Gracia, GRACIA DIVINA, LEGALISMO Y TENDENCIAS JUDAIZANTES

Just Thinking | Legalismo sin cambio

El legalismo con su catálogo de reglas, normas y mandamientos de hombres, no ha cambiado nunca, ni podrá cambiar jamás, un corazón. Esto se debe a que vivir el Evangelio a la perfección no sólo es difícil, sino imposible (Santiago 2:10). Ciertamente, es más fácil cruzar el Océano Pacífico en un barco de papel que llegar al cielo a través de buenas obras (Gálatas 2:16). Lamentablemente, muchas iglesias continúan teniendo una teología basada en buenas obras, legalismo y tradiciones denominacionales sin la debida reflexión y contextualización. Elaborar catálogos de pecados y listas interminables de "ponte esto", "no uses aquello", "no te maquilles" "no uses pantalones", "usa un velo" y muchas otras prohibiciones más, sigue siendo la forma como intentamos mantener a los creyentes dentro de ciertos límites y parámetros ¿Cúal es el resultado? Se producen cristianos presumidos y altaneros que basan su fe en creerse mejor que otros. En otras palabras, basan su salvación en lo bueno que ellos son (o piensan que son), haciendo de Cristo un mero "asesor" en el proceso de salvación. Pero buscar la justificación a través de las obras, el vestuario o la apariencia de piedad es igual a caer de la gracia (Gálatas 5:4).

Avivamiento Espiritual, Bautismo en el Espíritu Santo, Continuismo, Pentecostalismo, Vida Espiritual

Una vida llena del Espíritu

La cultura occidental tiene una cosmovisión limitada, y percibe la realidad en dos ámbitos: (1) el mundo natural que opera conforme a leyes científicas comprobables, y (2) Dios que se limita a lo sobrenatural; es decir, lo interior y espiritual. Esta perspectiva es el fundamento de las filosofías humanísticas seculares. Este doble concepto no representa la manera en que gran parte del mundo ve la realidad, y por cierto no es el punto de vista bíblico del mundo de Dios. Dios nos ha dado su Espíritu Santo con el propósito de derribar las falsas barreras entre lo natural y lo sobrenatural.