Culto a los Muertos, Paganismo, Satanismo, Sincretismo, Tradiciones, Vida Cristiana, Vida Espiritual

La Biblia y el culto a la muerte

Por Fernando E. Alvarado

INTRODUCCIÓN

Antes de proseguir con este artículo quiere aclarar algo: No es mi intención herir susceptibilidades. Ofrezco esta respuesta en un espíritu de mansedumbre y respeto, orando que pueda advertir a los demás y equipar a los cristianos, para que puedan ser capaces de responder a aquellos sin esperanza y sin Cristo en el mundo (Efesios 2:12), cuando ellos nos piden dar una razón de la esperanza que está en nosotros (1 Pedro 3:15).

El Día de los Muertos es una fiesta celebrada en México, Centroamérica, regiones de Sudamérica, y por los latinoamericanos que viven en los Estados Unidos y Canadá. Esta fiesta existe en conexión con las fiestas católicas que caen en el 1 y 2 de noviembre, el Día de Todos los Santos y el Día de los Difuntos. En el Día de los Muertos (que no es otra cosa que culto a los muertos) los amigos y familiares de los fallecidos se reúnen para orar por ellos y llevar a la tumba del difunto comidas favoritas. En México, se elaboran las tradicionales “calaveras de azúcar ” y el “pan de la muerte.” Se crean altares privados en honor de los difuntos y se da homenaje a ellos.

¿CÓMO EMPEZÓ ESTA TRADICIÓN?

Los orígenes de esta fiesta han sido trazados hace miles de años a un festival azteca dedicada a una diosa llamada Mictecacihuatl. Aunque muchos de los que celebran el Día de los Muertos se llaman cristianos, no hay nada cristiano en tales prácticas. La celebración del Día de los Muertos por los paganos es una cosa, pero para los cristianos participar en ella, o tolerarla, no es compatible con la enseñanza bíblica. La fuerza que impulsa a la gente a participar en este evento es la falsa idea de que por medio de sus rituales y prácticas, ellos pueden comunicarse con sus familiares queridos difuntos, que ellos creen que participan en estas ceremonias. Esto simplemente no es verdad.

Bíblicamente, hay un sólo “día” más que los muertos no arrepentidos pueden estar seguros de anticipar: el día en que se presentarán delante de Dios para el juicio final (Apocalipsis 20:11-15). Cuando un alma pasa a la eternidad, o bien entra en la bendita presencia del Señor, o sigue a la espera del juicio final antes de ser echado al infierno eterno. La Biblia dice que:

“Está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (Hebreos 9:27).

Esto simple y claramente quiere decir que cuando una persona muere, el cuerpo se desintegra al polvo, pero el alma permanece consciente en el estado en que se habitará por toda la eternidad, ya sea la condenación en el infierno o la gloria eterna con Dios.

En el evangelio de Lucas, Jesús enseñó que Dios ha establecido un abismo infranqueable entre los que están en el cielo y los que están en tormento (Lucas 16:26). La palabra griega traducida “puesta” significa establecer o hacer firme. Cada alma que muere sin Cristo ha perdido toda esperanza. Los muertos no arrepentidos enfrentan una eternidad de sufrimiento indescriptible, la destrucción eterna, lejos de la presencia del Dios y la gloria de su poder. Jesús mismo dijo:

“E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna” (Mateo 25:46)

Antes de morir, los no arrepentidos disfrutan de la “gracia común” que Dios concede a todas las personas, buenas y malas. Experimentan los olores, sabores y sonidos de la vida; ellos pueden experimentar el amor y otras alegrías que forman parte de la vida. Pero el momento en que mueren sin Cristo, están aislados de tales bendiciones comunes para siempre. Tal como el pasaje citado arriba enseña, después de la muerte viene el juicio.

¿QUÉ PASA CON LOS MUERTOS?

Además de la descomposición del cuerpo que sigue a la muerte (el cuerpo físico vuelve a sus elementos físicos constitutivos: “…porque tú eres polvo y al polvo volverás…” (Génesis 3:19), cualquier otra empresa terrenal termina, y no puede haber más participación en las cosas de la vida (Eclesiastés 9:10). Los muertos no tienen sabiduría que ofrecer a quienes les consultan en el Día de los Muertos, ni son capaces de escuchar o responder a las oraciones que se les ofrece. En el Día de los Muertos, cada celebrante que invoca las almas de los difuntos se involucra en un pecado abominable y sin sentido por completo (Deuteronomio 18:10-12). Sólo Uno es digno y lo suficientemente poderoso como para llamar a los muertos; Él llamará a unos a la resurrección de vida y a otros a resurrección de condenación (Juan 5: 28-29).

Los que han muerto en Cristo pasan inmediatamente a la presencia del Señor. La muerte es sin duda gravosa a los que no tienen esperanza, que están sin Cristo (1 Tesalonicenses 4:13). No obstante, el que conoce al Señor se siente alentado por el conocimiento que así como Jesús murió y resucitó, así también, a través de Jesús, también traerá Dios con Jesús a los que duermen. Porque el mismo Señor Jesús:

“Descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor…”(1 Tesalonicenses 4:16-18)

¡Esta es la verdad real! La Palabra de Dios nos advierte que no consultemos a espíritus y adivinos en Isaías 8:19:

“¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos?”

Deuteronomio 18:10-11 nos dice que aquellos que consultan a los muertos son “abominables” delante del Señor. El hecho de que la UNESCO ha declarado el Día de los Muertos una “obra maestra del patrimonio oral e intangible de la humanidad” no altera el hecho de que, de acuerdo con las normas bíblicas, los cristianos no deben tener nada que ver con esos mitos (1 Timoteo 4:7, 1:4). Según la UNESCO, las diversas manifestaciones del Día de los Muertos son “representaciones importantes del patrimonio vivo de América y el mundo”; sin embargo, con todo respeto debemos declarar las razones bíblicas por qué esta celebración tradicional es espiritualmente dañina y ofensiva.

¿QUÉ DEBEMOS HACER LOS CRISTIANOS?

Cuando cualquier tradición o costumbre es contraria a la voluntad de Dios expresada en su Palabra, no puede haber ninguna justificación para honrar y preservar la misma. De hecho, aquellos que lo hacen son tontamente provocando la ira de Dios (2 Crónicas 33:6). Como ya hemos visto, la Biblia nos advierte no consultar (o dar audiencia) a los muertos, como ocurre a menudo en el Día de los Muertos. En pocas palabras, el pueblo de Dios debe separarse de tales prácticas pecaminosas, como se hace en el Día de los Muertos, y así evitar la ira que vendrá sobre aquellos que las hacen (Apocalipsis 18:4).

La misión principal de la iglesia es alcanzar a cada grupo étnico y cultura, y hacer discípulos, bautizándolos y enseñándoles a guardar todo lo que Cristo mandó (Mateo 28:19-20), hasta que cada miembro del cuerpo de Cristo se ha conformado a la imagen del Señor Jesús (Gálatas 4:19). Y mientras que haríamos bien en seguir el ejemplo del apóstol, convirtiéndose en todo para todo el pueblo, para que por todos los medios podamos salvar a algunos, esto no quiere decir que cambiemos el mensaje (el evangelio). Más bien, nos humillamos y confiamos en que Dios va a usar su Palabra no diluida para que la bendición de la salvación alcance a aquellos fuera de la fe (1 Corintios 9:22-23).

Nosotros no nos permitimos una alteración creativa del evangelio para eliminar sus aspectos de confrontación, pero lo presentamos en su pureza, aunque sabemos que esto invariablemente ofenderá a algunos, y estos pueden acusar al evangelista veraz de ser intolerante. Esto no es sorprendente porque el Evangelio ha sido siempre una piedra de tropiezo para muchos. El Día de los Muertos está en contraste con el evangelio de verdad que se encuentra en las Escrituras. Como tal, se lo debe evitar como una manifestación más de las mentiras de Satanás, que ronda “como león rugiente, buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8).

