Historia de la Iglesia, LEGALISMO Y TENDENCIAS JUDAIZANTES, Navidad, Tradiciones

Navidad, Bautismo, Santa Cena y Diezmo | ¿Qué tienen en común?

Por Fernando E. Alvarado

Para muchos cristianos modernos rechazar la Navidad se ha vuelto un punto de honor, al grado que etiquetan de paganos a sus hermanos cristianos que, haciendo uso de su libertad cristiana, optan por celebrar la Encarnación el 25 de diciembre. El supuesto vínculo pagano de la Navidad con las Saturnalias y la fiesta en honor al Sol Invictus (el Sol Invicto) suelen aderezar los argumentos anti-navideños cada año.

Dicho argumento, pese a su popularidad hoy, es relativamente nuevo. Ninguno de los padres de la iglesia hace referencia alguna a una supuesta conexión entre Navidad y Saturnalia o Sol Invictus en los primeros siglos de la iglesia. De hecho, durante el primer milenio de la historia de la iglesia, nadie hizo esa conexión.

La verdad probablemente sorprenda a algunos, pero lo cierto es que el 25 de diciembre se convirtió en la fecha de Navidad no en honor al Sol Invicto, sino debido a su conexión con la fecha presunta de la muerte de Jesús y la fecha de la concepción de Jesús. ¿Cómo así?

El autor cristiano Kevin DeYoung (MDiv, Seminario Teológico Gordon-Conwell) señala lo siguiente:

“Alrededor del 200 d. C., Tertuliano de Cartago notó que Jesús murió el día 14 de Nisán, que era equivalente al 25 de marzo en el calendario solar romano. En el Este, hicieron sus cálculos usando el día 14 del primer mes de primavera en su calendario griego local. En el calendario romano, esto era el 6 de abril. Así que, dependiendo de a quién le preguntes, Jesús murió el 25 de marzo o el 6 de abril. Tanto en Occidente como en Oriente, se desarrolló la misma tradición de que Jesús murió en la misma fecha en que fue concebido. Un tratado cristiano anónimo del norte de África del siglo IV afirmaba que el 25 de marzo era “el día de la pasión del Señor y de su concepción. Porque en ese día fue concebido, en el mismo que sufrió”. Agustín, en La Trinidad, mencionó ese mismo cálculo. De manera similar, en Oriente, el obispo Epifanio de Salamina del siglo IV sostuvo que el 6 de abril Cristo quitó los pecados del mundo y en la misma fecha fue “encerrado en el útero sin mancha de la santa virgen”. El hecho de que esta curiosa tradición existiera en dos partes diferentes del mundo sugiere que puede haber tenido sus raíces en algo más que una mera especulación… estos primeros cristianos estaban tomando prestado de una antigua tradición judía que decía que los eventos más importantes de creación y redención ocurrieron en la misma época del año. Desde la fecha de la muerte de Cristo, hasta la (misma) fecha de su concepción, podemos ver fácilmente de dónde podría haber venido la fecha de la Navidad. Si Jesús fue concebido el 25 de marzo, entonces la mejor fecha para celebrar su nacimiento debe ser nueve meses después, el 25 de diciembre (o, en Oriente, el 6 de enero). Si bien no podemos saber con certeza que de aquí es de donde viene el 25 de diciembre, y ciertamente no podemos ser dogmáticos sobre la historicidad de la fecha, existe una mejor evidencia antigua que sugiere que nuestra fecha de Navidad está ligada a la muerte y concepción de Cristo, en vez de las celebraciones paganas de Saturnalia y Sol Invictus.”[1]

Rechazar la Navidad por su supuesto vínculo con el paganismo es totalmente ridículo. Alrededor del 400 d.C., Agustín indicaría que los donatistas celebraban las fiestas de Navidad el 25 de diciembre. Debe tenerse en cuenta que los donatistas (un grupo que surgió durante la persecución bajo Diocleciano en 312) se oponían obstinadamente a cualquier transigencia ante sus opresores romanos y al paganismo, por lo que podemos estar seguros de que no consideraban la celebración de la Navidad, o la fecha del 25 de diciembre, como pagana en su origen. Los donatistas debían estar sumergidos en alguna tradición norteafricana antigua y, por lo tanto, las primeras celebraciones navideñas (que conocemos) pueden fecharse en la segunda mitad del siglo III. Esto es mucho antes de Constantino (a quien muchos señalan como quien impuso la Navidad como forma de asimilar el culto al Sol) y durante un período de tiempo en el que los cristianos intentaban evitar firmemente cualquier conexión con la religión pagana.

