Arminianismo Clásico, Calvinismo, Pentecostalismo Clásico, Sin categoría

¿Decadencia pentecostal o avivamiento calvinista?

¿Por qué es atractivo el calvinismo para las personas que hasta ahora han estado en iglesias no reformadas? ¿Qué ve la gente, especialmente aquellos que ya son cristianos, en el calvinismo? En particular, ¿Por qué es atractivo para las personas en Iglesias arminianas?

Neopentecostalismo, Pentecostalismo Clásico

¿Danza profética? ¿Tabernáculo caído de David?

La mal llamada “danza profética” suele definirse en el neopentecostalismo como un tipo de “danza de carácter espiritual e inspiración divina”. Sin embargo, este tipo de manifestaciones no es exclusiva del cristianismo, sino que ha estado presente en diversas culturas, religiones y etnias con el fin de entrar en comunicación con una entidad superior (ya sea algún dios o espíritu) con el fin de recibir respuesta favorable (lluvia y buena cosecha, por ejemplo), pidiendo intervención de lo sobrenatural en la vida humana. A pesar de sus orígenes fuera de la tradición judeocristiana, la Danza Profética es considerada por sus practicantes como un don especial de inspiración divina, la cual sólo es posible con verdadera adoración e intimidad con Dios, el Ser Supremo. Se considera que no muchos poseen este “don” y que, para poder ejercerla, el alma del danzante debe ser regenerada a fin de que su danza pueda traer profecía, curación, liberación y restauración sobre la congregación. Así pues, la Danza Profética sólo podrá ser ministrada por profetas verdaderos (personas que anuncian los designios divinos) que tengan esta conciencia y don. En el complejo y herético mundo del neopentecostalismo, la danza profética es considerada parte de las llamadas “danzas ministeriales”, por lo que se considera que el autor es el Espíritu Santo.

Neopentecostalismo, Pentecostalismo Clásico

Crisis en la adoración y liturgia pentecostal

Adorar a Dios implica hacer las cosas a su manera, no a la nuestra, pues de lo contrario quizá estemos introduciendo fuego extraño en la adoración a nuestro Dios (Levítico 10:1-11). Nuestra liturgia debe amoldarse a la palabra de Dios, no a las modas del mundo: “Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos.” (Jeremías 15:19). Haríamos bien en seguir el consejo de Pablo: “No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.” (Romanos 12:2, NVI).

Arminianismo Clásico, Misionología, Pentecostalismo Clásico

Teología arminiana y poder pentecostal, claves del éxito misionero.

Sin lugar a duda, la soteriología dominante de una iglesia  moldea de manera indeleble su cultura (la forma en que la gente piensa y piensa) para la misión. Una de las suposiciones más básicas del misionero encarnado es asumir que Dios ya está involucrado en la vida de cada persona y los está llamando a sí mismo a través de su Hijo. Esto significa que el Dios misionero ha estado activo durante mucho tiempo en la vida de una persona. Nuestro trabajo principal es tratar de ver dónde y cómo Dios ha estado trabajando y asociarnos con él para llevar a la gente a la redención en Jesús. Esta es básicamente la comprensión arminiana de la gracia preveniente. En ella reside la motivación o razón de ser de las misiones pentecostales.

Distintivos del Pentecostalismo, Pentecostalismo Clásico

Cristocentricidad del Pentecostalismo

La espiritualidad pentecostal es la conciencia y experiencia personal y directa de la morada continua y permanente del Espíritu Santo en la vida del creyente, por la cual el Cristo resucitado y glorificado es revelado, y el creyente es empoderado para testificar y adorar con la abundancia de su vida como es descrito en los Hechos y las Epístolas. Un aspecto característico de esta forma de vida es un amor por la Palabra de Dios, el fervor en la oración y la testificación en el mundo y hacia el mundo, y una preocupación de vivir por el poder del Espíritu Santo. Contrario a la mala concepción de muchos, los pentecostales a pesar de su énfasis en la experiencia, no abogan por el tipo de “entusiasmo” que separa de la Palabra de Dios: Los pentecostales somos tan amantes de la Palabra como cualquier otro creyente devoto de tradición reformada, luterana, metodista o cualquier otra. El deseo pentecostal entusiasta de experimentar a Dios y el poder del Espíritu Santo aquí y ahora descansa en la Palabra de Dios, la cual nos garantiza un acceso directo a Dios para todos.

