El fenómeno de la glosolalia ocupa hoy un lugar central en un diálogo tan fecundo como complejo, donde confluyen —y a menudo colisionan— la efervescencia de la experiencia emocional y la exigencia de una fe que aspire a ser intelectualmente coherente. Quienes observan el pentecostalismo desde fuera, o desde una firme postura cesacionista, no suelen hacerlo por un simple afán de confrontación. Sería injusto reducir su postura a una mera reacción visceral. Al contrario, su crítica (en la mayoría de los casos) suele nacer de una preocupación genuina y legítima: el anhelo de que lo sagrado no se diluya en la confusión ni quede atrapado en la subjetividad, sino que se manifieste como una fuerza capaz de transformar la realidad de manera tangible, comprensible y verificable.
Categoría: Escritos Lucanos
El valor teológico de los escritos lucanos (Parte II): Lucas, historiador y teólogo del Espíritu
Si se lee y escucha sólo a Lucas, parece bastante claro que el derramamiento del Espíritu que él tiene en mente no se relaciona con la salvación [iniciación/incorporación], tal como en Pablo, sino con el servicio y el testimonio. Por lo tanto, Lucas no vincula la venida del Espíritu con el suceso de la salvación. Aun los no carismáticos por muy sensibles y abiertos que están a la renovación, parecen incapaces de conceder que los pentecostales puedan entender Hechos mejor que ellos mismos
El valor teológico de los escritos lucanos (Parte I): Lucas-Hechos como fuente de doctrina
El pentecostalismo defiende el significado teológico de la “historia” narrativa de Lucas de la actividad del Espíritu Santo en el libro de Hechos. Más específicamente: “Se considera que los sucesos que ocurrieron el día de Pentecostés son el modelo para siglos venideros”, o que la narrativa de Pentecostés establece “el modelo bíblico para los creyentes de toda la era de la iglesia”