El sionismo es considerado por muchos como un sistema político basado en la exclusividad étnica judía, dándoles derechos políticos preferenciales en el actual Estado de Israel. El sionismo actual promueve el retorno del pueblo judío a su tierra natal y la reanudación de la soberanía judía en la Tierra de Israel, persiguiendo objetivos tanto tangibles como espirituales. El sionismo cristiano tiene numerosos críticos y ha despertado mucha controversia. Muchos teólogos se preguntan si el sionismo cristiano reduce la importancia del nuevo pacto de Cristo. Muchos eruditos del Antiguo Testamento están preocupados por los cristianos sionistas que ignoran las demandas éticas de los profetas en relación con el trato a los palestinos. Muchos estudiosos del Nuevo Testamento sostienen que las promesas de tierras del Antiguo Testamento se han reinterpretado. La promesa del evangelio no es tribal o local, sino universal y global. E incluso los judíos deben entrar en esta nueva realidad mesiánica. Además, estos eruditos rechazan la idea de que el Israel moderno es el Israel de los tiempos bíblicos, o que el pueblo judío tiene derecho exclusivo a la tierra. Ellos creen que Jerusalén debe ser compartida por todas las personas. (La interpretación de Romanos 9–11 es central en estos debates). Los éticos, tanto judíos como cristianos, también han criticado la tendencia del sionismo cristiano a ver un propósito divino en la polémica y agresiva política del gobierno israelí. Esto, argumentan, ha llevado el excepcionalismo político de Israel y ha silenciado la capacidad de la iglesia para promover la justicia y la pacificación en el Medio Oriente. (El excepcionalismo es la creencia de que un grupo en particular posee, de manera inherente e inalienable, ciertos privilegios y un estatus especial que no están disponibles para ningún otro grupo). En la cosmovisión cristiana sionista, los palestinos son considerados como residentes extranjeros en el estado de Israel de hoy. Muchos cristianos sionistas se incluso resisten reconocer a los palestinos como un pueblo distinto. Afirman incorrectamente que los palestinos se mudaron al estado de Israel desde las naciones árabes circundantes después de que Israel prosperó. Algunas de estas ideas provienen del miedo y un odio profundo al islam, ya que la mayoría de los palestinos son musulmanes. Sin embargo, muchos palestinos son cristianos, un hecho que muchos cristianos sionistas ignoran, a pesar de que los árabes cristianos han adorado a Cristo desde los primeros días de la iglesia (Hechos 2:11). Sin lugar a duda, el sionismo cristiano seguirá siendo un tema muy debatido en las iglesias evangélicas, no solo por sus interpretaciones particulares de la Biblia sino también por las circunstancias de nuestra era política moderna.
Categoría: LEGALISMO Y TENDENCIAS JUDAIZANTES
Atrapados entre la santidad y el legalismo
La mayoría de las iglesias latinoamericanas, especialmente las pentecostales, fueron influenciadas por el movimiento de santidad originado en los Estados Unidos, a fines del siglo XIX. Este movimiento puso énfasis en la santidad personal como medio para agradar a Dios, y si bien esta enseñanza es correcta, se hace en desmedro de otra doctrina que otrora fue el pilar del mensaje evangélico, la mecha que encendió la Reforma del siglo XVI y a la cual el apóstol Pablo dedicó una parte central en sus cartas: la salvación por gracia. Somos salvos, no porque hayamos impresionado a Dios con nuestra conducta “santa”, sino por los méritos de Cristo en la cruz, y a esta salvación por gracia se accede sólo por medio de la fe (Romanos 1:17; Efesios 2:8-9). La santidad es una consecuencia de la obra del Espíritu Santo en el creyente, no un requisito para que éste obre. Sin embargo, el movimiento de santidad influyó en el naciente pentecostalismo de principios del siglo XX para que pusiera énfasis en la santidad en desmedro de la gracia.
Dialogando con los Adventistas: Miguel, Azazel y el Santuario.
Los Adventistas se presentan como cristianos evangélicos. Incluso si uno lee su base doctrinal oficial, encuentra que muchas de ellas son claramente identificables como evangélicas. Muchos cristianos ortodoxos hasta podrían considerar tolerable el énfasis adventista en la observancia del sábado, pues incluso grupos evangélicos como los Bautistas del Séptimo Día lo hacen sin que esto afecte su comunión con otros creyentes evangélicos. Para muchos otros, el énfasis adventista en una vida saludable y su obsesión por la ley mosaica (con sus regulaciones dietéticas) y el vegetarianismo, resulta hasta digno de encomio. Ciertamente, pocos evangélicos concordarían con los adventistas en la doctrina del sueño del alma y el aniquilacionismo, pero incluso esto podría ser tolerable para las iglesias protestantes más liberales. Sin embargo, las anteriormente mencionadas no son las únicas doctrinas adventistas que difieren del cristianismo bíblico. Los adventistas incluyen entre sus creencias muchas otras doctrinas antibíblicas, algunas de ellas verdaderamente extrañas y hasta peligrosas.