EVITANDO SER COMO TODOS LOS PUEBLOS

¿Es permisible que, como creyentes, participemos en actividades relacionadas con el Día de los Muertos, o deberíamos evitarlo por completo? En primer lugar, los creyentes deben evitar cualquier actividad que esté prohibida en la Escritura. Consecuentemente, deben abstenerse de cualquier cosa que tenga un aire de inmoralidad, libertinaje o adoración satánica.

Ya que la Escritura claramente prohibe estas cosas, los cristianos no deberían fomentar nada que promueva o induzca a este comportamiento. Como creyentes, estamos llamados a huir de hechos pecaminosos, no a deleitarnos en ellos. Así que cualquier actividad o fiesta que celebre tales cosas debería ser evitado por completo. Un ejemplo claro en la Escritura es Efesios 5:8-12:

“Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz (porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad), comprobando lo que es agradable al Señor. Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas; porque vergonzoso es aun hablar de lo que ellos hacen en secreto”

La Escritura claramente dicta: Huyan de toda idolatría e inmoralidad (Romanos 13:12-14, Gálatas 5:19-21, Efesios 5:18, 1 Tesalonisenses 1:9, 4:3-8, 1 Pedro 4:3-6). Debemos notar que como creyentes no compartimos la misma fascinación morbosa por la muerte, porque en Cristo hemos sido libertados de la esclavitud de tales cosas (Hebreos 2:15). Consecuentemente, los cristianos no deberían unirse con nuestra sociedad incrédula en celebrar motivos macabros. Aún más, el interés cultural por lo espeluznante y la muerte, insensibiliza los corazones y desvía la atención de lo que es verdaderamente aterrador: el juicio de Dios que le espera a todo aquel que muere sin Cristo (Hebreos 9:27, 10:31).

¿CUESTIÓN DE CONCIENCIA?

Muchos quizá argumenten que el Día de los Muertos no se menciona explícitamente en la Biblia y que, por lo tanto, no hay pecado alguno en su celebración en tanto no se incurra en prácticas de tipo pagano o espiritista. Para muchos quizá sólo se trate de un día de recordación de sus seres queridos que han muerto y reuniones de carácter familiar. Sin embargo, cuando tratamos con aspectos no prohibidos explícitamente en la Escritura, los cristianos deben aplicar principios bíblicos para poder tomar decisiones sabias y piadosas. Dos de los lugares en donde podemos encontrar este tipo de principios son pasajes como Romanos 14-15 y 1 Corintios 8-10, en donde el apóstol Pablo da instrucciones a aquellos que se preguntaban si era correcto que un creyente comiese de lo ofrecido a ídolos. Estos principios por lo general son tratados bajo la categoría de libertad cristiana. Aunque la situación no es exactamente la misma, los principios que Pablo articula en estos pasajes nos proveen con un paradigma para saber cómo aplicar sabiduría bíblica en situaciones similares.

Al tomar este tipo de decisiones, debemos hacernos las siguientes tres preguntas:

(I.- Si participo en esta actividad, ¿Deshonro a Cristo? En 1 Corintios 10:31 Pablo escribe: “…Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios…” Las implicaciones de este versículo son universales y totales. Dicho de manera negativa, los cristianos no deben participar en cualquier cosa que deshonre o reproche el nombre de Cristo. Dicho de manera positiva, los creyentes deben hacer sólo aquello que puede ser hecho para la gloria de Dios. No solamente deberíamos intentar evitar el desapruebo de Dios, pero deberíamos activamente buscar complacerle en todo lo que hacemos (2 Corintios 5:9). Consecuentemente, al pensar en cómo lidiar con éste o cualquier otro día festivo, tenemos que buscar oportunidades de servir al Señor y avanzar la verdad de su evangelio.

(II.- Si participo en esta actividad, ¿Violo mi propia conciencia? En estos mismos capítulos, Pablo presenta claramente que si violamos nuestras propias conciencias cometemos pecado (Romanos 14:22-23, 1 Corintios 8:7). Así que si alguna actividad viola la conciencia de una persona, aún si la misma fuese aceptable para algunos creyentes, tal persona debería evitarla.

(III.- Si participo en esta actividad, ¿Estoy tentando a algún hermano en Cristo a pecar? Pablo nos recuerda que los creyentes deben tener cuidado al practicar su libertad en Cristo para no causar que un hermano o hermana tropiece (1 Corintios 8:12-13). En otras palabras, debemos tener en mente que existen otros cristianos que pueden tener conciencias más sensibles, y por lo tanto debemos evitar ponerles en situaciones que pudieran causar que cometan pecado al violar su conciencia.

CONSIDERACIONES FINALES

Entonces ¿Tenemos los cristianos evangélicos algo que ver con estas fiestas? ¡Absolutamente nada! La Conmemoración a los Fieles Difuntos, o Día de Muertos, es una celebración sincrética (combinación de catolicismo y paganismo) que se realiza el 2 de noviembre complementando al Día de Todos los Santos (celebrado el 1 de noviembre), cuyo objetivo es orar por aquellos fieles católicos que han acabado su vida terrenal y, especialmente, por aquellos que, supuestamente, se encuentran aún en estado de purificación en el Purgatorio. La celebración de esta fiesta dedicada a los difuntos persigue, en la mayoría de las culturas, el objetivo de apaciguar a los muertos más recientes que vagan aún por la tierra sin encontrar el lugar de reposo. La misma Enciclopedia Católica reconoce:

“El Día de los Difuntos […] es el día designado en la Iglesia Católica hispana para la conmemoración de los difuntos fieles. La celebración se basa en la doctrina de que las almas de los fieles que al tiempo de morir no han sido limpiadas de pecados veniales, o que no han hecho expiación por transgresiones del pasado, no pueden alcanzar la Visión Beatífica, y que se les puede ayudar a alcanzarla por rezos y por el sacrificio de la misa. […] Ciertas creencias populares relacionadas con el Día de los Difuntos son de origen pagano y de antigüedad inmemorial. Así sucede que los campesinos de muchos países católicos creen que en la noche de los Difuntos los muertos vuelven a las casas donde antes habían vivido y participan de la comida de los vivientes” [1]

The American Encyclopedia dice:

“Elementos de las costumbres relacionadas con la víspera del Día de Todos los Santos se remontan a una ceremonia druídica de tiempos precristianos. Los celtas tenían fiestas para dos dioses principales… un dios solar y un dios de los muertos (llamado Samhain), la fiesta del cual se celebraba el 1 de noviembre, el comienzo del año nuevo celta. La fiesta de los difuntos fue gradualmente incorporada en el ritual cristiano” [2]

El libro The Worship of the Dead (La adoración de los difuntos) señala el origen oscuro de esta festividad al decir:

“Las mitologías de todas las naciones antiguas están entretejidas con los sucesos del Diluvio […] El vigor de este argumento está ilustrado por el hecho de que una gran fiesta de los muertos en conmemoración de ese acontecimiento se observa, no solo en naciones que más o menos se encuentran en comunicación entre sí, sino también en otras extensamente distanciadas, tanto por el océano como por siglos de tiempo. Además, todos celebran esta fiesta más o menos el mismísimo día en que, de acuerdo con el relato mosaico, tuvo lugar el Diluvio, a saber, el decimoséptimo día del segundo mes… el mes que casi corresponde con nuestro noviembre”

¿Qué debemos concluir entonces acerca de esta fiesta? ¿Debemos celebrarla los cristianos? No lo considero correcto, al menos no bíblicamente. Principalmente debido a sus orígenes paganos y su conmemoración de la herejía y la muerte de los perversos en el Diluvio.

REFERENCIAS:

[1] Enciclopedia Católica, Tomo I, pág. 709.