Continuismo, Pentecostalismo Clásico

Pentecostalismo: ¿Fuego extraño o fuego santo?

En su polémico libro “Fuego Extraño”, John MacArthur califica al Movimiento Pentecostal y Carismático como una herejía peligrosa que debe ser combatida por los demás cristianos. Como pentecostales es necesario responder bíblicamente a tan graves acusaciones.

Pentecostalismo Clásico

Soy pentecostal, pero no de esos…

Algunas personas creen que los Pentecostales somos unos bichos raros descerebrados que entran en ataques incontrolables durante servicios religiosos. Están sorprendidos de saber que muchos de nosotros tenemos grados avanzados, muchos somos profesionales, tenemos nuestros propios negocios, ejercemos cargos públicos y movilizamos una gran cantidad de obras misioneras y de caridad en el mundo. Los Pentecostales componemos más de un cuarto de todos los cristianos hoy en día (tan sólo las Asambleas de Dios, la denominación a la cual me siento orgulloso de pertenecer, cuenta con más de 69 millones de miembros). Pero no te confundas, ni generalices ¡No todos los 'Pentecostales' somos iguales! No pretendas etiquetarnos o reducirnos a tu prejuiciado estereotipo mental

Evangelio de la Prosperidad, Neopentecostalismo, Neumatología

La repugnante práctica del “vómito santo”

En algunas iglesias, principalmente neopentecostales, suele enseñarse la aberrante y asquerosa práctica del “vómito santo” que, según sus simpatizantes, es producida por obra del Espíritu Santo. Dicha práctica consiste en que la persona es tomada por el “Espíritu”, el cual le produce náuseas y posteriormente el vómito. En muchas iglesias, los afectados por este fenómeno de pronto se ponen de pie en medio de la congregación y comienzan a vomitar como señal de liberación o “toque espiritual”, atribuyendo tal acto al poder de Dios. Si bien es cierto que la Biblia menciona la palabra “vómito”, nunca lo presenta como una manifestación del Espíritu Santo. La Biblia habla de la tierra vomitando a sus moradores a causa del pecado (Levítico 18:24-28). Habla del perro que vuelve a su vómito (2 Pedro 2:17-22). También nos relata que a Jonás lo vomitó el gran pez (Jonás 2:10). Y en Apocalipsis el Señor afirma que vomitará a los tibios (Apocalipsis 3:16). Nunca el vómito es presentado en la Biblia como señal o manifestación de la presencia del Espíritu Santo. Tampoco es usada como símbolo de liberación espiritual.

Neumatología, Pentecostalismo Clásico, Vida Espiritual

¿Risa Santa? ¿Borrachera espiritual?

El pueblo cristiano suele ser esporádicamente invadido por corrientes extrañas que de repente aparecen en el panorama y producen mucha confusión y caos. Esto cada vez es más común porque hoy, como nunca, la iglesia cristiana se halla en su nivel más bajo de discernimiento espiritual. Como parte de una tendencia generalizada de nuestra cultura postmoderna, muchas iglesias hoy en día manifiestan también un interés por el espiritualismo místico. No el espiritualismo como la búsqueda de una calidad de vida espiritual piadosa, un mayor compromiso con el evangelio o una mayor profundidad en el conocimiento de Dios, sino una sed por toda clase de experiencias sobrenaturales, aunque las mismas carezcan de un fundamento bíblico sano. El fenómeno de la risa santa y la borrachera espiritual caen dentro de esta categoría.

Distintivos del Pentecostalismo, Pentecostalismo Clásico, Vida Espiritual

Distintivos de un verdadero pentecostal.

¿Cuáles son las características o distintivos de ser pentecostal? ¿Qué nos marca como movimiento del Espíritu Santo? Ser pentecostal significa modelar una la vida conforme al día de Pentecostés que nos narra el capítulo dos de los Hechos. La experiencia pentecostal necesariamente implica la recepción del bautismo en el Espíritu y la experiencia de sus dones (Hechos 2:1-13), lo cual implica también comunión y dependencia del Espíritu Santo, la proclamación fiel de la Palabra de Dios (Hechos 2:14-41), el entendimiento de nuestro llamado y la vivencia del evangelio en una comunidad transformada (Hechos 2:42-47). Todos estos aspectos son indispensables para una auténtica pentecostalidad.