Carismatismo, Confesión Positiva, Guerra Espiritual, Herejías, Neopentecostalismo, Pentecostalismo, Pentecostalismo Clásico

La cartografía espiritual y otros excesos neopentecostales

Por Fernando E. Alvarado

La guerra espiritual en el mundo, con la carne y con el diablo son una realidad para los seguidores de Cristo. Cualquier pentecostal bíblico reconocería la realidad de la misma. Las Asambleas de Dios, en una declaración adoptada por el Presbiterio General (USA) en sesión el 30 de julio de 2019, afirmó:

“La tríada—el mundo, la carne y el diablo—como descripción del ámbito en el cual tiene lugar la guerra espiritual, se remonta firmemente a la tradición bíblica. El apóstol Pablo, en Efesios 2:1–3, identifica esos tres elementos como los ámbitos en que se libera la batalla de los seres humanos. «En otro tiempo ustedes estaban muertos en sus transgresiones y pecados, en los cuales andaban conforme a los poderes de este mundo. Se conducían según el que gobierna las tinieblas, según el espíritu que ahora ejerce su poder en los que viven en la desobediencia. En ese tiempo también todos nosotros vivíamos como ellos, impulsados por nuestros deseos pecaminosos, siguiendo nuestra propia voluntad y nuestros propósitos».[1]

Si bien la guerra espiritual es una realidad siempre presente en la vida del cristiano, la verdad misma de la guerra espiritual ha sido distorsionada a niveles antibíblicos por ciertos grupos neopentecostales. Una especie de esquizofrenia espiritual parece haberse apoderado de muchos creyentes. La obsesión por los demonios y su obrar es el pan de cada día en muchas iglesias, las cuales invierten más tiempo en la cacería de demonios que en la adoración a Dios, la búsqueda de la llenura del Espíritu Santo, la formación del carácter cristiano y el conocimiento bíblico y teológico de sus miembros. ¡La era de los caza fantasmas evangélicos ha llegado! Como si de médiums espiritistas se tratase, estos cazadores de demonios presumen de sus habilidades extrasensoriales y tergiversan el verdadero don de discernimiento de espíritus, convirtiéndolo en una amalgama de ideas espiritistas, métodos humanos, visiones extrañas y creencias de origen pagano.

Peter Wagner, cabeza de The Global Harvest Ministries en Colorado Springs, Colorado (USA), y pionero del movimiento neoapostólico (NRA), el Iglecrecimiento y la guerra espiritual, definió tres niveles de guerra espiritual: En el Nivel de Tierra los demonios son echados fuera de individuos; la Guerra a nivel de lo Oculto involucra los más organizados poderes de las tinieblas (incluye la Nueva Era, las sectas cristianas, las falsas religiones, la Masonería, etc.); y la Guerra Espiritual a Nivel Estratégico que directamente confronta a los espíritus territoriales asignados por Satanás para coordinar las actividades sobre un área geográfica. En este último nivel se suele incluir una práctica conocida como “mapeo o cartografía espiritual” ¿En qué consiste tal cosa?

El “Diccionario Pequeño Larousse Ilustrado” define Cartografía como el arte de trazar mapas de espacios geográficos, ciudades, naciones y continentes. La cartografía espiritual intenta, mediante la localización y focalización de hechos importantes que suceden en un lugar geográfico, exponer las maquinaciones que usa satanás en el nivel geográfico para detener la evangelización eficaz y el avance del pueblo de Dios en el establecimiento del Reino de Dios y su justicia en ellas, y por lo tanto, de la mejor calidad de vida de la población en general. En opinión de quienes la practican, la cartografía espiritual ayuda a descubrir los poderes ocultos que rigen una ciudad, y por ende, focalizar la guerra espiritual para derrocarlos (Marcos 3:27) y destruir sus obras (Jeremías 1:10). La cartografía espiritual es un término creado en 1991 por George Otis, Jr., antiguo misionero de JUCUM/YWAM.[2]

Si queremos comprender la razón por la cual las cosas están como están hoy en día, es necesario examinar primeramente lo que ocurrió ayer. El determinar que existen fortalezas territoriales no es suficiente. También debemos resolver el problema de su origen: ¿De dónde vinieron? ¿Cómo fueron establecidas? La cartografía espiritual nos permite observar lo que yace bajo la superficie del mundo materialEn pocas palabras, los guerreros cristianos al final del siglo veinte pueden esperar enfrentar desafíos en el campo de batalla espiritual que son únicos tanto en tipo como en magnitud. Métodos comunes de discernir y responder a estos desafíos ya no serán suficientessi vamos a triunfar sobre las obras del enemigo debemos aprender a ver al mundo como en realidad es, no como lo que parece ser.”[3]