[2] The American Encyclopedia, Tomo XIII, pág. 725.

[3] Colonel J. Garnier, The Worship of the Dead (1904), pág. 4.

5 SOLAS, Reforma Protestante, Teología

Solus Christus, una doctrina pentecostal

Por Fernando E. Alvarado

INTRODUCCIÓN

La expresión latina “Solus Christus” (En español: Sólo Cristo) es una de los cinco solas que resumen la creencia básica de los reformadores protestantes: Que la salvación es a través de sólo Cristo y que Cristo es el único mediador entre Dios y el hombre.[1] En la teología evangélica todo se trata de Cristo. Todo se trata acerca de Su Persona y Obra. No se trata acerca de nosotros, no se trata de la realización de nuestros “sueños” o “sacar el campeón de nuestro interior”, no. Todo se trata acerca de Cristo. Solus Christus rechaza todo sistema humanista o antropocéntrico. El evangelio es, por naturaleza, Cristocéntrico.[2]

Fiel al principio de Solus Christus, el Movimiento Pentecostal enfatizó desde sus orígenes 4 facetas del evangelio y ministerio de nuestro Señor Jesucristo: Jesucristo como único salvador (Juan 3.16); Jesucristo como gran sanador (1.ª de Pedro 2.24 y Santiago 5.14); Jesucristo como bautizador con el Espíritu Santo (Lucas 3.16 y Hebreos 2.4) y Jesucristo como rey que viene (1 Tesalonicenses 4.16-17).

  1. Jesucristo, el Salvador: El Primer y más importante aspecto de la doctrina pentecostal es que Jesucristo es el único medio de salvación para la persona. La salvación no es por obras sino por gracia por medio de la fe, nadie se puede salvar a sí mismo (Efesios 2:8).
  2. Jesucristo, el Sanador: En la Cruz del Calvario Jesús llevó nuestros pecados y también nuestros dolores y enfermedades. Una promesa para nuestros días es que por su llaga somos curados. Isaías 53 Podemos ser sanados sobrenaturalmente de nuestras enfermedades físicas por medio del Poder de Dios.
  3. Jesucristo, Bautiza con el Espíritu Santo: La Salvación, el perdón de los pecados no es el final de todo lo que Jesús puede y quiere hacer por la persona. Una vez convertidos a Él, la persona puede ser llena del Espíritu Santo y tener la evidencia de ese bautismo a través de la manifestación de los 9 dones mencionados en 1 Corintios 12 de la Biblia.
  4. Jesucristo, el Rey que Viene: Jesucristo regresará pronto a reinar. La Biblia le llama Rey de reyes y Señor de señores. Esta es la maravillosa esperanza que tenemos (Apocalipsis 22).

Estas cuatro verdades, conocidas como las 4 doctrinas cardinales del pentecostalismo clásico, constituyen la base de nuestra misión de alcanzar a los perdidos y edificar a los creyentes y la iglesia tanto hoy como en el futuro. Estas 4 verdades cardinales definen al pentecostalismo como una fe cristocéntrica, una fe establecida sobre el principio de Solus Christus.

CRISTO 1

SOLUS CHRISTUS, LA ESENCIA DEL PENTECOSTALISMO

Cristo, la Segunda Persona de la Trinidad, igual en Divinidad al Padre, es decir, Dios mismo (Juan 1:1) tomó una naturaleza humana para cumplir la perfecta Ley de Dios como un verdadero hombre en representación nuestra (1 Timoteo 3:16). Y no solamente para vivir perfectamente por nosotros, sino también para pagar nuestra deuda en la Cruz al beber la copa de ira del Padre por nosotros, es decir para morir por nosotros. El Justo, murió por los injustos, el Bendito se hizo maldito.

Solamente un Ser Eterno podía pagar una deuda eterna. Solamente un Ser eterno nos libró de la muerte eterna para darnos vida eterna. Solamente un Ser Eterno quebrantó la separación eterna que teníamos con Dios para darnos una unión y comunión eterna con Dios. Es Cristo, el Dios-hombre (Theantropos), quien une a Dios y al hombre. Es Cristo quien merece ser adorado, y no solo por las bendiciones que nos puede dar, sino por quien es Él. Esa enorme distancia que nos separaba de Dios fue acortada de forma definitiva porque Dios se acercó a nosotros, vivió (y vive) entre nosotros, vivió por nosotros, murió por nosotros, resucitó por nosotros, intercede por nosotros y volverá por nosotros, su Iglesia.

La Declaración de Verdades Fundamentales de las Asambleas de Dios, en su artículo 2, afirma:

“El Señor Jesucristo, en lo que respecta a su naturaleza divina y eterna, es el verdadero y unigénito Hijo del Padre, pero en lo que respecta a su naturaleza humana, es el verdadero Hijo del Hombre. Por lo tanto, se le reconoce como Dios y hombre; quien, por ser Dios y hombre, es “Emanuel”, Dios con nosotros… Siendo que el nombre Emanuel abarca lo divino y lo humano, en una sola persona, nuestro Señor Jesucristo, el título Hijo de Dios describe su debida deidad, y el título Hijo del Hombre su debida humanidad. De manera que el título Hijo de Dios pertenece al orden de la eternidad, y el título Hijo del Hombre al orden del tiempo… El Hijo de Dios, nuestro Señor Jesucristo, después de limpiarnos del pecado con su sangre, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, sujetándose a Él ángeles, principados, y potestades. Después de ser hecho Señor y Cristo, envió al Espíritu Santo para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla y confiese que Jesucristo es el Señor para la gloria de Dios el Padre hasta el fin, cuando el Hijo se sujete al Padre para que Dios sea todos en todo…”[3]

CRISTO 5

SOLUS CHRISTUS, SELLO DISTINTIVO DEL CRISTIANISMO BÍBLICO

Los cristianos pentecostales creemos que el budismo, el islam y todas las otras religiones fuera del cristianismo bíblico son religiones falsas porque todo dios fuera del Dios de la Biblia es un dios falso. ¡Hay un sólo Dios! Y la realidad es que nosotros no podemos acercarnos a ese único Dios por méritos propios. Él es santo, puro, habita en luz inaccesible. Nosotros estamos sucios por el pecado. Intentar acércanos así a este Dios santo, verdadero, justo, lleno de ira contra el pecado es como intentar acercar un papel a un fuego y pretender que el papel no se consuma. ¡Imposible! Pero las buenas noticias del evangelio son estas: nosotros podemos acercarnos al único Dios porque hay un mediador. No muchos mediadores sino uno. La Biblia es clara:

«Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús hombre» (1 Timoteo 2:5).

Bíblicamente no hay muchos caminos a Dios. El postmodernismo es incorrecto en su afirmación de que no hay verdades absolutas. La Biblia declara sin lugar a dudas que hay un solo Dios y hay un solo mediador. La palabra mediador traduce una palabra griega que comunica la idea de una persona que actúa como mediador trayendo reconciliación. La realidad de Cristo como único mediador confronta mucho de lo que sucede hoy en iglesias que se autodenominan cristianas, pero incluyen como mediadores entre Dios y los hombres a María, a los santos, a sacerdotes humanos o a cualquier otro ser o cosa. Solus Christus significa que sólo Cristo nos salva. Hay un solo mediador. Y esta enseñanza bíblica confronta el pensamiento popular que enseña que distintas religiones pueden, de la misma manera, llevarnos a Dios (pluralismo). La Biblia nos dice con claridad que esa enseñanza es falsa, un engaño. Hay un solo mediador. Solus Christus. Esto fue lo que los reformadores predicaron y enseñaron. Y esto es lo que nosotros, los pentecostales, predicamos y enseñamos.[4]

Solus Christus significa, entonces, que hay un solo Dios y un solo mediador, Jesucristo el Dios Hombre, quien se entregó para salvar a todos los que vienen a él. Cristo mismo afirmó esto:

«Yo soy el camino, y la verdad y la vida. Nadie viene al Padre sino por mí» (Juan 14:6)

Esto es una declaración radical. Es como si Jesús dijera: «si quieres venir al Padre tiene que ser por mí y solamente por mí». Si quieres venir al verdadero Dios tiene que ser a través de Cristo, solo Cristo. Todos los propósitos, planes, decisiones, decretos y promesas de Dios encuentran su cumplimiento final en Jesucristo. Todo lo que el Padre hace se centra en su hijo, y todo lo que el Espíritu hace da testimonio y trae gloria al Hijo. Así que, cuando los reformadores comenzaron a recuperar esta verdad central de las Escrituras, llegaron a la única conclusión de que Cristo es el centro y el cumplimiento de la revelación de Dios al hombre.