Los cristianos que hoy, por ignorancia de la historia o de lo que sea, califican de paganos a sus hermanos que celebran la Navidad, harían bien en considerar que, en tal caso, no sólo deberían rechazar la Navidad, sino muchos otros ritos y creencias del cristianismo bíblico que también pueden trazar similitud con el paganismo o fueron adaptaciones de algún ritual pagano. Hablemos con ejemplos…

EL BAUTISMO EN AGUA ¿UNA COPIA DE RITUALES PAGANOS?

En la mente de muchos evangélicos el bautismo fue “inventado” por Juan el Bautista, Jesús o los apóstoles, por lo que su origen cristiano es indubitable. Esto, sin embargo, dista mucho de ser la verdad. El bautismo fue una vez un rito religioso pagano practicado entre los pueblos de la antigüedad y después por los judíos mucho antes de Jesús o Juan el Bautista.

Las abluciones y los baños sagrados han sido frecuentes a muchas religiones antiguas a lo largo de la historia, principalmente como símbolo de purificación o de nacimiento a una nueva vida. Los ritos de agua se usaron en Egipto, en Babilonia y en otras religiones mistéricas como los ritos eléusicos, pero también dentro del hinduismo y el budismo. Para muchas religiones paganas el rito de inmersión en los ríos significaba borrar impurezas morales o rituales.[2]

Los romanos del tiempo de Cristo se interesaron en las religiones místicas de Egipto y Babilonia en algunas de las cuales se practicaba el bautismo como ritual. Por ejemplo en los ritos de iniciación del culto de Isis, el iniciado confesaba sus pecados delante de otros devotos y era luego bautizado en la creencia que el baño ritual lo purificaba de sus faltas y lo enrolaba en las filas de la diosa salvadora.[3] ¿Notas el parecido?

Ritos semejantes al bautismo fueron practicados ampliamente por los griegos paganos, principalmente por los seguidores de los misterios de Cibeles y Atis. Otra religión mistérica que practicaba el bautismo era el culto a Mitra (Sí, el mismo cuyo cumpleaños dicen algunos evangélicos que se celebra cada 25 de diciembre). En algún momento de la evolución del mitraísmo practicó el rito conocido como taurobolium o bautismo de los fieles con la sangre de un toro, el cual ya era también practicado también por otras religiones orientales.

Durante el taurobolium el iniciando penetraba, desnudo de cintura para arriba, en una fosa que se cubría a continuación con una plancha con orificios. Encima el oficiante mataba el toro con una harpe (cuchillo con un saliente lateral a fin de provocar una gran hemorragia), cuya sangre debía recibir el iniciando sobre su cabeza. Terminado el rito, los asistentes aclamaban al mystes (es decir, al bautizante) como un «hombre nuevo». El simbolismo es, pues, claro: el bautismo de sangre confería una nueva vida, significaba la trasferencia a un orden existencial superior, ajeno al imperio de la fortuna, trascendente a la corrupción y a la muerte (el iniciado es un renatus in aeternum, o nacido de nuevo para siempre).[4]

Cuando Juan el Bautista inició su práctica de bautizar a los penitentes no estaba haciendo algo nuevo. Sólo adoptaba una práctica que primero los paganos, y luego los judíos, habían creado. Aún antes del nacimiento de Cristo los judíos también practicaban el bautismo ritual para purificación, como sabemos por citas varias del apóstol Pablo y por los documentos sobrevivientes que muestran el uso que el bautismo era común entre los levitas y las comunidades religiosas no levíticas de diferentes épocas, como por ejemplo entre los Esenios del primer siglo.

Si bien los baños con agua para limpieza ritual (antecesores del bautismo) fueron ordenados por Dios a Israel (Éxodo 29:4; 30:17-21; Levítico 8:6; etc.), lo cierto es que dicha práctica era, antes de eso, también realizada por los sacerdotes paganos. A Dios, sin embargo, no le pareció inadecuada esta adaptación judaica de los viejos rituales practicados por los pueblos paganos vecinos de Israel. Alrededor de los años 200 a.C. – 70 d.C. los rituales de inmersión en agua fueron incorporados como parte del ritual en el período del Segundo Templo en Israel. En esa época se sumergían personas y también cosas como parte de las interpretaciones de los Fariseos a la Ley (Marcos 7:4).

