Por más que se busque justificar la existencia de dicho sistema interpretativo, el intento de dividir la historia de la redención en una serie de dispensaciones es un sistema teológico artificial y relativamente reciente que carece de fundamento bíblico sólido. La palabra oikonomía en las Escrituras se refiere a una mayordomía o a un plan, nunca a una era o período. Las contradicciones se hacen evidentes cuando se compara este esquema con la enseñanza bíblica de la salvación por gracia, la unidad de Israel y la iglesia en Cristo, y la consistencia del plan divino a lo largo de toda la historia. Trazar correctamente la palabra de verdad no consiste en imponer una estructura externa sobre el texto, sino en reconocer la unidad progresiva y orgánica del pacto redentor de Dios, que tiene su centro y su culminación en la persona y la obra de Jesucristo. Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos.
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¿Puede un arminiano (y particularmente un pentecostal) adherirse a la teología del pacto?
¿Puede un arminiano clásico, y más particularmente un pentecostal, sostener la teología del pacto? Sí, absolutamente sí. Y particularmente el Federalismo de 1689. Arminio y sus seguidores creyeron en la teología pactual por su naturaleza bíblica, lógica y coherente. Además, los primeros pentecostales (en su mayoría de origen metodista y bautista), provenían de un trasfondo pactual, no dispensacionalista. Pero ¿Qué es la teología del pacto? La teología del pacto es una forma de leer la Biblia, de sistematizarla. Reconoce que Dios ha estructurado la historia a través de pactos desde la creación hasta hoy, e incluso después de hoy, hasta la consumación. Es a través de Pactos como Dios mismo ha estructurado la secuencia de eventos que tienen lugar como están registrados para nosotros en la Escritura, para organizar la teología alrededor de ese hecho básico. Así es como Dios se revela a sí mismo.