CRISTO 4

CONCLUSIÓN

La cuarta Sola, Solus Christus, es la conclusión lógica de las tres anteriores. Solo las Escrituras, solo la fe, y solo la gracia, todo apunta a Cristo. Solo Cristo es el Mesías del cual dan testimonio las Escrituras. Solo Cristo es el canal por el que fluye la gracia salvadora de Dios. Y solo Cristo es la persona en la que ponemos nuestra fe. Solus Christus, para el creyente pentecostal, encierra cuatro aspectos esenciales: solo Cristo es nuestro Señor y Salvador, solo Cristo es nuestro Gran Sanador Divino, solo Cristo nos bautiza con su Espíritu Santo y solo Cristo es nuestro Rey venidero. Cristo, nuestro Señor y Salvador, ejerce su autoridad amorosa y su poder salvador en nosotros. Cristo sanador llevó sobre su cuerpo en la cruz nuestras enfermedades, solo Cristo nos bautiza con su Espíritu Santo. Y Cristo Rey ejerce Su soberanía absoluta a través de Su dominio, incluyéndonos a nosotros, tanto ahora como en su futura Segunda Venida en gloria.

Nuestra fe protestante, evangélica y pentecostal proclama:

“En un principio era el Logos, y el Logos estaba ante Dios, y Dios era el Logos. En un principio Éste estaba ante Dios. Todas las cosas por Él fueron hechas, y sin Él, nada de lo que ha sido hecho fue hecho… Y el Logos se hizo carne, y tabernaculizó entre nosotros, y contemplamos su gloria (gloria como del Unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad… Porque de su plenitud tomamos todos; es decir, gracia por gracia, pues la ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad fueron hechas por medio de Jesús el Mesías. Nadie ha visto jamás a Dios; el Unigénito Dios, que está en el seno del Padre, Él lo reveló…” (Juan 1:1-18; Biblia Textual)
“E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, justificado en el Espíritu, visto de los ángeles, predicado a los gentiles, creído en el mundo, recibido arriba en gloria.” (1 Timoteo 3:16)
“Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.” (1 Timoteo 2:5)
“Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos”. (Hechos 4:12)

CRISTO 3

REFERENCIAS:

[1] Strawbridge, Gregg (1993). «The Five Solas of the Reformation. A Brief Statement» (en inglés). Reformation Celebration en Audubon Drive Bible Church, en Laurel: FiveSolas.com.

[2] Stephen J. Nichols, Martin Luther: A Guided Tour of his Life and Thought [Martín Lutero: un recorrido guiado de su vida y pensamiento] (Phillipsburg: P&R Publishing, 2002).

[3] Declaración de Verdades Fundamentales de las Asambleas de Dios, Artículo 2.

[4] Rod Rosenbladt, Christ Alone [Solo Cristo] (Irvine: NRP Books, 2015).

CRISTO 2

Molinismo

Molinismo: ¿Una nueva herejía?

 

Por: Pastor Fernando E. Alvarado.

INTRODUCCIÓN.

Las posiciones en cuanto a la salvación están en dos extremos de la balanza: la agustiniana contra la pelagiana. Sin embargo, el agustinismo (conocido en su forma protestante como calvinismo) y el pelagianismo no son las únicas posiciones soteriológicas sustentadas por la cristiandad. En el medio de ambos extremos se encuentra el arminianismo (por el lado protestante) y el molinismo (por el lado católico). En su mayoría, los pentecostales somos arminianos en nuestra soteriología; sin embargo, cada vez más protestantes (algunos pentecostales incluidos) se inclinan por el molinismo. Pero ¿Qué es el molinismo?

¿QUÉ ES EL MOLINISMO?

La doctrina molinista o molinismo es una doctrina religiosa cristiana que intenta reconciliar la providencia de Dios con el libre albedrío humano. El término proviene del apellido del teólogo católico español Luis de Molina, jesuita del siglo XVI. William Lane Craig, teólogo protestante, es uno de sus mejores defensores conocidos hoy en día, aunque otros molinistas importantes incluyen Alfred Freddoso y Thomas Flint. En términos básicos, los molinistas sostienen que además de conocer todo lo que hace o que va a pasar, Dios también sabe lo que sus criaturas elegirían libremente si estuvieran en cualquier otra circunstancia distinta de su realidad presente.

PRINCIPALES CARACTERÍSTICAS DEL MOLINISMO.

En el siglo XVI, Luis de Molina (Cuenca, 29 de septiembre de 1535 – Madrid, 12 de octubre de 1600), un sacerdote jesuita español, teólogo y jurista intentó frenar el avance del protestantismo en Europa. De Molina se opuso a la doctrina protestante de la predestinación, defendida por Martín Lutero en La voluntad determinada y Juan Calvino en su Institución de la Religión Cristiana. El pensador español no quiso que el mensaje protestante eliminase el concepto de la libertad de la criatura. Creyó que el protestantismo estaba sofocando el libre albedrío. Sus ideas quedaron plasmadas en su obra maestra titulada La Concordia del libre arbitrio con los dones de la gracia y con la presciencia, providencia, predestinación y reprobación divinas, publicada en Lisboa en 1588, en latín, la cual es considerada una de las obras más importantes de la gran filosofía escolástica española del siglo XVI.

Así pues, el molinismo nació con el propósito expreso de combatir la doctrina calvinista de algunos Reformadores, según la cual tanto los pecadores como el justo han perdido la libertad de la voluntad. El molinismo mantiene y defiende denodadamente el dogma Tridentino que enseña que la libertad de la voluntad no ha sido destruida por el pecado original y que esta libertad permanece intacta bajo la influencia de la Gracia divina (Cf. Sess. VI, can iv-v en Denzinger, “Enchiridion”, ed. Bannwart, Freiburg, 1908, nn. 814-15).

Para el molinismo la libertad de la voluntad es una consecuencia de la inteligencia, y como tal el más precioso don del hombre, una dote que nunca puede perder sin aniquilar su propia naturaleza. El hombre es necesariamente libre en todos los estados de la vida, actual o posible, sea ese estado la naturaleza pura, como en los animales (status purœ naturœ), o el estado de naturaleza caída (status naturœ lapsœ), o el estado de regeneración (status naturœ reparatœ). Si se privara al hombre de la libertad de la voluntad necesariamente degeneraría en su naturaleza y se hundiría al nivel de los animales.

De acuerdo con el molinismo, puesto el estado de pura naturaleza, privado de la gracia sobrenatural y sin una justicia sobrenatural, nunca existió y puesto que el estado de justicia original no ha sido reestablecido por la redención de Cristo, solo se puede tener en consideración el estado presente del hombre para resolver el problema de la relación entre la gracia y la libre voluntad. A pesar del pecado original y la concupiscencia, el hombre es aún libre, no solo respecto al bien y mal éticos en sus acciones naturales sino también en sus obras salvíficas sobrenaturales en las que la gracia divina coopera con su voluntad (sinergismo).