¿En qué fundamentaron Otis y Wagner su idea de la guerra espiritual a nivel estratégico y la cartografía espiritual? Aunque dicha enseñanza afirma tener bases bíblicas, sus bases son deficientes y su fundamente bíblico escaso:

La enseñanza de que la actividad demoníaca incluye autoridad sobre áreas geográficas está basada en un incidente registrado en Daniel 10. El profeta recibió a un mensajero divino que se había retrasado a causa de la resistencia del «príncipe del reino de Persia» durante veintiún días (Daniel 10:13). Ése es un pasaje de difícil interpretación, pero aun si el príncipe del reino de Persia es una entidad demoníaca, una sola referencia no es una base sólida para plantear una enseñanza acerca de la actividad demoníaca territorial.[4]

Sobre esta pobre base (un tan solo versículo) y una retahíla de textos fuera de contexto, los proponentes de esta enseñanza han elaborado un complejo sistema de “guerra espiritual estratégica” en el cual la cartografía espiritual juega un papel clave. Según sus practicantes, para preparar una cartografía espiritual hay que dar dos pasos.

  1. El primer paso es reunir información. Para una correcta cartografía espiritual es necesario hacer una investigación histórica, una investigación física y una espiritual.
  2. El segundo paso es actuar sobre la base de la información obtenida.

La investigación histórica revela personalidades y datos que pueden tener algún significado o representar algún aspecto negativo o positivo para la ciudad que se desea conquistar en el presente. Se cree que saber sobre cada ciudad, sus hechos importantes, tradiciones, escudo o bandera puede revelar tanto dones redentores como obstáculos para ese pueblo. Es de importancia conocer también sobre las tradiciones religiosas y creencias generalizadas de una ciudad, la presencia de sectas y la celebración de fiestas asociadas a fenómenos ocultos. La investigación física de la ciudad puede también ofrecer información sobre la planificación de la ciudad y el significado en ello. Esta investigación revela qué tipo de arte se exhibe en cada ciudad, qué lugares pueden estarse empleando para practicar el mal, tales como clínicas de aborto, áreas de prostitución, puntos de droga, etc. Hay que reconocer si los nombres de lugares específicos resaltan el mundo de las tinieblas de alguna manera.

La investigación espiritual identifica aquellos lugares donde se esté rindiendo culto a lo oculto tales como templos satánicos, centros de espiritismo, centros de reunión de masones. Identifica los lugares de adoración pagana. Explora si ha habido algún líder que haya consagrado la ciudad a una entidad del mal o si ha habido alguna maldición sobre el pueblo. De igual modo explora la extensión del evangelio y la práctica del cristianismo en el lugar.

Pero en una cartografía espiritual no basta tener los datos, hay que interpretarlos con discernimiento. Los “cartógrafos espirituales” creen sinceramente que es por medio de la oración y mediante la guía del Espíritu Santo que Dios les mostrará a los líderes y creyentes locales cuál es la acción más apropiada para su situación particular. La información obtenida se utiliza para que los intercesores trabajen con ella mediante la guerra espiritual a nivel estratégico, buscando la revelación de Dios sobre:

  • El don o dones redentores de la ciudad
  • Las fortalezas de Satanás en la cuidad
  • Los espíritus territoriales asignados a la ciudad
  • Pecado corporativo pasado o presente con el cual hay que tratar y resolver
  • El plan de ataque y el tiempo de Dios.

¿Suena complicado? Pues lo es. Y sin embargo, por muy extraño que pueda parecerle a los defensores de esta práctica, la Biblia no se refiere a la cartografía espiritual en ningún sentido. La cartografía espiritual, o la técnica para determinar el área geográfica de poder de un demonio para luchar con él, no es bíblica. La creencia en la cartografía espiritual también se asocia se asocia más bien con la teología del dominio y el reconstruccionismo cristiano, los cuales buscan lograr la plenitud del reino de Dios en la tierra hoy. Para sus practicantes, el mapeo espiritual es una preparación esencial en la lucha directa contra los espíritus territoriales que se dice que gobiernan un área geográfica más grande. Estos demonios territoriales responden directamente a Satanás, son administradores de un área grande y, a veces, se les llama «hombres fuertes». Este término proviene de una mala aplicación de Marcos 3:27:

«Ninguno puede entrar en la casa de un hombre fuerte y saquear sus bienes, si antes no le ata, y entonces podrá saquear su casa»