Para los tiempos de Jesús, los judíos habían desarrollado una práctica adicional—el bautismo—para los Gentiles (los que no eran judíos) que querían convertirse al judaísmo.[5] Cuando se asoció con la circuncisión (para hombres) y la ofrenda de un sacrificio, el bautismo señaló la conversión a la fe judía y la entrada a la comunidad judía. Mientras que el acto del bautismo hacía eco de los temas del ritual del lavado y la purificación de los pecados, el propósito principal fue significar la adopción de una nueva identidad. El cristianismo no hizo sino adoptar una práctica judía y con fuertes semejanzas en el mundo pagano, dándole un nuevo significado.

¿Deberían los cristianos rechazar la práctica bautismal por su asociación previa con otras religiones? Dudo que alguien dentro del evangelicalismo moderno respondería sí a esta pregunta. Y ciertamente, por su vinculación con el culto a Mitra (la misma que algunos hacen con la Navidad), el bautismo (para ser coherentes) también debería entrar en dicha categoría de sincretismo cristiano que la Navidad. Esto mismo también puede decirse de otro sacramento cristiano: la eucaristía, comunión o cena del Señor.

LA CENA DEL SEÑOR ¿COPIA DE VIEJOS RITUALES MISTÉRICOS?

Misterios y religiones mistéricas antes y contemporáneos al cristianismo practicaban ritos similares a la eucaristía o cena del Señor. Esto puede constatarse al estudiar las antiguas religiones de misterio relacionados con Isis, Serapis, Anubis y, sobre todo, Osiris, cuyo culto fue importado luego por Roma. Sin embargo donde adquirieron carta de naturaleza fue en el entorno helénico: mitraísmo (Frigia), cultos a Cibeles, Atis, Diónisos y Deméter (las Thesmoforias de Eleusis).

De acuerdo con los eruditos en la materia, el rito principal de la religión mitraica era un banquete ritual, con ciertas similitudes con la eucaristía del cristianismo. Según Justino, los alimentos ofrecidos en el banquete eran pan y agua,[6]​ aunque hallazgos arqueológicos apuntan a que también se utilizaba carne de animales sacrificados y libaciones de vino,​ e incluso pan y vino, como en el rito cristiano. Esta ceremonia se celebraba en la parte central del mitreo (templo de Mitra), en la que dos banquetas paralelas ofrecían espacio suficiente para que los fieles pudieran tenderse, según la costumbre romana, para participar del banquete.[7]

Si bien el mitraísmo se difundió en el Imperio romano entre los siglos I y IV d. C. debe tenerse en cuenta que esta religión pagana es aún más antigua que la fe cristiana. De hecho, es una religión de origen persa. En la Persia aqueménida la religión oficial era el zoroastrismo, que postula la existencia de un único dios, Ahura Mazda. Esta divinidad es la única mencionada en las inscripciones que se conservan de la época de Darío el Grande (521-485 a. C.). Sin embargo, se conserva una inscripción, hallada en Susa, de la época de Artajerjes II (404-358 a. C.), en la que se menciona a Mitra junto a Ahura Mazda y a otra deidad llamada Anahita. La primera referencia en la historiografía grecorromana al culto de Mitra se encuentra en la obra del historiador Plutarco, quien menciona que los piratas de Cilicia celebraban ritos secretos relacionados con Mitra en el año 67 a. C. Es por eso que muchos críticos del cristianismo sostienen que éste se limitó a copiar ritos de las viejas religiones mistéricas, algo que sin duda rechazamos.

El parecido, sin embargo, es más que obvio y aunque muchos hoy rechazan la Navidad por su supuesta vinculación con el culto a Mitra y al Sol Invicto, lo mismo podrían decir otros de la eucaristía, la comunión o cena del Señor. Sin embargo, nadie piensa rechazar dicho sacramento por el mismo motivo.

EL DIEZMO, OTRA PRÁCTICA DE ORIGEN PAGANO

Dentro del judaísmo ya en el Antiguo Testamento la inmersión se practicaba para la purificación legal. Los esenios practicaban esta purificación, para ellos moral, como han podido demostrar sus piscinas rituales en Qumram.

La Enciclopedia Americana define el diezmo general como “la décima parte del producto u otro ingreso, pagado voluntariamente o por autoridad de la ley para beneficio de instituciones religiosas, el sostenimiento de sacerdotes y pastores, y la ayuda de los necesitados.”[8] El diezmo es una práctica común hoy en muchas iglesias cristianas como forma de sostener el ministerio pastoral; pero ¿Sabes cuál es el origen de esta práctica?