El molinismo escapa de las sospechas de pelagianismo afirmando desde el principio que el alma con sus facultades (intelecto y voluntad) deben ser primero constituidas por la gracia previniente, un principio sobrenatural de operación in actu primo, antes de poder, en conjunción con la ayuda del concurso sobrenatural de Dios, realizar un acto salvífico in actu secundo. Así, el acto salvífico es en sí mismo un acto de la gracia más que de la voluntad; es la obra común de Dios y el hombre, porque mientras que el elemento sobrenatural de acto se debe a Dios, a su vitalidad y libertad al hombre.

No se debe imaginar, sin embargo, que la voluntad tiene tal influencia en la gracia que refuerza el poder de la misma; el hecho es más bien que el poder sobrenatural de la gracia se transforma primero en energía vital de la voluntad y después, como concurso sobrenatural, excita y acompaña al acto libre salvífico. En otras palabras, la gracia como ayuda y cooperadora (gratia adiuvans seu cooperans), produce el acto conjuntamente con la voluntad. De acuerdo con esta explicación la divina gracia no solo hace el acto sobrenatural posible, sino que el acto mismo, aunque libre, depende completamente de la gracia, porque es la gracia la que hace posible el acto salvífico y la que estimula y asiste en producirlo. Así el acto es completamente producido por Dios como primera causa (Causa prima), y también completamente por la voluntad como causa segunda (causa secunda). Una mente sin prejuicios debe reconocer que esta exposición está lejos de incurrir en la sospecha de Pelagianismo o Semipelagianismo.

El Molinismo pretende armonizar dos verdades bíblicas aparentemente irreconciliables: (1) Dios ejercita soberano control sobre toda su creación y (2) los seres humanos son agentes libres, responsables por sus actos. Es importante notar que tanto el Calvinismo como el Arminianismo afirman estas verdades, pero el Calvinismo tiende mucho a enfatizar la soberanía de Dios, lo cual, llevado a un extremo, cae en el fatalismo, haciendo a Dios el autor del mal. Por otra parte, el libertarismo llevado al extremo puede llevar al Pelagianismo. El Molinista afirma rechazar ambas posiciones enseñando que Dios es soberano por medio de su atributo de omnisciencia.

EL CONOCIMIENTO MEDIO.

La ortodoxia protestante divide el conocimiento de Dios en dos grandes bloques, a saber, el conocimiento natural de Dios (scientia necessaria), y el conocimiento libre de Dios (scientia definita). El primer tipo de conocimiento se refiere a todo lo que Dios sabe en cuanto a su propia naturaleza y a todas las posibilidades compatibles con su naturaleza; la segunda clase de conocimiento tiene que ver con lo que Dios ha decretado efectuar por su libre voluntad.

A diferencia del protestantismo tradicional, en el molinismo la omnisciencia incluye tres tipos de conocimiento divino: conocimiento natural, conocimiento medio y conocimiento libre. Para el molinista, Dios tiene conocimiento natural—todas las verdades necesarias—y conocimiento libre—todas las verdades del mundo presente. Sin embargo, el molinismo coloca antes del conocimiento libre, el denominado conocimiento medio, incluyendo verdades contrafactuales—todo el conocimiento de los mundos posibles que podrían llevar a cabo la voluntad soberana de Dios. Contiene conocimiento acerca de todas las elecciones y decisiones de agentes libres si fuesen creados en un mundo en particular usando conocimiento contrafactual. Contrafactuales (CC) son estatutos condicionales del tipo “si… entonces…” en modo subjuntivo. Según el molinismo, estos estatutos son indispensables para el mecanismo de decisiones humanas. Por medio del uso del conocimiento medio—antes del decreto divino (creación)—Dios sabe lo que las criaturas harían en cualquier situación dada. Utilizando este conocimiento Él puede entonces materializar el universo por medio de su decreto divino en el que su soberana voluntad se lleva a cabo sin violación de la libertad humana. Una vez que Dios materializa el universo, entonces posee conocimiento libre de todos los hechos futuros.

El molinismo pues, afirma que, a partir del conjunto infinito de mundos posibles que pudiesen existir (conocimiento natural de Dios), existe un subconjunto infinito de mundos factibles que podrían llevar a cabo Su voluntad (conocimiento medio de Dios). Es así como en el modelo Molinista se afirma que Dios controla absolutamente todo soberanamente, y esto a pesar de que los humanos poseen verdadero libre albedrío por el que deben de dar cuentas (Kenneth Keathley, Salvation and Sovereignty: A Molinist Account, Nashville, TN: B&H Publishing, 2010, pp. 385-388).

EL MOLINISMO SE EXPANDE AL MUNDO EVANGÉLICO.

La fuerza y atractivo filosófico del molinismo no sólo atrajo a muchos teólogos católicos. El molinismo halló rápidamente adeptos en el movimiento evangélico moderno. Ciertamente no existe una denominación protestante o evangélica que se identifique como molinista; sin embargo, muchos teólogos y grandes pensadores modernos del sector protestante se inclinan por dicho sistema soteriológico. Uno de ellos, y quizá su más famoso exponente hoy en día, es el Dr. William Lane Craig.

William Lane Craig es un filósofo​ analítico y teólogo​ cristiano estadounidense. El trabajo filosófico de Craig se enfoca en la filosofía de la religión, la metafísica y la filosofía del tiempo. Su interés teológico se encuentra en los estudios del Jesús histórico y en la teología filosófica. Craig no sólo es el molinista protestante más famoso de la actualidad, sino que también ha hecho importantes contribuciones a las discusiones del argumento cosmológico a favor de la existencia de Dios, de la omnisciencia divina, de las teorías del tiempo y la eternidad, y de la historicidad de la resurrección de Jesús. Su investigación actual trata con la aseidad divina (auto-suficiencia) de Dios y con el desafío que plantean los relatos platónicos de los objetos abstractos para esta doctrina. Craig es autor de varios libros, siendo el más notable de ellos Reasonable Faith, publicado en español como Fe Razonable.

Construyendo sobre la obra de Alfred Freddoso, Craig es un férreo opositor del fatalismo y el determinismo calvinista, a la vez que defiende con fervor las ideas molinistas del conocimiento medio, los contrafácticos y la libertad humana.

¿IDEAS EXTRAÑAS, O ARMINIANISMO PARA NERDS?

Comprender el molinismo y sus postulados requiere conocer previamente el significado de varios términos usados por sus defensores para explicar su doctrina, entre ellos:

  1. ACTUALIZAR: Crear, materializar algo. Dicha actualización puede ser:
  • ACTUALIZACIÓN DÉBIL: Dios creando a un agente en circunstancias en donde Él sabía que el agente haría algo libremente. (Por ejemplo, el suicidio de Saúl).
  • ACTUALIZACIÓN FUERTE: Cuando Dios trae u ocasiona un estado de cosas a través de un ejercicio de su poder causal (por ejemplo, partir en dos el Mar Rojo, levantar a Jesús de entre los muertos).

 

  1. COMPATIBILISMO O DETERMINISMO SUAVE: El Compatibilismo es un intento de conciliar la proposición teológica de que cada evento es causalmente determinado, ordenado o decretado por Dios (esto es, el determinismo, no debe ser confundido con el fatalismo) – con el libre albedrío del hombre. Promulgado originalmente desde el punto de vista filosófico por los griegos estoicos y más tarde por numerosos filósofos como Thomas Hobbes y David Hume, y desde el punto de vista teológico por teólogos como Agustín de Hipona y Juan Calvino, el concepto del Compatibilismo del libre albedrío establecerá que, aunque el libre albedrío del hombre parece irreconciliable con la proposición del determinismo, ambos existen y son “compatibles” uno con el otro.

