevar la luz libertadora de Dios a toda injusticia social en esta tierra. Esto también es cierto en relación con la marginación de las mujeres en la iglesia y la sociedad. Desafortunadamente, la Biblia es utilizada tanto por aquellos que buscan denunciar la misoginia como por aquellos que la defienden. Pero, ¿Qué es la misoginia? La misoginia (del griego μισογυνία; ‘odio a la mujer’) se define como la aversión y también el odio hacia las mujeres o niñas. La misoginia puede manifestarse de diversas maneras, que incluyen denigración, discriminación, violencia contra la mujer, etc. El machismo religioso y la exclusión de la mujer del ministerio es una expresión de la misoginia dentro de la misma religión cristiana. Tanto los defensores como los críticos de la misoginia arrancan versículos de su contexto inmediato, imponen los convenios culturales modernos sobre las culturas antiguas, y pasan por alto el mensaje general que se presenta. Lo que es peor, ignoran el profundo efecto positivo que el cristianismo bíblico ha tenido para las mujeres en todo el mundo.

Ministerio Femenino

La mujer en el Antiguo Testamento

En el relato de la creación, contenido en el Antiguo Testamento, Dios hizo al hombre y a la mujer a su imagen y semejanza: “…Y Dios creó al ser humano a su imagen; lo creó a imagen de Dios. Hombre y mujer los creó…” (Génesis 1:27, Nueva Versión Internacional). Dios hizo tanto al hombre como a la mujer a su imagen. Ninguno de los dos fue hecho más a la imagen de Dios que el otro. Desde el principio vemos que la Biblia coloca tanto a uno como al otro en el pináculo de la creación de Dios. Ninguno de los sexos es exaltado ni despreciado. De modo que ambos comparten un origen común, vienen de Dios y poseen su misma imagen.

Ministerio Femenino

La mujer pentecostal, libre para servir

Parece que desde que en el jardín del Edén Dios le dijera a Satanás que la simiente de Eva aplastaría su cabeza, el mal se ha abalanzado sin piedad contra las mujeres de todos los tiempos. Aunque normalmente lo definamos como machista, lo que genera este legado de opresión es el triunfo del perverso orgullo y la inseguridad de muchos hombres. En toda esta historia de persecución hay un lugar de privilegio para nuestra capacidad de negación sobre quienes somos en realidad. Milenios de humanidad no ha cesado de advertirnos contra los desastres provenientes de la soberbia que se infiltra cuando las razas, sexos o individuos asumen que son, por definición, superiores a otros. A lo largo de los tiempos y hasta hoy, de todos es sabido que las mujeres salen perjudicadas, asediadas por una marginación que no sólo se produce en tribus perdidas o en culturas ajenas a la nuestra.