La primera vez que el diezmo es registrado en la Biblia es en relación con el patriarca Abraham entregando los diezmos al sacerdote Melquisedec (Génesis 14:20). También es mencionado por Jacob en Génesis 28:22. Curiosamente, ambos relatos nos hablan del diezmo siglos antes de que se instituyera el diezmo para los sacerdotes levitas, evidenciando que el diezmo es anterior a la ley de Moisés.[9]

En los versículos finales de Levítico 27 (principalmente los versículos 30-34) se dan preceptos sobre los diezmos bajo la ley mosaica. Varios conceptos de diezmos se describen también en Deuteronomio 14:22-29.[10] ​Así pues, el diezmo era la manera de sustentar la tribu israelita de Leví, que no podía poseer herencias de tierras, sino que su herencia era el 10% de lo que rindiera lo producido por los cultivos y los ganados de todas las otras tribus de Israel, es decir, sus ganancias eran el 10%, pues su labor era dedicarse a administrar el tabernáculo de Jehová.

El diezmo no solo era una obligación para el que lo daba (el pueblo de Israel), sino también para quienes tenían el deber de recibirlos y administrarlos (los ministros); entre algunos de sus usos obligatorios era el de ayudar a las viudas, huérfanos y extranjeros (Deuteronomio 26:12-13). Recibido del producto de cada año, se llevaría el diez por ciento al alfolí, y de allí comerían todos los sacerdotes y sus familias.

En el libro de Malaquías 3:8-12, la infidelidad en los diezmos se considera un robo a Dios, mientras que la fidelidad en los diezmos se presenta como una prueba de bendiciones.[11]

Al leer el Antiguo Testamento, muchos suponen hoy que el diezmo fue “inventado” por Abraham o Jacob, para luego ser incorporado oficialmente en el judaísmo bajo Moisés y registrado como norma en el Pentateuco, pero esa no es la verdad. La práctica del diezmo no es de origen judío, sino pagano. Lo que el judaísmo hizo fue más bien adaptar o “redimir” dicha práctica para luego usarla dentro del culto a Jehová y el sostén del sacerdocio levítico.

La evidencia histórica afirma que “En el Cercano Oriente antiguo están los orígenes de una ofrenda sagrada o pago sagrado a la deidad de una décima parte de los bienes o propiedades declarados. A menudo entregados al rey o al templo real, el ‘décimo’ era generalmente aproximado, no exacto. Se sabe que esta era la práctica en Mesopotamia, Siria-Palestina, Grecia y tan lejos en occidente como la ciudad fenicia de Cartago.”[12]

El Diccionario Bíblico Westminster define el diezmo como “Una décima parte del ingreso propio, consagrada a Dios.” Y nos informa también que “La separación de cierta proporción de los productos de la industria propia o del botín de guerra como tributo a sus dioses era practicada por varias naciones de la antigüedad. Los lidios ofrecieron un diezmo de su botín (Heródoto I, 89). Los fenicios y cartagineses enviaban un diezmo anual al Hércules de Tiro. Estos diezmos podían ser regulares u ocasionales, voluntarios o prescritos por la ley.”[13]

El diezmo, como regla general para el sostenimiento de los ministros religiosos y tributo a la deidad, es de origen pagano y precede en muchos siglos a la ley mosaica del diezmo. Cuando Abraham (en Génesis 14:20) decide entregarle a Melquisedec los diezmos, no lo hizo por mandato expreso de la ley de Dios, sino en cumplimiento de la tradición oriental del diezmo, la cual le requería separar cierta proporción del botín de guerra al dios de su devoción. En este caso a El-Elyon, el Dios Altísimo, a quien Abraham demostró su gratitud tras derrotar a los reyes amorreos (Génesis 14:1-24). Aunque un diezmo de un diez por ciento adicional de “botín de guerra” no estaba incorporado en la ley mosaica, incluso esta práctica fue adoptada en el judaísmo, ya que sí se menciona un uno por ciento adicional al diezmo en Números 31:25-47 con fines militares.