 

  1. COMPONIBILIDAD: La componibilidad (del latín componere, “poner juntos”) es un concepto filosófico debido a Leibniz por la que algo es posible en relación con algunos estados de cosas, hechos o circunstancias. Leibniz estableció que un elemento individual completo (por ejemplo, una persona) se caracteriza por todas sus propiedades, y éstas determinan sus relaciones con otros elementos individuales. La existencia de un elemento individual puede contradecir la existencia de otro. Un mundo posible comprende elementos individuales que son componibles; es decir, elementos individuales que pueden existir juntos. Leibniz indica que un mundo es un conjunto de elementos componibles, sin embargo, un mundo es una especie de colección de elementos que Dios podría traer a la existencia. Pero ni siquiera Dios puede traer a la existencia un mundo en el que hubiera una cierta contradicción entre sus miembros o propiedades.

 

  1. CONOCIMIENTO LIBRE (SCIENTIA LIBERA): El “momento lógico” en el conocimiento de Dios en donde Él sabe todas las proposiciones verdaderas en el mundo actual.

 

  1. CONOCIMIENTO MEDIO (SCIENTIA MEDIA): Localizada entre el Conocimiento Natural de Dios y su Conocimiento Libre, este “momento lógico” contiene verdades contingentes que no dependen de Dios; contienen, por lo tanto, Contrafácticos de la Libertad Criatural (CLC), como cualquier otro contrafáctico que es tanto contingente como no dependiente de Dios, si es que lo hay (por ejemplo, contrafácticos de la mecánica cuántica en una interpretación indeterminista).

 

  1. CONOCIMIENTO NATURAL/NECESARIO (SCIENTIA NATURALIS): Esto se refiere al “momento lógico” en donde Dios conoce todas las verdades necesarias, tales como las verdades de las matemáticas y la lógica. Este momento también incluye todas las posibilidades, ya que todo lo que es posible es necesariamente posible. Estas verdades no están bajo el control de Dios, pero tampoco son contingentes.

 

  1. CONTINGENCIA: La contingencia es el modo de ser de lo que no es necesario ni imposible, sino que puede ser o no ser el caso. ​ En general la contingencia se predica de los estados de cosas, los hechos, los eventos o las proposiciones. Es la noción que algo podría haber sido de otra manera o lo contrario. Una verdad contingente es algo que pasa a ser verdad, pero obviamente podría haber sido falso. Si una declaración es contingentemente verdadera, entonces eso significa que la alternativa fue genuinamente posible. Se suelen emplear algunos pasajes de la Biblia para defender la idea molinista de contingencia, por ejemplo: Génesis 19:2-3, 1 Samuel 13:13-14, 2 Reyes 13:19, Isaías 38:1-5 y Amós 7:1-6.

 

  1. CONTRAFÁCTICOS: Se denomina contrafactual o contrafáctico a todo acontecimiento o a toda situación que no ha sucedido en el universo actualmente observable por la investigación humana, pero que podría haber ocurrido (la situación o acontecimiento fácticos o fenoménicamente existentes son llamados por este motivo, algo ambiguamente, «actuales»). Se dice que el acontecimiento o la situación forman parte de un universo posible, mientras que el acontecimiento o situación actuales forman parte del universo fáctico o universo actual o universo real. Por ejemplo, en el mundo actual Aristóteles fue discípulo de Platón, pero en varios universos posibles Aristóteles puede no haber sido discípulo de Platón. En oposición a los contrafácticos se encuentra el necesitarismo, (las cosas deben ocurrir necesariamente tal cual ocurren), por ende, acepta sólo como posibles las cosas del mundo actual (actualismo). Los contrafácticos exhiben una estructura “si-entonces”, pero se utiliza un lenguaje de “estuviera-hubiera”. Este lenguaje indica situaciones que llegarían a pasar, si hubiera un escenario para ser cierto. Ejemplo: “Si Carlos estuviera en C, él se casaría libremente con Diana.” Este es un ejemplo de un tipo de contrafáctico en particular llamado “contrafácticos de la libertad Criatural (CLC o CFF en inglés)”. Se suelen presentar los siguientes pasajes de las Escrituras como evidencia del conocimiento contrafáctico de Dios: 1 Samuel 12:13-14, 23:10-13, Jeremías 38:17-18, Mateo 11:21-23, etc.

 

  1. DETERMINISMO: Es una doctrina filosófica según la cual todo fenómeno está prefijado de una manera necesaria por las circunstancias o condiciones en que se produce, y, por consiguiente, ninguno de los actos de nuestra voluntad es libre, sino necesariamente preestablecido. El determinismo argumenta que ya que el carácter de una persona (o la naturaleza, de acuerdo con algunos deterministas) determina sus decisiones, entonces en cualquier situación dada, una y solo una opción es en realidad posible. Cuando una persona hace una decisión, las condiciones previas (es decir, las circunstancias externas y el carácter interno de la persona) la dictan de manera que ninguna otra decisión pueda hacerse. El calvinismo suele considerarse determinista en su comprensión de la realidad: Todo es dirigido por la providencia y la soberanía divinas.

 

  1. ESTADOS DE COSAS: Situación general de un lugar y tiempo determinados. Se debe aclarar que la palabra “determinados” en esta definición no denota determinismo causal, sino que es utilizado en un sentido mundano.

 

  1. GRACIA PREVENIENTE (VERSIÓN MOLINISTA): Es el acto o proceso monergista de Dios, para llevarnos a la regeneración. Se debe notar que la gracia preveniente no es el proceso de regeneración, sino el proceso de llegar a la regeneración. Y este proceso es resistible.

 

  1. LIBRE ALBEDRÍO LIBERTARIANO FUERTE: Este punto de vista del libre albedrío libertariano (LAL) declara que para que una acción sea libre, el agente debe ser libre de escoger A o no A en cualquier situación en particular. Esta versión del LAL es completamente compatible con el Molinismo.

 

  1. LIBRE ALBEDRÍO LIBERTARIANO SUAVE: Este punto de vista del LAL declara que para que una acción sea libre, un agente debe ser el creador causal de sus propias decisiones, y no debe ser causalmente limitado por nada, por lo que las decisiones permanecen indeterminadas.

 

  1. MUNDO FACTIBLE O VIABLE: Este es un subconjunto en particular de mundos posibles que no solo tiene todas las proposiciones como componiblemente verdaderas, sino también todos los contrafácticos de libertad criatural mutualmente consistentes.

 

  1. MUNDO POSIBLE: Un dispositivo filosófico utilizado para expresar las afirmaciones modales. Se refiere a la manera que el mundo pudo haber sido. Puede ser pensado como un máximo estado de cosas que incluye cada otro estado de cosas o su complemento. Uno puede pensarlo también como una conjunción compuesta de cada declaración o su contradictorio. Este estado de cosas o declaraciones debe ser componible.

El molinismo quizá resulte ininteligible para el cristiano promedio, pero ciertamente resulta fascinante para cristianos con formación filosófica. Por tal motivo, muchos calvinistas no dudan en calificar al molinismo como un mero “arminianismo filosófico” o “arminianismo sofisticado”, es decir, arminianismo para nerds sin fundamento en la Palabra de Dios. Pero ¿Es realmente el molinismo una versión sofisticada de arminianismo? Analicemos brevemente las similitudes entre ambos sistemas.

R.O.S.E.S. (LOS 5 PUNTOS DEL MOLINISMO).

Es evidente en el molinismo la intención de reconocer y de afirmar el papel decisivo de la libertad del hombre, tanto en el orden natural como en el espiritual. La opción por el bien de parte del hombre provoca el concurso simultáneo de Dios, hace que sea eficaz el don de la gracia, realiza el plan del Creador y conduce de este modo a la salvación. Desde su perspectiva, Dios conoce lo que hará la voluntad libre en las diversas situaciones en que llegue a encontrarse una persona y sabe, en virtud del conocimiento libre, en qué situaciones llegará efectivamente a encontrarse la persona, pudiendo así prever con certeza el buen resultado de la gracia que va a dar a cada uno.

