La Biblia soporta todas las pruebas. No necesita de nuestras coartadas piadosas ni de nuestras censuras preventivas. Resiste el escrutinio histórico, filológico y arqueológico porque su origen último no está en la pericia de un autor humano —apóstol o no— sino en el aliento de Dios. Por tanto, el presente artículo se propone responder directamente a los fundamentalistas que, confundiendo tradición con Escritura, han levantado falsas alarmas. Demostraremos que (a) la autoría no apostólica no afecta en nada el valor canónico del Apocalipsis, (b) no anula su inspiración divina, y (c) el verdadero problema teológico no es el consenso crítico, sino la concepción deficientísima de inspiración que subyace a sus protestas. Al hacerlo, invocamos el principio paulino: «Examinadlo todo; retened lo bueno» (1 Ts 5,21). Porque el Dios de la verdad no se ofende cuando se investiga su verdad. Solo los ídolos construidos por los humanos se quiebran ante el martillo de la realidad.
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¿Sola Scriptura, O Prima Scriptura?
Bajo el principio de la Prima Scriptura, la Biblia es considerada la fuente suprema para guiar la fe y la práctica cristiana. Cualquier otra forma de revelación está subordinada a la autoridad de las Escrituras. En la práctica, esto significa que toda otra forma de revelación puede ser corregida o incluso anulada cuando contradiga la enseñanza bíblica. Expresiones de la doctrina de Prima Scriptura pueden verse, por ejemplo, entre anglicanos, metodistas y claro, pentecostales (aún sin estar conscientes de ello).
Atrapados entre el fundamentalismo y la teología liberal
La clave para un cristianismo equilibrado es "saquear los tesoros" del fundamentalismo y de la teología liberal. El fundamentalismo nos afirma en la fe histórica de la iglesia, en un amor genuino por la Palabra de Dios, nos cuida de los excesos del liberalismo. La teología liberal, por otro lado, nos invita a tener una visión más realista, pura y útil del cristianismo frente al fundamentalismo cristiano que avanza en varios países, principalmente de África y América Latina.
Un poco más sobre la inerrancia bíblica
A lo largo de la historia del cristianismo, teólogos y exegetas cristianos y judíos interpretaron la Biblia con presupuestos de autoridad, veracidad en su texto y mensaje. No obstante, jamás implicaron historicidad, cientificidad y literalismo de manera uniforme a todos los textos bíblicos como prueba de ortodoxia.