Los “mapeadores espirituales” o “guerreros estratégicos” parecen ignorar felizmente que Jesús es el que ata en este caso, no sus seguidores. Y con una fe sincera, pero antibíblica y mal orientada, buscan ser ellos los “conquistadores” en nombre de Dios, que expandan Sus dominios y pongan en fuga a las huestes de maldad y demonios territoriales. La idea de las Cruzadas ha sido resucitada, pero esta vez es llevada al plano espiritual. El dominionismo detrás de la “Guerra Espiritual Estratégica” y el “mapeo Espiritual” es evidente. Cindy Jacobs, otra promotora de esta enseñanza, dijo:

Cuando tomamos posesión de la tierra sobre nuestras ciudades, logramos el control de sus campos de acción a nivel político, físico y espiritual.[5]

Uno de los problemas con tales ideas radica en el riesgo de entrar en el error del movimiento de la “Lluvia Tardía”, un movimiento anti-dispensacional y amilenial que enseña que el Señor está derramando Su Espíritu de nuevo, como lo hizo en Pentecostés (lo cual es cierto), y usando los creyentes para preparar al mundo para Su Segunda Venida, dominándolo por sí mismos (he aquí el error). Muchos líderes del movimiento aceptan enseñanzas como la del Reino Ahora, los hijos manifiestos de Dios, la doctrina de la restauración y del dominio cristiano (generalmente liderado por naciones cristianas como Estados Unidos). Estas corrientes insisten en que hay que tomar el poder en todas las esferas (política, educativa, científica, etc.) para dar entrada a Jesús en su Segunda Venida.

Este anhelo de conquista territorial ha llevado a muchos proponentes de este movimiento a caer en extrañas prácticas. Ana Méndez, pseudo profetisa y promotora de estas ideas relata que, como parte de su guerra estratégica, ella “ha estado en pie de guerra en los Himalayas… en el mismo Monte Everest, en las regiones superiores del Río Nilo”, y que “localizó el Jardín del Edén en Turquía y construyó un altar simbólico para la gloria de Dios”, que “confrontó los poderes de la oscuridad en el río Amazonas y también ungió con aceite la antigua ruta comercial entre Egipto e Israel.” Según ella, estas son sólo “algunas de las asignaciones que el Señor le ha encomendado en el frente de la contienda.”[6]

Uno bien podría preguntarse: Además de unos viajes grandiosos a destinos exóticos, ¿qué efecto práctica han tenido realmente estas excursiones? y ¿sobre qué base bíblica, instrucción apostólica, precedente histórico neotestamentario se llevan a cabo estas supuestas “hazañas espirituales”? Ana Méndez procede de un contexto de vudú y hechicería y no nos extraña que sostenga tales ideas. Lo verdaderamente increíble es que muchos en el movimiento pentecostal se hayan tragado esas mentiras.

La Biblia nos dice que resistamos al diablo (Santiago 4: 7). También nos instruye a mantenernos firmes contra los planes del diablo por medio de usar la armadura de Dios, la Palabra de Dios y la oración como armas (Efesios 6: 10-18). La victoria, dice Proverbios 21:31, pertenece al Señor. Lo que hay que recordar es que Satanás ha sido derrotado, junto con los gobernantes de este mundo (Juan 12:31). En ninguna parte se nos anima o manda a temer a los demonios, nombrarlos, realizar viajes exóticos, caminatas de oración y conquista para tomar las puertas de una ciudad, vuelos de unción en avionetas o realizar cartografías demoníacas.

Aunque la “guerra espiritual estratégica” y la “cartografía espiritual” se nos venden como algo sobrenatural, espiritual y místico, sólo refleja el anhelo materialista del hombre por controlarlo todo por sí mismo y usando sus propios métodos terrenales. La tendencia humana es buscar alguna manera de hacer la obra nosotros mismos. Es más fácil si podemos reducirlo a una formula o ciertos pasos a seguir (como en el denominado “mapeo espiritual”). Esto es lo que pide nuestra cosmovisión occidental aristotélica de seguir la lógica deductiva para una conclusión o solución científica. Es mucho más difícil para la naturaleza humana humillarse, buscar el rostro de Dios, disponernos a oír de Dios, orar, ayunar, y depositar nuestra fe y confianza en Dios Altísimo.

La “guerra espiritual estratégica” es atractiva precisamente porque, aunque presume hacer la obra de Dios, lo hace robándole parte de su gloria y dándosela al hombre: Es el “guerrero espiritual” quien hace el trabajo, el que emplea sus propios métodos para detectar las artimañas del enemigo e investiga (como lo haría en cualquier investigación terrenal) el procedimiento correcto, y quien a través de sus caminatas, unciones aéreas, toma de puertas y mapeos toma posesión para su Señor de la tierra. ¡Es el hombre quien conquista! ¡son los guerreros de Dios los que hacen huir al enemigo! ¡Es el hombre, con su poder de atar, desatar, declarar, confesar positivamente y decretar realidades quien luce victorioso en esta guerra por el dominio!