Bajo esta perspectiva, los predestinados son aquellos que han recibido de Dios las gracias con las que han colaborado libremente según la previsión infalible de Dios; los réprobos, por el contrario, no son aquellos a los que Dios no ha concedido las gracias para salvarse, sino los que reciben el castigo debido a su negativa prevista a salvarse. Para Molina el enemigo a vencer era el calvinismo. Lo que Molina pretendía hacer era combatir la doctrina de la doble predestinación (la elección divina de los justos para salvación y los réprobos para condenación), así como el determinismo (que Dios ha determinado y predestinado todo en el universo de antemano).

Así como la soteriología arminiana se resume en el acrónimo F.A.C.T.S. y la calvinista en T.U.L.I.P. la soteriología molinista también tiene su acrónimo, que es R.O.S.E.S. (Rosas en español).

  • R – RADICAL DEPRAVATY. La depravación radical en el molinismo equivale a la Total depravación del calvinismo y del arminianismo clásico, pero lo llaman de ese modo para no causar la controversia que se da al pensar que el ser humano está todo lo depravado que puede ser. Los molinistas también enseñan que la humanidad es completamente incapaz de venir a Dios por ellos mismos.

 

  • O – OVERCOMING GRACE. Superación de la Gracia. La gracia preveniente libera la voluntad humana dejándola lista para elegir o rechazar libremente a Dios. En este punto el molinismo trata de alejarse del semipelagianismo, al decirnos que la gracia prepara el alma para que nosotros decidamos seguir o no al Señor, al final es sinergismo post gracia, pero sinergismo al fin.

 

  • S. – SINGULAR REDEMPTION. Redención singular. Como todos están perdidos a causa de la depravación radical DIOS tomó la iniciativa de salvar a todos, como Dios desea que todos sean salvos, envió a Jesús a morir por todos, y como murió por todos, la salvación se vuelve real y accesible para todos, de aquí emana la gracia preveniente. Para evitar caer en el universalismo, los molinistas afirman que el sacrificio de Cristo no provee la salvación de todos, solo la hace posible.

 

  • E. – ETERNAL LIFE. Vida eterna. Es el sinónimo de la perseverancia de los santos del calvinismo, contrario al semipelagianismo y al arminianismo, habla de una seguridad en los salvos, una vida eterna garantizada sin la posibilidad de perder la salvación.

 

  • S. – SOVEREING ELECTION. Elección soberana, en lugar de elección incondicional. En el calvinismo, la elección incondicional es presentada de tal manera que da la impresión de que aquellos que mueren sin Cristo lo hicieron porque Dios nunca deseo su salvación en primer lugar. El nuevo término empleado por el molinismo (elección soberana) afirma que Dios desea la salvación de todos, pero haciendo énfasis en que nuestra salvación no está basada en nosotros escogiendo a Dios, sino en Dios escogiéndonos a nosotros (por su conocimiento medio).

¿CUÁL ES EL PROBLEMA CON EL MOLINISMO?

Como todo sistema teológico ideado por el hombre, el molinismo es imperfecto y falible. Tiene fortalezas y puntos débiles. Sus detractores también son muchos. Los calvinistas, por ejemplo, argumentan que el molinismo no deja de ser una especie de arminianismo sofisticado, que atenta contra la deidad de Dios, la antropología bíblica, y que además es incoherente con sus propios postulados filosóficos. Muchos arminianos, por otro lado, prefieren distanciarse del molinismo pues no ven necesarias las innovaciones teológicas y filosóficas de dicho sistema.

  1. Primero, para muchos el molinismo pone en tela de juicio la plena deidad de Dios ya que presupone que haya situaciones hipotéticas que podrían ocurrir independientes de su providencia. Estas situaciones hipotéticas están fuera del control de Dios y por lo tanto el Todopoderoso se ve obligado a escoger crear el mejor mundo posible de entre las opciones que le dan esas situaciones hipotéticas. Dios, pues, es como un jugador de cartas cósmico que solamente puede jugar conforme a las cartas que le fueron repartidas antes de la creación del mundo. Tal Dios no es soberano en el sentido bíblico del término. ¿Acaso no estipula el Salmo 115:3 que Dios hace todo lo que quiere? Al abrir la puerta hacia un cosmos sin el pleno dominio de Dios, se coronan el azar y la suerte en lugar del Rey de los siglos.

 

  1. Segundo, el Conocimiento Medio significa que Dios aprende lo que serán las decisiones de las personas sólo cuando estas ocurran. Dios sería entonces ignorante acerca de las futuras decisiones del hombre. Esto viola la Escritura que dice que Dios conoce todas las cosas (1 Juan 3:20) y no sólo las cosas que suceden en realidad. De hecho, los versículos usados por los Molinistas para apoyar el Conocimiento Medio en Mateo 11:21-24 y 1 Corintios 2:8, pueden ser usados para mostrar que el conocimiento de Dios es absoluto cuando se trata de eventos potenciales, no en desarrollo; y Él no aprende; Él conoce.

 

  1. Tercero, como el Conocimiento del Medio está relacionado a la libertad humana, éste falla en que no entiende la depravación del hombre. Las Escrituras no enseñan que la persona no regenerada puede escoger libremente a Dios. El corazón del hombre es engañador y perverso (Jeremías 17:9), el hombre está lleno de maldad (Marcos 7:21-23), ama más las tinieblas (Juan 3:19), no busca a Dios (Romanos 3:10-12), es impío (Romanos 5:6), está muerto en sus pecados (Efesios 2:1), es por naturaleza hijo de ira (Efesios 2:3), no puede entender las cosas espirituales (1 Corintios 2:4), y es, un esclavo del pecado (Romano 6:16-20). Por lo tanto, lo que es importante aquí, es entender que un no creyente es incapaz, en cualquier mundo posible, de entender y aceptar a Cristo dada su naturaleza caída, su estado no regenerado. Esta es la razón por la cual la Biblia enseña cosas como que Dios es quien ordena a las personas para que crean (Hechos 13:48), escoge quién será santo y sin mancha (Efesios 1:4), llama de acuerdo a Su propósito (2 Timoteo 1:9), nos escoge para salvación (2 Tesalonicenses 2:13-14), concede el acto de creer (Filipenses 1:29), concede arrepentimiento (2 Timoteo 2:24-26), nos hace nacer de nuevo (1 Pedro 1:3), trae a las personas a Sí (Juan 6:44, 65), nos predestina para salvación (Romanos 8:29-30) y nos adopta de acuerdo a Su propósito (Efesios 1:5; 1:11), nos hace nacer de nuevo no por nuestra voluntad sino por la Él (Juan 1:12-12), y trabaja la fe en el creyente (Juan 6:28-29). Aparentemente, el molinismo no toma en serio la corrupción radical del ser humano, ignorando que no hay ningún mundo posible en el cual un ser humano caído aceptaría a Cristo sin que la gracia del Espíritu lo atrajera. La conversión es siempre la obra del Omnipotente, nunca la decisión autónoma de un ser humano espiritualmente neutral. Por lo tanto, la idea de que hay un mundo hipotético en el cual un ser humano podría escoger a Cristo libremente (o sea, sin la intervención del Señor) es simplemente ficticia. La salvación, nos recuerda el profeta Jonás, es del Señor (Jonás 2:8).

 

  1. Cuarto, en términos puramente filosóficos, los teólogos protestantes ortodoxos (tanto arminianos como calvinistas) destacan que sí creen en el conocimiento medio ya que están convencidos de que Dios sabe todo lo que pasaría en todos los diferentes mundos posibles. Sin embargo, para ellos este conocimiento forma parte del conocimiento natural de Dios (scientia necessaria), es decir, no hay una tercera clase de conocimiento separado del conocimiento natural o libre de Dios. Proponer una tercera vía solo sirve para complicar la epistemología divina innecesariamente.