La costumbre del diezmo pre-mosaico se menciona incidentalmente en Génesis 41:34, en donde José instó a los egipcios a duplicar su diezmo para cubrir los años de escasez, dando en su lugar la quinta parte de sus cosechas como tributo al Faraón. ¡Incluso los romanos llegaron a practicar el diezmo! En tiempos del Nuevo Testamento, tras la conquista de Siria-Palestina, el Imperio Romano exigió como tributo el diez por ciento de los granos y el veinte por ciento de los árboles frutales, de sus súbditos conquistados, incluyendo a Judá.

El cristianismo adoptó la práctica del diezmo desde sus inicios. De hecho, el catolicismo (que hoy ya no practica el diezmo e incluso condena dicha práctica entre los evangélicos) fue la primera iglesia cristiana en adoptarlo. La iglesia católica promulgó durante el Concilio de Tours del 567 d.C., un decreto para la recolección del diezmo.[14] En 585, durante el Segundo Concilio de Macon, se adoptó la obligación de una contribución a la Iglesia con el fin de un desarrollo estructural en los templos. El diezmo no era la décima parte sino un tributo de acuerdo con la realidad económica de la persona, la cual se entregaba al obispo, aunque más tarde el derecho de exigir los diezmos pasó a los sacerdotes parroquiales.[15]

Aunque Martín Lutero, el teólogo detrás de la reforma protestante, dijo que la ley de la gracia excluye la ley del diezmo[16], algunas denominaciones protestantes creen y practican hoy el diezmo como modelo de generosidad no obligatoria. En algunas iglesias evangélicas (sobre todo pentecostales) el diezmo se considera obligatorio; no obstante, la mayoría consideran que el diezmo debe ser libre y sin compromiso.[17]

Pero si hemos de rechazar todo lo que proceda del paganismo ¿Por qué el diezmo siempre es excluido de la lista? Fueron los paganos quienes primero lo practicaron, no los judíos ni los cristianos. Curiosamente, muchas de las iglesias y pastores que insisten en rechazar las celebraciones navideñas por su supuesto origen pagano, son las mismas que felizmente apoyan y promueven el pago de diezmos hoy. ¿Por qué? Claro, el diezmo les es favorecedor. Nadie con medio seso se opondría a su fuente de ingresos. Esto, sin embargo, muestra lo absurdo de la lógica anti-navideña de muchos evangélicos.

¡QUÉ TAL SI SOMOS COHERENTES! 

Si fuésemos arrastrados por la lógica de nuestros hermanos anti-navidad, dudo que habría algo de nuestra sociedad y hasta del cristianismo que no podríamos señalar como pagano. Y es que los 3 casos anteriores, aunque ilustrativos, no son los únicos ejemplos de adaptación o “redención” de términos o conceptos provenientes del paganismo o parecidos a prácticas paganas. Como lo señalé en un artículo anterior:

“Los antiguos hebreos usaron el nombre «El», el nombre de una deidad semita antigua para hablar de «Elohim». Esto significa que el nombre designado al Dios hebreo ya aparecía en escritos de otras culturas, más antiguas que la cultura israelita, es decir, culturas paganas. Los hebreos también importaron imágenes paganas de querubines, seres alados con rostro de hombre, propios de la cultura mesopotámica y los apropiaron para la liturgia hebrea. También los cristianos usaron uno de los términos más conocidos por la filosofía platónica, el «logos» (un concepto pagano), para hablar de Jesús… [incluso] la glosolalia era practicada en los cultos mistéricos de Asia menor. Tanto en el monte Delfos como en los cultos de Mitra, las mujeres sobre todo, hablaban lenguas ininteligibles cuando eran «poseídas» por el espíritu profético. Los mismos traductores del texto hebreo del Antiguo Testamento, cuando tradujeron al griego, tomaron elementos paganos como el término «Hades» para hablar del «Seol» hebreo… La frase de Jesús «dura cosa te es dar coces contra el aguijón» ni siquiera la inventó Jesús. Es más bien una cita literal del autor pagano Eurípides. Podríamos decir que ni el Jesús resucitado tiene problemas en citar, cuando es conveniente, refranes de origen «griego»… El término «Estrella de la mañana», que tanto Pedro como Juan en Apocalipsis usan para referirse al Mesías, procede de un antiguo culto pagano babilónico donde adoraban a Venus, que era la última estrella que dejaba de brillar antes del amanecer. Es a Venus, la vieja Asera o Astarté, a quien Juan y Pedro le quitan dicho título para asignárselo a Jesús. ¿Qué paganos, no crees? Además, muchos reyes antiguos se hacían llamar «estrella o Lucero de la mañana» porque con sus políticas imperialistas vendían la propaganda de que su reinado traería un nuevo amanecer a la humanidad. En cambio, los autores bíblicos ya mencionados toman esos mitos paganos y les dan un nuevo significado para decir que es Jesús, el verdadero Hijo de Dios, quién traerá un nuevo amanecer a la humanidad.”[18]