Poco importa que los defensores de esta doctrina se escuden en Daniel 10 para defender su error. Es más, Daniel 10 contradice tal doctrina en vez de apoyarla. La lucha en el caso de Daniel y el príncipe del reino de Persia y lo que seguiría con el príncipe de Grecia se libraba entre las fuerzas espirituales sin el conocimiento ni la ayuda de Daniel. De hecho, el mensajero celestial que había sido mandado con la respuesta de la oración de Daniel declaró: “Y ninguno me ayuda contra ellos, sino Miguel vuestro príncipe” (Daniel 10:21). Sí, leíste bien: ¡Dios no necesita “cruzados” espirituales, “princesas guerreras” ni “generales” humanos en su lucha con las huestes espirituales demoníacas! ¡Él se basta a sí mismo!

Obsesionarnos con cuestiones como la destrucción de fortalezas, la identificación y atadura del hombre fuerte (cosas que dependen de Dios y no de nosotros), lidiar con los demonios y la territorialidad de los mismos, las maldiciones heredadas por actos y pactos ancestrales, la creación de una guerrilla especializada y un cuerpo de inteligencia para realizar el espionaje espiritual; así como el uso controvertido de símbolos como el aceite y el vino para romper ataduras satánicas sobre territorios, la necesidad de hacer mapas espirituales para la identificación de los nombres y apellidos de los demonios y la ubicación de las fortalezas enemigas antes de poder romper las ataduras espirituales y liberar la bendición de Dios, las caminatas de oración y conquista territorial, ¡Todas ellas son cosas nacidas de ideas humanas! Algunas de ellas parten de una verdad bíblica ¡Pero ninguna de ellas es enseñada en las Escrituras! Y si hacer tales cosas no es mandato divino ¡Todo resulta ser inútil y antibíblico! No significa que todas esas cosas sean malas en sí mismas, pero no son necesarias en última instancia y sí pueden desviar nuestra fe de lo importante: el poder del Espíritu Santo, sus dones y lo revelado en las Escrituras.

Como pentecostales que estudian y aman la Palabra, jamás debemos abandonar las claras enseñanzas de la Biblia por seguir las novedades que apelan a la inteligencia y el conocimiento humano, o peor aún, las creencias espiritistas de los pueblos. Jesús prometió: “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.” (Hechos 1:8). Lo que ha sido la clave del éxito del Movimiento Pentecostal ha sido el poder del Espíritu Santo. Él es nuestro estratega y nuestro manual de guerra es la Biblia, la Palabra de Dios. El Señor de los Ejércitos es nuestro General. Dios mismo es quien manda a las legiones celestiales y no somos nosotros. El Espíritu Santo nos da Su conocimiento (el discernimiento y otros dones) y no los “servicios de inteligencia” de un falso apóstol o de un inventado nuevo ministerio de “Guerra Espiritual Estratégica” con sus prácticas de “espionaje espiritual”, como lo apellidó Bob Beckett[7], y que ahora se llama “cartografía espiritual.” Somos llamados a ser más bíblicos y más inteligentes que eso.

FUENTES:


[1] La Guerra Espiritual y el Creyente, (DECLARACIÓN ADOPTADA POR EL PRESBITERIO GENERAL DE LAS ASAMBLEAS DE DIOS DE ESTADOS UNIDOS EN SESIÓN EL 30 DE JULIO DE 2019), disponible en línea en: https://ag.org/es-ES/Beliefs/Position-Papers/Spiritual-Warfare-and-the-Believer

[2] George Otis Jr., Last of the Giants, Chosen Books, Tarrytown, NY, 1991, p.85.

[3] C. Peter Wagner, ed. La Destrucción de Fortalezas en su Ciudad. Nashville, TN: Editorial Caribe, 1995, p. 32.

[4] La Guerra Espiritual y el Creyente, (DECLARACIÓN ADOPTADA POR EL PRESBITERIO GENERAL DE LAS ASAMBLEAS DE DIOS DE ESTADOS UNIDOS EN SESIÓN EL 30 DE JULIO DE 2019), disponible en línea en: https://ag.org/es-ES/Beliefs/Position-Papers/Spiritual-Warfare-and-the-Believer

[5] Cindy Jacobs, Conquistemos las Puertas del Enemigo: instrucciones para una intercesión militante (Nashville, TN: Editorial Caribe, 1993), p. 263.

[6] Ana Méndez, “Los cielos serán conmovidos”, (Lake Mary, FL: Casa Creación, 1999), p. 10.

[7] Véase: Bob Beckett, Compromiso Para La Conquista, Editorial Peniel (2006).

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