 

  1. Finalmente, y de forma bastante irónica, el molinismo acaba negando la libertad del individuo que pretende defender. Por ejemplo, si Dios decide crear un mundo en el cual un ser humano X ha de aceptar a Cristo, sus decisiones ya están todas predeterminadas. Tal individuo va a aceptar a Cristo sí o sí. En cada momento, todo lo que hace, piensa, dice, siente, y escoge tal persona está totalmente predestinado. Así que, en última instancia, el molinista acaba disparándose en el pie, hablando filosóficamente. De hecho, su postura es más fatalista que la perspectiva protestante tradicional. ¿Por qué? Porque en el molinismo, Dios decide crear un mundo según las cartas que el azar le reparta. El hombre, entonces, está sujeto al ciego proceso del azar. Pero en la teología, tanto calvinista como arminiana clásica, el ser humano se encuentra arropado por un Salvador bueno, misericordioso, y soberano, que dirige todas las cosas providencialmente para la gloria de su nombre y el bien de su pueblo.

ENTONCES… ¿QUÉ DEBEMOS PENSAR ACERCA DEL MOLINISMO?

¿Qué debemos pensar los cristianos arminianos acerca del molinismo? Los críticos del molinismo argumentan que el molinismo es más filosófico que bíblico. Según ellos, el molinismo debe recurrir a malabares filosóficos para reconciliar la soberanía de Dios y el libre albedrío humano en la elección de los que han de ser salvos, pero carece de fundamentos bíblicos solidos que lo respalden. La naturaleza filosófica del molinismo es obvia. Esto no necesariamente tiene que ser malo, pues toda verdad nos concierne, no sólo la verdad religiosa.

Algunos objetores al molinismo lo han tachado de herejía ideada por los semipelagianos, y sus defensores han sido acusados de aceptar un método teológico que se deriva no del texto a una especulación filosófica sino de una especulación filosófica al texto. Frecuentemente los molinistas son acusados de permitir que sus presuposiciones filosóficas distorsionen la exegesis gramático-histórica del texto, pero esto sería negado severamente por cualquier molinista.

Muchos arminianos se ven atraídos por el molinismo debido a sus obvias similitudes. El R.O.S.E.S del molinismo es muy similar al F.A.C.T.S de los arminianos. No podemos negar las similitudes, pero tampoco ignorar algunas diferencias entre ambos sistemas.

Otros cristianos rechazan el molinismo por su origen católico y jesuita. Pero cualquiera sea la razón para aceptarlo o rechazarlo, lo que sí es innegable es que los postulados del molinismo y su terminología no se encuentran explícitamente en la Biblia. Los molinistas argumentan que eso no significa que sus postulados y doctrinas sean falsos. Pero no pueden negar que la Biblia no habla sobre “mundos posibles”, “mundos viables”, “conocimiento medio”, o algo similar a eso.

Concordamos con muchos de nuestros hermanos arminianos en que hay algo interesante y enigmático con respecto molinismo, más la respuesta del protestantismo ortodoxo ha sido – y debe seguir siendo – que la idea misma del conocimiento medio es una especulación innecesaria. La existencia misma del molinismo nos invita a vigilar nuestras concepciones filosóficas a la luz de las Escrituras. Suele ser perjudicial poner a divagar nuestra razón, pensando que es soberana, cuando ni la razón ni la voluntad lo son, a fin de cuentas. De hecho, “como canales de agua es el corazón del rey en la mano del Señor; Él lo dirige donde le place” (Proverbios 21:1). Y “más engañoso que todo, es el corazón, y sin remedio; ¿quién lo comprenderá?” (Jeremías 17:9). Guardémonos de poner nuestros conceptos por encima de la Palabra de Dios. En suma, los protestantes contemporáneos haríamos bien en mantenernos anclados en los caminos de la ortodoxia.

 

 

Navidad

¿Es la Navidad un invento de Roma?

Por: Pastor Fernando Ernesto Alvarado.

Antes de apresurarte a llamar pagana la Navidad y a quienes la celebramos, quiero invitarte a examinar la historia. Muchos culpan al emperador Constantino El Grande de haber impuesto la Navidad e introducir una festividad pagana disfrazada dentro del cristianismo ¿Es esto cierto?

CONSTANTINO Y LA NAVIDAD.
Constantino El Grande es probablemente uno de los personajes más controversiales de la historia del cristianismo. Algunos dudan de que haya experimentado una auténtica conversión, mientras otros han llegado a considerarlo el “último de los apóstoles”. Aunque se dice que su madre Elena era una mujer cristiana, Constantino había sido criado dentro de la religión pagana y la adoración al dios Sol (Sol Invictus). La historia narra que tuvo una visión por medio de la cual Dios le hacía el llamado a conquistar el poder absoluto del imperio con el signo de la cruz. Así que en el año 313 d.C. Constantino emitió el edicto de Milán, que ponía fin a la persecución del cristianismo en el imperio. Por este hecho algunos autores atribuyen a la Navidad orígenes paganos. Pero el Edicto no mandó a los cristianos a adorar a Mitra ni al dios Sol, sino que contrapuso la celebración de la Navidad a los cultos paganos. Lo único que hizo el emperador Constantino fue oficializar la fecha de una costumbre ya arraigada entre los cristianos del segundo siglo para comenzar a desmantelar todo el sistema religioso pagano. Constantino hizo lo mismo con el día domingo. Los que sostienen que la Navidad tiene origen pagano, deben entonces hacer la misma afirmación con respecto al día del Señor, celebrado desde el alba del cristianismo pero afirmado también por Constantino. Después de la libertad otorgada a la Iglesia por Constantino con el edicto de Milán de 313, el cristianismo se convierte prácticamente en la única religión del imperio, incluso en Oriente, viéndose entonces con claridad que Constantino no había hecho más que reconocer un hecho consumado y terminar con la ficción del paganismo que estaba en franca decadencia. Si la Navidad se hubiese originado del paganismo, este habría subsistido y fortalecido, pero como el fenómeno fue al revés, fue el culto cristiano el que se fortaleció y expandió.

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EN VEZ DE ATACAR LA NAVIDAD, DEVOLVÁMOSLE SU ORIGEN Y SIGNIFICADO CRISTIANO.
Nadie puede negar que dentro de las celebraciones navideñas se encuentran prácticas profanas y en ocasiones hasta pecaminosas. Contra estas prácticas resultan legítimas no solamente las críticas, sino la resistencia misma a participar de ellas. Pero de eso a atribuirle orígenes paganos a la Navidad hay una distancia enorme, no solamente de carácter histórico, sino conceptual. La Navidad es absolutamente contraria a las prácticas paganas y, por lo mismo, no participa de su misma naturaleza. Además, el argumento del origen pagano desata un sin número de preguntas para quien lo sostiene. Por ejemplo: ¿Qué hacemos con los nombres de los días de la semana, que tienen orígenes paganos? ¿Qué hacemos con la tradición de soplar las velas del pastel de cumpleaños? ¿Qué hacemos con el hecho de que las argollas de matrimonio datan desde la Roma antigua, Grecia, y hasta el antiguo Egipto? ¿Será que quienes los usan son “paganos”? Incluso, “evangelio” es una palabra que se utilizaba en las culturas antiguas paganas para anunciar la victoria y conquista en una guerra. Entonces, ¿dónde trazaremos la línea?

RECUERDA…
La celebración misma de la Navidad es en sí un recordatorio tangible de que el cristianismo venció a las religiones paganas, no lo opuesto. Si la Navidad se hubiese originado del paganismo, este habría subsistido y fortalecido, pero como el fenómeno fue al revés, fue el culto cristiano el que se fortaleció y expandió.