¿Te das cuenta cuántos elementos «paganos» fueron asimilados por judíos y cristianos para dar testimonio de su fe y ser entendidos por sus pares gentiles? Por eso quienes no celebran la navidad por ser «pagana», o son ciegos a la realidad o desconocen cuánta cantidad de elementos «paganos» fueron reciclados por judíos y cristianos. ¿Cuál es la conclusión a todo esto?

Si vas a celebrar la Navidad, y si vas a colocar un árbol navideño como adorno de temporada, hazlo en paz y limpia conciencia. Al parecer, a Dios le importa menos que a algunos «cristianos» si usas o no ciertos símbolos o celebras ciertas fiestas. Él mismo tomó prestados en su Palabra algunos símbolos de pueblos extrabíblicos. Esto no debería extrañarnos, ya que muchas cosas que para nosotros son valiosas (como nuestras normas humanas, legalismos, reglas inventadas y normas antibíblicas) a los ojos de Dios son absurdas y sin valor alguno. Así qué ¡Feliz Navidad mi hermano en Cristo!

BIBLIOGRAFÍA Y REFERENCIAS


[1] Kevin Deyoung, “¿Es la Navidad una estafa pagana?”. Artículo publicado en Coalición por el Evangelio el 18 de diciembre de 2020. Disponible en https://www.coalicionporelevangelio.org/articulo/es-la-navidad-una-estafa-pagana/).

[2] F. Cumont, Les religions orientaux dans le paganisme romain, 4 ed. París 1929, 62-64.

[3] N. Turchi, Le religione misteriosofiche del mondo antico, Roma 1923, 147-152.

[4] M. N. F. Kautz, De Taurobolio, Lipsia 1738.

[5] Thomas M. Lindsay, “Baptism,” en The International Standard Bible Encyclopedia, vol. 1, ed. por Geoffrey W. Bromiley (Grand Rapids, MI: Eerdmans, 1982), 418.

[6] Fritz Graf, «Baptism and Graeco-Roman Mystery Cults», in «Rituals of Purification, Rituals of Initiation», in Ablution, Initiation, and Baptism: Late Antiquity, Early Judaism, and Early Christianity (Walter de Gruyter, 2011), p. 105.

[7] Gómez de Liaño, Ignacio: El círculo de la sabiduría: diagramas del conocimiento en el mitraísmo, el gnosticismo, el cristianismo y el maniqueísmo, Siruela, 1998, página 124-125 (Véase también: Loisy, Alfred (1967). Los misterios paganos y el misterio cristiano).

[8] Encyclopedia Americana, 1996 ed., s.v. “diezmo”.

[9] Norman Solomon, Historical Dictionary of Judaism, Rowman & Littlefield, USA, 2015, p. 459

[10] Sara E. Karesh, Mitchell M. Hurvitz, Encyclopedia of Judaism, Infobase Publishing, USA, 2005, p. 521

[11] David A. Croteau, Perspectives on Tithing: Four Views, B&H Publishing Group, USA, 2011, p.15

[12] Encyclopedia of Religion, Mircea Eliad, editor, 1987, s.v. “diezmo”.

[13] John D. Davis, ed., Westminster Dictionary of the Bible (Philadelphia: Westminster Press, 1964), s.v. “diezmo”.

[14] Encyclopedia Americana, Volume 30, Scholastic Library Publishing, USA, 2006, p. 788.

[15] Véase: ¿Qué es el diezmo?, por P. Jordi Rivero, publicado en www.catholic.net. Artículo disponible en: https://es.catholic.net/op/articulos/33028/cat/980/-que-es-el-diezmo.html#modal y consultado el 22/12/2021.

[16] David A. Croteau, Perspectives on Tithing: Four Views, B&H Publishing Group, USA, 2011, p. 179-180.

[17] Dean R. Hoge, Money Matters: Personal Giving in American Churches, Westminster John Knox Press, USA, 1996, p. 141.

[18] Pensamiento Pentecostal Arminiano, “¿Qué la Navidad es pagana? ¿En serio?”, disponible en: https://pensamientopentecostalarminiano.org/2019/12/14/que-la-navidad-es-pagana-en-serio/

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