Dialogando con los Adventistas: Muerte, Estado Intermedio y Aniquilacionismo.
¿Posee el hombre un alma inmortal? Y si la posee ¿A dónde va el alma del hombre luego de morir? ¿Hay vida después de la muerte? ¿Qué le espera al hombre en la eternidad? ¿Existe el infierno? El hombre ha buscado la respuesta a estas interrogantes por siglos. Afortunadamente, la Palabra de Dios brinda respuestas claras y certeras a todas estas interrogantes. El adventismo, sin embargo, se distancia del cristianismo bíblico e histórico en su interpretación de estos temas.
Dialogando con los Adventistas: Regulaciones Dietéticas.
Los adventistas son conocidos por sus regulaciones dietéticas. Suelen evitar los alimentos que perjudican al organismo y aconsejan usar con moderación los alimentos que son beneficiosos, destacando la alimentación vegetariana. En países con amplia presencia adventista, la iglesia a menudo ha creado sus propias compañías de alimentos, generalmente de origen vegetal. Por tal razón, el vegetarianismo ha llegado a considerarse una de las principales características de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. En cuanto a lo que debe ser evitado por los adventistas están las bebidas estimulantes como las energizantes, el té, el café, el mate, las drogas lícitas como el alcohol y el tabaco en todas sus variantes y algunos tipos de alimentos. Los evangélicos, al igual que los adventistas, rechazamos el consumo de alcohol, tabaco y drogas sin prescripción médica. Sin embargo, no compartimos todas las restricciones dietéticas impuestas por los adventistas del séptimo día y otros grupos y sectas judaizantes. Los evangélicos reconocemos que Jesús abolió la ley establecida en los tiempos del Antiguo Testamento, y creó la ley perfecta incluso acerca de la comida. Dios destruyó la barrera entre los israelitas y los gentiles (Efesios 2:11-17). Además, Dios purificó a los gentiles y los alimentos inmundos que antes eran considerados detestables (Hechos 10:9-16).
Dialogando con los Adventistas: La observancia del sábado.
Aunque tienen muchas cosas dignas de admiración, no podemos estar de acuerdo con el legalismo enseñado por los adventistas del séptimo día. Los cristianos no estamos obligados a observar el sábado o un día de descanso semanal. Nosotros vivimos bajo “la ley del Cristo”, una ley que no obliga a guardar el sábado (Gálatas 6:2; Colosenses 2:16, 17). ¿Cómo lo sabemos? Primero veamos cuál es el origen de esta costumbre religiosa.
Pentecostales y Adventistas: ¿Puede haber comunión?
Hay demasiados problemas dentro de la Iglesia Adventista del Séptimo Día como para recomendarla como una iglesia sana. Aunque hay grupos adventistas que están cerca de la ortodoxia cristiana, hay muchos de ellos que no lo están. Esto se debe a que los adventistas extraviaron la mirada del evangelio de Cristo, para guiarse y fundamentarse en las visiones y sueños de la pseudo-profetisa Elena G. de White.
Judaizantes en el pentecostalismo de hoy.
Una tendencia judaizante y de veneración hacia Israel, sus costumbres y símbolos, se ha infiltrado en muchas iglesias, principalmente neo pentecostales e insanas doctrinal y litúrgicamente. Está comprobado que en ciertas congregaciones auto definidas como ‘iglesia cristiana evangélica’, o que confiesan serlo, pero se identifican con nombres alusivos al Antiguo Testamento, se ocupan más de Israel y de la cultura judía que del Señor Jesucristo y Su Evangelio. Pero, ¿Por qué lo hacen? Causa sorpresa que, al entrar a muchas congregaciones evangélicas, lo primero que ves son textos mencionando a Israel, escritos hebraicos y símbolos religiosos judíos. ¿Qué relación existe entre los decorados de muchas iglesias y el culto y la liturgia cristiana? Por si eso no fuera suficiente, en muchas iglesias evangélicas sobresalen más los niños del ‘ballet cristiano’ ataviados como judíos y danzando al son de la típica música israelí que la presencia misma del Espíritu Santo o la búsqueda sincera de Dios.